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Adam Frankenstein, la criatura despreciada. Por Vitola Rognini

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Francesco Vitola Rognini  nos trae una serie de artículos que versan sobre libros, películas o videojuegos. Estos están articulados al proyecto Vademécum (investigaciones sobre literatura y ciencias sociales) que desarrollará de aquí al 2025. Las reseñas estarán agrupadas bajo el título “Entre líneas”. 

 


 

 

Adam Frankenstein, la criatura despreciada *

Victor Frankenstein era un hijo de puta, un científico loco que lo perdió todo por  perseguir quimeras que lo enredaron en las trampas del ego: jugando a ser Dios creó a Adam, el primero en su especie, en un siniestro monstruo de 2.4 metros de altura.

Con la incursión de la criatura en el mundo de la Universal —Frankenstein, La novia de Frankenstein— la historia sufrirá múltiples modificaciones. La tragedia romántica ambientada en ambientes góticos, en la que un gigante de buen corazón busca un lugar en el mundo, será tergiversada por guionistas que preferirán mostrar solo la faceta del monstruo. Del tono melancólico de la novela, de su lectura hipnótica —como el sonido de un bote a remo que se desliza sobre un río de aguas calmas cubiertas de niebla espesa, en una noche sin luna— quedará poco. En la obra original es un crescendo continuo de giros dramáticos que se sobreponen como capas. Las versiones cinematográficas se desvían del argumento de la novela desde el momento en que la criatura es dotada de vida por medio de una <<chispa de electricidad>> generada por electrochoques —presumiblemente recurriendo a dínamos, siguiendo los postulados de Luigi Galvani y Giovanni Aldini— lo que en nada se asemeja a las tormentas eléctricas mitificadas por Hollywood: <<With an anxiety that almost amounted to agony, I collected the instruments of life around me, that I might infuse a spark of being into the lifeless thing that lay at my feet>> (P. 34-35). No hay un grito victorioso, el equivalente al <<Eureka>> de Arquímedes de Siracusa. El famoso <<It´s alive>> acompañado de la rica maniaca, nunca existió. La formación literaria de Mary Shelley —hija del filósofo político William Godwin y de Mary Wollstonecraft, filósofa pionera del feminismo— y las formas propias de su época, le impedirían cometer tal exabrupto: <<It was already one in the morning; the rain pattered dismally against the panes, and my candle was nearly burnt out, when, by the glimmer of the half-extinguished light, I saw the dull yellow eye of the creature open; it breath hard, and a convulsive motion agitated it limbs>> (P.35). Es tal el asco que le produce su creación, que el científico, ensimismado, se retira a su habitación, donde deambulará hasta el agotamiento como un enfermo al borde del paroxismo. No hay goce alguno en la primera impresión de su creación: <<His yellow skin scarcely covered the work of muscles and arteries beneath; his teeth of pearly whiteness; but these luxuriances only formed a more horrid contrast with the watery eyes, that seem almost of the same color as the dun-white sockets in which they were set, his shriveled complexion and straight black lips>> (P. 35). El doctor se va a dormir para olvidar los horrores nacidos de sus maquinaciones, y la criatura —que será nombrada en adelante con los peores epítetos— es dejada en la camilla del laboratorio, para que despierte a la vida como quien despierta de la anestesia. Horas después, el despojo humano logra familiarizarse con su nuevo cuerpo, escapa del laboratorio y va en busca de su creador. Ante la presencia del ser descomunal asomado por la ventana, Víctor Frankenstein despierta de una pesadilla en la que primero abrazaba el cadáver de su difunta madre, y que luego trasmuta en el cadáver de su futura esposa. Al científico le falta poco para saltar por la ventana, tras el encuentro escapará despavorido: <<[…] I beheld the wretch, —the miserable monster whom I had created. He held up the curtain of the bed; and his eyes, if eyes they may be called, were fixed on me. His  jaw opened, and he muttered some inarticulate sounds, while a grin wrinkled his cheeks>> (P. 35). El asco y terror que siente Frankenstein llevan al lector a preguntarse ¿quién es el verdadero monstruo? ¿El padre que abandona al hijo por su grotesca apariencia, o la criatura que se extravía sin guía en un mundo hostil, y cuyo único deseo es ser amado?

Aquí comenzará un juego del gato y el ratón que se extenderá a lo largo del libro.

Otras tergiversaciones evidentes son, por ejemplo, que la criatura no tenía la cabeza chata, ni pernos en el cuello, Mel Brooks parodia esto al implantarle una cremallera en la garganta al Joven Frankenstein. Respecto a sus cualidades físicas, estamos frente al primer villano sobrenatural de la literatura moderna, razón por la que sería imposible que una turba furibunda lo capturase, por muy cinematográfico que eso resulte. Así describe Víctor Frankenstein la agilidad de la criatura cuando se reencuentran, tras meses de separación: <<As I said this, I suddenly beheld the figure of a man, at some distance advancing towards me with superhuman speed. He bounded over the crevices in the ice, among which I had walked with caution; his stature, also, as he approached, seemed to exceed that of a man>> (P. 68).

A estas alturas del relato el monstruo conversa con su creador en francés fluido, ha estudiado repetidamente los tres libros que ha sustraído de una cabaña: El Paraíso perdido de John Milton, Las Vidas de Plutarco y Las penas del joven Werther, de Johann Wolfgang von Goethe. Esta conversación entre criatura y creador —monólogo en el que Adam se desahoga— conforma el nudo de la novela y ocupa ocho capítulos, que desmienten, entre otras cosas, el mito del energúmeno monosilábico, y demuestran que la criatura posee abrumadoras facultades intelectuales y una sofisticada capacidad de persuasión. Luego de la que Adam convenciera a Víctor de crearle una novia, única condición que le impone para dejar de atormentarlo —ya le ha arrebatado dos seres queridos— vuelven a separarse. Pero más adelante, en un remoto paraje de Escocia al que ha ido a crear la novia, Víctor se siente incapaz de reanimar otro despojo humano, lo que desencadena la furia de Adam, que lo amenaza con vehemencia: <<I will be with you on your wedding-night>> (p. 123). 

El abandono, el desarraigo, el desprecio, van empujando a la criatura a los límites geográficos, a los Alpes primero, y al Polo Norte, al final de la obra. En la misma medida que Víctor Frankenstein sufre colapsos nerviosos que lo postran cada vez que se enfrenta a la realidad de su creación, la criatura va asilvestrándose, perdiendo su humanidad a medida que se expone a los parajes agrestes y se aleja de los centros urbanos. En el mundo natural se encuentra a gusto, es una criatura libre que se alimenta de bayas, duerme en cavernas, soporta bajas temperaturas sin problema. El Beatus ille, tema que desarrollará años después Henry David Thoreau en Walden; o vida en el bosque (1854), pudo haber sido también el destino de Adam, el gigante vegetariano, el buen salvaje, pero ganó el deseo de obtener justicia. Su creador, al traerlo a un mundo en el que estaba condenado a la soledad, estaba en deuda, pero en cambio volvió a darle la espalda. ¿Se puede recriminar a quien busca justicia?

