Personas (fotografía)
Gustavo Sevilla es un fotógrafo paraguayo que ya ha dado a conocer parte de su trabajo en milinviernos (acá podrás apreciar la primera serie). Les presentamos una nueva entrega que, esperamos, disfruten:
Hijos de Maro (Entrega 24)
Por Enrique Pagella
Hijos de Maro Continúa, una gran novela por entregas. Si quieres leer algún episodio anterior, haz click en el número corrsepondiente: 23, 22, 21, 20, 19, 18, 17, 16, 15, 14, 13, 12, 11, 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1.
Oliverio, al escuchar la amenaza de Ibañez, se secó las lágrimas que le caían por las mejillas y les pidió a Oliverito y a su novia que vigilaran la ruta desde el motorhome y que estuvieran atentos a cualquier vehículo que la transitara. Atónitos y pálidos los jóvenes salieron de «El acabose» a la profunda noche de la pampa. Luego Oliverio me miró como si mirara a un extraño y haciéndose de un silla se dejó caer sobre ella, a menos de un metro de Ibañez que silbaba, en ese momento, la marcha peronista. DS, husmeando detrás del mostrador, halló, desbordado de alegría, una botella de whisky y una cajita.
E.T.A. Un corto animado de Ciencia Ficción sobre el año nuevo Alien
El nombre E.T.A. de este corto dirigido por Henrik Bjerregaard Clausen, no está relacionado con el grupo terrorista vasco. Ubicado en el Universo Alien, nos presenta a Marvin, un trabajador de la corporación Weyland-Yutani, recibiendo el mensaje de feliz año nuevo. Según mi criterio, esta divertida y breve secuela de Alien es mucho mejor que la película Prometheus.
Carta a una novia embarazada de otro
El nombre de William Saroyan(1908-1981) fue un escritor norteamericano muy leído a mediados del siglo XX, hoy día su nombre se ha ido eclipsando aunque escritores como Alvaro Cepeda samudio (perteneciente al grupo de Barranquilla de donde emergió Gabriel García Márquez) lo ubicaron en su canon personal. Editorial Acantilado publicó una colección de relatos llamada «Me llamo Aram» y, en 1972, la editorial Plaza y Janés publicó «Cartas desde la rue Taitbout» de donde extraemos el escrito que les presentamos:
La chica «plan»: Querida niña, niña tontita y ridícula de hace sólo treinta años, cuando tú tenías deiciocho y habías ido a Hollywood, desde York, Pennsylvania, para hacerte estrella de cine, con un secreto escondido en el vientre. No recuerdo cómo nos conocimos; sólo sé que de pronto estabas viviendo en mi apartamento de Villa Carlotta, un sitio muy relumbrón para los recién llegados al departamento de escritores del negocio del cine. Allí estabas tú en los últimos días del mejor mes del año, octubre de 1936, compartiendo mi vida, la vida de un nuevo escritor americano de veintiocho años, famoso de costa a costa, como dice la gente, con dos libros publicados en Nueva York, Londres, París, Berlín, Roma y un montón de sitios; pero, a pesar de todo, un hombre vociferante y desesperado que había ido a Hollywood en un decrépito «Packard» para ganar rápidamente algún dinero con el que pagar unas estúpidas deudas.
Karol el ahorcador (fotonovela corta)
Fotografías hechas por Anbilli
Karol evocó el viejo dicho de que la vida se le pasa a uno en un segundo cuando está a punto de morirse; tomó una soga y, desde entonces, se ha dedicado a ahorcar sin asesinar a quienes acuden a él para recordar un nombre, un rostro, un olor o un sonido, a los que lo buscan porque están aburridos y no saben si quieren morirse o acordarse de que alguna vez no lo estuvieron y a los adictos a la nostalgia.
- Al ahorcador lo llaman Karol Wojtyla. Cuando sale a comprar pan los vecinos lo saludan con reverencia, hincándose y besándole su sagrada mano de pontífice.
