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Oscar «Zeta» Acosta: el vato número uno. Por Francesco Vitola Rognini

 

Zeta, Henry Hawk, The Samoan, Brown Buffalo, Dr. Gonzo, o como prefieran llamarlo, subió a una lancha rápida en la costa de Mazatlán a mediados de 1974. Fue lo último que se supo de él. Había elegido ese punto del mapa para su «exilio estratégico» —expresión usada por Hunter Thompson en el artículo que sondea los motivos de la desaparición de Acosta— tras haber sido capturado en California en posesión de un puñado de anfetaminas: «He mas so broke, divorced, depressed and so deep in public disgrace in the wake of has “high speed drug bust” that not even junkies would have him for an attorney» («The Banshee Screams for Buffalo Meat». The Great Shark Hunt. P. 508). Es decir, fue su inminente muerte profesional lo que le hizo abandonar California. Esto diría Acosta al final de su segunda novela, The Revolt Of The Cockroach People: «I´m going to write my memoirs before I go totally crazy. Or totally underground» (p. 258).

            Quienes deseen profundizar en su vida y obra encontrarán reediciones de sus dos novelas, así como compilaciones de ensayos, cartas personales, cuentos y guiones, todo lo cual, leído como unidad, permite comprender a este multifacético Chicano. Esto ha sido posible gracias al empeño de su hijo Marco Federico Acosta, custodio de los archivos personales de Oscar. También han sido indispensables en la labor de análisis y difusión de su obra las universidades que ofrecen programas en Estudios Chicanos, así como PBS , financiador de un filme que rescata su memoria: The Rise and Fall of the Brown Buffalo.

 

Genio y figura hasta la sepultura

 

Oscar Acosta sentía curiosidad por la historia de sus ancestros, y lo acosaba la culpa de haber perdido su idioma: «Sometimes I wish I knew more about my origin, about my ancestors. I´ve never really tried to learn. The things I think I know are part history and part story. I have written and thought so much about it that I can no longer, if I ever could, distinguish fact from fiction» ( «From Whence I Came». Oscar “Zeta” Acosta: The Uncollected Works. P. 22). En su primera novela, The Autobiography of a Brown Buffalo, manifiesta una clara intención por encontrar su identidad, se pierde para encontrarse, y dejándose llevar por el azar llega al bar Daisy Duck, en Aspen, Colorado, donde su vida cambiará para siempre: «I Had sure as Hell driven my car over a cliff. But I was alive. Only a cut here and there. Nothing serious. I Had simply died. Nothing was left of the brown buffalo. He Had disappeared in the fall. His car still sits at Devil´s Pass» (p. 159). Además de la búsqueda de identidad, es evidente el deseo de trascender a través del legado literario, porque ante todo Oscar se reconoce como escritor, un aspecto que ha pasado desapercibido entre quienes vean a Oscar como el Dr. Gonzo de Fear and Loathing in Las Vegas. Esto diría al respecto en «Autobiographical Essay», incluido en Oscar “Zeta” Acosta: The Uncollected Works: «I started school at San Francisco State and I started writing. I was majoring in creative writing and mathematics and I dug both of them. I had one semester to go to get my degree in math but, by that time, I was halfway through a novel, so I dropped out to finish that and then intended to go back. I was writing about Chicanos at that time […] and that subject wasn´t acceptable. So I decided I would write because that is what I am, a writer, but I didn´t want to have to write or to be a professional writer» (p. 7). Su primer novela cimentará el mito personal, algo en lo que trabajará de forma constante hasta en el último episodio de su vida: «For twelve years, all through college and law school, I´d been unable to get rid of any printed or written material that in any way whatsoever touched me. I´d kept all my textbooks, my exams, my notes, schedules of classes, announcements of events, hungry poems written in the dark on scraps of paper, and any other paraphernalia that describen me. I was going to make certain that my biographers had all the information they´d need to make a complete report» (p. 49). Pareciera que las decisiones que tomará en su vida están destinadas a alimentar al mitológico bisonte nacido en Aztlán, aquel misionero-anarquista-revolucionario lleno de defectos y virtudes. Y para darle status de mito fue indispensable Thompson: «Oscar was one of God´s Own prototypes —a high-powered mutant of some kind who was never considered for mass production»  escribiría en el artículo «The Banshee Screams for Buffalo Meat» (The Great Shark Hunt. P. 515) .parafraseando aquella célebre descripción incluida en Fear and Loathing in Las Vegas. Oscar era un individuo propenso al fanatismo, como él mismo definía su apasionamiento. Su búsqueda de identidad, sus crisis existenciales y contradicciones (su amor por La Raza y su atracción por el mundo Angloamericano que quiso integrarse como un “all American boy”) lo llevaron a vivir una existencia signada por la tragedia. A lo ancho de su primera obra es evidente el desarraigo que siente, y que se manifiesta en los múltiples proyectos que emprende y abandona a lo largo de los años. Solo al final del libro parece encontrar un nicho, al reconocer que no es ni mexicano ni «Americano». Así lo expresa en The Autobiography of a Brown Buffalo: «What I see now, on this rainy day in January, 1968, what is clear to me after this sojourn is that I am neither a Mexican nor an American. I am neither a catholic nor a Protestant. I am a Chicano by ancestry and a Brown Buffalo by choice» (p. 199). Sin ser un libro triste, el autor nos muestra las fronteras de la locura, sus colapsos nerviosos, episodios de ansiedad y depresión. También ofrece claves para entender la raíz de su problema de abuso de sustancias. Acosta no teme mostrar su vulnerabilidad, y es capaz de una ternura proporcional a su crudeza: «Maria became one of the many women friends I always kept around to protect me from the Frisco fog and my dead vine. I never screwed any of them, I just kept them to hear me out. /A couple of years later when I had the first of my serious nervous breakdowns, she drove me to S.F. general and sat in the waiting room, bitching at the attendants until they received me into their arms for three-day observation period» (p. 46).

