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Editorial: los nueve años de la princesa Mili

No era un aire desligado, no se nadaba en el aire. Nos olvidábamos del límite de su color, hasta pare­cer arena indivisible que la respiración trabajosa­mente dejaba pasar.

José Lezama Lima sobre el nuevo coronavirus.

 

 

Ahí está la princesa Mili. A sus tiernos nueve años. Y que no se crean que por ser tan pequeña no ha parido las suficientes amarguras como para ser una anciana de sabiduría. La princesa recuerda cuando aún era un feto. ¡Ah problemas lejanos aquellos los de existir! Cuando apenas era la idea de un par de imbéciles que, conscientes de su condición de oficinistas sin oficina, buscaron un nuevo fracaso, un nuevo sol que revelara las sombras de su impotencia. Y para esta no hay fentanilo que valga, ni tadalafilo.

Han pasado tantos años desde ese alumbramiento, que ya nada se puede decir:

  • Tanta mierda pa ni mierda.

Acaso ese sol de Mil Inviernos que se vislumbró en su nacimiento fue el germen de esos Mil abortos que suceden tras los días que ya no se levantan por más tadalafilo que se le suministre a esos tejidos cavernosos que ya parecen fosas comunes de sueños.

Nueve añitos, cuerpitos cavernosos, estertores, acaso que se niegan a recular. Ante el embate de mercachifles y publicadores de sandeces que se prosternan ante teorías hechas, hace más de sesenta años, con el barniz de música punk, allende este mar de mierda que nos ha tocado vadear sin descanso.

Hemos pasado por diferentes terrores, y ahora que el vírico está de moda, tenemos el antídoto perfecto:

  • Masturbarse hasta que el Covid lo ahogue.
  • Maldecir hasta quedarse sin aliento
  • Extrañar el olor a mierda porque ya no hay olfato.

La vida es hermosa. Lástima que ya se haya ido. La nueva normalidad no nos sabe a nada, como tampoco sabe el hecho de estar condenados desde el mismo momento de nacer.

¡Arriba pues, lo que pueda subirse! Por medios artificiales, como nos enseña la sci-fi, o por medios espirituales, como nos enseñan los magufos.

Hay gente que dice que se acabó el juego. Pero el juego se está jugando desde hace mucho.

Quedan pocos días para navidad, y muchos menos para año nuevo. Estamos en la víspera y la noche no está serena. Año nuevo lo quiero pasar bailando con la princesa Mili.

Pero de eso a que suceda, hay mucha mierda de por miedo.

Lo bueno que ha dispensado del Covid es que ya no se sienta el sabor excremental cuando se consume mierda:

¿Es mierda lo que tiene textura de mierda, forma de mierda, pero no sabe ni huele a mierda?

Las aventuras filosóficas están a pedir de boca.

Pero mi boca tiene tapabocas y la de la princesa está podrida.

Se murieron muchas cosas y morirán muchas  más. Igual, ya sabíamos que todos íbamos a morir. Un día más un día menos, ¡qué hijueputas!.

Igual no hicimos ni mierda a pesar de tanta mierda.

Abrazos mis queridos seguidores.

La princesa Mili seguirá-

 

Mapa ficción: las naciones de Marte

En el canal de Reddit /MapPorn el usuario /Spaceorca5 comparte este interantísimo mapa de Marte una vez terraformado junto sus naciones.

En palabras del investigador Alejandro Polanco Masa:

Cuando Marte esté terraformado surgirán nuevas naciones marcianas y aparecerán conflictos entre ellas. Los humanos somos así (al estilo The Expanse, un futuro factible pero oscuro, como siempre).

Este mapa, según lo explica el mismo usuario /Spaceorca5, en un comentario editado hace 10 horas, se debe a esta situación:

El mapa base original que usé fue de imágenes de Google, solo agregué las naciones. Solo para aclarar eso para que nadie me acuse de plagio ni nada.

