Tag Archive | Andrés Felipe Escovar

EL CULMEN DE LA IGNOMINIA, por Zeuxis Vargas

ANDRÉS FELIPE ESCOVAR O EL CULMEN DE LA IGNOMINIA 

Por: Zeuxis Vargas

 

FELIPE ESCOVAR

 

Literatura policefálica, literatura de la estética Trash y literatura híbrida como dispositivos transgresores de la cultura.

Hacer literatura es obsesionarse por procurar universos. Es entregarse a una tarea que sólo es satisfactoria, mientras se realiza, para la pobre criatura que letra a letra, palabra a palabra, tramita con su imaginación la ambición de contar o decir algo innovador.

Claro está, que esta labor, completamente solitaria requiere ciertos conocimientos, lecturas y vida. Algunos optan por una vinculación a las tradiciones, se amordazan a los estilos, técnicas más reconocidas e historias justas para aquellos otros que consideran leerán sus obras. En este sentido, escribir constituye crear un público, cada texto apunta hacia la sensibilidad y los gustos de ciertos lectores y el futuro de esa literatura, su reconocimiento o su olvido dependerán cien por ciento de la generosidad de quienes pongan sus ojos con atención en las letras publicadas.

En Colombia, la literatura parece estar medida por las buenas costumbres y por el uso adecuado de ficciones que se ajustan a la escritura usual, o sea, aquella que narra historias probables, verosímiles, asequibles o sutilmente innovadoras. En resumen, la literatura nacional hasta hace pocas décadas le importaba muy poco, pero muy poco, experimentar con los costados más raros o inverosímiles de la escritura. Así que sin miedo alguno, cualquiera puede decir que Colombia es un país de literatura realista: dramas de la vida real o basados en situaciones históricas, tramas psicológicas, historias románticas o detectivescas, escritos cómicos y textos epistolares, estructuras biográficas o seudobiografías, crónicas noveladas, argumentos picarescos o satíricos y en muy contadas ocasiones, discursos aleg
óricos, son parte del material que se encuentra en la estantería nacional.

La ciencia ficción, el misterio, los argumentos distópicos, utópicos, ucrónicos, de fantasía y hasta góticos, que se desarrollaron con entusiasmo en Estados Unidos, España, Argentina, Gran Bretaña o Rusia, no lograron seducir a los escritores colombianos, que siendo buenos lectores de las mejores obras mundiales, contadas veces se aventuraron a experimentar con esta clase de visiones.

Contamos con algunos precursores, dos o tres nombres que se arriesgaron por historias sorprendentes y raras. Pero este campo arado parcialmente por un Fuenmayor, un Lizarazo, o un Sliger, no logró impactar con el mismo furor que lo hicieron Mary Shelley, Julio Verne o H. G. Wells en Europa; Lovecraft, Burroughs, Howard, Leiber o Bloch, en Estados Unidos; Tsiolkovski, Malinovsky o Zamyatin en Rusia.

Así que a diferencia de la ciencia ficción mundial que puede dividirse en períodos, tales como clásica, de oro, intermedia, tardía y contemporánea, o con otras clasificaciones, según el gusto histórico, y con representantes magníficos para cada uno de los conjuntos, en Colombia, hacer esta clase de distinción histórica sería en sí misma una quimera.

Pero para ser complacientes con aquellos que se sienten entrañablemente atraídos por esta clase de sistematizaciones, podríamos decir que el grupo pionero o grupo clásico mencionado, dio origen, casi 50 años después, al periodo de la ciencia ficción reconocida realmente como de origen colombiano. Quien inaugura esta etapa es German Espinosa y lo siguen, quizás, los escritores más reconocidos hasta la fecha de este género, ya que René Rebetez y Antonio Mora Vélez, son los padres, de todo lo que vendría después. Los dos escritores son, por así decirlo, los embajadores. Ellos hicieron posible la visibilización de un género y se constituyeron muchas veces en los jurados indiscutibles para valorar las nuevas obras de ciencia ficción colombiana.

