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La llama{ra}da del Festival de Artes y Lectura de Saravena 2018

Unas voces extrañas están comentando.
¿Qué están diciendo?
Cosas que no puedo entender,
está demasiado cerca para acomodarse
El calor se ha salido de las manos.
 
Cruel Summer. Bananarama.
Llegamos alrededor del mediodía, jugando de locales, como escritores de la región, en el mismo vuelo, sentados en la misma fila, Álvaro Cristancho Toscano y yo.
¿Saravena tiene escritores? A pesar de su corta edad como municipio establecido en 1976, es una de las ciudades más célebres de la región araucana, no solo por sus hechos violentos, sino por el impulso comercial y urbanístico  o mejor expresado por el cantor de Arauca, Juan Farfán:
El municipio más joven y el que más ha progresado Y el más famoso en la historia de los pueblos Colombianos. 
La cultura en Saravena es una explosión natural de bailarines de joropo, músicos, artistas y ¿quién lo iba a pensar? hasta escritores. Escritores que muchos en Saravena incluso desconocían  pero que siempre se sintieron amarrados a sus raíces, ya sea por lazos familiares, de amistad o sencillamente porque el cordón umbilical jala más fuerte y no hace olvidar el azul de su cielo a quien abrió los ojos en su lontananza. Estos escritores fueron invitados al festival de Arte y Lectura de  Saravena para presentarnos, en palabras de Rafael Martínez Arteaga (El cazador novato), como los hijos de la llanura.
Llanura, yo soy tu hijo, trátame como mi madre.
Junto a otros escritores nacionales, teníamos programadas unas interesantes actividades que involucraban sobre todo al público escolar pero en la que podía participar cualquier persona interesada en perderse en los moriches de la imaginación.

Algunos asistentes febriles:

En la tarde me dediqué a descansar y leer el relato “Mariguaneando” de Umberto Amaya Luzardo, escritor nacido literalmente en una rivera del Arauca Vibrador, así que más alma llanera no puede tener. Mientras leía esta historia de drogas comía uno de los suculentos salchipapas típicos de la región, que le ganan a los que Gaston Acurio recomienda en Lima.  Del relato solo puedo decir que me hizo sentir el alma primorosa del cristal al reconocer una literatura tan cercana a la mía de una persona que está por todos lados conectada conmigo.

Con mis tíos escritores locos en el parque de Saravena. Como decía Piglia: la vocación literaria es algo que se hereda de tíos a sobrinos.

Más tarde nos encontramos finalmente en el parque central, como si se tratara de una predestinación de fabuladores de las mil y una noches sarareñas que están por contar.  Después de tomar unos buenos shots de esperanza, nos encontramos a la responsable de toda esta locura, una señorita del Santander llamada Tatiana Muñoz Pardo, y fuimos con ella a disfrutar de las suculentas empanadas de un primo mío que alguna vez ostentó el prestigioso título de ser el hombre más gordo de la región araucana. Debo decir que estaba obnubilado con lo que Polo Montañez llamó alguna vez “un montón de estrellas”.

 

En la noche soñé que mi abuelita todavía estaba allí, durmiendo junto a mí,  y al amanecer recordé la vez que encontramos casquillos de bala frente a la ventana. Era la época de la violencia más absurda. Entendía, siendo tan pequeño, que estas balas pudieron cruzar las paredes y alcanzarnos. Pero ya no estaba ella, solo estaba el sueño que yo había tenido de ella y me sentí demasiado conmovido como para no anhelar ya una de esas balas. Pero el día convidaba a celebrar la cultura, el afán de promover la lectura y el propósito de brindar esperanza a estas nuevas generaciones que veían en nosotros una alternativa de vida construida a partir de palabras e imaginación. No podía retener más a mi nona a través de la pena y lo mejor que podía hacer era levantar la cabeza y elogiar ese llano tan hermoso que la había creado y que ella había ayudado a transformar, a través de todos esos niños que la adoptaron también como su abuela, y por la que aún hoy es llamada Mamá Chava por las calles luminosas de todo el pueblo.
En el día tuve la oportunidad de conocer dos escritoras invitadas al encuentro, que también tenían programadas actividades a lo largo de la jornada:  Judith Arévalo y Beatriz Vanegas Athías. Allí también me encontré a un nuevo amigo, Nelson Pérez, que recientemente publicó el libro de cuentos Espirales Rotas, una colección de relatos con sabor criollo pero también con la espontaneidad de la nueva generación de araucanos, que encuentran gratificación en el recuerdo de un partido de fútbol y sus primeras novias, sin dejar de lado la conciencia y crítica social del duro contexto en que se encuentran.  Pérez se ha dedicado a promover talleres literarios esperando que de allí salgan nuevas máquinas de escribir que narren más allá de él.

