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Necrológica de un ángel satánico: Héctor Escobar Gutiérrez

Ha muerto Don Héctor, el último Cancerbero del Imperio Satánico que aún creía en Dios. Ahora solo queda la vulgaridad del cinisimo y la suficiencia de los ateos de poca monta, como el Sumo Sacerdote de La Iglesia Satánica Atea, Anton Sandor LaVey.

El condecorado de Satán

El condecorado de Satán

Don Héctor transitaba por los senderos de la cábala y la sabiduría sefirótica se transformaba en el esqueleto de Lucifer, yendo más lejos que sus simbolistas más reconocidos como Jorge Luis Borges.  A él jamás se le podrá decir Anticristo, porque lo que tenía era Cristos en su alma.

Mientras hombres de estrecha mirada y bajezas propias de políticas y sabidurías de portera como Fernando Vallejo, hacen aspaviento de su racionalidad, don Héctor se paseaba engalanado por las calles de su natal Pereira oteando al Infierno como la mejor posibilidad del Paraíso, lejos de sus famosas coterráneas que han hecho carrera por el mundo profesando la magia negra de la prostitución.

Don Héctor alejó los espíritus inmundos de la mediocridad, y basado en los cuatro elementos fundamentales del mundo sirvió de bálsamos para unos cuantos desdichados pandilleros que imitaron sus ritos satánicos y hoy día se pudren en sus cárceles, porque llevaron los versos del maligno a sus prosecusiones más bajas, y como ya sabemos, en Pereira persiguen más las sectas satánicas que los carteles y redes de tratas de personas.

Salud, Don Héctor, porque tu Infierno es el Paraíso. Y porque el Paraíso de muchos, es tu infierno.

Os dejamos con unos de sus poemas, leído por él mismo como un Papa cansado; y, en seguida, el documental que registra su paso por esta dimensión:


Jimmy Gutiérrez y su respaldo a la comunidad LGBTIQ

jimmyglgbt

Permítanos vivir, felices como somos, no nos señalen más, dejen ya el alboroto, querernos maltratar eso es romperse el coco, dejen que cada quien con su culo se  vuelva loco

Jimmy Gutiérrez es un famoso cantante de música popular, nacido en Ariari, del departamento de Meta (Colombia). Su reconocimiento ha venido a la par de la polémica que generan sus letras, que los más refinados emparentan con lo «escatológico», ya que en canciones como «Pa’ las que sea» o «Me bebí lo del mercado«, abundan las malas palabras o los juegos de doble sentido.

El último video de Jimmy Gutiérrez «Gay y qué» sorprende, al provenir de un cantante que tiene títulos de canciones como «La Perra de mi mujer».  Esta nueva voz de apoyo popular es bien recibida en el contexto de las manifestaciones por la igualdad, sin discriminar preferencias sexuales  o de género, en un país regido por políticas que las niegan sistemáticamente.

En palabras del artista Byron Adarve (aka Don Coso: tumblr) :

Estoy sorprendido cómo un artista que compone unas canciones (que me gustan muchísimo) con letras aparentemente machistas, pueda componer esta canción y publicarla en un contexto tan conservador y reaccionario como es el de la cultura popular colombiana. Me gusta, pues corresponde a un rompimiento de un paradigma estúpido y retrogrado. JIMMY, SE NOTA QUE TIENE HUEVOS.

Celebrando que  exista un artista popular  tan bien parado en la defensa de los LGBTIQ como Jimmy Gutiérrez los dejo con el video:

Un mundo alternativo en donde se condena ser heterosexual

All you need is love es un cortometraje de  Kim Rocco Shields, en el que la norma es la homosexualidad y conductas sexuales como la heterosexualidad son la desviación.  Este film se detiene en el aspecto del matoneo (bullyng)  que padecen las personas que se apartan de la norma, desde el espacio doméstico, hasta la escuela, pasando por todas las esferas sociales en que se desenvuelven los individuos (incluyendo, por supuesto, la religión).

Según palabras de la directora del film, éste nació al ver el caso de un pequeñín que era matoneado, y ver la indiferencia de las personas ante el maltrato a los hombres. Ella quiso girar la perspectiva, pasando del personaje de un niño a una niña, pues según ella: «Qué mejor manera de abrir los ojos de la gente que tener de protagonista a una mujer que se parezca a la vecina».

Este es un trabajo que debería ser más  difundido pues en él se revela que quienes matonean a sus víctimas no son individuos aislados, sino por lo general, con la complicidad implícita de una sociedad que justifica sus acciones, y son el brazo visible de toda una serie de violencias simbólicas contra lo que se considera distinto.

