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EL CULMEN DE LA IGNOMINIA, por Zeuxis Vargas

ANDRÉS FELIPE ESCOVAR O EL CULMEN DE LA IGNOMINIA 

Por: Zeuxis Vargas

 

FELIPE ESCOVAR

 

Literatura policefálica, literatura de la estética Trash y literatura híbrida como dispositivos transgresores de la cultura.

Hacer literatura es obsesionarse por procurar universos. Es entregarse a una tarea que sólo es satisfactoria, mientras se realiza, para la pobre criatura que letra a letra, palabra a palabra, tramita con su imaginación la ambición de contar o decir algo innovador.

Claro está, que esta labor, completamente solitaria requiere ciertos conocimientos, lecturas y vida. Algunos optan por una vinculación a las tradiciones, se amordazan a los estilos, técnicas más reconocidas e historias justas para aquellos otros que consideran leerán sus obras. En este sentido, escribir constituye crear un público, cada texto apunta hacia la sensibilidad y los gustos de ciertos lectores y el futuro de esa literatura, su reconocimiento o su olvido dependerán cien por ciento de la generosidad de quienes pongan sus ojos con atención en las letras publicadas.

En Colombia, la literatura parece estar medida por las buenas costumbres y por el uso adecuado de ficciones que se ajustan a la escritura usual, o sea, aquella que narra historias probables, verosímiles, asequibles o sutilmente innovadoras. En resumen, la literatura nacional hasta hace pocas décadas le importaba muy poco, pero muy poco, experimentar con los costados más raros o inverosímiles de la escritura. Así que sin miedo alguno, cualquiera puede decir que Colombia es un país de literatura realista: dramas de la vida real o basados en situaciones históricas, tramas psicológicas, historias románticas o detectivescas, escritos cómicos y textos epistolares, estructuras biográficas o seudobiografías, crónicas noveladas, argumentos picarescos o satíricos y en muy contadas ocasiones, discursos aleg
óricos, son parte del material que se encuentra en la estantería nacional.

La ciencia ficción, el misterio, los argumentos distópicos, utópicos, ucrónicos, de fantasía y hasta góticos, que se desarrollaron con entusiasmo en Estados Unidos, España, Argentina, Gran Bretaña o Rusia, no lograron seducir a los escritores colombianos, que siendo buenos lectores de las mejores obras mundiales, contadas veces se aventuraron a experimentar con esta clase de visiones.

Contamos con algunos precursores, dos o tres nombres que se arriesgaron por historias sorprendentes y raras. Pero este campo arado parcialmente por un Fuenmayor, un Lizarazo, o un Sliger, no logró impactar con el mismo furor que lo hicieron Mary Shelley, Julio Verne o H. G. Wells en Europa; Lovecraft, Burroughs, Howard, Leiber o Bloch, en Estados Unidos; Tsiolkovski, Malinovsky o Zamyatin en Rusia.

Así que a diferencia de la ciencia ficción mundial que puede dividirse en períodos, tales como clásica, de oro, intermedia, tardía y contemporánea, o con otras clasificaciones, según el gusto histórico, y con representantes magníficos para cada uno de los conjuntos, en Colombia, hacer esta clase de distinción histórica sería en sí misma una quimera.

Pero para ser complacientes con aquellos que se sienten entrañablemente atraídos por esta clase de sistematizaciones, podríamos decir que el grupo pionero o grupo clásico mencionado, dio origen, casi 50 años después, al periodo de la ciencia ficción reconocida realmente como de origen colombiano. Quien inaugura esta etapa es German Espinosa y lo siguen, quizás, los escritores más reconocidos hasta la fecha de este género, ya que René Rebetez y Antonio Mora Vélez, son los padres, de todo lo que vendría después. Los dos escritores son, por así decirlo, los embajadores. Ellos hicieron posible la visibilización de un género y se constituyeron muchas veces en los jurados indiscutibles para valorar las nuevas obras de ciencia ficción colombiana.

Quienes han intentado realizar un archivo histórico de la Ciencia Ficción en Colombia han denominado a la ola que publicó a finales del siglo XX, como la generación de Cambio de siglo, la cual señalan, nace justo a partir del Primer concurso de cuento de ciencia ficción, iniciado en 1997, donde justamente Rebetez y Antonio Mora Vélez, fueron los jurados. Esa camada de escritores, que ahora si podemos decir, con agrado, pasan de cinco, se unen inevitablemente con los escritores del siglo XXI, o sea, con aquellos jóvenes nacidos en los 80 y los 90.

Hay un lazo común que une a los escritores de fin de siglo con los del siglo XXI, ese lazo es la tecnología. Los primeros, vivieron el nacimiento del internet y se acomodaron con facilidad a la globalización y el neoliberalismo, comprendiendo las razones y sin razones de la era digital, de la cual, ellos mismos fueron protagonistas y testigos; los segundos, por su lado, nacieron con aquellos dispositivos y ese mundo en red, en sus manos, son hijos naturales de la informática y por lo tanto tuvieron desde niños el privilegio de reforzar con más rapidez sus habilidades y destrezas para comprender los nuevos senderos y lenguajes por los que la era digital evoluciona.
Así que hablamos de una conglomeración literaria de la misma estirpe, algo así como una familia de primos que consiguen hablar el mismo idioma con las mismas reglas naturales que los códigos sociales les dictan.

De esa última camada de escritores es que proviene Andres Felipe Escovar, un joven catedrático de la universidad del Rosario, que a finales de la primera década del siglo XX, comenzó a generar una literatura cooperativa. O sea, aquella que se hace a dos, tres o cuatro manos y que conlleva el desvanecimiento del autor. Borges y Bioy Casares lograron escribir de esta manera y sin esfumar al autor idearon la brillante estrategia de propiciar, para su arreglo mutuo, la creación de un autor etéreo. Bustos Domecq, es ese autor irreal o fantástico que firma las obras escritas a dos manos por dos de los más grandes escritores de la Argentina. Quiero creer que este ejercicio fue la chispa que dio pie para que Cermeño, Marsella y Escovar, les diera por hacer una literatura policefálica exitosa, a diferencia de este fenómeno dado en la naturaleza, en todas las especies, y donde aquellas criaturas que nacen con esta condición mueren precozmente, la literatura policefálica, ha proveído al mundo con grandes obras nada defectuosas. Lo más llamativo es que esta clase de obras parecen desbrozar un nuevo camino, una clase de género neófito capaz de convertirse en un paradigma literario.