Aunque la novela suele definirse como pionera en el género de la ciencia ficción, contiene elementos que la emparentan con otros géneros literarios, al teatro en particular. Quizás por ello la adaptación que más se apega a la obra original es la reciente puesta en escena dirigida por Danny Boyle, en la que se acompaña a Adam en el proceso de descubrir el mundo de sensaciones, su evolución intelectual, así como por su capacidad de mostrar los matices del monstruo de espíritu elevado y movido por grande pasiones. 

  • Usamos para este análisis una copia de la tercera edición publicada en 1831 por Colburn and Bentley, editorial londinense, reproducida por Dover Editions, Nueva York, 1994.

Intimidades y desenvolvimientos: Relectura de CF Y PARADIGMA, de Luis Bolaños

Este nuevo texto que nos obsequia el maestro Luis Bolaños, puede considerarse una «actualización», o una «re-lectura» (a partir de la contingencia de la pandemia) de un texto que 10 años atrás el autor impartió a manera de conferencia en la extinta Escuelab, Lima. El texto se puede leer en el antiguo blog JournalMalediction: CF y Paradigma del Siglo XXI: Tecnología, ecología y sociedad  


Lo primero que diré apunta a que las acciones que realizamos en nuestra vida con frecuencia quedan vibrando como atrapadas en su importancia y continúan creando nuevas posibilidades de interpretación por eones, pero como cada ser humano posee similar poder, brota como apotegma de ese entrecruzamiento múltiple de todos contra todos una imagen: serán escuchadas y sobrevivirán en nuestra mente aquellas vibraciones convergentes preñadas de piedad, empatía y belleza.

El resultado se decodifica a la luz de los momentos que han llevado a él a través del oscuro túnel de la comprensión (somos lámparas de oscuridad en un océano luminoso), interesa entonces conocer donde se realizan los cortes para la observación y la acumulación de información. Este momento, cuando redacto el artículo, es uno de esos cortes. Cuando ustedes lo lean será otro.

Les hablaré de una de esas ocasiones, en que quedamos vibrando, recordándoles que siempre cada día es irrepetible, único, y nosotros también lo somos, por eso el día que estamos viviendo se transforma en el momento cumbre de nuestra existencia y para que sea así requerimos de inteligencia, creatividad, alegría y memoria. Lo mejor sería que cada uno de nuestros días fuera inolvidable, pero sospecho que la intensidad terminaría por consumirnos.

Para mi uno de esos días increíbles fue exponer sobre ciencia ficción en Escuelab el 2 de setiembre del 2010, donde asistí gracias a la invitación de mi amigo Luis Cermeño, todo lo cual me permite diez años después, reflexionar y sentir como si hubiera transcurrido un siglo, ya que la sociedad es cada vez más veloz pero al mismo tiempo más variada y compartida, y en el terreno de la CF gozamos de una creatividad inmensa, además ese día acoge un significado especial, porque charlas podré exponer muchas, pero que me acompañe Ana María, la compañera de mi vida, pocas. Y ese día estuvo allí conmigo y lo mejor fue que le gustó la charla; para los que deseen acceder a un segmento de la misma les dejo un link:

Ese paradigma del siglo XXI que anunciaba allí se está convirtiendo en opción real, ya que desde la ciencia llegan nuevos aportes que lo consolidan y desde lo cotidiano una manera distinta de observar el universo; sin embargo, subsiste el temor que ante el crepúsculo esencial del sistema y el drenaje de su vitalidad:

  1. la tasa de ganancia se mantiene en caída libre apenas alimentada por la exacción de los recursos naturales, en lo fundamental de la periferia y el sometimiento de los trabajadores a la desregulación laboral (sobre todo aprovechando ahora la pandemia del Covid19),
  2. y es así como la corporatocracia agonizante promueva amparada en sus alucinaciones irracionales, un intento exasperado por preservarse mediante la financiarización económica, la ¿criogenización financiera? o “zombificación de la economía” como anuncian, entre otros, Max Keiser en su programa de tv en Rusia Today (martes, juevesy sábado)
  3. con emisiones de billetes por millardos (o trimillonarias impresiones) entregadas a las grandes empresas que se compran sus propias acciones con lo cual logran que vayan subiendo el precio aunque se encuentren camino a la banca rota, como ocurre con las empresas aéreas, para eso se crean empresas especiales dedicadas a extraer dinero de la gente que menos tiene (como Robin Hood a la inversa);
  4. y también que USA opte por guerras sucesivas en una típica táctica de “tierra arrasada”, al agotarse su ciclo se agravan sus delirios, bastante protuberante en el discurso de uno de sus más fieros representantes: Donald Trump.

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Exposición de pinturas. Sonríe. Por Mateo Julian Vc (MOTT)

Puede que un payaso se te cruce en el camino.

El carnaval de la nostalgia se aproxima como un tren…

La exposición irá del 23 de Octubre al 21 de Noviembre en las instalaciones de la fundación Ibañez sede teusaquillo: CLL 37 #19 07. Bogotá. Horario de apertura: 6:30 PM.

Curaduría de Luis Cermeño.

 

 

 

Con la gestión de Juan Pablo Plata:  @silvereditions

MATEO VILLAREAL (MOTT)

«Un artista tiene siempre la muerte a mano, como un buen cura su breviario.» Heinrich Boll

 

Artista visual e ilustrador colombiano: Sirviéndose de técnicas clásicas como la pintura hasta el arte digital, la expresión de Mott  explora estéticas oscuras y trazos expresionistas con un enfoque satírico. También ha colaborado en cómics , revistas internacionales, fanzines y publicaciones musicales. Obras suyas se han vendido en subastas, galerías y ferias internacionales.

Estudia artes plásticas y visuales  en la ASAB con una fuerte inclinación por la pintura al óleo. 

Su influencia constante es el Lowbrow, el surrealismo gótico y el expresionismo. 

 

 

“Hay una bonita palabra: nada. No pienses en nada. Ni en el canciller, no en los católicos; piensa en el payaso que llora en la bañera, que derrama el café en sus zapatillas” Heinrich Böll

 

Invita Fundación Ibáñez. Para el fomento del estudio y la investigación.