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LA CIVILIZACIÓN QUE SE VANAGLORIÓ… cuento de Luis Cermeño

Ilustración: David Barrero (Colombia, 1984) Su trabajo se puede encontrar en https://www.behance.net/cactusdj Redes: https://www.instagram.com/cactustatoo/ Correo electrónico: cactusdj12@gmail.com

 

 

Este texto fue rechazado por una editorial de garaje que ostenta un indigno título lovecraftiano. Al preguntársele por esta esperada reacción de indignación, el autor respondió:

“En una época de mediocridad editorial cosechar rechazos no constituye otra cosa que remecer malas consciencias y una evidencia de que escribir legítimamente aún sigue siendo una amenaza a los cabezadechorlitos que temen la autenticidad. Aún no renuncio a escribir, capullos. “

Es decir, que este rechazo sólo reafirmó su convicción de que escribir con legitimidad sigue siendo un acto  peligroso si se estima que se escribe algo relativamente valedero. Por lo que se puede considerar que esta historia es a la vez una puñalada escrita en el ojo a esa gente que se precia de llamarse “friky” pero no puede tolerar  las verdaderas distorsiones de la ficción.

LA CIVILIZACIÓN QUE SE VANAGLORIÓ DE TENER UN ÁNGEL

Por: Luis Cermeño.

 

Cuento inspirado en el artículo de Christopher Hitchens: por qué el cielo detesta el jamón.  

 

 

El cerdo tira pedos, los peores pedos del campus, y come su propio excremento.

Levanto la mirada de las fotocopias ‹‹El Final del Arte, por Arthur Danto›› y veo unas estudiantes de primer semestre que, entre risas y muecas, demuestran su burla y desprecio hacia mí. Pan de cada día, en particular los primeros días, luego se acostumbran con rapidez a lo monstruoso y al final todos están tan ocupados en sus dramas amorosos que se olvidan de mí. Porque a la Universidad la gente viene más afanada en convertir su vida en un culebrón mexicano que en educarse; claro que allí están los aspiracionales, con el suéter rodeándoles el cuello, como si fuera una chalina.

  • ¿Qué nos miras tanto, cerdo tira-pedos? ¿Por qué no vas y te revuelcas a tu porqueriza a comer tu propia mierda? Monstruo de mierda, que no te damos en la jeta para no empuercar nuestras manos.

Tiernos, eh. Tan acartonados como toda su puta vida, respondiendo a roles básicos, de ganancia y pérdida, de costumbre y tradición, de deseos y logros. Gente acartonada en una Universidad que busca un cartón para asumir un nuevo rol ganador, que se aferre a la costumbre, y termine satisfaciendo sus deseos mediocres a partir de unos logros irrisorios. No soy como ellos y ese es mi orgullo privado.

  • ¿Qué haces, cerdito? ¿Por qué no te largas? ¿A que te crees mejor que nosotros, eh? Pero te vamos a decir algo: por más que estudies y te hagas el inteligente, no serás nada, porque eres un monstruo, y nadie quiere las bestias asquerosas que se tiran pedos.

Soy superior a ellos y no les demuestro miedo, pero tampoco puedo hablar ni agredirlos. La última vez tuve que irme. Aún recuerdo el lápiz enterrado sobre el ojo del muchacho. Me levanto y les doy la espalda, estoy acá para empezar de nuevo. La primera batalla que debo luchar es contra mí porque soy la persona más difícil de controlar. Siento el choque de un vaso desechable sobre mi dorso. Debo dejarlos ir. No. Debo dejarme ir. Ellos siempre han estado.