De todos modos, aquí hay un resumen de los países más importantes:

La República Laventina, la “joya del norte”, comenzó como una pequeña asociación de colonos británicos, franceses y rusos. Se encontraron entre el duro mar de Adestan del norte, bordeado de acantilados, los teístas sedientos de sangre alrededor de Olympus Mons y los oportunistas Arastans al sur. Conquistaron a ambos y absorbieron gran parte de los elementos religiosos dogmáticos del Olimpo y del republicanismo de Arasta. Ahora son una república parlamentaria semipresidencial, y el olímpico es la religión del estado.

La Federación Nirvani, una unión voluntaria entre Holgard, Vestibia, Polsar y Andwaud. Originarios de una mezcla multicultural de innumerables culturas, se enfrentaron a muchos desafíos y vieron la unificación como su única oportunidad de sobrevivir a los clanes y hordas periféricos. Muy descentralizados, operan más como una alianza flexible que como un solo país, con muchos casos en los que los países miembros ni siquiera envían a sus representantes a la Asamblea Federal. Sin embargo, son sin duda la nación más poderosa de Marte (conocida) y tienen la población más grande, más de 10 millones. Ludenia, la sede del gobierno, es una ciudad marciana modelo, con cúpulas en expansión y edificios relucientes.

La República Colonial de Anthesis se estableció luego de la revocación de la carta colonial de Nirvani (habían colonizado la costa de lo que hoy es Anthesia décadas antes) en una votación estrecha en la Asamblea luego de una depresión económica, y muchos afirmaron que las colonias estaban arrastrando el economía. La república colonial se enfrenta ahora a su propia depresión económica, mucho después de que Nirvani dejara la suya atrás, evitando la destrucción completa a través de oportunidades de expansión sin restricciones hacia el este. Nirvani les ofreció regresar, sin embargo, una población amarga ahora alberga un resentimiento insistente hacia sus antiguos compatriotas, que perciben que los han abandonado.

El Reino de Galgan se formó a través de las conquistas de una figura misteriosa conocida solo como el Profeta. Poco se sabe sobre ellos, y los innumerables vasallos feudales del reino poseen tecnología avanzada y defienden sus fronteras sin remordimientos. Centrados a lo largo de los acantilados increíblemente altos de Mariners Inlet, tienen técnicas de ingeniería avanzadas y pueden construir ciudades enteras directamente en la pared rocosa.

 

Good bye, Mr Joseph Berna, adiós héroe español del Espacio

Ha muerto Joseph Berna (José Luis Bernabeu López) uno de los pioneros de los «libros de a duro» en España (se les llamaba así por su valor de peseta), fue una persona que tuve el gusto de seguir durante varios años y a veces conversar en Facebook.
Bernabeu fue de los pioneros del género de terror y ciencia ficción,  ficha de la colección «la conquista del Espacio» de Bruguera que muchos encontramos en quioscos en los centros de la ciudad, además de una serie de bolsilibros populares tanto en España como en América Latina. Hacía parte de esa rama inicial de  autores españoles que se ponían nombres anglosajones para vender literatura de género o «pulp fiction» como se conoce en inglés. 

Que tu conquista ahora se abra paso por las dimensiones del más allá, mr Berna.

Un corto español sobre los agujeros de gusano

 

Aunque lo más probable es que un niño en La Coruña del año 1982 estuviera más interesado en el Mundial de Futbol que se disputó ese año en España, y los nombres de Sócrates y Maradona le resultaran más atractivos que los apellidos Einstein-Rosen, en este mundo alternativo, Teo y Oscar además de tener el gusto natural por la pelota están obsesionados con la teoría de los viajes en el Tiempo y los agujeros de gusano.

 

Corto de  ciencia ficción realizado por Olga Osorio.

 

DESCARGA NAVIDEÑA SCI FI: NUEVOS CUENTOS PARA ALGERNON

 

Yendo a las profundidades de las mejores narrativas fantásticas del año, el célebre blog Cuentos para Algernon (uno de los mejores del género) nos brinda por octava vez la compilación navideña con autores de talla mundial.

En palabras de Mariano Villarreal González:

Con Marcheto sí que nos ha tocado la lotería

 

Así que juéguele al chance y encuentre su cuento.

