El borracho que inició la batalla entre los humanos y las máquinas
El escritor Daniel Salvo, autor de «El primer peruano en el espacio», se topó con una curva iluminada; en facebook subió el vídeo de un hombre borracho que, durante un concierto, atacó a un Drone. A partir de esto, Salvo hilvanó una historia a través de un título que colocó como comentario: » Y así fue que se registró uno de los primeros enfrentamientos entre máquinas y humanos.». También expresó su empatía para con la máquina pues podía sentir los chasquidos semejantes al dolor que salían de ella ante el ataque. Disfruten de este vídeo que nos corrobora que sólo quienes se apegan a un canon petrificado como las estatuas no hallan elementos para una ficción especulativa en los ataques infligidos a una máquina voladora por parte de un humano desorientado:
La verdad de los espíritus chocarreros develada por Christopher Nolan
Si la bruja del 71 hubiese estado presente cuando ocurrían las manifestaciones fantasmales frente a la hija de Cooper en «Interestelar», el viaje intergaláctico, el encuentro con una vikinga como es la hija del físico, y muchos más embrollos se habrían evitado. La bruja del 71 desde un comienzo develaría la naturaleza de ese espíritu chocarrero que instigaba a infligir las más enrevesadas interpretaciones a la entonces hija del astronauta Cooper; los seres aparentemente tridimensionales se convertirían en chupacabras que deambularìan por distintas posibilidades universales, los toques de Kiko, el temblequeo de El Chavo, el miedo de Don Ramòn y los reproches de doña Florinda se trocarían por huellas hechas a propósito desde distintos espacios:
Aquaman no cree en los Super Amigos (Héroes Decadentes- FVR)
Francesco Giuseppe Vitola Rognini
Héroes decadentes
Segunda parte: Superhéroes fuera de foco
Aquaman no cree en los Super Amigos
En la entrada del Salón de la Justicia Flash habla con Aquaman junto a la fuente. Aquaman ha comenzado a adquirir malos hábitos, y por su adicción al cigarrillo lo molestan diciéndole Marlboro man.
-Viejo, tienes que reposarte un poco. Tómate unas vacaciones por el caribe. Por aquí la cosa está violenta desde que Batman y la Mujer Maravilla son amantes. Superman no lo puede creer, se ha dedicado a la bebida y anda con el traje todo sucio y vomitado buscándole pelea a todo el mundo. A ti te ofendió con lo del olor a pescado, pero no eres el único. A todo nos ha dicho algo hiriente. Además recuerda que el tiene super olfato. Mira, ya tengo que irme, sabes que ando acelerado todo el tiempo y esto ya me parece una eternidad. Hablamos en unos días. Vete de vacaciones, relájate.
El síndrome del pedestal (decimotercera entrega)
Les presentamos un nuevo capítulo de «El síndrome del pedestal», una novela escrita por Ernesto Zarza González. Acá podrán leer el capítulo anterior:
XIII
Suenan acordes de la “Cabalgata de las Valquirias”, autoría de Richard Wagner.
“A veces tengo la impresión de que todo lo que me sucede viene de una región marginal y nefasta ignorada de los demás y destinada desde siempre sólo para mí”.
ÁLVARO MUTIS, ‘Amirbar’.
En un quilombo se había metido. No hacía otra cosa más que recordárselo su madre, una y otra vez, sin solución de continuidad. No era posible que alguien como ella fuera tan desobediente y rebelde, después de la formación católica que le habían brindado.
Con sumo celo su madre procuró llevarla siempre por el camino del bien y de la santidad: constantemente le recordaba el imperativo deber de honrar a sus padres, lo que se traducía en respeto, en obediencia ciega, sin preguntar ni chistar, a lo que sus progenitores le mandaran. Sin objetar debía ayudar a su madre a cuidar a sus hermanos menores; sin rebatir debía humillarse e ir a pedir limosna de vez en cuando; sin argumentar nada había de darle de comer a su anciano abuelo, un ser desdentado y con un apestoso aliento a recuerdos viejos y atesorados entre inmundicias; sin reclamar por un pequeño fuero de dignidad debía bañarlo, limpiarlo, aguantar las inmorales razones del viejo, los lúbricos comentarios, las insidiosas tocadas de nalgas, las manos que le agarraban sus incipientes senos, los molestos dedos que hurgaban dentro de su camiseta y de sus bombachas, dedos que le jalaban los pequeños pezones y le tiraban los nacientes vellos púbicos, mientras tenía que sufrir su vidriosa y lasciva sonrisa negra, sin dientes, hedionda y miserablemente cruel. Sin que una queja pudiera aparecer en sus labios debía soportar los ultrajes del viejo, pues su progenitora nunca creyó que el hombre que era su padre pudiera hacer algo así con su hija; ese señor la había educado y guiado dentro de la más católica de las costumbres, era un ejemplo de bondad cristiana y de abnegación por el prójimo, en su vida no le fue infiel a su difunta esposa y siempre bregó para que sus hijos recibieran los dictados que la religión impone.
