Hamburguesas de Ciencia Ficción
En Bolivia, una marca de hamburguesas decidió hacer una convocatoria que consistió en premiar al mejor proyecto guión de cortometraje que trajera incluida una propaganda al producto. El proyecto ganador resultó ser «Refugiados», un trabajo dirigido por Rodrigo Bellott que se inscribe en la Ciencia Ficción. La historia discurre en La Paz, momentos después de que un elemento extraño cayera del cielo y el planeta quedara sumido en la oscuridad. A partir de ese instante, un grupo de personas tienen que vérselas para sobrevivir ¿Las hamburguesas Sofía serán parte de la salvación?
El cuarto retorno de Batman: PRIMICIA EXCLUSIVA
Con la actuación estelar de:
José José: Robin
Felipe Pirela: Batman
Carlos Lico: El guasón
Y la aparición estelar de:
Juan Gabriel como el Pingüino.
Alejandra Guzmán: Gatúbela.
Y el maestro Álvaro Carillo como El capitán acertijo.
Ciudad de México- Gotham. Año 2040.
Temperatura: Medianamente homosexual.
U-Carmen eKhayelitsha: Bizet en Sudáfrica
La muerte de Nelson Mandela volvió a poner en el imaginario colectivo a Sudáfrica, país que se destaca por su diversidad cultural pero también sus grandes desigualdades sociales. En Sudáfrica existen grandes fortunas, fue sede del mundial de fútbol hace un par de años y sus ciudades están entre los principales centros de negocio del continente, pero cerca de una cuarta parte de su población se encuentra desempleada y vive con menos de 1,25 dólares al día. Allí, a esta Sudáfrica pobre regresó en 2005 una heroína clásica: Carmen. La gitana regresó con su repertorio musical traducido al xhosa y para trabajar en una fábrica de cigarrillos de la barriada de Khayelitsha, en Cape Town y hacerse camino entre la miseria.
U-Carmen eKhayelitsha, es una película remake del clásico de Bizet de 1875 ambientado en la Sudáfrica del 2005, dirigido por Mark Dornford-May. La película fue totalmente filmada en xhosa –uno de los idiomas oficiales de Sudáfrica– y combina música de la opera original con música tradicional Africana. Los números musicales de la película fueron grabados en vivo en las locaciones sin doblajes adicionales.
El Krampus y Pedro el negro: Los olvidados de Santa
Papá Noel es un viejito gordo cuyo trabajo es repartir regalos a los niños buenos de todo el planeta y ser portavoz e imagen de numerosas campañas publicitarias para millares de empresas. Aunque siempre se le pinta como un viejito solitario que viaja de lugar en lugar en su trineo acompañado tan sólo de su renos voladores, este no ha sido siempre el caso. Santa alguna vez tuvo dos compañeros que desaparecieron cuando Santa se convirtió en la figura que es ahora. Este post esta dedicado, a contar la historia del viejito chévere de la navidad, pero sobre todo a describir las tradiciones aún existentes relacionadas a aquellos dos personajes que perdieron la carrera contra el tiempo y son los olvidados de Papá Noel: el Zwarte Piet y el Krampus. A pesar de su poca popularidad aún es posible encontrarlos en procesiones y desfiles.
Papa Noel
La figura de Papá Noel ha sido moldeada hasta convertirse en el popular viejito de barba blanca que conocemos hoy, quien llega cada navidad vestido con el uniforme de la empresa de gaseosa carbonatada y presta su rostro para promocionar diversos productos. Sus labores incluyen coordinar una línea de producción de regalos y luego, el día de navidad repartirlos por todo el mundo. Pero, ¿cuál fue el proceso por el que pasó Papá Noel, para convertirse en quien es hoy? ¿de dónde viene su afición por repartir regalos y ser reconocido como una figura benévola?