El arte ya no tiene que ver con la belleza, la estética se ha desplazado hacia el sentido. Más un gusto adquirido que un rapto conmovedor. Casimira insiste en que soy su gusto adquirido y me persigue por los pasillos. Es una amante de las cosas raras y lo “freak”: ella dice “freak”, y se dice “friki” junto a sus amigos. Sus amigos me tienen miedo a pesar de que me llaman “freak”. No son tan amantes de las cosas raras como Casimira, que al interno me escribe que sueña comiéndose mi verga de marrano. Debe ser como una longaniza, me escribe. Me aterra porque ella no sabe hasta dónde puedo ir y yo mismo desconozco los límites de mis acciones. El control es mi ilusión y prefiero masturbarme y eyacular tres veces seguidas todas las noches, que darme el lujo de responder a sus insinuaciones.

Se termina otro semestre en el que las cosas fluyeron por su propia cuenta. En esa madeja de intenciones mediocres me abstuve de protagonizar alguna escena. Un personaje marginado al que de vez en cuando se le hacía un poco de bullying para divertir a los actores principales. La teoría del arte me terminó sabiendo a mierda, lo mismo que las provocaciones de Casimira, que tan pronto como adquirió el gusto raro por mí lo abandonó, y ahora ella se sienta frente a mí para decirme:

  • Usted es como marica. Yo quería que culeáramos pero usted siempre con sus huevonadas.

Lo que más le ofende a ella es que sabe que no soy marica, y que ella me gusta, pero mi cobardía la asquea y ahora se levanta de la mesa y se va a ver con sus amigos frikis y su pareja lesbiana freak. Yo debo dejarla ir. Debo quedarme y esperar hasta la noche para llegar a casa a masturbarme.

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ENTRE DESIERTOS "Todo era azar en el Hotel Sahara" de Rubén Vélez

Comentario desértico de Luis Cermeño a” Todo era azar en el Hotel Sahara” de Rubén Vélez,  publicado este mes de mayo por Sílaba Editores:

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Aparece en la contratapa a ” Todo era azar en el Hotel Sahara” de Rubén Vélez. Uno de los libros más interesantes en las arenas azotadas   por magufos y mercaderes.

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Sibilancias imperiales en Punto de Convergencia

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Ser serio no es ceremonioso, todo lo contrario, es darle paso a los silbidos en lo profundo del tórax y del alma a esas contracciones de la existencia humana y sobrehumana y posthumana.

Los cyborgs están asmásticos como los fantasmas, y uno en su cuarto tose consecutivamente hasta que el aire semeja una lluvia de dardos sobre los alveolos, lo que provoca que se cree un portal y en ese portal aparecen los gestores culturales para promover los frutos del paraíso asmático.

De modo que el día viernes 24 del año en corriente, el editor y matemático Mario Torres Duarte, organizador de los Puntos de Convergencia, en donde discurren los mayores poetas y escritores de la movida actual cultural, ha tenido a bien invitarnos a su espacio con ocasión de charlar en torno a los vericuetos y laberintos de laya homérica que trasuntan la nouvelle The Lola Verga’s Big Band.

En este orden de ideas, se abordará la temática de la conspiración propia de los crononautas paridos por el señor Dante Alighieri, tampoco se evitará abordar el espinoso tema de los periplos que cobijan a historias tan disímiles como las de Simbad o RiverWorld.

En consecuencia, están todos invitados a este convite de letras en donde no faltarán viandas ateridas de ternura, desolación y prístinas sonrisas.

Fecha: 24 de marzo. 

Hora: 6:30

Postdata: se recomienda llegar con anticipación pues el recinto estará abarrotado de ángeles. 

A modo de epílogo, los tentamos con las reconfortantes palabras del joven poeta doctor Juan Cruz Bordoy, y aprovechamos la ocasión para desearle la mayor de las suertes en su nueva aventura cinematográfica.

LA SALUD

Sirve el ser a su salud cual tan primordial deber.

Mil beldades en alud, no lo harían desfallecer.

Más encauza en el sentido que da luz al florecer,

de ser vida y ser vivido presagiando amanecer.
Aquella tenue existencia es la gota que pasible
perla ese mundo de ausencia y lo lleva al mar temible.
Allí el equilibrio muere, lo tan buscado se olvida.
Y la pena que allí fuere se descalza de la vida.
¿Para qué enterrar sus huellas si no se camina a un cielo?
¿Quién se encargará de ellas cuando estemos bajo el suelo?


