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Etnografía de un viajero interdimensional VI

Uno Cinco Tres nos ha enviado un nuevo informe. En esta ocasión ha pasado por nuestra dimensión y ha encontrado una criatura ancestral que solía habitar lo que hoy conocemos como Colombia y Venezuela:

vaccusa

La Vacussa fue un animal prehistórico que vivió entre el paleolítico y el mesolítico, en la parte donde queda actualmente Afganistán. también se descubrieron membranas duceas, dicientes de este animal, en la zona actual latinoamericana, entre Colombia y Venezuela.

Se alimentaban de pequeños seres, llenos de minerales, poseían 6 pelos rígidos, nacientes de sus trompas, que hacían de apoyo visual(estos pelos hacían que viera mejor), ya que al parecer les ayudaba a calcular la distancia entre un objeto frente a ellos. Tenían piel gruesa y compacta y carecían de una buena visión aunque esto era reparado por sus bigotes y su desarrollado sentido intuitivo. Se comunicaban telepaticamente y por medio de silbidos. Vivían en la parte clara del mar, (cerca a la superficie), convivían con sirenas, manatíes y caballos gigantes marinos. Había miles de ellos.

Burroughs y Kerouac dan Consejitos para el amor entre hombres

¡Oh divinas maricas que de lo puro maricas no se aman entre ellas!

¡Oh divinas maricas
que de lo puro maricas
no se aman entre ellas!

Les presentamos un extracto de la novela  «Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques» escrita por William Burroughs y Jack Kerouac donde se vislumbra la angustia, el frenesí y el sabor en la boca de esa machera llamada mariquismo:

Me senté en el sillón y Al se sentó en la cama.

– Ahora quiero comentarte una cosa increíble que sucedió anoche.

– Sí- dije yo, frotándome las manos.

– Bueno, pues cuando subimos a la azotea, Phillip se fue corriendo al borde como si se fuera a tirar y yo me asusté y le grité, pero él se paró de golpe y dejó caer un vaso desde allí. Me acerqué y me puse junto al pretil con él y dije: «¿Qué pasa?», y empecé a rodearlo con el brazo y entonces Phil se volvió y me besó apasionadamente en la boca y me arrastró con él por la azotea.

Yo le dije:

– Parece que lo estáis consiguiendo, después de cuatro años. Venga, sigue, ¿qué pasó entonces?

– Buenos, pues entonces Phil dijo: «Vamos a tirarnos a la calle los dos juntos, ¿te parece?». Y yo le dije: «¿Y qué sentido tiene eso?», y él me dijo: «¿No lo entiendes? Después de esto tenemos que…, no nos queda otra. O eso, o marchar.»

Así que le pregunté a Al:

–          ¿Qué quería decir con eso? ¿Marchar adónde?

–          No lo sé. A cualquier sitio, me imagino.

–          Bueno, Al,  en ese momento tú tendrías que haber dicho : “De acuerdo, queridísimo, volemos a Newark esta misma noche.”

Al se tomaba muy en serio todo aquello, aunque a mí me parecía bastante ridículo. Le había oído cosas así desde que lo conocía.

–          Bueno, para empezar no tenía dinero- dijo Al.

–          ¡Oh! No tenías dinero, ¿eh?- salté-. ¿Ya cómo esperas tener dinero si no mueves el culo del asiento? Vete a trabajar a un astillero. Atraca una tienda. Llevas cuatro años esperando esta oportunidad y ahora que…

–          Bueno, no estoy muy seguro de querer.

–          No estás seguro de querer qué.

–          Irme a algún sitio con él. Tengo miedo de que haya una reacción y no pueda conseguir nada.

Me fui a la chimenea y di un manotazo a la repisa.

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La ciudad de los animales avisorada por Jules Supervielle

Supervielle

Jules Supervielle fue el último de ese tridente de poetas francouruguayos encabezado por Jules Laforgue y continuado por Issidore Ducasse o «El conde de Lautréamont». Su nombre, el de Supervielle, aún retumba en las calles de las urbes del cono sur pues es el de un banco, advirtiéndonos el destino bursátil que también pueden tener los poetas. Les presentamos un poema llamado «La ciudad de los animales»:

La ciudad de los animales

La puerta se abre, entra una cierva,
pero esto ocurre muy lejos,
no nos aventuremos en ese terreno
evitemos un suelo evasivo.

Es la ciudad de los animales,
aquí no entran humanos.
Zarpas de tigre, cerdas de puerco
brillan en la sombra, deliberan.

No intentemos penetrar allí
nosotros que escondemos más de una bestia,
peces, iguanas, gavilanes
que querían todos mostrar la cabeza.

