Archive | mayo 2018

Ray Bradbury vaticinó la presidencia de Trump.

El cuento  de Ray Bradbury, “Un sonido de Trueno”, publicado en el año 1952 en la revista Colliers, probablemente debió su celebridad durante muchos años debido a uno de los pioneros de  la Teoría del Caos, Edward Lorenz, quien acuñó el término  “Efecto Mariposa” para referirse a la estricta dependencia que presentan algunos sistemas sobre sus condiciones iniciales, en los cuales un pequeño cambio puede ocasionar una gran perturbación en un estadio posterior. Y esta elegante idea, no del todo novedosa (pues siempre se ha hablado del proverbio chino que reza: “El batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo”) aparece por primera vez desarrollada literariamente en este breve relato sobre una máquina del Tiempo que permite hacer safaris en la prehistoria.

Pero este punto científico, que no deja de ser interesante a todas luces desde los estudios de la complejidad, no es el que quisiera abordar para desempolvar una de las llamadas “mejores historias de viajes en el Tiempo”. Más bien, quisiera detenerme en la pertinencia política y la aguda predicción de “Un Sonido de Trueno” para la realidad que se vive en el país del Norte Más bien, el célebre autor de ciencia ficción  tampoco sería el primer pensador que analizando detenidamente la constitución de su país pudiera pronosticar la facilidad que de ella podría derivar un individuo para establecer una dictadura. Más bien, fue el célebre matemático Kurt Gödel quien, durante su estudio para el examen de ciudadanía del país del Norte en 1947, encontró  una falla lógica interna que demostraba cómo legalmente se podría establecer un fascismo en el país del Norte y convertirse de esta manera perfectamente legal en un feliz dictador.  La fórmula nunca la expresó Gödel, pero siempre ha estado flotando el aire en los ambientes intelectuales dejando espacio a la amplia especulación y la amenaza constante de que este pronóstico se cumpla.

En abril del presente año, durante la visita de Angela Merkel, la Casa Blanca  destacaba la genealogía alemana (Deutsche) de Trump. Curiosamente, en el cuento de Bradbury es  Deutscher, obvia referencia a los alemanes y el nazismo,  quien representa el riesgo de una posible dictadura:

‹‹Tenemos suerte. Si “Deutscher” hubiese ganado, tendríamos la peor de las dictaduras. Existe un hombre que es un anti todo para ti, un militarista, anticristo, antihumano, antintelectual. La gente nos llamó, ya sabe usted, bromeando, pero no enteramente. Decían que si “Deutscher” se volviera presidente, querían ir a vivir a 1492. Por supuesto, no nos ocupamos de organizar evasiones, sino safaris. ››

Hasta este momento, todo es un gran alivio y esperanza para la gente de 2055. Pero no es sino a través del desarrollo del cuento que se observan las funestas precipitaciones que se derivan de no atender con cuidado los resultados de lo que posteriormente se llamó “Efecto Mariposa” y es allí, gracias a éste viajero del Tiempo, descuidado y torpe, a quien sus guías desearían haber matado antes o dejar allí abandonado a su suerte, en las selvas del pasado, que entendemos una explicación totalmente novedosa desde la ciencia ficción sobre la presidencia del germano-americano Donald Trump. Al haber afectado una condición inicial aparentemente sin importancia, Eckels, el turista torpe del Tiempo,  desencadenó una perturbación que nos ha alcanzado hasta el 2018 en forma de distopía política, con un villano tan vulgar y obvio que seguro Marvel quisiera comprar sus derechos.

Y si  bien existen algunos artículos hablando sobre la predicción de Bradbury sobre Trump, la mayoría apuntan a la novela Fahrenheit 451 de 1953; como el cuento Un sonido del Trueno tiene fecha de publicación de 1952, considero que ya el autor iba mascullando las atrocidades anti-intelectuales que se vendrían y luego abordaría extraordinariamente en su celebrada novela de Bomberos.

No me sobra otra cosa que invitarlos a leer el cuento y sacar sus conclusiones por ustedes mismos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Selección de poemas de Jhonny Méndez

ABRIR SENDAS PARA CAMBIAR VIDAS

y llenarlas de luz. Aún cuando amo la oscuridad,

y las decisiones, las más malas y oscuras resultan particularmente precipitadas,

venidas de la nada

destructoras de todo lo que lleva y contiene un sentido

entre tantos rostros no puedo hallarme y es mejor que si tienes un propósito te alejes de mí

porque suelo confundirlos, entrepelarlos y lanzarlos al suelo

buscando un autorretrato para ver si hoy me veo menos miserable

sin aprender que en el mundo no hay nadie con esa facultad.

18/10/16.22

Des quebrado

I

Puede que los muy pensadores tengan acciones muy retrasadas

Malena lava sus melenas y corren al fondo  del desagüe a bordo de sus cabellos, las mejores ideas de sus desvelos pasados

oxigenado todo en el olvido saca y mete la cabeza en el lavamanos, como se hace con las bolsitas de té

estrellándose con un portal para acomodarse el hombro, el derecho, el más cansado

Luego el izquierdo, (¡la llaga!) éste con más cuidado

ya equilirado, el paso no tiembla tanto

el calor vuelve a las partes congeladas,

a las que no aguantaron y se durmieron

paulatinamente,

desde el este, por el piso, la invasión toma las paredes

las nieblas nocturnas se evaporan hacia abajo, precipitadas, en huida

los seres nocturnos ocupan el mayor de sus resguardos

el imperio del sonido se ampara en la diversidad despertante (que incrementa)

suenan los calefones, las regaderas, las calderas,

despierta mundo es hora de comer

despierta hombre es hora de salir, puede que tus desvelos no valgan nada en el afuera,

solo le resta velocidad a tu yo circundante, puede que tu yo caminante no valga nada del afuera.

Más sí arrastra su sombra hasta dejarla libre por la noche

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La curiosa vida de Li Popó. Por Leandro Alva

A Enrique Pagella, destacado orientalista bonaerense.

 

He venido desde muy lejos en representación del taller de escritura e investigación literaria que funciona en un establecimiento que no me ha sido dado nombrar.

Vamos a trascender las barreras del tiempo y el espacio para viajar hasta la China de la dinastía Tang (allá por el siglo VIII, más o menos). En esos pagos y en esa época, era costumbre que los funcionarios públicos cultivaran la poesía. De hecho, era un requisito obligatorio para ingresar a los estamentos gubernamentales.

A consecuencia de esta norma, el arte de pergeñar endecasílabos floreció con singular potencia, y China se llenó de trovadores y verseros como nunca había sucedido antes. Ni después.

Los más famosos y recordados son Li Po y Tu Fu. Tal vez, estos nombres resulten familiares a quien frecuenta estas artes del florilegio chamuyero. Y es muy probable que Li Po sea el más renombrado de estos personajes, porque además de ser un gran bardo, era un gran borrachín y un tremendo putañero. Con mucha frecuencia, su lírica está centrada en la exaltación etílica y los placeres sensuales.

Li Po trabajó en la función pública durante un breve lapso de su vida, y terminó abandonando la faena por motivos que no han sido del todo aclarados.

Sin embargo, no es acerca de Li Po que vamos a disertar en esta oportunidad, si no de una figura mucho más evanescente y misteriosa: su medio hermano Li Popó, que también fue poeta.

Hasta hace poco no teníamos la menor idea de la existencia de este juglar, pero nuestro corresponsal en la Universidad de Connecticut nos hizo llegar un informe incontrastable acerca del escurridizo vate.

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