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Francisco de Quevedo y los géneros de hombres y lectores en el mundo

Quevedo

En 1607 Francisco de Quevedo escribió «El alguacil endemoniado», uno de los escritos que habrían de comprender el memorable volumen «Los sueños» que se publicó hasta 1627; este libro comprende todos los juicios, rechazos y aprobaciones del autor de «El desengaño de las mujeres» y se ha constituído en una pieza con visos fantásticos dada la eliminación de una narrativa en donde se le de preponderancia a lo verosímil.

En cada uno de los cinco sueños hay una nota dirigida al lector, la cual siempre varía y contiene algunas de las hebras que conformaron el tapiz de la escritura de Quevedo y su visión del mundillo de las letras. Les presentamos un extracto del escrito dirigido al lector de «El alguacil endemoniado»:

Al pío lector

Y si fuéredes cruel, y no pío, perdona; que este epíteto natural has heredado de Eneas; y en agradecimiento de que te hago cortesía en no llamarte benigno lector, advierte que hay tres géneros de hombres en el mundo: los unos que, por hallarse ignorantes, no escriben, y estos merecen disculpa por haber callado y alabanza por haberse conocido; otros, que no comunican lo que saben, a estos se les ha de tener lástima de la condición y envidia del ingenio, pidiendo Dios que les perdone lo pasado y les enmiende lo por venir; los últimos no escriben de miedo de las malas lenguas; estos merecen represión, pues si la obra llega a manos de hombres sabios, no saben decir mal de nadie, sí de ignorantes, ¿cómo ´puede decir mal, sabiendo que si lo dice de lo malo, lo dicen de sí mismos, y si del bueno, no importa, que ya saben todos que no lo entienden?

Las muertas de Ciudad Juárez

juarez

¿Quién las asesinó? ¿Son los asesinatos obra de un asesino serial o de una banda criminal? ¿Cuántas personas se necesitan para matar 700 mujeres? ¿Por qué fueron sus cuerpos abandonados en los sitios donde aparecieron? ¿Por qué la respuesta de la policía y del gobierno ha sido tan pobre? Estas son algunas de las preguntas que han intentado responder, sin éxito, investigadores, periodistas y escritores sobre las cerca de 700 mujeres que han sido asesinadas en la Heróica Ciudad Juárez desde 1993.

Tal es el desconcierto que ha generado la historia de esas mujeres –violadas, mutiladas, asesinadas, abandonadas en desiertos, basureros o lotes baldíos– que se han convertido en el tema central de libros, como el célebre 2666 de Roberto Bolaño y en el eje central de documentales como Señorita extraviada (2001) y Bajo Juárez, la Ciudad devorando a sus hijas (2006) que han intentado mostrar al público la historia de la ciudad, de sus mujeres asesinadas y desaparecidas y de sus familiares. Leer Más…

Cosmocápsula de festejos

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Cosmocápsula,  la Revista de Ciencia Ficción Colombiana,  cumple 5 años y así  llega a su décimo número.

Felicitamos a todo el equipo de Cosmocápsula por esta empresa de naturaleza fantástica que es la  de preservar una  revista virtual.

Sobre el haber alcanzado el décimo número, el editor David Pérez Marulanda escribe:

En lo personal, creo que este número es el que afianza nuestra continuidad, el que muestra que las energías nos alcanzarán para otros diez, para otros muchos números por venir, cada vez más fuertes, más constantes.

David Pérez Marulanda, Director de Cosmocápsula.

David Pérez Marulanda, Director de Cosmocápsula.

Leer:

 Editorial ¡Son diez!

Y para festejar los cinco años, el escritor y co-editor de Cosmocápsula, Dixon Acosta Medellín, hace una entrada en El Espectador en donde cuenta la experiencia sobre  la realización de la revista y menciona algunos de los colaboradores e ideas que impulsan este proyecto. Para Acosta el hecho de que la revista sea de carácter virtual ha hecho que se salga afortunadamente de sus fronteras y tenga colaboraciones y visitas de otras partes del mundo interesadas en el género. Pero por otra parte, iniciativas como Cosmocápsula y (agradecemos enormemente la mención) Mil Inviernos son prueba de la solidez de la ciencia ficción entre sus cultores y seguidores en Colombia.