Saldremos arrastrando
un aire de tigre, una aleta natatoria,
o la trompa de un elefante
que nos pedirá de beber.

Nuestra alma nos sería arrebatada
y la dulzura de nuestro cuerpo.
Necesitaríamos toda la vida
llorar en nosotros un hombre muerto.

Tomado de Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea. Traducido por Víctor Manuel Patiño

Feria madre (décima entrega)

Por Pedro Pablo Escobar

Les presentamos el décimo capítulo de la historia de Simónides en la gran feria mundial. (Acá podrán leer el capítulo anterior)

 

http://arteymusicadelaconciencia.blogspot.com/

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CAPITULO  X.

PARODIA DE LA HISTORIA DEL HOMBRE.

INCOGNITAS DE DIOS Y LA RELIGIÓN.

Simónides había oído de la comedia que estaba por presenciar. El comentario era unánime en considerarla de grande sabiduría, así que decidió asistir y verificar por sí mismo la veracidad de las habladurías. Mezclado en la multitud de espectadores, se apostó  al abrigo de una palmera y, como era costumbre, sin mostrar alguna emoción, presenció la escena:  

Una carpa simulando una caverna, vacía de luz, tenía escrito en el dintel de la entrada “Gruta de los Dioses”. Unos veinte metros al frente, una caverna similar, translúcida, con el rotulo de “Matriz del Sol” en el dintel de la entrada, irradiaba tenue luminosidad. Enmarcando el fondo, entre la gruta sombría y la translúcida, un coro de artistas de ambos sexos vestidos con trajes de diferentes regiones de la tierra y máscaras blancas, negras, rojas,…  y, detrás de estos, un abigarrado conjunto de músicos con instrumentos de percusión, con rítmicos repiques animaban la escena. De la parte de atrás del coro y de los tamborileros, surgió un número indeterminado de seres en todo semejantes al hombre actual, solo que eran descalzos, vestían trajes confeccionados con hojas y corteza vegetales y pieles de animales, y lucían cabelleras largas y grasientas. Los hombres blandían mazas, varas puntiagudas y piedras. Las mujeres con los senos al aire, izaban teas encendidas y tinajas de barro; mezclados entre ellas niños de ambos sexos, desnudos, caminaban junto con los mayores, todos con cadencia al ritmo de los tambores.  Era difícil saber si su actuación era una marcha o una danza. Las grutas abrieron los portales. Los miembros de la tribu, indistintamente penetraban, salían en menor número  y volvían a penetrar a una gruta o a la otra, hasta todos quedar dentro.  

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Etnografía de un viajero interdimensional V

Este es un nuevo informe de Uno Cinco Tres. Es  confuso pues las voces de lo que ve se atraviesan en su discurso. Además, en este caso, estamos cerca de un ser que semeja, como ninguno otro de los que nos ha contado, un humano:

Ser atrapado en Computadora Orgánica.  Acrílico sobre papel sobre madera. 100 x 70 cm

Ser atrapado en Computadora Orgánica.
Acrílico sobre papel sobre madera. 100 x 70 cm

Había una figura, una criatura, similar a un ser humano, amarrada entre correas y opacada por el polvo que yacía sobre el vidrio que la cubría. Estaba dentro de una burbuja orgánica que, a su vez, estaba conectada a unos canales que transmitían, al parecer, la energía vital que, dentro de la criatura, alguna vez hubo:

 

 …El ser humano está conectado a una máquina que le hace comer de su mismo estómago, devorándose a sí mismo; conectado con cables, para él invisibles, le mandan señales de lo que debe hacer, de lo que debe comer y cómo se debe matar, lentamente, para así alimentar a los del infrauniverso, pero, ¿quién hizo esto? ¿Conectar el cerebro humano a una computadora orgánica que le dicta qué hacer dentro de sí y dentro de esa misma máquina y lo maneja para alimentarse de él? ¿Qué es esta máquina? Vi al ser humano amarrado a un saco de fuerza terrestre, sin ojos, pero con una especie de energía que le hace ver lo que la maquina quiere que el cerebro humano vea; un cordón parecido a un tubo de escape, orgánico, amarrado y conectado con su sistema olfativo y digestivo, dándole algún tipo de sustancia que lo mantiene apenas vivo. En la parte del cráneo del humano encontré tubos que conectan con la parte exterior de la capsula de la  maquina donde está capturado que, creo, extraían la inteligencia y la energía relacionada con la misma. ¿De donde salió esta máquina y cuál es su función real?

 

 

Venus por Marsella

Venus

Venus

Este poema de corte amoroso de La Marsellota al planeta Venus pertenece a una colección de cartas nunca enviadas llamada: EVANGELIO SEGÚN MARSELLA o primera carta a los colosenses (Marsella entiende que Colosenses son aquellos que padecen de colon irritable) Este libro pronto verá la luz en la editorial Mil Inviernos, después de otras publicaciones prontas a venirse.