Sede de Teusaquillo (Calle 37 #19-07) del www.grupoeditorialibanez.com
Bogotá, Colombia. www.uniediciones.com

 


«Ciertamente saben todos que un payaso debe ser melancólico, para ser un buen payaso, pero que para él la melancolía es una cosa muy seria, eso sí que no lo comprenden.» Heinrich Böll

 

Aporofobia y Desiderátum, por Luis Antonio Bolaños de la Cruz

Vuelve a Mil Inviernos, la joya secreta de la ciencia ficción colombiana, Luis Antonio Bolaños: en esta ocasión nos presenta OTRA VIÑETA DEL IMPERIO DECADENTE, serie de la que  hemos publicados otros relatos, igualmente que de alguno de la Periferia del Imperio.


Aporofobia y Desiderátum

Por Luis Antonio Bolaños de la Cruz

 

tomado de reddit

Otra viñeta sobre el Imperio Decadente

Soy Maggiori, un ex-soldado imperial y ahora homeless repleto de prótesis, injertos crecedores y discos de tejidos reparadores, deambulando por los pasadizos que conectan un nivel de la megaciudad de Mogul con otros, empujado cada vez más abajo por los “demoledores” de las omnipresentes cohortes de seguridad, siempre altaneras, ríspidas y discriminadoras:

Me mezclo en las multitudes de comensales (referidos a aquellos pánfilos dedicados a la degustación y la alimentación pagada o gratuita que se trasladan con lentitud para ir probando cada plato ofrecido), viandantes (congruentes con los pazguatos que pasean y se mueven por el paisaje urbanita sin usar vehículos, aceras móviles, cintas veloces, puentes aéreos con o sin tobogán o discos antigrav), convidadores (babiecas dedicados a mirar como papanatas, siguiendo las indicaciones, anuncios y propagandas que titilan en paredes, cristaleras, semáforos o encrucijadas y que se trasladan según las programaciones e instrumentos de la central metropolitana).

Gracias a los segundos como, a los terceros me siento aún parte de la población y con los cuartos enarbolo un motivo para burlarme y percibir la trascendencia durante un momento, pero eso no dura cuando me tropiezo con los primeros porque empieza a doler y si lo machacan a uno, algo de la fisiología prestada dejará de funcionar, los mecanismos auxiliares se encontrarán entorpecidos por averías y correré riesgos insoslayables porque en el hospital ya me han declarado “atiborrado” o sea que me suspendieron cualquier intervención por excedente y porque el imperio ya gastó demasiado en recomponerme y no existe posibilidad alguna de que me regenere, cure o transite hacia alguna clase de operatividad bélica.

Me ubico detrás de un vejete delgado y vivaz, pero con la tendencia a quedarse inmóvil durante un rato mientras revisa bolsillos y pakeflots (bandejas antigrav para transporte liviano de objetos y compras) a su alrededor, por un lapso funciona a pesar de lo cual termino tropezando con su sandalia y de inmediato un “demoledor” me propina un par de collejas aturdidoras y dentro de su comportamiento habitual casi amables, igual se interpone en mi ruta desviándome hacia una larga voluta móvil que desemboca un par de niveles más abajo frente a la pared ciclópea de un bloque residencial temporal, manchada de bermellón, característica de  la presencia de garets de Rafalamensioka, felinoides colectivistas o chijuloques de Mogh-Phofma, musteloides cazadores, especies humanoides cuyos orines concentrados disuelven cualquier sistema de evacuación de residuos estampando así su coloreada firma en la urbe.

Por contraste en los niveles superiores existen mecanismos deglutivos-transformadores de restos que desparraman figurillas diminutas que encarnan a los héroes citadinos por alamedas y pérgolas, tosca manera de discriminar segmentos de población mezclando procedimientos de propaganda bélica y reciclaje segmentado.

Son comunes a todos los niveles los Mallepiés (mallas múltiples constituidas por cabezas y brazos y otros artilugios extensibles o desplegables que se multiplican y replican merced a minifactorías robóticas que responden al entorno) de muy versátiles contornos dedicados a limpiar, embellecer, atender plantas y jardines, servicios de comida y los holomonsestáticos (variedad de dioramas que relatan historias cortas de distinto tipo, con frecuencia de exaltación bélica, que se encuentran diseminados por cualquier sitio), son permanentes (cada cual posee un CUF o Código de Ubicación Física  al estilo del posicionamiento global), pero siendo los transmisores y vociferantes, aunque cercados con muros de ruido blanco, por lo cual pasas de uno a otro sin mezclar lo que oyes ni confundirte, ofrecen juegos de tres en línea, y debes quedarte envidando un rato para lograr hilar tres respuestas seguidas, y así recibir una recompensa que te entregan de inmediato, o sea Panem et circenses,

Lo cual no se aplicaba a los glocois, burbujas flotantes de rumbo aleatoria que cumplían similar función de exaltar los valores imperiales con lemas, imágenes, cifras, deslizándose fluidos y continuos por su superficie esferoidal, que se desperdigaban por doquier, aunque es más difícil que capten la atención de la gente -ya que no usan sonido-, convencida que vigilan y filman para pescar disidentes sospechosos

 ***

Maggiori recuerda Pelgoba, su planeta de origen, de enormes praderas y llanuras cultivables, donde los cereales crecían repletos de espigas y granos, el cielo brillaba magenta y las faenas eran fáciles y las jornadas no llegaban a agotarlos; y una tarde, aún adolescente, cuando se acercó a un “circo de diversiones gipsie” antiquísima manera de presentar espectáculos extraños que de alguna manera quedaron colgados de anzuelos culturales o extraviados en resquicios étnicos o provenientes de especies apenas humanoides que provocaban sensomociones e intensas pulsiones que intersectadas con intereses múltiples de los aburridos granjeros que visitaban les consentían a los gipsies llenar sus baúles de medios de cambio para adquirir combustibles y bastimentos que les permitían mantenerse en éxodo permanente.

Gypsy Vardos in Mythopoeia, photo by PJ Trenton

Investigue: Durante su uso los resultados que arrojaba la aplicación de la app-red -que nuestro CEPI o Centro de Estudios Planetarios Interconectados sustentaba- se fueron apiñando en un gráfico de rango alto, podía aceptar la manera como la app-red local lograba que un problema matemático de búsqueda de pareja, en apariencia complicado, se resolviera involucrando recursos de ecuanimidad mientras se recurría con equilibrio a las reglas de probabilidad más sofisticadas sin reticencias, además con ciertas derivaciones fácticas (los datos de la troupe), podía ser resuelto de forma semi-intuitiva si el problema se iba desplegando por palabras claves y se presentaban los avances mediante respuestas simples, con rangos que incluían formas y medidas, temperamento y preferencias sexuales y abrigado por un contexto casi tan natural como resultaba ser el circo de diversiones “gipsie” expandido en una pampa cerealera exótica, lo cual concedía fuerte concreción a mi fantasía.

