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Apuntes sobre La Transformación de Kafka

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La mejor y más kafkiana portada de La Transformación en español

Tradicionalmente se ha traducido La Transformación de Franz Kafka como La Metamorfosis (incomprensible, pues el alemán tiene su propia palabra para metamorfosis ––Die Metamorphose–– , pero como dice Borges, tal vez se tratara un guiño romántico para Ovidio) para así ocultar lo apenas evidente que resulta La transformación como literatura marica (digo marica para rescatar la palabra española ya que ahora se emplea el término queer que hasta la novela de Burroughs la han preferido dejar así queer que la primera traducción que era marica y allí precisamente Burroughs habla de cuando se dio cuenta de que era una marica, “una maldición, que siempre ha estado en la familia, todos los Lee somos unos pervertidos” -Cronenberg coge este bello paisaje y lo introduce en su adaptación de Naked Lunch junto la espectacular historia de la muerte de Momo el marica – y el paralelismo entre estas dos obras con La transformación de Kafka es evidente como historia de ciencia ficción).

Toda la lucidez que desborda Mario Vargas LLosa al hablar de las Mil noches y una, la olvida o pierde al abordar La metamorfosis.  Vargas Llosa lee como “realista”, La Transformación de Kafka, pues para él lo “único” extraño que sucede en la historia es el súbito cambio del personaje central de ser humano a insecto; ya que el resto de la historia se continúa como una escena terriblemente realista. ¡Cómo si este cambio fuera poca cosa! Es más, la historia del autor de Praga se ajusta perfectamente a los cinco elementos que deben componer un relato fantástico, según los criterios de H.P. Lovecraft en Notas sobre la escritura de Ficción Extraña.  Y lo que para el Nobel peruano hace de La transformación un relato realista, es apenas una condición para lo que Lovecraft debe generar un buen relato extraordinario o sobrenatural: 

Los cuentos sobre eventos extraordinarios tienen ciertas complejidades que deben ser superadas para lograr su credibilidad, y esto sólo puede conseguirse tratando el tema con cuidadoso realismo, excepto a la hora de abordar el hecho sobrenatural. Este elemento fantástico debe causar impresión y hay que poner gran cuidado en la construcción emocional; su aparición apenas debe sentirse, pero tiene que notarse. Si fuese la esencia primordial del cuento, eclipsaría todos los demás caracteres y acontecimientos; los cuales deben ser consistentes y naturales, excepto cuando se refieren al hecho extraordinario. Los acontecimientos espectrales deben ser narrados con la misma emoción con la que se narraría un suceso extraño en la vida real. Nunca debe darse por supuesto este suceso sobrenatural. Incluso cuando los personajes están acostumbrados a ello, hay que crear un ambiente de terror y angustia que se corresponda con el estado de ánimo del lector. Un descuidado estilo arruinaría cualquier intento de escribir fantasía seria.

Como la terrible transformación que acaece sobre Gregorio Samsa es de orden sobrenatural, aunque tampoco se niega en ningún momento que pueda deberse a una causa singular o desviación de una ley natural (Kafka era lector de Darwin, por lo que a veces me encuentro tentado a arriesgar mi propia adaptación con un título tan sugestivo como La mutación, pero como con la metamorfosis, la mutación tiene su propia palabra en alemán y sería viciar ya demasiado a Kafka de mi propia Weltanschauung) , se puede apreciar el texto más allá de la clásica lectura como “literatura de lo absurdo” o “existencialista-psicológica”, como un texto emparentado con la tradición de la literatura de ciencia ficción (entendida como género de lo extraño) que aborda personajes paranormales.

Puede parecer escandaloso para algunos llamar a Kafka un autor de ciencia ficción, por lo mismo que autores como Carlos Gardini señalaban que muchos “se levantaban de la mesa” al sugerir que Borges escribía CF:

Hay gente que se levanta ofendida y se va de una mesa redonda cuando se dice que (Borges) escribió CF. Y los temas son los mismos, sólo que él los escribía diferente. Funes era un paranormal. Tlön existe en algún universo paralelo.

Entrevista con Carlos Gardini
Alejandro Alonso y Eduardo J. Carletti

La Transformación de Kafka, en ese sentido, es tan propia de los temas de la ciencia ficción, como Funes el memorioso, El hombre menguante, El hombre demolido, La mosca o cualquier otro monstruo de Einstein.  Que una visión canónica de la literatura se resista a que un autor tan serio y europeo como Franz Kafka se encasille en el mismo cajón que cualquier otro mutante de cultura popular, no es nuestra principal preocupación.