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LOS BIG LEAGUERS DE LITERATURA COLOMBIANA. Por Antonio Mora Vélez.

LOS BIG LEAGUERS DE LA LITERATURA COLOMBIANA.
Por Antonio Mora Vélez.
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El autor – vía Monteria Web-

Es frecuente leer y escuchar a los escritores que juegan en las Ligas Menores de la literatura (AAA, AA, A y hasta clases B y C), referir sus encuentros y anécdotas con los que juegan o jugaron en las Grandes Ligas.
Sobre Gabriel García Márquez -que es el Gran Big Leaguer de la narrativa colombiana- he leído y escuchado miles de comentarios sobre las veces que tal o cual escritor se encontró y habló con él o lo vio simplemente y lo saludó, con mucha admiración y algo de envidia, y visto las fotos en las que aparece a su lado. Yo debo confesar en esta nota que ni lo conocí ni lo vi en persona en parte alguna del planeta y por supuesto que no puedo mostrar con orgullo una sola foto con él. De lo cual no me arrepiento; quienes lo conocieron y hablaron con él tan solo dos o tres palabras me han dicho que no me perdí de nada excepcional. Todo lo que sé de su vida pública lo he leído o me lo han contado. De su vida privada, lo que él mismo refirió en Vivir para contarla. Y lo conozco como escritor porque he leído una buena parte de sus libros y puedo afirmar que, no obstante tales lecturas que disfruté y a veces sigo disfrutando, no acuso su influencia lexical ni estilística en ninguno de mis cuentos ni de mis novelas.
Pero en cambio sí conocí a otros “grandes ligas” de las letras colombianas, ya fallecidos, a varios de los cuales, en su propia casa, y que pude conversar con ellos sin la presencia de periodistas ni de personas ajenas que nos interrumpieran.
Al primero y más importante de la lista, a Manuel Zapata Olivella, a quien invité varias veces a mi residencia, en Montería y Sincelejo, invitaciones que el reciprocó en su casa bogotana, y quien me hizo el honor de asistir al lanzamiento de mi primer libro: Glitza, cuentos de ciencia-ficción, en el auditorio del Hotel Sinú de la capital sinuana, un día del año 1979. Manuel me incluyó en la muestra de escritores cordobeses que hizo en uno de los números de su revista Letras Nacionales y yo organicé el homenaje que la Corporación Universitaria del Caribe le hizo ya casi al final de su trayectoria vital. Todavía recuerdo, con algo de sentimiento, la tarde en la que él nos leyó en el patio de mi casa en Montería, a mí y a varios de mis amigos literarios de entonces, el poema inicial de Changó y nos dijo lo optimista que se sentía con esa novela. Él aspiraba a que fuera la gran novela afroamericana, pero se le anticipó Raíces y ésta se convirtió en un best-seller mundial gracias al cine y a la TV gringa. Y también recuerdo, con satisfacción, la vez que él, en la cafetería de la Universidad de Cartagena me dijo, delante de mis amigos Geminiano Pérez y Fernando Herazo, que al cuento Viernes Negro que me había publicado la Universidad en un folleto en el cual también figuraban mis amigos, le faltaba alma porque estaba escrito desde afuera del hecho social que pretendía reflejar y no desde adentro; que yo debería conocer mejor esa realidad de los barrios pobres para relatarla. Eso me obligó a leer más a los clásicos de la literatura de corte social y a ver esa realidad, no desde la perspectiva del joven escritor que la observa con ojos de predicador religioso o de político en busca de electores, sino desde la perspectiva del escritor que la vive y ha adquirido conciencia plena de ella y de sus causas. Después ocurrió la anécdota que he contado mil veces sobre el cuento que le dediqué a un estudiante bravucón de la facultad y mi posterior descubrimiento de la ciencia-ficción. Y cuando ya había aprendido la lección de Manuel, la escritura de las novelas realistas editadas: A la hora de las golondrinas (2011) y En la otra orilla del río (2018), los cuentos de Balada del encuentro más allá del silencio (2017), La gordita del Tropicana (2012) y las novelas aun inéditas: Toda una vida y Para tomarme el cielo por asalto.
El segundo es Germán Espinosa, a quien visité dos veces en su apartamento de las Torres Jiménez de Quesada en Bogotá y con quien me vi varias veces en la Feria del Libro de la capital. Y quien, según le respondí en una entrevista a Jorge Consuegra hace algunos años, debió haber sido también Nobel de literatura por la grandeza de La tejedora de corona y otras obras como La balada del pajarillo y el Signo del pez. Con él hice parte de un conversatorio sobre ciencia-ficción en la FILBO, tema que él conocía en profundidad por sus muchas lecturas. Y le dediqué uno de mis cuentos de CF, La entrevista, en el cual uno de mis personajes es el personaje central de su cuento La noche de la Trapa. Haberle escuchado hablar de literatura en su apartamento es una de las experiencias más asombrosas y al mismo tiempo más ilustrativas que yo haya tenido.
El tercero es Pedro Gómez Valderrama. Y a quien conocí en las varias asambleas nacionales de la Unión Nacional de Escritores-UNE, de la cual él era el presidente y yo, representante en Montería. Con él participé en un conversatorio sobre el cuento literario que organizó la UNE en Bogotá; yo hablé sobre el cuento de ciencia-ficción. También participaron los escritores Arturo Alape, Alonso Aristizábal, Jairo Mercado y otros. En una de esas reuniones de la UNE, Don Pedro me dijo que estaba escribiendo algo sobre Glitza, que todavía estaba sobre el tapete. Lamentablemente murió antes de terminar o de publicar dicho escrito. Pedro Gómez Valderrama tenía la presencia de un hombre de estado -que lo fue- pero con la amabilidad y la sencillez de un hombre del campo. Y fue un demócrata integral, clase de persona en vías de extinción en los partidos que tradicionalmente han gobernado el país.

