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Sueños Geodésicos Gardner Raymond Dozois (1947-2018), reseña Luis Bolaños

Hoy presentamos la reseña a esta magnífica colección de relatos de Gardner Dozois, por nuestro colaborador frecuente y amigo Luis Bolaños.

 

Él quisiera, aprovechando la ocasión de nuestro cumpleaños número 11, que preguntáramos a nuestros lectores: ¿cómo les ha impactado 1000inviernos?

 

Sin más… los dejamos con esta magnífica conversación sobre uno de nuestros libros favoritos

 

 

creador del término cyberpunk.

 

Florilegio dedicado a su compañera Susan Casper, abre con un apotegma de James Tiptree (Alice Sheldon) muy sonoro: “El hombre es un animal cuyos sueños apuntan a la realidad y son asesinados”

La traducción es de Carme Geronés y Carlos Urritz 

Prólogo de Robert Silverberg 

Derrama sensibilidad y demuestra inteligencia ya que puede convertir en un soplo lo peyorativo (el aspecto hippie que esgrimía Dozois cuando lo conoció) en virtud, y en verdad nos ayuda a entender lo que significa para GD su don de narrar, empezando la configuración de su texto con una frase del escritor inglés Leslie Poles Hartley: “El pasado es un país extranjero” y continuando con historia y empatía en un deseo ferviente de quitarle hierro a su estocada anterior (aparecida en la introducción dedicada a su primer libro de relatos: “The Visible Man”) y asimismo destacar sus logros en el par de décadas que separan ambos prefacios; y aún así, no extravía la brújula y retoma lo esencial combinando pasión, fragmentos de los párrafos, análisis enjundioso y comparaciones tupidas repletas de humor, alcanzando a conectarnos con las adquisiciones alcanzadas (llegaron a ser: premio Hugo al mejor director de revista -Asimov’s SF Magazine- con quince victorias en los 17 años comprendidos entre 1988 y 2004, 37 premios Locus en diversas categorías, además de numerosas nominaciones por relato: cinco para el Hugo y once para el Nebula con dos triunfos: El Pacificador y Nacido por la mañana) y la madurez expuesta en una evolución temática y estilística que integra y emociona, nos agarra por el pescuezo y nos introduce en un universo de dolor -y de renovación, donde convierte las pinceladas de tragedias individuales en colosales frescos de desdicha para la humanidad- continuo

La carátula espectacular, aunque no amerita autor en la edición de Grijalbo es de Karl Kofoed (variante de una cubierta del Isaac Asimov’s Science Fiction Magazine, June 1979) y a pesar de que el dato fue entregado enseguida por los algoritmos de búsqueda de Google debo advertir que los mismos cada día parecen ir degradándose e ir viajando hacia la simpleza y tan penetrados de censura que dificultan hallar ciertas preguntas, lo cual se expresa en diversas webs que hasta hace poco se caracterizaban por su liberalidad, donde han empezado a colocar corazoncitos rosados sobre las exquisitas vulvas dibujadas por los artistas o rayarlas a la manera hipócrita del hentai

La red que conocimos libre, nos empieza a prohibir deleitarnos con los magníficos desnudos, las desinhibidas posturas y los juguetes secretos del placer, el sólo hecho de interferir es ya un crimen cultural, y eso ocurre con webs de tanto abolengo digital como DeviantArt, Hentai Foundry y otras que nos impiden observar la plasmación del artista que deseamos degustar tal como la concibió, lo cual no deja de ser una molestia y una falta de respeto. Tras la digresión retorno a la imagen: un vigía verdoso, con cola y patas de sátiro, cinturón con aditamentos electrónicos, puñal y binoculares en el crepúsculo salvaje de un planeta bañado de luz roja por un par de soles, uno naranja enorme que parece hervir en el horizonte y otro blanco, más lejano; se contempla la desembocadura de un río y un bajel con vela triangular que se desliza hacia ignotas tareas, dejándonos un sabor a melancólico misterio y trepidante aventura