Juan Cruz Bordoy

 

Fragmento Heathen 2001 #WhiteStar Bowie Ficción

Éste es un fragmento de mi cuento “Heather 2001”, incluido en  el libro digital Whitestar:   una antología de relatos, poemas y textos híbridos basado en el universo de David Bowie a favor de la Asociación Española de Lucha Contra el Cáncer. Esta exquisita rareza narrativa se puede adquirir en Lektu https://lektu.com/l/palabaristas/whitestar/6215  Obra editada por Palabaristas y seleccionada por Cristina Jurado.

La idea era tomar una canción representativa de Bowie, en cambio yo tomé  el trabajo de HEATHEN como un trabajo conceptual total. El título que se refiere al 2001 hace parte de mi propio universo paralelo, pues esta obra se publicó en el 2002.

Pueden leer completo el libro adquiriendo el libro, como un trabajo conceptual total a varias manos, homenajeando a un grande, por una buena causa, joder el cáncer y dedicado a la genial autora cyberpunk Pat Cadigan.

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LOS ÁNGELES SE HAN IDO (Fragmento de Heathen 2001, de Luis Cermeño)

Los artistas pop son puzzles para descifrar. David Bowie recién lanzó el álbum “Heathen”, el vigésimo segundo en su carrera, y creo adivinar aspectos de su trayectoria como una propuesta artística que se va concretando y cerrando en la madurez de una obra. Si bien es cierto que es producto de la producción inédita “Toy”, este trabajo reúne además tributos a artistas tan diversos e importantes, supongo, para Bowie, como lo son Neil Young, Pixies y The Legendary Stardust Cowboy, de quien tomó prestado el título Stardust para complementarlo con Ziggy, en referencia a su amigo Iggy. Otras canciones se me figuran como readaptaciones de temas clásicos de su propia autoría. Por ejemplo, no puedo dejar de asociar “Slow Burn” con “Heroes”. La línea del bajo ya lo sugiere. El video, sin créditos al director, sin terminar, es una pieza de ciencia ficción. Sucede entre un estudio de grabación y un apartamento que luego vemos están suspendidos por fuera del planeta Tierra. El muro de “Slow Burn” es distinto al de “Heroes” en donde los amantes se encontraban resistiendo las armas y los tiros encima de la cabeza con un beso que los salvaba del caos del mundo; en “Slow Burn” los muros tienen ojos, las puertas tienen oídos, es la supervigilancia a la que estamos constantemente sometidos tras la muerte del Futuro. “Slow Burn” es como “Heroes” sin Héroes, sin heroísmo, en donde el muro se ha interiorizado y los amantes se han separado, tal vez dejando a un hijo que ni siquiera es un reptiliano que te pueda llamar Papá porque no te reconoce.

5:15 los ángeles se han ido. 5 + 1 + 5= 11. Número supersticioso que también marcó la muerte del futuro y el inicio de la era del Terror. “Extraños ojos arenosos” como los de un niño que se paraliza en medio de un camino destapado observando cómo la caravana de los fabulosos seres del circo parten para siempre en busca de nuevos cielos. Las arenosas estrellas del firmamento artificial se recogieron y, solo una estela de polvo y melancolía queda suspendida en el aire y el niño cierra el puño como tratando de aferrarse a un mundo de fantasía al que aún podía refugiarse.

Si David Bowie pudiera darme respuesta a esa pregunta que desde entonces no me abandona: ¿En dónde encontrar el cielo estrellado, donde pueda ser el payaso principal de la función al que aplauden con júbilo, como el orquestador de toda una constelación de frágiles sistemas que renuevan de magia los sueños de la gente más triste de los pueblos abandonados?

Yo recuerdo que era feliz en el parque esperando la próxima función de circo, pero cuando se fueron se rompió algo dentro de mí y ya no volví a encontrar mi propia estrella en la encantadora risa de la malabarista que, absorta en su propia gracia, devoraba toda mi concentración y existencia traducida en los sueños de la fantasía de un niño que se queda para siempre atrás de la caravana.