Quienes han intentado realizar un archivo histórico de la Ciencia Ficción en Colombia han denominado a la ola que publicó a finales del siglo XX, como la generación de Cambio de siglo, la cual señalan, nace justo a partir del Primer concurso de cuento de ciencia ficción, iniciado en 1997, donde justamente Rebetez y Antonio Mora Vélez, fueron los jurados. Esa camada de escritores, que ahora si podemos decir, con agrado, pasan de cinco, se unen inevitablemente con los escritores del siglo XXI, o sea, con aquellos jóvenes nacidos en los 80 y los 90.

Hay un lazo común que une a los escritores de fin de siglo con los del siglo XXI, ese lazo es la tecnología. Los primeros, vivieron el nacimiento del internet y se acomodaron con facilidad a la globalización y el neoliberalismo, comprendiendo las razones y sin razones de la era digital, de la cual, ellos mismos fueron protagonistas y testigos; los segundos, por su lado, nacieron con aquellos dispositivos y ese mundo en red, en sus manos, son hijos naturales de la informática y por lo tanto tuvieron desde niños el privilegio de reforzar con más rapidez sus habilidades y destrezas para comprender los nuevos senderos y lenguajes por los que la era digital evoluciona.
Así que hablamos de una conglomeración literaria de la misma estirpe, algo así como una familia de primos que consiguen hablar el mismo idioma con las mismas reglas naturales que los códigos sociales les dictan.

De esa última camada de escritores es que proviene Andres Felipe Escovar, un joven catedrático de la universidad del Rosario, que a finales de la primera década del siglo XX, comenzó a generar una literatura cooperativa. O sea, aquella que se hace a dos, tres o cuatro manos y que conlleva el desvanecimiento del autor. Borges y Bioy Casares lograron escribir de esta manera y sin esfumar al autor idearon la brillante estrategia de propiciar, para su arreglo mutuo, la creación de un autor etéreo. Bustos Domecq, es ese autor irreal o fantástico que firma las obras escritas a dos manos por dos de los más grandes escritores de la Argentina. Quiero creer que este ejercicio fue la chispa que dio pie para que Cermeño, Marsella y Escovar, les diera por hacer una literatura policefálica exitosa, a diferencia de este fenómeno dado en la naturaleza, en todas las especies, y donde aquellas criaturas que nacen con esta condición mueren precozmente, la literatura policefálica, ha proveído al mundo con grandes obras nada defectuosas. Lo más llamativo es que esta clase de obras parecen desbrozar un nuevo camino, una clase de género neófito capaz de convertirse en un paradigma literario.

Así que si este experimento en un futuro se posiciona como una rama indiscutible para crear literatura, Escovar y Cermeño serían los pioneros nacionales. Solamente, con el hecho de ser el iniciador de la literatura policefálica, le bastaría a Escovar para ganarse un lugar en la historia de las letras nacionales. Más allá de este logro, es necesario reconocer dos circunstancias extras que hacen de la escritura de Andrés Felipe, un acontecimiento favorable para la literatura nacional.

La primera tiene que ver con el hecho de que junto a Cermeño, Escovar es también precursor de aquello que podríamos denominar como literatura extravagante, grotesca dura o literatura de la estética Trash. Esta clase de estilo que se dio una vez en la literatura estadounidense con Flannery O’Connor, y sus personajes a los que les faltan piernas, ojos o son asesinos seriales con remordimientos morales y que logra su punto álgido con Denis Hale Johnson, en su libro de cuentos Hijo de Jesús, también tuvo lugar en Europa con las historias surrealistas de Boris Vian, pero donde más tuvo proliferación fue en el cine con películas de culto tales como Freaks; Pink Flamingos; Guinea Pig: Mermaid in a Manhole; Nekromantik; Gummo, o algunas películas de Lynch y del primer cine de Jodorowsky.
La estética Trash, en sí misma es una trasgresión al gusto, o lo que podríamos reflexionar como una búsqueda de intencionalidades estéticas que permiten subvertir lo normal y normalizar aquello denominado socialmente como asqueroso, grotesco, extraño, perturbador o fenomenal. Así que la estética trash es algo que va más allá del camp o el kitsch, ya que filosofa sobre lo anormal o lo repugnante como categorías sociales que pueden ser superadas para ser observadas y analizadas como expresiones transgresoras de la cultura que al ser normalizadas comienzan a tener un mundo propio, un universo fenoménico interiorizado a la naturaleza de seres que ya no serían excluidos sino diversos y tolerados.