 

Concierto a dos voces, de Melanie Tem y Steve Rasnic Tem
Monos, de Ken Liu
Recetas a tutiplén, de Naomi Kritzer
Las flores de la prisión de Aulit, de Nancy Kress (relato ganador de los premios Nebula y Sturgeon)
Tiro a la cabeza, de Julian Mortimer Smith
Volver a cruzar la Estigia, de Ian R. MacLeod
Los mascarones del último imperio, de Mark Valentine
Amor de pago único, de Aliya Whiteley
Un planteamiento programático de la conquista de la felicidad perfecta, de Tim Pratt
Hablar con los muertos, de Sarah Pinsker
Empatía bizantina, de Ken Liu
Un módico precio por el trino de un pájaro cantor, de K. J. Parker (relato ganador del premio Mundial de Fantasía)

 

https://cuentosparaalgernon.wordpress.com/

 

Descargar Cuentos para Algernon: Año VIII

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Telaria, los Torengars y la Inmolación (Saga Horizonte Cercano) Luis Bolaños

Telaria, los Torengars y la Inmolación

de Luis Antonio Bolaños de la Cruz

 

Inside the Mothership is a painting by Jeff Kim

Por el cristal de su rostro cruzó la melancolía expresada en imágenes  de lugares nunca hollados, cracitó y murmulló, de la palma de su mano brotaron luminosas ecuaciones que proyectados sus resultados trazaban rutas sobre paisajes abrumadores y sugerían vehículos que podríamos usar para desplazarnos, su propio cuerpo se tensó  y resonó generando un zumbido que anonadaba y en seguida llenaba de gozo, empujándome a los bordes de la conciencia pero manteniendo acotada la atención ligada al propósito de encontrarla, colocándome de paso en situación de alerta y búsqueda, y esa sensación de expectativa y técnicas me condujo a la esperanza, por fin tras su desaparición retorné a respirar tranquilo y se disolvió el peñasco que me oprimía el pecho… supe (o rememoré) porque existían los “igobots”, capaces en su diseño de guiar las acciones de los amantes, sobre todo de los abandonados o lesionados, con un alma herida y solitaria, con una decepción lacerante o una ausencia obligada.

Al conjuro de mis deseos el “igobot” se duplicó, triplicó y dividió con gracilidad, hasta ir asumiendo cada uno de los segmentos alguna de las tareas específicas avizoradas como necesarias, gracias a nuestra economía de la abundancia organizada en patrones fractales que fingen desorden para escudar un caos de organización perfecta -como dicen las canciones de enseñanza inicial-acompañada de transportes casi instantáneos, en un periquete el pseudoequipo tuvo listo un velero de autoempuje alimentado por aire con rotores redondos distribuidos en la periferia de su casco para cambiar de dirección sin disminuir velocidad, multitud de heteropantallas, cómodos divanes hamacables y profusión de cajas chinas que al irlas desplegando entregaban ampollas y burbujas repletas de sabrosos frutos fríos, golosinas proteínicas y tisanas tibias de hierbas.

Se llamaba Can-si-tal y su agilidad era vistosa y efectiva, impulsado desde el cordaje llegó y se irguió en la proa, semejante a las aves tronadoras Querkuet, esas inmensas que ensombrecen cuando pasan y que restallan las alas como un trueno en el momento de atrapar a sus presas o sus víctimas (algunas apoyan a los “Seguranzas” en la faena de limpiar áreas para desplazamientos turísticos o de deleite y se las recompensa con la carne que atrapan). Lo imité y me encarame por la arboladura hasta la plataforma de popa para deleitarme con el panorama que dejábamos atrás echado en la exquisita tumbona oscilante, me amolde entre sus cojines y almohadas y toque suave mi temporal comprobando que la melodía de acompañamiento continuaba y que lo escuchado no era ilusión, hurgué mi diastema para que se reanudara mi silbido de cacería y estreché mis cuatro manos para acrecentar la alegría del reencuentro.

