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BibliófilosSV: un podcast de libros

BibliófilosSV es un espacio en donde se dialoga y reflexiona en torno a libros, ya sea con quienes los escriben como con personas que se ocupan de la crítica. Es un podcast dirigido y conducido por el escritor salvadoreño Ricardo Hernández Pereira. Además de darnos una panorámica de lo que se escribe en el istmo y, en especial, en El Salvador, nos abre la posibilidad de rastrear tradiciones críticas, de lecturas y escrituras en Centroamérica.

Acá podrán escuchar los diferentes episodios:

https://www.youtube.com/@ricardooctubrerojo

 

Carta a Julián Marsella por la necrológica que jamás quise: Adiós, Luis

Señor

Julián Andrés Marsella Mahecha

E.S.M

Marsella:

Hace tiempo nació nuestro propósito de matarlo. Queríamos convertirlo en fantasma y que, como tal, escribiéramos sus días en La Fresa Feliz. Sería nuestra incursión a un tema como el de los espectros y sus variedades para cruzarlo con la taxonomía de los alienígenas y los consecuentes senderos evolutivos trazados por David Parcerisa. A propósito: ¿cómo está el clima en Zipacón? ¿Ha vuelto a tener problemas con las fresas podridas? Allegados al difunto Bazuker nos comentaron que, el maridaje de esa fruta descompuesta con leche condensada, propician un horror emanado de las entrañas de quien las come ¡Son tantas cosas de las que hay que hablar y jamás hablaremos!

Esto no es una confesión; me acabo de detener en el nosotros inserto en el comienzo de esta nota: ahí bulle un hálito fantasma que ha recaído en mí. Todo culmina en una primera persona, en un yo que, usted sabe, es el núcleo de cualquier horizonte de soledad: el yo es el feto de un alma en pena. Hace más de una semana murió Luis. Los detalles de su muerte no vienen al caso, aunque puede encontrarlos si escarba en algún buscador; los primeros registros refieren la muerte de un hombre de 44 años en el estacionamiento del conjunto residencial donde vivía y, luego de describir con vaguedad las circunstancias, propician en quien lo lee expresiones como que “uno muere el día que tiene que morir” o “parece una muerte de Mil formas de morir”. En eso desemboca una vida con algún viso extraordinario, aunque este sea su final: en una nota roja redactada por alguna inteligencia artificial.

Es más, alguien que se presume cercano a Luis dijo que esa su muerte parece un cuento escrito por él. Me temo que ese allegado jamás leyó algún relato o, si lo hizo, lo reduce a la etiqueta de lo absurdo o de la humorada ocurrente y esto le sirve para mantenerse lejano de cualquier gravedad propia de un panegírico. Ahora hay que ser inteligente y la inteligencia se asume como el antónimo de cualquier expresión sentimental.  Hubo gente que escribió en Facebook o Instagram -de las otras redes no sé-; muchas destilaban el consabido “humor negro” de los que no le temen a nada -o, si le temen, hacen gala de su miedo y lo convierten en parte de su repertorio- e insultos para así contestar los que Luis les infligió en vida y evidenciar el ingenio de quien no ve en los oratorios en torno a cadáveres más que materia de burla y rezagos de supercherías decimonónicas.

No culpo a esas personas, Marsella; es lo que hay y reclamarle a lo que es que sea otra cosa es un gesto juvenil que se me ha diluido. Es posible que esas personas no hayan reparado en el peso que tiene un muerto. Un muerto pesa mucho y, por eso, uno de los rumbos más trasegados hacia el paraíso es el de la levedad. Los cadáveres toman una densidad como si en sus entrañas se hubiera incubado una bomba; así me pasó con Luis; colaboré para sacarlo del carro fúnebre y conducirlo al lugar donde lo iban a enterrar. Fuimos seis las personas que lo llevamos y nos costó; alguien que me vio en aprietos me dijo que Luis no quería que yo fuera uno de los que lo llevaran hasta el hueco donde depositarían el ataúd. Yo no sé si así sea, aunque esa creencia es semejante a la que tuvimos cuando decidimos matarlo a usted para así continuar escribiéndolo.

La tumba de Luis linda con la de un niño que murió a los cinco años. Algunos deudos la pisaron, así como las de otros difuntos aledaños, mientras un sacerdote, flaco, con unos tenis negros muy sucios, que apenas se asomaban bajo su sotana, procedía, con apuro, a leer un pasaje bíblico y a efectuar un par de oraciones. El señor parece un jardinero disfrazado de cura, aunque lee los versículos como lo hace un abogado con un acta y tiene el atributo de la indiferencia profesional: los muertos para él son leves, como para los ironistas. Sólo es un jardinero para mi solaz.