Este monumental ejercicio, que en la literatura logró proporciones polémicas con El fiord de Osvaldo Lamborghini, con Las tripas de Chuck Palahniuk o con Larva de Julián Ríos. Consiguió su representación en Colombia con el libro policefálico de Cermeño y Escovar titulado The Lola Verga’s big band.

Ya tenemos dos aspectos por los que Escovar es no sólo uno de los grandes escritores colombianos, sino a su vez uno de los renovadores de la literatura colombiana. Pasemos pues a discutir el último aspecto.

Su más reciente novela se titula Aniquila las estrellas por mí. Esta Opera prima, ya que es su primera obra en solitario, es un punto importante como publicación histórica para la ciencia ficción en Colombia. La obra trabaja, desde la estética trash, ya comentada, las posibles realidades de situaciones históricas que por ser disparatadas no dejaron de ser reales y reflexiona desde una trama de ciencia ficción suave, aquella posibilidad prevista por Philip K. Dick, donde, en el futuro, los seres humanos estaríamos bajo una sociedad vigilada mental y oracularmente.

A diferencia de El informe de la ironía, que cuenta con las fuerza policiaca Precrimen y los precognitivos, El mundo de Escovar en Aniquila las estrellas por mí, cuenta con una agencia policial que tiene a su servicio los verificadores de imaginerías, o sea, aquellos funcionarios que escudriñan los recuerdos de los muertos.

Este argumento que fue utilizado en la película La memoria de los muertos, protagonizada por Robin Williams, se ve modificado en la obra de Escovar, ya que, al contrario del filme donde la grabación mental sirve para perpetuar y mantener el recuerdo de los muertos, en Escovar, sirve como medida de control y coacción. Este sistema de poder, de ojo que mira hasta en los recuerdos de los muertos para criminalizar y mantener el orden social, abre la posibilidad de un mundo oneroso, aprehensivo y asfixiante que no da cabida a ningún tipo de libertad.

La novela es, entonces, un testimonio de una dimensión posible que por sí sola ya nos sumerge en una atmósfera agotadora y neurótica. Sin embargo, es la forma en la que está escrita esta obra lo que permite descubrir la circunstancia final que hace de la literatura de Escovar, un referente inevitable de importancia histórica para las letras de la ciencia ficción colombiana. Se trata pues, de una obra escrita bajo la hibridación técnica, estilo netamente postmoderno y que sigue siendo reconocido por el Ulises de Joyce, Los reconocimientos de Gaddis, El plantador de tabaco de Barth o, últimamente, por las obras de Vila-Matas y Javier Cercas.

Esta clase de literatura fronteriza, que mezcla ensayo, informes, epístolas, drama, poemas o imágenes, logró su última y más evolucionada forma con La casa de hojas de Mark Z. Danielewski.

La obra de Escovar es uno de los primeros híbridos de ciencia ficción, escritos en el siglo XXI en Colombia. Así que con esta última circunstancia, se puede decir que la literatura lograda por Andrés Felipe, hasta el momento sería el culmen de la ignominia, entendiendo ignominia, en este caso, como la afrenta indiscutible que un joven escritor ha logrado para con la tradicional y ya casi reseca literatura colombiana.