Nos movimos veloces, más que cualquier otro ser en miles de estándares, en dirección a las coordenadas que guardaban el último rastro de Telaria en la red (seguro que le colocaron pesarios distorsionadores de espacio (que instalan datos de ausencia o vacío rompiendo el esquema biológico de ls persona para transmitir ubicación) que arrojan opacidad a su registro, quedando obliterado por los que si emiten con corrección a su alrededor, eso significaba que el grupo debería ser por lo menos de tres para esconder su data. Antes de alcanzarlos el dato coaguló  con las características de Teleria.

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Luis Bolaños revisa Glitza: amor más allá del análisis literario paradigmático

(Esta serie dedicada a Glitza surge a partir de la proximidad de los 50 años del relato más célebre del maestro Antonio Mora Vélez. El próximo año se ha anunciado un gran evento para festejar esta ocasión. )

 

 

Glitza, amor más allá del marco de análisis literario paradigmático

O como se entrecruzan la Genética, la Historia y la Teoría de la Complejidad en un relato ya clásico

 

Por: Luis Antonio Bolaños de la Cruz.

Luis limpiando sus agudos lentes a la entrada de la biblioteca

Es mucho lo que se ha comentado sobre el relato y no deseo incrementar el volumen de palabras destinadas a reiterar, remarcar o levantar el velo de algún detalle o circunstancia, como el de señalar y explicar como nos sorprende en segunda lectura su corta extensión, ya que lo evocado corresponde a una obra de mayor amplitud, en mi recuerdo era larguísima, lo cual significa que generó multitud de espacios como una rosa fractal que se abre al influjo de la memoria sin nunca terminar de mostrar sus pétalos.

Por eso enfoco, desde un ángulo que quiero considerar osado, al maestro Antonio Mora Vélez y su cuento al considerar que nos sugiere un trío de potentes propuestas, con diferentes matices de peligro… o de éxtasis:

  1. El amor es eterno mientras se conserve el ADN original
  2. El amor es transferible aunque se tengan que realizar máximos sacrificios
  3. El amor impregna la realidad y modifica lo que necesita para manifestarse

La primera propuesta burla el principio de relatividad

La segunda coloca adelante el deber de amar como única guía de un delirio consciente

La tercera justifica los resultados por el proceso ya que ambos se retroalimentan

Ampliemos:

Respecto a la primera la Genética Dirigida crea clones con distintas historias tal y como ocurriría en la existencia cotidiana, pero sujetos a un propósito que no les consultaron y que gracias al amor que empapa a la protagonista se transfiere a las descendientes quedando obliterada una posible rebeldía en espera de la consumación de la voluntad del querer de la Glitza original, eso rebasa los límites que lastran al amor sin relatividad, o sea el normal; sin embargo, colisiona con el libre albedrío de los clones.

Respecto a la segunda, enfrenta a la historia de la propia vida del autor con su espejo creativo, donde se expresan sus protagonistas. Se rebela contra las determinaciones del momento (objetividad y otras zarandajas) y las realizaciones individual & colectiva que tanto llegaron a pesar en su momento sobre la intelectualidad latinoamericana, y, es así, donde la opción quimérica sustentada en los clones encarna y abre las rutas a recorrer en el camino de lo inesperado, ya que al no existir seguridades ¿porque no anclar el deseo de permanencia del amor a la sucesión de generaciones en una jugada magistral?

Respecto a la tercera, diré que la teoría de la complejidad posee en su plasmación implícito el poder de reestructurarse mientras se retroalimenta, las múltiples corrientes que se entrelazan, se influencian en forma mutua para arrojar como imagen un mural que conservando el panorama general va variando en sus detalles. Incluyendo o excluyendo elementos, según ocurren y sin eludir la entropía, la escamotea, de allí que Vernon pueda salir del cosmódromo de la mano con Glitza rompiendo los imposibles y capturando las múltiples dimensiones del amor.

Una lectura interestelar de Glitza en Amazing Stories

Para ver completo el lanzamiento de la  tercera edición de Glitza de Antonio Mora Vélez , en donde se leyó la ponencia

GLITZA, nuestro Interestelar.

Por Luis Cermeño.

 

¿Les gustó la película “Interestelar”?
¿Y si les dijera que un escritor Colombiano escribió algo similar hace más de 40 años?

GLITZA NUESTRO INTERSTELAR.

1-  Einstein, genes y  Glitza. 

