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Diario del coronavirus desde el conurbano sur de Buenos Aires #10. Por Leandro Alva

Raúl Berón

Ayer, finalmente sucedió lo que parecía inexorable. El presidente anunció la prórroga de la cuarentena hasta el lunes posterior a semana santa. Habrá que armarse de paciencia y seguir improvisando entretenimientos a fin de estar menos pendientes del moroso avance del reloj, pero nadie podrá tachar la decisión de injusta o desacertada. De todos modos, y es comprensible, hay gente que tiene una especial disposición hacia estados de angustia muy revirados. Sobre todo los mayores de 65 años, a quienes los periodistas designan, una y otra vez, como grupo de riesgo. No es el caso de mi vecina, Carmen. Hace un rato me la crucé en la carnicería y me dijo que este virus de mierda no va a poder con ella. Yo le dije que admiraba su coraje pero que es mejor que tome precauciones y se cuide porque nunca se sabe. Agarró su bolsa con milanesas de pollo y carne picada, y me saludó igual que hace 30 y pico de años: Chau, Leandrito.

Una vez, como dijo el Diego, se me escapó la tortuga. Fuera de joda. Yo era muy chico y andaba triste porque Juanita se había hecho humo. La familia estaba preocupadísima (la mía, no la de la tortuga) y después de buscar y buscar durante horas, Juanita salió de abajo de un helecho en el jardín de doña Carmen. Un lindo recuerdo de mi viejo quelonio vagabundo y de mi añeja vecina cabeza dura.

En este momento, uno quisiera hablar de otras cosas, pero hace dos días se confirmó el primer caso de covid 19 en Temperley, la ciudad en la que vivo. Justamente sucedió a escasas cuadras del Centro Cultural donde trabajo. Un policía desoyó al médico que le había recomendado aislamiento, y siguió yendo a hacer su guardia y a esparcir la peste, ¿qué tul? Parece una constante en las fuerzas de seguridad este tipo de inconductas que no tienen nada que ver con sus funciones primordiales de protección y servicio a la comunidad. La cuestión es que ahora el tipo está “guardado” y la zona aledaña a su casa rodeada con fajas de seguridad que no permiten el tránsito. Nunca falta un boludo de uniforme, de esos que se cagan en todo.

Decía antes que uno quiere hablar de asuntos más amables, y se hace difícil escaparle al discurso del virus. Pero vamos a intentarlo. Hoy, por ejemplo, se cumplen 100 años del nacimiento de Raúl Berón, uno de los poquísimos cantores que le puede pisar el poncho a Gardel. Nunca voy a olvidarme de la primera vez que mi viejo puso uno de sus discos en el combinado que había en casa, y esa voz le hizo un requiebro a la nada para llevársela puesta. Garganta privilegiada para el tango, tenor de una versatilidad notable, de un vigor aterciopelado y un fraseo sin par. No hace falta que les recomiende escuchar alguna de sus grabaciones, hay bastante en youtube. Y así de simple, esta efeméride me sirvió de pretexto para ocupar gran parte del día escuchando al gran Raúl con el acompañamiento de diferentes orquestas. Tal vez la clave asome por ahí; redescubrir algún filón de la memoria que se haya quedado dormido, despertarlo y verlo con ojo nuevo. O habrá que seguir buscando a la tortuga que se escapó mientras el tiempo pasa y doña Carmen ya no me dice Leandrito.

Leandro Alva, Temperley, 30 de marzo de 2020.

Diario del coronavirus desde el conurbano sur de Buenos Aires #6. Por Leandro Alva

Esta tarde me enteré que hoy se celebra el día mundial de la poesía, fecha instituída por decisión de la Unesco para celebrar la diversidad lingüística y bla bla bla… Hace un rato también me enteré de que hoy fue el día en el que se registraron mayor cantidad de contagios en Argentina, sobre todo en los centros urbanos con más densidad de población.

Aprovechando este asunto de la reclusión obligatoria, mucha gente se dedicó a viralizar poesía en redes sociales o a cantar baladas con dudosa afinación. Supongo que de alguna manera la poesía y la música nos reconfortan un poco frente a la angustia omnipresente, y eso les da un carácter sumamente valioso, pero he visto algunos casos bastante particulares; hablo de personajes que leen sus propios poemas y creen que van a cambiar el mundo con sus “ensueños arrebolados de miel virginal”, eso también hay que decirlo. Bueno, algo de culpa también me cabe: confieso que yo mismo edité tres libros de poesía, mas hoy no tuve muchas ganas de buscar el palito de selfie para declamar nada y ofrecerlo a la virtualidad.

Aquí seguimos en cuarentena y las únicas actividades que me ocuparon el día fueron la lectura, un rato de juegos con mi perro y una charla con mi hermano a través de una pared (vive a la vuelta de casa y nuestros fondos limitan). Para ser justo, debo decir que también me entregó una bolsa de pan “fatto in casa” por arriba de la tapia. Gracias, hermano y vecino generoso.

Mientras tanto la tele sigue con sus pronósticos apocalípticos, pero al mismo tiempo aconsejan no entrar en pánico, así que es mejor apagarla o ver una peli. Hoy leí que hay varias páginas porno en internet que están a punto de colapsar por la exuberante demanda de contenidos. En tu cara, Mauro Viale. De esta manera se apilan los días de una cuarentena que podría llegar a extenderse, porque la mano viene brava y no hay poesía ni porno que mitigue un virus coronado. Así que paciencia.