Música, maestra:

White Star, Bowie Ficción rompiendo culo al cáncer – intro, contenido y música

¿Qué es White Star?

Es una antología de relatos, poemas y textos híbridos basado en el universo de David Bowie a favor de la Asociación Española de Lucha Contra el Cáncer

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Flyer para la presentación en Baires de la antología en sincro con presentación en España.

WhiteStar:
Introducción

Supongo que, si eliminamos toda la teatralidad, el vestuario y las capas externas de lo que hago, soy un escritor… yo escribo.
(David Bowie)”

El 10 de enero de 2016 David Robert Jones, más conocido como David Bowie, fallecía en Nueva York víctima del cáncer. Tenía 69 años. Dos días antes había celebrado su cumpleaños, un hecho que hizo coincidir con la publicación del que sería su último trabajo musical, Blackstar, un álbum al que daba título el símbolo de una estrella negra. Era su álbum número veinticinco y el primero en el que no aparecía en la portada (a excepción de su segundo disco con Tin Machine, Bowie siempre se mostraba de alguna manera en las carátulas de sus trabajos). En noviembre y diciembre del año anterior, el público había podido disfrutar de dos singles, “Blackstar” y “Lazarus”, que aparecieron con sendos videoclips muy elaborados y repletos de una rica simbología.
Ahora sabemos que Bowie se estaba despidiendo.
En las horas posteriores al fallecimiento del cantante las redes sociales se encargaron de amplificar su vida y obra a través de mensajes, recordatorios, vídeos, entrevistas antiguas, fan art… El ciberespacio resultó ser un escenario ideal para recordar la figura de un artista integral que se definía así mismo como narrador de historias que, las más de las veces, cantaba, pero que también pintó e interpretó. Lector ávido y confeso, utilizaba técnicas como el cut up para elaborar las letras de sus canciones.
¿Cómo no se nos iba a ocurrir organizar una antología de historias basadas en su exuberante universo? Él, que representó al alien visitante de la Tierra varias veces durante su vida, que encarnó a varios monstruos porque fue vampiro, Hombre Elefante y rey de los goblins, que se lanzó a las estrellas para iniciar y terminar su carrera, ha logrado crear tantos alias, tantas historias y tantas tramas tan íntimamente relacionadas con la fantasía y la ciencia ficción, que explorarlas era casi una obligación para quienes lo admiraban, por alguna razón o por muchas.

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EL CUERPO MONSTRUOSO: Desde Frankenstein hasta el Centípodo humano

A propósito de la celebración mundial de los 200 años de la novela Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley, compartimos el breve excurso de Luis Cermeño en el marco del conversatorio CYBERCULTURA, TRANSMEDIA Y CUERPO llevado a cabo el día junio 13 de 2016 en el Centro de Arte Contemporáneo del Minuto de Dios. Agradecemos a la plataforma colectiva Red Project por su invitación.

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El cuerpo monstruoso.

Por: Luis Cermeño

 

El abuelo de Charles Darwin, Erasmus Darwin, fue un perpetuador de la teoría de la evolución de Lamarck, en la cual la naturaleza orgánica y anorgánica obedecían a una perpetuidad no interrumpida que permitía la sucesión por generación entre especies y su nivel de complejidad dividía la organización de los seres vivos.

Esta primera formulación de la teoría de la evolución, cobró nuevos matices a través de la lectura de Luigi Galvani, de parte del abuelo Darwin, pues se demostraba por primera vez los efectos animadores de la electricidad en los impulsos nerviosos, en una obra revolucionaria para su época llamada Zoonomia, o las leyes de la naturaleza, en la que a partir del tratamiento eléctrico se podría pensar en la postergación de los filamentos vivos de los animales, para pensar en la posibilidad de una vida sin final.

No resulta difícil adivinar la influencia de esta noción del galvanismo de Erasmus Darwin en la reconocida novela Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley, quien además, como dato anecdótico, conocía a Erasmus como amigo de la casa y tenía privilegiado acceso personal a sus teorías sobre la vida y la muerte.