 

Glitza es un cuento de ciencia ficción del escritor colombiano Antonio Mora Vélez que narra la historia de un amor imposible, entre un astronauta Vernon Koste y la doctora en  genética Glitza,  que tras prometerse se ven intempestivamente separados puesto que al joven astronauta lo envían a una misión de reconocimiento en una nave con velocidad próxima a la luz, hacia el  planeta verde de Alpha Centauri

 

Para leer todo el artículo:

GLITZA, NUESTRO INTERESTELAR. 

Adam Frankenstein, la criatura despreciada. Por Vitola Rognini

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Francesco Vitola Rognini  nos trae una serie de artículos que versan sobre libros, películas o videojuegos. Estos están articulados al proyecto Vademécum (investigaciones sobre literatura y ciencias sociales) que desarrollará de aquí al 2025. Las reseñas estarán agrupadas bajo el título “Entre líneas”. 

 


 

 

Adam Frankenstein, la criatura despreciada *

Victor Frankenstein era un hijo de puta, un científico loco que lo perdió todo por  perseguir quimeras que lo enredaron en las trampas del ego: jugando a ser Dios creó a Adam, el primero en su especie, en un siniestro monstruo de 2.4 metros de altura.

Con la incursión de la criatura en el mundo de la Universal —Frankenstein, La novia de Frankenstein— la historia sufrirá múltiples modificaciones. La tragedia romántica ambientada en ambientes góticos, en la que un gigante de buen corazón busca un lugar en el mundo, será tergiversada por guionistas que preferirán mostrar solo la faceta del monstruo. Del tono melancólico de la novela, de su lectura hipnótica —como el sonido de un bote a remo que se desliza sobre un río de aguas calmas cubiertas de niebla espesa, en una noche sin luna— quedará poco. En la obra original es un crescendo continuo de giros dramáticos que se sobreponen como capas. Las versiones cinematográficas se desvían del argumento de la novela desde el momento en que la criatura es dotada de vida por medio de una <<chispa de electricidad>> generada por electrochoques —presumiblemente recurriendo a dínamos, siguiendo los postulados de Luigi Galvani y Giovanni Aldini— lo que en nada se asemeja a las tormentas eléctricas mitificadas por Hollywood: <<With an anxiety that almost amounted to agony, I collected the instruments of life around me, that I might infuse a spark of being into the lifeless thing that lay at my feet>> (P. 34-35). No hay un grito victorioso, el equivalente al <<Eureka>> de Arquímedes de Siracusa. El famoso <<It´s alive>> acompañado de la rica maniaca, nunca existió. La formación literaria de Mary Shelley —hija del filósofo político William Godwin y de Mary Wollstonecraft, filósofa pionera del feminismo— y las formas propias de su época, le impedirían cometer tal exabrupto: <<It was already one in the morning; the rain pattered dismally against the panes, and my candle was nearly burnt out, when, by the glimmer of the half-extinguished light, I saw the dull yellow eye of the creature open; it breath hard, and a convulsive motion agitated it limbs>> (P.35). Es tal el asco que le produce su creación, que el científico, ensimismado, se retira a su habitación, donde deambulará hasta el agotamiento como un enfermo al borde del paroxismo. No hay goce alguno en la primera impresión de su creación: <<His yellow skin scarcely covered the work of muscles and arteries beneath; his teeth of pearly whiteness; but these luxuriances only formed a more horrid contrast with the watery eyes, that seem almost of the same color as the dun-white sockets in which they were set, his shriveled complexion and straight black lips>> (P. 35). El doctor se va a dormir para olvidar los horrores nacidos de sus maquinaciones, y la criatura —que será nombrada en adelante con los peores epítetos— es dejada en la camilla del laboratorio, para que despierte a la vida como quien despierta de la anestesia. Horas después, el despojo humano logra familiarizarse con su nuevo cuerpo, escapa del laboratorio y va en busca de su creador. Ante la presencia del ser descomunal asomado por la ventana, Víctor Frankenstein despierta de una pesadilla en la que primero abrazaba el cadáver de su difunta madre, y que luego trasmuta en el cadáver de su futura esposa. Al científico le falta poco para saltar por la ventana, tras el encuentro escapará despavorido: <<[…] I beheld the wretch, —the miserable monster whom I had created. He held up the curtain of the bed; and his eyes, if eyes they may be called, were fixed on me. His  jaw opened, and he muttered some inarticulate sounds, while a grin wrinkled his cheeks>> (P. 35). El asco y terror que siente Frankenstein llevan al lector a preguntarse ¿quién es el verdadero monstruo? ¿El padre que abandona al hijo por su grotesca apariencia, o la criatura que se extravía sin guía en un mundo hostil, y cuyo único deseo es ser amado?

