Travesía atemporal

Por Nelson Barón

Previamente
sólo bramaban la eternidad
o la nada
O los traspiés de tus ancestros
Aquellos errantes frutos,
sus heridas de guerra,
La bayoneta destrozando vísceras,
Derruido el cuerpo exangüe.
O tu abuela hecha jirones
Asfixiados sus sollozos, tras las golpizas de la brutalidad fúrica que avejentó inmisericorde
su noble existencia.

Transcurrido un minuto impronunciable, rendida la mañana,
después de las once,
atravesando un marzo
de todos los marzos
del rebasado horizonte,
has emergido.
La nevada cumbre,
la tierra boscosa, el volcán,
la penumbra, la mar
Te saludan y tú extiendes
tus alas
para los más intensos vuelos.

Te han sacudido los temores y has titubeado
Hoy como ayer y el difuso mañana.

Mas sin advertirlo
Tu océano son tejidos infinitos de constelaciones bordadas,
Inusitadas;
Tu carta de navegación, el trino atemporal de otras almas aladas.

Sosegada, imperturbable,
La ancestra abuela te vela
desde las profundidades del cosmos.
Solo remas y, al final, risueña,
Delicados tus pies,
lentamente pisan
el florido continente,
el alucinante musgo,
anfitrión de tu mirada enaltecida.

Etiquetas:, , ,

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *