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Tesis de maestría sobre Shikasta de Doris Lessing, de Keidy Lorena Sosa Pineda

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Es posible consultar virtualmente, a través del repositorio institucional de la Universidad Javeriana,  la tesis «Un caso marginal dentro de la Ciencia Ficción. Shikasta de Doris Lessing» requisito para optar por el título de Magíster de Literatura, de Keidy Lorena Sosa Pineda.

Este fue un trabajo en el que presté el servicio como director y asesor de tesis, pero me permitió conocer uno de los trabajos más interesantes de la literatura de ciencia ficción, de parte de una mujer que poco reconocida en el fandom, fue una defensora acérrima del género:

“la ficción del espacio constituye, junto con la ciencia ficción, la rama más original de la literatura contemporánea; que es imaginativa e ingeniosa; que ha revitalizado ya todos los campos de la palabra escrita; y que los académicos y pontífices de las letras hacen mal en desdeñarla o ignorarla, aunque, claro está, siendo como son, no quepa esperar de ellos otra cosa. Este punto de vista parece estar convirtiéndose en la materia misma de la ortodoxia.”
Excerpt From: Doris Lessing. “Shikasta.” iBooks.

Aunque posteriormente por los mismos ataques que recibió de un público a veces muy hermético con sus figuras la rechazó,  ella posteriormente declaró que su novela Shikasta y su serie Canopus en Argos no era ciencia ficción, sino «literatura sagrada».

Por esta posición incómoda de la autora, que una vez reconocida dentro del mainstream causó extrañeza por atreverse a penetrar en un «género menor» y la misma posición de los lectores de ciencia-ficción que nunca la terminaron de aceptar como una autora valiosa dentro de esta literatura (revisar las frecuentes listas de autoras de ciencia ficción y verán que casi nunca aparece su nombre, aunque autoras como Rosa Montero reconozcan su evidente influencia a partir de ella), es que se habla de Shikasta como un caso marginal, no solo dentro de la literatura sino de la literatura de ciencia ficción.

Bueno,  quisiera hablarles y compartirles más de los hallazgos que encontré  gracias a la oportunidad y el privilegio que tuve de trabajar esta obra junto a Keidy Lorena Sosa, que se desempeña como maestra, para abordar desde una perspectiva juiciosa y al tiempo desprejuiciada de la pluma de alto vuelo de Doris Lessing, quien se ha terminado de volver una obsesión también para mí; pero en lugar de eso, los invito a que lean esta obra única, no solo en Colombia, sino en Hispanoamérica, pues con contados casos, ha sido poco el interés por la ciencia ficción de Doris Lessing, lo que también  le añade a ese toque marginal que se alude en el documento.

 

Resumen

Shikasta, que significa roto en Persa, es el título con el que designó Doris Lessing a su primer libro de Ciencia Ficción, dentro de una serie de 5 libros denominada “Canopus in Argos: Archives”. Shikasta es la historia milenaria de la humanidad. Fue una novela escrita por la undécima mujer en ganar el premio Nobel de literatura en el año 2007 con su obra El Cuaderno Dorado. El presente trabajo buscó comprender por qué Lessing incursionó en Ciencia Ficción, un terreno desdeñado por el canon. Para lo cual, primero se indagó el contexto de la autora, sus influencias y preocupaciones intelectuales. En segundo lugar, se reconoció y abordó la estructura de Shikasta para poder analizar sus narrativas y las referencias a las que recurre. Posteriormente, se definió el género de Ciencia Ficción, las inquietudes que abordan el género y el lugar donde puede inscribirse una obra como Shikasta. Finalmente, se encontraron algunas posibles razones que motivaron a la escritora a aventurarse a escribir libros de Ciencia Ficción, en particular Shikasta.

 

Eliseo Diego: el psicohistoriador de las hormigas o Asimov como la hormiga de la psicohistoria

En un principio fue decir: Asimov se viste de tacón alto. Ese decir apareció porque Luis tenía una corbata negra, como las que se usan en los funerales; hasta los muertos visten con alguna prenda negra, como si sus cadáveres extrañaran el hálito que durante un tiempo los habitó.

