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La necesidad del corazón (quinta entrega)

Edison Delgado Yepes, escritor nacido en Ecuador, nos ha permitido publicar, por entregas, su novela “La necesidad del corazón”. Acá podrán leer el episodio anterior.

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Con el tiempo a Tuco se le ocurrió la idea de mandar a construir un gran asador de un tanque partido en dos y ponerse, con su hermano, a vender chuzos, choclos y chorizos por las noches, pero sólo en los fines de semana. Todas las noches la calina del desierto se refrescaba hasta el punto de que los turistas salían a pasear por el malecón abrigados hasta el cuello. En cambio aquel frío era del gusto de las mujeres extraterrestres y una de ellas, una simpática chica de una de las lunas de Júpiter, llamada: XPR899, siempre lo venía a buscar a Tuco con la finalidad de que él accediera a reproducirse con ella, pero Tuco estaba más concentrado en el negocio de darle la vuelta a los chuzos para tener un ingreso extra. Pero fue tanta la insinuación de aquella mujer hermosa, que Tuco no tuvo más remedio, que encargarle el negocio a Pepe Viche y subir al segundo piso de su casa de madera con aquella alienígena tan simpática como exigente. En la cama aquella mujer lo hizo vibrar a Tuco de una manera impresionante y cuando ambos acabaron el acto sexual, ella le transmitió una energía corporal, que lo hizo sentir, al débil enfermo, completamente rejuvenecido, por un par de días. Tuco no sintió con tanta fuerza los achaques del cáncer durante ese lapso de tiempo. Pero siempre que tenía sexo con estas bellas mujeres alienígenas, sentía por varios días, que las piernas le temblaban, como si estuviera su organismo completamente debilitado. La bella XPR899 lo siguió visitando hasta cuando un día le anunció que él iba a ser padre, entonces, se desapareció del mapa, para alivio de Tuco. Por las noches Tuco pensaba en XPR899 y su hijo pero aquel pensamiento no le daba mucha ansiedad ya que aquella criatura no sería un humano de verdad al ser engendrado en el vientre de una mujer de otro planeta.

Nori

Todo lo que vivimos

Las canciones que cantamos

Se perderán en el olvido

Como si nunca las hubiéramos entonado

Las cosas que nos dijimos

Las experiencias que pasamos

Cuando te desmayaste

Cuando le arrojaste el cuchillo a Juanito

Todo, absolutamente todo

Quedará en el olvido

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España, cáliz eterno. Por: Luis Bolaños

España, cáliz eterno

Luis Antonio Bolaños De La Cruz

He querido rendir un breve y tardío homenaje a tanto(a)s combatientes republicanos que siento fraterno(a)s y cercan(a)s, el pasado no puede cambiarse, pero podemos con nuestro género soñar por un momento con circunstancias distintas, motivo por el cual elegí una persona cuya vida me impresionó cuando la leí, lo demás fue fácil, aquí el resultado

Rosario Sánchez Mora "la dinamitera".

Rosario Sánchez Mora «la dinamitera».

Me preguntas ¿qué propósito oculta esa mano momificada sobre el ordenador? Te contaré un fragmento biográfico para explicarlo:

Cuando por fin quedo lista la Máquina Temporal que solo pudo usarse una vez, ya que las ecuaciones señalaban la pérdida de algunos gramos en nuestra dimensión para la transición perfecta a cambio de algunos gramos de allá para que fuera perfecta.

Recuerdo que me preguntaron, cómo su inventor, si en mis reflexiones había seleccionado qué momento de la historia quería visitar para torcer los acontecimientos y mejorar la vida terrible que llevábamos cargados con los errores cometidos y las vilezas practicadas a través de los siglos, con un planeta agonizante y hordas asesinas que recorrían cada paraje para sobrevivir aniquilando. Proferí en seguida: España 1936, y argumente que si deteníamos a Franco las fuerzas del mal tendrían que poner sus barbas en remojo y el mundo florecería distinto; yo mismo viajaría porque mi condición física era cercana a la perfección.

Y si me interrogaban sobre el instante preciso de la intervención, lo tenía también. Sería en el frente de Somosierra, cuando trascurrían los primeros días de la guerra civil; las tropas de Franco asediaban Madrid y ambos contendientes sabían que sería una batalla decisiva; miles de jóvenes españoles ponían sus existencias a disposición de la república, para defenderla y así salvaguardar al mundo de las vicisitudes que lo asolarían si el fascismo conseguía sus propósitos, mozos y mozas marchaban a las trincheras con la convicción de ser representantes de la propia humanidad, destinados a impedir el horrible plan de aniquilación y muerte que pretendían los golpistas y sus aliados nazis y facistas.

Finalmente, la persona sobre la cual giraría el Pilar de Jonbur para evitar la hecatombe civilizatoria, prosperaría en el cuerpo de Rosario Sánchez Mora, la “Dinamitera”; el plan era simple: nos obligaba a impedir que lanzara la bomba que al estallar le arrancó la mano, o por lo menos que no le explotara al lanzarla, pero la correspondencia entre tiempo y materia implicada debería respetarse y conservar su paridad entrópica y poética, ya que tampoco podían perderse las estrofas de Miguel Hernández dedicadas a la guerrera, y por lo tanto ni la mano permanecer pegada en su antebrazo; en ese punto ingresaba yo, así que tras intervenir y salvarla de la deflagración, la atacaba disfrazado de moro, ataviado con un uniforme de las tropas africanas y se la cortaba antes de ingresar al vórtice que me devolvería a mi época (eso si tras dejar representados en un trozo de carne extraída de nuestras cubas de proteìnas, los gramos correspondientes a su mano).

Rosario sin duda era valerosa y peleó duro, me costó cumplir con mi tarea pero lo que no podía imaginar era que faltaría peso (o sobraría que más da) para que funcionara el equilibrio entre las puertas temporales y que esos gramos que provocaron el desbarajuste me lo cobrarían a mí, por ese motivo la mano está agarrotada, porque en su puño quedaron apretados mis testículos y la Máquina Temporal no se pudo utilizar otra vez.

¿… Bufonírico? Por: Luís Antonio Bolaños De La Cruz

Luís Bolaños es el secreto mejor guardado de la ciencia ficción colombiana; incansable divulgador del género y un encomiable escritor.

Hoy compartimos su cuento:

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¿… Bufonírico?

Luís Antonio Bolaños De La Cruz

El origen de esta minificción es un sueño (25.09.13), lo he transcrito casi igual a como lo recuerdo, excepto el final que quizás por la incomodidad de lo que sucedía omití cuando lo relaté en la reunión mensual de Coyllur, ya enfrentado al teclado surgió de inmediato la necesidad de transcribirlo, pero no cabe duda sobre la influencia lovecraftiana, el juego entre el nombre científico y la comedia… y su relación con mi anterior relato “Opciones de Everett”.

Thor & Lupo Asociados (un amigo desde la infancia y yo conformamos todo el equipo) ha tenido la suerte en medio de esta crisis desenfrenada de acceder a dos consultorías.

En la primera debemos identificar en una serie interminable de embalajes casi idénticos guardados en un colosal galpón, aquellos referidos a un tema específico que desconocemos pero podemos reconocer -por las orientaciones impartidas por los contratantes- y fichar por encontrarse ilustrado mediante ideogramas azulados, los cuales aparecen sobre su superficie y se mueven hacia zonas donde no podemos observarlos, su presencia dura un lapso, así que nos quedamos a ver cuando regresan hasta clasificarlos; a medida que lo logramos, los organizamos, empujamos, apilamos y jadeamos, me recuerda mucho al tetris pero sin su precisión obsesiva. No obstante, debemos finalizar en un sólo día, ya que existen otros turnos, quizás tres, solucionando su propio incógnita, que descolocan lo que ya habíamos conseguido, lo cual comprobamos al retornar cada mañana.