Nacido por la Mañana: Morning Child en Omni, enero 1984

La descripción de la casa destruida nos precipita hacia la guerra y sus consecuencias, es tan física que puedes tocarla y olerla. Su final es de una tristeza casi elegíaca, demuestra dominio del material que expone, control de las emociones que son entregadas gota a gota, y a la medida que se introducen en el sistema circulatorio de tu conciencia entonces comprendemos el ciclo que padece John y la exposición de la jornada con sus momentos de solaz y complicidad entre padre e hijo… o eso creemos, pero no por entenderlo se torna menos cruel y ocurre en la medida exacta sintetizada de un día, que parece repitirse ad aeternum; el telón de fondo es la guerra inmisericorde que continua creando armas atroces destinadas al castigo y al sufrimiento; lo cultural queda de relieve en la siguiente frase: “En lo alto, un semáforo oxidada se balanceaba pendiente de un cable combado. Alguien había atado un letrero de color naranja y blanco con un conjuro en un lado de la señal de tráfico y en el otro, en la parte opuesta a la ciudad, que daba hacia el mundo hostil, se veía el ojo del mal, pintado en un rojo fuerte y chillón sobre un fondo blanco. Durante los últimos días todo se había enrarecido mucho”

Enferma contemplar las oscuras ramificaciones de las consecuencias de las armas utilizadas, y aún así existe una cierta magia en las escenas cuando combina luciérnagas con columnas de fuego, alaridos melancólicos con terribles estruendos, efectos de lo que sea que le aplicaron a John y los cambios fisiológicos que trae aparejados, es difícil en las últimas cinco líneas evitar las lágrimas.

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Colección Completa REVISTA ‘MAS ALLÁ DE LA CIENCIA Y DE LA FANTASÍA’

Pablo Rosatti, administrador del grupo de facebook: Historietas, libros y revistas digitales, comparte generosamente la colección completa de la revista mensual argentina de fantasía científica : «Más allá de la ciencia y la fantasía».

 

 

Acá reproducimos su presentación y los links de descarga:

 

La revista Más Allá de la Ciencia y de la Fantasía se publicó en Buenos Aires durante cuatro años, con frecuencia mensual, entre junio de 1953 y junio de 1957. Editada por el prolífico sello Abril, surgió como una franquicia local de la norteamericana Galaxy Science Fiction, aunque su aporte de ninguna manera podría reducirse al de un epígono o avatar de aquella. Más Allá representó la primera revista argentina dedicada a la ciencia ficción y a la divulgación científica que pudo sostenerse en el tiempo a lo largo de sus 48 números ininterrumpidos y que gozó de una amplia comunidad de lectores y lectoras tanto en Argentina como en otros países de habla hispana.
Por sus páginas, circularon historias de autores centrales de la hard science fiction anglosajona, así como algunas plumas que terminarían consolidándose como las más destacadas y creativas en términos literarios: el Bradbury de Crónicas marcianas, Isaac Asimov, Theodore Sturgeon, Phillip K. Dick, Kurt Vonnegut, entre otros. Asimismo, la revista constituyó un espacio de publicación para autores nacionales. Héctor Germán Oesterheld publicó allí dos relatos (uno con el pseudónimo de H. Sánchez Puyol) y –de acuerdo a las diferentes versiones– pudo haber sido desde su director por un período hasta quien se encargaba de escribir las pequeñas viñetas sobre temas científicos y curiosidades (Capanna, 2018; Grondona, 2018; Nicolini y Beltrami, 2016; Abraham, 2013). Otros colaboradores fueron Oscar Varsavsky, Pablo Capanna, Juan Pedro Edmunds, Ignacio Covarrubias, Adolfo Pérez Zelaschi, Maximiliano Mariotti y Claudio Paz, junto a otra porción de firmas. También participaron dibujantes locales como J. Eusevi y Hugo Csecs.
El material de Más Allá no se agotaba en la ficción; la revista dedicaba también importante lugar a la divulgación científica “de calidad”. Fragmentos de libros y artículos ocuparon una porción constante del índice, bajo la pluma de Willy Ley, Kenneth Heuer, Wernher von Braun, e incluso de un físico argentino: José Westerkamp. Capanna señala además que un joven Mario Bunge se encargó durante un tiempo de redactar las respuestas a las “preguntas científicas”.
El asiduo y variado intercambio que Más Allá propuso a sus lectores y lectoras fue ciertamente asombroso, y constituyó uno de los grandes logros de la publicación. Sin dudas, representa un importante capítulo en la historia de la imaginación científica y técnica argentina.
Pablo Rosatti,
Colección Completa (01-48) (Formato CB7)
🔴Links:

Frag-O’Nardo  o la Sorpresa Ïntima. Por Luis Bolaños

El espaciopuerto se desenrollaba en un descomunal disco alrededor del ascensor espacial, repleto de puestos de intercambio, almacenes, comederos lujosos o modestos, kioscos, terminales, zonas de embarques y desembarques de pasajeros, equipajes y mercancías, muelles para llegadas y salidas, salas de espectáculos, talleres de mantenimiento, salas de muestras, patios de exhibición, etc. 

