Sueños Geodésicos Gardner Raymond Dozois (1947-2018), reseña Luis Bolaños

Hoy presentamos la reseña a esta magnífica colección de relatos de Gardner Dozois, por nuestro colaborador frecuente y amigo Luis Bolaños.

 

Él quisiera, aprovechando la ocasión de nuestro cumpleaños número 11, que preguntáramos a nuestros lectores: ¿cómo les ha impactado 1000inviernos?

 

Sin más… los dejamos con esta magnífica conversación sobre uno de nuestros libros favoritos

 

 

creador del término cyberpunk.

 

Florilegio dedicado a su compañera Susan Casper, abre con un apotegma de James Tiptree (Alice Sheldon) muy sonoro: “El hombre es un animal cuyos sueños apuntan a la realidad y son asesinados”

La traducción es de Carme Geronés y Carlos Urritz 

Prólogo de Robert Silverberg 

Derrama sensibilidad y demuestra inteligencia ya que puede convertir en un soplo lo peyorativo (el aspecto hippie que esgrimía Dozois cuando lo conoció) en virtud, y en verdad nos ayuda a entender lo que significa para GD su don de narrar, empezando la configuración de su texto con una frase del escritor inglés Leslie Poles Hartley: “El pasado es un país extranjero” y continuando con historia y empatía en un deseo ferviente de quitarle hierro a su estocada anterior (aparecida en la introducción dedicada a su primer libro de relatos: “The Visible Man”) y asimismo destacar sus logros en el par de décadas que separan ambos prefacios; y aún así, no extravía la brújula y retoma lo esencial combinando pasión, fragmentos de los párrafos, análisis enjundioso y comparaciones tupidas repletas de humor, alcanzando a conectarnos con las adquisiciones alcanzadas (llegaron a ser: premio Hugo al mejor director de revista -Asimov’s SF Magazine- con quince victorias en los 17 años comprendidos entre 1988 y 2004, 37 premios Locus en diversas categorías, además de numerosas nominaciones por relato: cinco para el Hugo y once para el Nebula con dos triunfos: El Pacificador y Nacido por la mañana) y la madurez expuesta en una evolución temática y estilística que integra y emociona, nos agarra por el pescuezo y nos introduce en un universo de dolor -y de renovación, donde convierte las pinceladas de tragedias individuales en colosales frescos de desdicha para la humanidad- continuo

La carátula espectacular, aunque no amerita autor en la edición de Grijalbo es de Karl Kofoed (variante de una cubierta del Isaac Asimov’s Science Fiction Magazine, June 1979) y a pesar de que el dato fue entregado enseguida por los algoritmos de búsqueda de Google debo advertir que los mismos cada día parecen ir degradándose e ir viajando hacia la simpleza y tan penetrados de censura que dificultan hallar ciertas preguntas, lo cual se expresa en diversas webs que hasta hace poco se caracterizaban por su liberalidad, donde han empezado a colocar corazoncitos rosados sobre las exquisitas vulvas dibujadas por los artistas o rayarlas a la manera hipócrita del hentai

La red que conocimos libre, nos empieza a prohibir deleitarnos con los magníficos desnudos, las desinhibidas posturas y los juguetes secretos del placer, el sólo hecho de interferir es ya un crimen cultural, y eso ocurre con webs de tanto abolengo digital como DeviantArt, Hentai Foundry y otras que nos impiden observar la plasmación del artista que deseamos degustar tal como la concibió, lo cual no deja de ser una molestia y una falta de respeto. Tras la digresión retorno a la imagen: un vigía verdoso, con cola y patas de sátiro, cinturón con aditamentos electrónicos, puñal y binoculares en el crepúsculo salvaje de un planeta bañado de luz roja por un par de soles, uno naranja enorme que parece hervir en el horizonte y otro blanco, más lejano; se contempla la desembocadura de un río y un bajel con vela triangular que se desliza hacia ignotas tareas, dejándonos un sabor a melancólico misterio y trepidante aventura

