Camaleónica migración a la calle Crítica Garibaldi. Escrito por Príncipe Yoga

¡Bien! al ciempiés silencioso en la escuela impulsando los huevos placenteros que se derrumbaron

 

No tocar por el bien la guitarra en la escuela impulsiva superficialmente excesiva con muchas mujeres

 

Escalofriantes huevos amarillos asimilándo anguilas ciempiés en una habitación blanca de maestras

 

Turnos de jerarquías sodomizan distintos placeres para la majestuosa habitación de las risas

 

Dormí en la escuela de almas hasta que se derrumbaron las amuralladas ciudades del corazón

 

Iría en mucho en el instante de eso aquello

del desajusteme distrae una por una desunión

ya perdido, ya cae y rascas resbalas, “No hay humor en el siglo XXI”   

Dislocada en la razón se me quitó vestido de piel al andar con cada paso logro que tengo poco

 

Hay, Hoy te digo que lo siento por la muerte demolida en todo lo que es bello, es doloroso en los ojos…  ante el Tribunal de los Demonios, El ojo de acero de Las Niñas de Hierro en el Infierno que Las Serpientes ahogaron con los guantes de zorro. Camisas rojas de la biología.

 

En la majestuosa habitación de las risas, The Lola´s Vergas Big Band…  Bukkake Comunista, y te veo, te Teo, tan Harcore como el Futurismo Soviético… En la miseria de plástico sucio valor de la esencia, que pueda pagar la ausencia del brillo y el lujo de lo encendido en el supermercado divino, con los videos porno de Zeus con Afrodita, un té verde -entre líneas-, un té verde chino…

 

Un abrigo de plástico limpio… Soberbio valor de la esencia.

Un abrigo de trabajo limpio es tener una casa donde pueda tener miedo

En la Fiesta de Darwin soy un orgulloso encubierto.

Mis amigos son mis enemigos injustificando el exceso del tiempo deformado…

 

El Sello Idiota Hongo del Divorcio…  Cuando comió con la Lana del Rey de los Padres…, ya como qué cuando por qué no sí se es lo que cómo el dislocado del ser hasta cuando porque no sé como cuando ella sé no sé sí por qué cómo por qué no es cuándo cómo él desde mi cuarto, desde mi 3/4. Adiós. No sé, qué comparé, que compare…

 

Contando las Majestuosas Venus con uniformes lamidos de estampillas y fotos congeladas de deportistas

En la majestuosa habitación de las risas…

 

En la majestuosa habitación de las risas raíces emocionales semejantes en carne

En la majestuosa habitación de las risas cupidos personales plasman la espuma blanca del culo

En la majestuosa habitación de las risas lujurias escénicas empequeñecidas en la convivencia al detalle

En la majestuosa habitación de las risas velocidades binarias oxidan los tentáculos del andrógino

En la majestuosa habitación de las risas yo me paro eyaculadas ventanas colgantes entre metáforas

En la majestuosa habitación de las risas en corazonadas de buen puerto en la plaza del puente

En la majestuoso habitación de las risas eufónicas en la plaza del lujo con la mesa de las cenizas

En la majestuosa habitación de las risas infectan el deseo tamborileando la obra por la caza del puente

En la majestuosa habitación de las risas adictas al contacto profundo de las emociones

En la majestuosa habitación de las risas bajo las nubes de cristal rojo transparente catedral del cielo

En la majestuosa habitación de las risas la comicidad exigida a las espaldas del atajo divino

En la majestuosa habitación de las risas tiemblan los lujos irradiantes brillantes e incendiados fuegos

En la majestuosa habitación de las risas camaleónicas de gritos y sorpresas con un tajo en la vereda

En la majestuosa habitación de las risas publicistas espías de la contra absorben el ruido caleidoscópico

En la majestuosa habitación de las risas es linda en el invierno compacto de los rituales de ángulo

En la majestuosa habitación de las risas arrogantes y publicistas especulan el sorteo de la alegría al alquiler.

 

Y entonces colgó…

 

Truman Capote- Tú eres un hombre de muchas filosofías, ¿no?

 

Marco Kafka- Sí, me cuesta mucho admitirlo…, no sé

 

Truman Capote- ¿Ha -asintió- leído usted a los ingleses?

 

Marco Kafka- James Graham Ballard construyó este mini concepto, y coloco una banderita ahí en el concepto, de una tierra en la que la crisis de avance, prototípicamente inestable en un escenario arquetípico de mitología contemporánea surge la personificación de una leyenda en un sujeto demacrado por los delirios lujuriosos en un cóctel tornado de sangres, en que la tribu no es la más inteligente, sino la más relacionada de una forma neurótica con la tecnología, una especie de fetiche tecnológico aparato porno, en cada signo, en la coma, en el nombre, en su pasado. Y el tosido del silencio, Las Radios Los Silencios en El innombrable de Beckett, con una pierna amputada en el penúltimo piso de una construcción de hospital-rascacielos, cuando chocan los cuerpos, al menos, de ser en estos dos, de dos pechos, y danzan un mini ridículo escenario, cuando con las cabezas, dicha sea de paso, se sonrieron en la majestuosa habitación de las risas, y el enfermo rey, que era huérfano, hurgó, golpeando la almohada dónde fue que, no será olvidado, no será continuado, no será, como una pierna fría, como un sillar que enfría la espalda, cuando ahora, es cuando donde escuchó nuevamente, y sonrío automáticamente, al alguien en una tos del silencio, el carraspeo…

 

Truman Capote- ¿Y un tanto mejor, mejorado..? ¿Y qué hay de Beckett -mostrando un pulgar-?

 

Marco Kafka- Beckett, en realidad cuando lo dijo, lo dijo, si la estropeas, escríbelo, y si la estropeas de nuevo, escríbelo mal. William Golding, usaba adjetivos como sustantivos, sustantivos como adjetivos, de gran pertenencia, valga la redundancia, atávica terrenal. Algo así como pensar las garras en la montaña, ¿ves? Y con un verbo que adjetiviza al sustantivo, en funcionalidad adverbial: “adhieren el cielo rugoso de puntos iluminados como por astillas que profundizaban el color brillante de las alfombradas nubes del sol”. “Entonces caen encajonados huesos como salpicando fuerzas en las piernas”, “y llegó a ver que ondulaba sus pertenencias delicadas con el humor de la biología, oliendo e imaginando ser una especie, con circulares joyas de agua que caían bajando como un micro-río por las nalgas lunares y una herida supurando un horizonte sanguíneo, y chocó con ella bailando como un demente qué piensa arriba viendo el cuerpo, con unas amenazantes pieles palpitantes en temperaturas amarillas, naranjas de los arroyos, por aquí en el sudor del cuello, por acá sube la corriente y los pájaros torpedean emociones y gritos, gritos y signos que quizás a ellos les guste cantando…”

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