Copyright: Credit: Science Photo Library / Alamy Stock Photo

Lo envolvía una bóveda inmensa y escalonada con cortes que permitía ubicaciones exploratorias variadas, así que las fui recorriendo en un paseo sosegado más continuo hasta que en una de las pérgolas me tropecé con un ejemplar joven que se parecía pero asimismo difería de los típicos Frag-O’Narienses.

Fue un encuentro de miradas intensas que por su calidad de sinceridad me predispuso y decidí contratarlo como guía&narrador, se llamaba Leconture-Fedgi; nos introducimos gusanos traductores por las fosas nasales y establecimos ante una pantalla un contrato de turista, que incluía un convenio de cierre: si me contaba una historia que conciliara lo original con lo extraño, lo insólito con lo bello le pagaría doble estipendio, si no el paseo y la guía serían gratis aunque alimentos, alquileres y gastos seguirían siendo mi responsabilidad, no obstante la amplia sonrisa que acompañó a la presión de su dedo corazón sobre la oquedad  recolectora auguró que ambos podíamos quedar complacidos.

 

Tras desplazarnos a velocidad controlada por el eje del ascensor gozando del paisaje abrumador de la caída fondeamos en la sección terrana que completaba la unidad espaciopuerto, era cosquilleante sentir que otra aventura se abría, empezamos a desplazarnos en piraguas  a vela-motor por los canales y en globos compactos por las redes aéreas, y mientras el guía le exponía los secretos de los cilindros alrededor de la ruta, le iba en simultáneo discurso entregando datos y anécdotas y de paso desgranando un acontecimiento histórico tras otro cual si ensartara semillas o joyas en un collar de palabras

Hacia tan solo unos 150 ciclos solares el planeta estaba dominado por una constelación o asociación de familias que repetían el mismo esquema de corrupción & militarización en cada ciudad, se suponía que el podestá de cada urbe era igual en poder a los demás, pero el de Ejjeq (donde se levantaba el ascensor) era el auténtico boss. 

Al arribo de una flotilla de piratas que solicitaban apoyo en reparaciones, el podestá tuvo la gentileza de invitarlos a su cilindro de placer, estalló una pelea y tras insultarse y amenazarse cruzaron una apuesta: uno de los miembros de la flotilla se introduciría en el harem palacio y ejecutaría una acción reconocible que lo probaría, si vencía no les cobrarían lo facturado, pero si perdía la flotilla le entregaría al podestá aquella nave que eligiera además de pagar la cuenta. 

Exultante, el tiranuelo se jactó de que sus mansiones eran impenetrables y ya que faltaban varios circunvoluciones para terminar las faenas en los talleres se aceptó su culminación como fecha límite para la incursión, aún no lo sabían pero ese sería el “Punto de inflexión por donde se salió y se ingresó a la nueva crónica” como dijo luego de las ocurrencias Nocultus, el recopilador de acontecimientos de la urbe.

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Charla con una abuela extraterrestre: Daína Chaviana en la filbo 2022

 

En el marco de la Feria del libro 2022 sucedió una charla, con la presencia de la emblemática autora,  sobre la relevancia de la literatura de Daína Chaviano en la ciencia ficción latinoamericana, moderada por Luis Cermeño y con intervención de Rodrigo Bastidas.

 

Al finalizar esta charla, El Agropecuario comentó:

 

Gracias a todos los agrícolas que nos acompañaron hoy en la conversación con Daína Chaviano y Rodrigo Bastidas en la Filbo. Los aprecio, como si fueran matapalos que ofrecen sombra en los momentos de mayor insolación.