Así que si este experimento en un futuro se posiciona como una rama indiscutible para crear literatura, Escovar y Cermeño serían los pioneros nacionales. Solamente, con el hecho de ser el iniciador de la literatura policefálica, le bastaría a Escovar para ganarse un lugar en la historia de las letras nacionales. Más allá de este logro, es necesario reconocer dos circunstancias extras que hacen de la escritura de Andrés Felipe, un acontecimiento favorable para la literatura nacional.

La primera tiene que ver con el hecho de que junto a Cermeño, Escovar es también precursor de aquello que podríamos denominar como literatura extravagante, grotesca dura o literatura de la estética Trash. Esta clase de estilo que se dio una vez en la literatura estadounidense con Flannery O’Connor, y sus personajes a los que les faltan piernas, ojos o son asesinos seriales con remordimientos morales y que logra su punto álgido con Denis Hale Johnson, en su libro de cuentos Hijo de Jesús, también tuvo lugar en Europa con las historias surrealistas de Boris Vian, pero donde más tuvo proliferación fue en el cine con películas de culto tales como Freaks; Pink Flamingos; Guinea Pig: Mermaid in a Manhole; Nekromantik; Gummo, o algunas películas de Lynch y del primer cine de Jodorowsky.
La estética Trash, en sí misma es una trasgresión al gusto, o lo que podríamos reflexionar como una búsqueda de intencionalidades estéticas que permiten subvertir lo normal y normalizar aquello denominado socialmente como asqueroso, grotesco, extraño, perturbador o fenomenal. Así que la estética trash es algo que va más allá del camp o el kitsch, ya que filosofa sobre lo anormal o lo repugnante como categorías sociales que pueden ser superadas para ser observadas y analizadas como expresiones transgresoras de la cultura que al ser normalizadas comienzan a tener un mundo propio, un universo fenoménico interiorizado a la naturaleza de seres que ya no serían excluidos sino diversos y tolerados.

Este monumental ejercicio, que en la literatura logró proporciones polémicas con El fiord de Osvaldo Lamborghini, con Las tripas de Chuck Palahniuk o con Larva de Julián Ríos. Consiguió su representación en Colombia con el libro policefálico de Cermeño y Escovar titulado The Lola Verga’s big band.

Ya tenemos dos aspectos por los que Escovar es no sólo uno de los grandes escritores colombianos, sino a su vez uno de los renovadores de la literatura colombiana. Pasemos pues a discutir el último aspecto.

Su más reciente novela se titula Aniquila las estrellas por mí. Esta Opera prima, ya que es su primera obra en solitario, es un punto importante como publicación histórica para la ciencia ficción en Colombia. La obra trabaja, desde la estética trash, ya comentada, las posibles realidades de situaciones históricas que por ser disparatadas no dejaron de ser reales y reflexiona desde una trama de ciencia ficción suave, aquella posibilidad prevista por Philip K. Dick, donde, en el futuro, los seres humanos estaríamos bajo una sociedad vigilada mental y oracularmente.

A diferencia de El informe de la ironía, que cuenta con las fuerza policiaca Precrimen y los precognitivos, El mundo de Escovar en Aniquila las estrellas por mí, cuenta con una agencia policial que tiene a su servicio los verificadores de imaginerías, o sea, aquellos funcionarios que escudriñan los recuerdos de los muertos.

Este argumento que fue utilizado en la película La memoria de los muertos, protagonizada por Robin Williams, se ve modificado en la obra de Escovar, ya que, al contrario del filme donde la grabación mental sirve para perpetuar y mantener el recuerdo de los muertos, en Escovar, sirve como medida de control y coacción. Este sistema de poder, de ojo que mira hasta en los recuerdos de los muertos para criminalizar y mantener el orden social, abre la posibilidad de un mundo oneroso, aprehensivo y asfixiante que no da cabida a ningún tipo de libertad.

La novela es, entonces, un testimonio de una dimensión posible que por sí sola ya nos sumerge en una atmósfera agotadora y neurótica. Sin embargo, es la forma en la que está escrita esta obra lo que permite descubrir la circunstancia final que hace de la literatura de Escovar, un referente inevitable de importancia histórica para las letras de la ciencia ficción colombiana. Se trata pues, de una obra escrita bajo la hibridación técnica, estilo netamente postmoderno y que sigue siendo reconocido por el Ulises de Joyce, Los reconocimientos de Gaddis, El plantador de tabaco de Barth o, últimamente, por las obras de Vila-Matas y Javier Cercas.

Esta clase de literatura fronteriza, que mezcla ensayo, informes, epístolas, drama, poemas o imágenes, logró su última y más evolucionada forma con La casa de hojas de Mark Z. Danielewski.

La obra de Escovar es uno de los primeros híbridos de ciencia ficción, escritos en el siglo XXI en Colombia. Así que con esta última circunstancia, se puede decir que la literatura lograda por Andrés Felipe, hasta el momento sería el culmen de la ignominia, entendiendo ignominia, en este caso, como la afrenta indiscutible que un joven escritor ha logrado para con la tradicional y ya casi reseca literatura colombiana.

Un aplauso grande pues, para este escritor que con tres saltos de fe revolucionarios ha logrado oxigenar las letras nacionales. Si no lo han leído, ¿Qué esperan?

Zeuxis Vargas, 2020

 

Una lista de Ciencia ficción colombiana del siglo XXI.

Richard Rimachi del blog CONTRAFÁCTICA hace un listado de 20 libros que son una muestra de la  Ciencia ficción colombiana que se ha escrito hasta el momento en el  siglo XXI.

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Los títulos,  de arriba hacia abajo y desde izquierda a derecha:

 

1. El súmmum (Abdón Sanchez Castillo); novela
2. Los hombres que aterrorizaron al mundo (Diego Darío López Mera); novela; 2007
3. ¡Arrúllame Ramona! (Andrés Felipe Escovar, Luis Cermeño); cuento; 2014
4. El universo amarrado a la pata de la cama (Gustavo Wilches-Chaux); cuentos; 2004
5. La sed (Enrique Patiño); novela; 2013
6. El futuro de Ismael (Diana Catalina Hernández); novela; 2017
7. El pornógrafo (Hank T. Cohen); cuentos; 2019
8. Una vida para Steven (Marco T. Robayo); novela
9. El gusano (Luis Carlos Barragán); novela; 2018
10. Después de la ira (Cristian Romero); novela; 2018
11. El clon de Borges (Campo Ricardo Burgos López); novela; 2010
12. Los nuevos iniciados (Antonio Mora Vélez); novela; 2008
13. Iménez (Luis Noriega); novela; 2011
14. La lesbiana, el oso y el ponqué (Andrea Salgado); novela; 2017
15. Virus (Alvaro Vanegas); novela; 2015
16. Angosta (Héctor Abad Faciolince); novela; 2003
17. Microbio (Fernando Gómez Echeverri); novela; 2010
18. Aún el agua (Juan Álvarez); novela; 2019
19. Ellas se están comiendo al gato (Miguel Manrique); novela; 2013
20. El mundo no nos necesita (Álvaro Robledo); novela; 2018 

Pueden ver más contenidos de CONTRAFÁCTICA en la page de Facebook: Contrafáctica. 