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Batman. Un poema Comic

Por Roque Artemio Gallegos González y Alberto Chanona

Fuente: textosur.com

 

 

La primera vez que uno la lee, casi todo en la obra de José Carlos Becerra (1936-1970) produce deslumbramiento. La vida interior revelada en esos poemas, la mirada con que Becerra parecía ver no sólo al mundo, sino los gestos del mundo y el movimiento en cada uno de los gestos del mundo. Leer un poema suyo no es como ver la película, sino elegir una escena y dentro de ésta un fotograma donde asoma algún personaje más o menos borroso, y a partir de ahí adivinar su pasado, porvenir y motivaciones, en la posición geográfica de un escalofrío o de un reflector, sobre un ring o sobre el cuerpo de un trapecista herido. Quiero decir que el registro de la voz de Becerra está construido sobre la base de introspecciones y repeticiones tumultuosas; de tanteos alrededor de la memoria, siempre e irremediablemente en fuga, siempre algo más, siempre perdido.

 

Hay además en su obra paisajes, personajes, canciones que reconocemos con facilidad, pues muchos de sus poemas son una suerte de mashups, cuyos elementos van y vienen del cine («Casa Blanca»), de los cuentos infantiles («La bella durmiente»), de la novela policial («El halcón maltés», «El pequeño César») y hasta de la nota roja («El ahogado»). No es probable que, de vivir hoy, Becerra compartiera del todo la opinión de Scorsese respecto del cine de superhéroes. Hasta es probable que usara alguna de esas películas o personajes para escribir algún poema. Tal vez Antman, cayendo inexorablemente en el universo de los átomos y los electrones. O el Dr. Banner y su ira persiguiéndolo hasta el fin del mundo. O Thanos, frente a la belleza apacible y dolorosa que ha creado. Fantaseo, por supuesto. Pero quizá no tanto. Lo prueba, supongo, el hecho de que a Becerra lo sedujo la tentación de reescribir la locura del hombre murciélago, en clave de poesía y heroicidad dudosa, importándole además un sorbete los derechos del nombre: Batman.

 

Algo de eso conversábamos, alguna tarde de 2011, con Roque Artemio Gallegos González, quien además de biólogo es escritor e ilustrador. Intentábamos por aquel tiempo publicar el número 2 de una revista literaria y ambos creímos que sería ése un buen lugar para publicar el Batman de Becerra, ilustrado por Roque al modo de un cómic.

 

En alguna parte de la tarea, un par de semanas después, tuvimos que reducir la cantidad de paneles para no encarecer más la revista. De cualquier modo –y eso fue lo triste de la decisión económica–, el número 2 de Nueva Orleáns (así se llamaba la publicación, no me pregunten por qué) nunca llegó.

 

Aun así, el trabajo de Roque Artemio con el poema de Becerra quedó hecho. Tanto él como yo lo hemos compartido alguna vez en redes sociales, donde debe andar todavía, extraviado en la oscuridad del fondo de alguna timeline.

 

Con ustedes…

La esquiva Pax mafiosa, por Vitola Rognini

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Ha regresado a nuestro espacio, Francesco Vitola Rognini (autor de Hambre de Caza y Héroes Decadentes: ambos publicados en Milinviernos) con una serie de artículos que versarán sobre libros, películas o videojuegos. Estos están articulados al proyecto Vademécum (investigaciones sobre literatura y ciencias sociales) que desarrollará de aquí al 2025. Las reseñas estarán agrupadas bajo el título “Entre líneas”. 


 

 

<<La mejor ayuda es dejar al otro vivir como quiera vivir>>

Labio de liebre. Fabio Rubiano Orjuela. 

 

Prometieron seguridad, democracia y reducir la corrupción <<a sus justas proporciones>>,  pero continúan abusando de la autoridad, desfalcando el erario, acosando y censurando,  masacrando, desapareciendo, a periodistas, líderes sociales y opositores políticos. Amenazaron  con que nos volveríamos Venezuela si no votábamos por ellos, y ahora parecemos Iraq. En  nombre de sus intereses neoliberales han violando los derechos humanos, la soberanía, la  constitución, y por ello en las protestas les gritan: <<¡Nos están matando!>>. Y es que durante el  2020 la dictadura de <<baja intensidad>> perdió la vergüenza, dejó ver que estamos a merced del  crimen organizado, y a diferencia de otras latitudes, acá están demasiado acostumbrados a los  réditos políticos que produce sembrar el terror y luego ofrecer seguridad. Colombia ha sido el  único país de la región que no ha experimentado cambios socio-políticos significativos en las  últimas décadas, mientras que al sur del continente se juzgó a los dictadores que implementaron (1) la <<guerra sucia>> contra los librepensadores, acá los “asesores” extranjeros optaron por (2) quedarse de brazos cruzados ante las masacres contra civiles, de ahí que los narco-políticos se  sientan intocables, saben que gozan de la protección del Gran Hermano al que sólo le interesa  satisfacer su adicción al oro negro y al oro blanco.  

(1) <<El cambio del ejército estadounidense debilitó los regímenes militares de las dictaduras del Cono Sur, contribuyendo a los procesos de desmilitarización y democratización. Sin embargo, en los países en donde los militares habían adoptado la idea del conflicto de baja intensidad  ocurrió lo contrario. En Colombia, por ejemplo, el proceso de militarización comenzó a mediados de los 1960, y sólo fue desmantelado  parcialmente en 1991, con la firma de una nueva Constitución>>. Gómez-Suárez, Andrei. Genocidio, geopolítica y redes transnacionales. Ed.  Uniandes. 2018. P. 126. 
 (2) <<[…] como una cuestión de evolución interna que estas sociedades transitaran de la dictadura a la democracia, como en las sociedades del  Cono Sur, o que enfrentaran la subversión y a los nuevos capos de la droga, como era el caso de las sociedades andinas>>. Gómez-Suárez,  Andrei. Genocidio, geopolítica y redes transnacionales. Ed. Uniandes. 2018. P. 125.

 ¿Por qué en Italia, donde operan mafias antiquísimas, puede experimentarse la paz, a  diferencia de México o Colombia, donde las matanzas son un asunto cotidiano? Según explica  Saviano en CeroCeroCero, la Pax mafiosa es buena para los negocio

s del crimen organizado, los  clanes mafiosos de la península itálica han aprendido que mientras menos atención llamen mejor  les va . Entonces, si la organización criminal más violenta de Europa ha aprendido a operar en (3) las sombras, ¿por qué las mafias latinoamericanas no han asumido el grado de sofisticación de la  ´Ndrangheta? 

