Tag Archive | Decepción

M. Butterfly, la receta perfecta para sospechar del amor

Butterfly

Ten cuidado ante cualquier ataque de deseo. Que no te engañe un fellatio o cunnilingus muy bien practicados: tras esa lengua y ojos cerrados, hay infinitos secretos que te arrastrarán a los caminos más nubosos de la decepción. Huye, mi amor, huye del amor encarnado en fluidos y juegos furtivos:

Hernán Hoyos, entrevistado

Hoyos

Les presentamos  esta charla con Hernán Hoyos, el padre de la sexoficción y cronista de las desdichas sexuales de la especie humana. En esta ocasión habla sobre el humor y la sonrisa, a la que siempre coquetea porque sabe que serán muchos los momentos reservados para el llanto. Si desean saber más sobre este escritor pueden leer la entrevista que le hicimos en milinviernos.

Navidad en Pléiades

Pléiades

Freixedo apuntaló la última sonrisa

Freixedo apuntaló la última sonrisa

Nuestro habitual colaborador para las fiestas decembrinas, nos ha enviado su más reciente iluminación, en la que el tema navideño se conjuga con la actual situación bélica interplanetaria que asola este lado del Multiverso. Disfruten pues este cuento navideño al mejor estilo Dickeano, por Dickens,  por los Dicks del pasado, de la actualidad y del futuro.

cantata navideña

NAVIDAD EN PLÉIADES

POR JULIÁN ANDRÉS MARSELLA MAHECHA 

Dedicado al Salvador que nos ayudó a defendernos de los Dioses.

Freixedo apuntaló la última sonrisa
los dioses marcianos
han dictado los últimos siglos
y las tornasoladas galaxias
guardan silencio para con su desbocado deseo de vivir
asesinando

He visto con vista fija en la fijeza
un brillo de natalicio en la espuma de las estrellas
a niños deseosos por revolcarse en los meandros del juego originario
meandros de meados meados
y la espumaraja de los orígenes
cagarrutas de cagados cagados
se convierte en la mitocondria por sobre la que cabalgan tantos deseos
fatuos

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Aguirre, la ira de Dios y de Kinski

Klaus_Kinski_en_Aguirre

Con el inicio de las fiestas navideñas comienzan las resacas más terroríficas; a medida que se acerca el final de año, se acrecienta el vacío. Las bocas secas y el dolor de cabeza se generalizan y hasta el discurrir de los automóviles es como el de los escarabajos vencidos por el espanto de haber nacido y tener que cargar estiércol. Es por ello que hoy, lunes feriado en algunos lugares de América Latina, hacemos un pequeño homenaje a este inicio de resacas machas con la furia de Klaus Kinski al encarnar a Aguirre y sus sueños de conquistador y buscador de maravillas:

 

 

El gólem, el autómata y el clon en la Biblia

arrigo-coen

Arrigo Coen en el texto “¿Género científico o fictocientífico?” que abre la antología  de la ciencia ficción mexicana “Visiones periféricas”, afirma que el gólem, en la tradición judía, es una suerte de estatua dotada con vida. El autor toma a esta figura para relacionarla con los robots y androides (autómatas con forma humana) y así establecer una clasificación posible de rastrear en la literatura de género. A continuación Coen alude el versículo 16 del Salmo 139 de la biblia en donde el gólem es una sustancia embrionaria e incompleta, de lo que se deduce que todos fuimos gólems o quizá lo seguimos siendo si nos asumimos como sujetos inacabados y destinados a una completud que aún no desciframos. Tomamos, a continuación, los versículos 13 al 16 del mismo salmo para hallar un discurso que puede ser emitido por un inercial, la creación de Víctor Frankenstein o un clon que mira fijo a los ojos de su clonador y le hace plegarias:

13 Tú creaste mis entrañas;
    me formaste en el vientre de mi madre.
14 ¡Te alabo porque soy una creación admirable!
    ¡Tus obras son maravillosas,
    y esto lo sé muy bien!
15 Mis huesos no te fueron desconocidos
    cuando en lo más recóndito era yo formado,
cuando en lo más profundo de la tierra
    era yo entretejido.
16 Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación:
    todo estaba ya escrito en tu libro;
todos mis días se estaban diseñando,
    aunque no existía uno solo de ellos.

Sobre el coito, un diagnóstico de Al-Razi

Colofón-Libro_de_Medicina_de_Razi

Al- Razi fue un médico y pensador brotado en el esplendor árabe-islámicodel siglo X; sus posturas filosóficas no fueron tomadas de la mejor manera por el islam. Avicena, por citar un ejemplo, solía defenestrarlo y burlarse de él diciendo que mejor habría hecho si se hubiese dedicado con exclusividad a estudiar los excrementos y la orina. En este capítulo que a continuación les presentamos, el 15 de “El libro de la medicina espiritual”, se ocupa de algunos efluvios y fatalidades biológicas propias del coito, ese enemigo de los ansiosos y los ángeles en Gomorra:

Sobre el coito

También es esta una de las afecciones malas a las que invita y lleva la pasión y la preferencia por el placer, acarreando al que la padece diversas desgracias y graves enfermedades, ya que debilita la vista, arruina y consume el cuerpo, precipita la vejez, la decadencia y la decrepitud, daña el cerebro y los nervios, y hace decrecer y disminuir las fuerzas, junto a otras muchas enfermedades cuya mención sería larga.

Su ansiedad es fuerte, como la de los otros placeres, y más aún cuando se piensa que su placer excede a los otros.

La frecuencia del coito ensancha los conductos por donde va el semen, afluyendo mucha sangre por ellos. Así, se aumenta la producción de semen y se incrementa por ello el deseo, redoblándose la pasión.