Marco Valerio Marcial fue un poeta latino que nació en el año 40 de la era cristiana, a pocos kilómetros de la actual Calatayud, en lo que ahora es España. Por eso, en el día mundial de la poesía, me despido con uno de sus célebres epigramas:

88

Nunca recitas, Mamerco

y quieres que te consideren poeta.

Pretende lo que prefieras

pero no recites jamás.

No puedo dejar de imaginar cual emoji hubiera elegido Marcial para acompañar estas líneas.

Hasta la próxima.

Leandro Alva, Temperley, 21 de marzo de 2020.

Poemas de Nicolás López Arcos en español y Ch´ol

Nicolás López Arcos es originario del ejido Adolfo Ruíz Cortinez municipio de Salto de Agua, Chiapas, hablante de la lengua Ch’ol.

Ha escrito varios poemas editados en libros y revistas de Chiapas. Es coautor de del Anuario del CELALI Jabil Ame, de la revista Nuestra Sabiduría, del Paquete Didáctico del CELALI, del Manual de Enseñanza de la Lengua Ch’ol y del Vocabulario de la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH).

Actualmente es el Jefe de la Oficina de Artes del Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígenas (CELALI).

kächälbä ch’ujlel

 Mi Ik’otyel tyi iwuty

Yejtyal säkli’bambä

Iwuty kchuchu’

Mi apejkañ, mi awotyañ.

Bäk’eñtyik mi icha’ sujtyel majlel

Mi isajtyel majlel tyi ñäch’tyälel

 Mi iñajäyel icha’añ, cha’añ chämeñ.

Mi jk’otyel tyi aty’ejl

Ma’añix mi achäñ käñoñ

Cha’añ joñoñ abutsoñ.

lajchämp’ejix jab tsa’ chumle wokol tyi abäkel

tsa’ ch’ok-a ch’ijiyemlel tyi ich’ujlel

tsa’ mäjki aty’añ, tsa’ tyiki awak’

Lajal bajche’ woli yäk’ tyi tyikiñ

ñäjch’el bajche’

ik’ay ñäch’tyälel.

Wäle yajpemix awuty

Tyi ili ñumel k’iñ

Alma en cautiverio

Dibujas en tu memoria 

El pálido rostro

de mi  abuela

Le hablas, le gritas.

Temerosa se aleja,

se pierde en el silencio,

se olvida que está muerta.

Me acerco a ti

No me reconoces

Has borrado en tu mente que soy tu retoño.

En doce otoños se congelaron tus huesos

anidó sobre tu cuerpo el dolor

se congeló tu lengua y tu voz

tu cuerpo intacto,

inmóvil en el recuerdo.

y tu mirada

ausente

en la historia de hoy.

Bijlel k’uxya

Boñbil tyi chäk yulañbä ch’ich’

Ibijlel k’uxya mi iñuk-añ

Mi imäkbeñ imukulbijlel pijtyaya

Iyuk’elob ibäk’tyal tsänsäbilobä

We’ekña mi iju’belob tyilel tyi pulenbä wits

K’ächälob tyi pulenbä tyikwä xajlel

Tyi ityojlel tyañixbä awuty

Ya’ tyi ok’beñixbä atyi’

Mi ilok’el k’ambä oñel-uk’el

Muk’ix iyäp ijaj-ik’ pijtyaya

Mi ijats’ ibä ya’ tyi iñäk’ wits

Mi ipujkel majlel, mi ijapuñ bij  cha’añ mi k’axel k’uxya

Bij, tsa’bä lajkomol japu

Che’ ma’añoñikla tyi pañämil.

El camino del dolor

Teñido al color de la sangre envenenada

el camino del dolor se abre

y cierra la vereda de la esperanza.

Gemidos de los asesinados

bajan del cerro mutilado

montados sobre piedras ardientes.

Sobre tu rostro calcinado

y en tus labios desechos,

gritos de lamento brotan

sepultan el aliento de la esperanza.

Se estrellan sobre las faldas del cerro

se expanden y abren el camino del dolor.

Camino, que  nosotros mismos abrimos

Cuando nuestra memoria estaba ebria.

Tyeñe pijtyaya

Woli tyi xämbal pijtyaya tyi ibijlel iñajal alä xch’ok  

Muk’ix ijoch ibujk che’ mi isäk’añ

Ñäch’äkña mi ixäñ majlel ya’ tyi ibijlel ñajäyel

Tsäts mi ichok ibä tyi jochtyälel

Ya’ tyi ñajty mi oloty

Junxujty’ ñajal

Cha’añ mi iñaj-esañ ibä

Che’ tyi yik’ajel ak’bix

Mi icha’ sujtyel tyilel

Ts’ämijeñ tyi kisiñ

yikoty tyi cha’ ka’jtyiyi

cha’añ mi icha’ xoj ipislel

tyi ityojlel xojokñabä säk’ajel

Esperanza monótona

Camina la esperanza sobre los sueño de la niña

desnudándose después de la madrugada, 

se marcha sigilosamente al olvido

 y se lanza violentamente al vacío

allá en lo lejano pepena

un pedazo de sueño

para saciar su hambre.

Al atardecer de ayer

regresa bañado de pena

de arrepentimiento

para vestirse

Nuevamente al aroma de la madrugada.

Tsa’ kjapä

Tyi aty’añ tsa’ kjapä

Wäkchäjk’ ya’lel yuk’el junkojty ts’uñuñ

Tsa’ uk’ij cha’añ tsa’ jili ik’u’

Woli tyi ch’ujulty’añ cha’añ tsa’ tsänsäñtyi yal

Tsa’ oñi tyi ik’uxel wokol tyi ich’ujlel

Chañ tsa’ wejli cha’añ mi ilijkañ chämel

Ya’ tyi ibijlel iwuty pañämil tsa’ yajli

Wäle

Tye’lemuty, junmujch’ woli yuk’tyañetyob

Woliyob yuk’tyañ puleñ matye’el

Pulem tyi ik’äk’al mech’lel

He bebido

En tus palabras bebí

lágrimas de una colibrí

lloró cuando su nido fue destruido

rezó porque perdió sus polluelos.

Gritó por la profunda herida en su alma.

Emprendió el vuelo para sacudirse de la muerte

en el rostro del horizonte desvaneció.

Hoy

las aves, en coro, lloran la ausencia

el silencio grita desesperadamente

Sollozan la selva incinerada

incinerada por las llamas del odio.

Diario del coronavirus desde Chiapas. Día dos

Estás enfermo porque te quieres morir, me dijo; a mí me pasa con las ventanas altas, me quiero asomar por ellas y ver si me puedo tirar y eso me da repulsión, agregó; en ambos casos lo que ocurre es que queremos estar muertos y tus ventanas son los virus y tus virus son mis ventanas, concluyó no sin antes decir que no es temor ni a los virus ni las alturas sino al deseo de estar muerto que choca con el impulso de vivir.

Con lo que él me dijo me quedé media tarde, anegado de estornudos y mocos que rebalsan mi nariz al punto que algo parece derretirse en mi cuerpo y a duras penas sale, con goteos, por esos orificios. Cuando comiencen a supurar mis demás cavidades debo alarmarme e ir al Hospital de las Culturas donde seré el primer caso de coronavirus mutante. Entretanto, basta con sonarme.

En la noche, otro amigo me dijo que no compartía la idea de que haya un hambre de morir, al menos de mi parte. Y la razón, según él, es que me solazo con el aburrimiento y no sería para nada aburrido que mi vida se interrumpa con una peste y hay peores y más mediocres maneras para prolongar el aburrimiento. No sé si me convenció, pero pensé en Highlander y en Christopher Lambert que, para mí, es inmortal.

A veces, cuando camino por alguno de los andadores del centro de San Cristóbal, veo a europeos y gringos que se parecen a actores de cine, aunque jamás he visto a uno parecido a Lambert. También me topo con un joven que llora y dice ser mensajero de los zapatistas; suele acercarse a los de aspecto foráneo y relata la historia a cambio de unas monedas. Ignoro si quienes lo escuchan le pagan por su actuación o porque le creyeron y esperan alguna retribución como un viaje clandestino a algún reducto del EZLN.

Pero el centro queda lejos de donde vivo. Estoy más cerca del norte, de barrios como La hormiga, habitados por personas que provienen de las zonas rurales de Chiapas. La mayoría son Tseltales, Tsotsiles o Xoles, con lo cual se cumple el patrón de todo el continente: los indios habitan los lugares que se consideran pobres para los índices estatales. Para llegar al casco histórico necesito tomar una combi, el vehículo de servicio público en donde uno se sienta en una banca que ocupa todo lo largo de la camioneta y piensa que esa es una buena manera de realizar un viaje interplanetario.

A ese medio de transporte prefiero no subir en estos días. Temo que si estornudo, como lo he hecho en las últimas horas, me bajan o directamente me llevan, a la fuerza, a algún hospital público. Allí ordenarían una cuarentena, y viviría de manera muy parecida a como lo hago hoy.

Ayer, cuando fui a comprar unos pañuelos, las mujeres que atienden en la farmacia me miraron a los ojos y repararon en mi acento; indudablemente no era europeo sino más parecido al de un migrante centroamericano. Quizá vean con buenos ojos que quienes atraviesan México en caravanas lleguen enfermos a la frontera, como si esa fuera una manera de vengarse de lo que ocurre en el norte.

No se ha registrado, oficialmente, un nuevo enfermo de coronavirus y aún no llega a San Cristóbal. Y eso otorga tranquilidad a algunos habitantes; el estado de excepción también se cifra en la creciente confianza en quien dice protegernos y limitar las llamadas libertades civiles e individuales.  Además, en Ciudad de México, anuncian con cierto dejo de triunfo que el primer enfermo de coronavirus ya fue dado de alta. ¿Y si empezara a supurar mucosidades por todos sus orificios?

Alguna vez leí la biografía de Jacinto Novarro, un poeta filipino que esperó la llegada del tusnami que golpeó a Mindanao en 1976, parado en una costa de la isla. Quisiera ser como él, pero no soy poeta y esto no es un tsunami sino una gripa. Y estornudo.

Diario del coronavirus desde Chiapas. Día uno

La peste comenzó antes del primer estornudo y su vector fue whatsapp.

Una vez más, el portador de la muerte es un español que viene del otro lado del atlántico y quizá sea un familiar de Federico García Lorca.

Una vez más, la amenaza de destrucción llegó de Europa pese a que nació en China.

Ayer discurrió la primera tarde primaveral en San Cristóbal de las Casas. La ciudad, aunque ubicada en el sur de México, aún resiente los efectos de las cuatro estaciones: son coletazos como reminiscencias de que al norte hay vientos helados, nieve u olas de calor que achicharrarán los pastos para confluir en otro posible final de la Tierra.

En la primera tarde de primavera se diseminó una rueda de prensa, dada por las autoridades de salud del estado de Chiapas, en donde notificaban el positivo de una chica de 18 años.