Porque la esquiva Pax mafiosa ha sido posible en otras latitudes sólo por acuerdo  voluntario entre los clanes mafiosos acosados por la ley. Sería ridículo esperar que ocurra lo  mismo en Estados fallidos en los que la ausencia estatal facilita el control territorial del crimen  organizado, sobre todo cuando las mafias latinoamericanas no necesitan mantener un bajo perfil,  porque la narco-cultura se ha amalgamado con la política y la cultura popular creando dinámicas  propiamente mafiosas, como el consumo demostrativo, que en vez de ser motivo de escrutinio  son celebradas como grandes logros del capitalismo.  

 (3) <<Es en la práctica cultural donde se decide el posicionamiento social, y por eso aquellos narcotraficantes y mafiosos de orígenes humildes  invierten en bienes suntuarios que les dan prestigio: un reloj pulsera Rolex, una automóvil Mercedes, una mansión[…] pequeños y grandes  narcotraficantes aman exhibir sus riquezas y entregarse a la conspicuos consumption, al consumo demostrativo. “Sólo el derroche trae prestigio”,  señalaba hace ya casi un siglo el sociólogo Thorstein Veblen>>. Saviano, Roberto. CeroCerocero. Ed. Anagrama. 2014. P. 216.

¿Qué hace tan fecundas las dinámicas del crimen organizado en Italia y Colombia ? La (4) incapacidad del Estado para impartir justicia estimula un clima de impunidad, y con ella, el (5) terror se vuelve el lenguaje común al que recurren todos los actores del conflicto. Otro factor que  estimula la violencia es la alianza entre grupos ilegales y el Estado —en el caso de Colombia,  con el beneplácito de Estados Unidos recurren a las tácticas de <<guerra sucia>> para detener el  fantasma rojo , de ahí que el <<bloque perpetrador>> colombiano sea una entidad tan difícil de (6) delimitar—. Por estos motivos, mientras que en el viejo continente los mafiosos deben mantener un bajo perfil o capacitarse para no desentonar con el gusto refinado de la burguesía arraigada en  una larga tradición cultural, en los países latinoamericanos, por ser sociedades fundamentalmente  feudales y patronales, los mafiosos pueden imponer sus extravagancias a fuerza del dinero, algo  que en sociedades refractarias al progresismo, es bien recibido.

Así, mientras los carteles  latinoamericanos se comportan como nuevos ricos, las familias mafiosas del viejo continente ha  aprendido a sobrellevar los avatares con serenidad, incluso con mayor madurez comercial que la  misma burguesía empresarial . En el caso de Colombia podríamos decir que la falta de confianza (7) en las instituciones legales, y la validación de la industria privada de protección son la raíz de  todos los males. Cuando el Estado es incapaz de impartir justicia recurre a cualquier medio para  imponerse, llegando incluso a polarizar las afectividades con la esperanza de ejercer un  inadecuado control social, lo que empeora su imagen entre la población civil . Por ello la falta de (8) orden normativo es el mejor aliado de las mafias . (9) 

(4) <<Hay sistemas políticos que favorecen más que otros el crecimiento del crimen organizado, y tanto Colombia como Italia cuentan con este tipo  de sistemas. En ambas sociedades la manera de hacer política se asemeja en un aspecto crucial: el sistema está fuertemente cimentado en  relaciones patronales y clientelistas […] El protector o patrono vela por los protegidos y clientes que le son leales: es más poderoso o rico que sus  subordinados; tiene posibilidad de hacer algo por ellos, y puede esperar a cambio que le sean fieles>>. Krauthausen, Ciro. Padrinos y  Mercaderes. Ed. Espasa. 1998. P. 397. 
 (5) <<Es el mismo círculo vicioso que, más de un siglo después, se evidencia en Colombia con la tolerancia oficial a las unidades paramilitares en la lucha contrainsurgente: puesto que el Estado es débil, delega su poder, y puesto que delega su poder, se debilita todavía aún más>>. Krauthausen, Ciro. Padrinos y Mercaderes. Ed. Espasa. 1998. P. 395. 
(6)  <<El Plan Baile Rojo […] era la piedra angular de la Doctrina de Seguridad Nacional: las élites regionales eran necesarias para luchar contra el  “enemigo interno”, un dispositivo retórico tomado de la geopolítica de la segunda Guerra Fría, que borraba la distinción entre los movimientos  sociales, partidos políticos de izquierda, grupos guerrilleros y el comunismo. Este dispositivo retórico aglomeró a las élites regionales, y cambió  el objetivo militar de los grupos guerrilleros a blancos civiles>>. Gómez-Suárez, Andrei. Genocidio, geopolítica y redes transnacionales. Ed.  Uniandes. 2018. P. 84. 
 (7) <<Las familias mafiosas están acostumbradas a estar al quite, a sufrir y reaccionar a los contragolpes; ausencia y lejanía constituyen la norma.  Cubrir y ocultar lo que no hace falta que se sepa no implica un deseo de aparente respetabilidad que puede desmoronarse fácilmente, sino una  necesidad primaria. Están preparados para el dolor, la pérdida, la traición; por eso son más fuertes>>. Saviano, Roberto. CeroCerocero. Ed.  Anagrama. 2014. P. 270.  
(8)<<Donde el monopolio legítimo de la fuerza y de las sanciones es precario, la confianza no puede ser asegurada. Donde expande la ilegalidad, 8 se socava también la confianza entre las personas: pocos cuentan con que los demás acatarán las normas>>. Krauthausen, Ciro. Padrinos y  Mercaderes. Ed. Espasa. 1998. P. 418. 
 (9) <<Ello favorece el ejercicio ilegal del poder: no es que la mafia implante de nuevo la confianza, sino que como instancia paraestatal es capaz de  imponer un orden normativo alterno, o sea garantizar una seguridad que, a su vez y hasta cierto punto, fomenta la confianza. La desconfianza, la  fragmentación y la inseguridad en este sentido son un caldo de cultivo para las actividades mafiosas, que —hay que insistir en esta diferencia con  Gambetta— no se limitan a la protección, sino que asimismo incluyen la extorsión>>. Krauthausen, Ciro. Padrinos y Mercaderes. Ed. Espasa.  1998. P. 419. 