Un aplauso grande pues, para este escritor que con tres saltos de fe revolucionarios ha logrado oxigenar las letras nacionales. Si no lo han leído, ¿Qué esperan?

Zeuxis Vargas, 2020

 

Una lista de Ciencia ficción colombiana del siglo XXI.

Richard Rimachi del blog CONTRAFÁCTICA hace un listado de 20 libros que son una muestra de la  Ciencia ficción colombiana que se ha escrito hasta el momento en el  siglo XXI.

84555186_500375157581016_4473817207448535040_o

Los títulos,  de arriba hacia abajo y desde izquierda a derecha:

 

1. El súmmum (Abdón Sanchez Castillo); novela
2. Los hombres que aterrorizaron al mundo (Diego Darío López Mera); novela; 2007
3. ¡Arrúllame Ramona! (Andrés Felipe Escovar, Luis Cermeño); cuento; 2014
4. El universo amarrado a la pata de la cama (Gustavo Wilches-Chaux); cuentos; 2004
5. La sed (Enrique Patiño); novela; 2013
6. El futuro de Ismael (Diana Catalina Hernández); novela; 2017
7. El pornógrafo (Hank T. Cohen); cuentos; 2019
8. Una vida para Steven (Marco T. Robayo); novela
9. El gusano (Luis Carlos Barragán); novela; 2018
10. Después de la ira (Cristian Romero); novela; 2018
11. El clon de Borges (Campo Ricardo Burgos López); novela; 2010
12. Los nuevos iniciados (Antonio Mora Vélez); novela; 2008
13. Iménez (Luis Noriega); novela; 2011
14. La lesbiana, el oso y el ponqué (Andrea Salgado); novela; 2017
15. Virus (Alvaro Vanegas); novela; 2015
16. Angosta (Héctor Abad Faciolince); novela; 2003
17. Microbio (Fernando Gómez Echeverri); novela; 2010
18. Aún el agua (Juan Álvarez); novela; 2019
19. Ellas se están comiendo al gato (Miguel Manrique); novela; 2013
20. El mundo no nos necesita (Álvaro Robledo); novela; 2018 

Pueden ver más contenidos de CONTRAFÁCTICA en la page de Facebook: Contrafáctica. 

A mi parecer, esta es una lista juiciosa de libros de ciencia ficción colombiana de este siglo. Como toda lista está incompleta. Faltarían las novelas: Aniquila las estrellas por mí, de Andrés  Felipe Escovar, Punto ciego de Juan Alberto Conde y la antología de Rodrigo Bastidas, Relojes que no marcan la misma hora:, que tiene otro ramillete de nombres. Además de mi propia cosecha:  The Lola Vergas Big Band novela de steampunk reggaetón escrita junto a Escovar,  Tríptico de Verano y una Mirla, y mi libro de cuentos Dios conoce sus almas solitarias.

DnYy3nCXcAMKDLc

Además, por recomendación de Bastidas, haría falta «El jefe» de Luis Gonzáles que entra dentro del subgénero de la Ucronía.

9789585458062

 

¿La movilidad perfecta? según Escovar

La visión del futuro del escritor es un megatón de ácido sulfúrico sobre la visión ingenua de quien nunca piensa en el futuro, y por eso sueña tonterías, o sobre el discurso cínico de quien se lucra de la vulgaridad de una promesa.

 

 

La movilidad perfecta, según Andrés Felipe Escovar, será cuando nada sea. Ni cuando Bogotá sea Bogotá ni cuando la movilidad sea movilidad sino una inconstante inmovilidad solo interesante para posibles arqueólogos del futuro.

Andrés Felipe Escovar, es editor de Mil Inviernos, y en todo este tiempo de eulogias hacia el onanismo, además de convertirnos en el hazmerreír de muchas hienas  nos hemos vuelto unos consultores sobre el futuro ni los más machos. Pues cuando alguien o algo  quiere  saber a dónde puede dirigirse en un ejercicio de prospectiva, piensa en nosotros, pero nosotros no queremos ir hacia ningún lado, ya que incluso habitando el futuro estamos desesperados por vomitar el mundo a nosotros incluyendo.

