El tigre de papel: anatomía de una contradicción convertida en marca


Esta investigación se efectuó usando un modelo de Inteligencia Artificial diseñado para indagar a fondo y omitir información no verificable. Un texto coescrito por Stubbe Peeter y Hermes Malemort, periodistas especializados en crimen organizado y mafias. Publicado originalmente en Versipellis.


Abelardo de la Espriella nació en Bogotá en 1978, creció en Montería y se formó como abogado. A los veintiséis años ya había asegurado un lugar en el registro histórico: una fotografía tomada en Santafé de Ralito lo muestra posando junto a Salvatore Mancuso, uno de los principales comandantes del paramilitarismo colombiano. La imagen no es una metáfora; es un documento verificable de los diálogos de desmovilización impulsados por el gobierno de Uribe entre 2002 y 2005. En ese entonces, De la Espriella presidía una fundación llamada FIPAZ —Fundación para las Iniciativas de Paz— que organizaba foros universitarios presentados como un intento de legitimar políticamente a los paramilitares desmovilizados. Según testimonios dentro del sistema judicial colombiano, FIPAZ recibió más de 1.300 millones de pesos de las AUC. También promovió un referendo para prohibir la extradición.

Hoy, ese mismo hombre se presenta como candidato presidencial bajo la bandera de la honestidad, el orden y la mano dura contra la criminalidad. Se hace llamar “El Tigre”.

La principal contradicción de Abelardo de la Espriella es menos política que narrativa: la imagen que proyecta no termina de coincidir con el expediente que lo acompaña. Después de defender a las congresistas de la llamada “parapolítica”, Rocío Arias y Eleonora Pineda —ambas posteriormente condenadas por la Corte Suprema— pasó a representar a David Murcia Guzmán, creador de DMG, el mayor esquema piramidal de la historia colombiana. Interceptaciones legales realizadas durante catorce meses registraron conversaciones entre miembros de DMG sobre una supuesta solicitud de 760 millones de pesos, presuntamente destinados a que De la Espriella “moviera influencias” dentro del Congreso. La Fiscalía cerró el caso en 2009 y De la Espriella abandonó la defensa justo cuando el escándalo alcanzaba su punto más crítico.

Luego apareció Álex Saab. De la Espriella actuó como abogado de Saab, empresario actualmente procesado en Estados Unidos por lavado de dinero y ampliamente señalado como operador financiero del gobierno venezolano de Nicolás Maduro. Transacciones realizadas a través de bancos estadounidenses en 2017 y 2018 —el período más cercano de la relación profesional entre Saab y De la Espriella— terminaron involucrando a un socio colombiano de la firma en otro caso de fraude relacionado con narcotraficantes. El candidato sostiene que rompió vínculos con Saab cuando este fue acusado formalmente en julio de 2019. La precisión de la fecha es notable; la imagen pública que deja, menos.

La trayectoria financiera de su firma también resulta llamativa. De la Espriella Lawyers Enterprise fue fundada en 2003 con un capital aproximado de 200 dólares. Para 2006, mientras el paramilitarismo consolidaba su influencia, la firma reportaba ingresos superiores a mil millones de pesos. En 2024, aseguraba poseer activos por más de 39 mil millones de pesos, liderando un conglomerado con inversiones en bienes raíces, ganadería, moda y licores. Pasar de quinientos mil pesos a treinta y nueve mil millones en veinte años es un crecimiento que, en Colombia, suele despertar o un silencio respetuoso o una cantidad agotadora de preguntas.

El espejo roto del nuevo rico

La campaña de De la Espriella tiene la estética de alguien que aprendió el significado del lujo hojeando revistas en salas VIP de aeropuerto. Sus apariciones públicas oscilan entre el fervor de un culto religioso, la coreografía de un mitin mussoliniano y el espectáculo estridente de un programa de variedades de fin de semana. Para financiar sus aspiraciones —“sin depender de grandes grupos económicos”, según afirma— lanzó “De La Espriella Style”. El catálogo incluye los tenis “Tiger Force One”, pintados a mano por el artista Perrograff y vendidos por cinco millones de pesos. También está el “Tigris Uno”, un reloj limitado a nueve unidades y valorado en veinte millones de pesos, que la campaña describe como un símbolo “del tiempo de los patriotas”.

Vale la pena detenerse en los tenis. Son Nike genéricos intervenidos con grafitis inspirados en la Comuna 13 de Medellín y vendidos por una suma equivalente a una vez y media el salario mínimo mensual. Un crítico en redes sociales los describió con precisión quirúrgica como “los únicos zapatos deportivos del mercado que vienen con dos pies derechos”. El candidato los defendió como una muestra de “emprendimiento patriótico”. El reloj, aunque utiliza maquinaria suiza, lleva un eslogan de campaña que haría llorar a cualquier relojero ginebrino: “El tiempo del rugido de la patria ha llegado”.