Con Luis conversamos varias veces sobre la forma como lo mataríamos a usted para hacerlo un espectro que nos visitara. No puedo decir que no hubo tiempo para escribir; más bien, los arrestos se agotaban y, entre el agobio de las vidas que cada uno ha vivido, se nos postergó su homicidio. Ahora que me detengo un poco, pudimos intentar una historia persecutoria donde buscáramos darle caza a usted, algo así como si El correcaminos se narrara, en primera persona -una primera persona plural-, por el Coyote.  El final podría ser tan abrupto como la muerte de Luis.

Un amigo me dijo que, a los cuarenta y cuatro años, solo se es joven es para morir. Pero no hay días señalados para morirse ni es cuando a uno le toca: es seguro que moriremos y, por economía de la creación, no es necesario realizar cálculos o adjudicar días para que muera alguien. Aunque otorgarle esos criterios a la creación es tan extraño como suponer que “de Dios estaba que Luis muriera ese día” o que “nadie conoce la voluntad divina” salvo quien enuncia ese desconocimiento.

Lo de Luis ha ocurrido y, como nos pasará a todos los que formamos parte de ese grupo finisecular, señor Marsella, descansó de sí mismo. Nosotros queríamos que usted descansara, que su “sí mismo” dejara un rastro en una escritura que jamás ocurrió. Usted y yo debemos continuar en este espacio. Por estos días me ha asaltado una simetría: los días que pasaron entre el deceso de Luis y su cumpleaños, fueron diez; nosotros tenemos casi la misma edad y yo cumplí los 44 ocho días después de la muerte de mi amigo, entonces moriría el primero de septiembre. No quiero morir ese día. Pero la vida es como nadie quiere, apenas es.

Quizá le escribo esto último para conjurar la intuición de que mi destino está trazado y evitarlo es la manera más expedita para que se materialice, por eso el miedo es su principal aliado: Edipo le temió tanto a la ceguera que se sacó los ojos. El destino, señor Marsella, fulge cuando se le adjudica a un muerto: así empieza a cobrar sentido cada una de las palabras, gestos y ausencias que el difunto profirió en vida.

Luis hizo la necrológica de su perrito, fallecido tres semanas antes que él. En la nota anunciaba que al animalito lo acompañaba Ozzy Osborne en un lugar tranquilo, mientras esperaba a que Luis llegara. La muerte de Luis fue una buena noticia para Ozzy, que ya se libró de esa responsabilidad y disfruta algún festejo, también para Kero, que camina por un prado impregnado de rocío con su amo.

Le dije, Marsella, que el efecto fantasma recae en mí; muchas de las cosas que escribí con Luis se leerán como si fueran hechas por alguien que ya murió. Desde ya aprecio lo reconfortante que es que casi nadie lea lo que uno escribe.

Lo saludo, no sé si con mero afecto o con la vocación de alguien conmocionado,

 

Pd: Hace un par de días, en un bus de Transmilenio, subió un señor invidente y se sentó muy cerca de mí, sacó un rosario y rezó durante todo el trayecto. Pensé que ese hombre era Luis deambulando en su paraíso y que el palo que usaba el invidente era la nueva forma de su perro. ¿Podría decirme, señor Marsella, algo al respecto? Algo que supere mi elemental cavilación, así ello no me reconforte como la mortalidad misma y la liviandad de todas las palabras, tan opuestas al peso del cadáver de mi amigo.

El príncipe de oscuridad y el guardián de ternura en cielo

 

Kero fue el guardián que le dio la bienvenida al cielo al rockero degenerado que le componía odas al magufo vulgarizador del satanismo. Y Ozzy, como buen Diosinteo, regresó al regazo de Papadió, muy a su pesar:

  • pero si fui tan execrable y degenerado, ¿por qué vengo al cielo? – preguntó a Kerofili

Kerofili le contestó

 

  • Para acompañarme mientras llega Luis. Después podrás irte al infierno a festiar con tus rockeros y zungas.

 

El viejo rockero accedió al trato con Kero y se fueron a pasear por los jardines del paraíso.

 

La vida es sueño, y los rocKeros solo un sueño somos antes de ir a la casa de mami.

 

Adiós, Ozzy Osbourne. Cuida bien a mi cachorrito de Dios.

