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Crónica tenista en los juegos de la desesperación.

Algún día se van a acabar todos los juegos y ese día no querremos estar secos. Pero la sed también se cansará y, por lo tanto, quedaremos solitos con nosotros mismos. 

Estas eran las reflexiones de Víctor Kerofilis al encontrarse con su amiga Lunática Gotovina en las puertas del Club Reptiliano. Justo cuando sabían que los asteroides habían sido desviado gracias a las oraciones del divino hermano Luis Antonio se aprestaron a cubrir un evento tenístico internacional.

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En el discurrir de la justa deportiva, en medio del más solemne silencio que implica un juego tan aburrido, arribista y banal como es el tenis, Gotovina se dirige a Kerofílis de esta forma:

  • Chato, ¿cuéntame, qué has leído?
  • Querida amiga, leí que la masturbación trae consigo una notable mejora en el léxico y quedé absorto ante tal afirmación carente de raciocinio. Me exacerba cuando de soslayo un petulante enarbola cultismos de rimbombantes como banales corolarios cuyo efímero fin es obnubilar.
  •  Lo que me obnubila es observar que nos has dejado esa afición por la paja. Pero, ¿sabes algo? La prefiero por sobre este partido entre la rusa y la polaca.
  • ¿Sabes algo, amiga croata? Pues a mí este partido no me inspira sino unas ganas las berracas de sacudirme el prepucio.
  • Veo que no has dejado tu característica ternura de desgraciado.

Las tenistas jugaban con una potencial fuerza de brazos que aterraron a kerofílis al suponerlas en pleno reme con un senegalés. ¿A costa de qué el tenis destruye el autoestima de sus espectadores? Cada hombre que va a observar a las chicas siente que sus piernas son de una pajarita en comparación con esos muslotes. Cada mujer sabe que el uso de esas faldas diminutas forma parte de la dictadura de los machos cuyas vergas algún día cortarán.

Como la tristeza empezaba a hacerse pesada, el cielo se desplomó en un valle de lágrimas negras. Esas rubias desaparecieron como hologramas que se cansan y en las graderías solo quedaron los dos amigos. La Lunática recordó que había olvidado el Alprazolam y la hiperactividad le pudo para asumir que iba a ser otra jornada olvidable. Kerofílis, entretanto, devoraba un buen trozo de sobrebarriga que le habían obsequiado sus amigos del club reptiliano.

Pocas esperanzas quedaban para seguir viendo los espectáculos tenísticos. Una vez más se quedaban con las manos vacías.

A la salida Lunática preguntó al chato Kerofílis que si pensaba masturbarse aquella tarde para mejorar su léxico.

  • Naturalmente, compañera. Una masturbación es mejor que mil páginas de Rufino José Cuervo. ¿Y tú, cuéntame, a qué te dedicarás en esta vespertina aciaga?
  • Creo que le voy a jalar al ribotril.

Ambos se despidieron con una tristeza que no les cabía en el cuerpo y pensaron en mil y una maneras de matarse que nunca ejecutarían. Por ahora, el juego quedaba en una masturbación y un viaje de ribotril. Es decir, en un tie break interminable.

Esto fue MIL INVIERNOS SPORTS reportando los juegos de la desesperación.

 

We are Bach: Organización Mil Inviernos

 

Esto es para la gente del campo. Así vivan en la ciudad, el mensaje solo será captado y entendido por las mentes de la gente del campo.

Se viene una nueva avalancha de Mil Inviernos que volvió igual que siempre y, por lo tanto, peor. Y como lo peor es lo más hermoso y más viejo, estamos en su punto para el geriátrico.

Alisten los pañales de incontinencia para lo que se viene: cagada tras cagada y olvido tras olvido.

Olvidamos nuestra antigua dirección electrónica porque ahora nos vinimos a contactar con otras entidades en nuestros cuarteles rurales. Ahora somos una organización con todas las de la ley, es decir, con el olvido estatal que bien caracteriza toda empresa de esta índole metafísica.

No solo publicaremos entradas en nuestro blog, sino que saldrán varios libros editados bajo el sello  EDITORIAL MIL INVIERNOS.