A VENUS

Julián Andrés Marsella Mahecha

Tanto homosexualismo yo te di que en tu boca llevas también sabor a mí

Son estas macheras relampagueantes
trópico anal que has girado el eje de mi ano triste
has hecho traslaciones de mi cavidad
hasta confundirla con la parafrásica soledad
de mis miles de anos anteriores

Julián Andrés Marsella Mahecha, Guática, 2013

 

Frederik Pohl: fragmento de un psicoanálisis entre un cuarentón y un autómata

Como un ángel Frederik Pohl (1919-2013)

Como un ángel
Frederik Pohl (1919-2013)

In memoriam Frederik Pohl.

Fragmento de novela PÓRTICO (Gateway): 

 

Todavía me gusta que me mimen. Ahora observo un régimen mucho más selecto, que no engorda tanto y es mil veces más caro. He comido caviar auténtico. Con frecuencia. Procede del acuario de Galveston. Bebo champaña auténtico y como mantequilla…
— Recuerdo una noche que yo estaba acostado— digo—. Debía de ser muy pequeño, quizá tenía tres año. Tenía un oso de felpa sonoro. Me lo llevé a la cama y me fui recitando cuentos mientras yo le clavaba lápices y trataba de arrancarle las orejas. Le quería mucho, Sigfrid.
Me interrumpo y Sigfrid mete baza inmediatamente.
—¿Por qué lloras, Robbie?
— ¡No lo sé! — vocifero mientras las lágrimas ruedan por mis mejillas; miro mi reloj de pulsera y los dígitos verdes tiemblan a través de las lágrimas—.  Oh— digo con naturalidad y me siento; las lágrimas siguen cayendo pero la fuente ya está cerrada—. Ahora sí que debo irme, Sigfrid. Tengo una cita. Se llama Tania. Una chica muy hermosa. La Sinfonía de Houston. Adora a Mendelssohn y las rosas, y voy a ver si encuentro aquellas híbridas de color azul oscuro que hacen juego  con sus ojos.

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Los espermatozoides intuidos por José Asunción Silva

Silva

José Asunción Silva ha corrido con el albur de terminar impreso en un billete. Su nombre, repetido por tantos rancios cultores de  poemas, corre, poco a poco, hacia el abismo parasitario de los burócratas y políticos con pretensiones letradas (algo que fue muy común en Colombia hasta hace unos treinta años). Sin embargo, Silva se resiste, sus escritos se van abriendo, tomando direcciones insospechadas, dispuestos a no estancarse como coplas románticas de hace más de cien años. En el poema que a continuación les presentamos, el protagonista en un científico alemán muy triste y los versos discurren brotan como las palabras que éste le dedica al último objeto de sus observaciones: Los espermatozoides. No es descabellado que «Zoospermos» sea incluido en una hipotética antología de poemas de Ciencia Ficción:

Zoospermos

El conocido sabio Cornelius Von Ken-Rinegen,
que disfrutó en Hamburgo de una clientela enorme
y que dejó un in-folio de mil quinientas páginas
sobre hígado y riñones,
abandonado luego por todos sus amigos,
murió en Leipzig, maniático, desprestigiado y pobre,
debido a sus estudios de los últimos años
sobre espermatozoides.

Frente de un microscopio que le costó un sentido,
obra maestra y única de un óptico de Londres,
la vista recogida, temblándole las manos,
ansioso, fijo, inmóvil,
reconcentrado y torvo, como un fantasma pálido,
a media voz decía: «Oh, mira cómo corren
y bullen y se mueven y luchan y se agitan
los espermatozoides!

«¡Mira! si no estuviera perdido para siempre;
si huyendo por caminos que todos no conocen
hubiera al fin logrado tras múltiples esfuerzos
el convertirse en hombre,
corriéndole los años hubiera sido un Werther
y tras de mil angustias y gestas y pasiones
se hubiera suicidado con un Smith & Wesson
ese espermatozoide.

«Aquel de más arriba que vibra a dos milímetros
del Werther suprimido, del vidrio junto al borde,
hubiera sido un héroe de nuestras grandes guerras.
¡Alguna estatua en bronce
hubiera recordado, cual vencedor intrépido
y conductor insigne de tropas y cañones,
y general en jefe de todos los ejércitos,
a ese espermatozoide!

«Aquel hubiera sido la Gretchen de algún Fausto;
ese de más arriba un heredero noble,
dueño a los veintiún de algún millón de thallers
y un título de conde;
aquel, un usurero; el otro, el pequeñísimo,
algún poeta lírico; y el otro, aquel enorme,
un profesor científico que hubiera escrito un libro
sobre espermatozoides!

