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Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día nueve)

Día nueve. Saint Étienne- Brioude

Ganador de la etapa: Daryl impey

Líder de la clasificación general: Julian Alaphilippe

Como los malos chistes, muchas historias del tour deben sobreexplicarse; es necesario extenderse en posibilidades, tramas y estrategias – todas ellas hipotetizadas por el periodista que las expone- para darle sentido a una transmisión de más de dos horas y a una charla entre que discurre con los kilómetros y la caravana ciclista que parece una vista de fondo. Por eso, el tuiter y la manifestación de cariño para con los locutores de esos programas televisivos, son la herramienta más socorrida y por ello todo deriva en una conversación sobre comidas típicas, frutas exóticas y chistes familiares para desembocar en un último kilómetro embarazado de alaridos y de alusiones al ritmo cardíaco .
En las sobreexplicaciones, el tour resulta apasionante. Ahora bien, hay quienes afirman esto sin decir mucho más, no porque lo enunciado sea una verdad sino más bien una orden que proviene del status de autoridad que tiene quien lo dice. Bernard Thévenet se adscribe a aquellos entusiastas y su arma de persuasión es haber ganado dos tour de Francia, el primero porque un energúmeno golpeó a Merckx cuando este comandaba la clasificación y se vio menoscabado físicamente y el segundo lo logró luego de una sanción por uso de esteroides en la París-Niza.
Él mismo ha manifestado su furor nacido de la actuación de Pinot, como le ha ocurrido a la mayoría de la Francia ciclística. Esto seguirá creciendo y sólo se caerá en la tristeza si Pinot hace una muy mala contrareloj o, simplemente, padece una de esas pálidas que le han impedido ganar una gran vuelta. La ilusión del bicampeón del tour de Francia y de todo ese país pende de un corredor que siempre tiene un mal día, quizá más memorable que sus buenas presentaciones.

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Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día ocho)

Día ocho. 

Ganador de la etapa: Thomas de Gendt

Líder de la clasificación general: Julian Alaphilippe

Para el nacionalismo francés hubo una tarea que asumió Alaphilippe y mañana, cuando se conmemore la toma de la Bastilla, saldrá como líder del tour de Francia – uno de los resquicios de orgullo nacional que resguardan con celo los franceses –. Después, puede ser un extranjero el que gane pero ya  no mancillará la fecha que ellos, los franceses, la creen propia, como si un catorce de julio no fuera posible en Angola.

El otro ganador de la jornada fue Thibaut Pinot, un ciclista para el que este trazado es un guiño y, más aún, cuando no vino ninguno de los dos grandes favoritos, como ocurrió en 2014, cuando ocupó un puesto en el podio, al lado del ya olvidado Peraud y del campeón Nibali (hoy hundido en la clasificación); sacó una renta suficiente de tiempo para encumbrarse en el primer lugar de los favoritos, con lo que los franceses suponen que la ansiedad por ganar un tour con un nacional- que no la pueden paliar ni con dos mundiales de fútbol- está cercana a su fin..

El instigador de toda esta calentura francesa ha sido un belga llamado Thomas de Gendt. Su profesión es la del fugitivo y, casi siempre, es atrapado pero, cuando ello no ocurre, renace el entusiasmo y  se ensombrece el sopor de las etapas precedentes ante una escapada que, como la de hoy, ocupó doscientos kilómetros.

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Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día siete)

Día siete. Belfort-Chalon-Sur-Saone

Ganador de la etapa: Dylan Gronewegen

Líder de la clasificación general: Giulio Ciccone

 

En Los guantes, escrito por Elvio Rocha, el hombre que actúa en el discurrir de los hechos, quiere masturbarse. Siempre lo quiere. Y, para la consecución de su deseo, ejecuta un ritual que precede a cada acto:se quita la ropa, la dobla, busca en un cajón diferentes tallas de guantes de cirugía y los prueba mientras se soba, lo hace hasta sentirse cómodo con el que calce con su mano.  Cada postura de la prenda sintética prolonga la espera y acrecienta el deseo. La consecución es corta pero suficiente y se hace magnífica por todo el prolegómeno. Esto mismo ocurre con etapas como las de hoy: fue la más larga del tour y todos deben comerse el terreno para que, al final, todo se dilucide en el último kilómetro.

Los gritos de los locutores, las tomas y los foto finish forman parte de una red hecha para el olvido de los dos centenares de kilómetros que precedieron al final. Es ese último momento el que aparecerá en los videos promocionales de la carrera y los que intentan atraer a nuevos seguidores.

