Archivo | junio 2026

Los fantoches tienen un nuevo líder

Publicado originalmente en Vitola.pro

Los fantoches han encontrado líder natural, y están dispuesto a romper todas las reglas electorales para llevarlo a la presidencia. Mientras que la extrema derecha cautiva votantes a partir del miedo, del odio y mentiras, la izquierda recurre a las ideas y a los argumentos para convencer, una tarea desgastante en este país de impulsos primarios. Mi total admiración hacia los actores políticos que desde las ideas realizan la labor pedagógica de formar conciencia crítica. Esto en sí mismo, es una labor titánica.

El dilema de las mujeres y hombres de ideas vuelve a mostraste claramente: replegarse a estudiar o entrar a debatir contra personas incapaces de entender. Su problema, se niegan a entender argumentos, cifras; no desean entender razones. Son obtusos, tercos, volátiles, irreflexivos. Las únicas ideas nuevas que permiten entrar son aquellas que les permiten sacar ventaja sobre el resto. Son de salidas fáciles, estos connacionales que desean poner a un fantoche de presidente. Justifican cualquier medio para lograr sus fines. Es una batalla dialéctica perdida, porque en su lógica solo caben las humillaciones al opositor o la aclamación del líder natural y de sus acólitos. Poco les importa el historial criminal de su nuevo prospecto de presidente, sus turbias finanzas, sus estrambóticas exhibiciones de nuevo rico o «arrancado». Entonces, estando demostrado que es inútil tratar de hacerles entender sus lagunas de entendimiento, quizás lo más sensato sea replegarse a estudiar, porque por lo menos aún entre libros el sentido común no está extinto. Refugiarse entre líneas, para escapar del ruido escandaloso, de los gritos altaneros, de las burlas chabacanas. Leer, como santuario de acceso libre 24 horas al día. Eso aún nos pertenece.

Quizás este combate contra los muñecos de la mafia solo podrá llevarse a cabo desde dos frentes, el judicial (para contrarrestar los delitos electorales) y el intelectual (para fortalecer el criterio personal). Combatir la ignorancia y el fanatismo, en el estado actual de las cosas, solo puede afrontarse desde esos dos frentes, aquí no hay posibilidad de convencer a esos votantes de que está siendo manipulado por los algoritmos. Porque en el fondo, los algoritmos solo están reforzando sus prejuicios personales: creen lo que quieren creer; les dicen lo que quieren oír.

Qué difícil lo deben tener los pedagogos que hoy se ven enfrentados a esta cotidianidad, reman contra corriente mientras arrastran el lastre de una sociedad negada al conocimiento. Imagino lo contrariados que deben sentirse cada día al salir a trabajar, sabiendo que son testigos de la irreversible decadencia intelectual de la sociedad. Supongo que guardan la esperanza de despertar conciencias, en medio de ese mar de hostilidad hacia las ideas y la reflexión. Admirables pedagogos los de los tiempos que corren, porque con todo en contra siguen manteniendo la luz del conocimiento encendida. Frente a este nubarrón de totalitarismo, intolerancia, fanatismo, soberbia, narco-estética, anti-humanismo, solo queda plantarse con un pie en el humanismo (ciencias sociales, filosofía, justicia social, teología de la liberación) y otro en las artes.

Cada día se hace más difícil encontrar con quien entenderse, con quien intercambiar opiniones respetuosamente. Vivimos en tiempos en los que la uniformidad de pensamiento parece querer imponerse. Nos han dividido al hacernos intolerantes al disenso, nos han arruinado como sociedad al hacernos creer que pensar distinto es sinónimo de ser enemigos, cuando en realidad tener ideas dispares siempre fue una oportunidad para aprender algo nuevo de los demás. Los mercaderes han sabido aprovecharse de la banalidad y de la volatilidad humana. Con la división, monetizan dos mercados. De la competencia superflua se benefician más que de la convivencia armoniosa. Para quienes mueven los hilos somos ganado con capacidad de endeudamiento que paga impuestos, y mientras estemos ocupados discutiendo por boberías, ellos podrán hacerse aun más ricos a costa nuestra, y con total impunidad. Por eso el conflicto es más rentable que la paz. Por eso los algoritmos explotan la división. Pan y circo, para distraer la pueblo de lo verdaderamente importante: poner fin al saqueo de recursos.