Más allá del lenguaje: El amor y el Apocalipsis para Raúl Zurita
Tanto soñé contigo,
Caminé tanto, hablé tanto,
Tanto amé tu sombra,
Que ya nada me queda de ti.
Sólo me queda ser la sombra entre las sombras
ser cien veces más sombra que la sombra
ser la sombra que retornará y retornará siempre
en tu vida llena de sol.
Robert Desnos
Ante la urgencia del amor, poseídos por ese Dios que nace en el estertor de moribundo, el artista es aquella persona que atraviesa el infierno y en el extremo de la crueldad llega al extremo de la delicadeza, fijo ante ella, como un troyano ante la absoluta hermosura de Helena.
<He estado en el infierno y he vuelto, y déjame decirte, fue maravilloso> Louise Bourgeois
Si el hombre no tuviera fecha de expiración, no amaría, por esta razón los Dioses no aman, sino traman conspiraciones entre razas extraterrestres.
‹‹Te ofrezco la lealtad de un hombre que nunca ha sido leal›› Borges
Raúl Zurita lee salmos, poemas, escucha con picardía chicha a Leonard Cohen, para exponer la íntima relación entre Amor y Apocalipsis.
‹‹Mi corazón es el país más devastado›› Ungaretti
Tanto el infierno del dolor como el cielo del amor exceden las palabras: cierran un poema.
Impresiones quiteñas. Por Julián Andrés Marsella Mahecha
Julián Andrés Marsella Mahecha sueña mucho y, entre la maraña onírica, se encontró aterrizando en la grandiosa Quito. Venía de Bolivia y, como uno andino furioso de lo puro triste, se ha adentrado en la consecución de un poema que circula por los procelosos caminos de la decepción y el encono amoroso: tiene fijación con los hombres que quieren morir a como dé lugar. También es un homenaje al gran futbolista boliviano que se ahorcó con una corbata: Chocolatín Castillo, el cacao más amargo de las cordilleras terrestres:
Impresiones quiteñas
Cuando Chocolatín se ahorcó con la corbata del banquero
te avizoré, Quito, desde los imperiales templos bolivianos
Caminé hasta tus alturas, descendiendo cual cóndor intoxicado
y caí, envuelto en espumaraja, en tu regazo frío
Se escuchará un clamor
cual bufido de cóndores muertos
En él, estaba sobre una cima, agarrado a un cóndor
Que le señalará el sur
a los palacios imperiales de Chocolatin Castillo
Desde Pichincha hasta el alto Bolivia
se riega la desdicha de ser un marica sin culo
Una vieja nave extraterrestre en los andes
como el humo de un amor cremado
en el mercado artesanal de las decepciones
se pliega a los sueños marcianos
de los escasos negros tristes que quedan
un anuncio de silencios es la respuesta
a las plegarias hechas desde la vieja cuna
de Manco Capac
mi Manco es Capac
General: Un poema dedicado a Ríos Montt, prohibido en Guatemala durante los años 80
General es un poema del poeta y periodista guatemalteco Manuel José Arce, quien, debido a las fuertes críticas al gobierno, tuvo que exiliarse de su país durante los años 80 a Francia, país en el que murió a mediados de esa década. A pesar de que el poema General fue prohibido en Guatemala durante la dictadura, cabe la duda si el texto se dirige específicamente a Ríos Montt, o si abarca a todos los generales del mundo, incluido el General homónimo del poeta, el General salvadoreño Manuel José de Arce y Fagoaga. Rescatamos este poema al no perder vigencia, en especial teniendo en cuenta los actuales eventos en los que a pesar de que el General Efraín Ríos Montt fue hallado culpable por genocidio, la corte de su país ha desacatado el fallo alegando problemas técnicos del juicio.
GENERAL
General
-no importa cuál,
da lo mismo,
es igual-
Para ser General
como usted, General
se necesita
haber sido nombrado General.
Y para ser nombrado General,
como usted, General,
se necesita
lo que usted no le falta, General
Usted merece bien ser General,
llena los requisitos, General.
Ha bombardeado aldeas miserables,
ha torturado niños
ha cortado los pechos de las madres
rebosantes de leche,
ha arrancado los testículos y lenguas,
uñas y labios y ojos y alaridos.
Ha vendido mi patria
y el sudor de mi pueblo
y la sangre de todos.
Ha robado, ha mentido, ha saqueado,
ha vivido
así, de esta manera, General.
General
-no importa cuál-
para ser General,
como usted, General,
hay una condición fundamental:
ser hijo de puta,
General.
Aspecta Medusa de Dante Gabriel Rossetti
Este es un poema a una pintura hecha por el mismo autor del poema: el prolífico y reconocido artista inglés, de origen familiar italiano, Dante Gabriel Rossetti. La modelo de la pintura es la misteriosa Alexa Wilding, quien le robó el corazón a Henry Treffry Dun, asistente del pintor. Estas «relaciones libres» eran comunes dentro del círculo de la Hermandad Prerrafaelista.