Después fue dejar ese decir porque el propio Luis me dijo que hoy cumple años de muerto y nacido Eliseo Diego. Ese es el orden vital de todos los poetas: morir para luego nacer.

Y, al final, no quedó otra opción que prologar la charla que Luis Cermeño hizo sobre Asimov, desde el Ecuador del espíritu, con un poema de Diego.

Asombro

Me asombran las hormigas que al ir vienen
tan seguras de sí que me dan miedo
porque están donde van sin más preguntas
y aunque asomos de vida son perfectas
si minúsculas máquinas que saben
el dónde y el adónde que les toca
y a la muerte la ignoran como a nada
si no fuese tan útil instrumento
con que hacer de lo inerme nueva vida.

Pero aunque agrande su minucia viva
el azoro redondo en que las miro
y me apena que no se sepan nunca
tal como son en su afanarse oscuro
ya tan inmemorial como la Tierra

más me asombra mi pena y me convence
de que saberse el ser bien que la vale
aun cuando el precio sea tan alto como
el enorme silencio de allá afuera.

Descarga Libre: Glitza y otros cuentos del padre de la ci-fi en Colombia

¿Qué mejor forma de cerrar la celebración del día del padre que con la antología de cuentos del padre de la ciencia ficción en Colombia?:

 

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La Corporación Universitaria del Caribe pone a disposición del público la antología de cuentos del maestro, Antonio Mora Vélez, uno de los padres de la ciencia-ficción colombiana junto a René Rebetez.

Este material por su precioso valor histórico y literario no puede más que ser distribuido por todos los estudiosos y fanáticos del género. Contiene el icónico cuento Glitza, entre otros de indiscutible valor como lo reconocían ya en los años ochenta:

“Glitza es un libro válido y novedoso en el panorama actual de la ciencia-ficción. Por ello mismo abre el horizonte de la incipiente literatura colombiana del género con el aporte de una temática que, por lo demás, acierta en el hallazgo de su propia forma. Los relatos del libro son tan convincentes dentro de su género que bien pueden a justo título ser incluidos en el repertorio internacional de la literatura de ciencia-ficción”.
Jaime Mejía Duque, Magazín Dominical de El Espectador, 13 de abril de 1980.

 

En Mil Inviernos nos place difundir tan valiosa obra:

 

Edición virtual de CECAR, Sincelejo.https://cecar.metalibros.org/index.php/CECAR/catalog/book/24
Dar click en PDF para abrir y descargar.

 

 

 

 

Dankeschön, herr Florian Schneider.

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Wird Sind die Roboter
We are the robots
Somos los robots.
MUSIC NON STOP 
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Robots de la música electrónica, la ciencia ficción, robótica y futuro, despedimos a un precursor: Florian Schneider de la icónica banda alemana Kraftwerk, y proyectos solitarios.

Adiós a John Horton Conway

Aislamiento. Aislamiento. 

Un monumento al Dr. Conway en el estilo del juego de la vida. Crédito … xkcd:

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Aislamiento y sobrepoblación: dos reglas básicas para morir en el juego de la vida, y para reproducirse asimismo.

John Horton Conway :

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Replicó los patrones caóticos de la vida en un juego rudimentario bidimensional pero mucha gente considera que realmente creó vida vida artificial… en ese sentido, extrapolando, nosotros seríamos producto de un matemático similar a Conway que hizo los patrones de vida en un entorno 3d .  Nuestra vida no se diferencia de la vida artificial, o mejor dicho, esto es lo que suponen los que creen que vivimos en un simulador.

Inventor del JUEGO DE LA VIDA…. pionero de la informática y la VIDA ARTIFICIAL…  y por supuesto, de la inteligencia artificial y su influencia en  las media arts…. … esto también ha tenido por supuesto repercusión en la literatura digital y la visualización de datos…

Conway al final de su vida ya no odiaba que se le relacionara exclusivamente con el famoso juego de la vida, por esta razón en el siguiente video se detiene a explicar en qué consiste su elemental y famoso juego:

Además del juego de la vida, Conway que fue calificado como un «genio mágico», por el matemático de Princeton Dr. Simon Kochen, también creo otros como el Sprout y el Brussels sprouts, explicados en detalle por Fernando Blasco en su artículo para abc: https://www.abc.es/ciencia/abci-homenaje-matematico-john-horton-conway-fallecido-coronavirus-202004200129_noticia.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F  

 

Gracias, Dr. Conway.