Esto no es marketing político sofisticado. Es la lógica de la narcoestética traducida al discurso republicano: el exceso como única prueba de éxito, la marca personal reemplazando la hoja de vida y el tigre convertido en símbolo de una masculinidad que puede comprarse en nueve unidades de edición limitada.

Aunque el oriundo de Montería nunca prestó servicio militar, suele saludar usando visera y gritando “¡Firmes por la patria!”. Su campaña mezcla consignas de derecha radical con una puesta en escena casi infantil —incluyendo animaciones— y una estrategia de mercadeo más cercana a la de una estrella del reguetón. Brinda con Silvestre Dangond y posa junto a James Rodríguez. Como observó el filósofo Tomás Molina, De la Espriella comparte con Trump una marca exitosa ante la opinión pública: su nombre se asocia a cierto tipo de prestigio, independientemente de la realidad que exista detrás.

El problema del tigre como símbolo no es el felino, sino la jaula. De la Espriella afirma que en 2024 el expresidente Álvaro Uribe habló de la necesidad de un “tigre” que llevara sus banderas. Así, el candidato de la “soberanía” recibió su apodo del hombre más influyente de la derecha colombiana. Se presenta como un outsider, pero lleva dos décadas siendo abogado de algunas de las causas más incómodas del establecimiento.

Dice no ser de izquierda ni de derecha, sino de “extrema coherencia”. Es una frase que solo puede pronunciar alguien que nunca ha tenido que responder seriamente por sus contradicciones, o alguien convencido de que su audiencia jamás se tomará el trabajo de buscarlas.

Incluso las firmas para respaldar su candidatura han sido objeto de cuestionamientos. Entregó 4,6 millones de firmas —seis veces más de las requeridas—, de las cuales 3,1 millones fueron anuladas por la Registraduría Nacional. Superó el umbral exigido, pero el método utilizado sigue siendo motivo de interrogantes.

En la tradición simbólica colombiana, el tigre es el animal que acecha desde el monte. El tigre de De la Espriella, en cambio, acecha detrás de vitrinas de vidrio, rodeado de tenis pintados a mano y relojes de lujo. Por ahora, su rugido se parece menos a una fuerza de la naturaleza y más a un discurso de ventas de alta gama.

Nota: Los datos de este análisis están respaldados por reportajes verificables de Cambio Colombia, Revista Raya, El Espectador y otros medios. Las investigaciones judiciales mencionadas (FIPAZ/AUC y DMG) fueron cerradas sin condena; su inclusión responde únicamente a hechos documentados y no implica culpabilidad penal. La fotografía en Ralito forma parte del registro público.

FUENTES

Investigación y perfilamiento

  1. Cambio Colombia — “Firmes por la plata: Abelardo de la Espriella a través de sus clientes” (dic. 2025) — cambiocolombia.com
  2. Revista Raya — “El tigre importado: Abelardo de la Espriella copia a Bukele, Milei y Trump” (feb. 2026) — revistaraya.com
  3. Revista Raya — “Abelardo de la Espriella, el precandidato que niega su relación con el abogánster de Uribe” — revistaraya.com
  4. Diario Rojo — “Abelardo de la Espriella: del paramilitarismo de las AUC al fraude presidencial” (dic. 2025) — diario-red.com
  5. El Espectador — “Este es el perfil de Abelardo de la Espriella: abogado con polémicas que busca la Presidencia en 2026” — elespectador.com
  6. Colombia Reports — “Abelardo de la Espriella” (nov. 2025) — colombiareports.com

Casos judiciales y escándalos específicos

  1. Infobae Colombia — “Daniel Quintero acusó a Abelardo de la Espriella de presuntos nexos con redes criminales” (feb. 2026) — infobae.com
  2. Univision — “Socio de candidato presidencial colombiano Abelardo de la Espriella, vinculado por EEUU a un caso de fraude a narcotraficantes” (abr. 2026) — univision.com
  3. Infobae Colombia — “Recuerdan cuando Abelardo de la Espriella defendió a Jorge Visbal, condenado por nexos con paramilitares” (ene. 2026) — infobae.com
  4. El Heraldo — “¿Quién es Abelardo de la Espriella, el abogado convertido en alfil de la derecha?” (dic. 2025) — elheraldo.co

Merchandising y estética de campaña

  1. Infobae Colombia — “Abelardo de la Espriella lanzó su propio reloj en medio de la campaña presidencial” (feb. 2026) — infobae.com
  2. La República — “Así es el Tigris Uno, reloj de lujo de edición limitada que lanzó Abelardo de la Espriella” (feb. 2026) — larepublica.co
  3. Las2Orillas — “El negociazo que montó Abelardo de la Espriella con su campaña: relojes costosos y esculturas de millones” (feb. 2026) — las2orillas.co
  4. El País (Cali) — “Abelardo de la Espriella lanza a la venta tenis de $5 millones” (oct. 2025) — elpais.com.co
  5. Vanguardia — “Así son los tenis de $5 millones del precandidato Abelardo de la Espriella” (oct. 2025) — vanguardia.com
  6. Asuntos Legales — “Relojes y tenis, entre las estrategias de merchandising de Abelardo De La Espriella” (feb. 2026) — asuntoslegales.com.co