Un pajarito de Venus nos dijo que nos volveríamos millonarios o nos moriríamos. Como no soñamos con la fortuna, estamos dichosos ante la buena nueva de que pronto iremos a otros jardines, es decir, a los jardines del recuerdo. ¡Vaya paradoja, eh! Los que mueren con Alzheimer habitan tumbas destinadas al recuerdo y los que recuerdan aún viven con la infamia del olvido diario.

Bienvenidos todos a esta nueva etapa que es similar a una limonada sin azúcar ni panela.

 

QUEREMOS MÁS: A PROPÓSITO DEL SEXTO ANIVERSARIO.

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En las ascuas del desempleo. 

 

2.191 días de desengaño, desde la primera entrada de Mil Inviernos. Estamos dichosos, jamás las puertas se nos han cerrado en la cara de manera tan hostil como ahora. Y queremos más clausuras. Tenemos el perrenque para continuar con las desdichas, propias de gente dichosa como nosotros. Dichosos de la impotencia, dichosos de la ignominia. Sedientos de más respuestas negativas a nuestros proyectos, que son muchos, el horizonte nunca se vio peor pero nosotros reímos sin muelas, porque el desorden de pánico da carcajadas.

¿En qué momento se nos envejeció Mil Inviernos?

Desde siempre, mi amor.

Las cosas van en declive. Ahora casi nunca hay entradas en el blog, poco memazo y mucha indiferencia ante todo. Antes peleábamos. Ahora nos entregamos como el cuello de una gacelita que deja de moverse entre las fauces de un leopardo. Es que nos gusta mucho los animales, es lo único que queda: Animal Planet.

Nuestro proyecto es hacer un reality de escritores para Animal Planet Channel. Los mezclaríamos a partir de los guetos de procedencia: de tal manera que el anarcocapitalista se encuentre con la feminista académica y el realista socialista conviva con el geek de la sci-fi; y de algún Douglas Coupland de Guatemala.

Será un momento de locura, los jurados serán, a saber:

  • China Mieville.
  • Rodrigo Fresán.
  • El Topolino Zuluaga.
  • Aura Cristina Geitner.
  • Paulo Coelho.
  • Mario Vargas Llosa.

Como ven está lo más curtido de las letras mundiales.

Mil Inviernos avanza hacia el abismo. Es un vehículo tan viejo como el Perú. Nosotros vamos en él aguardando el choque con el final del precipicio. Vivimos en la holgura de una fantasía de alguna vez haber estado en el pináculo, pero siempre hemos estado en el final del precipicio.

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El presentador del reality será Enrique Vila-Matas, y el toque sexy del programa lo aportará Pola Olaixarac, con su discurso cyberpunk de wikipedia.

Y si hay problemas desde los estudios de género, podemos revivir a Pedro Lemebel para que haga sus escandalinas y todos sepamos que somos tan maricas que de lo maricas no pudimos serlo.

La humildad seguirá siendo nuestra marca de agua y nuestra condena de fuego, porque basta con ser humilde para que todos los hijueputas lo traten de humillar a uno.

 

Bella Durmiente. CUENTO DE LUIS BOLAÑOS

El gran escritor colombiano, residente en Lima-Perú, Luis Bolaños,  nos ofrece un estupendo cuento de ciencia ficción  para empezar el año:

 

BELLA DURMIENTE

 

Mientras contemplo la orgía de tonalidades rojizas en que se derrumba el horizonte, me voy preparando para la entrevista. Desde el ventanal del florido piso 109 de mi arcología se pueden admirar aterradores atardeceres que parece desangraran al cielo y nos dejaran huérfanos de sol.

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Arcología en Cosanti, estudio del visionario del concepto de arquitectura de ambiente bioclimático Paolo Soleri http://arcosanti.org/visit/cosanti/ 

¡Buenas tardes! saludo al recién llegado que acaba de conducir Mariev a mi oficina. Con cierta reluctancia me replica y casi de inmediato exige que le garantice resultados a su pedido de búsqueda y recuperación de persona, le explicó que recién durante el diálogo, mientras voy conociendo los intríngulis del caso, decidiré si lo tomo o lo dejo, de inmediato se dobla, su pecho se hunde, los hombros se abaten, un gemido se estrangula en sus delgados labios.

