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Ray Bradbury vaticinó la presidencia de Trump.

El cuento  de Ray Bradbury, “Un sonido de Trueno”, publicado en el año 1952 en la revista Colliers, probablemente debió su celebridad durante muchos años debido a uno de los pioneros de  la Teoría del Caos, Edward Lorenz, quien acuñó el término  “Efecto Mariposa” para referirse a la estricta dependencia que presentan algunos sistemas sobre sus condiciones iniciales, en los cuales un pequeño cambio puede ocasionar una gran perturbación en un estadio posterior. Y esta elegante idea, no del todo novedosa (pues siempre se ha hablado del proverbio chino que reza: “El batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo”) aparece por primera vez desarrollada literariamente en este breve relato sobre una máquina del Tiempo que permite hacer safaris en la prehistoria.

Pero este punto científico, que no deja de ser interesante a todas luces desde los estudios de la complejidad, no es el que quisiera abordar para desempolvar una de las llamadas “mejores historias de viajes en el Tiempo”. Más bien, quisiera detenerme en la pertinencia política y la aguda predicción de “Un Sonido de Trueno” para la realidad que se vive en el país del Norte Más bien, el célebre autor de ciencia ficción  tampoco sería el primer pensador que analizando detenidamente la constitución de su país pudiera pronosticar la facilidad que de ella podría derivar un individuo para establecer una dictadura. Más bien, fue el célebre matemático Kurt Gödel quien, durante su estudio para el examen de ciudadanía del país del Norte en 1947, encontró  una falla lógica interna que demostraba cómo legalmente se podría establecer un fascismo en el país del Norte y convertirse de esta manera perfectamente legal en un feliz dictador.  La fórmula nunca la expresó Gödel, pero siempre ha estado flotando el aire en los ambientes intelectuales dejando espacio a la amplia especulación y la amenaza constante de que este pronóstico se cumpla.

En abril del presente año, durante la visita de Angela Merkel, la Casa Blanca  destacaba la genealogía alemana (Deutsche) de Trump. Curiosamente, en el cuento de Bradbury es  Deutscher, obvia referencia a los alemanes y el nazismo,  quien representa el riesgo de una posible dictadura:

‹‹Tenemos suerte. Si “Deutscher” hubiese ganado, tendríamos la peor de las dictaduras. Existe un hombre que es un anti todo para ti, un militarista, anticristo, antihumano, antintelectual. La gente nos llamó, ya sabe usted, bromeando, pero no enteramente. Decían que si “Deutscher” se volviera presidente, querían ir a vivir a 1492. Por supuesto, no nos ocupamos de organizar evasiones, sino safaris. ››

Hasta este momento, todo es un gran alivio y esperanza para la gente de 2055. Pero no es sino a través del desarrollo del cuento que se observan las funestas precipitaciones que se derivan de no atender con cuidado los resultados de lo que posteriormente se llamó “Efecto Mariposa” y es allí, gracias a éste viajero del Tiempo, descuidado y torpe, a quien sus guías desearían haber matado antes o dejar allí abandonado a su suerte, en las selvas del pasado, que entendemos una explicación totalmente novedosa desde la ciencia ficción sobre la presidencia del germano-americano Donald Trump. Al haber afectado una condición inicial aparentemente sin importancia, Eckels, el turista torpe del Tiempo,  desencadenó una perturbación que nos ha alcanzado hasta el 2018 en forma de distopía política, con un villano tan vulgar y obvio que seguro Marvel quisiera comprar sus derechos.

Y si  bien existen algunos artículos hablando sobre la predicción de Bradbury sobre Trump, la mayoría apuntan a la novela Fahrenheit 451 de 1953; como el cuento Un sonido del Trueno tiene fecha de publicación de 1952, considero que ya el autor iba mascullando las atrocidades anti-intelectuales que se vendrían y luego abordaría extraordinariamente en su celebrada novela de Bomberos.

No me sobra otra cosa que invitarlos a leer el cuento y sacar sus conclusiones por ustedes mismos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Reseña“Lucía sin luz”, de Gustavo Caso Rosendi (ediciones El Mono Armado, 2016). Por Leandro Alva

Sería muy sencillo afirmar que este libro se adentra con singular eficacia en los recovecos de la relación que urdieron el autor y su madre a lo largo de sus años de coincidencia sobre esta tierra.

