Freak TV: La televisión que nació en una novela
Hay un momento en Hambre de caza que precede a todo lo demás. Antes de que aparezca Urbaín Beleño, antes de que la novela despliegue su anatomía del poder rapaz en Colombia, hay un aviso clasificado. Un aviso de halcones amaestrados para cazar las palomas que se multiplican como una plaga descontrolada en los edificios residenciales de Bellaquería. El servicio trabaja en silencio absoluto, en la madrugada, y cuando los vecinos despiertan solo quedan plumas esparcidas por el viento.
Ese aviso falso —insertado en la apertura de la novela como si fuera una cuña publicitaria entre dos bloques de programación— es la célula original de Freak TV.
Francesco Vitola Rognini publicó Hambre de caza en 2014 a través de Editorial Milinviernos, en libre descarga, como parte de lo que él mismo ha denominado la Trilogía de Bellaquería. La novela fue descrita, en su momento, como una radiografía del uribismo: no por la vía del panfleto, sino por la de la metáfora, la angurria por cazar como imagen que condensa toda una era política. Pero lo que aquella lectura podía pasar por alto era el dispositivo formal: la novela infiltraba la lógica de los medios de comunicación —el lenguaje publicitario, la fórmula del mensaje comercial, la retórica del infomercial— como una estrategia narrativa deliberada. La ficción se disfrazaba de ruido mediático para decir lo que el ruido mediático precisamente ocultaba.
Ese mecanismo durmió durante años dentro del catálogo de Vitola, como una semilla en temporada seca. Freak TV es lo que ocurre cuando esa semilla encuentra el clima adecuado: un canal de televisión completamente inventado, con programación continua de 24 horas, que simula los formatos más predecibles de la pantalla —el noticiero, telecompras nocturno, el cine de arte, la franja de caricaturas— para convertirlos en vehículos de una ficción que no podría existir en ningún otro soporte: la iguana que sale del encuadre mientras aparece el título del canal. Luciano Bello entregando la noticia del restaurante madrileño que servía paloma callejera en vez de pato. El Sr. Argento —pálido, huesudo, reptiliano— vendiendo brazaletes de cobre con tecnología geocéntrica inspirada en el Feng Shui y desarrollada en Laos. El Capitán Adrenocromo aterrizando torpemente en el sótano donde se llevaba a cabo un ritual satánico. Kage no Keiyaku, el film de ninjas emitido en el horario en que solo están despiertos los insomnes y los vigilantes.
Cada franja es un género que Freak TV toma prestado y lleva al extremo de lo absurdo. Ese es el legado directo de aquel aviso de halcones en Hambre de caza: la comprensión de que los formatos de la cultura de masas no son neutros —que son, en sí mismos, formas de administrar la percepción— y que la literatura puede habitarlos, corromperlos y devolverlos al espectador con la trampa ya activada.
El proyecto se publica por entregas en Vitola.pro/freak-Tv/, simulando 24 horas de programación continua de «el canal más bizarro de internet» y que paradójicamente, dice más sobre la televisión que cualquier análisis de medios convencional.
Hambre de caza está disponible en descarga gratuita en Editorial Milinviernos. Leerla hoy, con Freak TV ya en circulación, es constatar que Vitola llevaba más de una década esperando el momento propicio para desarrollar esta idea.