La joven está en Tuxtla, a unos cincuenta minutos de trayecto en automóvil de San Cristóbal; es la calurosa capital de Chiapas, la cual me recuerda los viajes que hacía, cuando pequeño, a lugares más cálidos que Bogotá. Esta región tiene la particularidad de recordarte el lugar donde naciste pero luego se aleja de esa urdimbre memorística: al lado de las matas de plátano piafan los vientos de alguna banda que te enfatiza estar más cerca de Estados Unidos que de Colombia.

San Cristóbal, al menos en su casco histórico y refaccionado, es una ciudad mucho más conocida que la capital del estado. Se convirtió en uno de los centros de peregrinaje de revolucionarios new age y académicos -muchos de ellos new age- que, luego del levantamiento zapatista del 94, buscan un encuentro con el bienamado Marcos o su espectro y luego planean viajes psicotrópicos a zonas más plegadas al canon beatnik de México.

Esa facie de San Cristóbal contrasta con la de los indios y mestizos cuyos antepasados han vivido durante siglos en la otrora Ciudad Real. Cuando uno se adentra en esos lugares, el efecto museístico y de galería se diluye en dinámicas de un pueblo mediano: el susurro, el encierro y la resignación de que nada grande podrá ocurrir en un lugar como estos, abonan una tranquilidad irrevocable, incluso, para una peste.

Y es en el pueblo de los mestizos e indios donde se erigen mastodontes como el Wal-Mart, poco apetecidos por los extranjeros, pero necesarios para los locales. Ayer, cuando me enteré de la rueda de prensa, fui hasta el almacén. Adentro no encontré alcohol en gel ni tapabocas, pero persistía la adaptación tropical a “Escándalo”, el éxito de Raphael, mientras alguien disfrazado de caricatura bailaba y ofrecía pedazos de embutidos a los compradores.

Aún hoy no he salido a la calle. Quiero ver cómo emerge la desconfianza con los extranjeros mientras me siento privilegiado. En 2009 el H1N1 estalló en Buenos Aires justo el día que decidí mudarme a un inquilinato porque me separé. El final de aquella relación se mezcló con una ciudad sitiada: lo que comenzaba con autocomplacencia terminaba en pánico.

En San Cristóbal, el terror ha estallado con un español que quizá no existe. O ya esté muerto. O padece de tos en un camastro abandonado en un hospital público.

Por primera vez, en mucho tiempo, se recordará que alguna vez este lugar fue llamado Ciudad Real. Se recobrará el nombre porque lo habitarán coronados, coronadas y coronas.

Volverá a llamarse Ciudad Real porque se topará con una realidad opuesta a esa suerte de parque temático para revolucionarios europeos y norteamericanos ocasionales en que devino el municipio, luego del levantamiento zapatista.

San Cristóbal coronó. Como los narcos que saben del final feliz de uno de sus fletes con destino a Nueva York.

MIS-Entropía, por Sebastián G. Calderón

MIS-Entropia  // Sebastián G. Calderón.