Contexto electoral y declaraciones públicas

  1. Newz (ES) — “Candidato Abelardo de la Espriella: ‘El Tigre’ que desafía a Petro” (abr. 2026) — es.newz.com
  2. El Universal — “‘Es maltratador y está investigado por corrupción’: De la Espriella le responde a Benedetti” (may. 2026) — eluniversal.com.co
  3. Infobae Colombia — “De la Espriella se sacudió de comentario burlón de Benedetti sobre supuestos implantes” (may. 2026) — infobae.com
  4. Pulzo — “Le pillaron detalle a Gustavo Bolívar y le preguntan: ¿le está haciendo campaña a De la Espriella?” (mar. 2026) — pulzo.com
  5. Semana — “Abelardo de la Espriella” (opinión, 2026) — semana.com

Los fantoches tienen un nuevo líder

Publicado originalmente en Vitola.pro

Los fantoches han encontrado líder natural, y están dispuesto a romper todas las reglas electorales para llevarlo a la presidencia. Mientras que la extrema derecha cautiva votantes a partir del miedo, del odio y mentiras, la izquierda recurre a las ideas y a los argumentos para convencer, una tarea desgastante en este país de impulsos primarios. Mi total admiración hacia los actores políticos que desde las ideas realizan la labor pedagógica de formar conciencia crítica. Esto en sí mismo, es una labor titánica.

El dilema de las mujeres y hombres de ideas vuelve a mostraste claramente: replegarse a estudiar o entrar a debatir contra personas incapaces de entender. Su problema, se niegan a entender argumentos, cifras; no desean entender razones. Son obtusos, tercos, volátiles, irreflexivos. Las únicas ideas nuevas que permiten entrar son aquellas que les permiten sacar ventaja sobre el resto. Son de salidas fáciles, estos connacionales que desean poner a un fantoche de presidente. Justifican cualquier medio para lograr sus fines. Es una batalla dialéctica perdida, porque en su lógica solo caben las humillaciones al opositor o la aclamación del líder natural y de sus acólitos. Poco les importa el historial criminal de su nuevo prospecto de presidente, sus turbias finanzas, sus estrambóticas exhibiciones de nuevo rico o «arrancado». Entonces, estando demostrado que es inútil tratar de hacerles entender sus lagunas de entendimiento, quizás lo más sensato sea replegarse a estudiar, porque por lo menos aún entre libros el sentido común no está extinto. Refugiarse entre líneas, para escapar del ruido escandaloso, de los gritos altaneros, de las burlas chabacanas. Leer, como santuario de acceso libre 24 horas al día. Eso aún nos pertenece.

Quizás este combate contra los muñecos de la mafia solo podrá llevarse a cabo desde dos frentes, el judicial (para contrarrestar los delitos electorales) y el intelectual (para fortalecer el criterio personal). Combatir la ignorancia y el fanatismo, en el estado actual de las cosas, solo puede afrontarse desde esos dos frentes, aquí no hay posibilidad de convencer a esos votantes de que está siendo manipulado por los algoritmos. Porque en el fondo, los algoritmos solo están reforzando sus prejuicios personales: creen lo que quieren creer; les dicen lo que quieren oír.

Qué difícil lo deben tener los pedagogos que hoy se ven enfrentados a esta cotidianidad, reman contra corriente mientras arrastran el lastre de una sociedad negada al conocimiento. Imagino lo contrariados que deben sentirse cada día al salir a trabajar, sabiendo que son testigos de la irreversible decadencia intelectual de la sociedad. Supongo que guardan la esperanza de despertar conciencias, en medio de ese mar de hostilidad hacia las ideas y la reflexión. Admirables pedagogos los de los tiempos que corren, porque con todo en contra siguen manteniendo la luz del conocimiento encendida. Frente a este nubarrón de totalitarismo, intolerancia, fanatismo, soberbia, narco-estética, anti-humanismo, solo queda plantarse con un pie en el humanismo (ciencias sociales, filosofía, justicia social, teología de la liberación) y otro en las artes.

Cada día se hace más difícil encontrar con quien entenderse, con quien intercambiar opiniones respetuosamente. Vivimos en tiempos en los que la uniformidad de pensamiento parece querer imponerse. Nos han dividido al hacernos intolerantes al disenso, nos han arruinado como sociedad al hacernos creer que pensar distinto es sinónimo de ser enemigos, cuando en realidad tener ideas dispares siempre fue una oportunidad para aprender algo nuevo de los demás. Los mercaderes han sabido aprovecharse de la banalidad y de la volatilidad humana. Con la división, monetizan dos mercados. De la competencia superflua se benefician más que de la convivencia armoniosa. Para quienes mueven los hilos somos ganado con capacidad de endeudamiento que paga impuestos, y mientras estemos ocupados discutiendo por boberías, ellos podrán hacerse aun más ricos a costa nuestra, y con total impunidad. Por eso el conflicto es más rentable que la paz. Por eso los algoritmos explotan la división. Pan y circo, para distraer la pueblo de lo verdaderamente importante: poner fin al saqueo de recursos.