 ¿Qué paralelos hay entre el crimen organizado latinoamericano y la mala vita italianaColombia e Italia son naciones con una larga tradición contrabandista, y quizás sea una  de las razones por las que estos personajes que operan al margen de la ley son reverenciados . (10) Pertenecer a las burguesía del narcotráfico se ha convertido para los criminales provenientes de  los estratos bajos en la manera más rápida de ascender en la escala social, lo que les otorga  prestigio entre quienes esperan beneficiarse de ellos. Sin embargo, esto no necesariamente  implica ser aceptado por la sociedad elitista en la que desean insertarse. Si bien antes era fácil (11) diferenciar los sectores sociales, hoy, gracias a la inyección de ilimitado capital del narcotráfico,  es prácticamente imposible. Además, la estética narco parece haber imbuido a la sociedad  colombiana en pleno, llegando incluso a cambiar los estándares de belleza femenina, en los que  las cirugías estéticas y los reinados de belleza se volvieron parte de la normalidad. En ambos  países se ven patrones de comportamiento similares: Read More…

La manzana de las luces, por Mari Cris

Mari Cris es el pseudónimo de  Pallero María, estudiante de letras en la UNLZ, de ella hemos publicado el poema: Sogas y Moscaspatrick-hendry-6xeDIZgoPaw-unsplash

 

Corría el año 2030, una nueva pandemia azotaba al mundo, Fabián miraba las noticias durante su descanso mientras bebía una taza de sopa. Hace diez años que se encontraba encerrado en la fábrica de bebidas cola junto a sus compañeros, que habían sido reclutados a fines del 2020 como trabajadores sanos y esenciales.  Estos compañeros eran su nueva familia, ya que todos estaban privados del contacto con los suyos y hace más de cinco años no tenían siquiera noticias de nadie, debido a que las redes de comunicación habían sido totalmente destruidas por grupos de resistencia en contra de las nuevas antenas 5G.
La única comunicación que tenían con el mundo exterior era aquella pantalla gigante del comedor en planta dónde los noticieros no dejaban de arrojar cifras terroríficas sobre los muertos, enfermos y pocos recuperados. Cifras sin nombre ni caras que los hacían temblar y recordar a los suyos.
Pero cada vez pensaban menos  en el exterior y ya no tenían esperanza de la tan ansiada vacuna, que los científicos prometían hace años y que muchos activistas se negaron a recibir durante la primera cepa de la pandemia. Pasaban los días entre máquinas, botellas y jarabes, de vez en cuando hacían ejercicios y jugaban a las cartas con un mazo viejo, único objeto traído de afuera.
A las veintidós en punto las luces se apagaban, sumiendo a toda la fábrica en completa oscuridad y obligando a los obreros a meterse inmediatamente en sus camas. Una noche Fabián despertó y  atravesó el corredor que dirigía al baño completamente a ciegas. Cuando de pronto, un impacto seguido de ruido de cristales rotos detuvo su marcha. Para su sorpresa una paloma había entrado por una de las ventanas altas y polarizadas del corredor, que al igual que todas las ventanas de la fábrica no permitían el contacto con el exterior.
Fabián totalmente sorprendido no se preocupó por el ave, que yacía ya sin vida en aquel pasillo, sino, que su mirada se encontraba pérdida en aquel rayo de luz de luna que partía en dos la oscuridad del lugar.
Aquel hoyo en la ventana se convirtió en el nuevo espectáculo de atracción de Fabián, le costó mucho convencer a sus compañeros de que no denuncien el accidente para poder conservarlo y todas las noches, único momento en que las cámaras no captaban su actividad, se las pasaba sentado en aquel pasillo durante horas y horas observando las estrellas, si tenía suerte alguna que otra vez también podía avistar la luna.
Sus compañeros no comprendían su nueva obsesión pero tampoco lo reprobaban, algunos incluso hasta se burlaban de él y comenzaron a apodarlo, El lunático.
Fabián tomaba estás burlas como cariñosas y poco le importaban, aquel agujero en el techo había abierto en su mente un torrente de conocimientos y recuerdos olvidados en su psiquis por mucho tiempo. Los días le pasaban demasiados lentos, ya que solo ansiaba la llegada de la noche para sumergirse en esas viejas ideas olvidadas, pero también le resultaban agotadores debido a pasar tantas horas en vela. Su rendimiento comenzó a bajar muchísimo y su agotamiento se hizo visible ante los ojos de sus empleadores, que preocupados por su salud mandaron inmediatamente una unidad sanitaria a las puertas de la fábrica.
Tres hombres del personal de salud, entraron vestidos con trajes especiales y máscaras que cubrían sus rostros por completo, causando gran alarma a todos los empleados. Fabián agachó la cabeza y pensó que seguramente venían por él.
Ya en la ambulancia Fabián no paraba de pensar, una mezcla de miedo, excitación e incertidumbre recorría todo su cuerpo, de pronto las caras de su familia, olvidadas hace mucho tiempo,  se le aparecieron tan patentes como en una fotografía. Un deseo irrefrenable de lanzarse de aquel vehículo cruzo por su mente como un rayo, casi sin darse cuenta ya tenía un pie fuera de la ambulancia y al rodar por el asfalto cubrió su rostro cegado por el sol del mediodía.
Corrió sin rumbo fijo durante varias horas, hasta sentir que las piernas ya no le respondían, sólo ahí Fabián detuvo la marcha, agotado se dejó caer al suelo de rodillas y levanto la vista para observar por primera vez a su alrededor. El panorama que se presentó ante sus ojos era desolador, casas abandonadas, la carretera desierta, ni siquiera la presencia de un perro callejero se advertía y a lo lejos un conjunto de luces que parecían formar una única y enorme luz.

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Hunter S. Thompson, un bólido incandescente, por Francesco Vitola R.

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Ha regresado a nuestro espacio, Francesco Vitola Rognini (autor de Hambre de Caza y Héroes Decadentes: ambos publicados en Milinviernos) con una serie de artículos que versarán sobre libros, películas o videojuegos. Estos están articulados al proyecto Vademécum (investigaciones sobre literatura y ciencias sociales) que desarrollará de aquí al 2025. Las reseñas estarán agrupadas bajo el título “Entre líneas”. 


El <<reportero forajido>> creador del periodismo Gonzo era un tipo extravagante, híbrido entre columnista virulento, criatura de la noche y explorador de la clandestinidad: un búho con plumaje tornasolado; un cometa que tras surcar el Olimpo literario bajó a la atmósfera terrestre como el bólido incandescente. 