Cosmocápsula, hace parte con otras iniciativas como Mil Inviernos, de un momento interesante en la historia de la ciencia-ficción colombiana, que se resiste a ser una relación de momentos espontáneos y puntuales para consolidarse como realidad permanente.

Leer:

COSMOCÁPSULA, UN FELIZ VIAJE EN EL TIEMPO

Este último número de Cosmocápsula además, entre otras cosas, contiene el cuento Ciudad de Jauja, de Luis Cermeño, editor de la casa invernal.

Leer: Ciudad de Jauja. 

Brindándole éxitos y contentos de aportar junto a ellos para el vuelo de la ciencia ficción en Colombia les cantamos las mañanitas.

El fútbol y el silencio, historias de primera comunión

primera comunion

La primera comunión es un ritual central en la vida infantil en Colombia así como en los países de tradición Católico Romana. Por medio de este ritual los niños entre 7 y 11 años se comprometen –la mayoría sin ser conscientes de lo que hacen– a cumplir con los mandamientos y dogmas de la fe cristiana y de la religión católica, apostólica y romana. En Colombia la costumbre dicta que al terminar la ceremonia eclesiástica se debe proceder a una fiesta en la que se ofrece comida y se tolera el consumo moderado de alcohol. Hace un par de semanas asistí a una de estas celebraciones. En este post describo brevemente las características de esta extraña celebración y narro dos historias que escuché allí. La primera es la historia de un joven dark y la segunda es la historia de la confesión de un escritor adulto.

¿Y dónde está Jesús?

La primera comunión es un ritual sacramental de la iglesia católica, que se practica mayormente en los países con mayor incidencia de la religión católica en Europa, Centro y Sur América. En este ritual una persona recibe por primera vez recibe la comunión, es decir el cuerpo y la sangre de Jesucristo. En Colombia este ritual se realiza popularmente de manera colectiva cuando los niños tienen entre 7 y 11 años. A los niños se los junta en la iglesia del barrio o en los colegios que ofrecen una instrucción católica en cuarto o quinto de primaria para instruirlos y llevar a cabo el rito. En nuestro país después de la ceremonia eclesiástica la familia del niño ofrece una reunión en la que a los convidados se les ofrece comida y aunque no es la idea, los mayores pueden consumir bebidas alcohólicas con moderación. Leer Más…

Ascenso y Delirio Marica: reseña al Tríptico de Verano y una Mirla por Felipe Orellana Baeza

 Via: CINOSARGO.COM 

http://mordor.cl/producto/triptico-de-verano-y-una-mirla/

Ascenso y delirio marica.

Sobre Tríptico de verano y una mirla

(Cermeño – Escovar – Marsella)

por:  Felipe Orellana Baeza

Un escritor mediocre hierve en su insaciable apetito marica y ni los genios del Baldor se salvan. Las palabras agonizantes de un rey a su hijo: entrégate a mi como yo lo hice con mi padre, así lo dicta la corte. Bogotá se remece y deja escapar una antigua civilización enana, mientras un charro lucha por su vida en las ruinas de una ciudad sexualmente violenta. Un ave aprende qué es el amor de la única forma posible: sufriendo. La tormenta rosa envuelve cuanto encuentra a su paso y arrastra al lector con ella. Los relatos de Tríptico de verano y una mirla, repletos de personajes que buscan defraudar cuanta certeza tengan, se levantan sobre el delirio y el absurdo como la jugarreta impredecible que debe ser la literatura cuando quiere explotar en la cara. Las historias parten al borde de un precipicio y la primera palabra es un paso seguro hacia delante.

Una jeringa llena del antídoto a la abulia: un virus.

¿Cuál? El predicado por Burroughs en la Interzona.

Pero, ¿a quién le interesa ese viejo maricón que escribía en inglés, si tenemos tanta loca arrebatada en nuestro continente? No olvidar el barroco trolo de Copi, de Osvaldo Lamborghini, de Vallejo, de Reinaldo Arenas o Lemebel. Y si quitamos el componente homoerótico, tenemos la locura de Aira, de Emar, de Caicedo, de Rafael Chaparro, entre tantos.

Y ahí entra Marsella con su libro.

Pues, en estos textos escritos a dos manos, es su voz asesina-creadores quien rompe el cascarón para surgir vaporosa entre los mocos. Marsella, el alter ego colectivo de Cermeño y Escovar, define los cuatro relatos presentes en el libro, además de protagonizar uno. Su obtuso espíritu ficticio corretea por los rincones de todos los cuentos, dejando estelas de una épica mutilada y sampleando su historia en cada uno.