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Andrés Felipe Escovar Encaramado en las Nubes de Umberto Amaya

Amaya y Escovar: La lectura y el comentario son la extensión virtual de la conversación

 

Escribe Andrés Felipe Escovar a propósito del último libro publicado por el escritor araucano Umberto Amaya Luzardo:

El infierno, como ardid del paraíso para corroborarnos que no existe, nos tiende otra trampa: la dicha; por eso, en la realidad más explícita, no hay posibilidad de que ella aparezca. La promesa de algo feliz tampoco se da en el reflejo del infierno bazuquero pero la sensación de volver a probar eso que se promete pero jamás será cumplido, instiga a la esperanza: las promesas crecen cuando no se cumplen y jamás pierden su sustancia inacabada: la mejor forma de sustraerse del tiempo que nos erosiona es no cumplir lo prometido para así prolongar eso que se promete y mantener viva la llama de lo que se espera porque, cuando esto se materializa, siempre hay desilusión.

El texto completo se puede leer en el siguiente enlace de  la REVISTA CORÓNICA (agradecemos a Juan Pablo Plata, el haber permitido un espacio para el mismo):

ENCARAMADO EN LAS NUBES

 

Este texto se leyó el jueves 19 de noviembre  para abrir el conversatorio/presentación del libro en la Casa Fiscal de Arauca .

 

Acá unas preguntas que  Cermeño le formuló antes del evento:

 

 

 

Ojos carniceros. Artaud, Ligabue y Van Gogh nos miran

 

 

“Pintado por el Van Gogh extralúcido, esa cara de carnicero pelirrojo que nos inspecciona y vigila; que nos escruta con mirada torva.”

              Antonin Artaud

 

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1.Primer parasitismo

Parasitar al infinito:

-Satisfacerse sólo con el infinito, pues hay suficiente infinito sobre la tierra y en las esferas como para saciar a miles de genios- escribe Artaud y recuerda su mirada, ahora escrita, que cae sobre ese rostro de sí mismo que diseccionó Van Gogh y cuyas huellas sangrientas vertió en una tela.

Parasitarlo, como lo hizo Antonin con Van Gogh:

-Una lenta pesadilla genésica poco a poco elucidada- Escribe Antonin: elude la versificación y el poema para llegar a una poesía que sobrepase al arte.