Un Cagadal en Chiapas

Por Herberth Morales

Por Anbilli

I

Cagadal corre desenfrenadamente hacia la cabina de recarga que su memoria evoca. El teléfono portátil está a punto de agotar su batería. Su marcha es la de un perro en busca de objetos sin sentido aparente. Las exhalaciones cada vez más ruidosas son el signo de una caja torácica al límite. Santo Tomás de Aquino acertó cuando dijo que los hombres y los animales son iguales al momento de depositar un propósito en los objetos de su interés. Esta idea invade a Cagadal al poco tiempo de estar al frente de la cabina de recarga de la cual emanan cientos de cables rojos que suministran la energía a los aparatos de comunicación personal. Pocos cables quedan disponibles, pero Cagadal logra coger y estirar uno. El atolondrado corredor toma cierta distancia de la muchedumbre; no obstante, no deja de ser un insecto que revolotea a muy poca distancia del enjambre. Acto seguido clava la mirada en la pantalla del móvil que es sujetado con su mano derecha, parece un cebú en dos patas con su leve joroba. Cagadal es otro imbécil más que ha leído filosofía, y es sumamente listo con un portátil en las manos.

Correr de manera desesperada esta mañana lo motiva una llamada en espera. Veralí había acordado un día antes con Cagadal que le hablaría a media mañana. Ella le pidió estar atento y no descuidar la batería del teléfono. Sin embargo, Cagadal olvidó recargar en su casa el aparato que era objeto de sus carreras mañaneras.  A eso de las 11:13 AM, por fin, Verali llama a Cagadal. Una voz metálica con una retahíla de muletillas chiapanecas delata que no se trata de una mujer cualquiera. Verali le confirma a Cagadal que se verán en un motel de la novena calle sur, en las cercanías de la terminal de autobuses estatales de Tuxtla. Sin terminar de decir adiós a su interlocutora, Cagadal arranca el cable rojo de su teléfono móvil y se dirige a toda prisa hacía el motel Los tres gustos o el conocido motel de Los Putos. Esta última referencia la desconoce Josué alias “Cagadal”, un palurdo salvadoreño que tiene poco tiempo de vivir en Chiapas por razones poco claras. Su nombre completo es Josué Hilario Gómez, quien había sido un simple profesor de literatura y filosofía en un colegio de monjas. Este trabajo lo desarrolló simplemente porque se dio la oportunidad, pues sus lecturas son pobres como las de cualquier bachiller mediocre, pero suficientes para impresionar a cualquier burócrata y religioso.

Ya en el motel, Cagadal abre la puerta de un cuartucho y observa que Veralí se rasca su entrepierna, y se acomoda su prominente pene. No era la primera vez que esa escena los retrata, pero Cagadal es un salvadoreño obsesionado en reafirmar a cada instante su heterosexualidad, y no deja de expresar un rictus discreto de desaprobación. Parece ser que a Cagadal no le importa la mecánica entre mano y genitales, pues él mismo ha ejecutado ese ritual masculino, su desaprobación quizá viene de observar que el cuerpo sumamente femenino de Veralí cuenta con una prótesis biónica de pene contigua a su vulva. Debo de decir que los recuerdos relacionados a la moral sexual en Cagadal no fueron concluyentes, pues el escaneo de su implante cerebral arroja datos contradictorios o vacíos.

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El Mono

Por Enrique Pagella

Al Mono le habían agujereado las tripas y por más que se las metimos adentro, no mejoraba. Con los dientes apretados nos pedía que lo matemos pero ninguno de nosotros se animaba. Entonces fingimos no entender lo que decía y enfilamos a lo del Colorado García para escondernos. El Colo se negó de una y tenía razón. No podíamos quedarnos en Avellaneda porque teníamos encima a los ratis. Les habíamos bajado a uno.

-Vuelvan a Rosario – nos ordenó -, ya bastante laburo tengo con esa chatarra que me dejan.

Después de guardar al Mono, que no paraba de putearnos, en una de las Traffic del Colo, nos pusimos a pensar en el camino que seguiríamos. Ninguno de nosotros conocía Buenos Aires, ni siquiera el Mono que era el más viajado.

  • Vayan por donde menos se lo espera la cana, pongan al Pipa o al Chapu a manejar, que son los que tienen más cara de pelotudos; yo les doy pilchas para que pasen por turistas y un teléfono para que se guíen – nos ofreció el Colo -, pero váyanse.