El ser creado por Cermeño y Escovar, al igual que el resto de sus personajes, se acerca más al viejo Prometeo que al moderno. Y con la patota de monstruos a la siga, ofenden el decoro buscando algo que es capaz de destruirlos. ¿Qué? El placer, el amor, la desidia, en fin, la libertad.

Y cualquier persona cuerda se condenaría por ella.

Tríptico de verano y una mirla

Cermeño – Escovar – Marsella.

Editorial Cinosargo, 2012.

(Este libro fue publicado también por Editorial El Zahir, 2011 y Editorial Mil Inviernos) 

Mil cazamientos

Por Rocío Sala Espiell

cazadores

Se sentó detrás de un árbol a esperar. Según lo que le habían dicho faltaba poco para aquella persona saliera de la ducha y se vistiera delante de la ventana, como las últimas tardes alrededor de las cinco, o seis, después de ejercitarse en el sótano. Desde afuera podía escuchar el metal de las pesas chocando, el ruido a trabajo, las quejas por el esfuerzo, sentía hasta el sudor de su frente. Miraba a cada lado, tenía que asegurarse de que nadie la viera. Salió de la ducha sin ponerse la toalla: le colgaba algo del cuerpo. Se paró de un salto y se golpeó la cabeza contra una rama. Él no era él, tal como le habían avisado. Se acercó lo más que pudo a la ventana: tenía un cubo de seis centímetros por lado, colgando por medio de dos cables, del costado derecho, a la altura de las costillas. Cada vez era más difícil diferenciarlos, pero eso ya lo había visto en otros, no necesitó ver más. Empezó a correr en dirección a su casa, que quedaba a pocas cuadras, y al entrar la interceptó su madre:

-¿De dónde venís tan apurada? –Le preguntó al verla atravesar la entrada, con la respiración agitada.

Cerró la puerta y fue hasta la cocina a agarrar un vaso con agua. No podía hablar.

-¿Otra vez Angélica? –La siguió y le zamarreó el brazo, haciendo que volcase–. Dijimos que íbamos a dejar de hacerlo.

-Dijiste, mamá –refutó sin mirarla y tomó el agua de un sorbo.

Tenía el pecho agitado, sentía que el corazón estaba a punto de estallar. Volvió a llenar el vaso y a vaciarlo. Dio media vuelta y se dirigió a las escaleras; inhaló profundo y las subió a los saltos.

-¡Basta Angélica! –Gritó desde el primer escalón–. ¡Tenemos que parar!

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Una microselección de microrrelatos

mil y una

Tenemos el gusto de presentarles una selección de microrrelatos escritos por Edwin Bonelo (@edwinbonelo) quien, desde hace años, trabaja el género:

 

Entre-vista

Ah, ¿el ojo de Dios? Claro, sale todos los dieciochos de agosto, como a las dos de la mañana, por allá detrás de ese cerro; da la vuelta arriba y se esconde al otro día, aunque con el sol se pierde, o de pronto tal vez cierra los párpados por tanta luz. Yo no creo en pendejadas, pero uno no puede desconfiar de lo que ve y a mí nadie me quita de la cabeza esa figura mirándome, viendo todo sin parpadear, mareando con todas las vueltas que da y los colores que bota. En una cosa complicada, porque yo le puedo decir muchas cosas que le veo, pero hasta que uno no lo vive no lo siente, ni palabras hay para contar esos calores, esos fríos y esas luces que a uno lo envuelven cada año. Por eso nunca fallo, y con paciencia llego hasta esta orilla y me paro ahí, donde está el palito clavado en el suelo, porque si me muevo así sea un milímetro se pierde la vista, como si no me diera permiso de admirarlo como yo quiera.

 

Microrrelato

Buscó en el diccionario, en la robusta enciclopedia de su casa y en la etérea de Internet; escarbó en viejos libros de biblioteca y habló con expertos y profanos. Tarde en la noche, con la cabeza agotada, el optimismo en el suelo y el puño decayendo de ganas, escribió: “¡ya sé!: microrrelato es cualquier mierda”, y se echó a escribir.