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-Somos los más famosos creadores de interiores para vivienda señor Kiroshi, le podemos
traer una playa o un Rascacielos con influencias dadaístas…
Salome, diseñadora de interiores de casas Bogotanas del siglo XXX, el siglo prohibido para algunos. El carácter estético de aquellas casas solo podría ser hecha por la más famosa diseñadora:
— Es como crear mundos – dice Salome- hacerlos es lo más complejo, sin embargo dígame que desea, y quizá nosotros como compañía podríamos poner…
—  Bueno señorita, estaremos al contacto prontamente, nuestra vivienda queda al sur,
queremos en nuestra pared otra ciudad, que la pálida ciudad gris de siempre…
— Señor Kiroshi, somos expertos en plantear en el suelo cualquier espacio, con tal que usted se aparte de esa atmósfera, obscura, anárquica y ruin de esta ciudad, si nos contrata recibirá un descuento en la empresa de muebles de mi Padre, D.I.O.S, son especialistas en madera y harán su ingeniosa labor de construir para usted, el mejor estar…
Alexandre, el último antropólogo de la ciudad de Bogotá, un fiasco para las anteriores
generaciones de su familia, se inclinó a estudiar Antropología, para conocer quien había sido el primer hombre en Bogotá. Supuestamente era un híbrido entre los mongoles, chinos, y una raza que extrañamente se adecuaba en las oscuras selvas amazónicas, se apoyaba en la teoría Shumpeteriana del siglo XXV donde se exponía ciertos subconjuntos de razas animales, encontrados en las excavaciones a los cerros surorientales donde se encontraron, además de dinosaurios, una especie indómita de ser humano, el homus – tractus, ser que según los antiguos antropólogos era el ser que siente. Adelantaba hacer sus estudios en literatura, quizá era lo único que lo haría subsistir sin morir de hambre, ya que la cosmo-antro-biología era la ciencia que desplazo gran parte de la Física, la antropología y la química.
«Difícil era diferenciarlas” – algún día le dijo un maestro de su Universidad- sin
embargo, en el siglo XXI era lógico pensarlo, las superficies cárnicas y Oseas, de aquellos
seres humanos – el anterior de la cadena- preparaban el universo nervioso que sentía,
quedaba no más un poco de aquel mapa cerebral, donde al parecer se dieron cuenta que
Platón había sacado su mito de la caverna y Berkeley el concepto de sensación.
Heriberto Matsubara –Apellido acuñado a causa de las cruzadas afro-japonesas a Colombia en el siglo XXVII- dueño de la compañía D.I.O.S (Dual. Infinity. Offside- Start) vivía en Bogotá, por supuesto, Colombia y su capital mantenían algo oculto, la imagen del creador de D.I.O.S, auscultado por la fachada de una tienda de muebles, su conductor Silvin, autodidacta, y súbdito lo transportaba por la antigua carrera 26, ahora conocida como la avenida de los suicidas, por la gran matanza de los japoneses contra los nuevos
movimientos muiscas (estos últimos empleaban la tecnología para conducir la condición
chamánica a los niveles tecno-gónicos) donde el indígena era parte de la concepción natural como creador de mundos sensibles, sostenibles y ecológicos…
Por supuesto la Familia Matsubara tenía el monopolio de tal idea y decidió, venderla al pueblo en formato de diseños de casa, frente a la devastada realidad, si a ello podría asemejarse tal mundo, Bogotá era la Atenas, por sus ruinas, claro está. Siempre Silvin le preguntaba a Matsubara por su antigua familia, los valores sacros de la visión del mundo japonesa, y ese modelo estético- contemplativo donde habitaba gran parte de la población en las relaciones con la “realidad” de la Bogotá del siglo XXX.
– Señor Matsubara, ¿ por qué hay gente que lo involucra con el fuerte consumo de una droga en la ciudad?- dice Silvin a Matsubara en tono ecléctico- nunca me imaginaria su gran humanidad repartiendo esta droga a los jóvenes consumidores en aquellos parques helénicos de moda, se asemeja al antiguo Woodstock pero de robots, con argumentos panteístas, y en los procesos de liberación de la máquinas, es un discurso desquiciado…
— Mira, Silvin – le responde serenamente Matsubara- el ser humano siempre quiso crear
mundos, ya que su realidad nunca la acepta tal cual es, necesita siempre de un cierto tipo de vértigo y de significación de su cotidianidad, Silvin; es como cuando te sientas en la silla madera. Crees que te sientas, pero quizá es la realidad que tu recreas la que permite que tal silla exista en tu casa; en el sitio donde Tú la colocaste ¿Me crees capaz de jugar con tal cosa?
Matsubara tiene el oligopolio de D.I.O.S. y de la mente de los seres.
Silvin duda que Matsubara sea aquel siniestro personaje que pueda crear esa arma mental de D.I.O.S y que en los países más desarrollados, había creado cierta teología enfermiza hacia lo oriental, sin embargo Silvin le pregunto a Matsubara acerca de un libro que había encontrado en la librería de Viejo de la ciudad, después de los parques el punto más decadente eran las librerías…
– Me tengo que ir – le responde Matsubara- luego me cuenta de su libro hermano…
En la única librería de Viejo de la ciudad, estaba el último libro nipón de la dinastía Tai III, donde Hiribu Natsubake antes Yakuza, luego sembrador de hortalizas , encarcelado por ideología política anarquista, y creador de la fuerza púrpura, escribió acerca de la
cosmogonía de una planta que servía de trance entre los yakuzas pacifistas que hacían
plantearse la guerra no solamente como fuerza, si no como forma de educación, había
llegado desde los antiguos imperios de la era antigua hasta el siglo XIX, allí se decía que tal planta tenía la magnitud de formación del espíritu, pero en el fondo su carácter armónico era el de crear mundos, ficciones razonadas por alguna teología, que de hecho recaía en la naturaleza.
 