 

EL REINO: 3 AÑOS DE RESISTENCIA LIBRERA EN BOGOTÁ

📚 TERTULIA DE ANIVERSARIO | 3 AÑOS DE RESISTENCIA LIBRERA EN LA CASTELLANA

el reino

 

🦁 El Reino cumple tres años y los celebramos con palabras, ideas y fuego.
Una tertulia abierta para conmemorar este territorio de resistencia, lectura, pensamiento y abrazo colectivo.

📅 Sábado 26 de julio
🕕 Hora: 5:00 p.m.
📍 Librería El Reino Bogotá
(Cra. 49 #93-86, barrio La Castellana)

🎙️ Una velada para hablar sobre:

  • ¿Qué significa sostener una librería independiente hoy?
  • Libros como trinchera, como refugio, como provocación.
  • El papel de las librerías en el tejido social y cultural de la ciudad.
  • Voces invitadas + micrófono abierto.

☕ Habrá café, vino y palabras libres.
📖 Trae tu texto favorito o el que estés escribiendo.
📚 Lleva algo para intercambiar o regalar: libros, fanzines, poemas, dibujos.

Tres años abriendo puertas, desobedeciendo el algoritmo, apostando por lo humano.
Celebremos que seguimos aquí, leyendo y luchando.

💬 ¡Te esperamos para que el Reino siga siendo de todos!

Luis Cermeño: agropecuario en una historia un libro RCN

 

Un nombre que cada vez resuena con más fuerza entre los creadores contemporáneos que mezclan palabra, música y territorio es el de Luis Cermeño. Su aparición en el programa de RCN RADIO «Una historia un libro» presenta su obra titulada «ensueños desde el hato llanero». Esta entrevista también es relato, archivo sonoro y puerta de entrada a una sensibilidad particular que crece desde el llano colombiano.

Luis Cermeño en entrevista sonora

 

Luis Agropecuario: ensueños desde el hato llanero en una historia hecha canción

🔗 Escucha la entrevista completa en SoundCloud:
👉 https://on.soundcloud.com/KMx9YyRndGNbmvsD41

¿Quién es Luis Agropecuario?

Luis Agropecuario es un escritor y artista llanero, cuya obra se mueve entre lo rural, lo poético y lo cotidiano. En su universo conviven el hato, los animales, las voces de la sabana y el humor agroexistencial.

Cermeño ha creado un personaje que, aunque ficticio, recoge la autenticidad de una región que pocas veces es narrada desde adentro. Luis Agropecuario habla como se vive en el llano, pero piensa como se escribe desde la resistencia y la ternura.

Un libro sonoro y una entrevista para escuchar con calma

En la entrevista publicada en SoundCloud, Luis conversa sobre su proceso creativo, el origen del personaje, la relación entre literatura y oralidad, y cómo el llano no es solo paisaje, sino también archivo sonoro y afectivo.

Esta entrega no es solo una entrevista, sino también una pieza de arte hablada, un fragmento vivo del proyecto literario y performático que Luis viene desarrollando en presentaciones, lecturas y redes sociales.

¿Por qué escuchar esta historia?

Es una mirada distinta y entrañable sobre el llano colombiano, lejos del exotismo y más cerca de la vida real.

Es una oportunidad para conocer a un nuevo autor que trabaja desde la ironía, la ternura y la observación crítica del campo.

Mezcla literatura, identidad, humor, futuro y memoria de una forma accesible y profunda.

¿Dónde seguir a Luis Agropecuario?

Aunque su obra circula por distintos espacios, puedes empezar por esta entrevista en SoundCloud y luego buscar sus presentaciones y publicaciones en redes sociales, ferias del libro y encuentros culturales.

🎧 Escucha ahora:
👉 Entrevista a Luis Agropecuario en SoundCloud

En torno a los primeros trece años de Milinviernos

El telar de las 13 cabritas del príncipe Mil Inviernos

Amanecimos íntimos llevando a cuestas todos nuestros muertos en estos 13 años de infortunio cándido.

Cucurrucucú palomitas que no vieron la noche

Hilar ha desnudado los otrora anhelos e intuye la luz del paraíso tejida en las mortajas

Nos dirán que aquilatamos lo más humilde de los poetas del XIX

Y os decimos: aquilatamos la humildad hasta hacerla piedra excremental de estos trece años como vampiros que hacen chorizo con las promesas rotas de los océanos magnánimos de la luna oculta de los presagios

Se nos fue la vida, y vivos quedamos por otros miles inviernos en trece mil años

Trece mil años trece fue la cifra del Dr. Penev

El onanista Miranda sigue atenta la vista esquizofrénica a nuestros horizontes invernales mientras un iniciado signa la frente y trae la mala nueva de que el alma es eterna como lo anunció el viejo palo de mangos

Tres mil años trece es la mirada conspicua del pirata muerto

Trece mil años trece es la niebla helada donde aúlla Mapanare

Las lecciones escolares de doña Carmen en su solar tameño anunciaban la desolación del futuro: “Es tarde, el dr Penev ha nacido”

Trece mil años trece fueron las mejillas del chiquillo que ronronea imitando a su gato

Rigoberta Menchú insufló su alma desencarnada

Trece, ¿qué te parece? Una eternidad que descubre la paja.