El origen de la melancolía en la expresión del culo
Lo que queda del culo no es sino un residuo de una expresión mayor que alguna vez estuvo en el punto máximo de la creación y que ahora solo queda reducido a su nivel más humilde.
Bataille ya hablaba sobre el culo en términos evolutivos, e inspirado por él hice mis propias averiguaciones en relación a la epistemología de la expresión y el culo.
Lo que uno encuentra al observar otras especies cercanas a la nuestra es un elevado grado de pérdida de gesticulación en relación al culo que se trasladó hacia el rostro: por ejemplo en el rubor. Las especies de simios reflejan el rubor en la posadera y no en los vulgares cachetes (por otra parte, no es coincidencia que muchos agudos inconscientemente le llamen cachetes a las nalguitas).
Si trasladamos el tema a la discusión teológica – y estoy consciente de que mucha gente no lo quiere pasar a ese nivel- la pérdida de la expresividad del culo es semejante y (si se quiere actual) a la pérdida del paraíso. Por tal razón la contemplación de un culo maravilloso puede llevar a una profunda nostalgia a las personalidades más espirituales.
Ver un gran trasero en una tarde de verano nos pone tristes, como quien sabe que ya jamás podrá volver al paraíso perdido.
Susana se está muriendo, un corto de Ciencia Ficción
Aún los mugidos de las vacas no se relacionan con los deseos dirigidos a un amante sin rostro conocido ni las cabezas de los delfines, asomadas en un océano nocturno, son el comienzo de hechizos que nacen de los párpados de un aymara que cabecea como loro enjaulado. Pero la alquimia tejida entre las imágenes y las palabras genera mundos donde la cotidianidad se rompe sin que dicha ruptura implique la utilización de alta tecnología. Esto fue lo que hizo Jokin Urriticoechea cuando dirigió y produjo, en 2013, «Susana se está muriendo», un cortometraje que se adscribe a esa ciencia ficción que está convirtiéndose en tendencia en España y que cuenta, como uno de sus abanderados más importantes, con Nacho Vigalondo. En «Susana se está muriendo», la vida y la muerte se trastocan, pierden el carácter absolutorio y definitivo del mundo que, hasta ahora, se nos ha impuesto. La fatalidad se trastorna y la caducidad de los cuerpos y los recuerdos son detalles superables gracias a una técnica que conoce el narrador de la historia:
Antología Cuentos para Algernon: Año II
A descargar esta excelente antología de los mejores cuentos de ciencia ficción entre noviembre de 2013 y octubre de 2014.
Cómo nos aproximamos a la realidad, por Luis Bolaños
Cómo nos aproximamos a la realidad
Sobre la EADS
POR LUIS ANTONIO BOLAÑOS
A través de esta breve reflexión quiero entrelazar el trío percibir, emocionarse y conocer relacionando sus derivaciones con la Educación Ambiental para el Desarrollo Sostenible (EADS) que ya se está practicando en América Latina y otros continentes.
Para la percepción tomamos en consideración tanto la del propio cuerpo como la que extraemos del entorno en el cual nos encontramos y que rastreamos gracias a los numerosos sensores corporales que nos atiborran (por ejemplo, en la piel: Bulbos de Kraus para el frío, Corpúsculos de Váter Pacchini para la presión leve, Corpúsculos de Ruffini para el calor, terminaciones libres de Merkel para el dolor) y efectuamos un proceso de observación del estado de salud, comparando los síntomas emergentes que se identifican con las señales normales cotidianas, además sondeamos el ambiente para encontrar peligros o rutinas tóxicas que puedan generar cambios lesivos al estado de salud.