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Los tres primeros libros de Hunter S. Thompson —y el articulo The Kentucky Derby is Decadent and Depraved— demuestran su afinidad con los escritores de la generación beat, y aunque no se le suele asociar a ellos, Hunter solía mencionarlos con frecuencia, se sabe que alguna vez coincidió con Ginsberg y Burroughs, y que fue muy cercano a Ken Kesey. Hay aspectos innegables de sus paralelismos, sus análisis socio-políticos ligados a la necesidad de ampliar las libertades individuales, el uso de sustancias con fines rituales y como combustible de trabajo —escribió Hell ́s Angels usando un método similar al aplicado por Kerouac en On the road, escribir sin descanso bajo los efectos de la Dexedina—. Como los autores de la generación beat, Hunter exaltó el ritmo como una cuestión de vital importancia en su escritura, por ello se denominaba a sí mismo <<music freak>>

La ironía de la vida de Thompson es que el personaje caricaturesco que incluyó en sus libros terminó opacándolo como escritor, y por añadidura, colonizó su vida privada y sus dinámicas de creación. Si bien los tres primeros libros —Hell ́s Angels: A Strange and Terrible Saga (1966), Fear and Loathing in America: A Savage Journey to the Heart of the American Dream (1971), Fear and Loathing: On the Campaign Trail  ́72 (1973)— son de un virtuosismo desconcertante, una vez alcanzado el estatus de celebridad pareció perder el ímpetu, y aunque siguió publicando libros, estos fueron conglomerados de textos, distribuidos así: artículos, Gonzo Papers, 1(1979), 2(1988), 3(1990), 4(1994); relatos, Screw-jack: and other stories (1991); cartas personales, The Fear and Loathing Letters, Vol. 1: The Proud Highway: The Saga of a Desperate Southern Gentleman 1955-1967(1997); los artículos publicados originalmente en la revista Time, Fear and Loathing in America: The Brutal Odyssey of an Outlaw Journalist 1968-1976 (1997); otros artículos, Kingdom of Fear: Loathsome secrets of a star-crossed Child in the Final Days of the American Century (2003); las columnas de opinión que escribió para ESPN, recopiladas bajo el título Hey Rube: Blood Sport, the Bush Doctrine, and the Down Spiral of Dumbness Modern History from the Sports Desk (2004). Como caso aparte hay que mencionar The Curse of Lono (1982), el último reportaje que escribiera al estilo Gonzo. En este listado hay que incluir la tardía publicación en 1999 de la única novela que viera la luz, The Rum Diary, escrita en 1959. Dos novelas más quedarían en el tintero por razones desconocidas, presumiblemente por el perfeccionismo de mismo autor: The Silk Road, novela basada en el éxodo del Mariel, en la que el autor comenzaría a trabajar en 1981, y Polo is My Life, cuya escritura fue asistida por la autora citada más adelante. 

¿Qué pasó con el trabajo de Hunter S. Thompson en la segunda mitad de su vida? ¿Por qué los trabajos posteriores a 1973 fueron de corto aliento, cuando la tendencia entre escritores es que con el tiempo su arte mejora? 

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Hipertextos: un libro de Salomón Verhelst para libre descarga

La Corporación Universitaria del Caribe (CECAR) ha editado volúmenes que ahora son de libre descarga . Entre ellos está el trabajo de Salomón Verhelst Montenegro (Acá encontrarán el libro) . A continuación les presentamos el prólogo de su libro «Hipertextos», escrito por Sergio Macías Brevis:

Me enviaron desde Colombia unos relatos que me han sorprendido, tanto por sus contenidos profundos, como por el estilo vigoroso, sin la ornamentación barroca o egregia a la que estamos acostumbrados en Latinoamérica. El autor es el joven poeta Salomón Verhelst Montenegro, nacido en la bella ciudad de Cartagena, en 1981, con estudios en Filosofía y Cooperación Internacional para el Desarrollo y que se desempeña como académico en Sincelejo, Sucre, en la Corporación Universitaria del Caribe —CECAR—. Quien escriba en Colombia tiene una gran responsabilidad, si recordamos solo algunos de sus más notables literatos, como José Eustasio Rivera, José Asunción Silva, Jorge Isaacs, Álvaro Mutis, Juan Gossaín, el extraordinario Gabriel García Márquez, Eduardo Carranza, este último de gran participación creadora en Madrid. Lo mejor es que dejemos estos nombres hasta aquí, porque la lista sería más larga y, además, excelsa. Por ello, no es fácil comentar una obra de actualidad en un país de eminentes creadores. Sin embargo, me atrevo afirmar que la obra Hipertextos de Verhelst es trascendente por ser entretenida, culta, con narraciones como si fueran antiguas, pero expuestas en una curiosa modernidad. Esto es, como si la forma fuese exquisitamente del pasado, sublimando el pensamiento, sin obviar el presente. Por el contrario, los temas producen un interés tal, que no se dejan de leer.

Ya en el primer relato el autor mezcla lo dramático con el humor. A la pobreza la tipifica tan perjudicial como la suerte de ser negro y, además, si la persona es poeta, sobre todo en aquellos años de 1886, mejor es darse por desgraciado. A primera vista, quizá, la narración o las narraciones a reglón seguido producen en el lector un pequeño reparo, por no dar descanso o respiro, pero lo curioso es que no causa cansancio al no dar tregua. También hay que reconocer que se trata de una opinión subjetiva, porque me gustan caprichosamente los textos con espacios. De manera que la impresión de ver páginas llenas me provoca un efecto un poco extenuante. Sin embargo, todo esto queda de lado, porque el hilo conductor es rápido y animado. Critica a una sociedad egoísta y desigual. Por ejemplo, cuando se da el hecho de que reconocen al personaje sus méritos líricos, pero, ya ha pasado el momento oportuno y no tiene sentido homenajearlo. El protagonista ha muerto con el dolor de sentir de que el color de su piel le ha castigado.

El autor no se deja llevar solamente por su imaginario, sino que fustiga a la historia, al medio y al racismo. Aunque abusa un poco de lo histórico y de ciertos personajes, tiene la valía de resaltar las raíces latinoamericanas y de su Colombia. Entra en el contexto indígena y en la civilización o incivilización cristiana, y cuando toca lo bíblico interpreta a su manera ciertos protagonistas y las manifestaciones de estos, a través, por ejemplo, de la risa o del llanto, del dolor o de la miseria. Se adentra en la existencia del ser. Hace metafísica sobre lo que se piensa o se ha pensado históricamente. Sobre la fuerza y la debilidad del individuo.

Digamos que el imaginario no puede prescindir de la memoria histórica. Quizás, el autor se esfuerza en hallar tratados o manuscritos antiguos para encontrar apoyo en el desarrollo de sus temas, a partir de afirmaciones y negaciones, que conducen a la suspensión del juicio. Son contradicciones que en todo caso cautivan al lector. Lo antiguo lo convierte en nuevo. Tampoco escapa el maltrato a la mujer o el crimen de Caín. Son narraciones cultas con mucha imaginación. Aparece un lenguaje, más bien para instruir al lector, sin dejarle mucho para que decida.