Para tranquilizarlo le digo que le contaré una historia:

A su ingreso por aduana le entregaron holodatos (hologramas que se ramifican a pedido para explorar historia, procesos productivos, mecanismos sociales) e imagiláminas (grabaciones múltiples que abarcan desde geomorfología hasta botánica, pasando por la forma como ha ido coagulando en organismos e instituciones nuestra sociedad). No son suficientes, requiere de un testimonio nativo para aquilatarlos, pero entregan una idea

No somos condenados ni expulsados, escapamos del Imperio como ocurrió en demasiados sitios con aquellos instrumentos que pudimos utilizar, en torno a nuestra luna se arracimaban neurobajeles en decadencia, cuyo costo de desguace era mayor que el beneficio, claro que se canibalizaban con frecuencia porque no habían sido dados de baja, pero mantenían su declinación amojonada, aún podían navegar.

Casi todos los habitantes del planeta decidimos partir en ellas tras triunfar el alzamiento contra las tropas imperiales acantonados para garantizar prepotencia y vigilancia sobre el portal; tras derrotarlos la flotilla surcó hacia el cosmos con período de caducidad ya vencido, para cuando arribamos por accidente a las inmediaciones del mundo que desde entonces sería refugio y guarida ya se estaba manifestando la decadencia en horadaciones sobre la piel exterior, inesperados flujos de geles putrefactos, pasillos que se derrumbaban, secciones que enloquecían o paredes que se abombaban reventando en putrefactos aluviones de ingredientes y constituyentes, domos que se ablandaban y chorreaban, arcos  y dinteles que cedían. Y lo peor, cámaras de criogenización des-congelándose.

Por los vetustos procedimientos almacenados-extendidos en la carne de los neurobajeles y expuestos en las pantallas: detener la descomposición, salvar vidas y encontrar la mejor manera de ligar ambos propósitos, animó su feedback para ofrecernos otra oportunidad de salvamento; sabíamos que pesaba sobre el sistema donde emergimos una interdicción con una amplia zona de exclusión que no se ligaba con la rebelión por ser muy anterior, igual decidimos desembarcar, era la única opción ante las circunstancias. Aún agonizando los neurobajeles morían por nosotros, los humanos.

En principio, soy un inductor social que se ocupa de identificar personas en contextos acotados para promover actividades de cambio “domesticado” como dicen los Althussers[1]. Como extensión tangencial pero significativa, me encargo de buscar, encontrar y devolver a su micronicho (familia, clan, empresa-célula, panal, matriz-estirpe, cuna-modelo, rama-laxa o tronco-horda de las distintas manifestaciones organizadas de las tribus urbanas [2]) al biofardo.[3]

En ocasiones algún sujeto certificado[4] o una institución solera[5] me solicita una explicación ya sea al lema global de mi oficina de investigación: “La complejidad no debe ser –en cualesquiera circunstancias o procesos- un motivo para la inacción” o a la consigna específica que aparece en el borde de la propaganda: “Explorar sin conseguir obliga a la reiteración”.

Para ambos pedidos me remonto en mi ontogenia y relato mi primer caso de “buscado-devuelto”, el mismo que le voy a relatar. En su beneficio, como acabo de señalar con algunas ampliaciones, porque averigüé que aún no cumple ni siquiera una órbita de permanencia (equivalente a una traslación alrededor del sol que nos ilumina) y que de repente no ha extraído las consecuencias de su viseolectura, con frecuencia formal:

Nuestro planeta se denomina Perihelio (por ser el más cercano a la estrella-madre que nos albergó cuando arribamos en las neurobajeles TUF: Transbordadoras Ultracósmicas Familiares, enormes naves que llevan una cápsula interior protegida donde viajamos como protovida criogenizada y cuya proa es una boca atiborrada de tubos recolectores de hidrógeno que rellenan el espacio entre la capa aislante de la semilla vital que nos acoge y la cubierta exterior, inmensa armazón de paneles o toldos entrecruzados de dureza indescriptible y bajo el cual se quema el hidrógeno recolectado para impulsarla, motivo de una larga pluma ígnea en la redondeada popa).