La tarea incomprensible y hasta caótica se relaciona, en cierta forma quizás elusiva. con la segunda consultoría, donde realizamos entrevistas a una serie de personas que observaron un OVNI, y tenemos que dilucidar -como si se tratara de un EIA- cuanto ha influido su presencia en el entorno (lo cual nos permite deducir que nadie duda del suceso, tanto que se está midiendo su impacto). Sospechamos que al igual que ocurre en el galpón, hay otros grupos realizando la misma tarea para después comparar, rescatar y completar información tabulable y confirmada dos veces por lo menos.

Las primeras preguntas de los interrogatorios las propongo yo, Thor continúa, suelo cabecear mientras tanto y me extravío, ya que no capto de manera adecuada las respuestas y suelo fabular y ensoñar monstruos. Con frecuencia me sacude y musita ¡Lupo, atento!.

La campiña donde buscamos, identificamos y conversamos con las personas designadas es bonita y plácida, pero hay un vallecito casi al centro que por alguna razón no recibe suficiente luz solar, siempre que nos retiramos (se nos ha ordenado que nos alejemos al oscurecer) nos paramos en el borde, contemplamos las sombras que se congregan en el prado central, cual si una membrana opaca lo ocultara y ambos sufrimos repeluznos antes de proseguir nuestro camino hacia la ciudad.

Por fin tras casi una quincena de esfuerzos, al arribar al depósito comprobamos que nuestra pila no ha sufrido cambios y que las otras tres secciones han liquidado su tarea por el orden que reina; nos alegramos pero al mismo tiempo nos inquietamos porque sospechamos que hoy si podremos bajar al vallecito; un aroma a destino nos envuelve mientras vamos saltando de piedra en piedra por el sendero trazado en la ladera, casi sin percatarnos arribamos a la explanada, siento en el rostro y manos una sensación pegajosa y asimismo áspera que por un instante me ciega, y luego la sorpresa nos sacude: un ET colosal rosa y malva, semejante a un sapo lustroso de enormes nalgas nos espera, sus ojos sin pupila hipnotizan, la punta de una lengua que deducimos poderosa y larguísima se asoma por su hendidura bucal sin labios, incluso adivinamos que nos contrataron para que sirviéramos de alimento cuando la desenrolle.

La necesidad del corazón (cuarta entrega)

Edison Delgado Yepes, escritor nacido en Ecuador, nos ha permitido publicar, por entregas, su novela “La necesidad del corazón”. Acá podrán leer el episodio anterior.

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Tuco Andolini empezó su carrera laboral como vendedor de vehículos y con el lento paso del tiempo llegó a tener su propio patio de compra venta en la calle Panamá en pleno malecón Simón Bolívar. Cuando se graduó de bachiller, en la ceremonia se encontró con un compañero del colegio: el ingeniero Crevecoeur a quien le confesó su temor de no encontrar trabajo y él le dijo que lo vaya a visitar a su patio de vehículos para hablar y convertirlo en comisionista de vehículos usados. A la mañana siguiente Tuco se presentó en el patio, bien enternado, y de inmediato le explicaron el ABC de todo el asunto y lo peligroso, aunque muy tentador, que era el meterse a comprar y vender vehículos robados.