Sería muy sencillo hacer un rejunte de fundamentos psicológicos y convocar a Edipo para esclarecer cuestiones íntimas de la problemática familiar y su reflejo en el ámbito poético.

Sería muy sencillo caer en el elogio fácil porque, de hecho, nos encontramos ante uno de esos libros que, desgraciadamente, no aparecen con la frecuencia esperable; un trabajo tiernamente filoso, por momentos cruel hasta el desgarro que permite abordar el vínculo madre-hijo sin tapujos ni condescendencias.

Por todo eso, el asunto no es tan sencillo.

 

Desde la cita que abre el poemario, Gustavo nos desconcierta con algunos versos de “La sonrisa de mamá”, clásico indiscutido de Palito Ortega. Y uno no sabe a qué atenerse porque ese toquecito kitsch nos deja más indefensos frente a las páginas que se nos vienen encima, nos ablanda un poco para luego darnos una caricia rugosa y persistente que nos transporta desde la calidez y la comodidad intrauterina hasta el destierro en la intemperie posterior, definitiva. “Mi territorio ha ido a parar a la basura”, exclama el poeta cuando atraviesa la línea que divide ambos mundos. A partir de ese momento, los tiempos se invierten y se superponen, en un juego de espejos donde el autor, finalmente, pasa a ser la madre de su madre.

De movida queda claro que la cosa no va a ser fácil; un “pecho agrio” será el alimento que más a menudo le va a ofrecer su progenitora, cuyo nombre-título se escabulle hasta el sexto poema, no así su presencia, que se respira desde la primera frase. Porque se habla tanto de la madre como de la ausencia de la madre, de su amor y su cuidado como de su falta de amor y su falta de cuidado. Lucía parece no haber sido una mamá perfecta (ninguna lo es, a fin de cuentas) pero el autor no tiene ningún reparo en confesarlo desde la honestidad más despojada. Y eso es un logro, un gran logro. “Sería muy fácil odiarla,  –escribe Caso Rosendi- pero tomo el camino más difícil.”

 

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Antología Tenebra (terror peruano). Reseña de Luis Bolaños.

 

Tenebra

Muestra de Cuentos Peruanos de Terror / Torre de Papel

Reseña: Luis Antonio Bolaños De La Cruz

 Tenebra: muestra de cuentos peruanos de terror, compilación de cuentos realizada y prologada por Carlos Enrique Saldivar, ya se encuentra a la venta en librerías de Lima a S/. 25.00. Esta es una muestra de literatura peruana contemporánea donde encontraremos historias que se insertan dentro del terror, el horror y el gore, en la web de la editorial viene con un mapa para consultar todos los lugares de venta.

 

La presentación de este libro se realizará el sábado 29 de julio a las 2:00 p.m. en el auditorio Abraham Valdelomar en la Feria Internacional del libro de Lima. Fernando Honorio y Helen Gárnica acompañarán al compilador con sus comentarios.

 

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Dedicada a Carlos Calderón Fajardo, ese escritor prolífico y sereno que nos deslumbra o que nos hiere con sus obras fantásticas cuajadas de extrañeza y nimbadas de belleza discurriendo en la periferia (pienso en “Playas”) del conocimiento o la emoción, pero convirtiéndola en diseño de geometría extraordinaria (trilogía sobre Sarah Ellen) e imaginación inagotable (cualquiera de su bibliografía).

Las deliciosas biografías pergeñadas para presentarlos no sólo humanizan sino logran que simpaticemos con los autores, hay algunas infidencias, que espero deliberadas, en el afán de actualizar los retratos que de alguno(a)s pudiéramos haber adquirido como anticipo.

La carátula de “La Clínica Digital” mezcla gótico y manga de terror (en especial Ringu: El Aro) con solvencia logrando inquietarnos y agarrarnos lo suficiente para que le echemos una segunda mirada y eso es clave y conveniente cuando sucede frente a la góndola del supermercado o el anaquel de la librería.