 

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Lo primero que se debe considerar al emprender una adaptation de Die Verwandlung de Kafka es si seguir el consejo de los puristas de inferir “una suerte de anagrama semántico númerico” (como lo llama Selnich Vivas) y que el mismo Janouch le expresa a Kafka sobre el cryptograma Kafka en Samsa, hacer lo mismo con GREGOR.. o respetar una tradición de lectura que surge desde la  primera  traducción (falsamente atribuida a Borges), llamando GREGORIO al personaje… por amor a Kafka, al falso Borges (citando nuevamente a Vivas que tomó como cierta la traducción de Borges: Quien lee la traducción de Borges no está leyendo directamente a Kafka, sino al Kafka que redactó Borges) al grupo Chaski y a los ovnis de Huancayo, creo que GREGORIO es el nombre más apropiado y bello para el personaje de La transformación. 

 

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He estado leyendo La Metamorfosis en mi casa y la encuentro pésima.
Diario de Kafka

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Me está gustando más la historia detrás de la metamorfosis que la misma metamorfosis.

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¿Es acaso delicado y discreto hablar de bichos en la cama con la familia de uno? No es usual en la buena sociedad, ya ves que malos modales tengo.

Kafka a Janouch

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Tengo que terminar la metamorfosis o la metamorfosis termina conmigo.

 

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Acá sobre la aberración de muchas carátulas (aunque debo decir que la de Rey Naranjo tampoco es que sea muy buena, de hecho es ridícula. Esa edición de Panamericana es desastrosa, traducida sin ninguna clase de compromiso o gusto por el autor, sencillamente sin sustancia, lo único que rescato es el artículo de Vivas, aunque comete el error de creer en el mito de la traducción de Borges):

No quiero restringir su autoridad (la del ilustrador) pero solo para hacer una sugerencia basado en mi mejor conocimiento de la historia: EL INSECTO NO PUEDE SER DIBUJADO. NI SIQUIERA PUEDE SER MOSTRADO A LO LEJOS. Si yo pudiera hacer una sugerencia para una ilustración escogería aquellas escenas en la que los padres y el administrador de la oficina (según mi propia traducción y no disque “gerente” como esa horrible traducción a la que me he referido) están en frente de la puerta cerrada, o los padres y la hermana en la habitación del lado con las luces prendidas, mientras está abierta la puerta de la otra habitación completamente a oscuras. Kafka a la compañía editorial Kurt Wolff 

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Estoy escribiendo una novela sobre un escritor de ciencia ficción que para ganarse el pan tiene que adaptar la metamorfosis de Kafka para niños pero solo consigue pesadillas de una infancia tormentosa y un futuro que llamar apocalíptico sería muy rosita. También con fragmentos de Orwell y un aislamiento incomunicativo tipo Beckett. Creo que será una novela que muchos tacharán de pretenciosa.

 

Fuentes:

El kafkiano caso de la Verwandlung que Borges jamás tradujo https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero10/borg_tra.html

The Metamorphosis. Franz Kafka. Translated and edited by Stanley Corngold. 1972. Random House, Inc.

La Metamorfosis. Franz Kafka. Traducción Marta Kovacics. 1996. Panamericana Editorial.

La escritura del otro Qaphqa. Selnich Vivas Hurtado. Dentro de: La Metamorfosis… 1996. Panamericana Editorial.

Notas sobre la escritura de Ficción Extraña.

Entrevista con Carlos Gardini
Alejandro Alonso y Eduardo J. Carletti

Borgito. Por Leandro Alva

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Al principio, me pareció un gag de Peter Capusotto. Muchas veces uno piensa que a este país lo inventó el ex CHA CHA CHA. Pero no. Lo inventó gente con mucha menos onda.

A Capu ya lo había escuchado haciendo muy buenas imitaciones de la voz del viejo, sobre todo en la radio, y me había cagado de risa. Me acuerdo mucho de un programa, en el que se contaba una anécdota; resulta que Borges y Bioy habían salido de joda a un boliche de cumbia y cómo él era ciego aprovechaba para “tocar upites” y mirar para otro lado haciéndose el boludo. Luego confesaba que, en uno de estos reductos de música tropical, lo asaltó la inspiración para escribir la letra de “El Bombón Asesino”. Todo parecía un delirio insuperable. Hasta ahora.