Salome, llega a casa cansada después de haber vendido más de 3.000 diseños en menos de 18 horas laborales, escucha que su padre es un traficante de D.I.O.S. Ella se resiste a creer que el traficante más grande del mundo fuera su padre, era como Pablo Escobar; algo así lo asemejaban, un hombre soberbio, inteligente, ese era Matsubara. Ella, lo único que dudaba era el cuadro del centro de su casa, un Tigre comiéndose a un Dragón, la eterna dualidad China que la familia Matsubara había delegado del monopolio y el exterminio de los chinos en el siglo XXIV.
Salome era del linaje de aquella Oligarquía, soñaba con otra vida que no fuera de lujos, ya no quería vivir en Monserrate, esa lujosa Mansión de los Matsubara donde  veían toda la ciudad devastada, antes templo del dios Y-sus de occidente, pero hoy la gran casa Matsubara, Colonos orientales-Bogotanos, la gran supremacía, este suceso la ponía intradepresiva.
D.I.O.S manejaba en alguna época las anacroepilepsias intradepresivas y las psicosis infantiles. Salome entra en trance gracias a D.I.O.S.
Tranquilamente Silvin baja al parque “Cicuta”, se acerca a Alexandre.
– Hola, mucho gusto mi nombre es Silvin ¿el suyo?
-Alexandre, aunque no lo parezca soy el ultimo antropólogo de la civilización occidental ¿quién eres? -Musito este al final- frente a una agradable sonrisa.
-Soy el conductor del señor Matsubara, uno de los personajes más importantes de Bogotá.
-Claro – diciendo un poco despectivamente- el magnate narcotraficante de D.I.O.S…
-Como se atreve a llamar así al señor Matsubara – exclama angustiado Silvin- el señor
Matsubara nunca le haría daño a una mosca.
Dice Alexandre: -Seguramente, no a una
mosca, pero si a todos los consumidores de D.I.O.S…La dinastía Matsubara desde el siglo
XXV tuvo el control del arma más poderosa de la humanidad antigua: el cerebro. Gran parte de los adelantos y de los mundos que crea son una proeza estética inigualable, siempre mantengo en este parque escuchando mitologías – dice expectante Alexandre mirando al suelo- gente que puede ser desde un importante cantante de Rock, hasta ser la reencarnación del nirvana de un puerco o un gato (animal favorito de algunas mujeres para probar D.I.O.S).
— mira ese personaje de allí – señala a un mendigo arrastrándose- gracias a D.I.O.S, se convirtió en una lombriz, eso me dijo cuándo lo conocí, que cuando pequeño jugaba a mutilar a las lombrices y que algún día quería ser como ellas, ahora mira, gracias a
esa maldita droga es una lombriz y un ser despreciable para algunos…
– Alexandre – le dijo Silvin sin vacilar- Probemos D.I.O.S…Alexandre sin hacer la mínima
resistencia pasó su tarjeta de la patria, con hologramas, ergo, cae una felpa de D.I.O.S, al
respaldo una imagen de un tigre comiendo a un dragón, paradójicamente a Silvin esa Imagen le era familiar y se dispuso a crear un mundo gracias a D.I.O.S. 
Alexandre rogaba por ser un
vikingo o Arthur Miller el escritor de Marilyn Monroe.
Salome se dirige hacia su esposo, el señor Valoyes, al igual que ella oligarca de la tribu de
Sudan del sur que se acento en parte del Tolima, donde plantearon la primera ciudad estado africana en Colombia luego de la colonización del siglo XXIV.
Salome nunca consumió D.I.O.S, su espíritu se trastocó en una realidad alterna donde era una eco-feminista de la antigua era, ella no se había tomado el baño matutino, y encontró uno jeans rotos, una playera que tenía una palabra sugestivamente olvidada FREE, lengua muerta ya que según la cosmogonía Matsubara fueron los que lograron hacer de la Atlántida – América o Estados
unidos una ciudad sumergida. Solo existían las siglas de D.I.O.S en ese llamado idioma
extraño y ridículo.
-Te encuentras bien amor – dijo Emile Nazario Valoyes- quieres que te sirva un té…
– Siempre ha existido un modelo jerárquico, e idealizado de las clases excluyentes, se acerca mucho a lo que tu familia hace, matar blancos, nunca aceptaron su racismo como forma de resistencia y pretendieron hacer una oligarquía, si me miras soy una Bogotana con cara de japonés, si vemos hace unos siglos no era así…
– Que te pasa mi amor – exclamo tranquilamente Emile- nuestra forma de hacer política es hacer realizaciones contra el imperio Alemán, nosotros los tenemos de esclavos, y
vengaremos a los antiguos judíos e indígenas, antes razas superiores, ahora si quedan dos son muy pocos, en esta ciudad de basura, Bogotá ¿No te das cuenta? Somos muchos más y necesitamos que todos tengan a D.I.O.S en sus venas, para que vean una realidad…
mejor.
-Sé que mi padre tiene el antídoto para erradicar a D.I.O.S del mundo, pero antes de
encontrar esa planta, redimiré a la mujer, saldré a la plaza del Ser, y cumpliré la utopía
hipermoderna de la liberación femenina… saldré a la plaza Anaximandro.
Valoyes sabía que Salome había tomado a D.I.O.S, él tranquilamente veía como cada pensamiento se incrustaba en su cabeza.
Salome dormía, la plaza no existía en la realidad, era un orinal de Borrachos de Sake Japonés, del cual su familia era dueña.
Silvin al lado de Alexandre, se convirtieron gracias a D.I.O.S, Uno en Atahualpa Yupanqui, el otro en un famoso amigo de Yuri Gagarin, el honorable conductor que acompaño al primer vuelo lunar de la antigua era, Dimitry Smoledov, máximo armamentista del Comunismo Ruso en su tiempo libre, gran seguidor de Rimbaud.
Al lado de ello un León que significaba frente a un grupo de palomas el Olimpo que siempre imaginan a estos grandes personajes de la humanidad, unidos a una afición particular, las mujeres. Caminaban por aquellos senderos del parque “Cicuta” dando cátedra a todos los jóvenes, un poco más de medio millón.
En las manos de Smoledov, el Timeo de Platón y en las manos de Atahualpa una guitarra donde cantaba “los ejes de mi carreta”: E sdemasiado aburrido, seguir y seguir…
 
– Nunca dejare mi vida – le dijo Smoledov a Atahualpa- constituiré el más grande emporio de armas para acabar con los Matsubara.
– Mi guitarra – Decía Atahualpa- es para cantar y componer a la más bella América para
embellecer cada vez más lentamente y construir eso que nos sonsacaron los Matsubara,
estoy plenamente convencido que esto es irreal, las calles tan bellas, el metro anaeróbico, las plantas, el jardín de adonis, estos olores y estos sabores, parecen eximidos de las grandes latitudes paradisiacas, Bogotá es la metrópoli más bella del siglo XXXI…
– Mira a aquellas mujeres, serán nuestras esposas, el supremo amor a ellas.
– Poseen una mirada felina… – Dice Atahualpa- son bellas como Helena.
Silvin y Alexandre terminaron en un caño en la final del antiguo rio Fucha ahora el río nipón Natsube, hablándole a un perro, y a un nido de ratas, al lado dos gatos que ya empezaban a mascullar parte de su piel, no era su realidad, era la realidad de D.I.O.S.
El tiempo de D.I.O.S
es perfecto, era el lema de los amoblados de Matsubara, estaban al pie de un gran cartel 8D de publicidad de aquel sujeto.
Salome regresa a su trabajo, sigue diseñando mundos posibles. ¿Qué tipo de interior le
encantaría señor?
– Quiero ese interior que me lleve cada noche a vacaciones… Una playa
Haitiana…
– Será perfecto para su familia señor… Le sonríe Salome.
Silvin abre el libro del anarquista Japonés, donde la primera línea versa:
La hora del nuevo
reino ha llegado, la segunda venida está cerca
Le pareció algo escrito bajo el efecto de D.I.O.S….
Silvin pide ayuda, es la epilepsia que produce D.I.O.S.
Matsubara le llama “real” a lo que hace brillar la madera de sus muebles.