 

El registro de esta conversación en el canal de fusionarte in a social approach:

 

 

 

 

 

La escenificación del cáncer en Cronenberg. Reseña de Crimes of the future

David Cronenberg y Goliat Mortensen, echándose una canita al aire; o, como dirían los artistas, una cirugía maxilofacial.

 

 

 

La escenificación del cáncer en Cronenberg. Reseña de Crimes of the future 

¡Albricias!, a David Cronenberg le dio cáncer de uretra. Su mayor obra de arte ha sido la metástasis de un clítoris que ahora se convierte en las amígdalas. A campanear se dijo. Porque el viejo sexo ya pasó de moda. Los penes y vaginas son cosa del pasado. Los clítoris son amígdalas. Las vaginas tienen amigdalitis y las lenguas tienen huevo. Las neo-lenguas un huevo más pequeño, o como dirían los costeños del caribe: mama-huevo.

El desafío de las películas de Cronenberg —su segunda forma de metástasis— es implacable: no convertirse en el comodín de la prosa de la ciencia ficción de los próximos años: es cuestión de moda; ahora dirán que en lugar de cuerpos sin órganos, debemos hablar de órganos sin cuerpos y, a partir de esa elucubración, se erigirán las novelas más «weird» de la época. Pero como decía el bazuquero que imitaba a Chayanne «es tiempo de amor».  Y el amor es un sistema, no es un órgano ni es un cuerpo. Eso lo sabe muy bien, Saúl, el protagonista del film que homenajea a dos sujetos a ver:

 1- Sterlac, el dumbo con leucemia.

2- Pablo, o Saulo de Torso.

Del primero, se harán muchas reseñas. La vocación de Cronenberg es tirar esos señuelos para que los más pérfidos funcionarios de la cultura se ocupen en escribir libros en torno a ello.

Del segundo, apenas quedarán suspiros, como suspiros quedan después de hacer el amor en una mesa de disección. Son epístolas de un muerto para con otros muertos. No en vano, en la carta a los Gálatas, capítulo 3 versículo 1, se expresa:

 

Gálatas torpes, quién los ha hechizado a ustedes, ¡ ante quienes Jesucristo crucificado ha sido presentado tan claramente!

Nosotros somos los Gálatas de Cronenberg y Saul no es otro más que el mismo Jesucristo crucificado, rodeado de una comunidad de Magdalenas dispuestas siempre ha atravesar los cráneos de los hombres con un taladro automático.

¿Y el niño —preguntarán algunos— quién es? En esta reseña alegórica de la película de marras, ese pequeñín que come canecas de basura es Juan Bautista: basta con ver cómo sus órganos están marcados con nombres e imágenes: todos ellos son los tumores bautizados. ¿Acaso no es la iglesia una secta de tumores con nombres?

Cronenberg ha descifrado más que el futuro, la incapacidad de sostener una vida sana, porque la vida misma es enfermedad. ¡Oh, necios Gálatas! ¿Acaso consideran que lo importante son los cuerpos? Los órganos tumorosos están conectados entre sí por un sistema: la mirada de Dios y ésta, como un secreto y como un tumor, es lo que crece dentro de nosotros. Luego, lo tatuamos con palabras como «dolor» porque en las lágrimas de Saulo de Tarso y Saúl se vindica la vida a partir del éxtasis del llanto.

¡Quédense, Gálatas, con el cuerpo sin órganos u órganos sin cuerpo!. Sigan mascando el huesito que les tiró Cronenberg para así olvidar que no ha pasado un solo día desde que empezó la historia sagrada narrada por Dios, como si fuera un profesor de literatura buscando significado.

Pedro Sánchez Merlano, o el mamerto del cine.

 

El secuestro de la ficción, conspiración de FICCIO RAMA en Misterios de lo Oculto

 

 

La siguiente entrevista, de la serie MISTERIOS DE LO OCULTO, es una amplificación de la temática tratada en el número 115 de la publicación FICCIORAMA. Como si el mismo espíritu del fanzine hubiera encarnado o poseído a un escritor-diseñador gráfico, se asume a las máximas consecuencias la sentencia de la editotial 115:

LO PRIMERO QUE DEBEN SABER ES QUE LA FICCIÓN HA SIDO SECUESTRADA Y AL PARECER NO QUIERE SER RESCATADA, SE ESTÁ IDEMTIFICANDO PROGRESIVAMENTE CON LAS IDEAS DE SUS CAPTORES

Es decir, existe un síndrome de Estocolmo en la ficción y necesitamos ponerla a terapía de shock en el REALITY STUDIO para que recobre razón, o mejor dicho, recobre su locura habitual.