 

 

Haré la necrológica de Rubem Fonseca

Nacido hace buen tiempo atrás, muerto el año de la pandemia 2020 no por el coronavirus, recuerdo que Rubem Fonseca era el puto amo del género policíaco y género negro en los 90. Todos lo leíamos, los que escribían querían ser como él. Mito del encierro, en una época en que a la gente no le tocaba estar encerrada, al nivel de autores reclusos como Thomas Pynchon y Dalton Trevisan, se resistió a hacer de su vida privada un espectáculo. Una década después pocos lo recordaban y dos décadas después si apenas aparece como uno de esos autores que si le preguntas a la nueva generación apenas reconocen de los que no ganaron el Nobel.

El abogado criminalista Mandrake y el policía retirado Vilela, se despiden de su artífice. Nosotros, los lectores de otra generación, también nos despedimos de un maestro.

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Pascua en Nueva York. Por Blaise Cendrars

Traducido por Tamym Maulén

Señor, hoy es el día de tu Nombre,

Leí en un viejo libro la gesta de tu Pasión,

Y tu angustia y tus esfuerzos y tus buenas palabras

Que lloran en el libro, dulcemente monótonas.

Un viejo monje me contó de tu muerte.

Trazaba tu historia con letras de oro

En un misal, colocado en sus rodillas.

Trabajaba duro inspirándose en Ti.

Protegido en el altar, sentado con su hábito blanco,

Trabajaba lentamente de lunes a domingo.

Las horas se detuvieron en el umbral de su retiro.

Él, se olvidó de todo, inclinado sobre tu retrato.

En vísperas, cuando las campanas sonaban en la torre,

El buen hermano ignoraba si era su amor

O si era el Tuyo, Señor, o tu Padre,

Quien golpeaba fuerte las puertas del monasterio.

Yo soy como ese buen monje, esta noche estoy inquieto.

En la habitación de al lado, un ser triste y mudo

Espera tras la puerta, ¡espera que yo llame!

Eres Tú, es Dios, soy yo; es el Eterno.

No te conocí entonces ni ahora.

Nunca oré cuando niño.

Sin embargo, esta noche pienso en Ti con terror.

Mi alma es una viuda en duelo al pie de tu Cruz;

Mi alma es una viuda de negro, es tu Madre

Sin lágrimas ni esperanza, como la pintó Carrière.

Conozco todos los Cristos que cuelgan en los museos;

Pero esta noche, Señor, Tú caminas a mi lado.

Desciendo rápidamente hacia la parte baja de la ciudad,

la espalda encorvada, el corazón apretado, el espíritu afiebrado.

Tu costado abierto es como un gran sol

Y alrededor tus manos palpitan de chispas.

Las ventanas de las casas están llenas de sangre

Y las mujeres, detrás, son como flores de sangre,

Extrañas flores mustias y feas, orquídeas,

Cálices derramados y abiertos sobre tus tres heridas.

Ellas nunca bebieron tu sangre recogida.

Ellas tienen rouge en los labios y encajes en el culo.

Las flores de la Pasión son blancas, como cirios,

Son las flores más suaves en el Jardín de la Buena Virgen.

En esta hora, hacia la hora novena,

Cuando tu cabeza, Señor, cayó sobre tu Corazón,

Estoy sentado al borde del océano

Y recuerdo un cántico alemán,

Que dice, con palabras muy suaves, muy simples, muy puras,

La belleza de tu Cara en la tortura.

En una iglesia, en Siena, en un panteón,

Vi la misma Cara, en el muro, bajo una cortina.

Y en una eremita, en Bourrié-Wladislasz,

Estaba repleta de oro en un relicario.