En el día del Orgullo Gay, consideramos pertinente este video, ya que como dijo  William Burroughs:

Cada vez que una presencia hostil te amenaza, sueltas una espesa nube de amor como la nube de tinta que suelta el pulpo

La indignidad de García Márquez según Pier Paolo Pasolini

pasolini

Pier Paolo Pasolini publicó en la revista Tempo del 22 de Julio de 1973 un texto sobre «Cien años de soledad» de Gabriel García Márquez. El texto que reproducimos a continuación fue traducido por Roberto Raschella y ha sido extraído de Amsterdam Sur:

GABRIEL GARCIA MARQUEZ: UN ESCRITOR INDIGNO

Parece ser un lugar común considerar «Cien Años de Soledad» de Gabriel García Márquez (libro recientemente editado), como una obra maestra. Este hecho me parece absolutamente ridículo. Se trata de la novela de un guionista o de un costumbrista, escrita con gran vitalidad y derroche de tradicional manierismo barroco latinoamericano, casi para el uso de una gran empresa cinematográfica norteamericana (si es que todavía existen). Los personajes son todos mecanismos inventados- a veces con espléndida maestría- por un guionista: tienen todos los «tics» demagógicos destinados al éxito espectacular.

El autor- mucho más inteligente que sus críticos- parece saberlo muy bien: «No se le había ocurrido hasta entonces- dice él en la única consideración metalinguística de su novela- pensar en la literatura como en el único juego que se había inventado para burlarse de la gente…» Márquez es sin duda un fascinante burlón, y tan cierto es ello que los tontos han caído todos. Pero le faltan las cualidades de la gran mistificación, las cualidades que posee, como para dar un ejemplo, Borges ( o en menor escala Tomasi di Lampedusa, si «Cien Años de Soledad» recuerda un poco al «Gattopardo» aún en los equívocos que ha despertado en el pantano del mundo que decreta los éxitos literarios).

Los críticos literarios deben tomar nota de un nuevo «género» o técnica, que ya pertenece históricamente a la literatura: el guión cinematográfico, y también el denominado «tratamiento». En el guión y el tratamiento, el autor tiene conciencia de que su obra no es literaria ya que se trata de estructuras provisionalmente linguísticas, que en realidad «quieren» ser otras estructuras: estructuras, puntualmente, cinematográficas. El autor de un guión o de un tratamiento es tanto más hábil literato cuanto más consigue obtener la colaboración del lector en la visualización de lo que está escrito provisionalmente. El asumir tal provisionalidad (esa voluntad de la estructura de ser «otra estructura») forma parte de la técnica literaria del guionista y, potencialmente, de su estilo.

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El peluquero borracho (relato)   

maximo

En el año 2006 me casé y me fui a vivir a Santiago. Vivía en un apartamento en el piso 16 de la calle Monjitas y tenía un taller en un centro cultural en la mitad del parque de la Quinta Normal. Allí pintaba y leía de sol a sol. Además de eso tenía a mi cargo el cumplimiento de una serie de tareas correspondientes a quien asume el rol de amo de casa diplomático: decoraba, limpiaba, tenía las cuentas al día, cambiaba guardas, hacía compras y protegía la vivienda. Eso fue lo que precisamente hice cuando le pedí a mi marido que no volviera a dejar a entrar a nuestra casa a Máximo, el peluquero.

Máximo era un brasileño alto, acuerpado, musculoso y muy afeminado. Resaltaba entre los habitantes de Santiago ya que tenía una cintura apretada, unas nalgas redondas y una nariz recta, perfecta. Para el estandar chileno el peluquero era un hombre muy guapo. También tenía unos ojos pequeñitos que si lo miraban a uno directo lo atravesaban, pero también eran juguetones, evasivos, como los ojos de alguien que oculta una verdad trascendental. Hablaba español bastante fluido ya que llevaba viviendo en Chile varios años. Leer Más…

El hacker de pelo azul y el comandante sociópata ¿Usted por qué me está contando eso?

sociopata

Hace un par de semanas, en una noche de rumba, terminé charlando con un supuesto hacker. La conversación estuvo llena de las perturbadoras historias de su corta trayectoria transgresora. El cuento del hacker trajo a mi memoria el caso de un personaje inquietante que apareció en el barrio en el que vive mi papá y que no trajo sino desgracias. Este post está dedicado a contar las dos historias, la del soldado y la del hacker y los cuestionamientos y las interrogantes a los que me enfrenté después de haberlos conocido y haber conversado con ellos.

El hacker de pelo azul y el comandante sociópata

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Mi dinosaurito marica

Por Enrique Pagella

jesusdinosaurio

Todo el mundo o casi todo el mundo o alguna parte del mundo conoce el microrrelato que ha hecho famoso a Augusto Monterroso, o, tal vez, mucho más justo resultaría escribir: alguna parte del mundo conoce el microrrelato por el cual se nos introduce a la microficción y al trabajo con la teoría del iceberg, donde la materialidad del relato es la punta del iceberg, y su cuerpo hundido, la parte más grande, aquéllo que no se ve, que equivaldría a la información escamoteada, apenas sugerida, por el escritor.

 Esa microficción publicada en 1959 se llama «El dinosaurio» y dice así:

 Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

 Este texto fue considerado el cuento más corto de la lengua española, hasta el 2005, pues la irrupción del relato «El emigrante» de Luis Felipe Lomelí, le ha quitado el record. El relatito dice así:

 – ¿Olvida usted algo?

– ¡Ojalá! 