Reseña de Luminoso de Greg Egan, por Luis Bolaños y Luis Cermeño

En este ejercicio reseñístico se pretenderá hacer más que un escrito a dos manos, una interlocución sobre un mismo texto. Siempre he tratado de seguir las recomendaciones de las lecturas de Bolaños, lo que me ha llevado a hallazgos valiosos por los que siempre estaré agradecido con quien considero un maestro de la ciencia ficción. Con todo mi respeto y cariño acá aventuro este experimento:

(En letra cursiva pondré mis comentarios, siempre después del texto original de Bolaños)

Para leer la reseña original de Luis Bolaños en Nirgal22 (con excelentes ilustraciones eróticas de artista Michal Dutkiewicz) :

Luminoso Defecto o porque debemos leer a Egan

luminous gregg

Luminoso Defecto // cuando se computó el defecto matemático. 

 

Greg Egan siempre me ha atraído y en algún momento decidí comentar una de sus antologías, acabo de terminar Axiomático y ya estoy leyendo Luminoso, como adelanto presento un comentario al relato del título.

EL nombre de Greg Egan para mí es lejano, tan lejano como su natal Australia, por esta razón hice con él lo que hago con la mayor parte de escritores que me interesa empezar a leer, buscar una foto. Ayer escuchaba un programa en la radio sobre Leonardo Da Vinci y decían que la imagen que todos tenemos de él es del romanticismo y nada indicaba que así fuera, entonces surgió una mini discusión si era importante conocer la cara al genio o no, esa obsesión occidental por saber el rostro a pesar de que ese otro nos haya descubierto su cerebro, y dieron cuenta de toda esa labor por encontrar los restos del pintor florentino. Bueno, lo cierto es que después de ver muchos Greg Egan entro a su página https://www.gregegan.net/ y allí él escribe que no tiene fotos en internet y que es culpa de muchos idiotas en google que aparecen varios rostros de Gregs Egans como escritores de ciencia ficción que no son él. 

A mi juicio, el relato denso y fluido resbala cual mezcla de mieles atiborrándonos de sabor y asombro. Quizás le falta un sustantivo para alcanzar su densidad exacta y quedar a punto para hornearse en el actual batiburrillo de economía financiarizada repleta de maniobras casi o de lleno dolosas con futuros autorizadas por la vía legal, intereses negativos, contracción de la ganancia en la producción e inundación de masa monetaria en los bancos y corporaciones mientras a la gente común y corriente no le llega y moran en el desierto de la carencia: Luminoso Defecto, por la increíble máquina y por la teoría de base que crean para explorar el mundo y las matemáticas se aproxima a esa situación bárbara donde el imperio USA, si le exigen pago en oro por la redención de sus bonos (detentados en alto porcentaje por China, Rusia y Japón) el próximo mes podría declararse en quiebra.

 

Sobre el relato uno podría pensar en una narrativa tipo Quemando Cromo, o los cuentos cyberpunks que aparecen en la antología Mirrorshades, ya que está contado de una manera directa y violenta, de modo tal que podría servir a la realización de un corto o un episodio de Black Mirror. Pero vemos que incluso los escenarios futuristas de Black Mirror se quedan cortos, ante las aristas que nos presenta Greg Egan en Luminoso. 

Alison, la protagonista dice que: Calcular la diferencia entre la verdad y la mentira requiere de un mapa fractal donde convergen dos ondas numéricas y cuyo borde de encuentro semeja un cuadro de Escher, lo que posibilita esa imagen es el azar actuando como organizador caótico en lo local, lo cual es suficiente para efectos del relato y nosotros los lectores quedamos enganchados al discurso explicativo que además bebe de la aventura, la intriga, las trapisondas de la corporatocracia, el exotismo, los discursos epistemológicos, la filosofía cuántica al estilo de Capra, la profusión de gadgets tecnológicos (necrotrampas, ordenadores de luz, matrices de rayos láser), la penetrante y abarcante visión de la ingeniería biotecnológica, tan apabullante que uno casi siente las cascadas de genes, virus y partículas letales derramándose sobre los infectados, y que se utilizarían para doblegar voluntades, uncir mentes a bellacadas empresariales, enfermar órganos, denigrar y demoler cuerpos en aras de la tasa de ganancia.

Al ser un cuento datado en 1995 sorprende la cantidad de predicciones que acierta en lo que respecta a nuestra fecha. Por ejemplo, el ascenso y la supremacía del modelo Capitalista Chino, con una estructura paradójicamente comunista; también la progresiva descentralización e irrelevancia de los aparatos frente a la información cada vez más ubicua y menos dependiente de los dispositivos -es decir, que predijo preclaramente que Internet se ubicaría en la nube como casi toda la información; y por último, fue capaz de proponer un modelo creíble, ambicioso y exquisito de una supercomputadora cuántica sin ninguna conexión a internet. 