Porque hace unas semanas apareció un cartel cuya intención era engalanar los muros de una estación de subte de la línea C con motivo de cumplirse tres décadas de la muerte de Georgie. Cito textual, no se rían: “con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad.” Al parecer, este bolo de cursilería y autoayuda pertenece a una “poeta” norteamericana que no voy a mencionar por aquí. Lo cierto es que cualquiera que haya leído un par de poemas del chicatón anglófilo puede darse cuenta que el tipo era incapaz de incurrir en tan reblandecido parrafeo (lo de feo es adrede).

Así las cosas, quedó evidenciada (una vez más) la brutalidad y la negligencia de la muchachada PRO. Se ve que agarraron al primer alfeñique que se les cruzó y le dijeron “buscate una frase de Borges para poner en el subte, que hoy se cumplen 30 años de su muerte”. Y el alfeñique cumplió los deseos de su jefecito y mandó lo primero que encontró en Google. Es raro que no haya hecho imprimir el archipedorro poema “Instantes”, pero bueh… qué le vamos a hacer? todo no se pude… Cierto es que el cartel duró poco, hasta el momento en que se dieron cuenta de la cagada que se habían mandado con el afán de mostrar una cultura que no detentan, pero las fotos comenzaron a circular en las redes sociales y las citas apócrifas del viejo vate se multiplicaron ad infinitum. Hay que decir que fue muy divertido leer las frases atribuídas a Borges durante las siguientes 48hs. Desde confesiones de zoofilia hasta incursiones en villas para pegar faso, el anciano picarón confesaba todas sus fechorías. Se transformó en putañero, pornógrafo, drogón, apoyador de subte, peronista, amante del fútbol, tiragomas etc etc etc.

Por eso digo que todo esto parece urdido por la mente febril de Capusotto en la misma despensa de la pizzería “Los hijos de puta”, porque la metida de gamba es demasiado evidente como para tomarse el asunto en serio. Pero no, ya nos estamos acostumbrando a que los muchachos se superen con una frecuencia que mete vértigo. Al mismo tiempo, sospecho que las cenizas de Borges se mean de tanto carcajearse bajo el humus ginebrino (Bols o Llave, no importa) y Kodama ya quiere clavarle un juicio al gobierno de la ciudad de Buenos Aires por algo así como “plagio involuntario calificado con agravante pelotudez manifiesta”. Vamos a ver si se lleva un manguito la ponja.

Lo que sí me animo a afirmar, a partir de una experiencia de primera mano, es que una vez yo tenía diarrea y me tuve que introducir a los pedos en el biorsi de la estación Constitución. Estaba a punto de desgraciarme, pero llegué justito. Me bajé los lonpa, me senté en el trono y saqué mi viejo ejemplar de “El orto, el mismo” para amenizar la descarga. En un momento de respiro alcé la mirada y logré deletrear claramente, grabado con un cortaplumas en la puerta del baño, la celebérrima frase “Puto el que lee”, con la inconfundible rúbrica de J.L.B. Y otra vez me cagué, literalmente, de risa.

Un animal casi prehistórico (Borges)

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Marcos-Ricardo Barnatán es un escritor y poeta argentino radicado en España que ha sido conocido por su conocimiento sobre el trabajo de Borges. En el libro “Naipes marcados” se ocupa de traer extractos de diversas lecturas, diálogos azarosos y palabras que vienen a su cabeza como ráfagas, de modo que las ha plasmado en un volumen que delinea la silueta de unos versos que jamás se proferirán pues están más cerca del silencio. En ese trabajo Barnatán consigna lo siguiente, que le escuchó a Borges (y que, seguramente,está trastocado por los propios impulsos del poeta):

Oído a Borges

En el mes de abril de 1980 Borges vino a Madrid para recibir el Premio Cervantes. Días después de la entrega viajamos juntos a Barcelona para participar en un homenaje que le ofrecía en el Paraninfo la Universidad Central. Cuando íbamos de camino en un Mercedes negro que sus editores pusieron a su servicio, Borges me dijo: “Verdad que paraninfo suena a animal fantástico. Fíjese, Barnatán, por la pradera asuma una manada de paraninfos. Serían más grandes que el elefante, casi como un animal prehistórico, ¿no?