Aquí comenzará un juego del gato y el ratón que se extenderá a lo largo del libro.

Otras tergiversaciones evidentes son, por ejemplo, que la criatura no tenía la cabeza chata, ni pernos en el cuello, Mel Brooks parodia esto al implantarle una cremallera en la garganta al Joven Frankenstein. Respecto a sus cualidades físicas, estamos frente al primer villano sobrenatural de la literatura moderna, razón por la que sería imposible que una turba furibunda lo capturase, por muy cinematográfico que eso resulte. Así describe Víctor Frankenstein la agilidad de la criatura cuando se reencuentran, tras meses de separación: <<As I said this, I suddenly beheld the figure of a man, at some distance advancing towards me with superhuman speed. He bounded over the crevices in the ice, among which I had walked with caution; his stature, also, as he approached, seemed to exceed that of a man>> (P. 68).

A estas alturas del relato el monstruo conversa con su creador en francés fluido, ha estudiado repetidamente los tres libros que ha sustraído de una cabaña: El Paraíso perdido de John Milton, Las Vidas de Plutarco y Las penas del joven Werther, de Johann Wolfgang von Goethe. Esta conversación entre criatura y creador —monólogo en el que Adam se desahoga— conforma el nudo de la novela y ocupa ocho capítulos, que desmienten, entre otras cosas, el mito del energúmeno monosilábico, y demuestran que la criatura posee abrumadoras facultades intelectuales y una sofisticada capacidad de persuasión. Luego de la que Adam convenciera a Víctor de crearle una novia, única condición que le impone para dejar de atormentarlo —ya le ha arrebatado dos seres queridos— vuelven a separarse. Pero más adelante, en un remoto paraje de Escocia al que ha ido a crear la novia, Víctor se siente incapaz de reanimar otro despojo humano, lo que desencadena la furia de Adam, que lo amenaza con vehemencia: <<I will be with you on your wedding-night>> (p. 123). 

El abandono, el desarraigo, el desprecio, van empujando a la criatura a los límites geográficos, a los Alpes primero, y al Polo Norte, al final de la obra. En la misma medida que Víctor Frankenstein sufre colapsos nerviosos que lo postran cada vez que se enfrenta a la realidad de su creación, la criatura va asilvestrándose, perdiendo su humanidad a medida que se expone a los parajes agrestes y se aleja de los centros urbanos. En el mundo natural se encuentra a gusto, es una criatura libre que se alimenta de bayas, duerme en cavernas, soporta bajas temperaturas sin problema. El Beatus ille, tema que desarrollará años después Henry David Thoreau en Walden; o vida en el bosque (1854), pudo haber sido también el destino de Adam, el gigante vegetariano, el buen salvaje, pero ganó el deseo de obtener justicia. Su creador, al traerlo a un mundo en el que estaba condenado a la soledad, estaba en deuda, pero en cambio volvió a darle la espalda. ¿Se puede recriminar a quien busca justicia?

Aunque la novela suele definirse como pionera en el género de la ciencia ficción, contiene elementos que la emparentan con otros géneros literarios, al teatro en particular. Quizás por ello la adaptación que más se apega a la obra original es la reciente puesta en escena dirigida por Danny Boyle, en la que se acompaña a Adam en el proceso de descubrir el mundo de sensaciones, su evolución intelectual, así como por su capacidad de mostrar los matices del monstruo de espíritu elevado y movido por grande pasiones. 

