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La gimnasia de la depresión

arltAlgo que trastorno a Roberto Arlt  de Dostoievsky fue eso de las «ideas fijas»  Tan presentes las tuvo, que muchas de sus historias se desenvuelven a partir de las suposiciones que trazan los personajes; gran parte de «Los siete locos» discurre en las visiones de Erdosain. En «Motivos de la gimnasia sueca», hay mucho de esos seres que imaginan la devastación propia y el temor a la depresión, entonces se dedican a hacer ejercicio, tratando de evitar lo inevitable:

Motivos de la gimnasia sueca

Yo no sé si ustedes se han fijado el calor brutal que hacía ayer. ¿No? Era una temperatura como para refugiarse en un «bungalow» y buscar media docena de bayaderas para que con plumeros le hicieran fresco a uno. Y sin embargo vi a un hombre que se envolvía en franela. Les parecerá absurdo, pero vean cómo fue.

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Al límite con el Dr. Hunter S. Thompson

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Para escribir sobre Hunter S. Thompson necesitas escuchar The Rolling Stones, para absorber el ethos de su época. El vértigo de una generación que sabía se estaba hundiendo en la decadencia. Lo que empezó como una inconformidad contra el sistema finalmente los arrastró a la decepción absoluta de ver sus propias vidas destruidas. Sabían que lo que el mundo les ofrecía No Era la Salida, pero entendieron dolorosamente que No Había Salida. Los más inteligentes pronto vieron que el ideal hippie era una Gilipollez. Quienes quisieron ir más allá de la orgía y la farsa de las flores se encontraron con la locura, la oscuridad y la soledad más absoluta de haber traspasado una frontera imperdonable. Los otros, quienes vieron en la contracultura un pasatiempo liviano de juventud, fundaron prósperas empresas capitalistas, se insertaron al circuito artístico, llevaron bandas de rock con la seriedad de administradores, escribieron libros de new wave para amas de casa.

Sobre los primeros, los que fueron hasta el límite, escribió estas palabras Hunter S. Thompson en Hell’s Angels: The Strange and Terrible Saga of the Outlaw Motorcycle Gangs:

El límite… no hay una forma honesta para explicarlo porque las únicas personas que realmente saben en donde está son los que lo  han pasado. Los otros – los vivientes – son los que jugaron su suerte hasta  donde ellos sentían que podían manejarla, y luego retrocedieron, o se calmaron, o hicieron lo que tenía que hacer cuando llegó el momento de elegir entre el  Ahora y Después.

Inspirado en estas palabras, y en la estética del libro Gonzo: La historia gráfica de Hunter S. Thompson el artista Piotr Kabat realizó este corto animado:

 

fuente: brain pickings 

Las leyes fundamentales de la estupidez humana

Cipolla

Carlo Maria Cippolla fue un historiador italiano que en 1976 escribió y publicó, en inglés, un ensayo llamado «Las leyes fundamentales de la estupidez humana». Se lo entregó a sus amigos más cercanos y, dado el inusitado éxito que tuvo, fue reeditado y traducido al español. En el prólogo al volumen titulado «Allegro ma non troppo» Cipolla propone una lectura en clave humorística y afirma que «Hacer humorismo sobre la precariedad de la vida humana cuando uno está junto a la cabecera de un moribundo no es humorismo. En cambio, cuando aquel gentilhombre francés, que subía las escaleras que lo conducían a la guillotina, tropezó con uno de los escalones y dirigiéndose a los guardianes exclamó: «Dicen que tropezar trae mala suerte», aquel hombre bien merecía que se le perdonara la cabeza».

Las leyes fundamentales de la estupidez humana que establece Cipolla son las siguientes:

1- Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo.

2- La probabilidad de que una persona indeterminada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona.

3- Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio.

4- Las personas no estúpidas subestima siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error.

5- La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe. El estúpido es más peligroso que el malvado.

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Catherine Necrassoff: Lucio V. Mansilla