2. El acontecimiento

El teatro de Artaud ocurre en las noches de Vincent:

-¿Cómo es posible que el teatro, al menos, tal como lo conocemos en Europa, o mejor dicho en Occidente, haya relegado a último término todo lo específicamente teatral, es decir todo aquello que no puede expresarse con palabras, o si se quiere todo aquello que no cabe en el diálogo, y aun el diálogo como posibilidad de sonorización en escena, y las exigencias de esa sonorización?- escribe.

***

Ni las palabras ni la imagen: un acontecimiento y el sonido donde naufragan los diálogos.

3.Poesía

El teatro despanzurra al poema: sangra poesía:

-Ese lenguaje concreto, destinado a los sentidos, e independiente de la palabra, debe satisfacer todos los sentidos; que hay una poesía de los sentidos como hay una poesía del lenguaje, y que ese lenguaje físico y concreto no es verdaderamente teatral sino en cuanto expresa pensamientos que escapan al domino del lenguaje hablado- Escribe Antonin Artaud.

***

Los pensamientos, sin encorsetarse en el verbo, convocan a un origen que linda con el silencio.

El silencio primario: una sucesión de ruidos uterinos, la digestión de nuestras madres y el chasquido de las tripas que nos alojaron: que parasitamos.

4. Segundo parasitismo

Parasitar a los restos de infinito y congregar al amor:

-Dejemos a los escribientes la crítica de los textos, a los estetas la crítica de las formas, y reconozcamos que lo que se ha dicho ya no se dice más y que una expresión no vale dos veces, no vive dos veces, que toda palabra pronunciada está muerta y que sólo la obra en el momento en que se la pronuncia, que una forma ya empleada no sirve más y que sólo invita a encontrar otra, y que el teatro es el único lugar del mundo en el que un gesto hecho no se hace dos veces. – escribe Antonin.

***

El cuerpo humano parasita a las palabras; es una pieza más de la poesía que rebalsa cualquier inervación.

***

En la escena, cada objeto pare a la poesía del espectáculo.

5. Del teatro nace el mundo

El teatro decae cuando carece de peligro.

***

El peligro nace cuando se rompe el cordón umbilical entre las palabras y las cosas:

– Se presume que una hermosa mujer tiene una voz armoniosa; si desde que el mundo es mundo las mujeres hermosas nos hubieran llamado con trompetazos y nos hubieran saludado con bramidos hubiésemos asociado para siempre la idea de bramido a la idea de mujer hermosa, y una parte interna del mundo se hubiera transformado así radicalmente- escribe Antonin.

***

Sin el verbo, adherido y parasitado por una idea, quedan el espacio y los sonidos en la escena:

-La aparición repentina de un ser fabricado, de trapo y madera, inventado enteramente, que no correspondiese a nada, y sin embargo perturbador por naturaleza, capaz de devolver a la escena un pequeño soplo de ese gran miedo metafísico que es raíz de todo el teatro antiguo-.

6. Extrañar y extrañarse

Los seres fabricados no son los muñecos de trapo que aparecen en el escenario; los segundos están en el espectáculo, los primeros persisten en un teatro que sobrepasa a la puesta en escena: seres extraños, sin forma que evoque alguna otra de la naturaleza, como la de los primeros automóviles o los barcos.

***

Los seres sin una forma semejante a la naturaleza arcana, la expanden.

De la expansión de la naturaleza brotan los monstruos.

En Arizona los coyotes aúllan como arañas.

 

7. Pinturas como expansiones naturales

Los fuegos solares de las pinturas de Vincent Van Gogh expanden a la naturaleza e incendian los ojos de Antonin Artaud.

***

Los ataques de las arañas (aulladoras como las de Arizona) contra los tigres, ensangrientan los ojos del que los ve en cuadros de Ligabue: un flujo de vida estalla con la expansión de la naturaleza:

 

8. Sonidos de la crueldad

En los ataques de seres emanados de la extensión de la vida, los cuerpos se entrelazan y hacen jeroglíficos.

A cada jeroglífico le brota sonido que encanta como el aire del pungi a las cobras:

-No es porque les transmita nociones espirituales, sino porque las serpientes son largas, porque se enroscan sobre la tierra, porque sus cuerpos se tocan casi en su totalidad a la tierra, y las vibraciones musicales que se comunican llegan a sus cuerpos como un masaje sutil y prolongado.

***

La serpiente que estrangula al tigre, ausculta el ritmo de la vida que, al extinguirse, se expande: se escapa por la boca con forma de vagina del felino: el aullido desde la cavidad que nos expulsó del cuerpo que parasitamos:

-Soy un cuerpo y no un espíritu-escribe Artaud en Rodez.