En lo que antecede al final, las discusiones enriquecen al tour. Hoy muchos se han levantado con un cúmulo de reproches para FdJ, el equipo de Pinot, pues le adjudican el fracaso del celebrado ataque de Landa Meana. Claro, no son todos: sólo los fanáticos del alavés que, por primera vez, comparten algo con los fans de Quintana; ambos se emocionaron con esa salida de entre los favoritos, los primeros porque se aferran a que es un posible candidato al título y los segundos porque vieron en esa actitud un reconocimiento tácito de quién es líder de la escuadra. Al final, Landa perdió dos segundos respecto a Quintana y este perdió tiempo con respecto a Thomas.

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Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día seis)

Día 6. Mulhouse- La Planche des belles filles

Ganador de la etapa: Dylan Teuns

Líder de la clasificación general: Giulio Ciccone

 

Los fugados justifican la transmisión televisiva.  Ellos, a sabiendas de que no estarán ni en la primera página de la clasificación general, mantienen algo de tensión en carreras que, como la de hoy, nos concientizan la forma como empleamos nuestro tiempo en ver lo insustancial (quizá porque, si miramos en nosotros mismos, la insustancialidad es más intensa).
Lo que no es justificable, para los que no gustan de este espectáculo, es sentarse durante horas frente a un televisor que muestra un grupo de hombres, casi al borde de la desnutrición, corriendo mientras unos gordos, otros ancianos y algunos infantes, los vitorean desde la cuneta.
No podemos decir por qué nos quedamos. Puede que sea la pereza o porque nos justificamos para tomarnos unas horas y evitar volver a trabajos tan aburridos como la propia carrera que aparece en la pantalla. Es eso: cambiar un aburrimiento por otro. Uno que nos haga olvidar que también hay quienes pasan los días como un mero trámite que precede a la tumba.

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Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día cinco)

Día 5.Saint-Dié-des-Vosges y Colmar

Ganador de la etapa: Peter Sagan

Líder de la clasificación general: Julian Alaphilippe

Los actores de este espectáculo televisivo tienen tiempo de mostrar aspectos de su vida personal mientras pedalean. Hoy lo hizo Rick Zabel, el hijo de Erik: desplegó una hoja de papel en la que le deseaba feliz cumpleaños a Leo y, al lado, aparecía dibujado, con pulso dubitativo, un corazón. Fue un mensaje propicio para una etapa estival, donde se asomaron cuestas y ya se han rezagado algunos competidores, bien porque deben ahorrar fuerzas para ayudar a sus jefes o porque sólo se aferran a una agónica llegada a París, en dos semanas y media.
También, en este show, las postales son fundamentales para exacerbar el deseo del televidente; trazan un significado de Francia; la carrera es un evento promocional de un país que se ha instituido como destino obligado de los turistas compulsivos. En ninguna toma aparecerá un harapiento, una calle sucia, una manifestación de operarios subcontratados o inmigrantes ilegales, ni siquiera un bache que muestre una faz humilde de Francia y su idea de civilización.

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Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día cuatro)

Día 4. Reims-Nancy

Ganador de la etapa: Elia Viviani

Líder de la clasificación general: Julian Alaphilippe

El director de la transmisión filtra la mirada omnisciente de la carrera; es fundamental en etapas donde la clasificación general no tiene cambios porque las imágenes en movimiento complementan las palabras de los locutores. Ellos eligen qué movimiento enfatizar, cuál obviar y qué charla realizar a medida que pasan los kilómetros.

Hoy, las emisiones dirigidas a América Latina (y reconcentradas en datos colombianos pues se presume que es el país del continente que más telespectadores aporta), recordaron que un 9 de Julio de 1985, Luis Herrera ganó la etapa -seguido por un Hinault crepuscular y, aún así, ganador de la general-, Víctor Hugo Peña, 18 años después, vistió la camiseta de líder y, hace dos años, Urán le birló el triunfo a Barguil. Todos estos recuerdos y las consiguientes evocaciones personales hechas por el equipo periodístico pusieron en evidencia el estancamiento de una carrera con una fuga consentida.

Un periodista colombiano, durante su narración radial – medio que permite mayores invenciones al punto de contar una carrera que jamás sucede-, preguntó a sus colegas si el recorte de la ventaja entre los fugados y el pelotón era por la acción de los perseguidores o la defección de los perseguidos. Un compañero le contestó que era una combinación de ambos factores, es decir, un aspecto advertido desde que se traza el libreto de la etapa.