A mi parecer, esta es una lista juiciosa de libros de ciencia ficción colombiana de este siglo. Como toda lista está incompleta. Faltarían las novelas: Aniquila las estrellas por mí, de Andrés  Felipe Escovar, Punto ciego de Juan Alberto Conde y la antología de Rodrigo Bastidas, Relojes que no marcan la misma hora:, que tiene otro ramillete de nombres. Además de mi propia cosecha:  The Lola Vergas Big Band novela de steampunk reggaetón escrita junto a Escovar,  Tríptico de Verano y una Mirla, y mi libro de cuentos Dios conoce sus almas solitarias.

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Además, por recomendación de Bastidas, haría falta «El jefe» de Luis Gonzáles que entra dentro del subgénero de la Ucronía.

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Editorial: Ocho años haciendo la diferencia.

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Las jorobas de Mil Inviernos.

Un día soleado y aburrido como hoy,  HACE 8 AÑOS,  arrancamos los MIL INVIERNOS.

Sabíamos que no sería fácil,  pero conservamos su primer propósito: a diferencia de otros medios, este sería un portal dirigido por dos escritores de ciencia ficción sobre diversos aspectos del Universo y esta particularidad haría la diferencia.

Luego vimos nacer muchos medios que se llamaron «independientes» creados por gente de la clase política que a punta de comprar seguidores y bots hicieron su espacio a la colombiana, además creando y acostumbrado a la gente a contenidos estúpidos. Nosotros no nos rebajamos a esa política nunca, ni de la compra de seguidores ni de los contenidos clickbait.

Después surgieron espacios de ciencia ficción que aprovecharon el campo que habíamos ganado para también entrar ellos allí y luego querer sacarnos del juego, en esa modalidad muy colombiana del sicariato simbólico, pero tampoco nos rebajamos a ello, ni les dimos gusto, y seguimos estando acá, igual de firmes que siempre abriendo espacio a las auténticas plumas de la ciencia ficción, y no las que le caen bien a los críticos.

Además de eso, también hemos salido de la comodidad del espacio virtual y hemos hecho gestión cultural, organizado conciertos, eventos, charlas, ciclos, talleres y hasta publicaciones impresas de saberes tradicionales.

Gracias a todos por compartir el futuro con nosotros. Como alzaba la plegaria Bowie antes de cantar Heathen en Berlín: «Dios nos bendiga, por favor, Dios nos bendiga a todos».

Gracias a los que siempre han creído en nosotros. Gracias a los que nos han dado ese justo reconocimiento de tenernos como una de las publicaciones más importantes del género en Hispanoamérica. Gracias a todos los autores que nos han colaborado. Gracias a todos los ilustradores que han cedido sus geniales visiones con nosotros. Gracias a esos fotógrafos que nos han cedido su trabajo con toda la generosidad del mundo y que se joda la maldita fotógrafa de China Mieville que nos amenazó con demandarnos con la Sociedad de Fotógrafos de América por atrevernos a usar una foto de su divo virtual….

Que se joda toda la gente que nos ha querido joder, pero hoy ellos son los que menos importan;  porque estamos aquí, después de ocho años, gracias a ustedes: la gente buena, la gente inteligente, la gente con criterio, la gente con amor y la gente interesante que valora y aprecia nuestros MIL INVIERNOS.

Gracias a ustedes, nosotros somos MIL INVIERNOS. Y gracias a Dios porque sabemos que cuando más parecemos perdidos y que estamos cayendo más loco de amor está él por este par de Sancho Panzas que somos los editores del Mil Inviernos.

 

Son ocho años de divorcios, tortas y suspiros. Parecíamos moribundos y lo seguimos estando. No ha pasado mucho salvo la infamia, lo cual no es novedoso. El mal asunto de vivir se restaña con estas distracciones, afortunadamente todo terminará, todo. Hasta Shakespeare.

Att: los moribundos.

 

 

#Videoprograma Leo Bolaños entrevista a Luis Cermeño

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Mil Inviernos está de estrene en navidad entrando al formato de los videoprogramas.

En este primer programa publicamos la entrevista del peruano Leonardo Bolaños a Luis Cermeño sobre la novela The Lola Vergas Big Band para de allí sacar una reflexión sobre el tema de los géneros literarios y la llamada literatura gay.

 

Comentarios, sugerencias y confesiones en la caja de comentarios.

 

MIS-Entropía, por Sebastián G. Calderón

MIS-Entropia  // Sebastián G. Calderón.