Y, con la paja, lo que será su cuerpo

Trece, la tristeza crece.

Trece mil años trece

Trece, dijo el mequetrefe, es decir, el hacedor de mundos

Trece, dijo el bromista: “agáchese pa que me las bese”

Una paloma tuerta cae muerta de sed y repite: trece para que rece.

Rece trece mil veces trece

Gran fiesta del duende en la librería El Reino en Bogotá

Invitación

En el marco del 18º Festival de Libros para niños, niñas y jóvenes, ¡ven y únete a la fiesta mágica del duende en El Reino!

El duende bibliófilo, aficionado a los libros y la magia, te invita a una mañana inolvidable de diversión y lectura.

Actividades

1. Búsqueda del libro perdido: El duende ha escondido un libro mágico en la librería. ¿Podrás encontrarlo?
2. Lectura de cuentos: El duende te leerá historias emocionantes de aventuras y magia.
3. Taller de ilustración: Crea tus propias ilustraciones mágicas con materiales especiales.
4. Juegos de palabras: Descubre palabras mágicas escondidas en los libros.

Premios y sorpresas

– Un certificado de «Duende Bibliófilo» para los que completen las actividades
– Una sorpresa mágica para el ganador de la búsqueda del libro perdido

Fecha y hora

Sábado, 26 de octubre, 10 am – 12 pm

Lugar

Librería El Reino. Cra 49 #93-86

Vestimenta

Trae tu mejor atuendo mágico (opcional pero recomendado)

¡No te pierdas esta oportunidad de unirte a la fiesta mágica del duende en El Reino!»

Una conferencia de Jameson, ahora que está muerto

Tenía en la boca una paja y dije abulia

Saul Goodman

Murió el tocayo grande de nuestro James: Jameson, el Jameson de la utopía.

(Este libro lo cobijo como un tesoro que me obsequió el maestro Jorge Villacorta – crítico de arte muy querido en Lima)…
Jameson le metía el diente a lo que fuera, desde series de tv policíacas hasta la ciencia ficción, quitando el supuesto velo entre alta cultura y cultura popular, y desde un aparato filosófico en el que conversaba la filosofía continental con la anglo.
Desde Darko Suvin, la ciencia ficción no había tenido un filósofo que indagara estas arqueologías.
So Long, dear master Jameson. Goodbye Fredric!! Thank you for making possible a philosophy of science fiction
Cuando un crítico literario marxista está deprimido se pone a ver series de policías y entonces su labor en el mundo es aburrir haciendo críticas de programas que son buenos para dejarse arrastrar por la abulia de la existencia:

IV Congreso Internacional Verniano, Colombia 2024

 

 

Lunes 29 de abril de 2024
Salón Jorge Isaacs de Corferias, Feria Internacional del Libro de Bogotá

Descripción del evento: Contribuir al estudio, investigación y difusión de la obra de
Julio Verne.Propiciar el conocimiento de su obra y su relación con América y
Colombia y Generar espacios de estudio, difusión y conocimiento de su obra en
centros educativos, con el propósito de incentivar la lectura, la investigación y la
creación literaria.
Aforo aproximado: Sala Jorge Isaacs
Fecha: 29 de abril de 2024

 

 

 

Jueves 2 de mayo de 2024, sesión de la mañana
Museo Naval del Caribe, Cartagena de Indias

 

El programa final del IV Congreso Internacional Verniano a celebrarse en Cartagena de Indias entre los días 2 y 4 de mayo de 2024 es el siguiente:

Sobre Mundo en jaque, de Ailin Mc Cabe

Baraja de sombras es una colección pensada por un grupo homónimo de investigadores ocupados en la literatura latinoamericana. Cuenta con ocho libros editados; cada uno  se ha escrito por alguien de nuestro continente que plantea una escritura poco digerible por las editoriales multinacionales -sean estas corporaciones o autodenominadas independientes-.

Acá pueden descargar, de forma gratuita, cada uno de los volúmenes.