 

9. Ruidos corporales

El cuerpo abandona la interconexión de sus órganos cuando se extiende su naturaleza.

***

Un cuerpo sin palabras es poesía atorada de ruidos.

Los ruidos del cuerpo retumban como los colores de Vincent o los gallos de vuelos transatlánticos de Ligabue.

De los ruidos germinan los versos de Teresa de Jesús, que envejecerán apenas salgan de esa boca con forma de vulva dentada que tiene el tigre moribundo de Ligabue:

-Vivo sin vivir en mí

y tan alta vida espero

que muero porque no muero

***

Lo inefable como la última confesión del gesto.

 

10. Ojos carniceros

Van Gogh, Ligabue y Artaud viven por vivir en ellos y mueren por morir en sí.

***

Los ojos carniceros despresan cuerpos.

Mana la vida como sangre y cae sobre el polvo seco donde las arañas aúllan: la Gran Carnicera amasa la mezcla y sopla: surge un virus como extensión de la vida.

Intimidades y desenvolvimientos: Relectura de CF Y PARADIGMA, de Luis Bolaños

Este nuevo texto que nos obsequia el maestro Luis Bolaños, puede considerarse una «actualización», o una «re-lectura» (a partir de la contingencia de la pandemia) de un texto que 10 años atrás el autor impartió a manera de conferencia en la extinta Escuelab, Lima. El texto se puede leer en el antiguo blog JournalMalediction: CF y Paradigma del Siglo XXI: Tecnología, ecología y sociedad  


Lo primero que diré apunta a que las acciones que realizamos en nuestra vida con frecuencia quedan vibrando como atrapadas en su importancia y continúan creando nuevas posibilidades de interpretación por eones, pero como cada ser humano posee similar poder, brota como apotegma de ese entrecruzamiento múltiple de todos contra todos una imagen: serán escuchadas y sobrevivirán en nuestra mente aquellas vibraciones convergentes preñadas de piedad, empatía y belleza.

El resultado se decodifica a la luz de los momentos que han llevado a él a través del oscuro túnel de la comprensión (somos lámparas de oscuridad en un océano luminoso), interesa entonces conocer donde se realizan los cortes para la observación y la acumulación de información. Este momento, cuando redacto el artículo, es uno de esos cortes. Cuando ustedes lo lean será otro.

Les hablaré de una de esas ocasiones, en que quedamos vibrando, recordándoles que siempre cada día es irrepetible, único, y nosotros también lo somos, por eso el día que estamos viviendo se transforma en el momento cumbre de nuestra existencia y para que sea así requerimos de inteligencia, creatividad, alegría y memoria. Lo mejor sería que cada uno de nuestros días fuera inolvidable, pero sospecho que la intensidad terminaría por consumirnos.

Para mi uno de esos días increíbles fue exponer sobre ciencia ficción en Escuelab el 2 de setiembre del 2010, donde asistí gracias a la invitación de mi amigo Luis Cermeño, todo lo cual me permite diez años después, reflexionar y sentir como si hubiera transcurrido un siglo, ya que la sociedad es cada vez más veloz pero al mismo tiempo más variada y compartida, y en el terreno de la CF gozamos de una creatividad inmensa, además ese día acoge un significado especial, porque charlas podré exponer muchas, pero que me acompañe Ana María, la compañera de mi vida, pocas. Y ese día estuvo allí conmigo y lo mejor fue que le gustó la charla; para los que deseen acceder a un segmento de la misma les dejo un link:

Ese paradigma del siglo XXI que anunciaba allí se está convirtiendo en opción real, ya que desde la ciencia llegan nuevos aportes que lo consolidan y desde lo cotidiano una manera distinta de observar el universo; sin embargo, subsiste el temor que ante el crepúsculo esencial del sistema y el drenaje de su vitalidad:

  1. la tasa de ganancia se mantiene en caída libre apenas alimentada por la exacción de los recursos naturales, en lo fundamental de la periferia y el sometimiento de los trabajadores a la desregulación laboral (sobre todo aprovechando ahora la pandemia del Covid19),
  2. y es así como la corporatocracia agonizante promueva amparada en sus alucinaciones irracionales, un intento exasperado por preservarse mediante la financiarización económica, la ¿criogenización financiera? o “zombificación de la economía” como anuncian, entre otros, Max Keiser en su programa de tv en Rusia Today (martes, juevesy sábado)
  3. con emisiones de billetes por millardos (o trimillonarias impresiones) entregadas a las grandes empresas que se compran sus propias acciones con lo cual logran que vayan subiendo el precio aunque se encuentren camino a la banca rota, como ocurre con las empresas aéreas, para eso se crean empresas especiales dedicadas a extraer dinero de la gente que menos tiene (como Robin Hood a la inversa);
  4. y también que USA opte por guerras sucesivas en una típica táctica de “tierra arrasada”, al agotarse su ciclo se agravan sus delirios, bastante protuberante en el discurso de uno de sus más fieros representantes: Donald Trump.

