Archive | febrero 2018

CONVERSATORIO SOBRE LITERATURA DE CIENCIA FICCIÓN CON AUTORES

 

La ONG Renascentro Literario, que promueve el arte y la literatura en todas sus formas de expresión, invita este jueves 1º de marzo a la mesa temática sobre la Ciencia Ficción en su manifestación literaria. En este certamen participarán Boris Greiff, responsable del fanzine FICCIORAMA; Juan Alberto Conde, autor de la novela Punto Ciego (Primer premio Concurso Novela Breve ‹‹Alejo Carpentier››); y Andrés Felipe Escovar, uno de los irresponsables de la Organización Mil Inviernos.

Los esperamos y no aceptamos las típicas excusas de “no sabíamos de este evento” para no asistir; por tal razón, los invitamos a estimular su creatividad para la ausencia en la caja de comentarios.

 

 

Reseña: Gigamesh 39 Especial Philip K. Dick / Luis Antonio Bolaños de la Cruz

Protegiendo mi colección en papel revisé las estanterías y encontré algunos libros perforados por el comején, no de manera irreparable, pero uno de ellos me atrajo de inmediato, era la revista del título, la había marcado con resaltador lo cual significaba: “elegible para relectura” (en que siglo no se sabe pero comprobarán por las siguientes líneas que ocurrió).

Era un Especial Philip K. Dick, motivo de atracción, siempre es estimulante sumergirse en su sombreado océano de imágenes (no le crean a los agoreros que afirman que contactarlo es deprimente). Para quienes gustamos de su prosa este volumen es un regalo demasiado valioso para perdérselo.

El “editorial” de Juanma Santiago diríamos que funge como excelente apertura si la revista fuera un juego de ajedrez. Posee: la sinceridad coherente para atrapar en vuelo la libélula del cambio sin quebrar las alas ni aplastar el protórax a los conatos de imaginación y el talento para comunicarlo sin aspavientos.

Habitualmente la página de actualidades es la única obsoleta… y sólo han  transcurrido algo más de un par de lustros, que tal acelere que ha pegado la historia y los MMI

“Tomate Errante”: Michael Bishop

Inicio jocoso, irreverente y hasta surrealista, era inevitable vincularlo con los films dedicados a Tomates Asesinos, y es que deben coexistir la profundidad epistemológica y la dulzura de morar un cuerpo para plasmarse atrevidos un requerimiento biológico y un concepto filosófico. Homo sapiens y solanácea comparten 76% del ADN así que uno se pregunta porque no un “tomateDick” (por manipulación genética u otro método es probable) colosal girando en torno a una estrella gigante roja, ya soñado solo le falta dar el salto de lo onírico a lo presencial. No existe algo que permanezca igual a uno mismo, habría que preguntarle-recordarle al hinchado y redondeado Dick del cuento, a su ego o a lo que sea que se expande en la órbita de la gigante roja, oscilando entre su degustación por el ser amado y el masoquismo de ser devorado, extremos que podrían devenir en una orgía perpetua o en una cristología para una crisis ontológica con inculpaciones eróticas y zalamerías tanáticas. Eso sí, con los datos históricos precisos para enlazar con lo culto más sin el detalle exquisito que lo convertiría en pretencioso.

De forma sutil enfrenta especulares al conocimiento y al amor, la muerte sería no amar no conocer, por lo cual numerosas carcasas nutridas por el odio y la incultura estarían bajo los efectos de esa especularidad, serían como no-muertos asomados a un espejo que no los refleja. Bishop con los “mirmidópteros” raya la cúspide de la cúpula de la creatividad y establece criterios biológicos que rozan la boutade pero se mantienen en la ruta de la comprensión lectora. Me imagino a tomateDick bamboleante, tratando de fingirse erguido, recortado por la luz escarlata de la estrella.

Enmarcado en si mismo, tratando de mirar pero con la mirada obturada y vibrante ante si mismo por el deseo, Dick parece encontrarse en el borde vivo de la explicación constante y ser su límite y así mismo su conciencia. Es el momento de que se lo zampen a mordiscones y adquiera la capacidad del Wub de convertirlos en él al ser digerido (La escena donde los envíos de su yo nutriente en módulos refrigerados llegan a la Tierra me recordó el enorme cadáver de Dios en “Towing Jehova” cuyas nalgas putrefactas son mordisqueadas por los tiburones). Al ser devorado la transustanciación se convierte en el acto creador por excelencia, el que come se transforma tanto como el devorado.