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By Don Davis (Donald Davis’ official site.) [Public domain], via Wikimedia Commons

Cuando estamos despiertos durante el periplo funcionamos como en las naves generacionales clásicas con intrigas, asonadas y errores que conducen a catástrofes, en nuestro caso tras el riesgo inminente del colapso aterrizamos en los transbordadores sin problemas y tras algunas peripecias que se comentan en los materiales educativos “Historias para Olvidar” nos instalamos (discusiones sobre la cadencia de descriogenización, porcentajes por grupos etarios, enfrentamientos en ocasiones muy vehementes quizás motivados por el miedo, encuentros con los objetos y edificaciones abandonadas por los antiguos moradores, experiencias similares ocurridas en otras fugas). Dedico tiempo a explicarlo porque usted y su familia arribaron en otro tipo de transporte en un contexto diferente.

Tras un corto período de comprobación territorial instauramos dominio y terminamos por construir una megaurbe-capital, rodeada de miniurbes que nunca conurbarían (dentro de un momento comprenderá porqué), se transformó en el lugar con mayor velocidad de cambio e innovación social pero cuya tasa de reemplazo se desplaza en correspondencia a su ley de población original pero absurda: disminución acelerada de habitantes jóvenes por desintegración acelerada de marcos conductuales que conducen a hiperviolencia, los mismos que requieren ser sustituidos por rituales -que pueden tener sentido o no- pero que fueron diseñados por los bisoños de las primeras generaciones y marcan una ruta de maduración con cierta eficacia, recordemos que además en la actualidad ya las cavernas de criogenización están vacías, los neurobajeles momificados y no hay pioneros que despertar.

Sus características las fuimos descubriendo de a pocos, asentamiento de una especie desaparecida que dejo más misterios que respuestas, con un pequeño continente central sobre el ecuador rodeado de continentes colosales, atiborrado de ruinas, en especial el punto donde decidimos plantar el centro administrativo situado en la misma dilatada bahía donde parece afincaron con preferencia, aquellos a quienes denominamos Keplers.

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In memoriam Shyla Stylez.

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Shyla divorciándose de un oso

En lugar de aceptar tus actuales limitaciones, podrías ponerte furiosa  porque te sientes atrapada. No obstante, nadie dijo que no podías aceptar más alternativas. El  autor T.F. Hodge escribió: “Libertad es darte cuenta de que tienes una opción”.  — Horóscopo para noviembre 24 de Shyla Styles.

Los pronósticos del horóscopo te sobrevivieron. Solo quedan las circunstancias virtuales de una Shyla Stylez que aún vive en twitter y, por supuesto, hace el amor, en varias plataformas de video adulto. Esta mañana cuando me enteré de tu fallecimiento, el pasado 9 de noviembre, no tuve más remedio que entrar a youporn y escribir tu nombre. Claro que me halé el miple, a sabiendas de que estás muerta. Y descubrí que ahora hay una nueva técnica para hablar con los difuntos: mi prepucio es una tabla ouija. Tu piel canela me hizo pensar en posibles amoríos. Supuse que te irías conmigo de la mano a donde Jacobo, ese ángel alopécico que te hablaría con un coqueto sonreír y te corroboraría que mi impotencia para con tu cuerpo y tus ganas —aún estando muerta— obedecen a la dicha de estar vivo. Porque quiero decirte algo, Shyla, soy una persona feliz. Mutilada en muchos aspectos. Pero feliz. Porque creo que nada de esto es tan importante como para entristecerse. Ni siquiera con tu muerte. Me siento a pergeñar las situaciones de tu deceso, cual detective de Hollywood. Y encuentro a un sospechoso serio. El pajorro que te estuvo persiguiendo desde el 2015. DIcen que moriste en casa de tu mami, pero yo supongo que al hablar de tu madre se hace referencia a que ella también te abandonó. Shyla, quisiera ser el cronista del infierno que estás habitando y por eso reviso minuciosamente tus escenas, como un arqueólogo del cine., Me causa especial afectación aquella en la que estás casada con un mofletudo de anteojos, al que le reclamas porque no te hace el amor pese a ser tu marido (como si no supieras que casarse es acabar con cualquier forma de vida sexual) y luego, irrumpe, un fontanero o un bombero, no recuerdo bien, y sube tu delicado cuerpo al mesón de la cocina donde tantas otras estrellas como tú han posado sus nalgas y te embiste de la manera que tú siempre quieres. Ese episodio me convenció que quería ser tu marido, que quería casarme contigo y que yo mismo podría deambular por Los Ángeles para buscar machos que te dieran lo único que yo no te podría dar. Porque el resto, mi querida Shyla, está en mi corazón.