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LANZAMIENTO TERCERA EDICIÓN DE GLITZA

El día sábado 17 de octubre a las 6 p.m. En Séptimaletra facebook live. Coordina José Luis Hereyra. Edición de la Editorial CECAR. Como comentaristas estarán Luis Cermeño, Alberto Cortés y Rafael Hernández Urueta.

 

Una de las cosas más delicadas y que requieren mayor sensibilidad y responsabilidad es tu acercamiento a las nuevas generaciones porque literalmente puedes cambiar vidas. Así fue que una hora de conversación con Carl Sagan le cambió la vida a un niño negro de Nueva York, y lo volvió uno de los astrofísicos más famosos del mundo: Neil DeGrasse Tyson. Se dice que no importaba lo ocupado que estuviera, Bradbury siempre que lo iban a visitar los jóvenes admiradores les sacaba una hora para estimularlos a escribir y soñar. Hay un artículo en inglés (pero pueden poner el traductor) llamado: Bradbury el mejor maestro de escritura que pudieras tener. Yo recuerdo haberme sentado dos veces a tomar tinto con un escritor muy premiado en Colombia y no haber aprendido nada; en cambio, la generosidad y sabiduría de Antonio Mora Vélez en cada encuentro me enamoraba más de la ciencia-ficción y la literatura y por eso decidí seguir este paso. Por eso lo llamo maestro. Y así cada uno debe buscar sus maestros, los que no hablen a través de la vanidad sino el amor; e igualmente, tratar de corresponder este don transmitiendo amor a los sueños así eso implique dejarse de lado y desvanecerse si el pupilo supera al maestro, eso significa que fue un gran maestro.

Por esta razón es para mí un gran honor acompañar al Maestro Antonio Mora Vélez, en este tercer lanzamiento de su libro «GLITZA Y OTROS CUENTOS ESCOGIDOS».

Porque me recuerda cuando era un joven inquieto lector amante del género, el día que descubrí GLITZA, para mí lo más Ciencia Ficción entonces fue encontrar un libro de Ciencia Ficción de un colombiano. El sábado se seguirá escribiendo este capítulo enorme y fascinante de la Ciencia Ficción en Colombia junto su figura más representativa y permanente.

Colección revista Cultura y pueblo que dirigió José María Arguedas #libredescarga

Una publicación que nos inspira. 

A disposición de los interesados, se encuentra en el repositorio institucional del Ministerio de Cultura del Perú la revista CULTURA Y PUEBLO, importante publicación periódica, durante los años 60,  que fuera dirigida por el escritor José María Arguedas.

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En estas publicaciones se registran las principales preocupaciones de Arguedas, alrededor de lo peruano y su encuentro con lo europeo; las nociones de Folclore (como ciencia del estudio del saber tradicional) vs sabiduría folclórica; las diferencias entre los pueblos de la costa y sierra del Perú; la poesía, el arte, la literatura, la hilandería,  la música,  la historia de Itsa, el cine, y todas las manifestaciones sensoriales en el encuentro entre Cultura y Pueblo; sin dejar de lado, por supuesto, un rico registro fotográfico.

Entre las plumas que colaboraban en estos volúmenes, además de la del propio Arguedas,  se encontraban:  Enrique Ituriaga, Fernando Silva Santisteban, Antonio Cornejo, José Miguel Oviedo, Arturo Jiménez Borja y el célebre  poeta José Santos Chocano.

Otra característica interesante de esta publicación era su carácter bilingüe, dada la importancia  que le daba Arguedas al Quechua, así que cada número recogía una cantidad de cuentos, canciones y poemas en esta lengua con sus respectivas traducciones, casi siempre hechas por el mismo escritor (en el primer volumen encontramos un cuento de Lucanamarca del  género reptiliano).

Entendiendo que la ciencia occidental también forma  parte de la Cultura, Arguedas dejaba campo también dentro de su publicación para artículos de divulgación científica,  acerca de los nuevos avances y descubrimientos en las ciencias naturales.

cultura y pueblo

O sea que Arguedas entendía la ciencia, como nosotros la entendemos en Mil Inviernos: el encuentro entre todo el conocimiento del saber humano, incluido el ancestral, con sus descubrimientos modernos y sus anhelos a futuro.  Por eso, hoy deseamos compartir estos documentos y saludar a nuestra revista antecesora CULTURA Y PUEBLO —ya que nosotros también escribimos para el hombre del pueblo— como esa raíz del árbol que hoy saboreamos su fruto.