Se lee rápido, la calidad media es altísima… y no porque sea una antología de terror pergeñada en un país con una tradición breve y débil les desilusionará, unos gustarán más que otros, pero excepto un par, ninguno lo dejará indiferente, así que a hincar los colmillos, morder con fruición y retorcer el puñal en la hendidura (no importa cuál que será recibido con placer) mientras degustan sórdidos sucesos, posesiones oscilantes entre la ofuscación y la machaconería embrutecedora, monomanías compulsivas y hasta éxtasis sublimes, que los hay, aunque discrepemos de sus motivos motrices.

Prólogo; El Terror que nos atrapa: Carlos Enrique Saldívar consigue extraer fluidos multicolores de la versión historiada en que nos expone la presencia del género en nuestra literatura, recupera autores claves, puntea con tonos graves las temáticas de los 16 relatos mientras pasea por su amplia gama sembrando detalles, sugiere motivos para su relativa marginación y lanza explicación con fecha para su actual eclosión, sin olvidar nombrar las obras que ya configuran la panoplia del movimiento que empieza a dejar huella y a defenderse.

La Criatura de los Humedales: Liliana Flores Vega

Interesante crónica hilvanada con soltura y eficiencia que mezcla mitología inca con guiños lovecraftianos, en el primer caso Urpay Huachac alude en efecto a la que pare palomas en el pantano, considerada diosa del mar y de los humedales, madre de los peces y de las aves marinas, adorada por los pescadores; en el segundo se apropia de los conceptos de “antiguos Innombrables” y “no se puede matar a lo que ya está muerto”, horror de los horrores que actúa sin piedad, lo cual queda rubricado en esa posdata que muy bien podría cerrar un relato de los Mitos de Cthulhu.

Amor Filial: Jim Rodríguez

Una nota de suspenso vibra sobre la aparente apacibilidad de la noche, la rutina es quebrada por una aparición insólita y el terror empieza a tremolar y a depositarse en cada palabra reiterada, en cada razonamiento drenado, pero la fascinación mezcla de estupefacción y pasmo que se anida en las postreras oraciones le otorga la capacidad para sobrecogernos y aterrorizarnos. Exquisito sin ambages.

La de la Idiota Sonrisa: Carlos Carrillo

Atrapa desde la primera línea y se lee en un suspiro… tembloroso, porque no escatima el horror y las descripciones sanguinolentas; elevado manejo del tiempo narrativo de los tres personajes, la Madre no tiene nombre quizás representando a todas las madres, Lourdes la hija evoca el milagro embaidor de los pastorcillos de Fátima, esa farsa montada por la iglesia portuguesa, Mehrla la amiga equivale a mirlo: para los griegos era animal sagrado, aunque destructivo relacionado con miedo y promesas al mismo tiempo y en torno a esa vertiginosa relación se despliega un terrorífico plan que podría afectar a la humanidad.

Oxiuros: Jorge Casilla Lozano

Inicia con una muy buena metáfora: Infinitos recuerdos se alborotan en mi cerebro, intentando escapar por mi boca. Se asemejan a miles de murciélagos que quieren huir de modo alocado por una angosta grieta horizontal” Historia de un ermitaño amargado que crea vida a partir de sus -o debería decir de SU parásito- en un desenlace catártico y no por ello menos horroroso. Original y estupendo.

El Nacimiento de la Maldad: Sarko Medina Hinojosa

Imposible nacimiento de una bestia putrefacta pero que calza exacta en el propósito casi biográfico y metafórico que pugna por organizar ese cuerpo y esa voluntad nutrida por la ira y el deseo de venganza, presentado con una dosis de cotidianidad que lo torna manejable.

Disección: Yelinna Pulliti Carrasco

Potente (y asimismo suave) fantasmagoría que destila compasión por los cadáveres bajo el bisturí de la necropsia, formidable versión empática con cierta dosis de sarcasmo que conecta el mundo del espíritu con el mundo de la objetividad… pero la dimensión infernal envía su representante para la repetición del ciclo de “disección”. Altamente recomendable.