Nacido por la Mañana: Morning Child en Omni, enero 1984

La descripción de la casa destruida nos precipita hacia la guerra y sus consecuencias, es tan física que puedes tocarla y olerla. Su final es de una tristeza casi elegíaca, demuestra dominio del material que expone, control de las emociones que son entregadas gota a gota, y a la medida que se introducen en el sistema circulatorio de tu conciencia entonces comprendemos el ciclo que padece John y la exposición de la jornada con sus momentos de solaz y complicidad entre padre e hijo… o eso creemos, pero no por entenderlo se torna menos cruel y ocurre en la medida exacta sintetizada de un día, que parece repitirse ad aeternum; el telón de fondo es la guerra inmisericorde que continua creando armas atroces destinadas al castigo y al sufrimiento; lo cultural queda de relieve en la siguiente frase: “En lo alto, un semáforo oxidada se balanceaba pendiente de un cable combado. Alguien había atado un letrero de color naranja y blanco con un conjuro en un lado de la señal de tráfico y en el otro, en la parte opuesta a la ciudad, que daba hacia el mundo hostil, se veía el ojo del mal, pintado en un rojo fuerte y chillón sobre un fondo blanco. Durante los últimos días todo se había enrarecido mucho”

Enferma contemplar las oscuras ramificaciones de las consecuencias de las armas utilizadas, y aún así existe una cierta magia en las escenas cuando combina luciérnagas con columnas de fuego, alaridos melancólicos con terribles estruendos, efectos de lo que sea que le aplicaron a John y los cambios fisiológicos que trae aparejados, es difícil en las últimas cinco líneas evitar las lágrimas.

Read More…

La parte salvaje de Ferran Guallar

Por Francesco Vitola

Ferran Guallar ha escrito una novela trepidante en la que desnuda la divergente naturaleza humana, que pretendiendo ser civilizada es realmente gobernada por los bajos instintos.

La editorial barcelonesa Navona ofrece versiones de este relato cinematográfico tanto en catalán como en español, pensando sin duda en los lectores de novedades de Iberoamérica; pronto también circulará una traducción al francés, permitiendo así que La parte salvaje regrese a las colonias francesas donde se gestó el libro.

 

 

Leyendo tu libro no pude evitar sentir que estaba ante un título perdido de Bukowski, Henry Miller, o quizás ante una obra desconocida de un Kapuscinski dipsómano, ¿qué lecturas precedieron o influenciaron la escritura de esta historia?

 

Acertaste. Los tres autores que mencionas son referentes para mí. Kapuscinski, el que más, pese a que su obra es ensayística. Su recorrido vital y geográfico no podría dejarme indiferente en ningún escenario posible. Ryszard se aproxima literariamente a personajes reales y a sus (frecuentemente) terribles circunstancias con un estilo objetivo, no melodramático, pero escogiéndolos bien para generar imágenes y emociones poderosas en el lector. Bukowski, otro con apellido polaco, me escandalizó de joven, pero adoré su estilo desnudo (el estilo, no que yo lo leyera desnudo), nunca mejor dicho. Sin embargo, creo que mi estilo (si tengo uno) es más denso y, sin duda, no tan desinhibido como otro de mis favoritos, Miller.

Aparte de estos tres, mis lecturas siempre han sido variadas, abundando en la divulgación científica con autores como Jared Diamond, Desmond Morris, Richard Dawkins o Yuval Harari. Al leer La parte salvaje creo que queda claro mi interés en las grandes cuestiones: qué somos, quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos, por qué, por qué y por qué. Fuera de este tipo de obras, mis novelas favoritas de todos los tiempos pasan por culebrones decimonónicos como Madame Bovary, y por una tetralogía moderna, El cuarteto de Alejandría, de Lawrence Durrell. De los contemporáneos, nunca me canso de Palaniuk, Auster, Saunders, Foster Wallace, McEwan o, en otra onda, Sánchez-Piñol. Dicho esto, de los ausentes, Rodoreda y Woolf siguen alucinándome. Para terminar una lista sin fin, como novelas aisladas, adoro: Stoner, de John Williams, para mí la novela perfecta; Sin novedad en el frente, de Erich Maria Remarque; y El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, ¡otro polaco!

Como te decía, ecléctico.

 

De dónde nace la idea de escribir haciendo un paralelo entre la animalidad humana y la humanidad” de los primates.

 

De la observación continuada de un grupo de chimpancés. Los objetivos del programa que fundé en África del Oeste eran la conservación, la investigación y la educación ambiental sobre esta especie en peligro de extinción. Para conservar el bosque, su hábitat, era necesario conocer a fondo las dinámicas ecológicas del territorio y las de sus habitantes, de ahí ese seguimiento diario. El líder, el alfa del grupo principal que investigábamos fue haciéndose mayor y, en un momento dado, un grupo vecino se vio con fuerzas para atacarlo y destronarlo. Quedó herido pero vivo, vagando en solitario durante meses, quizás años, por los bosques cercanos a la aldea donde residíamos, como si buscase nuestra protección. Esa imagen del líder en decadencia primero y luego destronado coincidió con una fase vital en la que empecé a sentir el cansancio de los años acumulados y sus consecuencias en la capacidad de liderar. Así, la observación también se giró hacia mi propio equipo y los habitantes de la aldea.

Esa fue la semilla que originó La parte salvaje y a partir de la cual desarrollé una estructura basada en paralelismos entre homínidos de diferentes especies, los chimpancés y los humanos. Cada capítulo arranca con una nota de campo pseudocientífica donde se acaban planteando cuestiones como: ¿se enamoran los chimpancés?

Read More…

Once años pedaleándole a la princesa Mili.

Y once años pedorreándonos en la princesa.

Han sido horas de amarres amorosos y desventuras de viudos que no hallan el momento de dormir en un féretro para desposarse con la dama de la noche, es decir, con Dios. Hoy nos levantamos sin sentir nada, entonces nos preguntamos si ya no estamos muertos, o es que acaso, gracias a Dios, hoy amanecimos más insensibles. Y es que la insensibilidad nos ha prodigado lo que nos falta de valentía: el arrojo de pedirles a nuestros papis que a, nuestros cuarenta años, les sigamos pidiendo dinero para mantener a flote este proyecto en declive llamado milinviernos. No tenemos odiadores, mucho menos admiradores, pero sí que hay ignoradoradores de lo que hacemos: dios los bendiga, porque así como ellos nos ignoran, la angelitud hace lo propio con ellos.

Esta mañana vi a una caravana de atracadores que despedían a un coleguita. Uno de los deudos aspiraba bazuco de su pipa de pvc, o como ellos dicen, de su carro; hay nostalgia de no haber sido capaz de dedicarme a un vicio que me consumiera.

Mil Inviernos llega a la época en la que nace el devenir de ser un superpapá. Un papá valiente, sincero, transparente, sonriente y bienoliente. Pero en el interior hay abismos, abismos que yo, como padre, debo callar y mi cabeza es una olla a presión, debo ser feliz y tener los arrestos de tener éxito y defender a mi familia. Tengo el deber de ser valiente como Jesús lo fue en el Monte de los Olivos y, como Jesús, me cagaré del susto y, como Jesús, digo: ¡dios mío, dios mío! ¿por qué me has abandonado? Mientras mis hijos juguetean en el parque y mi esposa sonríe, agradecida por tener un lindo hogar. ¿Hay un desierto más desolador que una vida alegre?

A mí me decían en el colegio que yo iba a tener una vida alegre porque tenía cara de mariquita pero ni siquiera eso fue posible; no fui tan macho para ser marica y dar culo. Eso debe ser muy macho.

En estos once años de nuestra princesa mili las glaciaciones arrecian. Y apenas hay gente que se aleja de ese centro helado que es nuestra vida para morir de frío en sus propias burbujas de felicidad. ¡Ah, hipócritas, todos!

 

Cuánto nos ilusionamos con el final del mundo. Esa es la única salida para acabar con una vida feliz en familia: que el mundo acabe. Y como dice la última de los Everything but the girl: bésame mientras el mundo decae, bésame mientras la música está sonando.