En cuanto a la cognición apunta a ir correlacionando interrogantes surgidos con el cambio de estado identificado con explicaciones derivadas de nuestra capacidad de intuir, inferir, inducir o deducir para establecer una matriz interpretativa, un cuadro que se puede comunicar para su tratamiento a los especialistas en salud.
Y si de la emoci
ón se trata, hay que ir reconociéndose como enfermo, solidarizándose con quienes sufren como él; además de cooperar para llevar a feliz término su tratamiento, expresará lo que le conmueve, transmitirá su experiencia, pero dependiendo de cómo sean sus circunstancias podrá verse afectado y conmocionado, requiriendo entonces de acompañamiento y asesoría para retornar a la normalidad
Templos reptilianos
Mi muy caro amigo:
Tal y como se lo prometí en anteriores comunicaciones, me permito hacerle llegar algunas fotografías en las que trato de evidenciar la pervivencia de los ecos reptilianos en esta colonia que cada día se siente más independiente pero no sale de su culto para con los reptiles. Aún no sé si todos son reptiles o sus esbirros inconscientes y, por tanto, no he podido cazar al primero desde que he llegado a este lugar pero tengo paciencia, al fin y al cabo los domesticados son tan imbéciles que hacen cosas como las que a continuación le refiero.
Hace unos días me encontré con anuncios en los que se burlan (los anunciantes o lacayos de los reptilianos) de quienes creen en la venida de seres alienígenas; colocaban una foto en la que aparecen viejos disfraces de posibles entidades de otros cuerpos celestes y añadían que, si eran tan evolucionados o avanzados (como si solo existiera un camino de evolución y avance), por qué se limitaban a hacer surcos en plantaciones y a raptar a personas insignificantes o locas; reí ante tanta pedantería inocente y pensé en todos los ineptos que los gobiernan y que obedecen a las preceptivas reptilianas que pasan como simples humanos, al igual que los llamados cultores de la ciencia y autodenominados escépticos (que lo son por los vericuetos hábiles hechos por los reptiles).
En estas fotos verá cómo todo los cultos a los reptiles se toman por viejas teogonías y arcanas religiones, minimizando el suceso y argumentando y explicando todo bajo las últimas creencias científicas (uno de los últimos peldaños aportados por los reptiles para seguir domesticando a estos seres que se vanaglorian de poblar al planeta aunque ni siquiera saben para qué lo quieren hacer o por qué quieren vivir):
The Punisher va al supermercado (Héroes Decadentes- FVR)
Francesco Giuseppe Vitola Rognini
Héroes decadentes
Presentando
Segunda parte: Superhéroes fuera de foco
The Punisher va al supermercado
Por los altavoces suena una melodía en piano, mientras una voz nasal femenina hace varios anuncios: Pasillo doce, lácteos y productos congelados, oferta por la compra de más de cinco productos… Se necesita el precio de tampones extra grandes en la caja de nueve… Nicolás favor acercarse al pasillo cinco, código N, un niño ha hecho destrozos.
¿Dónde carajos estará el papel higiénico? Demasiada gente en un mismo lugar me incomoda, no dejan ver nada, bloquean la circulación con sus cuerpos pequeños y frágiles. Esto está lleno de niños, ancianos y mujeres. No sé porqué tuve que esperar hasta el sábado para comprar todo esto: Atún, fríjoles, pulpo, carne; todo enlatado. Más algodón y alcohol. Tanto ruido me pone nervioso, necesito salir de aquí cuanto antes. Detesto los coches de supermercado, los bastones de las abuelitas, el llanto de los niños pequeños.
“Cuatro de la tarde, señor”, me dice la anciana cuando le pregunto la hora. Es imposible llegar al papel higiénico. En uno de los pasillos la viejecita me ha pedido que le baje media estantería para ver los precios, al final no ha comprado nada y me ha tocado regresar todo a su puesto. Un hombre tropezó conmigo y por poco causa un desastre con las dos cajas de cerveza que llevaba en brazos. Su hijo lo hizo trastabillar y si el hombre no hubiese tenido buenos reflejos el niño hubiese recibido las latas en la cabeza. Miro atrás hacia donde están las cajas registradoras y las filas aumentan a toda velocidad. No entiendo donde estaba metida toda esta gente.





