 

 

Se puede acceder a estos volúmenes en este enlace:

REPOSITORIO CULTURA Y PUEBLO

 

 

 

 

Hunter S. Thompson, un bólido incandescente, por Francesco Vitola R.

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Ha regresado a nuestro espacio, Francesco Vitola Rognini (autor de Hambre de Caza y Héroes Decadentes: ambos publicados en Milinviernos) con una serie de artículos que versarán sobre libros, películas o videojuegos. Estos están articulados al proyecto Vademécum (investigaciones sobre literatura y ciencias sociales) que desarrollará de aquí al 2025. Las reseñas estarán agrupadas bajo el título “Entre líneas”. 


El <<reportero forajido>> creador del periodismo Gonzo era un tipo extravagante, híbrido entre columnista virulento, criatura de la noche y explorador de la clandestinidad: un búho con plumaje tornasolado; un cometa que tras surcar el Olimpo literario bajó a la atmósfera terrestre como el bólido incandescente. 

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Los tres primeros libros de Hunter S. Thompson —y el articulo The Kentucky Derby is Decadent and Depraved— demuestran su afinidad con los escritores de la generación beat, y aunque no se le suele asociar a ellos, Hunter solía mencionarlos con frecuencia, se sabe que alguna vez coincidió con Ginsberg y Burroughs, y que fue muy cercano a Ken Kesey. Hay aspectos innegables de sus paralelismos, sus análisis socio-políticos ligados a la necesidad de ampliar las libertades individuales, el uso de sustancias con fines rituales y como combustible de trabajo —escribió Hell ́s Angels usando un método similar al aplicado por Kerouac en On the road, escribir sin descanso bajo los efectos de la Dexedina—. Como los autores de la generación beat, Hunter exaltó el ritmo como una cuestión de vital importancia en su escritura, por ello se denominaba a sí mismo <<music freak>>

La ironía de la vida de Thompson es que el personaje caricaturesco que incluyó en sus libros terminó opacándolo como escritor, y por añadidura, colonizó su vida privada y sus dinámicas de creación. Si bien los tres primeros libros —Hell ́s Angels: A Strange and Terrible Saga (1966), Fear and Loathing in America: A Savage Journey to the Heart of the American Dream (1971), Fear and Loathing: On the Campaign Trail  ́72 (1973)— son de un virtuosismo desconcertante, una vez alcanzado el estatus de celebridad pareció perder el ímpetu, y aunque siguió publicando libros, estos fueron conglomerados de textos, distribuidos así: artículos, Gonzo Papers, 1(1979), 2(1988), 3(1990), 4(1994); relatos, Screw-jack: and other stories (1991); cartas personales, The Fear and Loathing Letters, Vol. 1: The Proud Highway: The Saga of a Desperate Southern Gentleman 1955-1967(1997); los artículos publicados originalmente en la revista Time, Fear and Loathing in America: The Brutal Odyssey of an Outlaw Journalist 1968-1976 (1997); otros artículos, Kingdom of Fear: Loathsome secrets of a star-crossed Child in the Final Days of the American Century (2003); las columnas de opinión que escribió para ESPN, recopiladas bajo el título Hey Rube: Blood Sport, the Bush Doctrine, and the Down Spiral of Dumbness Modern History from the Sports Desk (2004). Como caso aparte hay que mencionar The Curse of Lono (1982), el último reportaje que escribiera al estilo Gonzo. En este listado hay que incluir la tardía publicación en 1999 de la única novela que viera la luz, The Rum Diary, escrita en 1959. Dos novelas más quedarían en el tintero por razones desconocidas, presumiblemente por el perfeccionismo de mismo autor: The Silk Road, novela basada en el éxodo del Mariel, en la que el autor comenzaría a trabajar en 1981, y Polo is My Life, cuya escritura fue asistida por la autora citada más adelante. 

¿Qué pasó con el trabajo de Hunter S. Thompson en la segunda mitad de su vida? ¿Por qué los trabajos posteriores a 1973 fueron de corto aliento, cuando la tendencia entre escritores es que con el tiempo su arte mejora? 

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Tesis de maestría sobre Shikasta de Doris Lessing, de Keidy Lorena Sosa Pineda

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Es posible consultar virtualmente, a través del repositorio institucional de la Universidad Javeriana,  la tesis «Un caso marginal dentro de la Ciencia Ficción. Shikasta de Doris Lessing» requisito para optar por el título de Magíster de Literatura, de Keidy Lorena Sosa Pineda.