Os traigo una noticia: moriremos felices. Y algún día nos levantaremos, ahí sí, sin sentir ni mierda y nos habremos dado cuenta que por fin somos fantasmistas. Descansaremos de vivir y nos decimos a nosotros: ¡feliz cumpleaños, mil inviernos! Te amamos, princesa Mili. Hoy te coronan en el Apurimac de los sueños.

Posdata: no hay nada mejor que tirarse pedos con dos dedos metidos entre el culo.

 

 

Colección Completa REVISTA ‘MAS ALLÁ DE LA CIENCIA Y DE LA FANTASÍA’

Pablo Rosatti, administrador del grupo de facebook: Historietas, libros y revistas digitales, comparte generosamente la colección completa de la revista mensual argentina de fantasía científica : «Más allá de la ciencia y la fantasía».

 

 

Acá reproducimos su presentación y los links de descarga:

 

La revista Más Allá de la Ciencia y de la Fantasía se publicó en Buenos Aires durante cuatro años, con frecuencia mensual, entre junio de 1953 y junio de 1957. Editada por el prolífico sello Abril, surgió como una franquicia local de la norteamericana Galaxy Science Fiction, aunque su aporte de ninguna manera podría reducirse al de un epígono o avatar de aquella. Más Allá representó la primera revista argentina dedicada a la ciencia ficción y a la divulgación científica que pudo sostenerse en el tiempo a lo largo de sus 48 números ininterrumpidos y que gozó de una amplia comunidad de lectores y lectoras tanto en Argentina como en otros países de habla hispana.
Por sus páginas, circularon historias de autores centrales de la hard science fiction anglosajona, así como algunas plumas que terminarían consolidándose como las más destacadas y creativas en términos literarios: el Bradbury de Crónicas marcianas, Isaac Asimov, Theodore Sturgeon, Phillip K. Dick, Kurt Vonnegut, entre otros. Asimismo, la revista constituyó un espacio de publicación para autores nacionales. Héctor Germán Oesterheld publicó allí dos relatos (uno con el pseudónimo de H. Sánchez Puyol) y –de acuerdo a las diferentes versiones– pudo haber sido desde su director por un período hasta quien se encargaba de escribir las pequeñas viñetas sobre temas científicos y curiosidades (Capanna, 2018; Grondona, 2018; Nicolini y Beltrami, 2016; Abraham, 2013). Otros colaboradores fueron Oscar Varsavsky, Pablo Capanna, Juan Pedro Edmunds, Ignacio Covarrubias, Adolfo Pérez Zelaschi, Maximiliano Mariotti y Claudio Paz, junto a otra porción de firmas. También participaron dibujantes locales como J. Eusevi y Hugo Csecs.
El material de Más Allá no se agotaba en la ficción; la revista dedicaba también importante lugar a la divulgación científica “de calidad”. Fragmentos de libros y artículos ocuparon una porción constante del índice, bajo la pluma de Willy Ley, Kenneth Heuer, Wernher von Braun, e incluso de un físico argentino: José Westerkamp. Capanna señala además que un joven Mario Bunge se encargó durante un tiempo de redactar las respuestas a las “preguntas científicas”.
El asiduo y variado intercambio que Más Allá propuso a sus lectores y lectoras fue ciertamente asombroso, y constituyó uno de los grandes logros de la publicación. Sin dudas, representa un importante capítulo en la historia de la imaginación científica y técnica argentina.
Pablo Rosatti,
Colección Completa (01-48) (Formato CB7)
🔴Links:

Episodios cotidianos. Por Francesco Vitola

Un oasis en medio del caos

16/09/2022. ¿Cómo sobrellevar este ruido constante que nos ataca por todos los frentes? La maquinaria pesada masticando el pavimento con sus martillos hidráulicos; los obreros comunicándose a gritos durante la jornada laboral; las sierras circulares cortando hierro; los taladros perforando las paredes; el pitido de vehículos marchando en reversa; la música estridente de los parlantes montados en patinetas eléctricas; los borrachos exaltados discutiendo en las plazas; las sirenas de los vehículos de emergencia; los camiones barredora; los niños berrinchudos ignorados por sus padres; los gritos desgarradores de los dementes; los chillidos desesperados de quienes han sido robados por gacelas humanas. Es la sinfonía demencial del progreso barcelonés, la banda sonora de una ciudad hiperactiva.