Los invitamos a ver esta entrevista realizada por Luis Agropecuario, que desde su publicación en el número 115: VAGOS RECUERDOS DE UN CONSPIRADOR VAGO, ahora está convencido:

la realidad no está afuera,  está en el agro.


 

Como previamente se dejó claro, esta entrevista es una ampliación del especial sobre CONSPIRACIONES de la publicación 115  FICCIORAMA, por lo que también les recomendamos leerla-

 

 

 

 

PRIMERA DÉCADA DE MIL INVIERNOS CELEBRAMOS EN LA MÁQUINA DEL TIEMPO

Este 19 de enero cumplimos nuestra década en funcionamiento permanente de nuestra página a pesar de que pocas cosas funciones ya para nosotros, entre ellas, la memoria. Razón por la que acudimos a la máquina de tiempo conocida como  KAROL EL AHORCADOR, un trabajo de fotonovela que publicamos previamente en el 2012 en forma de post, pero cuya relevancia ahora creemos es conveniente sacar como una publicación digital independiente para que de esta forma revivamos la memoria que hemos perdido a lo largo y ancho de esta década.

 

Con el deseo de  celebrar y agradecer con nuestros lectores por estar aquí, los invitamos a compartir con nosotros este agasajo de nostalgia, entrando a la página de nuestra editorial en donde podrán descargar este texto, además de otros del sello Mil inviernos:

KAROL EL AHORCADOR — Andrés Felipe Escovar

 

https://editorialmilinviernos.wordpress.com/

Salud pues por quienes ya no están y asfixias para quienes aún nos encontramos en este plano.

 

 

 

 

 

 

 

Adiós a Miquel Barceló, difusor incansable de la ciencia ficción

Disentir con gente como Barceló es una delicia el problema es que con el tiempo, cuando por inercia te vas volviendo más inteligente y culto, lo que terminas por disentir con gente como Barceló es màs bien poco.

Luis Cermeño- Noviembre 20, 2017

 

 

Otro gran español que se nos va: Miquel Barceló (el escritor – tiene un homónimo pintor que es muy bueno). Su (Nueva) Guía de lectura de Ciencia Ficción siempre fue un referente mío, tanto en clases como asesorías, aunque no es por nada académico y tal vez por eso mismo, porque yo tampoco lo soy y ponerlos a estudiar latas como Suvin o Jameson era poner a parir demasiado a mis estudiantes. Son brillantes sus aclaraciones que muchos profanos tienen respecto ciencia y Ficción o la diferencia de ficción con ciencia y Ciencia Ficción. Además de un humor espléndido. Uno de los que Más contribuyó con el género dirigiendo la colección NOVA de ciencia ficción y  a través del premio UPC . Ingeniero aeroespacial que decía que quien tradujo al español Star Wars como Guerra de las Galaxias era un imbécil. Siempre pensé que algún día lo conocería y que incluso podríamos ser amigos aunque pensáramos distinto en algunos detalles…

 

 

Les comparto una conferencia, que en su día publiqué a través de este portal y que también puse como referencia en mis clases de ciencia ficción; en ese entonces escribí:

(Para Barceló…) no nos encontramos ante la duplicidad de culturas que se opusieron durante mucho tiempo (letras y ciencias) sino que hay infinitas culturas y, por tanto, infinitas ignorancias debido a la especialización del conocimiento contemporáneo. Para él, la ciencia ficción puede ser un puente entre esas culturas; entiende, además, que el arte es un intento distinto de comunicar complejidades con respecto a la ciencia pero ello no significa que se excluyan.  milinviernos.org

 

 

Para terminar, les comparto esta lista de 1990 de los libros para que  lectores perezosos se acercaran al género:

 

 

 

Adiós a un maestro de maestros de la ciencia ficción: Miquel Barceló. Muchas gracias por tus aportes al género en español.

 

 

Héroes Ocultos del Bicentenario, por Luis Bolaños

Un relato pergeñado en torno a los comicios del Perú, pronto a definirse (hasta el momento de la publicación aún en expectativa por las maniobras de uno de los candidatos). 