- “Judas se ahorcó para acordarse de lo que hizo ”
- “Uno sólo reza cuando tiene la soga al cuello”
- “A veces creo que ese que pinté no es nuestro señor sino un amuleto de la buena suerte y eso me da miedo. No quiero condenarme”
- “Esta es la única máquina del tiempo que hasta ahora hemos podido desarrollar”
- Karol siempre espera a alguien que necesite de su trabajo; “para el recuerdo no hay deshoras ”
- Karol acostumbra comer un postre antes de la ejecución
- Todo recuerdo es precedido por la asfixia
- La cara del ahorcado se difumina a medida que sus recuerdos toman nitidez
- Karol tiene muy buena memoria.
Navidad en la calle Joyce
Por Julián Andrés Marsella Mahecha
a mi editor Daniel Rojas Pachas
Para ser poeta hay que tener parkinson
Chile, tierra de poetas, te dio la bienvenida con un terremoto
ese terremoto que se signa en un divorcio.
Pronto te quebrarás
de cuerpo, alma y bolsillo
y desperdigarás tus restos
sobre las tardes en que recordarás
el ocaso arequipeño
Hay frutos en el bosque
todos son perfectos para la ocasión de morir
pero tu estás listo
quieres comer buñuelos y ser el gordo
más gordo que hayan parido los gordos
Una Navidad
Por Truman Capote
Primero, un breve preámbulo autobiográfico. Mi madre, mujer excepcionalmente inteligente, era la chica más guapa de Alabama. Todo el mundo lo decía, y era verdad. A los dieciséis años se casó con un hombre de negocios de veintiocho que provenía de una buena familia de Nueva Orleans. El matrimonio duró un año. Ella era demasiado joven tanto para ser madre como para ser esposa; era además demasiado ambiciosa —quería ir a la universidad para tener una carrera. De modo que dejó a su marido; y, por lo que a mí se refiere, me puso al cuidado de su numerosa familia de Alabama.
Regalos navideños
A lo largo del día estaremos presentando varios relatos en los que aparezca la navidad, escritos por reconocidos cultores del género. Esperamos que los disfruten:
El regalo
Por Ray Bradbury
El día siguiente sería Navidad y, mientras los tres se dirigían a la estación de naves espaciales, el padre y la madre estaban preocupados. Era el primer vuelo que el niño realizaría por el espacio, su primer viaje en cohete, y deseaban que fuera lo más agradable posible. Cuando en la aduana los obligaron a dejar el regalo porque pasaba unos pocos kilos del peso máximo permitido y el arbolito con sus hermosas velas blancas, sintieron que les quitaban algo muy importante para celebrar esa fiesta. El niño esperaba a sus padres en la terminal. Cuando éstos llegaron, murmuraban algo contra los oficiales interplanetarios.
Hijos de Maro (Entrega 23)
Una entrega más de la novela «Hinos de MAro», a continuación, sólo con pulsar en el número correspondiente podrán leer algún episodio anterior: 22, 21, 20, 19, 18, 17, 16, 15, 14, 13, 12, 11, 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1.
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Son muchas las cosas que debo corregir, como el señor Parpajo en el relato de EP Puntos del otro – que pueden leer en su blog (http://enriquepagella.blogspot.com.ar/2012/11/puntos-del-otro.html); lo ha subido Juan Carlos «Soplete» Molinari hace unos días con el final que no tenía; en su face hallarán el link: http://www.facebook.com/soplete.parajuancarlos.
Son muchas también las cosas que han sucedido mientras surcamos la pampa argentina en el motorhome de Oliverito.
Debo confiarles, amables lectores, que he demorado la aparición de esta entrega porque me siento profundamente confundido y cansado. Y no sólo porque todo se ha complicado sino porque el rumbo de los acontecimientos me impone un único recurso: decir la verdad, pero no la verdad general, la verdad grande y esclarecedora que intenté en alguna entrega sino la personal, la que sólo puede adquirir forma a través de lo que ciertas religiones y la maquinaria jurídico policial denominan «confesión».









