Recién mudado al apartamento donde vivo —de eso ya hace un año— pensé haber encontrado un oasis en medio del ruido, y así fue hasta que comenzó el verano que se alargó durante siete meses, tiempo que ha coincidido también con las reformas del piso contiguo, justo al otro lado de la pared de mi cuchitril. En esos meses calurosos aparecieran mis dos nuevos compañeros de piso, unos individuos que creen vivir solos: tiran las puertas a cualquier hora del día y de la noche, hablan por teléfono a los gritos, desfilan por los pasillos con zancadas de elefante intoxicado, lavan ropa a la una de la madrugada —el ciclo de escurrido hace que parezca que el apartamento va a despegar—, y cuando usan la cocina la dejan convertida en la escena de un crimen. Imagínense compartir el baño con personas que no conocen la función de la cortina de la ducha, o del trapeador. Cada mañana, cuando salgo de la ducha, siento que en vez de un tapete, piso musgo.

Read More…

Episodios cotidianos. Por Francesco Vitola

Terapias de sangre, dolor y tinta

15/7/2022. Barcelona. El interminable infierno veraniego trae consigo malos recuerdos del sopor caribeño, sobre todo julio y agosto han resultado imposibles para escribir. Pareciera que esta ciudad no está diseñada para soportar el verano, con excepción de los enfriados cuartos de hotel. Por lo menos el calor no ha sido un obstáculo para leer, explorar música nueva, pintar abstracciones y organizar archivos fotográficos. También me permitió retomar las postergadas sesiones terapéuticas de sangre, dolor y tinta, en la que se aplican los mismos principio del Jiu-jitsu: mientras estás en ello te olvidas del mundo exterior, y cuando acabas, las angustias y problemas resultan insignificantes. Tanto la lucha a muerte en el Jiu-jitsu, como las agujas rompiendo e inyectando tinta en la epidermis, te hacen apreciar la vida. Y los que se atrevan a tildarnos de sádicos o masoquistas quizás deberían pensar en los dolores emocionales que producen los desengaños amorosos, porque ¿acaso no es masoquismo colectivo el que millones de personas estén obsesionadas con la idea de saltar de un amor a otro? Si me permiten revirar, me parece más masoquista no afrontar las verdades que revelan la soledad, el silencio, o las terapias de sangre, dolor y tinta.

Read More…

EL MATRIMONIO PERFECTO (microcuento)

 

— Mi señora dice que soy impotente

— No es verdad, mi amor. No lo eres.

 

ADIVINANZA:

Ella ignoraba que Eduardo Carvajal se gastaba dos cajitas de tadalafilo con ella, mientras que con la esposa no le interesaba hacer ese gasto.

¿A quién ama Eduardo?

SOLUCIÓN:

A él mismo.

MORALEJA:

Egoísta. Tacaño de mierda.

 

«Absurda noveleta negra» de Antonio Reyes Carrasco Por Gabriel Velázquez Toledo

Les llaman malditos, indeseables, pero sólo son artistas marginales que no pertenecen a un grupo, a los que el oficialismo desprecia por su falta de pretensiones, los que no se acomodan a las circunstancias que permiten doblegar su conciencia crítica, como lo acostumbra el sistema (con canonjías o dádivas). Su obra se transforma en la ordalía que exhibe la mediocridad y el favoritismo con que se beneficia a ciertos creadores, artistas y/o escritores, ya sea por vínculos afectivos, fraternos o incluso familiares, es la odisea de crear y llevar al público su obra la que les erige legítimamente como el pulso del espíritu social.

Pierre Bordieu exploró, en Las reglas del arte, cómo el estado otorga premios, becas y espacios (para presentar, exponer y canonizar discursos que de alguna manera legitiman en lo social un trabajo), lo que le garantiza al régimen en turno cumplir la función de ente validador, además de, obviamente, el no ser sometido a la crítica y, en todo caso, invisibilizar las propuestas de quienes le incomodan, en favor de la sobre exposición de quienes le son útiles, razón por la que vemos a ciertos grupos manifestarse hasta en la sopa.