Por el contrario, la menos frecuencia y la abstención conserva la humedad básica del cuerpo, particularmente en la substancia de los miembros. De este modo, el período del crecimiento y del desarrollo se alarga y se retarda el envejecimiento, la consunción, la decadencia y la decrepitud. Los conductos del semen, al no llevar materia alguna, se estrechan. La producción de semen disminuye, se debilita la erección, se encoge el pene, se rebaja el deseo y desaparece su intensa comezón y exigencia.

Por ello debe el hombre inteligente dominarse, abstenerse y combatir esto para no verse incitado y azuzado hacia ello y no llegar a una situación difícil en la que ya no pueda apartarse ni abstenerse.

Asimismo, debe reflexionar y repasar lo que hemos comentado de domeñar y refrenar sus pasiones, especialmente lo que hemos mencionado en el capítulo sobre la gula, a propósito de la segura molestia, sofoco, comezón en incitación a conseguir lo deseado y a llegar al colmo de lo que es posible, ya que este aspecto está más confirmado y es más evidente en el placer al que se llega en el coito que en los restantes placeres, por la superioridad sobre aquéllos con que se le imagina.

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¿Hasta cuándo esta inmortalidad? (crónica y necrológica)

Zeus in memoriam

Emperador2

Amigo, mi sentido pésame

L.C

De tan cretino, estoy por dar el último paso para precipitarme a la inmortalidad y soportar la humillación de vivir para siempre. La inmortalidad como negación de lo eterno; la prolongación de lo pasajero hasta el infinito.

Lo infinito y lo eterno son líneas paralelas que jamás se tocan. Así las condenó Euclides a cadena perpetua.

Tan perpetua como cualquier línea que en su interior contiene infinitos puntos.

Inmortalidad como la de Aquiles que corre tras la tortuga.

Agotamiento inmortal.

Lentitud inmortal.

A cada palada que cae sobre la caja de cartón, mi cretinismo crece y, con él, la condena de no morir jamás. El último montón de tierra ya hunde por completo el cuerpo de Zeus y, con ella, él le da la espalda a la inmortalidad. Le queda lo eterno, la putrefacción y el progresivo olvido de los que seguimos vivos. En la eternidad no es perro. Zeus no es Zeus, no tiene nombre ni nunca ha sido ni será.

Ellos viven menos años, muchos menos que los humanos, y muchísimo menos que las tortugas.

O.G

Y con la respiración frente al cuerpo carente de ella, los viejos cadáveres retornan, cada vez más difuminados, más habitantes de su anulación: olvidar todos los nombres para que jamás accedan a la inmortalidad; las obras sin muerte y los nombres que no fenecen son la condena a los vulgares o la tentativa de la vulgaridad y la ignomina para no dejarlos a merced de la eternidad.

Se renuevan los perros muertos.

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Presunción humanoide

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He renunciado a ti
como lo hace el mendigo
ante el juguete caro
que llevaría a su hijo
En la voz de José José

Cayó con el traje puesto y las decepciones necesarias para fijar la mirada en lo que ocurre al otro lado de sus anteojos negros.
Una mirada de alguien o algo más, unos ojos adjudicados y pintados sobre esa placa blanca y humanoide que un hacedor, humanoide también, le otorgó sin propósito alguno: como los pájaros apostados en los cables de la ciudad.
Sin la solución del sueño ni la discontinuidad de los mortales brotan los días y las noches y no pasa nada pese a que digan que ha pasado todo: como el sarampión (¡Oh pequeño sarampión/ a nadie matas/ a todos enfermas!).
Bien lo dijo un transeúnte borracho que le conversó una tarde húmeda:
– No me ha pasado una mierda pero mire cómo estoy de vuelto mierda.

Y, si los demás murieron por haber nacido sin vivir, él adolece de eternidad reciclable; alguna vez, en muchos años, flotará por el mar y verá discurrir a los peces que también respiran para morir. Quedará atrapado, junto a delfines y tortugas, en una inmensa red de plástico y será parte del golfo de una isla de basura y flotará hasta un postrer incendio, cuando el resto del planeta también sea tragado por las llamas: como las llamas  engulleron a La Paz y Puno y luego mugieron imitando a vacas viejas.

Fue enviado como cirujano o paciente y, en ambos caso, padece la resaca de no tener resaca ni un solo recuerdo que recrudezca su un asomo de desdicha. Porque, salvo por el Asperger vinculado a su irrefrenable deseo de masturbarse, no hay más afección.
Los que esperaron a Godot tuvieron la certeza de que algún día iban a morir pero él no ha nacido y no perecerá.
Cuando ya esté calcinado junto a todo el planeta, su espera continuará aunque sus formas hayan pasado por dispares metamorfosis, transformando a su espera en algo limítrofe con la nada sin ser nada o no ser nada.

Un encuentro con el ébola

Los murciélagos están embarazados de ébola

Los murciélagos están embarazados de ébola

Vivir es muy terrible pero cuando a uno lo atosigan las enfermedades las cosas se ponen más duras aún. Con el Ébola, que por estos días ha renacido como una bestia amorosa llena de sed de venganza (uno de los anversos del amor), surgen los rumores de maldiciones blancas, de hechizos de animales muertos, de cementerios que se caen de tanto difunto que deben llevar a cuestas. La eternidad es tan leve como el peor sueño de una noche horrorosa. En el documental que a continuación les presentamos, el Ébola se convierte en ese punto ciego donde los conocimientos médicos de lo que se llama occidente chocan con la medicina del África profunda. Al final, sólo queda el sinsabor de no tener claro cuál es el planeta que habitamos y no sabemos si es más dañino el virus de vivir que el del propio Ébola: