Una entrevista de Jiménez del Oso a Erik von Daniken

¡Recordad a los muertos!, ordenó un moribundo de los relatos de Erik von Daniken. Luego, ese mismo moribundo, sin la naturalidad del que agoniza, discurre en torno al efecto irradiador de vida que tiene el recuerdo para el recordado y concluye que, luego de un tiempo, es mejor que lo olviden de la misma forma que a los aparatos milenarios que  reposan en los museos erigidos a base de expolios y narraciones imperiales (es decir, las justificaciones de los despojos y los conquistadores).

Queremos recordar a este reciente fallecido, uno de los primeros de este año, tan extraño. Que descanse en paz, Erik von Daniken:

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