ArtVa 2025, Mundos Próximos Un paseo por la línea y el color.

Por: Julián Gómez Marbello

Escritor, Columnista y Crítico de Arte

Directora de Artva Tannia Durán y César González, Curador de Artva, junto con el equipo de voluntarios de gestión cultural de la universidad Nacional Sede la Paz, Cesar.
César
Detrás, La Obra, Gonawindúa, del Artista Perkys.

 

Cuando un grupo de amigos del arte, liderados por la Escritora y Gestora Cultural  Tannia Durán Quintero, (Directiva del Colectivo Cultural del Cesar), deciden organizar una feria de arte en la ciudad de Valledupar, el resultado no podía ser otra cosa que un acto de belleza.  ARTVA, una experiencia poética y visual, la Feria de arte de Valledupar, en alianza con el diario el Pilón, y el MAV, Museo de Artes de Valledupar; Es un evento hecho a mano, con toda la inteligencia natural y atípico en sus particularidades, por ende difícil de comparar, (comenzando por la falta de recursos y apoyo institucional, que como ustedes saben, sólo se ve en las fotografías y en la prensa local, con el descaro del que no ha puesto para la botella y de ñapa invita a un desconocido a parrandear), nunca uno logra dimensionar, los retos y travesías que tras bambalinas se sortean, a uno no le pasa ni un trazo por la cabeza, los avatares, las dificultades y demás triquiñuelas que siempre pasan. El genio tiene sin duda sus amigos, pero los enemigos nunca faltan. La feria abrió con total éxito sus salas a más de 2500 visitantes del 27 de noviembre al 03 de diciembre, cerrando con broche de oro la agenda cultural 2025 de la ciudad de los Santos Reyes, con uno de los eventos con más proyección financiera después del festival de la leyenda Vallenata.

Sobre la curaduría ArtVa, Mundos-Próximos, 2025, como poéticamente dio nombre a la segunda versión de la feria el Poeta, Crítico de Arte, Cofundador de la Feria y además su Curador desde la primera versión, César González, asumiendo con la mayor sensibilidad y respeto por el arte, una tarea nada fácil, como lo es, dignificar el oficio del artista plástico, la obra y por consiguiente, sus exponentes, los y las artistas más importantes de la ciudad y la región; también a quienes apenas buscan su lugar en la escena en este largo y culebrero camino de la plástica, donde casi siempre son relegados por las dinámicas culturales, ejercidas por las administraciones de turno, dicho sea de paso, la labor curatorial ha sido de las más cuidadas que he visto en términos de feria.

Formación de públicos

Valledupar fue testigo de un despliegue de exposiciones nunca antes visto, muchos de los artistas invitados a la feria nunca habían expuesto sus obras en la ciudad, los asistentes a las salas distribuidas en el centro histórico y sus alrededores, con más de nueve salas, entre principales y satélites, pudieron disfrutar de muestras de alto nivel. La sala, “El Corazón del Mundo”, ubicada en la Casa Castro, frente a la plaza Alfonso López,  albergó obras de artistas con trayectoria, colecciones privadas y galerías, además de algunos trabajos para resaltar, como lo fueron algunas de las nuevas promesas del arte en el Caribe Colombiano, entre Ellos figuran los nombres de Edgar Mendoza, Carlos Gutierrez, Egling Meriño, Gabriela Egurrola, Diana Durán, y Perkys; Al otro lado del corazón del mundo, te encontrabas con pinturas de maestros de trayectoria, como, Chicho Ruíz, Ángel Almendrales, Donaldo Maestre, Alejandro Marrugo, Eduard Martínez, José Aníbal Moya,  Leonel Montes de Oca. Otra de las salas principales y más visitadas, fue la sala de Fotografía, ubicada en la Academia de la historia del Cesar. La instalación fotográfica de Werlly Aarón Ovalle, una investigación sobre la borra del café, muy bien recibida entre los asistentes, ni hablar del salón contiguo, las fotografías de Jorge Serrano, con la serie, “Invisibles”, Milagro Castro, con su impactante trabajo de sombras y texturas, y Daniela Mosquera, con una visión popular del dolor y la belleza que logró conmover a más de un visitante; trabajos bien logrados que invitan al despertar, que evocan el asombro, la sensibilidad por la fotografía, un tanto olvidada ya por los Vallenatos, volvió con la feria a ser protagonista. Por otra parte, una de las salas con más concurrencia fue la  dedicada a mujeres, la sala “Mundos Próximos” en femenino. Ubicada en  los callejones del viejo Valledupar, Casa de Encuentros, con el plus curatorial llevado a cabo por Yarime Lobo Baute, artista plástica que en el marco del quinto Empoderarte sumó toda su experiencia y creatividad a la feria, tejiendo lazos y dialogando con algunas de las artistas plásticas de más trayectoria en la región, como lo son: Elsa Palmera, Shirley Cabana, Marianne Sagbinni.

Después de un tinto de verano, entre los mares de Elsa Palmera y Las Cabañuelas de Yarime Lobo Baute, nos fuimos a la Alianza Francesa, a la sala de arte animado, Animes, algunos Comics, una de las salas satélites más atrevidas y que da muestra de la versatilidad curatorial y la inclusión del joven y fresco talento local. La obra de Jasi Calderón, fue la encargada de deleitar a los asistentes con esta muestra llena de mucho dibujo, movimiento, grafito y color. Después de todo este mundo animado, pasamos por café MI Nona, también sala satélite, donde el color, los paisajes, las flores de Cañaguates del Turri Molina fueron protagonistas. Después del café y la floritura del color del maestro Molina, pasamos a la casa de la cultura, una sala Excelsa, con una inversión amplia, prestada a exhibir parte del trabajo de Jaime Molina, célebre caricaturista del caribe colombiano y amigo del gran compositor, Rafael Escalona; un poco cansado de la anécdota y la tibieza de la época retratada, me encaminé al Hotel Sicarare, en la entrada de la sala de ejecutivos, Kajuma, una retrospectiva y  más que merecida muestra, una de las obras más arriesgadas y controversiales entre todo lo que pude observar, Carlos Julio Márquez, Kajuma, de entrada, sus musas, mujeres coloridas, escamadas, perdí el sueño y ganó el color, caminé hacia el bar del hotel, pedí un trago de OldPar a las rocas, y me quedé pensando en una de sus pinturas, una mujer desnuda se peina en el tocador, el reflejo de su bello rostro en el espejo, y un Caporo verde, tornasolado trepa su espalda… después de otro trago, que bajó con más suavidad que el primero, me pregunté: ¿y para qué estas cosas, y para qué el arte?

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