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“EL AMOR LOCO” DE REBETEZ, UN RELATO Y UNA SALVACIÓN DE LA RUTINA

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René Rebetez

“EL AMOR LOCO”, UN RELATO Y UNA SALVACIÓN DE LA RUTINA

Por: Sharon Alejandra Mariño Alfonso

El propósito de este escrito consiste en analizar las categorías expuestas en el cuento “El amor loco” del autor colombiano René Rebetez en torno a las distinciones que establece entre lo humano y lo artificial. Para abordar los principales planteamientos del escritor indagaremos por los aspectos estructurales y temáticos de su obra,  con el fin de identificar aquellos interrogantes propios del género de la ciencia ficción que, más allá de problematizar las condiciones de Tiempo y Espacio, buscan acercar experiencias que cada vez parecen más cercanas.

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“El amor loco” es uno de los cuentos que componen la colección Ellos lo llaman amanecer y otros relatos (1996), en él su narrador autodiegético se nos presenta como un escritor encargado de enviar mensajes al pasado mediante un dictado, que bien podrían compararse con las notas de voz que se graban para que después de un tiempo considerable reanuden el trabajo, o para que dejen algún punto claro en medio de la confusión. La diferencia es que Klunk se comunica con un pasado de más de mil años de distancia con el objetivo de estudiar lo que él denomina “la peste sentimental”, producida entre 1930 y 1960. El trabajo de este personaje consiste en aproximarse al tipo de manifestaciones afectivas que tuvieron lugar en estos años, y de los que concluye que “nunca el amor ha sido tan equívoco y la función sexual tan interferida por los sentimientos como en aquella época” (p. 108).

Aunque el mecanismo a través del cual se realiza el puente entre una y otra época no se establece más que por el uso de electrodos y cables que conectan el personaje a una gran computadora, las escasas referencias a esta manera de desplazarse y la facilidad con que se realiza dan cuenta de lo sencillo que resulta asociar esa clase de dispositivos (máquinas, motores, controles, etc.) con una tecnología capaz de comunicar una generación que habitaba la tierra con otra que seguramente merodea en el espacio, recordemos que ya para ese entonces los viajes en el tiempo eran uno de los temas más frecuentes en la ciencia ficción. Suponemos así que no fue por desconocimiento, que Rebetez pasó por alto la minuciosa explicación de este mecanismo, sino que su interés no radicaba tanto en abordar los aspectos técnicos del viaje en el Tiempo, como en la intención de explorar los límites entre lo humano y lo artificial.

Sabemos que la función de Klunk no sólo se reduce a la contemplación de una época lejana, ya que su deseo por redimir algunos errores de su propia vida constituye el principal motivo de su búsqueda en el pasado, lo que nos permite reconocer que dada la cantidad de años que han transcurrido desde sus recuerdos más remotos, hasta el momento presente en el que se dedica a escribir, el protagonista es más próximo a lo que podríamos identificar a un ciborg que a un humano. No obstante, las constantes referencias a los miembros de su cuerpo, (como su epidermis, manos, codos y hasta genitales), desmienten cualquier intento por asociar a Klunk con un organismo cibernético. Pero nos equivocamos si consideramos que la anatomía es lo que diferencia a un hombre de un robot, o que lo característico de un robot es su cableado eléctrico.

Dina, quien supervisaba los dictados que hacía Klunk, era una científica que trabajaba en el laboratorio de cibernética adjunto a la facultad de medicina y con quien el narrador sostuvo una larga relación. Su trabajo consistía en estudiar las múltiples posibilidades del cambio de órganos humanos por sucedáneos cibernéticos, ofreciéndose ella misma como donante para las pruebas hasta que cada uno de sus órganos fuesen reemplazados:

“toda ella, aunque idéntica a la Dina original, era ahora un engendro de metales y de plástico. Su apariencia no había cambiado y su salud era inmejorable: estaba destinada a una relativa inmortalidad” (p.117).