Héroes Ocultos del Bicentenario

Luis Antonio  Bolaños de la Cruz

 

Créditos corresponden al caricaturista que firma como Heduardicidios del Diario La República del Perú.

Todo equipo para investigaciones temporoespaciales debe estar constituido por un Técnico que manipula el encapsulador y la pantalla; un Científico, que rediseña de manera constante el aparato para mantenernos surcando la corriente temporal; un Sociólogo, que interactúa con los imagos convocados por la pantalla; y, el Manarmed, que nos defiende de cualquier agresión y nos protege de peligros ofrendando su existencia si es necesario.

Funcionamos como un manojo de cartas, todos estamos en la jugada pero cada cual cumple las tareas que le están adjudicads por protocolo:

El Técnico incansable y constante revisa las condiciones de la cápsula y corrige cualquier variación que implique riesgo y observa el paisaje que recorremos por si existe algún orate, siempre contemporáneo, que por motivos siempre deleznables quiere dejar su huella alterando un episodio histórico y ejecutar un cambio en la malla del tiempo, de ser así actúa para poder borrarlo de inmediato.

El Científico se dedica al aparato (que permite el viaje) en el centro de la cápsula, por lo general ni ve ni participa, pero brinda seguridad en el deslizarse por los segundos, para ello recurre a las matemáticas de la multiversatilidad y reduce una y otra vez las probabilidades para que sólo exista la nuestra en nuestro surcar.

El Sociólogo se sienta al frente al lado del Técnico, provisto de hipermnesia conoce cada circunstancia y cada personaje de la coyuntura en el momento que visitaremos, cada dato y cada proceso, identifica y corrobora para que se ajuste a lo real consignado en la historia, debe identificar  cualquier variación apoyando la labor del Técnico, quien palpita en la malla mientras el Sociólogo se refocila en la hebra a través de la cual entramos y salimos de la historia, en consonancia con el deslizamiento lograda por el Científico.

El Manarmed pegado a la piel de la cápsula sólo espera para intervenir y soltar la energía que congrega, intercala y expande para destruir la interferencia o irregularidad y retornar dos segundos, gracias a las ecuaciones siempre dispuestas por el Científico para reafirmar nuestra probabilidad.

Se había decidido visitar la celebración del Bicentario en Perú y conjugar en múltiples dimensiones el recuerdo grabado en la historia y el acontecimiento, tal y como se desarrolló, para enriquecer la textura del suceso, sabíamos de los resultados acaecidos en las elecciones, y cómo Pedro Castillo se convirtió en el primer presidente Post Bicentario y la prosperidad y tranquilidad que reinaron después en anuencia con los gigantescos cambios que se estaban dando en el planeta… y, de repente, apareció titilando un misil que amenazaba estallar en medio de la ceremonia. El Manarmed actúo, realizó su programa, deflagró, o como quiera que se llame su desintegración, y retrocedimos dos segundos, lo suficiente para destruir el misil y que todo coincidiera normal y acorde con lo registrado.

Que si hay algo que agregar al informe de visita, si, dos aspectos, uno formal sobre la elección de los miembros del equipo, realizado por los algoritmos de las “mentes maestras” instaladas en la hiperred, aleatoria, automática, inhumana, una vez que inicia el proceso y otro misterioso referido al Manarmed: en nuestra vida cotidiana se llamaba Pedrocastillo &22-B, como si de alguna forma hubiera existido un enlace entre ambos personajes, el Técnico apuesta fuerte por el azar, el Científico supone que el atentado era una probabilidad siempre presente hasta que fue aniquilada por nuestra intervención y yo, el Sociólogo, estoy seguro que Gaia obró en silencio un milagro.

Por eso nuestro equipo para investigaciones temporoespaciales propone nombrar a Pedrocastillo &22-B como Héroe Oculto del Bicentenario.

Amazofuturismo y futurismo indígena en la ciencia ficción de Brasil.