Tomado de “Naipes marcados”. Sediento ediciones, P. 26.

Se destetó el aborto de Borges (short story science fiction) nominado a los Hugos

El premio Hugovski Sagarov es entregado a las peores obras de ciencia ficción publicadas en medios impresos, virtuales e imaginarios. Este año tenemos el honor de que un representante de Colombia asistirá a la cita llevada a cabo en Minsk, Bielorrusia. Este relato cuenta con el atractivo de la mentada intertextualidad que tantas tesis provoca en facultades de letras, humanidades y artes. Pedro Sánchez Merlano (miembro honorario del colectivo poético Moras Silvestres) no cabe de la dicha ante la nominación de su trabajo. No podemos dejar pasar esta oportunidad para sentirnos avasallados por la dicha pues uno de nuestros más fervientes colaboradores, entra al parnaso de la literatura de ciencia ficción de Europa Oriental. Pedro Sánchez Merlano quiere ir a Donetsk a rociar bala a cuanto separatista ruso se atraviese en su camino. Como El Manco de Lepanto, nuestro Pedro Sánchez Merlano será un mito gracias a su participación en las batallas más decisivas de este siglo. Recordaremos con mucho cariño aquella entrevista que nos brindó hace más de dos años:

Pedro Sánchez Merlano, un día ante la genialidad literaria.

Ahora disfruten de esta pieza literaria, sin igual y siempre igual, como decía don Álvaro Cepeda Samudio (integrante honorario del tríptico de Álvaros, completado por don Gómez y don Uribe).

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SE DESTETÓ EL ABORTO DE BORGES

Pedro Sánchez Merlano. 

La matriz sicodélica y hecha de mercurio ionizado se había roto antes de tiempo. En su interior el feto que habría de convertirse en el fenómeno literario por excelencia, se hizo aborto. Cabe recordar que a don Jorge Luis Borges le habían dado la progesterona suficiente para generarle mastitis y luego de haberle implantado un útero se aguardaba que pariera un hijo, el culmen de la literatura latinoamericana, teniendo en cuenta que una vez entrado en celo don Jorge Luis fue apareado por don Gabriel García Márquez.

Antes de continuar con mi relato debo hacer notar que este Jorge Luis Borges no era el original, sino uno de los clones figurados por don Campo Ricardo Burgos, en su obra El Clon de Borges, texto que recomiendo a la pléyade de novísimos escritores de ciencia ficción que cunden como la peste negra en Europa por nuestros días.

Vuelvo a mi relato:

La sesión de apareamiento fue de difícil consecución, dado que los senos de don Jorge Luis estaban más escurridos que sus cachetes y sus nalgas semejaban un par de flores secas que harían llorar a don Pablo Neruda (el original, pues sus clones se volvieron malos y tan inteligentes que se hicieron llamar Enrique Lihn, Nicanor Parra y Robertito Bolaño). Pero el feto, que ya se  iba gestando como un profesor lleno de tics nerviosos y comentarios sagaces, solo esperaba que la leche de Gabo hiciera lo que tenía que hacer. De modo que, nosotros, es decir, yo, es decir, uno de los científicos que apoyó este experimento, tuvimos que masturbar al bardo caribeño y depositar el semen en la ranura seca de don Jorge Luis, por medio de la inseminación artificial.

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LA MÁQUINA DE DOLOR DE LA BURROUGHS CORPORATION

Este cuento  salió publicado en la cuadragrésima sexta edición de FICCIORAMA (fanzine de producción quirográfica, reproducción mecánica y distribución repentina mensual),  dedicada al escritor William Burroughs, en  lo que constituye la  primera de tres entregas sobre el autor norteamericano.