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Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día tres)

Dia 3. Binche-Épernay

Ganador: Julian Alaphilippe

Líder de la clasificación general: Julian Alaphilippe

 

 

En las llamadas clásicas, el ciclismo carece de postergación. Se libra una competencia donde las elucubraciones tienen la misma efectividad que el grito de un fusilado para sortear su pena capital. Las carreras por etapas  se dan la licencia de que, en muchos de sus capítulos, no ocurra gran cosa, al menos con respecto a la organización de la tabla general de los ciclistas; la espera del espectador se apoya en una ilusión de que algo ocurra y puede pasar que el hecho fulgurante, la explosión, jamás se traslade de las palabras y discusiones a la carretera.
En esas carreras donde no pasa mucho, aparecen los protagonistas episódicos, los que ignoran el mañana y las promesas e incurren en una fuga casi inverosímil. Entonces la etapa deviene en una cacería: el fugado se convierte en la presa y el pelotón en un predador que calcula, juega y, al final, engulle. Eso de «la fuga» implica que todos los ciclistas están encarcelados en el grupo, que más vale no ser rebelde si no se quiere se tragado, pero sólo los que aspiran a algo más lejano prefieren omitir el riesgo. Los que no tienen futuro, o los que directamente saben de su casi nula posibilidad de ganar, prefieren tirarse a lo que es casi una caída segura en el abismo.
En esos actos de no futuro se cifra la calentura de muchos espectadores; apenas termina la carrera, vienen los adjetivos y las loas, aunque todas ellas se olviden en unos días, cuando los cálculos se hacen más rigurosos y los juegos de la fortuna incineran cualquier aventura al punto que, en las últimas jornadas, muy pocos repararán en los ganadores de las etapas y prestarán más atención a las miradas e, incluso, la racanería de quienes aspiran a ganar el título final.

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Diario del tour de Francia sin estar en Francia (día dos)

Despues del segundo día de competencia, en el que se celebró una prueba contrareloj por equipos de 27,6 kilómetros, aparecieron las consabidas declaraciones de los competidores. Y, con ellas, enseñanzas para todos.

Día 2. Bruselas- Bruselas

Ganador de la etapa: Jumbo-Visma

Líder de la clasificación general: Mike Teunissen

Podemos estar contentos, dijo Valverde, enunciando el mantra de alguna secta new age: pese a lo mal que marche el asunto, basta con que digas que puedes estar contento para ponerle un rostro amable a tu revés o desgracia. El equipo donde corre el español  (Movistar), ocupó el puesto 17 entre los 22 en competencia y perdió, respecto al ganador (Jumbo-Visma), más de un minuto. Fue una etapa que, además, afectó a uno de los consentidos de la organización, el frances Romain Bardet, pues su equipo (AG2R La mondiale) ocupó el puesto 19.

Lo dicho por Valverde responde a la dinámica que pivota la narrativa del ciclismo; cada tanto aparecen historias con moralejas de superación y notas edulcoradas que incurren en lo épico, sin siquiera asomar a lo trágico y cómico que hay en el acto de ascender una montaña o pedalear por una llanura donde soplan vientos de costado para luego terminar desgonzado sin una recompensa diferente del agotamiento.

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Diario del tour de Francia sin estar en Francia (Día uno)

Ha comenzado el tour de Francia y, desde un asiento, seguiremos lo que ocurre. Será una edición a la que se le adjudica el número cien pues, hace ya un siglo, se empezó a utilizar la camiseta amarilla para distinguir a quien puntea el certamen. Aparte de la manida épica, lo quijotesco y la erección de nuevos héroes, el ciclismo entraña la conjetura, la paranoia y el aburrimiento, con lo que se hace más hermoso.

Día 1. Bruselas- Bruselas

Ganador: Mike Teunissen.

Líder de la clasificación general: Mike Teunissen


Las carreras ciclísticas por etapas tienen a la postergación y el pronóstico como aliados: los locutores obvian lo que ocurre en la carretera y discuten sobre lo que pasará mañana. Hoy, en el primer día del tour de Francia, las cavilaciones se han dirigido a la contrareloj por equipos que se hará en el segundo día.Lo de hoy fue más de lo mismo en las carreras con territorio mayoritarimante plano; semejan la llanura del vivir, tejiendo un trazado que se atiborra de hechos insustanciales, como fueron las dos fugas consentidas por el pelotón para así terminar en un embalaje que, por fin, centre a los locutores en lo que está ocurriendo, así sea en los últimos cinco kilómetros. Aunque antes del final hubo sangre, donada por uno de los favoritos para la victoria final; el danés Jakob Fuglsang, de 34 años, cayó y ahora tiene un ojo con suturas.
La etapa ha sido olvidable. Será tragada por los días y, en tres semanas, apenas se recordará por la caída, su inicio en la capital del país más aficionado al ciclismo, el homenaje al más grande competidor de este deporte (Merckx) y porque el primer el ganador ha sido un holandés que, justo veinte años después de que luciera la camiseta de líder Erik Breukink, ha subido al escenario como el puntero de la clasificación general.

En aquél viejo tour, el de 1989, Greg Lemond le ganó, en la última etapa, el tour al francés Laurent Fignon por ocho segundos. Desde ese día, el segundo cayó en una depresión que ni siquiera pudo ocultar con sus arranques de soberbia y veneno y ello impactó en Francia, que no ha tenido un campeón desde hace más de tres décadas.
De lo que se trata todo esto es de conjeturar y, como en la vida, postergar y pensar que pronto las cosas dejarán de ser tan aburridas Mañana, después de la contrareloj, surgirán nuevas conjeturas y, cuando nos demos cuenta, todo habrá terminado.