No podemos, por razones obvias, referirnos a cada uno de los relatos, aunque muchos nos llaman la atención, por su vehemencia o por colocar un asunto que no desaparece de la memoria como tema central, como por ejemplo en Bartolomé y nosotros. Creemos que está bien señalar la deuda histórica del Imperio español en tiempos de la conquista, pero, como en otros autores, aquí falta la imputación a la indolencia de nuestros regímenes políticos que, una vez lograda la independencia, nada han hecho por los aborígenes, manteniéndolos por cientos de años marginados, y eso ya no es culpa de los españoles, sino de la casta política que ha manejado el poder en Iberoamérica. Da la impresión de que falta completar con ello el veraz y bien escrito texto, que muestra un repertorio poco cristiano y una civilización impuesta por la ambición, no solo religiosa, sino por llevarse el oro.

El autor tiene la ventaja de saber describir lugares y personajes, eso sí, apoyándose, como hemos afirmado, en lo que decían los antiguos o haciéndolos aparecer de esa manera. Son, en definitiva, relatos para lectores cultos, con citas de textos que no aburren, como tampoco las referencias a obras literarias históricas o bíblicas, sino, por el contrario, gustan. Quizás se excede en forzar estampas afines, semejantes, pero que son notables en la descripción y en la trama. Son relatos valiosos. Se nota una cierta influencia de Ricardo Palma y Borges. Las narraciones manifiestan cómo debe ser la vida según tal o cual protagonista y, además, expresa lo fundamentalmente religioso que es el pueblo, todo ello con una gran riqueza de conocimientos.

Hermoso —y no menos gracioso— es el hipertexto sobre los feos, en el que hace resaltar la fealdad física de sus personajes: Rafael Pombo y el Sileno Sócrates. Con el primero, da rienda suelta a sus valoraciones sobre lo corporal, pero más a las virtudes interiores, como si esa gran cualidad de poeta que posee Pombo bastara para quitar, a todo el que lo viere, la repugnancia que provoca, por no haber nacido a imagen y semejanza de Dios. En todo caso, el primer engañado es el autor, pues siempre lo imaginó “angelical y hermoso”. Lo interesante de la narración es que plantea el cómo dilucidar la belleza.

Mucho dicen por ahí, y también por allá, que los escritores son grandes mentirosos y, para confirmarlo, el autor en su relato ¡Por qué no vivir en Bogotá!, mezcla al personaje con la apreciación que hace de la política, la corrupción, la masonería, el cansancio de ver la pobreza, la débil indiada escarnecida, los incultos y el aburrimiento de estar inmerso en la selva. Pero el asunto radica en que pareciera verdad que irse a vivir a Bogotá es como entrar en el infierno debido a una gran cantidad de razones negativas. Será cierto o no, poco generoso e indiferente, pero argumentos no le faltan para desvelar el infortunio. El lector podrá confirmar o desmentir las explicaciones que lo llevarán a tomar una decisión o renunciar a ella.

He elegido, por razones obvias, solo algunos textos que me han parecido tan interesantes como el resto, pero es para explicar que el autor no cambia de estilo. Incluso, el contenido lo mantiene apegado a los antecedentes que da, a través de unos relatos que no escapan a la sabiduría del pasado, buscando, claro está, cualquier pretexto para introducir al lector en su labor del conocimiento. Así, en Un manuscrito en Mompox, plantea el significado de la amistad por medio de tres elementos que son, más que suficientes, para que esta se dé con su protagonista, Manuel Raad, un descendiente libanés. Ambos tienen las mismas aficiones. Por de pronto, el abuelo había impregnado al árabe de sus gustos por el quibbe crudo y la berenjena, y dejado como legado su biblioteca.

La virtud o defecto del personaje árabe es que siempre que entra a debatir un tema, este abunda en numerosas citas. Lo curioso es que esta situación se da en el lejano pueblo de Mompox, donde los cristianos católicos instauraron sus congregaciones, y las familias de nobles españoles obtienen provecho de esas buenas tierras habitadas por indígenas naturales, que son los que las trabajan y que, además, deben pagar impuestos en la Aduana Real. Si existe esta Aduana es porque el pueblo está en una ubicación privilegiada, ya que se conecta con otros lugares con los que puede realizar un gran comercio, a pesar de que, de vez en cuando, sufre de inundaciones, plaga de mosquitos y caimanes que devoran todo lo que encuentran. Estas calamidades producen las huidas de los ciudadanos del pueblo, lo que le permitió al árabe encontrar en un convento, un manuscrito, en el cual se indica cómo armar a un caballero, y que lo utiliza en ese momento para dotar a su amigo de tal categoría. Pero la ceremonia se interrumpe “cortésmente, para matarle un mosquito”, que se posó sobre el oficiante, mientras se oye en el fondo el Ángelus Dómini nuntiávit Maríae. Fue, de esta manera, como empezó la amistad con Manuel Raad. Historia tan íntima como es la devoción por el afecto.

Como hemos afirmado anteriormente, el narrador se sirve de muchos personajes que pertenecen al ámbito político o cultural, pero que, de ninguna manera, desmerecen el ayer y el mañana en sus tramas vitales y animadas, dándole una autenticidad como escritor en un lenguaje sobrio y preciso, y que, sin duda, tenemos para mucho tiempo. En el cultivo de su forma y contenido está su trascendencia.

Sergio Macías Brevis Madrid, primavera, 2019

El periplo por la cifi colombiana de Ficciorama

En el encuentro semanal de Ficciorama (cuya identidad secreta se rumora es la del profesor Boris Greiff), titulado como ‘Charlas con Ficci’, evocando en los televidentes  viejaguardia las memorables «charlas con Pacheco», se hizo una presentación más desde la experiencia propia y como quien formando parte de la escena va dando los trazos generales, sobre la ciencia ficción colombiana y sus figuras actuales.

vcifi colombiana

Para darle un contexto algo más elaborado a nivel conceptual, que el que nosotros hacemos, Ficciorama escribe:

En 1959 Kingsley Amis publico New Maps of Hell, una revisión desde la mirada de un aficionado a la ciencia ficción, en la que da cuenta del panorama de este género en la lengua inglesa. En 1999 René Rebetez hizo lo suyo con la antología Contemporáneos del Porvenir y en 2017 Rodrigo Bastidas compila y edita Relojes que no marcan la misma hora, dando así un aporte al género. Esta se propone como una hoja de ruta desde lo que conozco como lector y conocimiento de causa.

Exploren esta hora de ciencia ficción colombiana con uno de sus representantes más activos desde su cuartel en Ficciorama.