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El arrepentimiento de Dios

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August Strindberg (1849-1912) reconstruyó el génesis, revisó «El paraíso perdido» y encontró que nunca se perdió nada y que todo volverá a la Nada, encontró una nueva naturaleza de Cristo y visualizó el final, teñido de arrepentimiento divino. Les presentamos una pieza teatral de este ángel nacido en Suecia, el mismo lugar de las célebres revistas que mostraron tetas y vulvas rubias y endiabladas a ángeles en Gomorra.

Coram populo

«De creatione et sententia vera mundi»

Misterio

EL PADRE ETERNO,  invisible.

DIOS, el Espíritu maligno, usurpador, el Príncipe

de este mundo

LUCIFER, el Portador de Luz, destronado.

ARCÁNGELES

ÁNGELES

ADÁN

EVA

ACTO I

EN EL CIELO

Dios y Lucifer, cada uno

en su trono. Están rodeados de ángeles.

Dios en un anciano de aspecto severo, casi malvado:

luce una luenga barba blanca y unos cuernecillos en la

frente, como el Moisés de Miguel Ángel. Lucifer es

joven y bien parecido, con cierto aire de Prometeo,

de Apolo y de Cristo al mismo tiempo; su tez es

blanca, luminosa; sus ojos, resplandecientes;

sus dientes, blancos. Una aureola

remata su cabeza.

DIOS

¡Hágase el movimiento, pues el reposo nos ha corrompido! ¡Quiero intentar una nueva manifestación, aun a riesgo de dispersarme y perderme entre esa multitud de brutos!

¡Mirad! Allí abajo, entre Marte y Venus, aún quedan sin ocupar algunos miriámetros de mis dominios. Quisiera crear allí un mundo nuevo: nacerá de la Nada, y a la Nada habrá de retornar un día. Las criaturas que vivan en él se creerán dioses como nosotros, y será para nosotros un placer ver sus luchas y vanidades. ¡Que su nombre sea el mundo de la locura! ¿Qué dice a ello mi hermano Lucifer, que comparte conmigo estos dominios al sur de la Vía Láctea?

LUCIFER

Hermano y Señor, tus malos propósitos exigen sufrimientos y desdichas. ¡Tu idea me parece execrable!

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El caníbal que entrevistó a Freud

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Ya habíamos mostrado un relato de Julio Coll en donde introduce a Ray Bradbury en el listado de los libros que quema don Qujote. Ahora les presentamos otro escrito perteneciente a «las columnas de Cyborg» en  donde un negro aparece en  Viena,  al frente de la casa de Freud, días después de que quemaran sus libros:

El doctor Ochoa, descubridor del RNA, confiesa haber realizado

experimentos con ratas, inyectando virus a roedores incultos de

ratones que hayan demostrado en el Laboratorio poseer gran

memoria. Los incultos, una vez hecha la digestión de los nuevos

virus, adquirirían la memoria de los sabios. «La idea estaba ya en

el canibalismo», me dije. Y del dicho al hecho. Lo primero, fue es-

cribir este cuento; lo segundo, comerme al vecino del tercero; y

lo tercero…

Canibalismo

La primera vez advertí la llamativa presencia de Dngo-Nat en 1933, en Viena. estaba parado en frente de la casa de Freud poco después de la quema pública de sus libros, ordenada – como todo el mundo sabe-por Adolfo Hitler. Dngo-Nat era un negro alto y desgarbado. Presumía de periodista. Le brillaban los ojos con una intensidad fuera de lo común. Pero no era miedo lo que inspiraba su mirada, sino sopresa. ¿Qué pasión secreta consuía aquél corpachón joven, altivo y bronceado…?

– Vengo a entrevistar al maestro Freud. Soy de un lugar basuto. Mi país desea conseguir la libertad y voy en busca de cultura.

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Una hoguera de libros según Pedro Sánchez Merlano

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Pedro Sánchez Merlano nos ha entregado una ficción que escribió a propósito de la hoguera en la que Don Quijote quemó libros. Se la presentamos:

Titulación olímpica de la gloria o Dulcinea sin calcinar

– Mis enemigos me enternecen y la lluvia de las sílfides apenas es un aguacero que me moja.

– A esta hora uno se deprime más de los acostumbrado.

-Todo lo que hacen mis enemigos me gusta.

-Las hemorroides de Rutherford me indicaron los centros del átomo.

– Antonia Orto me tiene loco desde que se fue a Argentina a estudiar teatro.

– El marido habla de pulp, ignorando que el orto es el pulpo de todas mis desdichas

– ¿A qué te refieres, Sancho?

– A la ínsula.

– Itaca, querrás decir.

-No, Laputa quiero decir; esa isla voladora donde experimentan con caca.

– Cuéntame qué avances científicos han desarrollado.

– Han descubierto que todo se va a la mierda. Se basan en las teorías estéticas de Adorno.

– Pero ¡Cómo es posible que una teoría estética tenga prelación sobre el pensamiento positivo!

-Porque son negativos como los neutrones y verás mierda compuesta de neutrones.