Bon appétit, le digo al infierno que te ha recibido.

Bon appétit, le digo a mi mano y a mi pene mientras veo tus videos con la ceremonia que tiene todo acto fúnebre.

“EL AMOR LOCO” DE REBETEZ, UN RELATO Y UNA SALVACIÓN DE LA RUTINA

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René Rebetez

“EL AMOR LOCO”, UN RELATO Y UNA SALVACIÓN DE LA RUTINA

Por: Sharon Alejandra Mariño Alfonso

El propósito de este escrito consiste en analizar las categorías expuestas en el cuento “El amor loco” del autor colombiano René Rebetez en torno a las distinciones que establece entre lo humano y lo artificial. Para abordar los principales planteamientos del escritor indagaremos por los aspectos estructurales y temáticos de su obra,  con el fin de identificar aquellos interrogantes propios del género de la ciencia ficción que, más allá de problematizar las condiciones de Tiempo y Espacio, buscan acercar experiencias que cada vez parecen más cercanas.

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“El amor loco” es uno de los cuentos que componen la colección Ellos lo llaman amanecer y otros relatos (1996), en él su narrador autodiegético se nos presenta como un escritor encargado de enviar mensajes al pasado mediante un dictado, que bien podrían compararse con las notas de voz que se graban para que después de un tiempo considerable reanuden el trabajo, o para que dejen algún punto claro en medio de la confusión. La diferencia es que Klunk se comunica con un pasado de más de mil años de distancia con el objetivo de estudiar lo que él denomina “la peste sentimental”, producida entre 1930 y 1960. El trabajo de este personaje consiste en aproximarse al tipo de manifestaciones afectivas que tuvieron lugar en estos años, y de los que concluye que “nunca el amor ha sido tan equívoco y la función sexual tan interferida por los sentimientos como en aquella época” (p. 108).

Aunque el mecanismo a través del cual se realiza el puente entre una y otra época no se establece más que por el uso de electrodos y cables que conectan el personaje a una gran computadora, las escasas referencias a esta manera de desplazarse y la facilidad con que se realiza dan cuenta de lo sencillo que resulta asociar esa clase de dispositivos (máquinas, motores, controles, etc.) con una tecnología capaz de comunicar una generación que habitaba la tierra con otra que seguramente merodea en el espacio, recordemos que ya para ese entonces los viajes en el tiempo eran uno de los temas más frecuentes en la ciencia ficción. Suponemos así que no fue por desconocimiento, que Rebetez pasó por alto la minuciosa explicación de este mecanismo, sino que su interés no radicaba tanto en abordar los aspectos técnicos del viaje en el Tiempo, como en la intención de explorar los límites entre lo humano y lo artificial.

Sabemos que la función de Klunk no sólo se reduce a la contemplación de una época lejana, ya que su deseo por redimir algunos errores de su propia vida constituye el principal motivo de su búsqueda en el pasado, lo que nos permite reconocer que dada la cantidad de años que han transcurrido desde sus recuerdos más remotos, hasta el momento presente en el que se dedica a escribir, el protagonista es más próximo a lo que podríamos identificar a un ciborg que a un humano. No obstante, las constantes referencias a los miembros de su cuerpo, (como su epidermis, manos, codos y hasta genitales), desmienten cualquier intento por asociar a Klunk con un organismo cibernético. Pero nos equivocamos si consideramos que la anatomía es lo que diferencia a un hombre de un robot, o que lo característico de un robot es su cableado eléctrico.

Dina, quien supervisaba los dictados que hacía Klunk, era una científica que trabajaba en el laboratorio de cibernética adjunto a la facultad de medicina y con quien el narrador sostuvo una larga relación. Su trabajo consistía en estudiar las múltiples posibilidades del cambio de órganos humanos por sucedáneos cibernéticos, ofreciéndose ella misma como donante para las pruebas hasta que cada uno de sus órganos fuesen reemplazados:

“toda ella, aunque idéntica a la Dina original, era ahora un engendro de metales y de plástico. Su apariencia no había cambiado y su salud era inmejorable: estaba destinada a una relativa inmortalidad” (p.117).