Se reconoce Frankestein, no solo como un clásico de terror, sino como la novela fundadora de lo que se entiende hoy por ciencia ficción. El tratamiento narrativo del saber científico de la época como la especulación prospectiva sobre las consecuencias de una práctica técnica novedosa, son los elementos primordiales de una historia que se califique como Hard Science Fiction: es decir un relato que cumpla con rigor los preceptos de la ciencia moderna.

Pero además del saber de la ciencia moderna, en la obra de Shelley existe algo más allá, que además de ser poco advertido, es convenientemente poco reseñado: sostengo que en la comprensión de Ciencia de Mary Shelley existía algo más que una simple ilustración del saber de su época. Y es la noción de Ciencia clásica, que autores de ciencia ficción como Sturgeon reclaman: la ciencia no comprendida solo dentro del marco del método científico moderno, sino desde su sentido originario como CONOCIMIENTO, y este conocimiento aborda más allá los límites de un método de verificación a un cuestionamiento más profundo del lenguaje de la naturaleza.

Victor Frankenstein no es el científico aplicado de esta época que oficia como aplicante de becas, funcionario de informes de grupos de investigación y su mayor aventura será la publicación en una revista indexada para ganar créditos en la comunidad científica. Victor es un rebelde, expulsado y continuamente reprendido por sus maestros por indagar en áreas poco legítimas de la disciplina de su tiempo. Esto lo lleva a lecturas de alquimia, de filosofía natural, de tratados de botánica, e incluso libros estrambóticos de astronomía y ciencias ocultas. Victor es irremediable y esto lo condena finalmente con sus tutores que ya no pueden dar cuenta de su desempeño como estudiante, esa pieza de artillería para impulsar el motor técnico de la sociedad, sino que es una tuerca floja que se ha salido de las manos de la razón y la academia.

Este es el contexto que lleva a Víctor a componer un hombre, un hombre de verdad, un hombre de carne y hueso, con los instrumentos de la ciencia moderna, inventando un CUERPO COMO UN PAISAJE DE UN CAMPO MAGNÉTICO.

Creó el cuerpo de un hombre de verdad con trozos de cuerpos de muertos a través de la electricidad, que revivía las fibras de los miembros amputados y se reconectaban a través de los impulsos eléctricos como una red de sensores que se prenden para despertar a la criatura que sueña en otras esferas. Del misterio de ese sueño, se devuelve al tiempo y a la sexualidad más descarnada.

El monstruo de Frankenstein tiene que aprender de nuevo el lenguaje, pero más allá de conformarse con los rudimentos lingüísticos de los campesinos de la zona, acude a la poesía, desea volver al paraíso perdido de John Milton, sufre con las desventuras del joven Werther. No es un monstruo estúpido, es un monstruo que tiene mucho corazón porque volvió del sueño de otra esfera.

Mas el monstruo no deja de ser cuerpo. Colcha de retazos de cadáveres que componen una pieza de arte, como los retratos de Joel Peter-Witkin. Todo el tiempo el monstruo es fustigado por esos corrientazos que ya no tienen un centro, y se escapan de la lógica matemática de su tiempo. Es animalismo, zoonomia pura, inyectada por corrientes de electricidad constantemente en todas sus extremidades.

El cuerpo es un hombre de verdad y cada inyección de corriente que siente estallar de sus nodos le provocan una erección y quiere una monstrua para así poder descargar su sello de muerte en el sello de muerte de una vagina también inyectada de cargas eléctricas y cuerpo y lenguaje.

Es lo que le pide a Víctor , que temeroso prefiere huir, solo una vulva, pero Víctor no es Dios y no tiene porque proporcionarle una Eva a un monstruo cachondo. El monstruo al no poder satisfacer su instinto de Eros desata su sed de Thánatos. Como los viejos de las montañas sabe que el asesinato es una liberación de la condición humana. El monstruo de Frankenstein muta a un Assasiyun, pero no puede mutilar su pene y eso es lo que realmente resulta despreciable en la novela de Shelley.

¡Si el monstruo pudiera mutilar su pene!

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La verga está presente en la obra de Mary Shelley. Su instinto arrasador y masculino desata un horizonte de crímenes infinito que perseguirá a Victor hasta el final de su vida, incluso en altamar.

La verga está presente, como el performance de Marina Abramovic, está presente para instaurarse por siempre en el discurso de la historia.

