Imperialismo y animalitos malvados: Para leer al Pato Donald (1972)
Para leer el pato Donald es un ensayo o como lo llamaron sus autores un “manual de descolonización” que analiza desde un punto de vista marxista las historietas publicadas por The Walt Disney Company para el mercado latinoamericano. El libro del argentino-chileno Ariel Dorfman y del belga Armand Mattelart, fue prohibido en Chile después del golpe de estado, posteriormente fue editado en argentina pero allí también fue prohibido. Su edición y publicación fue prohibida también en los Estados Unidos.
En los seis capítulos en que está dividido el libro, los autores reconstruyen la ideología imperialista que subyace y es posible descubrir entre los personajes de las historietas. Los niños latinoamericanos son instruidos en esta ideología a través de las historietas, a las que nosotros vemos muy seguido como imágenes y objetos inofensivos. Sin embargo, uno de los puntos centrales del libro es que las historietas son escritas por adultos utilizando un lenguaje específico para los niños, convirtiéndolas en un instrumento de entrenamiento ideológico no tan inofensivo. Leer Más…
La masturbación como camino al caos
La masturbación es un evento fantástico; cuando aparece en los relatos pretensión realista, los matiza con la insinuación de lo imposible y su asimiento. A continuación, un extracto de la novela «Casi nunca» de Daniel Sada que bien puede ser un microcuento:
Demetrio se masturbó con delicia al compás de la música. Tras sentir el semen entre sus dedos cobró forma una frase mascullada casi por desgaste: Me estoy volviendo un caos.
Casi nunca, p. 52. Ed Anagrama
La promesa celeste (anime)
Majoto Shinkai es el director de «Más allá de las nubes, el lugar prometido» (2004), una película en la que los sueños son puentes del multiverso y donde Japón está dividido por los norteamericanos y los soviéticos y donde se ha erigido una alta torre que será la referencia onírica de la historia. Este trabajo trae consigo todo el peso y la nostalgia propios de los días que presumimos felices y se alejan y la memoria se convierte en un elemento que, por haber vivido, empieza a difuminarse.
Situación Geo Cosmica: Desierto de Nammhun
Me encontré entre dimensiones de sueños de seres vivientes.. ahí descubrí un Gran Planeta no materializado fisicamente, el Planeta Nammhun. Este Planeta es, en su mayoría, desierto: arena mezclada con una Luz Blanca que solo deja ver unos cuantos metros tras su energía. Tiene pocas construcciones, muy antiguas, en las cuales se celebra el encuentro de los dioses Namm. Estas deidades eran los Guardianes de las Puertas al Infrauniverso. En la época del Caos, estas deidades pelearon contra los demonios, sacrificando parte de su energía vital para la salvación del dios que ellos estaban creando.En este planeta, dentro de este plano existencial, no se permite portar camuflajes o ropas pues la energía que rige este planeta lo prohíbe.
Llegué tras un viaje muy largo por medio de la conciencia. Hubo muchos peligros antes de materializar mi forma en este plano. Es un viaje al cual debemos hacer caso; la conciencia y las formas solas se hacen. Me perseguía un Dragón Gigante, Azul, al parecer uno de los nuevos guardianes de este mundo. Son hostiles con cualquier forma de energía. Se dedican a proteger su plano. Fueron Creados por los Namm para servir de compañía y protección.
Sombras y textos (1990-2007), de Jaume Plensa.
Sombras y textos (1990-2007), de Jaume Plensa.
Manuel García Pérez
La escultura de Jaume Plensa explora las posibilidades simbólicas del espacio, destacando, en el volumen de sus figuras, el convencimiento de que la cosa es tan importante como la ausencia de la misma.
Dejad que Sri Lanka engulla mi cadáver: Una biografía de Arthur C. Clarke (Reseña)
“Sólo hay una cosa más dolorosa que casarte con una inercial: Divorciarte”: La frase se la adjudica Christopher Viacheslavsky a Arthur C. Clarke cuando lo entrevistó en junio de 1982 en Colombo, pocos meses después del fallecimiento de Philip K. Dick. Lo dicho por el autor inglés fue lo que más retumbó en la memoria de su entrevistador quien, años después y con ocasión del fallecimiento del Sir que vivió en Colombo, publicó el intento de biografía Dejad que Sri Lanka engulla mi cadáver (2009).