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-Somos los más famosos creadores de interiores para vivienda señor Kiroshi, le podemos
traer una playa o un Rascacielos con influencias dadaístas…
Salome, diseñadora de interiores de casas Bogotanas del siglo XXX, el siglo prohibido para algunos. El carácter estético de aquellas casas solo podría ser hecha por la más famosa diseñadora:
— Es como crear mundos – dice Salome- hacerlos es lo más complejo, sin embargo dígame que desea, y quizá nosotros como compañía podríamos poner…
—  Bueno señorita, estaremos al contacto prontamente, nuestra vivienda queda al sur,
queremos en nuestra pared otra ciudad, que la pálida ciudad gris de siempre…
— Señor Kiroshi, somos expertos en plantear en el suelo cualquier espacio, con tal que usted se aparte de esa atmósfera, obscura, anárquica y ruin de esta ciudad, si nos contrata recibirá un descuento en la empresa de muebles de mi Padre, D.I.O.S, son especialistas en madera y harán su ingeniosa labor de construir para usted, el mejor estar…
Alexandre, el último antropólogo de la ciudad de Bogotá, un fiasco para las anteriores
generaciones de su familia, se inclinó a estudiar Antropología, para conocer quien había sido el primer hombre en Bogotá. Supuestamente era un híbrido entre los mongoles, chinos, y una raza que extrañamente se adecuaba en las oscuras selvas amazónicas, se apoyaba en la teoría Shumpeteriana del siglo XXV donde se exponía ciertos subconjuntos de razas animales, encontrados en las excavaciones a los cerros surorientales donde se encontraron, además de dinosaurios, una especie indómita de ser humano, el homus – tractus, ser que según los antiguos antropólogos era el ser que siente. Adelantaba hacer sus estudios en literatura, quizá era lo único que lo haría subsistir sin morir de hambre, ya que la cosmo-antro-biología era la ciencia que desplazo gran parte de la Física, la antropología y la química.
«Difícil era diferenciarlas” – algún día le dijo un maestro de su Universidad- sin
embargo, en el siglo XXI era lógico pensarlo, las superficies cárnicas y Oseas, de aquellos
seres humanos – el anterior de la cadena- preparaban el universo nervioso que sentía,
quedaba no más un poco de aquel mapa cerebral, donde al parecer se dieron cuenta que
Platón había sacado su mito de la caverna y Berkeley el concepto de sensación.
Heriberto Matsubara –Apellido acuñado a causa de las cruzadas afro-japonesas a Colombia en el siglo XXVII- dueño de la compañía D.I.O.S (Dual. Infinity. Offside- Start) vivía en Bogotá, por supuesto, Colombia y su capital mantenían algo oculto, la imagen del creador de D.I.O.S, auscultado por la fachada de una tienda de muebles, su conductor Silvin, autodidacta, y súbdito lo transportaba por la antigua carrera 26, ahora conocida como la avenida de los suicidas, por la gran matanza de los japoneses contra los nuevos
movimientos muiscas (estos últimos empleaban la tecnología para conducir la condición
chamánica a los niveles tecno-gónicos) donde el indígena era parte de la concepción natural como creador de mundos sensibles, sostenibles y ecológicos…
Por supuesto la Familia Matsubara tenía el monopolio de tal idea y decidió, venderla al pueblo en formato de diseños de casa, frente a la devastada realidad, si a ello podría asemejarse tal mundo, Bogotá era la Atenas, por sus ruinas, claro está. Siempre Silvin le preguntaba a Matsubara por su antigua familia, los valores sacros de la visión del mundo japonesa, y ese modelo estético- contemplativo donde habitaba gran parte de la población en las relaciones con la “realidad” de la Bogotá del siglo XXX.
– Señor Matsubara, ¿ por qué hay gente que lo involucra con el fuerte consumo de una droga en la ciudad?- dice Silvin a Matsubara en tono ecléctico- nunca me imaginaria su gran humanidad repartiendo esta droga a los jóvenes consumidores en aquellos parques helénicos de moda, se asemeja al antiguo Woodstock pero de robots, con argumentos panteístas, y en los procesos de liberación de la máquinas, es un discurso desquiciado…
— Mira, Silvin – le responde serenamente Matsubara- el ser humano siempre quiso crear
mundos, ya que su realidad nunca la acepta tal cual es, necesita siempre de un cierto tipo de vértigo y de significación de su cotidianidad, Silvin; es como cuando te sientas en la silla madera. Crees que te sientas, pero quizá es la realidad que tu recreas la que permite que tal silla exista en tu casa; en el sitio donde Tú la colocaste ¿Me crees capaz de jugar con tal cosa?
Matsubara tiene el oligopolio de D.I.O.S. y de la mente de los seres.
Silvin duda que Matsubara sea aquel siniestro personaje que pueda crear esa arma mental de D.I.O.S y que en los países más desarrollados, había creado cierta teología enfermiza hacia lo oriental, sin embargo Silvin le pregunto a Matsubara acerca de un libro que había encontrado en la librería de Viejo de la ciudad, después de los parques el punto más decadente eran las librerías…
– Me tengo que ir – le responde Matsubara- luego me cuenta de su libro hermano…
En la única librería de Viejo de la ciudad, estaba el último libro nipón de la dinastía Tai III, donde Hiribu Natsubake antes Yakuza, luego sembrador de hortalizas , encarcelado por ideología política anarquista, y creador de la fuerza púrpura, escribió acerca de la
cosmogonía de una planta que servía de trance entre los yakuzas pacifistas que hacían
plantearse la guerra no solamente como fuerza, si no como forma de educación, había
llegado desde los antiguos imperios de la era antigua hasta el siglo XIX, allí se decía que tal planta tenía la magnitud de formación del espíritu, pero en el fondo su carácter armónico era el de crear mundos, ficciones razonadas por alguna teología, que de hecho recaía en la naturaleza.
 
