La obsesión de Alan Poma por una ópera futurista
Conocí a Alan Poma durante mi residencia en Escuelab, en ese entonces él estaba interesado en hacer un proyecto de radios comunitarias para el centro comercial Polvos Azules (alguien debería hacer una película de ciencia ficción sobre piratas comerciales allí) . Después, Alan participó en la plataforma experimental futurista CON-TEXTOS Alternos que realicé en dicha institución. Allí los presentes tuvimos la oportunidad de escuchar los primeros esbozos de esta idea que lo traía obsesivo durante varios meses, La victoria sobre el sol:
una ópera futurística compuesta por Mikhail Matyushin (San Petersburgo, 1871) presentada en Rusia en 1913 y que fue considerada en su tiempo una pieza de teatro de la “integración” por ser una de las primeras muestras de colaboración multidisciplinar, que tiene como tema la muerte del Sol.
La idea en ese entonces era realizar una ópera utilizando como instrumentos sonoros la emisión de los planetas, archivos que se encuentran para libre descarga en varios repos de la NASA, entre otras fuentes. Hablar con Alan en ese entonces era hablar de la música de las esferas y del futuro de destrucción del sistema planetario.
Con los años la idea ha evolucionado, haciéndose más compleja y ambiciosa. La obsesión en Poma es una virtud. Y haber sido testigo de los primeros meses del nacimiento de esta idea me resulta muy grato, pero ver cómo ha crecido este proyecto (e imaginar hasta donde puede llegar) me llena de mucho orgullo por Alan.
La victoria sobre el Sol se ha presentado en distintos lugares en Lima, Perú, como: la Galeria Luis Miroquesada Lima, en el Planetario Nacional, Plazuela de las Artes, Goethe Institut entre otros, en Junio del 2014 fue presentada en el Museo Experimental el Eco en Mexico D.F y será presentada en San Petersburgo (Rusia) en Agosto del 2015
Hoy presento el trailer y extiendo la invitación para asistir a la versión primera de esta ópera que será presentada en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) en Lima.
Evento en face: https://www.facebook.com/events/925276180863022/
Carta a un joven pusilánime
Esta carta forma parte de una serie de respuestas de Julián Andrés Marsella Mahecha a la numerosa correspondencia que recibe a diario de aspirantes al mundo del parnaso literario, cultural y académico.
Usted carece de la humildad de un cachorro, pusilánime. En cambio, le sobra la confianza de creerse mejor lector y escritor que cualquier sujeto que lo rodee. Porque no está de más decir que el mundo lo rodea a usted, como en una hora cátedra en la que el centro de atención son sus doctas palabras. Ha hecho carrera académica y burocrática a punta de gandulerías y obsecuencias para cobardes de su estirpe, pero más viejos.
Porque usted, mi gran pusilánime, es un muchacho jovial; en lo único que parece anciano es en su capacidad para olvidar que sus rasgos son humildes y su cuerpillo corresponde al de un faquín atrofiado. Sus lógicas son las del engaño, el arribismo y el menosprecio por aquellos que se atreven a hacer algunas cosas. Apoltronado en su oficina de investigador universitario, se dedica a leer artículos de revistas indexadas hechas por chafarotes de su laya. Sueña con convertirse en un procurador de la buena y la mala literatura, incluso de aquella que usted presume rescatar de la infamia. Sus gustos son tan comunes, pequeño vulgarote, que mis sentimientos de asco solo son superados por los de pesar. ¡Y desprecio sentir lástima! por lo tanto, profesarla para con usted, duplica el desprecio para conmigo. Pero con niveles: me tengo en mejor concepto que lo que podría tenerlo a usted, meteco.
Su jeta de mula ha sido un gran desperdicio. Si hubiera sido consciente de usted mismo, habría sido negociante de salchichones. O el tendero chismoso del barrio, aquel que delata al muchacho que fuma marihuana para verse como un santón ante las señoras más groseras de la cuadra. Porque algo he visto: usted es el casanova de las mujeres traspuestas de nuestra comarca. Y eso me enternece, saber que se encama con damas putas que algún día le brindarán esa gonorrea que tanto se merece. No tema, no se le subirá al cerebro, pues éste es de un gonorriento de espíritu. Y gonorrea más gonorrea no potencia a la enfermedad. Como dicen los más hermosos ladrones de nuestras plazas públicas: usted, señor mío, es una gonorrea. Leer Más…
Microficción aeropagita
Ganador del I concurso de cuento ciudad de Chinacota, 2042.