Acá pueden leer la crónica de Arribas, siempre entusiasta, en donde traza un relato que difiere del sopor que se siente durante etapas como la de hoy; es decir, lo enfatiza todo en una caída, en el sorpresivo ganador y en las impresiones y tensiones del equipo español que sigue.

En este enlace podrán encontrar un análisis más somero de lo que ocurrió hoy.

Y, en este texto encontrarán un resumen pormenorizado de lo ocurrido.

 

Magistrados, un relato de Luis Antonio Bolaños de la Cruz

Magistrados

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Albert Robida (1882) «salida de la ópera en el año 2000». 

 

Luis Antonio Bolaños de la Cruz

 

Magistrado(a)s se encuadra en la serie del Imperio Decadente, relata un acontecimiento sucedido en el amanecer de la rebelión, cuando los propios planetas con conciencia Gaia participaban para apoyar la rebelión.

Lo(a)s Magistrados de nuestra urbe (o de cualquiera de las otras 12 urbes del planeta) solo funcionaban adecuadamente cuando les daban cuerda; los encargados o fiabytrus nunca efectuaban su labor porque los dilatados protocolos exigidos por sus mecanismos inhibidores-excitadores de atención al público, exagerados en su precisión y minuciosos en su detalle, se constituían en un peliagudo y largo problema. Existía el método corto: buscar las llaves en los bolsillos interiores de los mohosos baúles depositados en el sótano repleto de cachivaches donde no penetra la luz y convertidos en madrigueras de bichos que devoran los dedos (no comprobado ya que sólo los fiabytrus tenían acceso, pero es vox populi). Y el más corto aún aunque sin garantía de respuesta acertada: que el interesado en consultarlos les propinara una bofetada mientras deambulaban entre el gentío.

Lo peor de los fiabytrus era que iniciada la búsqueda no podían abandonarla ya que se generaba un loop que se autolubricaba y debían golpearles en el cráneo con rudeza (lo cual se combinaba con probables daños y convalecencia) para conseguir la extracción, entonces por la general a su fealdad (decían los chismes, que eran productos fallados de las calderas de protoplasma imperiales y anexados a la burocracia de nuestro planeta) incorporaban vendajes y apósitos. Así que esa posible brevedad en la ejecución con su ayuda estaba precedida de niveles organizativos desmesurados, pesados y esforzados que liquidaban de antemano la utilidad de su procedimiento, ya que las respuestas de lo inquirido a los Magistrado(a)s llegaban tardías. De allí que el público prefiriera las bofetadas convirtiendo a los fiabytrus en inútiles accesorios.

Según las noticias que aparecían en la red pulsante en las demás metrópolis el sistema de Magistrado(a)s parecía que funcionaba igual, leyendo entre líneas surgía segura su decadencia idéntica a la nuestra. Rumores cuya difusión se prohibía por proclama señalaban que los locales (y los de las demás urbes también, si atrapabas las líneas de mensajes de texto adecuadas) cuando no los veían se movían en saltos cuánticos instantáneos para susurrarse consignas, por eso las cámaras grabadoras siempre funcionaban, pero algo sucedía ya que al exhibirlas, extenso metraje nocturno al cierre de la actividad, se encontraba velado sin importar la velocidad que se programara para seguir las peripecias nocturnas.

Que la verdad se depositaba en los intersticios de la hablilla quedaba demostrada porque cada mañana al iniciarse las faenas del consistorio en medio de su habitual greguería, acontecía que los Magistrado(a)s habían cambiado de lugares. A partir de la ruta trazada por sus desplazamientos se impartía soluciones o se decidían proyectos más por la persistencia de sus “dosor” (dobles sombras reales que surgían donde se cruzaban sus caminatas, que ennegrecían el espacio y ejecutaban una lectura alternativa al procedimiento estipulado pero tan escuchada como la formal), además sin que nadie lo pidiera interpretadas por los fiabytrus quienes añadían una tercera capa argumental a los pedidos y preguntas de la muchedumbre, como observamos poco se gestionaba por conversación directa con los Magistrado(a)s, así que los peticionarios o demandantes elegidos en cabildo según la referencia de las familias o de los barrios accedían al mecanismo de funcionamiento a través de la bofetada pero ante el silencio de los magistrados aceptaban las interpretaciones de los fiabytrus y las respuestas de los dosors: eran lo mas parecido en reacción física real que existía en cuanto a Magistrado(a)s, quienes permanecían casi siempre callados en sus cabinas de atención, pero que se reunían en grupos informales con la gente para conversar tupido y divertirse de lo lindo. Caos organizado de ineficiencia demostrada.

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