Salome, llega a casa cansada después de haber vendido más de 3.000 diseños en menos de 18 horas laborales, escucha que su padre es un traficante de D.I.O.S. Ella se resiste a creer que el traficante más grande del mundo fuera su padre, era como Pablo Escobar; algo así lo asemejaban, un hombre soberbio, inteligente, ese era Matsubara. Ella, lo único que dudaba era el cuadro del centro de su casa, un Tigre comiéndose a un Dragón, la eterna dualidad China que la familia Matsubara había delegado del monopolio y el exterminio de los chinos en el siglo XXIV.
Salome era del linaje de aquella Oligarquía, soñaba con otra vida que no fuera de lujos, ya no quería vivir en Monserrate, esa lujosa Mansión de los Matsubara donde  veían toda la ciudad devastada, antes templo del dios Y-sus de occidente, pero hoy la gran casa Matsubara, Colonos orientales-Bogotanos, la gran supremacía, este suceso la ponía intradepresiva.
D.I.O.S manejaba en alguna época las anacroepilepsias intradepresivas y las psicosis infantiles. Salome entra en trance gracias a D.I.O.S.
Tranquilamente Silvin baja al parque “Cicuta”, se acerca a Alexandre.
– Hola, mucho gusto mi nombre es Silvin ¿el suyo?
-Alexandre, aunque no lo parezca soy el ultimo antropólogo de la civilización occidental ¿quién eres? -Musito este al final- frente a una agradable sonrisa.
-Soy el conductor del señor Matsubara, uno de los personajes más importantes de Bogotá.
-Claro – diciendo un poco despectivamente- el magnate narcotraficante de D.I.O.S…
-Como se atreve a llamar así al señor Matsubara – exclama angustiado Silvin- el señor
Matsubara nunca le haría daño a una mosca.
Dice Alexandre: -Seguramente, no a una
mosca, pero si a todos los consumidores de D.I.O.S…La dinastía Matsubara desde el siglo
XXV tuvo el control del arma más poderosa de la humanidad antigua: el cerebro. Gran parte de los adelantos y de los mundos que crea son una proeza estética inigualable, siempre mantengo en este parque escuchando mitologías – dice expectante Alexandre mirando al suelo- gente que puede ser desde un importante cantante de Rock, hasta ser la reencarnación del nirvana de un puerco o un gato (animal favorito de algunas mujeres para probar D.I.O.S).
— mira ese personaje de allí – señala a un mendigo arrastrándose- gracias a D.I.O.S, se convirtió en una lombriz, eso me dijo cuándo lo conocí, que cuando pequeño jugaba a mutilar a las lombrices y que algún día quería ser como ellas, ahora mira, gracias a
esa maldita droga es una lombriz y un ser despreciable para algunos…
– Alexandre – le dijo Silvin sin vacilar- Probemos D.I.O.S…Alexandre sin hacer la mínima
resistencia pasó su tarjeta de la patria, con hologramas, ergo, cae una felpa de D.I.O.S, al
respaldo una imagen de un tigre comiendo a un dragón, paradójicamente a Silvin esa Imagen le era familiar y se dispuso a crear un mundo gracias a D.I.O.S. 
Alexandre rogaba por ser un
vikingo o Arthur Miller el escritor de Marilyn Monroe.
Salome se dirige hacia su esposo, el señor Valoyes, al igual que ella oligarca de la tribu de
Sudan del sur que se acento en parte del Tolima, donde plantearon la primera ciudad estado africana en Colombia luego de la colonización del siglo XXIV.
Salome nunca consumió D.I.O.S, su espíritu se trastocó en una realidad alterna donde era una eco-feminista de la antigua era, ella no se había tomado el baño matutino, y encontró uno jeans rotos, una playera que tenía una palabra sugestivamente olvidada FREE, lengua muerta ya que según la cosmogonía Matsubara fueron los que lograron hacer de la Atlántida – América o Estados
unidos una ciudad sumergida. Solo existían las siglas de D.I.O.S en ese llamado idioma
extraño y ridículo.
-Te encuentras bien amor – dijo Emile Nazario Valoyes- quieres que te sirva un té…
– Siempre ha existido un modelo jerárquico, e idealizado de las clases excluyentes, se acerca mucho a lo que tu familia hace, matar blancos, nunca aceptaron su racismo como forma de resistencia y pretendieron hacer una oligarquía, si me miras soy una Bogotana con cara de japonés, si vemos hace unos siglos no era así…
– Que te pasa mi amor – exclamo tranquilamente Emile- nuestra forma de hacer política es hacer realizaciones contra el imperio Alemán, nosotros los tenemos de esclavos, y
vengaremos a los antiguos judíos e indígenas, antes razas superiores, ahora si quedan dos son muy pocos, en esta ciudad de basura, Bogotá ¿No te das cuenta? Somos muchos más y necesitamos que todos tengan a D.I.O.S en sus venas, para que vean una realidad…
mejor.
-Sé que mi padre tiene el antídoto para erradicar a D.I.O.S del mundo, pero antes de
encontrar esa planta, redimiré a la mujer, saldré a la plaza del Ser, y cumpliré la utopía
hipermoderna de la liberación femenina… saldré a la plaza Anaximandro.
Valoyes sabía que Salome había tomado a D.I.O.S, él tranquilamente veía como cada pensamiento se incrustaba en su cabeza.
Salome dormía, la plaza no existía en la realidad, era un orinal de Borrachos de Sake Japonés, del cual su familia era dueña.
Silvin al lado de Alexandre, se convirtieron gracias a D.I.O.S, Uno en Atahualpa Yupanqui, el otro en un famoso amigo de Yuri Gagarin, el honorable conductor que acompaño al primer vuelo lunar de la antigua era, Dimitry Smoledov, máximo armamentista del Comunismo Ruso en su tiempo libre, gran seguidor de Rimbaud.
Al lado de ello un León que significaba frente a un grupo de palomas el Olimpo que siempre imaginan a estos grandes personajes de la humanidad, unidos a una afición particular, las mujeres. Caminaban por aquellos senderos del parque “Cicuta” dando cátedra a todos los jóvenes, un poco más de medio millón.
En las manos de Smoledov, el Timeo de Platón y en las manos de Atahualpa una guitarra donde cantaba “los ejes de mi carreta”: E sdemasiado aburrido, seguir y seguir…
 
– Nunca dejare mi vida – le dijo Smoledov a Atahualpa- constituiré el más grande emporio de armas para acabar con los Matsubara.
– Mi guitarra – Decía Atahualpa- es para cantar y componer a la más bella América para
embellecer cada vez más lentamente y construir eso que nos sonsacaron los Matsubara,
estoy plenamente convencido que esto es irreal, las calles tan bellas, el metro anaeróbico, las plantas, el jardín de adonis, estos olores y estos sabores, parecen eximidos de las grandes latitudes paradisiacas, Bogotá es la metrópoli más bella del siglo XXXI…
– Mira a aquellas mujeres, serán nuestras esposas, el supremo amor a ellas.
– Poseen una mirada felina… – Dice Atahualpa- son bellas como Helena.
Silvin y Alexandre terminaron en un caño en la final del antiguo rio Fucha ahora el río nipón Natsube, hablándole a un perro, y a un nido de ratas, al lado dos gatos que ya empezaban a mascullar parte de su piel, no era su realidad, era la realidad de D.I.O.S.
El tiempo de D.I.O.S
es perfecto, era el lema de los amoblados de Matsubara, estaban al pie de un gran cartel 8D de publicidad de aquel sujeto.
Salome regresa a su trabajo, sigue diseñando mundos posibles. ¿Qué tipo de interior le
encantaría señor?
– Quiero ese interior que me lleve cada noche a vacaciones… Una playa
Haitiana…
– Será perfecto para su familia señor… Le sonríe Salome.
Silvin abre el libro del anarquista Japonés, donde la primera línea versa:
La hora del nuevo
reino ha llegado, la segunda venida está cerca
Le pareció algo escrito bajo el efecto de D.I.O.S….
Silvin pide ayuda, es la epilepsia que produce D.I.O.S.
Matsubara le llama “real” a lo que hace brillar la madera de sus muebles.

Magistrados, un relato de Luis Antonio Bolaños de la Cruz

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Albert Robida (1882) «salida de la ópera en el año 2000». 