Art by Barclay Shaw for Time Out of Joint, 1984

Las disquisiciones que de ese acto se desprenden se sintetizan en breves ráfagas de palabras de intensa significación de una capacidad singular para atrapar y vincular: el infundíbulo cronosinclástico es una referencia a Vonnegut, la puerta estelar que lleva  a otra realidad está calcada de CJ Cherryh, el pozo subjetivo conectado a un diminuto black hole viene de la saga de los Cheela, el espacio Warp es de Star Trek (los cuatro en un solo párrafo).

Bishop nos ofrece goce intelectual, broma culta, análisis penetrante de ciertas constantes dickianas mediente un semirelato que remeda las discuisiciones filofóficas, o todo a la vez; me decanto por lo último  y un ¡¡hurrah!! apoteósico a Michael por atreverse a ofrecer este metarelato y alcanzar su objetivo: Que queramos un poco más a PK Dick.

Philip K. Dick y el transrealismo: Vivir lo que se escribe (Damien Broderick)

Aunque resulta un texto riquísimo, enérgico y agudo, su definición de transrealismo es floja y no acuña particularidades que iluminen, se parece en exceso a demasiadas otras formas literarias para aceptarla como válida; para que nos sirviera de propulsor para romper inercias  o vibrar con otros ritmos debería proporcionarlas. La propia formulación que Damien toma de George Turner sobre la “ficción imaginativa” es semejante al llamado metodológico de Bertold Brechr de “pescar la insólito bajo lo cotidiano” que de por si ya cae de lleno en lo burlesco y por lo tanto tampoco despega, los ejemplos que despliega nos conectan con señalizaciones efectuadas por gente como Poe con su “mirar con los ojos entornados” y es que en cuanto uno intenta asir lo que es específico de la CF de PK Dick siento que lo descubierto se desvanece (situación descrita por Marshall Berman en otro marco teórico en “Todo lo sólido se desvanece en el aire”) es como seguir la pista de un punto determinado de un fractal saltando de escala en escala.

El ensayo se torna fascinante en cuanto abandona los pujos de la originalidad a medida que se va abriendo a dimensiones poco exploradas (meditación en espacios multidimensionales de Hilbert) y a que se introduce en estructuras de significado que no por reiterantes poseen menos representación (James Graham visitándose a si mismo en “Crash” o saber que el personaje inquietante que observa ha soñado a quien lo ha soñado a él).

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We are Bach: Organización Mil Inviernos

 

Esto es para la gente del campo. Así vivan en la ciudad, el mensaje solo será captado y entendido por las mentes de la gente del campo.

Se viene una nueva avalancha de Mil Inviernos que volvió igual que siempre y, por lo tanto, peor. Y como lo peor es lo más hermoso y más viejo, estamos en su punto para el geriátrico.

Alisten los pañales de incontinencia para lo que se viene: cagada tras cagada y olvido tras olvido.

Olvidamos nuestra antigua dirección electrónica porque ahora nos vinimos a contactar con otras entidades en nuestros cuarteles rurales. Ahora somos una organización con todas las de la ley, es decir, con el olvido estatal que bien caracteriza toda empresa de esta índole metafísica.

No solo publicaremos entradas en nuestro blog, sino que saldrán varios libros editados bajo el sello  EDITORIAL MIL INVIERNOS.

Un pajarito de Venus nos dijo que nos volveríamos millonarios o nos moriríamos. Como no soñamos con la fortuna, estamos dichosos ante la buena nueva de que pronto iremos a otros jardines, es decir, a los jardines del recuerdo. ¡Vaya paradoja, eh! Los que mueren con Alzheimer habitan tumbas destinadas al recuerdo y los que recuerdan aún viven con la infamia del olvido diario.

Bienvenidos todos a esta nueva etapa que es similar a una limonada sin azúcar ni panela.