Wanda Uribe Villa
Aspecta Medusa por Dante Gabriel Rossetti
ANDRÓMEDA, salvada y esposada por Perseo
Anhelaba cada día ver la cabeza de la Gorgona;
Sobre una fuente que él sostenía, le ordenó inclinarse
Y reflejada en la onda fue sin riesgo vista
La muerte en que ella vivía.
No dejes que tus ojos sepan
Cualquier cosa en sí prohibida , empero
Aquello alguna vez vez debió salvar lo mismo como matar: pero deja que
Su sombra sobre la vida sea suficiente para ti.
Análisis del poema «Madre» de Carlos Oquendo de Amat por Leonardo Bolaños
Poema Madre:
Tu nombre viene lento como las músicas humildes
y de tus manos vuelan palomas blancas
Mi recuerdo te viste siempre de blanco
como un recreo de niños que los hombres miran desde aquí distante
Un cielo muere en tus brazos y otro nace en tu ternura
A tu lado el cariño se abre como una flor cuando pienso
Entre ti y el horizonte
Mi palabra está primitiva como la lluvia o como los himnos
Porque ante ti callan las rosas y la canción
Carlos Oquendo de Amat ( Puno, Perú, 17 de abril de 1905 – Guadarrama, España, 6 de marzo de 1936)
Comentario:
Gioconda Belli en Bogotá

Foto: Jorge Mejía (cc. 2.0)
Gioconda Belli en la Facultad de Artes ASAB
Gioconda Belli, poeta y novelista nicaragüense hará presencia en la Biblioteca Antonio Nariño de la Facultad de Artes ASAB, este viernes 1 de marzo de 2013.
La poetisa es considerada una precursora en la renovación de la poesía de su país. Tiene un marcado acento erótico que impregna buena parte de su obra, aunque la última producción denota una gran preocupación por los cambios políticos de su patria.
“Vestidos de dinamita”
“ Me tengo que ir a comprar las pinturas con las que me disfrazo todos los días para que nadie adivine que tengo los ojos chiquitos (como de ratón o de elefante). Estoy yéndome desde hace una hora pero me retiene el calor de mi cuarto y la soledad que, por esta vez, me está gustando y los libros que tengo desparramados en mi cama como hombres con los que me voy acostando, en una orgía de piernas y de brazos que me levantan el desgano de vivir y me arañan los pezones, el sexo, y me llenan de un semen especial hecho de letras que me fecundan y no quiero salir a la calle con la cara seria cuando quisiera reír a carcajadas sin ningún motivo en especial más que este sentirme preñada de palabras, en lucha contra la sociedad de consumo que me llama con sus escaparates llenos de cosas inalcanzables y a las que rechazo con todas mis hormonas femeninas cuando recuerdo las caras gastadas y tristes de las gentes en mi pueblo que deben haber amanecido hoy como amanecen siempre y como seguirán amaneciendo hasta que no nos vistamos de dinamita y nos vayamos a invadir palacios de gobierno, ministerios, cuarteles… con un fosforito en la mano.”
Gioconda Belli
Ernesto «el che» Guevara lee un poema de César Vallejo
Lo escrito tiene vocación de permanencia y, como todo lo que pervive, muta. Los versos memorables son virus que se infestan en distintos contextos y toman significaciones insospechadas para el que los escribió (quien, quizá, no haya pensado significado alguno). «Los heraldos negros», uno de los poemas más conocidos de César Vallejo, no ha podido escapar de esta suerte; en 1965 Ernesto Guevara, alias «el che», se grabó leyéndolo y lo entregó como una despedida a su mujer. Muchos años después, el director Tristán Bauer hizo un documental llamado «Che, un hombre nuevo» en el que recuperó la grabación y colocó imágenes de guerra que, por momentos, tapan lo que dice el revolucionario. Con el extrañamiento y la desorientación del científico que hace un virus y que lo ve transformado en una pandemia tímida con respecto a lo que él imaginó en su laboratorio, César Vallejo escucha su poema:
Un poema inédito de Fogwill, la máquina-maquinista
Fuente: http://enriquepagella.blogspot.com/
Fogwill está en un cementerio de chatarras, mandando señales impresas en algún papel que se hacen pasar por viejos textos, inéditos y dedicados a otros armatostres ancianos o muertos. Fogwill no ha muerto. A continuación les presentamos unos versos que el maquinista-máquina Fogwill le dedicó a la máquina-poeta Zerlarrayán:
En el bosque de pinos de máquinas
Máquinas vastas, máquinas fastuosas, máquinas enamoradas de su trivial reiteración cíclicas, lineales o iterativas: igual, indiferentes a la finalidad que les reclaman
órganos imantados por una sobrecarga de fines, medios, causas y condiciones que nadie imputaría
a la voluntad sus creadores
A los 72 años de Bruce Lee, poema de un sol agonizante
Hace 72 años nació Bruce Lee, un gran maestro que, a pesar de su breve vida (murió a los 32 años), irrumpió en el cine y en el imaginario cultural de Occidente como una de las figuras centrales de las artes marciales y China. Una de las facetas poco conocidas de Bruce Lee fue como poeta. Hoy lo recordamos con el poema «Un sol agonizante»:
Un sol agonizante
Bruce Lee