Amazofuturismo y futurismo indígena en la ciencia ficción de Brasil

Por Vítor Castelões Gama y Marcelo Velloso Garcia

 

 

Publicado originalmente en Vector:

Gama, Vítor Castelões and Garcia, Marcelo Velloso. 2020. Amazofuturism and Indigenous Futurism in Brazilian Science Fiction. https://vector-bsfa.com/2020/09/04/amazofuturism-and-indigenous-futurism-in-brazilian-science-fiction/

Traducción: Sergio Ortiz

 

 

 

Este ensayo explora dos movimientos contemporáneos asociados con la literatura y el arte de la región amazónica: el amazofuturismo y el futurismo indígena. Con esto esperamos hacer crecer la visibilidad de estos dos movimientos interrelacionados, para enriquecer así la diversidad en el mundo del arte y contribuir a una apertura a las cosmologías y visiones de mundo que existen por fuera de los imaginarios occidentales [1].

Para lograrlo, empecemos primero con algunas definiciones. Primero, el amazofuturismo es un subgénero de la ciencia ficción en el que la región de la Amazonia es representada de una forma más positiva, usualmente con una estética similar a las del ciberpunk y el solarpunk. El futurismo indígena, por su parte, dentro del contexto textual amplio de la ciencia ficción, se enfoca en visiones de mundo indígenas y, al hacerlo, desafía arraigados supuestos colonialistas sobre las poblaciones indígenas. Idealmente, el futurismo indígena es creado por personas indígenas. Finalmente, la ciencia ficción brasilera, que es el más amplio de estos tres términos, es simplemente ciencia ficción hecha en Brasil. Esta no representa necesariamente la región amazónica ni a las poblaciones indígenas y, cuando lo hace, puede hacerlo tanto de manera positiva como negativa [2]. Ahora expandamos un poco estas definiciones.

Mary Elizabeth Ginway (2015) afirma que la Amazonia fue mayormente usada como escenario en la ciencia ficción brasilera en dos momentos clave. El primero fue “durante el gobierno autoritario de Getúlio Vargas (1930-1945); el segundo fue después de los intentos de modernización y cambio tecnológico que duraron décadas y que fueron impuestos por el gobierno militar, entre 1964 y 1985” (Ginway 1). Para Ginway, el primer momento está lleno de narraciones de aventuras (muy similares a los Viajes extraordinarios de Jules Verne), mientras que el segundo refleja más de cerca la historia del Brasil y toma un giro distópico. Ahora estamos viviendo un tercer momento: el amazofuturismo, un nuevo movimiento que ha ganado una gran relevancia mediante el trabajo artístico de João Queiroz [3]. Si bien el amazofuturismo también es crítico frente al gobierno autoritario y la explotación económica y ecológica, en general resulta menos pesimista y retrata una Amazonia que mezcla aspectos positivos y negativos. De la manera en que lo entendemos aquí, el amazofuturismo puede incorporar, aunque no lo hace siempre, experiencias, perspectivas y epistemologías indígenas. Se puede afirmar que, para que una producción artística realmente cuente como futurismo indígena, debe ser hecha por personas indígenas, mientras que el amazofuturismo no necesariamente debe cumplir con este criterio.

Por su parte, futurismo indígena es un término bastante amplio, popularizado por Grace L. Dillon. Se refiere principalmente a creaciones artísticas y literarias realizadas por personas indígenas, que expresan perspectivas y epistemologías indígenas, y/o que se centran en la experiencia indígena. Estos trabajos incluyen la ciencia ficción indígena; para Dillon, este es un movimiento que está transformando todo el perímetro de la ciencia ficción y, en consecuencia, también la manera en que se definen las posibilidades de la ciencia ficción. Dillon sostiene que los escritores de futurismo indígena, liberados de las formas de ficción realista que “los autores nativos ‘serios’ supuestamente deben escribir”, pueden jugar y experimentar, y pueden extender los límites (Dillon 3). Estos autores pueden “volver a incluir la ciencia indígena” para explorar cómo esta “no solo es complementaria con respecto a lo que se ve como la ilustración occidental, sino que es integral a una sensibilidad refinada propia del siglo XXI” (Dillon 3). La noción de que la ciencia indígena es integral a este siglo puede parecer una obviedad para algunos. Sin embargo, es un punto importante que se debe señalar: hay prejuicios extendidos que asocian a las poblaciones indígenas con el pasado y se rehúsan a verlas en el futuro. Estos prejuicios usualmente también le niegan al conocimiento tradicional indígena cualquier estatus de ‘científico’ o ‘tecnológico’, y niegan la validez de la epistemología indígena. De esta forma, la ciencia ficción indígena no podría existir. Pero existe, y es una parte de enorme importancia en el futurismo indígena.