Media hora después entrábamos a la 9 de Julio. El Pipa manejaba y el Chapu le hacía de copiloto. Habían puesto a Los palmeras a todo lo que daba y Cachito y yo estábamos atrás con el Mono que no dejaba de quejarse.

-Cuando lleguemos a Rosario te llevamos a lo del carniza y te deja como nuevo, Mono – le dije para darle ánimo.

-Andá a la puta madre que… – alcanzó a decir y se desmayó.

 

No sé si a los dos que estaban adelante o al Cachito, que se nos había juntado hacía poco, les pasaba lo mismo que a mí. Pero yo estaba partido al medio. No podía verlo al Mono así. No voy a olvidar nunca cuando me dio el primer laburo.

 

-Pibe, tené que boletear al concejal – me dijo ofreciéndome un chumbo con silenciador.

-¿A Naricita? ¿Cuánto hay? – se me ocurrió preguntarle y me puso un bife que me dejó la cabeza como una calesita.

-Vo vas, le metés tres tiros en la cabeza, volvés y te llevás lo que te voy a dar sin chistar, va a ser mucho más que lo que ganabas garchándote viejos ¿entendiste?

-¿En la cabeza?

-Sí, en la frente. Tres en la frente paga doble. Dos o uno paga base. Si el tipo sale vivo. el que va caer en el pozo con tres agujeros en la frente sos vo.

-¿Y tengo que ir solo? ¿Qué hago con el Bofe?

-Primero lo bajás al Bofe y después a Naricita.

-¿Y por el Bofe también me pagan?

 

Me dio otro bife. Esta vez no sentí que la cabeza me giraba, sino que adentro tenía un platillo que no terminaba de sonar. Masticando una puteada, me clavé el chumbo en la cintura y mientras salía de la cueva, el Mono me dijo:

-Pibe ¿vo sabé que no tengo hijos?

-Sí – le respondí sin entender adónde iba.

-Cuidate entonces.

 

No comprendí lo que quería decirme en ese momento. Yo estaba recaliente.

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Lo que queda es epigonal

Por Daniel Maldonado Velázquez

 

Sobre Borges, por Piglia, 2014, seminario disponible en YouTube

Quizá el hilo que conduce a la literatura argentina sea la desmesura, la exageración. Esta desmesura no es sólo de índole literaria; también es ideológica. Ejemplos sobran. Borges ninguneando a Quiroga o a Arlt; Borges celebrando a Chesterton, a De Quincy. ¿Existía una diferencia verdaderamente sustancial o, incluso, formal entre De Quincy y Roberto Arlt o entre la escritura quiroguiana y la de Chesterton? Tanto en los ingleses como en los sudamericanos fue elocuente la impronta de lo popular. La escritura de Arlt no habría sido posible sin los textos de divulgación científica, las novelitas menores o los relatos de acento policial que Arlt leyó a lo desquiciado. En esa escritura, lo popular adquiere la forma de lo facineroso. ¿Acaso en la escritura de Chesterton no está presente la dimensión de lo popular? ¿No es el Padre Brown una variante de la figura del detective activada por Poe en “Los crímenes de la calle Morgue”?

Ricardo Piglia ejecutó una operación similar a propósito del autor de El Aleph. En su afán por colocar a Borges en el centro de una tradición que es menos eso que un canon en movimiento constante, sostuvo que el inventor del soneto era más grande que Dante, “porque aquel había inventado una forma”. Para él, Borges –igual que el oscuro inventor del soneto o igual que el ignoto creador del haikú– se erigió en Pater familias por haber confeccionado el cuento borgesiano: mezcla de ficción especulativa (según Coetzee) y relato fantástico. Un escritor clásico inventor de una forma nueva. La pertinencia de Borges, continúa Piglia, se sostiene en su condición de sumo artífice: sin “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, P. K. Dick o V. Nabokov no hubiesen escrito El hombre en el castillo o Pálido fuego. Conclusión problemática: por diseñar un novedoso artefacto narrativo, Borges es el motor seminal de un nuevo tipo de escritura.

En los planteamientos de Piglia hay mucho de exageración. O de aquella variante sofisticada de la exageración que Borges empleaba con maestría: la boutade. La desmesura no siempre es incorreción. En el caso de Borges, ocultaba vacío.

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Travesía atemporal

Por Nelson Barón

Previamente
sólo bramaban la eternidad
o la nada
O los traspiés de tus ancestros
Aquellos errantes frutos,
sus heridas de guerra,
La bayoneta destrozando vísceras,
Derruido el cuerpo exangüe.
O tu abuela hecha jirones
Asfixiados sus sollozos, tras las golpizas de la brutalidad fúrica que avejentó inmisericorde
su noble existencia.

Transcurrido un minuto impronunciable, rendida la mañana,
después de las once,
atravesando un marzo
de todos los marzos
del rebasado horizonte,
has emergido.
La nevada cumbre,
la tierra boscosa, el volcán,
la penumbra, la mar
Te saludan y tú extiendes
tus alas
para los más intensos vuelos.