En ¿Qué es la ciencia ficción? (1977), Yuli Kagarlitski dedica un capítulo para rastrear algunas de las obras del género que más han profundizado en los cambios físicos a los que el ser humano se ha sometido con el fin de perfeccionar su cuerpo. Cita un artículo de H. G. Wells publicado en 1914 en donde el autor británico admite que difícilmente podría ocultar un horror indescriptible frente a un “caballero preparado” al que se le ha extraído casi todo el contenido del abdomen y realizado una serie de modificaciones, aun sabiendo que esto ha incrementado su capacidad intelectual y emocional. (1977; p. 215). En el caso de Dina vemos que la sustitución de sus órganos por dispositivos mecánicos no sólo la hacen más hábil, sino que demuestra que a diferencia de Klunk, las emociones no ocupan un lugar relevante ni constitutivo en ese modelo de “ser humano”.

Este intercambio entre lo que podríamos considerar característico de cada especie (la humana y la mecánica), nos permite identificar en el relato de Rebetez que el límite que separa nuestra percepción de lo humano y lo artificial cada vez se hace más difuso. Si bien la legitimidad de las emociones son incluso discutibles en el ser humano, resultan ser más nobles en un robot, que reconoce su incapacidad de ser un hombre y menos reprochables en un humano, que se oculta entre cables y partes cibernéticas.

BIBLIOGRAFÍA

Rebetez, R. (1996). Ellos lo llaman amanecer y otros relatos. Bogotá: Tercer mundo editores.

Kagarlitski, Y. (1977). ¿Qué es la ciencia ficción? Barcelona: Ediciones Guadarrama.

 

Trainspotting 2 veinte años después (minireseña)


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Trainspotting viejos

Cuando el juego se pone serio, ya hasta el dinero que os robaron parece una insignificancia con la estafa que resultó la vida misma.  Y este pequeño timo económico que en un principio pareció la victoria al terminar Trainspotting, en el retorno se ve que es una gloria ínfima en relación a todo el fracaso del que finalmente nunca se puede escapar. Y las pequeñas cosas auténticas que parecieron perderse para siempre cuando se quieren retomar no hacen más que la parodia de unas memorias difusas que quisieron ver las cosas con mayor color que alguna vez realmente estuvieron. Esas aventurillas con el lado extremo de la vida fueron más costosas que las satisfacciones que brindaron. El sexo nunca fue tan bueno y las drogas terminaron por joderlo todo en esa imposible necesidad de complacer una satisfacción ahora imposible debido a que el umbral del placer se ha desvanecido con los sentidos y el sentido común. Porque cuando todo es devastación y los sueños caen como trozos de chatarra en el paisaje de unas zonas residenciales insoportables, es tan fácil hundirse en el remordimiento y auto-desprecio como emprender las empresas más absurdas.

El extraordinario diálogo original  de Renton se remezcla y vuelve a nuestros días. Pues nunca escogimos nuestras vidas de mierda, ni ellas nos escogieron. Fuimos tirados, como la chatarra arrojada a los espacios públicos que colindan con las zonas residenciales, como las drogas, la delincuencia, los condones usados y los sueños ridículos de marginalidad o incorporación.

Escoge vida. Escoge Facebook, Twitter, Instagram y espera que a alguien, en algún lugar le importe. Escoge admirar viejas llamas, espero lo hayas terminado todo diferentemente. Y escoge ver repetir la historia por sí misma. Escoge tu futuro. Escoge los realities, avergonzar rameras y porno de venganza. Escoge un contrato de hora cerom una jornada de dos horas para trabajar. Y escoge lo mismo para tus hijos, solo que peor, y suaviza el dolor con una dosis de una droga desconocida en la cocina de un desconocido. Y luego.. toma un profundo respiro. Eres un adicto, entonces sé adicto. Sólo sé adicto a algo más. Escoge a los que quieres. Escoge tu futuro. Escoge la vida.

Trainspotting fue bien recibido por  adolescentes, hippies, buscavidas, marginales, artistas, gente del mundo que veía en estos chicos héroes de un nuevo tiempo oscuro. Trainspotting 2 definitivamente se aparta de este público y apunta más a una clase trabajadora que ya tuvo que experimentar largas horas extenuaste de explotación laboral, un par de divorcios, ver crecer a los hijos de una forma aterradora totalmente distinta ante un mundo sin posibilidades y tener que enfrentar el mundo con unas taras que nunca suplieron los excesos.  El público de T2 seguramente disfrutó T1 y la sigue recordando como una película memorable que tal vez le refleje sus días de locura. El público de T1 verá con horror y con algún cinismo, pues  se afanará por no asimilar t2   como un gran relato de desilusión (porque aún, se les perdona, quieren vivir el sueño de poder escoger algo distinto a una vida de mierda).