CONFESIONES DE MESA
(CUENTO COSTUMBRISTA ANÓNIMO)
En esta noche de arreboles, sucedió lo que a continuación referimos:
Estaba Peruchi Lozano en la mesa, departiendo una cena con mami.
Mami pregunta:
– Oiga mijito, ¿por qué a ustedes todas las mujeres lo dejan?
– Ay mami, es que aquí entre nos, yo no sé hacer el amor. ¿Me enseña?
– Listo, papito. Pero no vaya a imaginar que lo voy a hacer con usted, porque eso sería un incesto que ni Dios perdonaría, ni con su papá.
– ¿Por qué no con papi?
– A ese señor se le parará primero el corazón que el pinguoñoño.
– ¿Y entonces, cómo aprenderé?
– Yo tengo un potro de treinta años que me le monto todos los días. Usted es solo un poco menor que él. Pero mijo, tiene que cuidarse, porque mire ese barrigonón que tiene. En cambio él, es una tablita. Duro y plano. Y si le digo duro es porque es bien duro.
-Pero ¿no te da remordimiento hacerle eso a papi?
– Si su papi también tiene un amante.
– ¿Quién es? Me imagino que una mujerzota.
– Nada de eso, sospecho que es el mismo que yo me como, pero ninguno de los dos se atreve a decírmelo. Lo pasaríamos rico los tres. Imagínese a ese muchacho haciéndonos la puntada del sastre.
FIN.
El día despúes, una película del terror nuclear de los ochenta en Estados Unidos
Hasta por los miedos se siente nostalgia; la lejanía de ciertos terrores provoca la certeza de la corrupción, el envejecimiento y de un estado de tristeza que hace invocar a las viejas pesadillas como síntoma de la inocencia. En los años ochenta, durante el último capítulo de la Guerra Fría, las catástrofes nucleares se materializaron con Chernobyl, cumpliéndose la macabra promesa de la radiactividad, alimentada en distintas historias cuya diferencia radicó, quizá por la soberbia humana, en que la debacle nuclear era consecuencia de una confrontación bélica; Chernobyl fue mediocre: no hubo guerra mediante, sólo errores propios de cualquier empresa de nuestra especie. En esos relatos inocentes que buscaban erigir al hombre como destructor absoluto, lo único que se exterminaba era a los Estados Unidos (sinónimo de planeta y humanidad); en la película para televisión»El día después» (1983), hay una función pedagógica y se hace un llamado a la cordura, no para evitar una guerra que afecte al planeta sino para proteger a EUA de amenazas externas, trazándose un idílico retrato de la feliz vida norteamericana interrumpida por hongos incandescentes:
Carta a un joven cacorro
Esta carta forma parte de una serie de respuestas de Julián Andrés Marsella Mahecha a la numerosa correspondencia que recibe a diario de aspirantes al mundo del parnaso literario, cultural y académico.
- Poema de Marsella relleno de fresas
- Marsella fue una fresa
- Y Brandon como un diablo actuó
A Brandon que se llevó mis poemas y mis fresas con crema
Para Brandon Arvey
Algunos dicen que marica es el que se deja encular
y otros, como yo, decimos que marica es el que encula y jamás será enculado;
pues un potente pene que entra a tu débil cola
implica la abstración de la valentía.
Y tú te llevaste mis poemas, mis fresas con crema para vender,
y me dejaste el hambre,
hambre de ti,
hambre de fresas
Hambre
¡Es intolerable y muy macho!
Me jodiste, Brandon Arvey
y ya no tengo a un Elkin que me auxilie
con puñaladas para tu abdomen duro
como tu penca
Ahora siento que hurtaste mi corazón
otrora corazón de piedra, corazón.