Te han sacudido los temores y has titubeado
Hoy como ayer y el difuso mañana.

Mas sin advertirlo
Tu océano son tejidos infinitos de constelaciones bordadas,
Inusitadas;
Tu carta de navegación, el trino atemporal de otras almas aladas.

Sosegada, imperturbable,
La ancestra abuela te vela
desde las profundidades del cosmos.
Solo remas y, al final, risueña,
Delicados tus pies,
lentamente pisan
el florido continente,
el alucinante musgo,
anfitrión de tu mirada enaltecida.

Žiadny muž tu nemá miesto

Por Marel Alfaro

 

 

 

«El género está entre las orejas y no entre las piernas».

Chaz Bono

 

Las dcéry hviezd[1] eran una especie extraterrestre sobremanera fascinante. Según los registros de las primeras misiones enviadas por la Космическая программа СССР[2] a principios de 2057, las dcéry eran «la especie no terrestre más compleja “descubierta” hasta la fecha». No obstante, nuestra percepción respecto a ellas cambió a partir de 2126, año en el que, debido al desfase temporal, por fin logramos acceder a la información base obtenida en las últimas décadas por cada una de las misiones de exploración.

Basados en la información contenida en la bitácora del doctor Nemanja Bosko[3], xenobiólogo en jefe del equipo de exploración a bordo de la Galia, tercera de nuestras naves en Teegarden b[4], descubrimos que las dcéry hviezd se reproducían asexualmente, llegando, incluso, a prescindir totalmente de la presencia de machos en su entorno reproductivo y organizativo; valga la aclaración, al menos, durante nuestro tiempo de estancia en el planeta.

Evolutivamente las dcéry poseían características «increíblemente especiales» que redirigieron nuestra concepción de la vida fuera de nuestro sistema solar.

Aunque poco visibles, las dcéry cuentan con órganos sexuales externos cubiertos por un exoesqueleto que se extiende desde ambas zonas pélvicas hasta el cráneo. La única forma de dar a luz representa la muerte de las madres.

Después de estudiar algunas osamentas encontradas cerca del Lago Strbské II[5], concluimos que, una vez alumbradas las crías —todas hembras—, estas se alimentan del cuerpo de sus progenitoras y utilizan su estructura ósea como caparazón; sin embargo, es durante la adolescencia, aproximadamente entre los veinte y treinta años, que sus cuerpos se adaptan a dicha «coraza».

Entre sus características físicas más destacables, sobresalía su aspecto bastante cercano al del okapi (okapia johnstoni terrestre), pero con cuatro pares de extremidades y un torso mucho más ancho; cráneo alargado con dos pares de orejas principales e igual número de pabellones menores, además de sus cuatro ojos en una cavidad ocular poco profunda, pero ligeramente encorvada. No obstante, lo realmente maravilloso de las dcéry hviezd era que poseían formas de organización social al nivel de algunas sociedades primitivas terrestres que, el doctor Bosko, definió categóricamente como: «estructuras societales autosuficientes y especializadas en el cuidado grupal y la colaboración entre semejantes; donde, —y cito textualmente—, “Žiadny muž tu nemá miesto[6]”».

Bosko, N. (2089, 13 de junio). Reflexiones sobre las estructuras sociales y biológicas de las dcéry hviezd. Bitácora del xenobiólogo en jefe a bordo de la Galia. Misión de exploración 00736. Programa Espacial Soviético.

[1] Hijas de las estrellas en eslovaco.

[2] Kosmicheskaya programa SSSR (Programa Espacial Soviético).

[3] Director de la Academia de Ciencias Naturales de Eslovaquia.

[4] Teegarden b: planeta a 12,5 años luz de la Tierra, con 1,1 veces su masa. Orbita la enana roja con su mismo nombre en 4,9 días. Su superficie es potencialmente oceánica.

[5] Nombrado en honor al Lago Strbské Pleso de Eslovaquia.

[6] Ningún macho tiene un lugar aquí.

Marel Alfaro Zúniga (1989). Nacido en San Pedro Sula, Cortés; Honduras. Docente de Ciencias Sociales y Ciencias Naturales. Consultor independiente y asesor metodológico a nivel de tesis. Editor y corrector ortotipográfico. Ilustrador autodidacta. Autor de «Hacia el Espacio: Quince crónicas sobre el nacimiento del Nuevo Orden y la Revolución Galáctica” (2020); «Breviario de lo irreverente» (2022); antologado en «Tercer encuentro de minificción Centroamericana antología» (2023) y «Antología de minificción: El Albatros» Editorial Micromundos (2024); prologuista en «Latinoaméricaeditada: no disponible en su región» Editorial Tríada (2024). Su más reciente trabajo, «Inerme en la ciudad y otras minificciones científicas», publicado por Editorial La Chifurnia (2025). Actualmente reside en El Progreso, Yoro; Honduras.