El tachón

Del computador a la vieja máquina y de esta al arcaico lápiz. Huyendo del pensamiento fragmentado me adentré nuevamente en el rectángulo vivo de papel. El resultado, una magnífica cantidad de líneas sobrepuestas sobre más líneas borrando, subrayando, escondiendo, rectificando; en últimas, mostrando esa jocosa dialéctica entre la potencia y el acto del pensamiento.

Vistazo

Ya viejo, se entristeció al constatar que la historia de su vida podía leerse sin saltar el renglón.

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Tres cortos poco creíbles

inverosimil

Leucotopia (Francia, 2013), Mrdrchain (República checa, 2010) y The risk not taken (Alemania, 2011) son tres filmes cortos que tienen algunos aspectos en común: los tres son cortos animados que recrean mundos oniricos, habitados por personajes antropomórficos que no hablan. Además los tres son visualmente sorprendentes y tan excéntricos que difícilmente habrían podido ser concebidos en un medio diferente al corto animado. ¿Dónde más, sino en un corto animado, podría uno encontrar historias como la del hombre (máquina) controlado por gallos sin cabeza?, ¿en qué otro género podría uno disfrutar del dilema de un hombre hecho de algo parecido a viruta de madera cuando se enfrenta a las consecuencia de sus decisiones? ¿Dónde mas podría uno acercarse a los problemas a los que se enfrenta un personaje hecho de rodajas y vísceras en su tierra nocturna?

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Malas personas, borrachos y mentirosos: bienvenido al mundo laboral

borrachos

Asli y Pedro son dos personas que se atravesaron en mi vida en circunstancias especiales: a los dos los conocí por trabajo. Pedro y yo fuimos compañeros de oficina el año pasado; sus mentiras y su constante olor a frutas le merecieron un lugar en este post. A Asli la conocí en 2004, compartimos casa como parte de mi programa de voluntariado en Inglaterra y nunca olvidaré su actitud agria. En este post cuento las historias de estos dos personajes, colegas míos, no amigos, y la forma en que se relacionaron conmigo. Solo compartí con ellos un tiempo limitado pero los dos me dejaron lecciones valiosas.

Pedro y el olor a fruta

El año pasado recibí una oferta laboral bastante difícil de rechazar. Alguien que yo conocía estaba buscando un traductor para un proyecto con una empresa importante. El trabajo pintaba emocionante y era justo lo que yo estaba buscando. Después de algunas entrevistas me llamaron para empezar a trabajar. Todo era regocijo y alegría. El plan para el primer día de trabajo consistía en una reunión informativa con el equipo interno y un par de reuniones más para conocer al personal del lado del cliente. Al principio todo transcurrió con normalidad excepto por un detalle. En la primera reunión del día, la sala de juntas en la oficina en la que estábamos reunidos tenía un olor dulzón, penetrante, algo parecido a frutas pudriéndose. Ese olor se me hacía bastante similar al que expele la gente durante el día cuando no se le ha pasado la borrachera. Leer Más…

99 días de masturbación en CholoTube

collagecholotube

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TESTIMONIO EXCLUSIVO PARA MIL INVIERNOS  

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(El autor ha solicitado que lo mantengamos en el más férreo anonimato, por lo que lo mencionaremos como el Cholotuber)

El saxo suena y llegué al día 99 de mi experimento forzado. Todo comenzó con mi divorcio y los ataques de ansiedad que no mermaron pese a que mis uñas sangraban y mis carracas dolían más que después de una noche de cocaína.

Siempre he escuchado que la masturbación es el remedio más rápido para calmar las angustias, el problema es la resaca posterior a la eyaculada. Porque implica dos efectos a saber:

  1. Incremento exponencial de la ansiedad.
  2. Olvido de la sensación masturbatoria y por tanto un fuerte apetito de repetir el acto.

Por estos dos efectos  el ciclo se puede repetir varias veces al día hasta terminar uno como un cadáver con los calzones almidonados.

Suelo ir al psiquiatra una vez a la semana, pero me da vergüenza decirle que a mis 33 años me masturbo como un chiquilín de 12. Este es un secreto que solo puede delatarse por el tamaño de mi antebrazo derecho, tan parecido al de Popeye el Marino.

Siguiendo el consejo de un amigo ingeniero de sistemas y hacktivista que lucha porque volvamos a vivir desconectados, me presté a un experimento sin parangón. Sabía de chiquillos que duraban 99 días sin usar su cuenta de face, lo mío era más radical:  99 días a punta de la célebre red social peruana cholotube.com  

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