¡Si tan solo hubiera brillado por su ausencia, como el ano del Monstruo.!

Sería otra historia, otro discurso, el soñador seguiría en nosotros.

La mutilación del ano daría paso al injerto de la boca que se volvería prolongación de los filamentos de otro cuerpo hasta devenir en una red viva y orgánica, un ser complejo que se complementaría con otros cuerpos muertos, como el del monstruo de Frankenstein, pero con los genitales mutilados, recrearían una nueva especie :

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. En un centípodo humano.

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. En unna mujer, como la piel que habito de Pedro Almodóvar.

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. En un cyborg metálico, como robocop.

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. En un híbrido extraterrestre, dentro de una granja humana, como las elucubraciones de Salvador Freixedo.

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. En un preso político, preso dentro de su propio cuerpo, en una cámara de torturas, dentro de la habitación 101, como 1984 de Georges Orwell.

 

 

 

 

Programa radial Artefacto Bloqueado. Entrevista Luis Cermeño

Programa radial: Artefacto Bloqueado – No. 1

Los invitamos a escuchar el primer programa Artefacto Bloqueado, en donde Felipe Escovar entrevista a Luis Cermeño (ambos editores de Mil Inviernos) en el siguiente enlace permanente: http://ruv.unad.edu.co/index.php/academica/artefacto-bloqueado/4480-literatura-colombiana-fantasia-y-ciencia-ficcion 

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Tema: Repaso por la obra literaria de Luis Cermeño, desde su primer libro: Noches de Oriente (2009) hasta su última publicación: Dios conoce sus almas solitarias. Presentando además el trabajo escrito a cuatro manos junto a Andrés Felipe Escovar, desde Tríptico de Verano y una Mirla, hasta The Lola Verga’s Big Band. 

Esta ocasión les dio la oportunidad a los autores hablar sobre Literatura Colombiana, Fantasía y Ciencia Ficción (haciendo énfasis en la diferencia entre una Ciencia Ficción Masiva a una de carácter Popular). 

Invitados: Andrés Escovar, director y Luis Cermeño, escritor

Emisión: Junio 14 de 2016

Twitter: @artefacto_bloq

Facebook: ArtefactoBloqueadoRevista

CONVERSATORIO EN RED: CYBERCULTURA, TRANSMEDIA Y CUERPO

En mi breve participación: arquitectura del cuerpo en la ciencia ficción,  trataré sobre las exquisitas posibilidades que ofrecen al cuerpo las ficciones del futuro.

ENLACE: RED PROJECT: 

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Conversatorio cybercultura, transmedia y cuerpo

Red project  y MIL INVIERNOS invitan  al conversatorio

CYBERCULTURA, TRANSMEDIA Y CUERPO

13 de Junio

Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá

3pm a 6pm

Entrada Libre

La ponente principal Valeria Radrigán, de origen Chileno, nos presentará una ponencia que trata el problema del cuerpo desde el marco de la transmedia y la cibercultura, como es costumbre Redproject configura un tipo de conversatorio en donde cada persona invitada tiene una voz y esa configuración de las múltiples voces articulan la charla y la discusión.

Las diversas voces son mediadas por dispositivos que configuran su relación dentro del conversatorio y cada una desde sus distintas ópticas, nos abre el panorama desarrollado bajo un tema, los invitados a participar lo harán desde el video, archivo sonoro, acción, telepresencia y todos se insertaran en la discusión.

La idea de Redproject es articular la multiplicidad, generar puentes de comunicación y plantear una dinámica abierta que propicie la reflexión y el diálogo.