La literatura fantástica como hecho sobrenatural del Samir Karimo

En la literatura fantástica de habla hispana un suceso como la creación del libro Sobrenatural de Samir Karimo  se debe celebrar, sin modestia, como un fenómeno Paranormal.

Pues es paranormal ante toda esa sarta de relatos efectistas que aún se desarrollan bajo la cándida estructura de INICIO-NUDO Y DESENLACE.

¡Ah! -dirán los mequis-  pero tienes que anticipar un poco del desenlace en el inicio, en el nudo “confundir” al lector y el desenlace que sea un golpe de knock out como decía el maestro Cortázar.

Bueno, – les podemos responder-, en qué clase de tiempo ingenuo piensan que viven y, si les gusta tanto seguir fórmulas, ¿por qué no se ponen a preparar tartas de manzana? , pero suponemos el talento no les da para tanto y tienen que buscar propagar sus relatos de cartilla escolar para niños que son menos ingenuos, cándidos e idiotas que ustedes, a los que sus textos les parecerán una soberana estupidez de adulto y se irán mejor a ver las aventuras de Clarence en Cartoon Network, que tiene más sofisticación narrativa, una comprensión más compleja del mundo y unos personajes más cool que los de ustedes, escritores de quinta categoría que ponen toda su mala comprensión de la literatura bajo el sello de ciencia ficción porque ustedes, más que nadie, consideran que este es un género menor que se ciñe a unas sencillas reglas de inicio-nudo-desenlace, pero metiéndole un robotito o una mujer cyborg y fin: ¿y a eso le llaman ser buenos escritores? Dan pena: aprendan de este tío:

sobrenatural

Portada por Juan Miguel Aguilera

Fragmento de un texto de  Karimo en Sobrenatural:

Hace mucho tiempo que el hombre quiere crear mundos alternativos y explicar el mundo de la ciencia ficción. Por ejemplo, Oscar Wilde afirma que la vida copia el arte, Pirandello, Unamuno hablan de la absurdidad de ella. Fernando Pessoa tiene distintos personajes. Estos escritores tienen , por lo tanto, una forma de apartarse de la realidad. Nadie puede cambiar las reglas de la literatura porque está condicionada por la lengua. Lo que podemos hacer es intentar rehacer textos y personajes y crear situaciones distintas de las que vivimos. Debemos utilizar un modelo, como el Quijote para crear un modelo de escritura y lectura. Es más, los libros hablan con otros (incluso diccionarios) y con otras artes (ekphrasis)- “, hablaba así el sepulturero de la literatura.
– ¡Por lo tanto, no se preocupen porque cuestiones existencialistas son importantes para la supervivencia de la Literatura.” Hablaba así mi cuerpo, Alonso Quijano, representante del Escritor.
– Sí, sí .Somos una suerte de máquina de tiempo que si avanza, sueña si da un paso hacia atrás, imagina” hablaba así Cide Hamete Unamuno, el partidario de los personajes. ..
Me siento ajeno a la realidad…
Samir Karimo no solo es una persona que escribe ficciones ajenas a la realidad “natural”. Como autor, es un escritor ajeno a las categorías. Decimos que es fantástico, pero en esta serie de textos que no se deciden por un género literario: no es cuento, no es poema, no es introduccion… El propio Samir se reclama como una forma literaria:

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Reseña: “Arrúllame Ramona” de Cermeño y Escovar, por David Pérez Marulanda en Cosmocápsula

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Revista Cosmocápsula número 16. Enero – Marzo 2016. Reseñas. Volver al índice Reseña: Arrúllame Ramona David Pérez Marulanda Arrúllame Ramona Andrés Felipe Escovar, Luis Cermeño Senderos Editores Bogotá 2014 “Arrúllame Ramona” es un cuento a cuatro manos de los escritores colombianos Andrés Felipe Escovar y Luis Cermeño. Aunque en esta ocasión hablamos de una edición por separado, el relato hace parte de una antología de cuentos de los mismos autores titulada Tríptico de verano y un chupacabras, el cual, según su página