Afortunadamente, perdidos para siempre
os agitáis ahora, ¡oh, puntos que sois hombres!
entre los vidrios gruesos traslúcidos y diáfanos
del microscopio enorme;
afortunadamente, zoopermos, en la tierra
no creceréis poblándola de dichas y de horrores:
dentro de diez minutos todos estaréis muertos,
¡hola, espermatozoides!

Así el ilustre sabio Cornelius Von Ken-Rinegen,
que disfritó en Hamburgo de una clientela enorme
y que dejó un in-folio de mil quinientas páginas
sobre hígado y riñones,
murió en Leipzig, maniático, desprestigiado y pobre,
debido a sus estudios de los últimos años
sobre espermatozoides

Feria madre (novena entrega)

Por Pedro Pablo Escobar Escárraga

Simónides continúa con su visita por la Feria de todas las civilizaciones. (Este es el anterior capítulo, si deseas leerlo).

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CAPITULO IX. 

DE LA MENDICIDAD. DEL CLERO, CIELOS E INFIERNOS

Para coordinar las asambleas religiosas o “asambleas de dios”, como  eran llamadas, se constituyó un comité central coordinador o “Consejo Santo”, compuesto por altos jerarcas representativos de los diferentes credos, con el compromiso de no intervenir entre ellos con pronunciamientos a favor o contra credo alguno y así mantener la cohesión. Realizaban asambleas, ritos y actos administrativos en el palacio de los templos donde cada credo tenía su templo e instalaciones que le permitía el ejercicio de su religión  libremente. Estaba allí también la instalación para el gran sínodo donde se desenvolvía el Consejo Santo.

Eran comunes en las “asambleas de dios” las interrupciones por el comportamiento intransigente e intolerante de los participantes. Los moderadores incapaces de imponer disciplina en los diálogos, debían recurrir a los cuerpos del orden. Y sucedía a veces que estos daban respaldo irrestricto al bando de su predilección en detrimento de sus contradictores. Pese a ello, los concilios seguían un curso creciente en oratoria y fervor, agrandando las brechas que se pretendía eliminar. Con el tiempo, esta evolución de las asambleas hizo que su concurrencia fuera de un mismo credo religioso o político y aún de corriente científica con teorías amañadas  para la inferencia de una misma realidad, siendo común la denominaciones “Credo de la teoría X”, “Credo de la teoría Y”. Llegados a este punto, las asambleas se convertían en concilios para incrementar la fe irrestricta en el credo expuesto y la total disposición a la defensa de su dogma.

El Consejo Santo, donde a diario llegaban informes escritos del resultado de las asambleas de cada grupo religioso, para la evaluación del avance en la consecución de los objetivos capitales de la feria, veían preocupados como este era cada vez más lejano. Así que acordaron incluir en la norma de las asambleas, la publicación puntual de temas a tratar, la inscripción previa de participantes especificando el credo o postura socio-filosófica de su preferencia y autorizar solo aquellas asambleas en que participaren mínimamente cinco bandos, fortaleciendo el derecho a exponer y eliminando fatalmente el disentir, todo bajo la vigilancia y anuencia del Consejo Santo a través de inspectores delegados.

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Etnografía de un viajero Interdimensional IV

Uno Cinco Tres nos envía un nuevo testimonio sobre su último viaje, después de habernos enseñado a los Luggs. Esta vez lo ha hecho al pasado para hallar una criatura que aún nos hace temblar porque ya no podemos advertir su apariencia:

anunnaki-ave1

Desde hace tiempo existe unos seres que han desarrollado una capacidad increíble de adaptación al entorno y una eficiente auto reproducción. Los libros de mis ancestros hablaban sobre ellos, mitad dioses mitad malditos, por su propia interpretación de la existencia. Son los AnnunaKi.

 

Decidí viajar hasta el tiempo en que pueden verse estas hostiles criaturas. Miden más de 2 metros de largo, su cuerpo está cubierto por una piel gruesa y tiene algunas partes cubiertas de plumas. Estos seres existían antes del humanoide rosa, el peludo inconsciente.

 

Los AnnunaKi poseen un sistema de alimentación basado en sus Glándulas pineales, la tiroides (colodiades) y el timo. Reciben la energía proveniente del sol por un orificio en la parte superior de sus cráneos.  Su nariz vierte el interior de sus cuerpos con oxígeno y su garganta transforma la energía canalizada por los seres vivientes en alimento. Su boca solo les permite soplar sus instrumentos de viento y hacer sonidos de comunicación.

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