En ¿Qué es la ciencia ficción? (1977), Yuli Kagarlitski dedica un capítulo para rastrear algunas de las obras del género que más han profundizado en los cambios físicos a los que el ser humano se ha sometido con el fin de perfeccionar su cuerpo. Cita un artículo de H. G. Wells publicado en 1914 en donde el autor británico admite que difícilmente podría ocultar un horror indescriptible frente a un “caballero preparado” al que se le ha extraído casi todo el contenido del abdomen y realizado una serie de modificaciones, aun sabiendo que esto ha incrementado su capacidad intelectual y emocional. (1977; p. 215). En el caso de Dina vemos que la sustitución de sus órganos por dispositivos mecánicos no sólo la hacen más hábil, sino que demuestra que a diferencia de Klunk, las emociones no ocupan un lugar relevante ni constitutivo en ese modelo de “ser humano”.

Este intercambio entre lo que podríamos considerar característico de cada especie (la humana y la mecánica), nos permite identificar en el relato de Rebetez que el límite que separa nuestra percepción de lo humano y lo artificial cada vez se hace más difuso. Si bien la legitimidad de las emociones son incluso discutibles en el ser humano, resultan ser más nobles en un robot, que reconoce su incapacidad de ser un hombre y menos reprochables en un humano, que se oculta entre cables y partes cibernéticas.

BIBLIOGRAFÍA

Rebetez, R. (1996). Ellos lo llaman amanecer y otros relatos. Bogotá: Tercer mundo editores.

Kagarlitski, Y. (1977). ¿Qué es la ciencia ficción? Barcelona: Ediciones Guadarrama.

 

PENSANDO EN GRANDE.

AL ESPÍRITU EMPRENDEDOR DE UN PAJORRO.

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No puedo creer que exista algo tan bello como Conjunto Primavera. Yo que creí que el bigote más triste que había era el que se me armaba cuando mi bello púbico se salía de mi traje de baño en los balnearios de Tolima. Pero la vida ha vuelto a darme una lección de humildad y grandeza. Todo fue por un comentario en youporn de un chiquillo tan latino como yo que le pedía matrimonio a la actriz porno del video. Lo seguí por las redes y descubrí su amor por el amor que ahora se me contagió. Después de escuchar conjunto primavera uno se convence que lo mejor fue haber nacido muerto.Pero ya que estamos vivos, no hay más remedio que masturbarse como el canguro.

A mí me vienen muchos días de descanso porque me encuentro en desempleo. Estoy cumpliendo mis 40 primaveras y lo único que no se han cumplido son mis sueños. Promesas abundan sobre la mesa y yo, como una niña crédula, apuesto a todas, y como niña crédula, me quedo con el pan lleno de queso.

La verdad estoy muy casando y en esta crisis de fe tan hijueputa solo puedo creer en algo: que no puedo creer que aún salgan agrupaciones musicales tan increíblemente angelicales como el conjunto primavera. Sus videos han sido un aliciente a esta depresión que ya no tiene pensamiento fijo sino, como dirían los más grandes cantautores, es puro corazón.

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El invierno me parece pretencioso. El verano una mierda. El otoño no lo conozco. Solo primaveras, tristes primaveras, llenas de polen para enfermar este pechito asmático.

Mi mundo no solo es triste, es raro como un hijueputa. Por eso ya no me interesa nada más sino seguir a gente enamorada de actrices porno para descubrir que el amor existe y la creencia en la sagrada institución del matrimonio aún perdura, pese a los penes como los de Mandigno, para llenar la web de un hálito de frustración divina y gallardía y dignidad de fracasado.

A hacerse daño.

 

Taxonomía de los ángeles: I entrega

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Maldito el tiempo que pasa cuando te picho, Lola.  