Origen: Reseña: “Arrúllame Ramona” por David Pérez Marulanda

Osito Teddy conoce el existencialismo por Michael Ende

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Libro en Biblioteca Pública Virgilio Barco. Bogotá

Desde la conmovedora historia de Brian Aldiss “Los superjuguetes duran todo el verano” no había leído un texto en donde un osito de peluche se interrogara tan arduamente por su propio ser y se cuestionara tanto sobre la artificialidad, como en el cuento infantil El osito de peluche y otros animales, de Michael Ende.

 

 

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La pregunta no nace del oso por sí mismo, es un moscorrofio el que le pica  la duda a Lavable (nombre de la etiqueta que lo bautizó), por supuesto, recriminándolo sobre su aparente inutilidad y su insignificante existencia. El osito Lavable está tirado, abandonado por su dueño, después de que éste creciera, se fuera, y el oso quedara como una parte del mobiliario, encima del mueble, perplejo,  a veces inclinado, sobre el sofá. Al moscorrofio le irrita ver algo tan aparentemente inútil, y le hace preguntar al oso qué hace en este mundo, cuál es su sentido e importancia en este mundo.

Para encontrarlo, Lavable emprende un periplo alrededor del mundo, en que da con  toda clase de animales, que lejos de darle una respuesta, lo alejan, y le hacen sentir diferente, poca cosa y residual. Por los valores que da cada especie de animal al valor de la existencia, se deduce son antropos, sino en forma sí en sustancia, y de allí que uno adivine en cada una de estas criaturas un oficio humano, o unas características propias de cada grupo humano que considera son mejores sobre otras. Allí tenemos al vanidoso artista, al obsesivo calculador positivista, a los odiosos filósofos y pensadores, a los hacendosos obreros. Y el osito Teddy sabe que no puede ser ninguno de ellos, además porque todos lo rechazan debido a que su ser peludo  no se ajusta a los altos valores que estos consideran son los de la existencia.

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Autor e ilustrador, cada uno con un bicho picándole

Michael Ende, maestro de inocular filosofía a través de sencillos relatos, nos brinda una nueva versión del osito de peluche, con una aparente ingenuidad embarga el ánimo de la misma melancolía y confusión epistemológica que el cuento de Brian Aldiss, en fin, la pregunta es sobre la existencia de nosotros mismos y cómo un peluche artificial puede ser más auténtico que toda esa clase de animales que seguros de encontrar los valores en el mundo se pierden de encontrar algo más fundamental, y esto es el amor.

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Porque el osito Lavable estaba hecho sencillamente para amar y ser amado. No les contaré más de la historia. Vayan a la sección infantil de la biblioteca pública, siéntense en el piso, y si encuentran un niño  léanle el cuento, y verán que para eso este libro estaba hecho.
El osito de Peluche y otros animales
Texto: Michael Ende
Ilustraciones: Berhard Oberdieck
Editorial Everest.

A mares, un poemario infantil sobre la playa, escrito por María Jesús Jabato

Por:  Manuel García Pérez

 @ManuelGarciaOri

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Llega a mis manos un nuevo poemario de Faktoría K de libros (Kalandraka), A mares, escrito por María Jesús Sábato e ilustrado con acuarelas por Rocío Martínez. A diferencia de otros textos literarios infantiles que he comentado anteriormente, este trabajo se caracteriza por su aparente sencillez. Destaco aparente porque parece que la autora resuelve cada poema de una forma trivial, meramente lúdica, con importantes concesiones a la rima consonante, pero su intención no es otra que la de crear un corpus de canciones donde se cohesiona efizcamente fábula con musicalidad: “En un cochazo elegante/ por detrás y por delante/ va el tiburón. Hace sonar la bocina/ cuando dobla las esquinas /del mar Menor./ Como es rico y presumido/ dicen que es un buen partido,/ ¡ay, qué emoción!”(pág. 24) . La leve intensidad de las acuarelas de Rocío Martínez son suficientemente descriptivas porque inciden en ese tono cuentístico que recrea cada poemilla de María Jesús Jabato.