Turbias piedras preciosas están en el lugar de los ojos

Y los campesinos, de rodillas, besan Tus ojos.

En el pañuelo de Verónica, Ella está impresa

Y por eso Santa Verónica es Tu santa.

Es la mejor reliquia que camina por los campos,

Ella cura a todos los enfermos, a todos los malvados.

Ella todavía hace otros mil y mil milagros,

Pero nunca he asistido a ese espectáculo.

Quizá me falte la fe, Señor, y la bondad,

Para ver esa irradiación de tu Belleza.

Sin embargo, Señor, hice un peligroso viaje

Para contemplar en un berilo el tallado de tu imagen.

Haz, Señor, que mi rostro apoyado en las manos

Deje caer en la máscara de angustia que me oprime.

Haz, Señor, que mis dos manos apoyadas sobre mi boca

No laman la espuma de una feroz desesperación.

Estoy triste y enfermo. Quizá por Ti,

Quizá por otro. Quizá por Ti.

Señor, la multitud de pobres para quienes hiciste el Sacrificio

Esta aquí, encerrada, amontonada, como ganado, en los hospicios.

De los horizontes vienen inmensos barcos negros

Y los desembarcan, revueltos, sobre los pontones.

Hay italianos, griegos, españoles,

Rusos, búlgaros, persas, mongoles.

Son bestias de circo que saltan los meridianos.

Les arrojan un pedazo de carne negra, como a los perros.

Esta sucia miseria es su propia felicidad.

Señor, ten piedad de las personas que sufren.

Señor, en los ghetos rebosa la turba de los judíos

Vienen de Polonia y son todos fugitivos.

Bien lo sé, esos judíos te han procesado;

Pero te aseguro, no son del todo malos.

Están en sus tiendas bajo lámparas de cobre,

Venden ropa vieja, armas y libros.

A Rembrandt le encantaba pintarlos en sus harapos.

Esta noche yo he regateado un microscopio.

¡Ay! Señor, ¡ya no estarás aquí, después de Pascua!

Señor, ten piedad de los judíos en las barracas.

Señor, las humildes mujeres que te acompañaron al Gólgota

Se ocultan. Al fondo de los tugurios, en inmundos sofás.

Están contaminadas por la miseria de los hombres.

Los perros les royeron los huesos, y en el ron

esconden su vicio endurecido que las corroe.

Yo desfallezco, Señor, cuando una de esas mujeres me habla.

Querría ser Tú para amar a las prostitutas.

Señor, ten piedad de las prostitutas.

Señor, estoy en el barrio de los ladrones buenos,

De los vagabundos, de los matones, de los encubridores.

Pienso en los dos ladrones que estuvieron contigo en el Suplicio,

Sé que te dignabas sonreír ante su mala suerte.

Señor, uno quisiera tener una cuerda con un nudo en la punta

Pero la cuerda no es gratis, cuesta veinte centavos.

Este viejo bandido razonaba como un filósofo.

Yo le di opio para que fuera más rápido al paraíso.

También pienso en los músicos callejeros.

En el violinista ciego, en el manco que toca el órgano de madera,

En la cantante con sombrero de paja y rosas de papel;

Sé que son ellos quienes cantan durante la eternidad.

Señor, dales una limosna, no el resplandor de los faroles,

Señor, dales un limosna de muchos centavos.

Señor, cuando tú moriste, la cortina se rasgó,

Nadie dijo lo que se vio detrás.

De noche, la calle es como una desgarradura,

Llena de oro y sangre, de fuego y cáscaras.

Aquéllos que expulsaste del templo con tu látigo

Flagelan a los transeúntes con un montón de fechorías.

La estrella que desapareció entonces del tabernáculo,

Arde sobre los muros en la cruda luz de los espectáculos.

Señor, el Banco iluminado es como una caja fuerte,

Donde se coaguló la Sangre de tu muerte.

Las calles están desiertas y se vuelven más negras.

Yo me tambaleo como un borracho en las veredas.

Tengo miedo de las grandes sombras que proyectan las casas.