Freak TV: La televisión que nació en una novela

Hay un momento en Hambre de caza que precede a todo lo demás. Antes de que aparezca Urbaín Beleño, antes de que la novela despliegue su anatomía del poder rapaz en Colombia, hay un aviso clasificado. Un aviso de halcones amaestrados para cazar las palomas que se multiplican como una plaga descontrolada en los edificios residenciales de Bellaquería. El servicio trabaja en silencio absoluto, en la madrugada, y cuando los vecinos despiertan solo quedan plumas esparcidas por el viento.

Ese aviso falso —insertado en la apertura de la novela como si fuera una cuña publicitaria entre dos bloques de programación— es la célula original de Freak TV.

Francesco Vitola Rognini publicó Hambre de caza en 2014 a través de Editorial Milinviernos, en libre descarga, como parte de lo que él mismo ha denominado la Trilogía de Bellaquería. La novela fue descrita, en su momento, como una radiografía del uribismo: no por la vía del panfleto, sino por la de la metáfora, la angurria por cazar como imagen que condensa toda una era política. Pero lo que aquella lectura podía pasar por alto era el dispositivo formal: la novela infiltraba la lógica de los medios de comunicación —el lenguaje publicitario, la fórmula del mensaje comercial, la retórica del infomercial— como una estrategia narrativa deliberada. La ficción se disfrazaba de ruido mediático para decir lo que el ruido mediático precisamente ocultaba.

Ese mecanismo durmió durante años dentro del catálogo de Vitola, como una semilla en temporada seca. Freak TV es lo que ocurre cuando esa semilla encuentra el clima adecuado: un canal de televisión completamente inventado, con programación continua de 24 horas, que simula los formatos más predecibles de la pantalla —el noticiero, telecompras nocturno, el cine de arte, la franja de caricaturas— para convertirlos en vehículos de una ficción que no podría existir en ningún otro soporte: la iguana que sale del encuadre mientras aparece el título del canal. Luciano Bello entregando la noticia del restaurante madrileño que servía paloma callejera en vez de pato. El Sr. Argento —pálido, huesudo, reptiliano— vendiendo brazaletes de cobre con tecnología geocéntrica inspirada en el Feng Shui y desarrollada en Laos. El Capitán Adrenocromo aterrizando torpemente en el sótano donde se llevaba a cabo un ritual satánico. Kage no Keiyaku, el film de ninjas emitido en el horario en que solo están despiertos los insomnes y los vigilantes.

Cada franja es un género que Freak TV toma prestado y lleva al extremo de lo absurdo. Ese es el legado directo de aquel aviso de halcones en Hambre de caza: la comprensión de que los formatos de la cultura de masas no son neutros —que son, en sí mismos, formas de administrar la percepción— y que la literatura puede habitarlos, corromperlos y devolverlos al espectador con la trampa ya activada.

El proyecto se publica por entregas en Vitola.pro/freak-Tv/, simulando 24 horas de programación continua de «el canal más bizarro de internet» y que paradójicamente, dice más sobre la televisión que cualquier análisis de medios convencional.

Hambre de caza está disponible en descarga gratuita en Editorial Milinviernos. Leerla hoy, con Freak TV ya en circulación, es constatar que Vitola llevaba más de una década esperando el momento propicio para desarrollar esta idea. 

El Maderamen de la vida O el arte de John Álvarez

Por. César González

Poeta, Escritor.

“Nada crece debajo de los grandes árboles”

Constantin Brancusi

Mundos antiguos y nuevos se funden sin que podamos reducirlos a las palabras, a la imagen. Su naturaleza estructural y constructivista, más allá de buscar, encuentra. John Álvarez ensambla el caos con el orden, sus invenciones de maderamen entablan una correspondencia orgánica  y  en común- unión con el viento, el comején, la polilla, el fuego, el sol, las aguas, las que corren y las que no. En su proceso creativo se involucran la música, la arquitectura, la cocina, la filosofía, y sin lugar a dudas, el resultado no es para menos, que una de las obras más originales entre sus contemporáneos.

El taller del artista está situado en el corazón del mundo, Pueblo Bello, Sierra Nevada de Santa Marta, donde para el cansancio del creador basta un árbol invisible para hacerse una sombra, por esa y muchas otras razones, no es fácil pasar por alto el genio del creador que del barro nos hizo hombres y que de un soplo creó todas las cosas. Así como hace tantos años Picasso, Brancusi, Henry Moore, y otros  sintieron el influjo de la escultura tribal africana en madera, así hoy, una serie de obras serias y contundentes, retornan a nuevas esperanzas, celebran riesgos necesarios, no para adornar los parques, tampoco para satisfacer caprichos. Álvarez hace mucho viene ocupando un espacio importante en las artes plásticas del Caribe Colombiano, su trabajo bien logra distanciarse de lo que se ha venido mostrando a través de estas últimas décadas; En el  brazo del árbol,  pieza “sin título” merecedora de un reconocimiento en el salón BAT de artistas populares del caribe, John Álvarez logra hacer bombear sangre desde su corazón hasta las arterias de sus ramas, articulaciones, venas, haciendo creer que “en los sueños los árboles son personas”[1]  así como en los bosques hechizados, donde la imagen de un tronco puede ser una ninfa y en efecto lo es, otras veces también una bruja o un aparato, el suceso estético al que nos convoca el creador en su particular genio de ermitaño de alta montaña, es lo que se debe denominar Arte.