Vender vehículos es una profesión absorbente y llena de azar. Las comisiones son mínimas y el esfuerzo inmenso. Hay meses y meses en los que no vendes ni un solo carrito y las facturas se van acumulando, la preocupación y el estrés se acumulan en la base del cráneo porque hay cuentas qué pagar. Luego, suena el teléfono y aparece una esperanza de venta. Y corres con el vehículo a enseñárselo al posible comprador. En una ocasión tuvo que manejar a Cuenca para enseñar un vehículo al dueño de una librería y conoció a una linda chica de Machala, que vivía mucho tiempo en el Austro, trabajando como mesera de un pub escocés. Katty era huérfana y pronto se había aclimatado al frío y a la putería cuencana. Los serranos tenían una capacidad para farrear mucho más grande que los chicos de Machala que ella conocía. De inmediato ambos quedaron flechados y Tuco la invitó a comer una paella de mariscos en el restaurante del HOTEL LA LAGUNA. Cuando salieron de aquel lujoso restaurant, se fueron a la cama juntos. Ella se llamaba Katty y era rubia, rubia, y tenía unas tetotas bellas y grandes como las de una vaca. Le gustaba fumar maduro con queso y, a veces, en medio del frenesí del sexo, se levantaba de la cama, desnuda, y se ponía, con manos temblorosas, sobre una mesa de vidrio, a armar un maduro, sintiendo cómo le latía fuerte el corazón, esparciendo por toda la mesa tanto la yerba como el químico. Jodía con Tuco tan drogada, que a veces le entraban crisis de pánico porque creía que las avionetas que sobrevolaban el espacio aéreo de ella, estaban piloteadas por policías. Su cordura estaba conectada por un delgado hilo de paranoia a la demencia. Después, cuando Tuco se mataba de la risa de la locura de ella, Katty se percataba de que estaba portándose irracional y se le unía a Tuco en su carcajada. Todo era demencial con ella ya que siempre quería hacer una pausa para esconderse y fumarse un maduro ya sea en un closet, en el baño de un restorant serrano o hasta en la esquina vacía de una iglesia católica cuencana. Ese tipo de actitud era la que le provocaban esas ansiedades paranoicas, que la hacían creerse perseguida y espiada por la policía.

Luego, una noche antes de que Tuco regrese a Salinas, Katty lo llevó a un desfile de modas. Tuco estaba bien trajeado y olía a GREY FLANNEL. El desfile presentó a las chicas más lindas del Ecuador, y Katty había conseguido unas sillas privilegiadas muy cerca de la pasarela. Tan cerca que cuando las modelos pasaban, Tuco podía oler las fragancias que emanaban de sus voluptuosos cuerpos, todos ellos embutidos en caros y extravagantes trajes de noche.

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Palabras de Pat Cadigan sobre Sir Terry Pratchett

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Ilustración de FRUÑO CENCIDO (@frunocencido)

 

 

 

 

Estas fueron las palabras de Pat Cadigan (que en este momento se encuentra en un exitoso proceso de quimioterapia) sobre la reciente defunción del escritor de fantasía Sir Terry Pratchett, quien padecía  desde hace años una rara variante de Alzheimer. En Mil Inviernos nos unimos al luto. Por eso  compartimos las nobles palabras de Cadigan (que publicó inicialmente en Facebook y luego en el blog del cáncer) .

 

Traducción autorizada y publicada con el gentil permiso de Pat Cadigan, a quien agradecemos su obra y existencia.  

Sir Terry Pratchett es un ejemplo de una persona que desarrolló su talento y lo usó para dejar una parte del  mundo  mejor que como la encontró.

Obviamente los libros de Sir Terry fueron un éxito porque eran demasiado entretenidos. Pero eran muy entretenidos porque el espíritu del hombre estaba ahí mismo en todos ellos – y su espíritu tenía un profundo amor por la humanidad, las verrugas y todo. Si esto no fuera así,  no veríamos esta profusión de tristeza.

Hay un privilegio que todos tenemos y es la vida. ¿Qué estás haciendo con la tuya? Nadie espera que cures el cáncer o el Alzheimer o traigas la paz al Oriente Medio; pero si puedes, por favor hazlo (especialmente la parte del cáncer).

Pero si eres como el resto de nosotros —y estás leyendo esto, seguramente como lo estás haciendo— puedes honrar la memoria de Sir Terry haciendo lo que puedes por dejar  tu pequeño rincón del mundo mejor que como lo encontraste, con cualquiera de los dones particulares que puedas tener — escribir, hacer arte, bailar, entender, enseñar, organizar, criar, explorar. Y siempre, amando.

