Archivo | septiembre 2012

Una animación israelí de Starving in the belly of a whale de Tom Waits

Gal Shkedi es el responsable del video no oficial de la canción de Tom Waits, Starving in the belly of a whale,  que se incluye en el álbum Blood Money.  Esta animación fue creada por Shkedi para su proyecto final, en el 2007, mientras era estudiante de animación y diseño en el Shenkar College.

El video aparece como clasificado en youtube, de modo que para llegar a él se tiene que conocer previamente el enlace.

Jaime Sáenz, tan vivo y tan muerto

Jaime Sáenz no sólo escribió «Felipe Delgado», una de las novelas más influyentes del siglo XX en Bolivia, también elaboró cuentos, poemas, dibujos (entre los que se destacan las calaveras y los autorretratos) y se emborrachó hasta olvidar el vértigo de haber nacido. A continuación traemos dos vídeos en los que Sáenz lee textos de su autoría, otro con un fragmento de su sepelio en 1986 en La Paz, y, finalmente, una muestra de sus dibujos:

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The weeping song, 22 años de una canción llorona

Hace 22 años, Blixa Bargeld tocaba la guitarra y cantaba en The Bad Seeds junto a Nick Cave. Hace 22 años sacaron la canción The Weeping Song, una melancólica melodía en la que el padre le explica a su hijo la terrible naturaleza de la tristeza humana. Hace 22 años, Blixa fue el papi de Nick Cave y ambos remaron su bote, tratando de alejarse de tanta lágrima y aún navegando en un océano de lágrimas, cantando una canción para llorar. La cara del papi de Nick Cave estaba mojada, aparentemente también estaba llorando, entonces el hijo se disculpa, nunca pensó que lo había herido tanto. Y, sin embargo, ambos en la lejanía del lago, alumbrados solo por la luz de la luna, parecían -como gustaban decir en sus entrevistas- un par de negociantes gays en una discoteca.

¡Feliz cumpleaños, lagrimitas!

Que los cumplas… llorando mucho.

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El escritor realizado, por Humberto Dib

EL ESCRITOR REALIZADO

HUMBERTO DIB*

Después de muchos años de recorrer editoriales y agentes literarios sin ningún éxito, creyó que había llegado el momento de reconocer su fracaso, pero el escritor no quería morir sin dejar su huella en el mundo artístico, no era justo que su nombre terminase -ignoto- en las necrológicas del diario de su pueblucho. No, su suicidio tendría que ser un manifiesto descomunal, cargado de simbolismo dramático, como así también la carta de despedida, la cual debería ser brillante, trágica, conmovedora. Suicidio y nota de despedida: eso sí que sería recordado. Comenzó con la tarea que consideró más fácil. Escribió cuatrocientas setenta y dos cartas en un año y tres meses de febril actividad, pero, a pesar de la excelente calidad de las mismas, ninguna le pareció que estaba a la altura de sus sentimientos o de su nivel como narrador. Una mano amiga le allanó el camino: a hurtadillas le sustrajo el material y lo llevó a decenas de editoriales. Tusquets, Anagrama y Alfaguara en seguida se interesaron por el trabajo. La puja la ganó Anagrama que publicó el libro de inmediato. En poco menos de cinco meses, El escritor realizado -así se llamó la obra- llegó a las cinco reediciones y vendió más de cuatrocientos mil ejemplares. Superaba así las últimas producciones de Martin Amis, Roberto Calasso y Michel Houellebecq, todas juntas. Sin embargo, el escritor aceptó el éxito con una frialdad pasmosa. Un año después murió de manera extraña, ya siendo famoso y reconocido mundialmente, pero no dejó ninguna carta de despedida. Si fue suicidio o no, hasta ahora la policía no tiene elementos para determinarlo.

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Cuando llovió gente

Cordwainer Smith ha sido uno de los escritores de Ciencia Ficción más respetados de los últimos tiempos. Su carrera como especialista en guerra psicológica y sus trabajos para el estado norteamericano, han entrado a formar parte de ese gran mito. Aún en el mundo hispanoparlante no es conocido de manera profunda, salvo por los aportes que ha hecho el ensayista Pablo Capanna. A continuación, un relato de Smith, extraido de «Los señores de la instrumentalidad I»:

—¿Imagina usted una lluvia de gente en una niebla ácida? ¿Se figura miles y miles de cuerpos humanos, sin armas, acorralando a los monstruos invencibles? ¿Puede usted…?
—Mire… —empezó el reportero.
—¡No me interrumpa! Usted hace preguntas tontas. Le digo que yo vi al Goonhogo. Vi cómo tomaba Venus. ¡Pregúnteme sobre eso!