PERO ESTA ES LA DIFERENCIA ENTRE UN ESCRITOR Y UN CANTAMAÑANAS VENDE-MOTOS (O VENDE-VOLVOS EN EL CASO DE LOS URBANISTAS STATUS-QUO BOGOTANOS):

La visión del futuro del escritor es un megatón de ácido sulfúrico sobre la visión ingenua de quien nunca piensa en el futuro, y por eso sueña tonterías, o sobre el discurso cínico de quien se lucra de la vulgaridad de una promesa.

 

En este enlace pueden ver la visión de Escovar sobre la movilidad de Bogotá cuando no sea Bogotá:

 

¿Cómo sería la movilidad perfecta en Bogotá? Un experimento ilustrado

 

Andrés Felipe Escovar, escritor

«La movilidad perfecta se dará cuando Bogotá deje de ser Bogotá. 

Para eso no falta mucho: basta con que la gasolina y el diésel sean artículos de lujo. O que toda nuestra civilización, basada en una adicción al empleo desmesurado de energía, incurra en una crisis de deprivación; no habrá con qué echar a andar los motores y, entonces, la gente deberá volver a las bicicletas (si es que alguna vez estuvo). Ni siquiera los vehículos de tracción animal serán económicos; su alimentación será tan onerosa como el uso de hidrocarburos. Además, ya se habrá corroborado que la utilización de las llamadas energías alternativas, es tan dañina como la otra. 

Bogotá dejará de ser Bogotá pero aún habrá bogotanos que vivirán en el extrarradio: se habrán marchado cuando yo no hubiere nada qué consumir o, al menos, las monedas sean tan escasas como las frutas. Los supermercados semejarán las imágenes que sirvieron para sembrar pesadillas socialistas, como si no se hubiese necesitado una hecatombe política, que tanto hicieron temer, para desembocar en el espanto. 

Al centro y demás los lugares que ocuparon los otrora grandes exportadores y especialistas en la bolsa y finanzas, a los conglomerados burocráticos y a los restaurantes donde los burócratas llenabas sus estómagos hasta irritarlos, los nuevos bogotanos irán para extraer materiales: será la extracción a los complejos edificios que resguardaron a los extractivistas pues, como se solía decir, ‘nada es gratis en la vida’. 

Las calles empezarán a repoblarse de hierbas, de algunos insectos (los que sobrevivan a los incrementos de las temperaturas) y serán sinuosos caminos por donde los nuevos bogotanos intentarán recordar que, no hacía mucho tiempo, esos lugares estaban atiborrados de vehículos que ahora se descascaran y son utilizados como pequeños bancos de materiales para construir cosas que les permitan sobrevivir. Recordarán que alguna vez alguien se imaginó un espacio despejado donde la gente podía ir muy de prisa a sus trabajos, sin reparar que el daño no empezaba ni terminaba en un trancón».

 

Andrés Felipe Escovar en Toma el control

tv canal 13

El co-editor de Mil Inviernos, Andrés Felipe Escovar, fue invitado en su calidad de escritor y docente al espacio televisivo Toma el control, de Canal 13, con motivo de un especial de la Feria del Libro, para conversar sobre libros, lectura, y todo lo que se mueve alrededor de esta actividad, que ahora se llama Ecosistema, metáfora que ahora se ha vuelto común después de que Carlos Scolari la usara para abordar el tema de las hipermediaciones.

En este ecosistema, la presentadora Camila Wills era una gaviota que con sus preguntas volaba alrededor de todo el paisaje; Cristian Briceño, la laguna que se comunicaba a través de otro lenguaje y solo se podía hacer entender gracias a los ecos de las aves nocturnas de la traducción; María Osorio, era una danta que por sus años y lento trasegar conocía el paisaje; Juan David Correa, un caballo que se luce con sus cabriolas; y Andrés Felipe Escovar, un león viejo que decide apartarse con la conciencia de que mañana lucirán su cabeza como trofeo: por esto no fue raro que a él fuera el único que no le preguntaran por el futuro, pues se considera una imprudencia preguntar por el futuro a un viejo o a un no-futuro.