– Antimateria…

– Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

– Claro: Porque somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos.

– Así mismo: La materia fecal es un universo plagado de estrellas.

– Estrellas clavadas en la caca.

-No, están hechas de hidrógeno clavado en la nada, eso es peor que cualquier caca.

– Es hora de la hoguera graduada en 452 grados Farenheit.

-¿Y Dulcinea?

– Ella será la primera calcinada.

– Y nuestros puertos ¿cuándo?

-Cuando convoquen a los navíos para la expedición a Troya.

– Entonces ¿somos troyanos?

-No, sólo anos, querido Sancho.

– ¿Como el pulpo de orto?

– Como todo. Como el amor. Como la princesa Micomicona. Como Cervantes y los reyes magos.

– Dulcinea ha escapado ¿A quién vamos a quemar?

– A los Cervantinos

El cuento avícola de Clarice Lispector

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La traductora Barbara Lopes, quien en anteriores ocasiones nos ha entregado traducciones  de algunos pasajes de «Los siete locos» de Roberto Arlt al portugués, nos ha hecho llegar este nuevo trabajo en el que vierte al castellano el relato «Una gallina» de Clarice Lispector. Hay más traducciones de este escrito pero, como es bien sabido, cada nueva versión es una transformación del texto original y proporciona una lectura, hasta antes,  insospechada.

Una Gallina

Por Clarice Lispector

Era una gallina de domingo. Viva, todavía, porque no pasaba de las nueve de la mañana.

Parecía calma. Desde el sábado se había encogido en un rincón de la cocina. No miraba a nadie, nadie la miraba. Aun cuandocuando la escogieron palpando su intimidad con indiferencia, no supieron decir si era gorda o flaca. Nunca se advinaría en ella un anhelo.

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Sobre las muertes de Wanda Uribe Villa

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En la entrada Las tres muertes de Wanda Uribe Villa mostrábamos una galería de fotografías de Wanda Uribe Villa, con un respectivo comentario de Ballard sobre la fascinación que ejerce un ambiente mortuorio sobre nuestra conciencia del crimen de estar vivo. Ahora la artista Wanda Uribe Villa nos explica en sus propias palabras en qué consiste este trabajo:

A través de los años, el cuerpo humano ha sido parte de diferentes estudios y con estos se han desatado polémicas en cuanto a su importancia trascendental en la vida. Para algunos, por ejemplo, el cuerpo es sólo el habitáculo del alma;  para otros, el cuerpo es el alma misma. A partir de estas posiciones encontradas, han surgido diferentes expresiones plásticas. Los griegos adoraban el cuerpo humano, a tal punto que lo convertían en idea, en algo casi irreal (PANOFSKY, Erwin. IDEA, Contribución a la historia de la teoría del arte. Cátedra.). Los hinduístas lo contemplan como un obstáculo para alcanzar la iluminación.
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Assur, tierra de mitos, novela de complejidades. Entrevista a Francisco Narla

Por:  Manuel García Pérez

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Assur, de Francisco Narla, es una novela que recupera con realismo y madurez descriptiva el género de las aventuras épicas.  La invasión nórdica que amenaza la prosperidad de las tierras gallegas convertirá al joven Assur, cuya infancia ha sido truncada por la violencia vikinga, en un héroe que deberá superar diversas pruebas iniciáticas para reconciliarse consigo mismo y con una realidad bucólica y dichosa que ha sucumbido tras la invasión normanda. (Reseña del libro: Assur)

   El lenguaje de Narla se caracteriza por su agilidad en el desarrollo de las acciones y por su eficacia descriptiva, como muestra su lenguaje abigarrado, eminentemente literario, que indaga el paisaje. La madurez de Assur comprende esa búsqueda de la aventura que no está reñida con la calidad expresiva; una búsqueda que nos remite a los procesos de enculturación y mestizaje, que escenarios como la guerra y la colonización suceden paulatinamente en las diversas etnias y pueblos.

  En esta entrevista, el autor nos descifra algunas claves sobre el proceso de elaboración de este relato que nos reconcilia con una forma literaria, sobre todo literaria, de narrar aventuras históricas, lejos de modas actuales, sin suficiente calidad estética y que saturan el mercado. Agradezco al autor  su sincera preocupación por responder con rigor a mis preguntas.

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Cuando Bradbury apareció en «Don Quijote de la Mancha»

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Los intentos por incorporar la ciencia ficción a la literatura canónica del idioma español comienzan a hacerse más regulares; hace unos años esto no era tan común y, si bien la literatura no se reduce a una carrera de caballos donde cada uno dice «Yo escribí esto mucho antes que la mayoría…» o «Yo leí ese libro hace diez años, cuando nadie lo conocía ni alababa…», sí es de reconocer el arrojo de Julio Coll   por haberse atrevido a unir a Bradbury con Cervantes en los setenta, en pleno auge de una literatura en español que apuntaba a otros objetivos. Además hizo una historia cuya ejecutoria recuerda mecanismos urdidos por Borges – quien había elogiado  «Crónicas Marcianas»-, poniendo en evidencia, hasta parodiarlas, las afinidades, gustos y ambivalencias de los más candorosos «cervantinos» que se dedican a quemar lo que no les satisface:

No sé si Bradbury estuvo o no en Filipinas;

ni si un chino exiliado le dibujó nunca un

tatuaje en su espalda; ni si dicho tatuaje re-

producía a escala, los ya famosos «canales».