La danza cósmica que superó las sombras de Platón (Un relato fantástico colombiano del siglo XIX)
Carlos Martínez Silva (1848-1903) fue un diplomático, abogado, escritor y jefe de filas del ejército conservador de Colombia durante una de las innumerables guerras por las que atravesó el país en el siglo XIX y estuvo preso en la primera contienda del siglo XX (la guerra de los mil días). El relato que a continuación presentamos, supera el orden intuído por Platón pues la sombras dejan de ser un remedo de la verdad: los cuerpos de los que ellas nacen, son una prolongación superflua de esa danza en la penumbra que es el universo. Martínez Silva ha sido uno de aquellos escritores que supo de una realidad más frondosa y opaca que la establecida por las más antiguas y prestigiosas corrientes filosóficas y científicas. Si bien es poco probable que Philip K. Dick lo haya leído, sí podemos establecer una línea de parentezco entre ellos dos. Esta es la oportunidad de encontrarnos con una narración que deja en claro que lo fantástico también ha hecho parte de la literatura hecha desde que se fundó algo llamado Colombia:
Baile de sombras
Hace algunas noches que, cabizbajo y distraído, seguía el camino de mi casa, por una oscura y desierta calle. De repente sentí música, alcé la cabeza y vi una casa iluminada: evidentemente allí había un baile.
Como nada tiene eso de raro, me disponía a seguir; pero como descubriera que sobre la pared que quedaba al frente de la casa iluminada, pasaban y repasaban las sombras de los danzantes, me detuve.
En aquel momento se celebraban, pues, dos bailes: uno en la sala, otro en la calle.
En el primero había hermosas damas, apuestos caballeros, fisonomías animadas por el fuego de la pasión, trajes de crujiente seda, perfumes y blandones, todo cuanto halaga los sentidos y exalta el corazón.
El baile de las sombras era triste en todos sentidos: se celebraba en una calle oscura y fría; los convidados estaban vestidos de negro, no se reían, ni conversaban; tenían rígidas las facciones, apagada la vista.
¡Qué contraste aquél! ¡Qué fuente de serias y profundas reflexiones para el que, como yo, contemplaba fríamente desde la mitad de la calle esas dos danzas, que al fin no eran sino una sola!
El dormilón hace su historia del siglo XX
En «El dormilón», la película de Woody Allen escenificada en 2173, Monroe, su protagonista, ilustra parte del siglo XX (hasta el momento en que apareció la película, en 1973). Con su exposición se ponen en evidencia las incontables opciones que existen para construir el pasado, conduciéndonos a la inquietante posibilidad de que todos los libros, tratados y relatos que buscan hablarnos de tiempos pretéritos son ucronías; quizá hasta nuestros propios recuerdos las sean, de manera que habitamos un mundo en donde la veracidad de nuestros días es una escuálida presunción. También nos genera, desde este dos de diciembre de 2013 (cumpleaños de Allen), la desazón de que por más que hayan ocurrido muchas cosas, no han sido tantas como lo presumimos cuando nos hablan del mundo en 1973:
El arte de arruinar películas, no con spoilers… con lógica
Se ha vuelto algo común que mientras se está en el cine, disfrutando una película de ciencia ficción, sentado al lado de uno está el típico sabelotodo, muchas veces proveniente del mundo de la ciencia, gruñendo, con las dos manos en la cabeza, en ocasiones con arrebatos histéricos que le hacen escupir las cotufas, y gritando a todo pecho: ¡Eso no es posible, joder, si eso cualquier estúpido sabe que no se puede físicamente, al menos en esta fracción del Universo! Algunas veces, aceptémoslo, somos ese típico sabelotodo, sobre todo cuando vamos con prejuicio a ver un éxito taquillero que no concebimos por qué le gusta tanto a la gente. ¡¡¡Pero si un simple pinchazo de una araña no puede transformar la estructura genética de alguien para volverlo un maldito Spiderman!!!! Entonces los amigos con los has ido al cine te ofrecen sus bebidas o palmean la espalda para que te relajes.
El más hermoso adiós al western
En 1973, el maestro Sergio Leone ya sabía de la suerte que correría el clásico western y, por ello, produjo y dejó en manos de Tonino Valerii la dirección de «Mi nombre es ninguno». Esta película es el adiós a uno de los géneros decisivos en las narraciones del siglo XX y que devino en el humorismo que colmó a las pantallas durante gran parte de la década del setenta. «Mi nombre es ninguno» fue tan cuidadosa que sus dos protagonistas (Terence Hill y Henry Fonda) fueron elegidos porque, se asumió, representarían el encuentro entre el clásico y el nuveo western. El final de este trabajo cinematográfico es memorable y, sin las lágrimas que suelen humedecer a la nostalgia, es suficiente para saber que el adiós también puede ser una sonrisa que vislumbra el final de una curva iluminada:




