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The unfinished Daniel Johnston rest in peace

Daniel_Johnston-Hi_How_Are_You.jpg No todo es literatura, ni arte,  ni las formas muertas, ni lo que se puede decir o dejar de pensar o todo eso, porque afortunadamente en el mundo existe la esquizofrenia y a esta tú no puedes decirle «deja de pensar esto o aquello» porque entonces te mandan medicamentos o al hospital o a cualquiera de esos sitios en donde la gente lee literatura y disfruta el arte y se queda cómoda con las formas muertas, sabiendo lo que puede decir y dejar de pensar. Como nada de eso se refiere a Daniel Johnston, el extraterrestre, podemos imaginar una conversación entre Johnston y Jesucristo.

— Hola, Jesús, ¿cómo estás?

— Hola, Daniel. Estoy escuchando un cassette que grabó Daniel Johnston, no en la dimensión que acabas de dejar, sino en otra dimensión en donde nunca grabaste este cassete.

— ¿Y qué tal está, Jesús?

— No sé porque yo lo inspiré entonces no puedo desprenderme de mi propio ego y analizarlo desde un lugar más objetivo.

— Pensé que eras omnipotente…

— No. Mi papi lo es, yo no. Yo no puedo hacer ciertas cosas.

— ¿Por qué te pareces a mí, Jesús?

— Porque cuando las personas mueren y me conocen, descubren que yo me parecía a ellas en vida.

— ¿Te gustaba mi música?

— No me gusta la música ni las artes ni nada de eso. Me gusta la gente y tú me gustas.

— ¿Por qué? ¿A mí me decían esquizofrénico?

— Creo que a mí también me dirían esquizofrénico en tu época.

— Eres divertido y buena gente, Jesús, no sé porqué pensaba que eras como un extraterrestre.

— Vamos a visitar otro planeta que tenemos toda la eternidad, chiquitín.

— Hola, cómo estás?

— Estoy bien y tú

— Un poco triste pero supongo que se me pasará.

— Está bien estar triste, Daniel.

Festival del Horror en el Lago en Tuluá

69011835_897607027262029_7346556394625040384_nLa idea del evento se basa en un mito urbano en la ciudad de Tuluá, Valle del Cauca; habla sobre una especie de monstruo o ser que habita o habitaba en ese lugar: «El Monstruo del Lago Chillicote», a quien se le quiere rendir homenaje con este primer Festival de cultura de Horror, Ficción y Fantasía.

¿Cuál es el objetivo del evento?, según Julián Andrés Cardona, el gestor de la idea (un man de Tuluá, Valle que tiene 36 años y desde niño siempre ha estado atraído por los monstruos, zombies, vampiros, brujas, la fantasía y ciencia ficción) es dar a conocer más la cultura del terror, horror, fantasía, y ficción a las personas de la ciudad;  por eso se quiere involucrar diferentes disciplinas artísticas como lo son la fotografía, cortometrajes, ilustración y pintura, y la literatura.

Además contará con las presentaciones de  bandas invitadas Los MalkavianOld ProvidenceAntiflvxEl Viejo Matadero y Reverendo McAbro y Lv Noctua con una selección de sonidos desde las profundidades del lago donde habita nuestro monstruo.

Les comparto mi canción favorita de El Viejo Matadero para calentar motores:

Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día veintiuno)

Día veintiuno. Raimbouillet- Paris Champs-Élysées

Ganador de la etapa: Caleb Ewan

Líder de la clasificación general y campeón: Egan Bernal

Tres posibles finales de una carrera que llega a su más alto punto:

-Que Bernal siga el cauce de todo deportista que ha obtenido lo que deseaba y desee aún más, es decir, que sea funcional a las ansias de querer “comerse el mundo” que hoy se encarnan en viajes, títulos académicos, casas, drogas y coitos.

-Que Bernal abandone el ciclismo y se lance a la práctica electoral de la política. En este caso, por lo menos, no sería un ciclista que salió del pelotón por asuntos de dopaje, como ocurre con Jarlinson Pantano y su  campaña para ocupar una curul en el consejo de Cali. Podría acceder a un buen cargo, luego se aliaría a algún candidato a la presidencia y sería ministro del deporte (porque eso sería parte del paquete de promesas en campaña), con lo que el tour 2019 se convertiría una anécdota para el encopetado político.

-La tercera, más hermosa, que  Bernal abandone el ciclismo y funde una panadería-cafetería en su natal Zipaquirá. El establecimiento se llamaría “Panadería y cafetería La amarilla. Atendida por su propietario”. Claro está, el propietario de la panadería y de la camiseta que distingue al campeón del tour. Egan mismo, con el maillot jaune, serviría un café con leche y galletas amarillas y abundarían los turistas que habrían de recordar que muchos años antes ese señor que les coloca los platos ocupó el primer lugar en un tour de Francia. Sería el gran final de una carrera deportiva y el comienzo de la vida: vivir en el retiro por el que muchos mueren sin jubilarse; vivir tan tranquilo que se pareciera muerto.

La primera posibilidad- la más obvia- desencadenará un cercenamiento; como lo dijo Serhenshmurer en sus «Destellos florales»: «A todo héroe le cortan el pipí» (la traducción fue hecha por un bogotano pipí significa pene) -el autor jamás se refirió a las heroínas: el siglo XIX solía obviarlas, al menos en la selva negra, y la permutación para nuestros días es una tarea pendiente para los estudiosos de este poeta menor del romanticismo alemán-. Read More…