El fanzine 46 completo se puede ver acá:

 

LA MÁQUINA DE DOLOR DE LA BURROUGHS CORPORATION

Por Luis Cermeño

 

Burroughs_Corporation_(logo_ca._1947)Un viejo marica me mira al otro lado del salón. Observa fijamente, con ojos crueles y penetrantes. Siento simpatía por los viejos maricas. Ahora actúo como una señorita virgen, y eso es reconfortante ciertas tardes en que me encuentro destrozado. A veces juego al difícil y me concentro en mi escritura. Siento su mirada recorrer mi carne blanda de joven envejecido no marica. Pero lo quiero confundir, levanto la vista de la máquina de escribir y le sostengo la mirada. Cuando ya no puede resistir las miradas se rinde con una leve mueca en su labio inferior y yo sonrío. Él sonríe algo avergonzado como un criminal. Así jugamos un par de veces, y siento lástima porque veo que el viejo marica sigue enfermo de deseo. Y el deseo parece ser un espíritu indomable que no considera el desgaste de los años. Pronto se sienta otro viejo marica a su lado. No tan viejo como el viejo marica, pero ciertamente viejo y ciertamente marica. El viejo marica sabe que éste viejo es presa fácil y sigue perdido ardorosamente ante la búsqueda de mis ojos. Me indigno al verlo sentado junto a otro viejo marica, recojo mis herramientas y no lo vuelvo a ver más. Me levanto y detengo frente al póster de un documento perdido de un hombre de mi edad, y le grito a la vieja puta de mi lado: ¡Qué muchacho tan simpático! Ella ríe y me pregunta si ese muchacho soy yo. No, río, mientras le contesto, sé que el viejo está escuchando, solo digo que ese joven es bien parecido. Sé que destruí al viejo con mi frío descaro y con un halo de insolencia me retiro para continuar la jornada de ventas. Vendo máquinas de dolor de la Burroughs Corporation.

Fundido en negro murmurando: ‹‹Hay un amante en cada esquina cruzando las galaxias heridas ›› — La muerte y la mentira — El medio en el que la vida animal respira no está en ese lugar sin alma — La visión de los dioses— ­Con una extraña criatura gimiendo a su lado — Willy el Uraniano El Niño de Metal Pesado — Navegamos, oh amigos míos, yo — salía de trabajo y emprendió la marcha — Ya estoy sobre la popa; vosotros, — de la selva. A cuatro hileras —Fastuoso frente que corta—: a la derecha Neil, el menor y más — El oleaje de rayos y de inviernos— NO TIENEN eso que llaman ‹‹oxígeno de las emociones›› — Ojos mercurianos — ¿Me estoy muriendo, mister? — Polilla extraterrestre — Una mañana él despertó en un Hotel verde — “Tengo que confesar que soy un pedacito de mierda”.

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Más allá del lenguaje: El amor y el Apocalipsis para Raúl Zurita

Tanto soñé contigo,
Caminé tanto, hablé tanto,
Tanto amé tu sombra,
Que ya nada me queda de ti.
Sólo me queda ser la sombra entre las sombras
ser cien veces más sombra que la sombra
ser la sombra que retornará y retornará siempre
en tu vida llena de sol.

Robert Desnos 

 

 

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Ante la urgencia del amor, poseídos por ese Dios que nace en el estertor de moribundo, el artista es aquella persona que atraviesa el infierno y en el extremo de la crueldad llega al extremo de la delicadeza, fijo ante ella, como un troyano ante la absoluta hermosura de Helena.

<He estado en el infierno y he vuelto, y déjame decirte, fue maravilloso> Louise Bourgeois

Si el hombre no tuviera fecha de expiración, no amaría, por esta razón los Dioses no aman, sino traman conspiraciones entre razas extraterrestres.

‹‹Te ofrezco la lealtad de un hombre que nunca ha sido leal›› Borges

Raúl Zurita lee salmos, poemasescucha con picardía chicha a Leonard Cohen, para exponer la íntima relación entre Amor y Apocalipsis.

‹‹Mi corazón es el país más devastado›› Ungaretti

Tanto el infierno del dolor como el cielo del amor exceden las palabras: cierran un poema.

 

Devenires corporales, la ciencia ficción de Floris Kaayk

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Hace unos días estuve compartiendo a través de mis redes dos cortos de Floris Kaayk que me llamaron la atención por el marcado interés que expresan por lo corporal desde una noción de la ciencia ficción como devenir (devenir máquina – devenir desintegración post-apocalipsis). He expresado en algunas ocasiones que para mí la ciencia ficción es un género del devenir, en ese sentido, escritores como Kafka serían autores de ciencia ficción desde una lectura como la de Deleuze y Guatarri  en  Kafka por una literatura menor.

El primer corto (devenir-máquina) es Metalosis Maligna.