 A mi modo de ver, el segundo ejemplo es tramposo porque sospecho que el más mínimo diálogo ya de por sí constituye una pequeña ficción. Un ejemplo al voleo:

 – ¿Qué te pasa?

– ¿A quién?

 Como podrán apreciar mi versión es más rica que la del colega mexicano, pero no justificaré mi apreciación – el lector me dará o no la razón – porque me importa más aclarar dos cosas: 1) El relato de Monterroso es mucho mejor que el de Lomelí, por varias cuestiones que tampoco señalaré – el lector sabrá también coincidir o no; 2) Mi amigo Andrés Felipe Escovar acaba de escribir, a mi modo de ver, una microficción superadora, tal vez la mejor que se haya escrito hasta ahora. Se llama «Mi dinosaurito marica» y la transcribo a continuación:

 El muy marica me dejó por una mujer.

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Duelo entre dos William: Burroughs dispara a Shakespeare

William Burroughs

William Burroughs

De William Burroughs como tirador, Hunter S. Thompson escribió: «Él disparó como escribió – con extrema precisión y sin miedo.» (Leer más: William Burroughs por Hunter Thompson) Pero le faltó decir que, igual que como escribía, tiraba a matar. Uno de los aspectos más interesantes de la escritura de Burroughs es cómo, haciendo uso de varios métodos de experimentación (cut-up / fold-in), propendía por la aniquilación del mismo lenguaje, virus extraterrestre de otro espacio, para extraer en la humareda, un mensaje inequívoco  de la condición humana. Un hombre invisible (como él mismo se consideraba) podía tal vez acechar otros umbrales que dieran cuenta de una lógica en que el hombre dejaría de ser engañado por el bestiario de monstruos que lo controlan, manipulan y raptan desde antes de nacido.

William Burroughs se bate en un duelo a muerte contra William Shakespeare. Ya desvirtuado en su anterior performance de William Tell, que le costó la vida a su esposa, ahora se las ve con el mayor emblema del idioma inglés. No tiene miedo, pero la vejez le hace temblar, no solo una sino varias veces, antes de acertar el gatillo y propinar los tiros definitivos: muerte a Shakespeare, muerte a su imagen, muerte a su virus.

William S. Burroughs: Cien años de marica

CIEN AÑOS DE MARICA

POR:  PEDRO SÁNCHEZ MERLANO

Futuro drogadicto, marica y escritor: William S. Burroughs, St. Louis, 1914.

Bebé yonqui-marica:  William S. Burroughs, St. Louis, 1914.

Una meditación a propósito del siglo de William Burroughs.

 Acosado por los inhaladores más profundos de mi asma tuve un sueño muy puro contigo:

Llegabas a la L como un tahúr de esos que salen en los westerns. En lugar de pistola traías jeringas. Cada una de ellas estaba sedienta de heroína y, también, cómo no, de heroinómanos.  ¿Qué preferirías, pinchar heroína o pichar heroinómanos?

En la taquilla de Homero pediste pasta base de cocaína y te la metiste en la boca mascándola como el más grande beisbolista del mundo. Después la escupiste y, con una jeringuilla, succionaste el líquido hecho de tu saliva y de los escombros drogadictos para chuzarte el brazo.

 Entonces vi al otro, al detective marciano, que venía convertido en una gigante flema en medio de la ciudad ardiente en llamas. Yo pensé, en medio del sueño, que me habían estafado con el bazuco, porque lo que estaba viviendo me tenía ya en un mal viaje, pero cuál mal viaje, si era el viaje a tu espacio interior, William. Estabas drogado de ti mismo, y lo que ocurría a tu alrededor no eran más que pormenores superfluos de tu desdicha.

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Te odio Jim Carrey

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Jim Carrey es un actor gringo-canadiense que ha protagonizado cerca de 40 películas para cine en las que aparece como una especie de muñeco de plástico. En la mayoría de sus películas –hits gringos de taquilla– Carrey despliega su capacidad para manipular su rostro, su cuerpo y su voz y así complacer a las hordas de televidentes que lo ven para obtener un rato de soso esparcimiento y risas descerebradas. Sin embargo, a pesar de su carácter complaciente, Carrey logra sorprenderlo a uno de vez en cuando con alguna película en la que se esfuerza por aparecer como un ser humano normal, y en la que incluso sobrepasa su misma necesidad de complacimiento de la industria. Dos ejemplos de este tipo de sorpresas son The eternal sunshine of the spotless mind, con la que nos deja a todos con ganas de conseguirnos la dirección de Lacuna Inc y mi película recomendada de vacaciones de enero I love you, Philip Morris.

Hoy pongo en riesgo mi pellejo para exponer las tres razones por las que creo que por un rato vale la pena olvidarse de la rutina y ver la película de 2009 dirigida por Glenn Ficarra y John Requa. Estas razones deberían ser suficientes para tomarse un rato de esparcimiento, alejarse de toda aquella literatura compleja, de los cocteles y las celebraciones de enero antes de volver a trabajar para verle la espantosa cara a Jim Carey:

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