Ahora publicamos la presentación, escrita por Daniel Maldonado, de Mundo en jaque de Ailin Mc Cabe, el último libro que ha aparecido en Baraja de sombras.

Presentación 

 

Daniel Maldonado Velázquez 

 

Es la palabra. Cuando opera, sobreviene el asombro. Y más: éste se vuelve trascendente cuando ella, la palabra, lo satura de esplendor. El asombro, ese que no participa de la abulia que pareciera ser consustancial a los días cotidianos. No es que se halle por doquier, no es que resulte común. Lo común, en todo caso, consiste en anularlo, en estimarlo inexistente. Lo común supone hacer del asombro una suerte de anhelo bastardo, innecesario por improductivo. Hijo insípido del convencionalismo, lo común invita a adoptar el supuesto de que lo asombroso resulta menos una forma de dilapidar la estrechez de miras —tan corriente, tan instalada— que un franco imposible. Se entiende: resulta por demás peligroso abrazar la posibilidad de que el mundo, la realidad y el afuera sean más complejos de lo que parecieran ser a simple vista. 

Existe cierto tipo de ficción que guarda una relación bastante estrecha con el asombro. A fuerza de ser sinceros, lo asombroso es un código secreto que mora en el núcleo de numerosas obras literarias. No es la costumbre, sino la vitalidad que las recorre, lo que las ha convertido en referencia casi perpetua. Asombro despierta la debilidad primera vuelta entereza constante de un gigante llamado Frodo; asombro hay en los sueños plagados de androides que tuvo Philip K. Dick; asombra la megalomanía del Dr. Frankenstein, moderno Prometeo, hacedor de pesadillas. Asombro produce, también, la palabra que trastorna lo dado, que desmonta —al crear un sentido otro— los absurdos que manufactura permanentemente la lógica del status quo. 

 

Desde sus inicios, la ciencia ficción se ha caracterizado por configurar horizontes en los que el imposible adquiere la condición de mensaje oracular consumado. Los cultores del género han visto en la innovación tecnológica y en los desarrollos alcanzados por la ciencia aplicada motivos o, mejor, pretextos ideales para dar cuenta de algo más. En ese algo más radica la potencia que convierte a los relatos de ciencia ficción en dispositivos explosivos, mecanismos en cuyo diseño seminal yace además la clave que ha de permitir la reinvención del mundo o, si se prefiere, su puesta en jaque. 

Los relatos contenidos en Mundo en jaque, de Ailin Mc Cabe, se hacen eco del talante subversor del género. Ya en su origen, la ciencia ficción anticipaba tímidamente —y quizá de manera involuntaria— una muy probable catástrofe futura. Julio Verne o Mary Shelley, deudores de la utopía del progreso, colocaron los cimientos sobre los cuales pensar el presente en términos distópicos. La razón instrumental, que fue la suya —y que en buena medida sigue siendo hegemónica—, hizo nacer no pocos monstruos. 

Sí: asombra lo monstruoso, la angustia derivada de las historias que alguna vez pretendieron dar cuenta de lo por-venir. Pero en Mundo en jaque, además, asombran otras cosas. En “Enemigo común”, asombra la extraña familiaridad que producen la capacidad de seducción que despliega una autómata atrofiada, las torpezas en que incurre una abuela metálica o el fastidio —tan adolescente— de una maquinita de última generación. En “Terremoto”, pasma o cimbra presenciar el impacto que generan dos grandes cataclismos en la vida de una mujer. No solo asombra el borramiento pleno de los límites de su cuerpo, su caída en la inmensidad; también lo hace, asunto no menor, el reconocimiento de que es posible —y quizá hasta deseable— reírse como un loco después de renacer. En fin: asombra verse reflejado en las maneras impacientes, delirantes, viles de cyborgs demasiado humanos. 

No hay realidad sin palabras. No hay mundo sin palabras. No hay, no podría haber, tampoco asombro. La invención de un sentido irreverente, distinto del que circula sin ataduras por doquier y que se erige en valor único y verdad oficial, pasa por hacer de la palabra el centro de una perturbación necesaria. Solo a través de tal palabra es que se puede subvertir lo que, a fuerza del uso corriente, se concibe como la norma. 

No es privilegio exclusivo de la ciencia ficción el urdir mundos que no son. La literatura es eso: otra realidad, acaso más viva. O, sin más, la forma pura de la experiencia (Piglia dixit). A la luz de la literatura, del ánimo contestario que la constituye, la energía y brillantez de palabras como fusión y terremoto habrán de fisurar la corrección predominante que es más bien terror cotidiano, mezquindad disfrazada de asepsia bien-pensante.