  • Usamos para este análisis una copia de la tercera edición publicada en 1831 por Colburn and Bentley, editorial londinense, reproducida por Dover Editions, Nueva York, 1994.

Intimidades y desenvolvimientos: Relectura de CF Y PARADIGMA, de Luis Bolaños

Este nuevo texto que nos obsequia el maestro Luis Bolaños, puede considerarse una «actualización», o una «re-lectura» (a partir de la contingencia de la pandemia) de un texto que 10 años atrás el autor impartió a manera de conferencia en la extinta Escuelab, Lima. El texto se puede leer en el antiguo blog JournalMalediction: CF y Paradigma del Siglo XXI: Tecnología, ecología y sociedad  


Lo primero que diré apunta a que las acciones que realizamos en nuestra vida con frecuencia quedan vibrando como atrapadas en su importancia y continúan creando nuevas posibilidades de interpretación por eones, pero como cada ser humano posee similar poder, brota como apotegma de ese entrecruzamiento múltiple de todos contra todos una imagen: serán escuchadas y sobrevivirán en nuestra mente aquellas vibraciones convergentes preñadas de piedad, empatía y belleza.

El resultado se decodifica a la luz de los momentos que han llevado a él a través del oscuro túnel de la comprensión (somos lámparas de oscuridad en un océano luminoso), interesa entonces conocer donde se realizan los cortes para la observación y la acumulación de información. Este momento, cuando redacto el artículo, es uno de esos cortes. Cuando ustedes lo lean será otro.

Les hablaré de una de esas ocasiones, en que quedamos vibrando, recordándoles que siempre cada día es irrepetible, único, y nosotros también lo somos, por eso el día que estamos viviendo se transforma en el momento cumbre de nuestra existencia y para que sea así requerimos de inteligencia, creatividad, alegría y memoria. Lo mejor sería que cada uno de nuestros días fuera inolvidable, pero sospecho que la intensidad terminaría por consumirnos.

Para mi uno de esos días increíbles fue exponer sobre ciencia ficción en Escuelab el 2 de setiembre del 2010, donde asistí gracias a la invitación de mi amigo Luis Cermeño, todo lo cual me permite diez años después, reflexionar y sentir como si hubiera transcurrido un siglo, ya que la sociedad es cada vez más veloz pero al mismo tiempo más variada y compartida, y en el terreno de la CF gozamos de una creatividad inmensa, además ese día acoge un significado especial, porque charlas podré exponer muchas, pero que me acompañe Ana María, la compañera de mi vida, pocas. Y ese día estuvo allí conmigo y lo mejor fue que le gustó la charla; para los que deseen acceder a un segmento de la misma les dejo un link:

Ese paradigma del siglo XXI que anunciaba allí se está convirtiendo en opción real, ya que desde la ciencia llegan nuevos aportes que lo consolidan y desde lo cotidiano una manera distinta de observar el universo; sin embargo, subsiste el temor que ante el crepúsculo esencial del sistema y el drenaje de su vitalidad:

  1. la tasa de ganancia se mantiene en caída libre apenas alimentada por la exacción de los recursos naturales, en lo fundamental de la periferia y el sometimiento de los trabajadores a la desregulación laboral (sobre todo aprovechando ahora la pandemia del Covid19),
  2. y es así como la corporatocracia agonizante promueva amparada en sus alucinaciones irracionales, un intento exasperado por preservarse mediante la financiarización económica, la ¿criogenización financiera? o “zombificación de la economía” como anuncian, entre otros, Max Keiser en su programa de tv en Rusia Today (martes, juevesy sábado)
  3. con emisiones de billetes por millardos (o trimillonarias impresiones) entregadas a las grandes empresas que se compran sus propias acciones con lo cual logran que vayan subiendo el precio aunque se encuentren camino a la banca rota, como ocurre con las empresas aéreas, para eso se crean empresas especiales dedicadas a extraer dinero de la gente que menos tiene (como Robin Hood a la inversa);
  4. y también que USA opte por guerras sucesivas en una típica táctica de “tierra arrasada”, al agotarse su ciclo se agravan sus delirios, bastante protuberante en el discurso de uno de sus más fieros representantes: Donald Trump.

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