La veracidad de los datos del libro se torna en un elemento incidental hasta que, en el último tercio de la historia, todo semeja una novela delineada a partir de las omisiones, quizá intencionales, del biógrafo. Las fotografías de Arthur, rodeado de niños en Sri Lanka, es la suspicacia que utiliza Viacheslavsky para recordar aquél escándalo gestado desde un tabloide británico para acusar al guionista de 2001: una odisea en el espacio, de pagar a infantes para obtener sus favores sexuales.
El pretendido biógrafo, sin extenderse mucho en los rituales, refiere la existencia de muchachitos castrados que dejan de ser humanos para convertirse en un intermedio entre las deidades y las criaturas terrenales y se pregunta si acostarse con seres de esta naturaleza pueda encajar dentro de la categoría de abuso de menores. Este cuestionamiento, según Viacheslavsky, se lo trasladó a Clarke cuando se encontraron y el escritor y científico no tuvo más remedio que remontarse a toda su historia sentimental.
La guerra del centavo: documental de Ciro Durán (1985)
La reciente crisis gubernamental que atraviesa la ciudad de Bogotá me trajo a la memoria el documental del año de 1985 de Ciro Durán La guerra del centavo. Dos testimonios le sirvieron a Durán para ilustrar la cotidianidad egoísta, peligrosa y angustiosa que vivían tanto los usuarios como los choferes del transporte urbano en Bogotá. El día a día del transporte bogotano era, como el nombre del documental lo indica, una guerra.
Cuando se habla de la guerra del centavo, en el documental se hace referencia al hecho de que en el año de 1985 los conductores no percibían un salario fijo, sino que trabajaban para ganarse un porcentaje de los pasajes que recolectaran en sus recorridos. Esto obligaba a los conductores a recoger la mayor cantidad de clientes posibles y a trabajar durante turnos de cerca de dieciséis horas diarias. La guerra del centavo era esa batalla campal a la que los bogotanos estuvimos acostumbrados por varias décadas y que surgió en nombre del lucro. Leer Más…
Los marcianos nos acechan
En 1955 Fredric Brown publicó «Martians, go home!», una novela en la que seres provenientes de Marte llegaban a la Tierra. Esta historia hoy vuelve a estar en la palestra gracias a los últimos hallazgos del Curiosity pues, con los rastros de un lago de agua dulce que halló en suelo marciano, estamos cada vez más cerca de corroborar que allí hubo vida. Todos los sueños de una lejana compañía parecen materializarse. Les presentamos el prólogo de la novela de Brown; ya sea como un homenaje a la sonda que explora los rastros de vida extraterrestre, al escritor o a los descubridores del siglo XIX que advirtieron canales en el planeta vecino:
Prólogo
El que los pueblos de la Tierra no se hallasen preparados para afrontar la llegada de los marcianos fue exclusivamente culpa suya. Debieron haber prestado mayor atención a la advertencia que supusieron los sucesos del siglo anterior y, en especial, los de las precedentes décadas.
En cierto modo, se puede considerar que tal advertencia databa de mucho tiempo atrás, ya que desde que asentó la opción de que la Tierra no era el centro del Universo, sino sólo uno más entre los varios planetas que giraban alrededor del Sol, los hombres han especulado sobre si los demás planetas no estarían también habitados. Sin embargo, tales especulaciones habían permanecido siempre en un plano puramente filosófico, tal como ocurre con las especulaciones sobre el sexo de los ángeles o sobre si fue antes el huevo o la gallina.
Podemos decir que la advertencia empezó realmente con Schiaparelli y Lowell, en particular con este último.
Schiaparelli fue el astrónomo italiano que descubrió los canales de Marte, pero nunca aseguró que se tratase de construcciones artificiales. Fue Lowell quien, tras estudiarlos y dibujarlos, dio rienda suelta a su imaginación, diciendo que se trataba de canales artificiales. Prueba positiva de que Marte estaba habitado.










![Marta-Sanz[1]](http://milinviernos.files.wordpress.com/2013/12/marta-sanz1.jpg?w=300)