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Hijos de Maro (doceava entrega)

Por Enrique Pagella

Esta es la decimosegunda entrega de «Hijos de Maro», si no has leído alguno de los anteriores episodios, oprime sobre el número correspondiente: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10,11

 

 

Mientras el Necesario escuchaba el siseo que producía la cajita de madera cada vez, su relato estorbado se perpetuaba en mí. Asido quizá por el sonido o tal vez por la maravilla de la esplendete cajita, el Necesario iba y venía ceñudo, meneando la cabeza, desatendido de mí y del cuadro de las Iotas y sus discos de fuego, que ardía en mi mente, cada vez atizado por los fulgores del áureo desierto que nos rodeaba. No resultábame difícil verlas con precisión al cerrar los ojos. Bastábame con entender la figura que se formaba en el interior de mis párpados. Vivaz la imagen pintábaseme entonces en el sentimiento y veía a esa magnífica mujer Iota como si fuera una evocación de mi pertenencia. Veía también al hemiciclo de globos encendidos atrás de la danzarina. Un inmenso rectángulo esplendente cuya disposición interna variaba. Las distintas figuras que se formaban en el hemiciclo gracias a la disminución o al aumento del brillo de las esferas, consistían en signos que se desplazaban súbitos sobre toda la superficie luminosa. Las acontecidas estrellas en el cielo nocturno se me fundaban tenues, opacadas por el imperioso resplandor del ejército enemigo. Inmóviles, como sombras o cactus, los hijos de Maro espectaban la maravilla. Todo el cuadro veía yo a partir del fulgor desértico latiendo en el interior de mis párpados. Pero al sentir cada vez un filo punzante en la nariz, abría los ojos. El filo punzante era de la uña del gran pulgar del Necesario que me examinaba desafiante.

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Tolstoi según los soviéticos

La versión soviética de Tolstoi es desconocida para quienes habitamos el otro lado del mundo. Les traemos un documental hecho en el antiguo sueño socialista llamado URSS sobre uno de los escritores que han sido sinónimo de la literatura rusa:

 

Lo nuevo de Symphony of Science: Our Biggest Challenge (letra en español)

El músico y productor John D. Boswell en anteriores oportunidades había puesto a rapear a Bill Nye y a Stephen Hawkins, a cantar baladas a Richard Feynman junto a Carl Sagan, y a animar la fiesta a Neil deGrasse Tyson; esta vez crea una nueva sinfonía en la que comparten micrófonos Bill Nye, David Attenborough, Richard Alley y el escritor de cifi Isaac Asimov. Juntos hacen una sola voz para generar conciencia sobre el gran reto que representa el cambio climático.

Letra en español:

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Ali G propone libros

Ali G es uno de los personajes que más se han identificado con su intérprete, Sacha Baron Cohen; en el show de Ali estuvieron presentes personajes como Gore Vidal, Buzz Aldrin y Noam Chomsky. A continuación, les traemos el episodio en el que busca una editorial que apoye alguna de sus ideas entre las que se destaca un libro-vibrador:

Pelea en gelatina entre las top model de la cultura mundial

La intelectualidad mundial se remeció hoy día cuando Paulinho Coelho aseveró que él es el intelectual más importante de o maior país do mundo. Se han preparado para este fin de año una serie de combates en gelatina entre las distintas vedettes para dirimir el cetro de la top model intelectual. Desde Mil Inviernos les deseamos suertes a todas las participantes. Ahí sí, como dijo Don Romulo, «que gane la que más se de en la jeta.» Esta es la grilla de combates.

1- La peruana Vargas Llosa contra la francesa Lipovetsky:

Miss Perú

Haciendo gala de la belleza arequipeña, Madame Vargas Llora se enfrenta a la putain Lipovestky que la mira despectivamente, fumando un cigarrillo,  desde su ágora postmoderna.

Putain Francesa

2- Slavoj Zizek contra Paulo Coelho

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