Después tenemos la ciencia ficción brasilera. En términos generales, la ciencia ficción es usualmente vista como un género que tiene una conexión especial con el futuro, en el que la ciencia y la tecnología tienen normalmente un papel importante. Dicho esto, se debe añadir que este es un término que nunca ha sido definido satisfactoriamente, a pesar de que las definiciones propuestas siguen estimulando conversaciones interesantes. Ficción especulativa es un término normalmente usado como generalidad, e incluye a la ciencia ficción y también géneros como la fantasía, el horror, el realismo mágico, etc. En una revisión más detenida, sin embargo, la distinción entre ciencia ficción y ficción especulativa no es clara, y el significado de ‘ciencia’ en ‘ciencia ficción’ no es muy evidente. No toda la ciencia ficción es realmente sobre ciencia y tecnología. Además, la ciencia y la tecnología pueden ser asuntos importantes en la fantasía, el horror, el realismo mágico, etc.

La definición clásica de ciencia ficción de Darko Suvin puede ser útil acá. Definir ciencia ficción como Suvin lo hace, por la “presencia e interacción de extrañamiento y cognición, y cuyo recurso formal principal es un contexto imaginario alternativo al del ambiente empírico del autor” (Suvin 20), permite una importante diversidad de visiones de mundo. Suvin no piensa que toda forma de literatura o arte que usa lo extraño es ciencia ficción. La ciencia ficción tiene que ver con el extrañamiento en interacción con lo cognitivo. Esto significa que, para Suvin, la ciencia ficción implica desviaciones de la realidad que nos permiten criticar la manera en que vivimos nuestras vidas en cualquier momento dado. Un extrañamiento cognitivo como este (es decir, desviaciones de la realidad que generan conocimiento sobre la realidad), puede estar relacionado con la ciencia y la tecnología, pero también con el cambio social, o con cualquier cosa que el escritor considere que se adapte a esta relación. Después de todo, la ciencia es una entre muchas formas consensuadas de percibir y categorizar el mundo.

Algunos han encontrado insatisfactoria la definición clásica de Suvin, ya que esta usualmente parece dejar por fuera cosas que claramente parecen ser ciencia ficción, y al mismo tiempo incluye cosas que no lo parecen. Pero quizás lo que hace que la definición sea perdurable es la manera en que desafía la complacencia relacionada con las formas de conocimiento consideradas valiosas, y con la manera en que ellas reciben su valoración. Allí hay una resonancia con el futurismo indígena. El futurismo indígena también nos pide que examinemos críticamente las creencias, actitudes, métodos, conceptos, y el lenguaje que es designado como ‘científico’ y/o valorizado como riguroso, objetivo, empírico, basado en evidencia, superior, y otros criterios por el estilo. Si algunas visiones de mundo que se consideran a sí mismas como ‘científicas’ han estado profundamente implicadas en racismo, colonialismo, genocidio, ecocidio, entonces, con seguridad, debemos repensar qué es lo que consideramos ciencia y/o reconsiderar el valor que esta tiene. Como han señalado Antonio Negri y Michael Hardt (2005), es en nombre del “progreso científico” que el conocimiento indígena fue y sigue siendo constantemente robado. Los ejemplos son diversos: tenemos el Curare, un veneno usado por diferentes grupos indígenas amazónicos, que fue patentado primero como Intocostrin; o la sangre Yanomami, usada por James Neel y Napoleon Chagnon; y el conocimiento botánico Uru-eu-wau-wau, mencionado por Laurie Anne Whitt (1998) [4]. Pero lo que está aquí en juego no es solo la defensa del conocimiento indígena que se hace al reclamar patentes o compensaciones monetarias. También se trata de replantear lo que se considera ciencia, al remover y reimaginar los conceptos vitales que subyacen a esta noción, conceptos como ‘objetividad’, ‘experimento’, ‘neutralidad’, ‘prejuicio’, etc. En otras palabras, integrar el conocimiento indígena con la tradición científica occidental requiere que repensemos no solo el contenido, sino también la forma de la ciencia.

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