Tengo miedo. Alguien me sigue. No me atrevo a girar la cabeza.

Un paso que cojea y cojea se acerca más y más.

Tengo miedo. Estoy mareado. Y me detengo a propósito.

Un espantoso personaje me lanzó una mirada

Aguda, luego pasó, malo, como un puñal.

Señor, nada ha cambiado desde que ya no eres Rey.

El Mal se ha hecho una muleta con tu Cruz.

Desciendo los malos escalones de un café

Y heme aquí, sentado, ante un vaso de té.

Estoy entre los chinos, quienes están de espaldas.

Sonríen, se agachan, y son atentos como figuritas de porcelana.

El negocio es pequeño, pintado de rojo,

Y curiosos cromos están enmarcados en bambú.

Hokusai pintó los cien aspectos de una montaña,

¿Cómo sería tu Cara pintada por un chino?

Esta última idea, Señor, primero me hizo sonreír.

Te veía en perspectiva en tu martirio.

Pero el pintor, sin embargo, habría pintado tu tormento

Con más crueldad que nuestros pintores occidentales.

Cuchillas contorneadas habrían aserrado tus carnes,

Alicates y pinzas habrían estriado tus nervios.

Te habrían pasado un collar por el cuello,

Te habrían sacado las uñas y los dientes,

Inmensos dragones negros se habrían arrojado sobre Ti,

Y te hubieran soplado llamas en el cuello,

Te habrían arrancado la lengua y los ojos,

Te habrían empalado en una estaca.

Así, Señor, hubieras sufrido la total infamia,

Porque no hay postura más cruel.

Luego, te habrían lanzado a los chanchos

Quienes te habrían roído el vientre y las tripas.

Ahora estoy sólo, los otros salieron,

Me puse sobre un banco contra el muro.

Hubiera querido entrar, Señor, en una iglesia;

Pero no hay campanas, Señor, en esta ciudad.

Pienso en las campanas mudas: ¿dónde están las antiguas campanas?

¿Dónde las letanías y las dulces antífonas?

¿Dónde están los largos oficios y dónde los bellos cánticos?

¿Dónde están las liturgias y las músicas?

¿Dónde están tus orgullosos prelados, Señor, dónde tus monjas?

¿Dónde el alba blanca, el amito de las Santas y Santos?

La alegría del Paraíso se ahoga en el polvo,

Los fuegos místicos ya no centellean en los vitrales.

El alba tarda en llegar, y en los estrechos pasajes

Sombras crucificadas agonizan en las paredes.

Es como un Gólgota de noche en un espejo

Al que se ve temblar en rojo sobre negro.

El humo, bajo la lámpara, es como un paño desteñido

Que gira, retorcido, alrededor de tus riñones.

Por encima, la lámpara pálida está suspendida,

Como tu Cabeza, triste y muerta y sin sangre.

Insólitos reflejos palpitan sobre los vidrios…

Tengo miedo y estoy triste, Señor, de estar tan triste.

“Dic nobis, Maria, quid vidisti in via?”

-La luz que se estremece, humilde en la mañana.

“Dic nobis, Maria, quid vidisti in via?”

-La blancura angustiada palpitando como las manos.

“Dic nobis, Maria, quid vidisti in via?”

-El augurio de la primavera agitando mi pecho.

Señor, el alba apareció fría como un sudario

Y puso al descubierto los rascacielos en el aire.

Ya resuena un ruido inmenso sobre la ciudad.

Ya los trenes saltan, retumban y pasan.

El metro rueda y ruge bajo tierra.

Los puentes son sacudidos por los vagones.

La ciudad tiembla. Gritos, fuego y humaredas,

Sirenas a vapor roncan como gritos.

Una multitud afiebrada por los sudores del oro

Se empuja y corre por los largos pasillos.

Turbio, en el desorden de los tejados,

El sol es tu Cara manchada por los escupos.