Sólo sé que Ray Bradbury estuvo en Marte.

Esto me consta: ¿De donde, si no, habría

obtenido tanto material auténtico para sus

deliciosas y poéticas Crónicas marcianas…?

El tatuaje

Ray Bradbury denunció el robo de los originales de su famoso libro Crónicas marcianas, después del accidente que tuvo en su automóvil al perseguir lo que él creyó ser un OVNI. Rápidamente acudió a la Policía. Se interrogó a toodos los vecinos. A todos los amigos y enemigos del escritor. Los periodistas describieron el robo en son de burla, dando por supuesto que se trataba de una Venganza Extraterrestre. «Algún marciano-decían- sintiéndose aludido, determinó la ida a la Tierra; proyectó el aterrizaje en algún lugar cercano a la casa del escritor, y procedió al robo, previamente calculado con todo detalle. Luego, descargando las cuartillas en ese enorme crematorio que es el sol, los manuscritos ardieron a nivel de los 451 grados Fahrenheit.

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El prólogo a lo nunca visto de Macedonio Fernández

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Las palabras de Macedonio Fernández irradiaron los trabajos rubricados con dos de los nombres argentinos más mencionados: Las alusiones a empresas literarias desbordadas que hace Borges, y las testativas humorísticas de Cortázar. Fernández el macedonio, como le decían con ironía muchos de sus compañeritos abogados que circulaban por los grises tribunales de Buenos Aires, no perpetró una novela futurista- siendo para siempre futura-, cuyo prólogo reproducimos:

Prólogo a lo nunca visto

El género de lo nunca habido, el de tan frecuente invocación, lo sin precedentes, será estrenado, pues él mismo nunca existió, nunca hubo lo nunca habido, en el corriente año y como es justo en Buenos Aires, la primer ciudad del mundo (viniendo del campo inmediato), la única ciudad que se presta para conclusión de una vuelta al mundo empezada en ella y lo mismo para concluir las empezadas dondequiera, como lo han descubierto sucesivamente varios inexorables circundantes terráqueos, con vuelta al mundo anunciada partiendo de Berlín o de Río de Janeiro, que se consumó, sin ostentación indiscreta para este tramo, queda y quedamente con desprecio de todo lo demás de andar, en las calles, tranvías y empleos públicos de Buenos Aires, con casita, casamiento, prole, lo que tiene tanta redondez y heroísmo como la ejecución del furioso anuncio de dar toda la vuelta.

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Hijos de Maro (Entrega 26)

Por Enrique Pagella

Hijos de Maro ha regresado con más furia, como el envión de los ciclistas que luchan por ganar una etapa en el embalaje. Estas son las entregas anteriores: 25, 24, 23, 22, 21, 20, 19, 18, 17, 16, 15, 14, 13, 12, 11, 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1.

hijos de maro 26

 

Oliverio bufó y se reacomodó con su corpachón en la silla de plástico y pareció dormitar un poco. Yo, mientras contemplaba la oscura pampa seca, seguía monitoreando, en un segundo plano, a Ibáñez. Escuché entonces a DS desperezarse y dejar el grabador digital funcionando sobre una mesa para salir del local. No tardó mucho en aparecer a nuestro lado, acuclillarse y encender un cigarrillo, al tiempo que posaba su mirada cansada en la árida llanura bañada por la luz de la luna y de la «acaecidas» estrellas.

– Don Roberto – dijo entonces, sin quitar la mirada del horizonte – ¿Por qué estamos tan tranquilos?

– Si me respondes una pregunta primero, yo te contesto gustoso – le repliqué.

– Pregunte.

– ¿Quién crees que soy?

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Las veinte verdades del vergatiesismo

Por Enrique Pagella

No es Berlusconi, es Salvatore con su guardia revolucionaria

No es Berlusconi, es Salvatore con su guardia revolucionaria

 

Los anónimos cultores del vergatiesismo me han enviado un mail con sus 20 verdades a saber:

1. Para un vergatiesista no hay nada mejor que una vergatiesista. En caso de no hallarla, hay que elegir una neófita e «iniciarla», de modo de ensanchar las bases del movimiento.

2. Con rima todo, sin rima nada.

3. No hay saber sin placer. Así que si sabés no te hagas el gil.

4. Un vergatiesista de ley jamás se interesará por la verdad de las mujeres sino por las mujeres de verdad.

5. Un vergatiesista de pura cepa evitará a las maestras jardineras, a las escribanas, a las abogadas, a las mujeres policías, a las poetizas en general, a las profesoras de literatura y a las militantes políticas.

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