La necesidad del corazón (última entrega)
Edison Delgado Yepes, escritor nacido en Ecuador, nos ha permitido publicar, por entregas, su novela “La necesidad del corazón”. Acá podrán leer el episodio anterior.
Cuando llegaron a Santa Elena se bajaron del taxi y caminaron lentamente hasta la parada de las chicheras que llevaban su carga de pasajeros y turistas hasta Montañita. Les esperaban más horas de viaje bordeando la playa iluminada de manera espejeante pro los débiles rayos del sol. En el camino Estefanía se recostó en el hombro de Pepe Viche y por fin pudo dormir con aquella tranquilidad que sólo había experimentado cuando era niña y se quedaba dormida en los brazos de su padre.
Mientras tanto Pepe Viche sentía que en su cuerpo estaba a punto de explotar una nueva crisis de shakes, ya que esta relación incipiente con Estefi era algo de gran trascendencia y responsabilidad. Su pierna derecha empezó a temblar frenéticamente, pero la crisis tal como vino se pasó ante la tranquilidad que Pepe Viche recibía al contemplar el hermoso paisaje marino que bordeaba la carretera. Y Estefanía no se despertó durante todo el viaje. En este tiempo Pepe Viche replanteó toda la perspectiva de su vida. ¿Sería esta relación un nuevo comienzo?, ¿a dónde lo conduciría todo esto?
Cuando pasaban por una curva Pepe Viche pudo ver a una gallina colgada de un árbol y pensó de inmediato en la maldita superstición y en la brujería, que era tan valorada en las civilizaciones primitivas. A cada rato se cruzaban por la carretera ciertos venados, tigrillos, cualquier cantidad de culebras morían aplastadas por las llantas de los vehículos. Al parecer recién se había producido un gran aguaje ya que toda la playa estaba repleta de raíces, huesos, palos, troncos de árboles, plumas. Luego se asustaron y pensaron en un acto de brujería cuando vieron una gran gallina colgada de un árbol.
En los asientos de atrás de la chichera venían parloteando un pocotón de gringas del cuerpo de paz, que recién venían de Babahoyo cumpliendo una misión de beneficencia como ayudantes en operaciones gratuitas de corazones abiertos para los pobres, personas de escasos recursos y desamparados. Al parecer venían con un gran cargamento que iba en el techo de la chichera y que consistía en una gran cantidad de ropa usada para ser repartida a los pobres de Montañita. Leer Más…
Leandro Díaz coronó a García Márquez
Como dicen los sicarios, Leandro Díaz coronó a García Márquez. Todo sucedió en un caluroso mayo de 2013, cuando los dos todavía estaban muertos. Porque lo que es el día de hoy viven, como muertos pero viven, como una sombra que se extiende sobre el caribe. Que canten pues estos gorriones seniles. Y que inviten a los más bellos bardos de la historia a su convite vallenatero.
Alguna vez nos dijo Curramba que el bazuco no hacía daño. Nosotros, como sus aprendices en el oficio del detectivismo, le hicimos caso. Y ahora andamos sin muelitas por el mundo, cuales Dick Tracy, pero muy tristes.
La diosa coronada y el bazuco no son un buen cocktail para esta noche de lujuria y sexo ajeno. Andaremos por las calles con las manos en los bolsillos siguiendo el rastro de viejas tonadas que compusieron ciegos, porque no habrá ciego más grande que don Leandro, ni anciano más tierno que Gabito.
Salud pues en este primer aniversario de su nacimiento , a este notable muerto.
Ministerio del tiempo. Episodio 9 (primera temporada) Glorias y ángeles en Nueva Granada
Nota aclaratoria:
El presente documento está escrito en el humilde lenguaje cundiboyance de Colombia, ello no obsta intentar utilizar las herramientas que nos brinda la hermosa jerga madrileña. Vale.
Este fue un episodio que, al parecer, solo se emitió en el canal regional de Radio Sutantenza, pues al compartir nuestras impresiones con nuestras colegas del fandom español, ellos afirmaron que, de ese capítulo, “ni puta idea, tío”. Lo que nosotros vimos, ellos ni siquiera lo soñaron. Una vez más, las ondas de los rayos catódicos alternan las señales que llegan al nuevo mundo, distorsionando las más bellas imaginerías hechas en la península madre de todas las desdichas latinoamericanas para así confundir a los pastores de ovejas que sintonizan el dial de Radio Sutantenza.