Señor, vuelvo a casa cansado, solo y muy triste…

Mi habitación está vacía como una tumba…

Señor, estoy muy solo y tengo fiebre…

Mi cama está fría como un ataúd…

Señor, cierro los ojos y aprieto los dientes…

Estoy demasiado solo. Tengo frío. Te llamo…

Cien mil trompos giran ante mis ojos…

No, cien mil mujeres… No, cien mil violonchelos…

Pienso, Señor, en mis horas desdichadas…

Pienso, Señor, en mis horas pasadas…

Ya no pienso en Ti. Ya no pienso en Ti.

Nueva York, Abril de 1912.

Adiós al capo de la ciencia ficción ilustrada: Juan Gimenez

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Antes de recibir el galardón en el criptofest 2015, en donde fue considerado una figura clave para entender la ciencia ficción europea.

Si Lothar le pidiera a Tonto que le contara una historia, una historia de verdad, no una tonta historia de robots, éste le contaría además de la historia del Metabaron que lo obsesionaba, la del artista que perfeccionó al Metabaron (puesto que su creador fue Moebius) y que  tampoco era del todo humano, pues cabe la duda razonable de que fuera un híbrido extraterrestre: sería la historia del historietista mendocino Juan Gimenez.

Tal como lo confesara el escritor Carlos Trillo (temprano cómplice de aventuras fantasiosas y de ciencia ficción de Gimenez), la mejor forma de explicar lo que ocurría detrás del arte de este «escenógrafo de inéditos paisajes, hábil coreógrafo capaz de orquestar el movimiento intergaláctico con la precisión de  un rayo láser» sería a través de la leyenda de la abducción extraterrestre de la madre que le dio ese don a Gimenez de reproducir fielmente esos otros universos.

Presento así este documental sobre la vida y obra de Gimenez llamado Sueños Lúcidos que pretende penetrar el misterio Gimenez para dejar impreso solo la maravilla de un talento incomprensible que traspasó fronteras geográficas y mentales, para darle un nivel elevado a la especulación fantástica y la imaginería de la ciencia ficción.

SUEÑOS LUCIDOS (Lucid Dreams) Vida y obra de Juan Gimenez – Documental 26 min. from VLEXUS Animacion on Vimeo.

 

También quiero agradecer a Gimenez por su vida. Porque es una demostración que la Ciencia Ficción  no es de nacionalidades sino de visiones y estas visiones extensas permitieron que un joven mendocino aficionado a calcar historietas fuera un referente universal del género. Tal como lo remarcó la revista Heavy Metal, de la cual él formó parte como  miembro de la familia:

Gimenez creó algunas de las ilustraciones más cautivadoras para honrar al medio y tenemos la bendición de haber tenido un talento así,  como su contribución a la revista y al campo en sí. Su trabajo es impresionante, lleno de ideas, vigor, imaginación y belleza. En otras palabras, es simplemente inolvidable. Se le extrañará mucho, pero sus obras continúan.

 

Extrañaremos a Gimenez, el artista de ciencia ficción que el covid19 se llevó.

 

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Sudáfrica y los chitauris y Mil Inviernos despedimos a Vusamazulu Credo Mutwa

«LA BELLEZA DE SUS CREACIONES
ES SU MILAGRO
CREASTE SERES HUMANOS
Y ANIMALES
EN RESUMIDAS CUENTAS, 
ÉL ALABA A DIOS
POR SUS CREACIONES. » Poema Zulu  
 
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Ha muerto el sangoma (curador) Vusamazulu  Zulú  Credo Mutwa a los 98 años. Portador de la sabiduría Zulu y de la especie Chitauri. Uno de los pocos hombres en haber probado su carne, carne de dios, lo que le dio la virtud de las visiones y la sabiduría. Según palabras de la secretaria general de la fundación Mutwa,  Zolani Mkiva, con Mutwa se pierde un lider espiritual, un preservador crítico del conocimiento indígena». Pues Mutwa era toda una librería del conocimiento y curaciones Zulu.
 
Todos los días están llegando noticias de muertes de gente notable que son una gran pérdida para (la percepción de)l mundo. Hoy me conmovió la noticia de la muerte del  Vusamazulu Credo Mutwa en el hospital Kuruman; uBaba Mutwa fue uno de los portadores del mensaje de los Chitauri en la Tierra… a dónde quiera que veo se indica el hecho de que el tiempo es Eterno.
 