 

A propósito de Metalosis, Elisabet Roselló hace poco lo compartió en su blog y escribió una reflexión desde la cibercultura cuya lectura recomiendo:

Cortometraje ‘Metalosis Maligna’, y la invasión de la tecnología en el cuerpo

 El segundo corto es “The Origin of Creatures”, cuyas referencias tanto visuales como temáticas nos pueden llevar desde Las ruinas circulares de Jorge Luis Borges, hasta las películas de animación de Jan Švankmajer o los videos de Tool dirigidos por Adam Jones. En relación al cuerpo y la cibercultura, Luis Fernando Medina (@luscus9) nos invita a pensar en la importancia de la cooperación para crear un nuevo cuerpo social.

Más trabajos de Kaayk se pueden observar en su página: http://www.floriskaayk.com/

Ripios y silencios: sobre Borges y la última novela de Moore

en Maus de Spiegelman

en Maus de Spiegelman

Sobre la última novela de Alan Moore, Jerusalem,  resulta trágico, pero a la vez comprensible en tiempos de twitter y neolengua, que se le dé mayor valor al número de palabras de una obra que su contenido o propuesta. Si bien la cifra es impresionante, pues según Leah Moore (hija del escritor) la novela se compone de aproximadamente un millón de palabras (the guardian), y esto en comparación a famosos libros voluminosos, como Guerra y Paz (560.000) parece exagerado, considero que uno como lector cuando se sumerge en la lectura no se pone a contar palabras y el número de éstas idealmente pasa desapercibido cuando  está atrapado; y en eso reside parte del éxito que en la actualidad están teniendo sagas como Juego de Tronos, Harry Potter, Las Crónicas Vampíricas y últimamente (gracias a Jodorowsky) Duna.

A propósito de la extensión de las novelas, uno de los mayores detractores era Jorge Luis Borges, a quien algunos, como Jane Ciabattari,  consideran el escritor más importante del siglo XX (http://www.bbc.com/culture/story/20140902-the-20th-centurys-best-writer). Para Borges el problema de las novelas es que muchas de sus páginas son meros ripios, rellenos de escritores ociosos, como Tolstói, que a media noche se acordaban que tenían que escribir sobre el picnic, el desfile y esto no era “realista”.

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La casa del fin de los tiempos: Un buen augurio

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Reseña de Campo Ricardo Burgos López

La casa del fin de los tiempos, según puede colegirse de la ficha técnica que puede hallarse en internet, es una película venezolana dirigida por Alejandro Hidalgo y estrenada en su país el año 2013, que combina los géneros del suspenso, el terror y la ciencia ficción. El argumento se centra en una vetusta casona caraqueña en donde en diversos momentos del siglo XX han ocurrido misteriosas desapariciones de personas y cómo la protagonista, una mujer llamada Dulce, emprende una investigación para aclarar los inexplicables acontecimientos que en ese lugar han ocurrido.

Al final de la obra, aun cuando son posibles otras interpretaciones, el hecho es que la explicación central de los episodios allí sucedidos es que esa casa de Caracas es un lugar donde por alguna razón los tiempos se confunden y de algún modo coexisten el pasado, el presente y el futuro.  El filme venezolano, entonces, emplea la misma estrategia narrativa de cuentos clásicos de Borges como El otro, donde –recordemos- al sentarse en la banca de un parque, un Borges viejo se encuentra con el mismo Borges, pero joven. En el filme de Hidalgo, el objeto que posibilita esas coexistencias de los mismos personajes en pasado y futuro, no es la banca de un parque, sino una casa. Por otro lado, con el típico truco de que una de las víctimas (Dulce) tras muchos avatares resulte ser también una de las victimarias, “La casa del fin de los tiempos” se afilia a una ilustre estirpe de obras que van desde el Edipo Rey de Sófocles hasta esa cinta de culto que es Angel Heart  de Alan Parker (recuérdese que en ambos casos el investigador de los crímenes resulta ser el criminal). En tercer lugar, hay que apuntar que en el largometraje de Hidalgo se consigue que la lóbrega y tenebrosa casona donde acaece la historia, sea también un personaje más ( tal vez el más importante de todos). Ese es un rasgo en la misma línea de tanto cine tradicional de terror donde la casa embrujada es “más personaje” que los mismos personajes humanos que por ella transitan.