 

Luis Antonio Bolaños de la Cruz

 

Magistrado(a)s se encuadra en la serie del Imperio Decadente, relata un acontecimiento sucedido en el amanecer de la rebelión, cuando los propios planetas con conciencia Gaia participaban para apoyar la rebelión.

Lo(a)s Magistrados de nuestra urbe (o de cualquiera de las otras 12 urbes del planeta) solo funcionaban adecuadamente cuando les daban cuerda; los encargados o fiabytrus nunca efectuaban su labor porque los dilatados protocolos exigidos por sus mecanismos inhibidores-excitadores de atención al público, exagerados en su precisión y minuciosos en su detalle, se constituían en un peliagudo y largo problema. Existía el método corto: buscar las llaves en los bolsillos interiores de los mohosos baúles depositados en el sótano repleto de cachivaches donde no penetra la luz y convertidos en madrigueras de bichos que devoran los dedos (no comprobado ya que sólo los fiabytrus tenían acceso, pero es vox populi). Y el más corto aún aunque sin garantía de respuesta acertada: que el interesado en consultarlos les propinara una bofetada mientras deambulaban entre el gentío.

Lo peor de los fiabytrus era que iniciada la búsqueda no podían abandonarla ya que se generaba un loop que se autolubricaba y debían golpearles en el cráneo con rudeza (lo cual se combinaba con probables daños y convalecencia) para conseguir la extracción, entonces por la general a su fealdad (decían los chismes, que eran productos fallados de las calderas de protoplasma imperiales y anexados a la burocracia de nuestro planeta) incorporaban vendajes y apósitos. Así que esa posible brevedad en la ejecución con su ayuda estaba precedida de niveles organizativos desmesurados, pesados y esforzados que liquidaban de antemano la utilidad de su procedimiento, ya que las respuestas de lo inquirido a los Magistrado(a)s llegaban tardías. De allí que el público prefiriera las bofetadas convirtiendo a los fiabytrus en inútiles accesorios.

Según las noticias que aparecían en la red pulsante en las demás metrópolis el sistema de Magistrado(a)s parecía que funcionaba igual, leyendo entre líneas surgía segura su decadencia idéntica a la nuestra. Rumores cuya difusión se prohibía por proclama señalaban que los locales (y los de las demás urbes también, si atrapabas las líneas de mensajes de texto adecuadas) cuando no los veían se movían en saltos cuánticos instantáneos para susurrarse consignas, por eso las cámaras grabadoras siempre funcionaban, pero algo sucedía ya que al exhibirlas, extenso metraje nocturno al cierre de la actividad, se encontraba velado sin importar la velocidad que se programara para seguir las peripecias nocturnas.

Que la verdad se depositaba en los intersticios de la hablilla quedaba demostrada porque cada mañana al iniciarse las faenas del consistorio en medio de su habitual greguería, acontecía que los Magistrado(a)s habían cambiado de lugares. A partir de la ruta trazada por sus desplazamientos se impartía soluciones o se decidían proyectos más por la persistencia de sus “dosor” (dobles sombras reales que surgían donde se cruzaban sus caminatas, que ennegrecían el espacio y ejecutaban una lectura alternativa al procedimiento estipulado pero tan escuchada como la formal), además sin que nadie lo pidiera interpretadas por los fiabytrus quienes añadían una tercera capa argumental a los pedidos y preguntas de la muchedumbre, como observamos poco se gestionaba por conversación directa con los Magistrado(a)s, así que los peticionarios o demandantes elegidos en cabildo según la referencia de las familias o de los barrios accedían al mecanismo de funcionamiento a través de la bofetada pero ante el silencio de los magistrados aceptaban las interpretaciones de los fiabytrus y las respuestas de los dosors: eran lo mas parecido en reacción física real que existía en cuanto a Magistrado(a)s, quienes permanecían casi siempre callados en sus cabinas de atención, pero que se reunían en grupos informales con la gente para conversar tupido y divertirse de lo lindo. Caos organizado de ineficiencia demostrada.

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Sobre mamadas y currambas 2017- 2018 #memes

 

Después de la tormenta de perder el dominio .com nos constituimos como una organización dedicada al mame. El año pasado intentaron silenciarnos pero el poder de la providencia de la ternura nos ha permitido volver, y ahora con más fortaleza que nunca. Por eso, desde hace un año, nos engalanamos como milinviernos.org Deseamos, en un principio, trasladarnos a milinviernos triple x, pero los costos eran altísimos para esta aventura de ternura. Empero, nos aprestamos a compartir con los respetados lectores, la producción memísticas de estos dos años que ha seguido siendo constante y masiva como las depresiones que nos acechan todos los días al levantarnos de la cama, ya sin las erecciones de los tiempos de juventud sino con la flacidez que otorgan tantos divorcios.

 

Es hora pues de advertir que estamos más cerca del ancianato que del jardín infantil,  y por tanto, saber que el olor a pañal volverá a nuestras vidas con mayor importancia y furia. Esperamos que disfruten este repaso y así tener la claridad de que todos los años estarán más llenos de desgracias pero al tiempo más sensatez como para que eso importe.

Y saber que este pequeño no tiene huevitas

 

 

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El clon de Borges: una novela de Campo Ricardo Burgos

La máquina de hacer Georgies

El millonario Miguel Ospino, fanboy de Borges, decide clonarlo. Su labor de crianza de ese nuevo genio, es tan minuciosa que lo deja sumergirse en el idioma porteño que luego enriquecerá la lengua literaria de ese duplicado del afamado escritor argenito para así construir nuevos escritos desde el aislamiento de una hacienda de Villa de Leyva (Colombia).

El Georgie clonado ocupará sus días en la lectura y la escritura de modo tal que saldrán nuevas novelas y ensayos e, incluso, versiones y variantes de los escritos que el Borges original hizo. Este aislamiento de una criatura tan inviable como el clon, semeja a la novela con el tinglado de la isla del doctor Moureau.

La historia comienza cuando a Saker, un académico que estudia con un entusiasmo que limita con la obsecuencia  la literatura del autor de Historia universal de la infamia, lo contacta un empleado del millonario para llevarlo a ese lugar que habita ese monstruo de las letras que continúa con lo hecho por el Jorge Luis que nació a fines del siglo XIX.

La clonación de Borges instituye la figura de un Pierre Menard que trasciende el ámbito de lo establecido como literario: el duplicado de Georgie no es invidente ni se involucra con una mujer de izquierdas que hace constar la impotencia, el complejo edípico y el terror del más celebrado autor del siglo XX que no ganó el nobel.