Acá tienen el resumen, casi literario y literal, de lo que los lugareños comentaron después del episodio que, algunos dicen, jamás ocurrió. O tal vez sí, pero en una dimensión paralela.
MINISTERIO DEL TIEMPO
JULIO 2015
EPISODIO 9 – PRIMERA TEMPORADA
GLORIAS Y ÁNGELES EN NUEVA GRANADA
Salvador no cesaba de putear para sus adentros al calor del verano español. Angustias le llevó, comedida, una limonada muy ácida, a lo que el jefe le esputó apenas sintió el sabor agrio en sus papilas. Angustias había olvidado que su jefe padecía del mal endémico de todo burócrata: agrieras y colon irritable. Entonces, el jefe del Ministerio le ordenó que, en lugar de hacer tonterías, fuera al cuarto de los cachivaches a llevar toda la papelería vieja de la oficina.
Angustias jamás había escuchado palabra alguna sobre ese cuarto; Salvador le señaló el número de la puerta 1492, el mismo lugar donde Irene solía llevar a las chiquilinas que recién ingresaban al despacho.
Angustias, muy diligente, llevó el bolso de basura a cuestas, ningún patanzuelo quiso ayudarla, y razón tenían ya que la vieja no hacía otra cosa que delatarle a su jefe las pilatunas hechas por los demás funcionarios.
Cuando abrió la puerta, penetró a través de un canal que emanaba un olor a chorizo mezclado con orines fermentados. Pensó para sus adentros: estos sí que saben hacer el amor en este cuartucho pobre y desahuciado. La oscuridad dio paso a la mugre y la mugre a los murmullos de cientos de mujeres, entre los que se podía captar las siguientes expresiones:
-Ututuy, dijo la maja.
– Ese mongólico está súper deli.
Supo entonces Angustias que había viajado a través del tiempo a un lugar de ignominia en donde el idioma era atropellado: Bogotá en 2005. Esto fue lo que vio:
Una fila de mujeres desnudas que esperaban su turno para sentarse en el enhiesto miembro de un mongólico con gigantismo, amarrado a una cama de metal. El sujeto no podía gritar pues tenía una bola de plástico insertada en su boca. Tampoco podía moverse, estaba amarrado con cadenas de hierro y correas de cuero; las mujeres se sentaban en su pene que, pese a emitir semen, seguía tan parado como Alonso de Entrerríos en una de sus peleas.
Angustias estuvo tentada de seguir el ejemplo de las damas pero, antes de ser sometida por el deseo, la cordura y la poca de sentimiento cristiano que le quedaba fueron suficientes para acercarse al mongólico y decirle:
-¿Quieres parecer muerto pero seguir viviendo?
El mongólico movió la cabeza en señal de asentimiento y plegaria. Esto llevó a que Angustias organizara una minirevuelta en donde los habitantes de la calle atacaron a las mujeres recién corridas, a punta de un lenguaje soez y macabro.
Aprovechando el desorden, la señora Angustias liberó al mongólico y lo llevó a la oficina de don Salvador, en donde fue nombrado agente del Ministerio del Tiempo.
El grito de Munch, versión animada con banda sonora de Pink Floyd
La conocida obra de Edvard Munch ha tenido diversas intervenciones hechas por otros artistas; la boca abierta, emulando el espanto de algo similar al vacío y la locura, ha convertido a ese sujeto que aparece en la pintura en un sinónimo del terror devenido locura. Hoy les presentamos un cortometraje (hecho en una versión «normal» y otra navideña) dirigido por Sebastian Cosor y escrito por él mismo junto a Cosmin Sirbolescu. Este trabajo, además de reinventar la pintura, toma «The great gig in the skye» de Pink Floyd y la convierte en ese grito emanado por una suerte de fantasma lleno de terror que interrumpe una conversación casual sobre la muerte y el miedo o la indiferencia:


