Este es pues el episodio de Toma el Control, en donde Andrés Felipe Escovar parecía preguntarse lo mismo que Burroughs: ¿Quién controla el control?

 

CONVERSATORIO SOBRE LITERATURA DE CIENCIA FICCIÓN CON AUTORES

 

La ONG Renascentro Literario, que promueve el arte y la literatura en todas sus formas de expresión, invita este jueves 1º de marzo a la mesa temática sobre la Ciencia Ficción en su manifestación literaria. En este certamen participarán Boris Greiff, responsable del fanzine FICCIORAMA; Juan Alberto Conde, autor de la novela Punto Ciego (Primer premio Concurso Novela Breve ‹‹Alejo Carpentier››); y Andrés Felipe Escovar, uno de los irresponsables de la Organización Mil Inviernos.

Los esperamos y no aceptamos las típicas excusas de «no sabíamos de este evento» para no asistir; por tal razón, los invitamos a estimular su creatividad para la ausencia en la caja de comentarios.

 

 

Sibilancias imperiales en Punto de Convergencia

16754023_10154297614706546_1288727387_n

Ser serio no es ceremonioso, todo lo contrario, es darle paso a los silbidos en lo profundo del tórax y del alma a esas contracciones de la existencia humana y sobrehumana y posthumana.

Los cyborgs están asmásticos como los fantasmas, y uno en su cuarto tose consecutivamente hasta que el aire semeja una lluvia de dardos sobre los alveolos, lo que provoca que se cree un portal y en ese portal aparecen los gestores culturales para promover los frutos del paraíso asmático.

De modo que el día viernes 24 del año en corriente, el editor y matemático Mario Torres Duarte, organizador de los Puntos de Convergencia, en donde discurren los mayores poetas y escritores de la movida actual cultural, ha tenido a bien invitarnos a su espacio con ocasión de charlar en torno a los vericuetos y laberintos de laya homérica que trasuntan la nouvelle The Lola Verga’s Big Band.

En este orden de ideas, se abordará la temática de la conspiración propia de los crononautas paridos por el señor Dante Alighieri, tampoco se evitará abordar el espinoso tema de los periplos que cobijan a historias tan disímiles como las de Simbad o RiverWorld.

En consecuencia, están todos invitados a este convite de letras en donde no faltarán viandas ateridas de ternura, desolación y prístinas sonrisas.

Fecha: 24 de marzo. 

Hora: 6:30

Postdata: se recomienda llegar con anticipación pues el recinto estará abarrotado de ángeles. 

A modo de epílogo, los tentamos con las reconfortantes palabras del joven poeta doctor Juan Cruz Bordoy, y aprovechamos la ocasión para desearle la mayor de las suertes en su nueva aventura cinematográfica.

LA SALUD

Sirve el ser a su salud cual tan primordial deber.

Mil beldades en alud, no lo harían desfallecer.

Más encauza en el sentido que da luz al florecer,

de ser vida y ser vivido presagiando amanecer.
Aquella tenue existencia es la gota que pasible
perla ese mundo de ausencia y lo lleva al mar temible.
Allí el equilibrio muere, lo tan buscado se olvida.
Y la pena que allí fuere se descalza de la vida.
¿Para qué enterrar sus huellas si no se camina a un cielo?
¿Quién se encargará de ellas cuando estemos bajo el suelo?