El clon de Georgie no implica que sea él mismo. La sugerencia de que esta criatura escriba en lugar de dedicarse al tejo o sembrar olivas en los campos de Villa de Leyva, implica una perspectiva no determinista de los genes; es necesario un ambiente que, cruzado con las potencialidades biológicas, permita la aparición de un monstruo de las letras y, por lo tanto, se construye un mundo en el cual la noción de libertad entra en tensión con la del destino glorioso.

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La óptica de la ciencia ficción. Reseña a Punto Ciego, de J. A. Conde

 

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

– Jorge Luis Borges

LA ÓPTICA DE LA CIENCIA FICCIÓN. 

RESEÑA A PUNTO CIEGO, DE JUAN ALBERTO CONDE A. 

 

«Del ojo al pene el camino es breve». Una frase lapidaria, pero tal vez una que el autor preferiría no fuera la más célebre, que aparece en boca de uno de los personajes del libro, que no tiene nombre, sino al que se le llama sencillamente como El Acuario; con esta frase, no exenta de gracia pero poco elegante,  inicio mi reflexión sobre la novela de Conde, que incita a cuestionarse sobre esa cercanía casi dependiente entre la filosofía y la óptica, con la que podríamos reformular un nuevo aforismo que rezara: «De la filosofía a la óptica el camino es breve».

De manera semejante a la del desafortunado Baruch Spinoza, que tras ser excolmulgado de la religión judía en Amsterdam debió entonces dedicarse a la labor de pulir lentes, labor que le otorgó cierta celebridad en su época y cuya inventiva magistral incluso lo impulsó a desarrollar unos excelentes lentes para telescopios; así como George Berkeley, el obispo irlandés que demostró que toda existencia se fundaba en el acto de percepción, llevando el idealismo a su extremo más delirante, y de este modo, terminó también desarrollando una teoría de la óptica; y lo mismo que siglos después, un lascivo bibliotecario francés llamado Georges Bataille llevara sus investigaciones sobre el erotismo al plano escatológico del glóbulo ocular en La Historia Del Ojo; tenemos claro que, desde luego, no resulta nada increíble que del sendero de la reflexión filosófica se extravíe el pensamiento hacia el bosque maravilloso del oculismo.

Esta fue la historia arquetípica que vivió Henry, el joven protagonista de la novela, cuyas meditaciones filosóficas urgieron un siguiente paso hacia la experimentación práctica de la percepción óptica, por lo cual su paso por la facultad de Filosofía le dio un bagaje teórico que solo encontró una posibilidad de desarrollo práctico en la labor prosaica de una óptica bogotana. Pero no fue sino hasta que el hado le posibilitó conocer al ejemplar más imperfecto visualmente (a quien ya nos referimos en primera instancia como «El Acuario») que este joven Víctor Frankenstein optometrista pudo darle rienda suelta a sus más extrañas especulaciones, confrontado a un nuevo universo que su Golem gafufo prometía brindarle.

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Parejos de la Noche Cuántica. Cuento de Luis Bolaños

Parejos de la Noche Cuántica

Luis Antonio Bolaños de la Cruz

Muchos de mis relatos están dedicados a exorcizar a la más vasta tiranía galáctica: el Imperio Decadente. Este también se ubica en ese ámbito ya reconocido y recorrido, con la intención de brindar merced a conjeturas sociológicas y especulaciones sobre los avances científicos, una explicación de tantas sobre ciertas costumbres cotidianas, incluyendo la sexualidad. Sturgeon, Silverberg, Varley, Brin y muchos otros abordaron el tema, a sus textos he arrimado mi caletre; para nada son responsables de lo proferido a continuación.

 

Santuario: Se decía que Refugio consistía en los restos de una pavesa, en algún momento galaxia frustrada, con cientos de estrellas cercanas a algunas semanas o meses luz de distancia unas de otras e influyéndose en reciprocidad, que quedaron aisladas cuando un agujero negro muy masivo absorbió casi toda la materia existente en el entorno, aceleró alejándose y dejo esos residuos y escombros rodeados por un par de nubes de fragmentos que orbitaban en los confines lanzando cometas por miles (se comenta que los cielos de Refugio refulgen y en él se se forjan joyas siderales y se trazan encajes luminosos dignos de admirarse, registrar y coleccionar). Aunque al interior de uno de los brazos espirales se encuentra a suficiente distancia del centro de la galaxia para que la serenidad y la estabilidad caractericen las relaciones entre sus planetas y lunas. Sin embargo, por su disposición ramificada y densa se tornó durante los grandes combates contra el imperio teatro de acechanzas y encerronas que se convertían en emboscadas, estratagemas y celadas con su correspondiente hemorragia para ambos bandos, a partir de la expulsión de los imperiales de Refugio cristalizó la decadencia que ya estaban sufriendo en esa vasta zona del brazo. Uno de sus episodios postreros aparece recogido o reflejado en esta breve remembranza.

Vodevil: Si algo distinguía a los “smorrs” era su permanente jolgorio, su consigna era “Lo único que los “smorrs nos tomamos en serio es la alegría”; constituían una tropa de nómadas con varias flotas que nunca fueron sometidas de manera total por el imperio, sobre todo por que sus latrocinios eran acotados y dirigidos contra piratas y similares, constituyendo una suerte de vigilantes justicieros secundarios de costumbres muy abiertas, que además de limpieza social entregaban espectáculos, carcajadas y mercancías casi siempre baratas o raras y manejaban un trío de aún más extrañas técnicas:

a. que les permitía viajar veloces con métodos alternativos a los usuales (Como la luz interactúa consigo misma a alta energía, las naves lanzan un rayo de iones pesados sobre los cuales han practicado el ejercicio de Aspect-Bell, los que parten primero servirán de autopista y a su trayectoria le disparan los pares abandonados mediante láseres potentes que se enganchan a los fotones hermanos del haz y juntos jalan la embarcación una y otra vez, al inicio el incremento es infinitesimal y el aumento de velocidad nulo, pero la insistencia y la resonancia cuántica triunfan donde la economía abandona el acto),

b. domesticar animales imposibles (amaestraron una especie de Caerostris, que no sólo tejían una red fortísima que permitía recubrir las armaduras individuales para la batalla, y además revestir y envolver el propio fuselaje del navío, sino que poseían empatía, gracias a los lazos creados entre cuidadores y cuidadas se guiaba su producción hacia el arte, de allí los diseños extraños y las cortinas de seda -que abundaban por doquier en pasillos o salas- o hacia la diversión, como cuerdas pegajosas que sólo sueltan a los encordelados a una orden de los domeñadores. Podían tener sus nidos en cualquier parte y se manejaban con un cierto grado de autonomía (ejerciendo labores quizás peligrosas) y

c. levantar estatuas de láminas acuosas (Paciencia y tiempo eran dilatados y casi interminables en sus periplos, dedicarse a manipular agua adicionando diversas moléculas les llevo a resultados en algunos casos sorprendentes, uno de los más reconocidos fue el de las láminas embolsadas en redecillas transparentes y habitadas por colonias de microorganismos que responden a ciertos estímulos casi como conversando, para montarlas se requiere un experto que con la fuerza y presión adecuadas las va armando hasta obtener el resultado previsto, fácil surge relacionarlo con una cierta magia).