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Sancocho western: Tierra de nadie.(Sexta entrega)

Por Francesco Vitola Rognini y Andrés Felipe Escovar

Dedicado a la memoria de Luis Cermeño, editor de Milinviernos, autor obsesionado con la ciencia ficción, y entusiasta colaborador en nuestros locos proyectos independientes.

Déjame huir, oh selva, de tus enfermizas penumbras formadas con el hálito de los seres que agonizan en el abandono de tu majestad. ¡Tú misma pareces un cementerio enorme donde te pudres y resucitas!

 La vorágine. José Eustasio Rivera.

La semana anterior —me contaba—, un enorme jaguar había sido muerto por los vecinos, en el atrio de la iglesia.

Los pasos perdidos. Alejo Carpentier

Primera entrega

Segunda entrega

Tercera entrega

Cuarta entrega

Quinta entrega

Estos hijueputas campesinos ni de música saben

Por Andrés Felipe Escovar

-Estos hijueputas campesinos ni de música saben…

Se tambaleaba por el aguardiente que bebió, camino al mingitorio, con la mirada fija en  Olegario, que estaba en la mesa más cercana al baño; el vaho de meados con hojas de eucalipto que los dueños de la tiendita extendían todas las mañanas y que, en las noches, tenían un marchitamiento húmedo, le recordaban a nuestro héroe sus caminatas por los bosques artificiales de la sabana de Bogotá, años antes de que lo reclutara el ejército del partido conservador. Era la cuarta o quinta vez que el serenatero se lo decía; la primera, poco después del mediodía, fue una broma con la que Olegario apenas sonrió:

-Tiene esa canción que dice: “eres un ángel hermoso vestida de mujer…”- le preguntó, tímido, Olegario.

-Esas mierdas de campesinos no tocamos nosotros- le tocó un hombro a Olegario. Con la otra, sostenía a su guitarra por el cuello y miraba, con un mohín coqueto que acentuaba su afeminado tono de voz, al maraquero con el que entró a ese bar a cantar canciones solicitadas por  los bebedores de las diferentes mesas a cambio de alguna moneda.

La broma se repitió hasta esa quinta vez, cuando Olegario, había decidido aceptar la oferta que hiciera Víctor Carrasco el día anterior: formar parte del grupo de vigilantes de las minas de rubies en las inmediaciones de Villa de Leyva, muy cerca del lugar donde, según decía, comenzaba el desierto de La candelaria en donde vivían hombres que se ocupaban de mirar directo al sol hasta quedarse ciegos y, cuando la ceguera ocurría, se tiraban sobre el suelo y se mantenían de un mordisco de pan de levadura y medio vaso de agua hasta que, un día cualquiera, dejaban de respirar y llegaban los chulos que les picoteaban sus escuálidas entrañas. Por eso, en el desierto, le dijo Víctor, hay tanto chulo, a veces parece que ocurriera una noche porque de tantas alas negras que tapan al sol, hay algo como un eclipse. Cuentan que, desde hace unos doscientos años, un viejo monje del convento de San Agustín, ubicado justo en la cima de una de las montañas del desierto, que limpiaba los pisos de todas las habitaciones y de la iglesia y que jamás aprendió a cantar algo en latín y se quedó más bien como un devoto sirviente dedicado a la limpieza de todo el edificio, llama con un grito a los chulos que se desparraman por toda la región para así generar un eclipse: es el Máguare.

Olegario no creyó mucho lo del eclipse hecho con alas de avenes negras, aunque encontró coincidencias entre esos augurios y los que le escuchó a una pitonisa cartagenera que oficiaba como concejera de las tropas en Panamá. El día que fusilaron a Victoriano Lorenzo, el cielo se oscureció y, cuando regresó a la capital del departamento, le dijo la misma mujer que el océano Pacífico se levantó tanto que parecía una cordillera que anegaría al istmo e inundaría al atlántico hasta convertirlo en una inmensa alberca donde los animales arrastrados desde las profundidades, desembocarían en las playas y engullirían con toda clase de bestialidades a los humanos.

Carrasco le dijo que era el dueño de las minas de rubíes y que él mismo prefería saber a quiénes contrataría para la seguridad de estas. Por eso fue hasta Bogotá y, durante semanas, se dedicó a encontrar a las personas indicadas. Olegario le atrajo porque, en ese bar, atisbó que tenía un revolver en su cintura y miraba como si anduviera tras una presa.

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