Este fue un trabajo en el que presté el servicio como director y asesor de tesis, pero me permitió conocer uno de los trabajos más interesantes de la literatura de ciencia ficción, de parte de una mujer que poco reconocida en el fandom, fue una defensora acérrima del género:

“la ficción del espacio constituye, junto con la ciencia ficción, la rama más original de la literatura contemporánea; que es imaginativa e ingeniosa; que ha revitalizado ya todos los campos de la palabra escrita; y que los académicos y pontífices de las letras hacen mal en desdeñarla o ignorarla, aunque, claro está, siendo como son, no quepa esperar de ellos otra cosa. Este punto de vista parece estar convirtiéndose en la materia misma de la ortodoxia.”
Excerpt From: Doris Lessing. “Shikasta.” iBooks.

Aunque posteriormente por los mismos ataques que recibió de un público a veces muy hermético con sus figuras la rechazó,  ella posteriormente declaró que su novela Shikasta y su serie Canopus en Argos no era ciencia ficción, sino «literatura sagrada».

Por esta posición incómoda de la autora, que una vez reconocida dentro del mainstream causó extrañeza por atreverse a penetrar en un «género menor» y la misma posición de los lectores de ciencia-ficción que nunca la terminaron de aceptar como una autora valiosa dentro de esta literatura (revisar las frecuentes listas de autoras de ciencia ficción y verán que casi nunca aparece su nombre, aunque autoras como Rosa Montero reconozcan su evidente influencia a partir de ella), es que se habla de Shikasta como un caso marginal, no solo dentro de la literatura sino de la literatura de ciencia ficción.

Bueno,  quisiera hablarles y compartirles más de los hallazgos que encontré  gracias a la oportunidad y el privilegio que tuve de trabajar esta obra junto a Keidy Lorena Sosa, que se desempeña como maestra, para abordar desde una perspectiva juiciosa y al tiempo desprejuiciada de la pluma de alto vuelo de Doris Lessing, quien se ha terminado de volver una obsesión también para mí; pero en lugar de eso, los invito a que lean esta obra única, no solo en Colombia, sino en Hispanoamérica, pues con contados casos, ha sido poco el interés por la ciencia ficción de Doris Lessing, lo que también  le añade a ese toque marginal que se alude en el documento.

 

Resumen

Shikasta, que significa roto en Persa, es el título con el que designó Doris Lessing a su primer libro de Ciencia Ficción, dentro de una serie de 5 libros denominada “Canopus in Argos: Archives”. Shikasta es la historia milenaria de la humanidad. Fue una novela escrita por la undécima mujer en ganar el premio Nobel de literatura en el año 2007 con su obra El Cuaderno Dorado. El presente trabajo buscó comprender por qué Lessing incursionó en Ciencia Ficción, un terreno desdeñado por el canon. Para lo cual, primero se indagó el contexto de la autora, sus influencias y preocupaciones intelectuales. En segundo lugar, se reconoció y abordó la estructura de Shikasta para poder analizar sus narrativas y las referencias a las que recurre. Posteriormente, se definió el género de Ciencia Ficción, las inquietudes que abordan el género y el lugar donde puede inscribirse una obra como Shikasta. Finalmente, se encontraron algunas posibles razones que motivaron a la escritora a aventurarse a escribir libros de Ciencia Ficción, en particular Shikasta.

 

Eliseo Diego: el psicohistoriador de las hormigas o Asimov como la hormiga de la psicohistoria

En un principio fue decir: Asimov se viste de tacón alto. Ese decir apareció porque Luis tenía una corbata negra, como las que se usan en los funerales; hasta los muertos visten con alguna prenda negra, como si sus cadáveres extrañaran el hálito que durante un tiempo los habitó.

Después fue dejar ese decir porque el propio Luis me dijo que hoy cumple años de muerto y nacido Eliseo Diego. Ese es el orden vital de todos los poetas: morir para luego nacer.

Y, al final, no quedó otra opción que prologar la charla que Luis Cermeño hizo sobre Asimov, desde el Ecuador del espíritu, con un poema de Diego.

Asombro

Me asombran las hormigas que al ir vienen
tan seguras de sí que me dan miedo
porque están donde van sin más preguntas
y aunque asomos de vida son perfectas
si minúsculas máquinas que saben
el dónde y el adónde que les toca
y a la muerte la ignoran como a nada
si no fuese tan útil instrumento
con que hacer de lo inerme nueva vida.

Pero aunque agrande su minucia viva
el azoro redondo en que las miro
y me apena que no se sepan nunca
tal como son en su afanarse oscuro
ya tan inmemorial como la Tierra

más me asombra mi pena y me convence
de que saberse el ser bien que la vale
aun cuando el precio sea tan alto como
el enorme silencio de allá afuera.