Además cuando los trataban con soberbia o desprecio recurrían a algo que denominaban la “gimnasia de lo efímero” generando hordas de muñecos muy baratos repletos de circuitería y mañas que ejecutaban rutinas en apariencia imposibles copando el mercado, después de vendidos en ingentes cantidades (por su precio tentador) se marchaban y los exquisitos juguetes dejaban de funcionar ya que el diseño incluía una ligazón con los biorritmos de sus inventores y una vez que las naves “smorrs” se alejaban se convertían en un montón de inútiles desperdicios que emitían como una única acción una corrosiva carcajada. La muerte -a diferencia de los aparatos represores para quienes era una “forma de control social”- era tan sólo un suceso caracterizado por “ausencia crónica de adiestramiento”.

Talante: Escurridizos y magníficos exploradores con la osadía suficiente para fintar y acertar y con la fiereza para sostener sus jugadas. Intuitivos con un alto porcentaje de acierto, Refugio siempre lo era y lo había sido para ellos y al reproducir su existencia como espaciales –nunca les aplicaron las medidas restrictivas de las cuales tuvimos que liberarnos los planetarios como los nanochips imperiales que interferían con nuestras reflexiones, pensamientos y enlaces neuronales aniquilando ideas, sueños y propuestas que rebasaran los checks colocados en las circunvoluciones cerebrales– su autonomía les permitió elegir enemigo cuando los represores llegaron a por nosotros. Los rebeldes por esculpir seres originales rechazábamos la tendencia imperial a modelar masas de individuos caracterizados por compartir esquemas de comportamientos similares y controlables (en la práctica podríamos afirmar que se aproxima a una relativa idiotización, la cual persigue, aniquilar la voluntad y mantener por otra parte, la estabilidad. Por tal motivo congeniamos en seguida con los “smorrs”.

Go to Ego: Sobre mi: stricto sensu no clasifico como humano, cuando la guerra se expandió la clonación a partir de guerreros modelo había sido la técnica preferida para abastecer de soldados las tropas, la vorágine que nos envolvía iba devorando cada aspecto incorporado, lo que motivo a los maniobradores tácticos a medida que la rebelión crecía a eliminar restricciones y arrojar a las llamas de los combates a las personas reales sin cuerpos de respaldo, la rapidez con que se consumían ejércitos, flotas y planetas obligó además a confeccionar pseudohumanos y similares y a reclutar o alquilar voluntarios y/o mercenarios de otras especies para cubrir las bajas; los intentos de acotar por homogeneidad o de uniformizar los grupos de combatientes fracasaron y la fluidez requerida para reemplazar a los desaparecidos culminó al constituirse las unidades militares como un auténtico mosaico representativo de las humanidades y las demás especies que cohabitan con nosotros el espacio galáctico comprobado; sin embargo se mantuvieron los condicionamientos que se anclaban en las jerarquías y la pirámide de mando. Los rebeldes marchamos en dirección opuesta, era una aventura épica entre iguales, así que las orgías semanales o diarias según decidiera cada colectividad bélica constituían la más requerida forma de socialización fraterna y gozosa, que en simultánea era categoría taxonómica para identificar procesos globales de placer y figura geométrica que expresaba la participación total de los miembros de dichas guarniciones. Comprendimos que el abordaje del tema sexual era la llave para la libertad y que el placer derivado de su práctica era fuerza cohesionante y renovadora.

Logramos lo que se juzgaría como imposible: MANTENERNOS vibrantes con el significado de que el esplendor alcanzado no se marchitaría, seguiríamos bellos e inteligentes de una manera divergente: no ligados a la servidumbre del imperio sino extraños y fundidos al destino de las humanidades anidadas en la galaxia, somos como gemas tan perfectas que devenimos invisibles para el aparato opresor, y tal masa de seres conscientes jamás existió y esa era la eclosión de guapeza, serenidad y creatividad que nos caracterizaba: lo que a sangre y fuego apuntó a impedir el imperio recurriendo al control extremo de nuestras mentes con microchips instalados desde el nacimiento, o cuando nos extraen de las piscinas de cuerpos o nos activan para servir; el despliegue de la rebelión indica que han fracasado.

Habitat: Las orgías se erigían entonces cual uno de los momentos máximos de socialización de las tripulaciones, de comunicación y convivencia, igual que las comilonas o las representaciones teatrales o artísticas, pero en las orgías demostrábamos cuan polimorfos eramos en realidad, la heterosexualidad o la homosexualidad ni se practican con exclusividad ni exponían paradigmas propuestos como alternativas para parejas, parejos o grupos; las orgías exhiben codificaciones y plasman algoritmos que desnudan aquellas pautas donde se manifiestan lo diverso y lo complejo que podemos ser, ejemplifica estilos y conductas que rompen con los esquemas secos y momificados que el poder se esforzó por imponernos, no existe entonces preocupación por aparecer como varoniles o femeniles, estilamos sucesivas máscaras según las circunstancias o deseos van adviniendo, las cuales afloran dedicadas a gozar y adoptar actividades creativas o de servicio; la sexualidad con sus dinámicas, rellena y estimula lo cotidiano concediendo sentido, lubricando engorros y disolviendo contiendas. Tampoco competimos en la palestra de la afectividad  con los ritualizados bosquejos que representan una copia fallida del periclitado modelo heterosexual, esa praxis nos conlleva a confrontar mitos y prejuicios sobre la masculinidad y la feminidad, sobre uniones “distintas”, sobre neo modelos de convivencia, de amor y comunicación, otras formas de “estar” en la vida. Por eso en nuestras flotas la mujer ha dejado de ser etérea, participa a “vela solar desplegada” y con vigor, se ha logrado así la equidad con la concreción de la libertad sexual, en las armadas de los rebeldes y sus aliados.

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