Juan Cruz Bordoy

 

Programa radial Artefacto Bloqueado. Entrevista Luis Cermeño

Programa radial: Artefacto Bloqueado – No. 1

Los invitamos a escuchar el primer programa Artefacto Bloqueado, en donde Felipe Escovar entrevista a Luis Cermeño (ambos editores de Mil Inviernos) en el siguiente enlace permanente: http://ruv.unad.edu.co/index.php/academica/artefacto-bloqueado/4480-literatura-colombiana-fantasia-y-ciencia-ficcion 

13450840_1046927668731914_3401871922839564336_n

Tema: Repaso por la obra literaria de Luis Cermeño, desde su primer libro: Noches de Oriente (2009) hasta su última publicación: Dios conoce sus almas solitarias. Presentando además el trabajo escrito a cuatro manos junto a Andrés Felipe Escovar, desde Tríptico de Verano y una Mirla, hasta The Lola Verga’s Big Band. 

Esta ocasión les dio la oportunidad a los autores hablar sobre Literatura Colombiana, Fantasía y Ciencia Ficción (haciendo énfasis en la diferencia entre una Ciencia Ficción Masiva a una de carácter Popular). 

Invitados: Andrés Escovar, director y Luis Cermeño, escritor

Emisión: Junio 14 de 2016

Twitter: @artefacto_bloq

Facebook: ArtefactoBloqueadoRevista

The Lola Verga's Big Band rompiendo la #FILBO

 

Invitamos a nuestros estimados lectores a preguntar y adquirir la novela de nuestros editores, Cermeño y Escovar, The Lola Verga’s Big Band en la FILBO, en el Pabellón 6 (2 piso) en Sociedad de la imaginación stand 147 y municipio del Libano stand 115.

¡La estamos rompiendo!

1er lanzamiento de Lola Verga´s Big Band

LA VERGA NO DA ESPERA: 

GRAN LANZAMIENTO!!  

LA NOVELA DEL REGGAETÓN

 

LANZAMIENTO LOLA

Los invitamos  a compartir un par de molokos gratis por la ocasión de est3 evento.

Lanzamiento al mundo de:

The Lola Verga’s Big Band, una novela de steampunk, reggaetón y sci fi.

En la primera librería dedicada a lo fantástico en Colombia: Mirabilia Libros.

Dirección: Carrera 23 No 63 b 30, 11221 Bogotá

Fecha: 2 de abril del presente año.

Hora: 2:30 pm – hasta las 4:00 pm.

Habrán Precios especiales.  Firmas de libros y selfies con el cachorro del equipo.  También estará todo el staff de la editorial Nostromo y el ilustrador de la novela.

La novela dará de qué hablar y esto  será un evento como mínimo histórico, parecido al primer concierto de los sex pistols pero en lugar de sex  mucha gasolina.

 

ACTA: APOYEMOS EL ARTE INDEPENDIENTE, LOS NEGOCIOS AUTOFINANCIADOS, LAS PEQUEÑAS LIBRERÍAS, LAS EDITORIALES ALTERNATIVAS, LOS MÚSICOS, BANDAS, INSTRUCTORES, ESCRITORES, FOTÓGRAFOS, DISEÑADORES, ILUSTRADORES,  ESTUDIOS DE GRABACIÓN Y ARTISTAS.

¡VOLVAMOS A HACER EL ARTE PELIGROSO DE NUEVO! 

Reseña: “Arrúllame Ramona” de Cermeño y Escovar, por David Pérez Marulanda en Cosmocápsula

arrurruramona.jpg

Revista Cosmocápsula número 16. Enero – Marzo 2016. Reseñas. Volver al índice Reseña: Arrúllame Ramona David Pérez Marulanda Arrúllame Ramona Andrés Felipe Escovar, Luis Cermeño Senderos Editores Bogotá 2014 “Arrúllame Ramona” es un cuento a cuatro manos de los escritores colombianos Andrés Felipe Escovar y Luis Cermeño. Aunque en esta ocasión hablamos de una edición por separado, el relato hace parte de una antología de cuentos de los mismos autores titulada Tríptico de verano y un chupacabras, el cual, según su página

Origen: Reseña: “Arrúllame Ramona” por David Pérez Marulanda