La clave para una auténtica revolución, por Parcerisa.

parcerrrSeñor(a) Revolucionario(a), según el teórico David Parcerisa,  existen dos caminos para hacer algo contra la tiranía. Uno falso y uno verdadero:

1- Revolución violenta: caer en la trampa de los poderosos para darle fundamento a sus leyes marciales: los compartimentos para enterrar a estos activistas en los nuevos campos de concentración ya están listos en los planos, esperando por sus tomas de poder violentas, para ocuparlos con sus revueltas, justas pero belicosas.

2- Revolución del amor: el único camino a la evolución, basada en el principio de no odiar: no odiar al enemigo, no odiar a los diputados,  no odiar a los ricos. Esto parece más difícil de aprender y seguro que no existen campos de aniquilación contra esta fuerza. (No odiar los tiranos  no significa amarlos, o dar la otra mejilla; sencillamente, no prestarles atención porque esto es desenfocar el camino de la autorealización).

Una vez más los teóricos de conspiración dan con la clave que muchos no pueden ver por su afán de verter sangre del enemigo.Por más que la elite nos haga parecer “insectos” y decir que nuestro arte es poca cosa, no olvidemos que Los extraterrestres nos tienen por dioses. Admiran nuestro poder creativo, nuestra capacidad para crear música. Esta es la revolución que requerimos. La base está en creer en uno mismo.

Como dice Parcerisa:

La energía creadora, primigenia del Universo es el amor: Lo demás, parece que son todo  ilusiones surgidas del miedo. Y si nos alineamos con esa energía amorosa es como el caudal de un río. La corriente realmente nos llevará al océano del conocimiento universal. Todo fluirá de acuerdo a los ciclos cósmicos establecidos. Actuar con violencia es sencillamente ir a contracorriente de este río cósmico.

El Superburro: un florilegio de Ciencia Ficción

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Disfrázate de maíz pa que te piquen los pollos

¿Pertenece al erotismo interespecies la relación entre un macho mitad humano/mitad burro  y una hembra cuya cabeza es de burra pero su cuerpo es de humana? ¿En qué desembocará el cruce entre ambos? ¿Cuáles son los genes recesivos y dominantes? ¿Cuál sería el destino de ese hijo producto del amor entre las dos bestias? ¿Serán ángeles aquellos sujetos mitad humanos/mitad mulas?

Con la irrupción musical de Noel Petro, las entidades fabulosas se cifran a través las casi infinitas combinatorias anatómicas entre los burros con otras criaturas; en la carátula de “El superburro”,  la figura de  Superman se transforma en una mezcla semejante a la que originó al Minotauro o Medio Pollo y suplanta la convicción de que sólo un superhombre podrá salvar a la especie humana por la ternura de un asno humanado (o un humano asnado) que surca el cosmos.

El Superburro no es un simple clon proveniente de la cultura de los Estados Unidos: la trastoca como lo hacen los técnicos de teléfonos celulares que se apostan en el centro de Bogotá respecto a las tecnologías asiáticas, europeas o estadounidenses.

Con esta carátula entra en crisis la visión de las aventuras espaciales emprendidas en el siglo XX (el álbum es de fines de los setenta): los satélites son impulsados por la tracción de un burro, como si fueran carretas que superaron la aporía de los combustibles. También se plantea otra perspectiva de la luna pues, en ella, seccionada a solo un cuarto de la dimensión que nos dicen que tiene, se recuesta una burra-mujer, semejante a un sueño romántico que limita con las pesadillas, de modo que el carácter impostado de las cosmovisiones urdidas por nuestra especie se explicita.

Este álbum cuenta con un homenaje a Zorba el Griego y un corte es especialmente inquietante: “Mosaico espacial”. Sin aludirse de manera expresa a los consabidos resabios heredados de historias como Star Wars, este popurrí contiene una mezcla de sonidos caribeños con letras provenientes de la tradición ranchera mexicana y ya uno no sabe si ponerse triste por las pérdidas o bailar porque se perdió. También es memorable “Disfrázate de maíz”, la cual sugiere encuentros eróticos con vegetales y sus frutos y “El bichito del amor”, en donde se exalta el carácter viral e invencible de esta afección.

¿A dónde irá Superburro con su requinto eléctrico? ¿Intentará saldar algunas cuentas o proferir serenatas en lugares ajenos a la precaria influencia de nuestro sol?