Lo que caracteriza a este poemario es que, detrás de ese aparto formal, hay breves anécdotas, microcuentos y chistecillos que establecen una sincera complicidad con el lector. La virtud de esta clase de libros es que, aunque estén dirigidos a los niños, su lectura también embauca a los adultos, pues recuperamos, sin ser conscientes de ese hecho, una nostálgica visión del juego con las palabras que tantas veces aprendimos en la escuela y dentro de la familia.

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Reseña: Para llegar a La Habana, de Enrique Sacerio-Garí

poemas en Bartleby Editores

poemas en Bartleby Editores

Por:  Manuel García Pérez

 @ManuelGarciaOri

Los símbolos telúricos como epifanía de las fronteras o como una épica del eterno viaje al lugar que no existe, salvo en la intención literaria, es alguno de los rasgos que se identifican en el poemario de Enrique Sacerio-Garí, Para llegar a La Habana, editado por Bartleby Editores.

  Su sincretismo estético nace de la emotividad que, para el lector, supone leer unos versos inspirados en una fusión de vanguardia y costumbrismo. La razón de esa épica, como analiza Norberto Codina, en su estudio introductorio a esta edición, destaca por ese “sentido intuitivo e integrador” de travesías y asombros que la literatura de Sacerio-Garí trama con una percusión significativa, pues la tradición oral se impregna de resonancias modernistas que, lejos de un exotismo puntual, refuerzan esa necesidad continua de perseverar en el viaje, de acertar, si es posible, con las razones que nos mueven a huir de nosotros mismos para encontrar en la tierra el descanso de todo lo que nos asombra y de todo lo que se sufre: “Nunca logro llegar/ a La Habana/ por donde sea que ande/ sin volver a partir/ desgarrándome de Sagua/ madera de mis marcos/ madre del río/ honda ciudad/ que sigue/ dando en mí.” (pág. 37).

  Lo que conmueve es ese proceso de transculturación que su poesía refleja, pues los estilos vanguardistas se fusionan con ese verso eficazmente literario, de tradición modernista, que nos compromete, más allá de lo social, lejos de las influencias de Celaya o de Otero, con la propia pulsión literaria: “De cada casa ausente/ hay que bajar/ con vaivén/ de escalera/ sincopada/ sin traje nuevo/ ni copa rota” (pág. 51). La frontera como línea divisoria entre dos territorios, entre la realidad y lo cuentístico, entre los vivos y los desaparecidos, por ejemplo, está sustentada en sus poemas por una resignificación de los espacios; lugares físicos que se tornan en ideales, en difusos, en memoria de los ausentes, en continua pertenencia a lo que se añora con voluntad: “Mañana buscarás/ otras orillas/ recordando todo/ lo que soñaste/ con la memoria/ llenas de colillas/ de la primera noche/ que me amaste” (pág. 58).

  La resignificación de los objetos convierte los utensilios elementales que caracterizan a la comunidad en vívidos estímulos de unas costumbres que ya no son lo que eran, sino que son metáfora de un tiempo acabado, de un lugar que permanece en los tránsitos de la memoria y el olvido, y no en el presente: “No se trata del silencio:/ hay pregones/ de escobas, colchones/ mantecaditos/ (en la memoria)/ timbres de bicicleta/ hermanos que se llaman/ por la ventana/ voces altas/ que discuten/ y se quieren” (pág. 59). Por esas razones, la poesía de Sacerio-Garí no descarta la necesidad del futuro, pero ese futuro es una aproximación constante a un pasado que inexorablemente cambia, lejos de nosotros, por mucho que lo denunciemos, por mucho que se literaturice. Nada escapa a esa imborrable presencia de lo efímero y de la escritura como un proceso que transforma lo esencial, lo vivido realmente, en otra clase de signos atrayentes, fusionados con la inclemencia de nuevas culturas más artificiales.

  Solamente sobrevive el espacio que no huye de la escritura misma: “Corre la arena oscura de tus horas,/ abre todos los soles donde moras,/ nada la ola libre de la gente:/ en cada gota encontrarás la fuente”. (pág. 88).