Gracias por llevar la noticia de la tecnología de las antiguallas de Mu, querido sanador.
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Credo Mutwa creó un fondo para preservar el conocimiento tradicional de medicina de los Zulus; centrándose sobre todo en el estudio de una planta conocida como Unwele, para el tratamiento del Sida y el Cáncer, que ha logrado demostrado su eficacia como anticancerígeno en estudios en laboratorio; los estudios sobre el efecto en el Sida están aún siendo estudiados en laboratorios de Sudáfrica con mucho detenimiento.
 
 
Hemos perdido un curador en tiempos de enfermedad, un líder espiritual cuando nadie sabe cómo estar adentro de sí mismo en tiempos de encierro.
 
Estoy muy triste por esta noticia.
 
Los otros dioses, que aún están en calidad de observadores, ellos saben bien qué fue el ayer y hoy de los maestros del tiempo que es eterno y de repente nada.
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pdta: 
 
Hace como 20 años David Icke sacó este documental que causó revuelo con la entrevista a Credo Mutwa, créelo o no, es problema de cada uno… pero hay una cosa que dice muy cierta Icke acá: Era perturbador que Mutwua fuera solo uno de los dos zanuzis que quedaban en Sudáfrica porque eso significaba que la HISTORIA DE ÁFRICA SE ESTABA MURIENDO… y Hoy murió esa historia.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

La necrológica de Genesis P-Orridge

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Genesis P-Orridge (1959-2020) llega al cielo y allí lo recibe San Pedro transfigurado en William Burroughs; y el santo le pregunta al otrora músico industrial:

— oye, vamos y buscamos sirenas, pero con regalito.

Y Genesis contesta con una sonrisa:

— siempre te han gustado los regalos, pillín. Entonces se agarra su entrepierna enferma. San Pedro contesta:

— No sé si siempre, pero desde que me llamo William Burroughs no hay cosa que me guste más que un buen prepucio.

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«Listo el panocho» San Pedro cuando se llevó a Genesis

Genesis  agarra un cuerno de esos de los indios de Arizona, que se saca de las grandes tetas caídas que se operó para parecerse a Courtney Love y empieza a soplar y todos los muertos con regalito se enteran de que ha llegado el músico industrial más señorona de todas.

Es triste lo que queremos contar con nuestra alegría. Porque justo cuando uno se cura definitivamente de la depresión, como ya lo estamos, siguen sucediendo mierdas que lo entristecen a uno.

En nuestros últimos estudios filosóficos, hemos dado cuenta de la relación doble que hay entre Burroughs y Genesis y a la vez la relación de sombra que tiene San Pedro con William. Por eso nos hace daño que todos esos pillos se hagan daño entre sí y no nos conviden a sus torturas. Ya los opiácedos y analgésicos no nos hacen bien sino que nos pegan unas borracheras como las de estos dos en Tijuana.

La choza que construimos para resguardarnos la hemos encendido con nuestra propia tristeza. Y creímos que al quemar la choza quemábamos la tristeza pero tristemente, a medida de nuestras posibilidades nos mantenemos en pie, aunque tambaleando por el efecto tardío de los opiácedos.

Oh Genesis, mi Genesis, fuiste el comienzo de esta biblia del tormento postindustrial. Yo no tengo plata para hacerme implantes y debo confesarme que más de una vez me jalé la verga pensando en tu extraña sexualidad. A veces fuiste como una Britney Spears de la decepción, ¿por qué no fuiste mi esclava?  Te quería enjaular en mi corazón, y por eso me molestó mucho cuando se te diagnosticó Leucemia. Porque te envanecías luciendo esa temprana muerte.

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Fuiste una chiquilla joven y traviesa. Fuiste un chiquillo malo. Y al final, fuiste una señora como mi mamá a quien le profeso un gran edipo, con el aliciente que te creías una chamana de Arizona.

Fuiste Genesis y ahora Apocalipsis. Muy pronto nos veremos en el infierno con San Pedro y sus regalitos.