Más allá de las propuestas políticamente correctas y descafeinadas, que quizá poseen la técnica que se aprende en las escuelas, pero no la fuerza ni la intensidad que da vivir lo que se narra, está la de los artistas underground, la que da testimonio de que el arte es una pasión que emerge desde las antípodas de la conciencia y la imaginación. A estos artistas pertenece Antonio Reyes (Tapachula, 1978), creador de fancines, promotor de lectura, poeta de megáfono y autor de obras desquiciantes como Hiato (2004), novela que se puede insertar dentro del realismo sucio, el del Bukowski puro (no el de Pulp, donde ya se había ablandado), que nos recuerda que somos simples seres humanos atravesando por las circunstancias de la vida. Abro un paréntesis para decir, y no está de más, que el Toño fue traducido al Francés hace unos años con esta misma novela, pero que eso no le hizo perder el piso, pues sigue regando tinta y aplanando banquetas en la búsqueda de historias como cuando nos conocimos.

El año pasado presentó Absurda noveleta negra (Pinos Alados, 2021) y no ha dejado de hacerlo en cada café, recinto escolar y festival que se lo permite. Va solo, con sus libros a cuestas, pues es la mejor forma de darse a conocer en un estado pobre, como Chiapas, en donde los agentes literarios no existen, así como tampoco las editoriales ni nada que implique una labor profesional de difusión cultural y en la que lo único que queda es buscar que las obras circulen de mano en mano, en un efecto dominó que lo ha llevado a ser reconocido como un escritor que posee una propuesta literaria sólida.

Read More…

Episodios cotidianos. Por Francesco Vitola

Casualidades de la vida

02/07/2022. Barcelona. El ciclo se cierra, hace casi un año atravesé el océano con este libro en la maleta, y ahora, por casualidades de la vida, termino de leerlo a unos pasos de donde comenzó a escribirse, en el Pasaje de las Manufacturas, que conecta a la modernidad con la antigüedad, al Ensanche con el Borne. Barcelona. Libro de los pasajes recorre la memoria histórica de una ciudad en constante cambio, desde el Barcino romano hasta la babilónica Barcelona actual.

No es el primer libro de Carrión que me deja una buena impresión, Librerías también es memorable, y aunque sean libros de distinta naturaleza, uno con una visión global, el otro desde una óptica más local, ambos funcionan como catálogos de una memoria que él se propone perpetuar. Ambos títulos son además buenos compañeros de viaje, con ellos a la mano las ciudades resultan paisajes menos hostiles e indescifrables, más familiares. Tengo pendiente la lectura de sus libros-museo (Membrana, Todos los museos son novelas de ciencia ficción), pero en la presentación de ellos pudo apreciarse su habilidad para borrar las fronteras entre los géneros literarios, ni que decir de entre realidad y ficción. La obra de Carrión es interesante y pasará a la Historia como un innovador.

 

Y como los lectores saltamos de una intuición a otra, en ese afán desmedido por intentar conocernos mejor, o de entender el mundo y los tiempos que nos han tocado vivir, termino la revisión de este breve texto mientras leo Homenaje a Cataluña de George Orwell, otro libro indispensable para conocer el pasado de esta ciudad que teniendo el potencial de ser la París del Mediterráneo ha terminando convertida en una Disney para borrachos.

El ir tras dios de Gabriel Restrepo: EL TRAS-TEO

Allí donde está el peligro
allí también se cifra su salvación
Höldering.

 

 

 

El profesor Gabriel Restrepo, caminante-divagante, duró refugiado como monje incólume por siete años en el antiguo monasterio del monseñor mártir y beato, Jesús Emilio Jaramillo, quien fuera la persona que me bautizara a mí a tierna edad cuando todos temerosos creerían que no sobreviviría el año y para no morir como un animalito  me presentaron ante dios, cambiándome del mismo modo el nombre en una jugarreta a la muerte, porque allí murió Juan Pablo, como era por todos conocidos, y desde ese entonces fui Luis.