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Gabriel García Márquez había muerto. Por Campo Ricardo Burgos L.

Un cuento de ciencia ficción de Campo Ricardo Burgos López sobre Gabriel García Márquez una vez el premio Nobel  se encuentre en el Más Allá de los cristianos.

Este cuento se publicó originalmente en el 2006 en:  revista AXXÓN y es reproducido en Mil Inviernos con la autorización del autor.

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Gabriel García Márquez —por fin para algunos y por desdicha para otros— había muerto. Mientras en diversos lugares del mundo se efectuaban los predecibles homenajes al escritor, los periodistas escribían las obvias notas necrológicas, los académicos producían los vaticinables ensayos sobre la vida, obra y milagros del santo, los traficantes literarios saboreaban por anticipado el pronosticable efecto que la noticia tendría sobre las ventas de los libros, los profesores de diversos colegios y entes educativos obligaban a sus sufridos alumnos a escribir el típico texto respecto del prohombre fallecido, y los familiares del escritor también de modo predecible empezaban a saquear sin compasión las pertenencias del occiso a la búsqueda de algún manuscrito olvidado que al publicarse les mejorara el saldo bancario, la situación del mismo Garcia Márquez era bien diferente. Pocos segundos después de despertar en el Más Allá, García Márquez se encontró haciendo una fila infinita, una fila de personas que delante del puesto que él ocupaba, llegaba hasta el horizonte que la vista alcanzaba y todavía más allá. Aún desacostumbrado a la situación, García Márquez observó el cielo azul sobre su cabeza y el verde valle de fina grama que se extendía indefinidamente por el norte, sur, oriente y occidente. El clima era decididamente primaveral y una suave brisa contribuía a mantener la tibieza reinante sin que alguien pudiera en exceso sofocarse. García Márquez observó también que tanto delante como detrás de él en la fila, incontables personas de todas las razas, tamaños, credos y apariencias, trataban de disimular la impaciencia que les producía tener que esperar turno. Cuando así completó su evaluación visual, por fin se decidió a hablar.

—Disculpe —se dirigió a una mujer bajita y de apariencia oriental que se hallaba justo un puesto delante del suyo—. ¿Qué es esto? —preguntó mientras movía su mano derecha indicando vagamente en derredor.

—¡Usted está muerto! —repuso con sorpresa la mujer oriental—. ¿No se ha dado cuenta?

—¿Muerto? —contestó con sorpresa García Márquez—. ¿Así de simple? ¿Esto es todo?

La mujer oriental volvió a mirar a García Márquez sin comprender.

—Pero —prosiguió el que en la Tierra llamaban “Gabo” —. ¿Para qué es esta fila? ¿A dónde conduce?

—Al Juicio Final —contestó la mujer oriental con gesto impaciente—. ¿No es obvio?

García Márquez quedó patidifuso. ¿Juicio Final? ¿Entonces era cierto lo que le habían contado sus abuelos alguna vez en la infancia? ¿El socialismo de vanguardia podía estar equivocado en ese punto? ¿Eso era posible? Por alguna razón más allá de la humana comprensión, ahora la mujer oriental se había animado a hablarle y continuaba su disertación.

—Allá al frente —dijo señalando el horizonte con un dedo— está el tribunal de Dios, todos vamos para allá y una vez frente a Él, cada uno de nosotros obtendrá lo que merece. Nada más y nada menos —concluyó.

García Márquez estaba boquiabierto. ¿Es que era posible Dios? ¿Es que sí era cierto el cuento ese de los pecados en la vida terrestre y el tener que dar cuenta de cada uno de nuestros actos, pensamientos y omisiones? Por un momento, el escritor sintió miedo.

—Espere un momento —repuso García Márquez—. Cuál es su nombre?

—Noriko Saito —contestó la mujer—. Soy, o más bien era —y al decir esto la mujer sonrió melancólica—, del Japón. ¿Y usted?

—Gabriel García Márquez —dijo el llamado “Gabo” no sin notar al decirlo cierto envanecimiento y cierto involuntario engolamiento de la voz —. De Colombia.

Curiosamente, la mujer no pareció conocerlo.

—Disculpe —prosiguió el confuso escritor—. ¿Usted habla español?

—Claro que no —replicó la mujer—. Todo el tiempo le he hablado en japonés.

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