Por Enrique Pagella

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Cuando se echa una mirada a la literatura argentina del siglo XIX nos topamos con Esteban Echeverría y El Matadero (1840), considerado el primer cuento de nuestra literatura, donde alegoriza la figura de Juan Manuel de Rosas – terrible dictador para muchos e insigne patriota para otros – y la primitiva y sanguinaria arquitectura política y policial que montó para sostenerse en el poder durante décadas; pero El Matadero ostenta otro mérito literario pues espeja maravillosamente el entramado social que sostuvo dicha arquitectura, señalando a la iglesia católica como uno de los engranajes más absurdos de una sociedad miserable y decadente. Es decir que en este cuento, ya se sientan las bases de la antinomia política que animará las mejores creaciones literarias del siglo, antinomia que en ese momento pasaba por el enfrentamiento entre federales y unitarios; los primeros nacionalistas, cultores de un falso federalismo horizontal y de una crueldad en exceso primitiva para zanjar las disputas políticas; y los segundos, liberales, afrancesados, cultos, muchos de ellos maquiavélicos, ya que no dudaron en aliarse a potencias extranjeras (Inglaterra y Francia) para socavar el poder de Rosas. Esta oposición sangrienta entre modelos políticos y (que no quepa la menor duda) de negocios, no consumó su entronización como núcleo cultural de la literatura del siglo con este cuento ya que fue publicado después de la muerte de Echeverría (1851). Dicha marca cultural le compete al inefable y determinante Domingo Faustino Sarmiento, quien la instituyó publicando en el exilio político su monstruoso Facundo (1845).

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Una entrevista al ciberfilósofo y artista Hervé Fischer

Hervé Fischer es un ciberfilósofo que plantea el hiperhumanismo, una propuesta que revisa el concepto de humano, construyendo una opción diferente al tan mentado poshumanismo que se imanta de nociones como el hipertexto. De igual manera, plantea una nueva alianza en donde no se opongan la cultura y la naturaleza. Además de ser ciberfilósofo, Fischer es artista visual:

El carnaval se acabó

Este relato breve de Luis Cermeño se publicó originalmente en el blog de Enrique Pagella, quien es familiar en Mil Inviernos al ser el autor de la novela por entregas Hijos de Maro.  Sobre la escritura de  Cermeño, Pagella comentó:

Si bien no lo conozco personalmente, creo vislumbrar a la persona a través de sus escritos, donde suelo advertir cierta cruel melancolía, cierto lirismo que de pronto hiende el aire como un cuchillo y un ritmo narrativo excepcional.

 El carnaval se acabó

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Allen Ginsberg canta punk dedicado a los cabezachorlitos. Birdbrain!

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Este himno del punk beatnik fue grabado el 14 de octubre de 1980, en la ciudad croata de Dubrobnik, en el Hotel Subravka. La banda de fondo que acompaña el poema de Allen Ginsberg es The Gluons, originaria de la ciudad de Manhattan, posteriormente grabó un EP y mutó en una nueva banda llamada Blue Hollow.

En el siguiente enlace puedes descargar el mp3 de la canción:

Ginsberg-Allen_Birdbrain (via ubuweb)

 

Traducción de Birdbrain al español tomado de la página contranatura.org:

¡CABEZACHORLITO!

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Piazzola y Borges: un matrimonio roto y con hijos

En 1965 apareció el álbum «El tango» que consistió en la musicalización que Astor Piazzolla hizo a algunos poemas de Jorge Luis Borges. Este momento, que pudo haberse materializado en el  clímax del orgullo argentino, desembocó en la enemistad entre el músico y el escritor. Como lo hace notar Jorge H. Andrés, en el libro «Borges»  de Bioy Casares, donde aparecen muchas de las conversaciones que sostuvieron estos dos autores, Georgie dice de Astor: «Es un bruto y tan vanidoso. Uno de sus tangos se llama «Melancólico Buenos Aires». ¿Te das cuenta, qué animal? No son tangos ni nada; él los llama tangos porque si los presentara como simple música, los músicos se le vendrían encima; en cambio, como innovador de tangos lo toleran y hasta lo fomentan». Borges apodó a Piazzola «Astor Pianola» y el músico, un poco menos venenoso, lo llamó ignorante y sordo (con lo que Borges superaría a Homero, al menos, en lo que a limitaciones físicas se refiere). Les presentamos «El tango», cuyo poema fue declamado por el actor Luis Medina Castro:

Seminario Filosófico

Este texto pertenece a Andrés Felipe Escovar (editor de Mil Inviernos) . Hoy lo traemos nuevamente,  in memoriam del profesor de filosofía.

SEMINARIO FILOSÓFICO 

Por: Andrés Felipe Escovar

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Jin Roh, una gran película de cine animado japonés

Matar a un desconocido y no tener rostro no te hace asesino sino combatiente. En «Jin Roh» ,una película animada japonesa de 1998, un hombre apacible se convierte en una máquina de matar. Esta historia es la tercera de la «Saga Kerberos», creada por Mamoru Oshii (autor de «Ghost in the Shell»); las dos primeras partes fueron hechas en acción real sin que tuvieran el reconocimiento con que contó esta última parte dirigida por Hiroyuki Okiura. Hace poco se anunció que el director Kim Jee Woon hará una versión con actores de carne y hueso. El escenario en el que se desenvuelve esta historia es alternativo pues Japón es dominado por los alemanes, que han ganado la segunda guerra mundial.

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