En ese ir tras dios, en el tras-teo, los cruces de caminos se presentan de un modo que los desciframos posteriormente como inevitables. Siendo de este modo, Gabriel Restrepo expresa un soliloquio en el que su periplo se cruza con la historia de la tierra Arauquita que es tan cara a la misma historia de la patria, y en la que desde este rincón, según cuentan, mi BISabuelo Joaquín también fue parte activa de su desarrollo para posteriormente ser también  desplazado de allí y despojado de las tierras de Arauquita.

Región que busca la paz en la sed de dios y Gabriel sufrió de ésta hasta que completamente seco, vuelve a Santandercito en donde es recibido por las nuevas generaciones con un cálido abrazo.

Todo ese trasegar lo pueden ver en la producción audiovisual publicada en la revista IN-USUAL:

EL SAGRADO RITO DEL TRASTEO:

A propósito del documental, compartimos un fragmento que hace del análisis de éste, por el profesor Arturo Esguerra Villamizar:

 

Desde la entrada se ingresa a una atmósfera de sosiego, siendo un trasteo todo lo contrario a ella.
Como lo expresa el nombre de la obra, se trata de un tras-Teo, de la búsqueda de un dios. El Teo lo pongo con mayúscula. No es un dios con nombre propio, terrenal, regional, es un Teo, simplemente un dios.
Eso que no existe, pero que nos gobierna, como decía Valery.
La imagen de Gabriel cargando un zurrón que cuelga de su hombro es teatral y majestuosa. Me recuerda a los presocráticos, aquellos que guardaban toda su hacienda dentro del zurrón de cuero.
Dicen que Diógenes de Sinope sólo cargaba una cuchara y una pequeña vasija. Lo suyo lo cargaba dentro de sí. La cuchara y la vasija eran los intermediarios para relacionarse con el todo ajeno y cruento que estaba fuera de él.
De Bogotá a lo más apartado y agresivo del Arauca colombo-venezolana; de allá de nuevo hacia acá.
Ocho mil libros, millones de millones de palabras impresas sobre papel.
Solo un camión llamado Rogelio puede transportarlas.
Gabriel las carga en su cabeza, dentro de sí. Esos muchos millones de habitantes impresos están, no en el zurrón de lona, sino en el gran zurrón que es su cabeza, su memoria, su nostalgia, su anima reflexiva.
Usando la palabra que él poeta del Cementerio marino, utilizo para nombrar un libro suyo, Borges se refería a Valery como “Monsieur teste”.
Por que no decirlo, también Gabriel Restrepo, es un “Monsieur teste”. Todo lo sabe, todo lo dice, todo lo piensa. Los dioses castigan a los gigantes, enseña la mitología griega.
En esencia el arte de la vida es trastear, trastear, trastear. Todo aquello que permanece inmóvil empieza a fallecer.
Tan de buena calidad como las imágenes, son los textos escritos por el profesor Gabriel. Celestino Mutis, Bolívar, Santander, breves reflexiones históricas, personales. La abuela que por su compromiso social merece una corona de flores el día de su muerte, pero que el partido político no se la envía.
Pequeñas citas y reflexiones que se vuelven poemas, creaturas poéticas.
En el tras-Teo siempre se pierde algo (de pronto mucho). Bella figura.
El camino hacia Teo no termina en la posesión. Lo sustancial es el acto del tras-Teo, la búsqueda. De los ambientes intelectuales de Colombia a un monasterio abandonado donde permanecerá, como un cartujo, durante siete años.
Kierkegaard lo decía, el proceso de seducción no termina en la posesión de lo seducido, lo que importa es el proceso seductor. El don Juan de Mozart.
Vale la pena mirar-oír todo lo que contiene este corto metraje. Verlo y mirarlo una y muchas veces, sin querer ser lambón
Me llamó la atención la música que acompaña todo el video. Más que música son los sonidos solitarios que acompañan el oficio caviloso del tras-Teo.