CONVERSATORIO
Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá
Junio 13 de 2016 3 pm
carrera 74 # 82a 81

CYBERCULTURA, TRANSMEDIA Y CUERPO
PONENTE PRINCIPAL Valeria Radrigán (Chile)
Translab Extremos del volumen

INVITADOS in situ
Andrea Aguía / CTA
Julian Medina
Francisco Gomez Moxinifadas de Gaspar
Luis Cermeño / Mil Inviernos
Tina Pit
Federico Daza / El Validadero Artístico
Fernando Pertuz / Perfoartnet Artopenfoundation
Ana Maria Romano / Festival En tiempo real – Sonido y tecnología

En diferido o streaming
Adrian Gomez / @red rizomas Colectivo Okan
Alejandro Velez / Medellin
John Paul Fassel / Mona Herbe / Encrudo
Andres Cuartas / La Tostadora – Artes Sonoro-Visuales
Gerorgina Montoya / La escuela imaginaria
Jaider Orsini / Fundación Divulgar
Erwin Hernandez Chile
German Gana Chile

Apoyan:
Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá
Mil InviernosEl Validadero Artístico

Agradecemos a EXPERIMENTA/sur 2016 y el Goethe-Institut Kolumbien

Dios conoce sus almas solitarias. Alusión a su lanzamiento en la Filbo 2016

Había una vez un taxista que me dijo: “Yo no entiendo a la gente; todos los días debe aguantar que se lo soben en el transporte público y se la pasa maldiciendo por eso. Pero llegan los fines de semana y esa misma gente se encierra en lugares parecidos a los galpones en donde hacinan a los pollos y sonríen porque se lo siguen sobando.”

Ignoro si lo que le soban a las gentes es alguna de las denominadas partes íntimas; quizá genitales o eyector, quizá nalgas o axilas. Ignoro si lo que le soban corresponde, también, a alguna de las las partes íntimas: quizá genitales, quizá eyector, quizá nalgas o axilas, quizá todas junta o, quizá, ninguna.

Puede ser que eso con lo que se soba y lo que es sobado sean entidades emanadas de planos metafísicos.

Lo que sí es cierto es que ese sentimiento de aglomeración y roce en el que uno incurre cuando se lo soban, afloró en la feria del libro de Bogotá el sábado 30 de Abril de 2016. La fila para comprar boletas daba la vuelta al reciento y sobrepasaba varias cuadras y no se podía tomar un solo volumen de los stands desparramados por los distintos pabellones que semejaban esas cárceles con un hacinamiento del 100%.

Pese a todo ello pude llegar al espacio de la editorial Collage. A la cinco de la tarde fue el lanzamiento de los libros “El caso Russi” de Fernando Iriarte,  “Un muñeco en la acera” de Sonia Truque y “Dios conoce sus almas solitarias” de Luis Cermeño.

Truque e Iriarte presentaron sus trabajos, encuadrados dentro del llamado género negro, haciendo una breve exposición sobre el tema que los convocaba, sumergiéndose en un mundo que no suele ser muy acuñado en suplementos y magazines culturales; “El caso Russi” retoma el tema de un abogado del siglo antepasado que fue asesinado en Bogotá debido a su comprometida labor de acompañamiento a las clases menos favorecidas; “Un muñeco en la acera” plantea una selección de relatos diseminados en tres volúmenes que, con anterioridad, publicó la autora.

El libro “Dios conoce sus almas solitarias” es fruto de un trabajo de más de década y media de trabajo de Luis Cermeño, como él mismo lo expresó durante el lanzamiento. La gran mayoría de sus escritos fueron publicados en diferentes medios de la red e impresos tanto en Colombia como en distintos lugares del mundo, los cuales no pueden circunscribirse a la ciencia ficción aunque de ella parten.

De esta manera Collage sigue consolidando un catálogo que cuenta con autores como Antonio Mora Vélez, uno de los fundadores de la tradición de la ciencia ficción en el país, el propio Iriarte, reconocido por ser impulsor del género negro y nuevos autores como Cermeño o poetas con un espacio reconocido como Fernando Denis o J.J Junieles.

El espacio del lanzamiento estuvo bombardeado por el ruido de los compradores que se sobaban de pabellón en pabellón. Cualquier desprevenido podría pensar que Bogotá es una ciudad atiborrada de lectores. Sin embargo, en los respetivos rankings, tanto la ciudad como el país no aparecen en los primeros lugares.

Entonces surge una pregunta: ¿A qué va la multitud a la feria del libro? ¿A comprar libros que no leerán? ¿A sobarse y que se lo soben, como dijo el taxista cuyo rostro se ha perdido en el espejo retrovisor que apenas lo reflejaba cuando yo intentaba mirarlo mientras le hablaba y él me contestaba durante un trayecto que no recuerdo?