 

Ciencia ficción en un cortometraje de Pablo Riquelme

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Las recomendaciones para dejar de masturbarse pueden ser tan dañinas como cualquier abstención forzosa. La muerte se ensalza con quienes pierden la poca de energía que queda para emitir ensoñaciones en un papel.

En el cortometraje que a continuación les presentamos, el director Pablo Riquelme trata de poner en evidencia todos los trucos que tiene un amante de la ciencia ficción:

 

La necesidad del corazón (tercera entrega)

Edison Delgado Yepes, escritor nacido en Ecuador, nos ha permitido publicar, por entregas, su novela “La necesidad del corazón”. Acá podrán leer el episodio anterior.

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De pronto a Doménica le entraron unas gigantescas ganas de desamarrarle la toalla e introducirse en la boca la flácida pieza de carne que se encontraba entre las piernas de su hombre. Era un deseo tan potente, que todo su cuerpo se estremecía afiebrado por los rápidos y punzantes latidos de su corazón. Sus nalgas le temblaban de deseo y su entrepierna estaba empapada y sentía un calor sofocante que le hacía sentir que todo su cuerpo ardía de fiebre. Se le hacía agua la boca de ganas de chuparle el pene y le atormentaba la mente de deseos de dejarse penetrar por todos lados. Quería cogérselo y masturbarlo hasta que se ponga duro y luego abrazarlo con los labios y chupárselo hasta que se derrame su néctar en su boca y resbale por su garganta para que sus semillas se fundan en su estómago e intestinos. Pero un miedo la paralizaba, una inseguridad a cómo reaccionaría él ante tanta pasión y deseo. No sabía cómo reaccionaría él, tenía miedo a que lo vaya a tomar a mal y se disgustara, pero, simplemente, no podía evitarlo, no podía posponerlo por mucho tiempo más, así que se lanzó a su objetivo y con la mano temblorosa por una mezcla de miedo y deseo le abrió la toalla y empezó a aplicarle un pequeño masaje a la picha de Pepe Viche.

Como sigas pensando así

Recibirás el castigo de los dioses

Te convertirás en un engendro Bíblico

Se te cerrarán las puertas del cielo

Y

Nunca más volverás a ver

El rostro de tu madre

Vive y deja vivir

Pero no me mates

Como no se ponía dura de inmediato y como él se quedaba callado y no decía nada, ya no pudo contenerse más y se abalanzó sobre él para chuparle el pito y de esa manera consumar ese deseo que la quemaba por dentro y que la hacía tan, pero tan vulnerable. La picha de Pepe Viche se empezó a espigar y el glande, rosado, y duro como una nuez, salió y se liberó de la protección del prepucio. Doménica ya no podía más, le temblaban las nalgas por el tremendo deseo de montar encima de Pepe Viche y mientras sostenía la larga y delgada pieza de carne con la mano derecha, aprovechó para sacarse el traje de baño y montarlo a su amigo y amante, hasta que la dura, roja y redonda cabeza de su falo se metió, dificultosamente, dentro de su aguado anito. Así permaneció por un cuarto de hora saltando y saltando sobre la picha de Pepe Viche y gimiendo y abriendo la boca y sudando y teniendo varios orgasmos hasta quedar completamente agotada…

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Soledad OVNI: telegramas del pasado

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Imagen infiltrada por la agencia de inteligencia, al momento en que el sr Landines iba a radicar uno de sus famosos telegramas contrarevolucionarios. Se especula sobre su posible linaje reptiliano.

 El año 2011 fue un año excepcional en la geopolítica, en la que las agencias de espionaje e inteligencia de todo el orbe se dieron gusto desmantelando las tramas y conspiraciones de los enemigos de las patrias de toda índole.  Por supuesto, la literatura no se quedó atrás en esta tendencia global. Se entiende que la literatura no puede abstraerse de la realidad y siempre da cuenta del orden de las cosas en el mundo y ¿por qué no? comprometerse a la mejora de los países y sus sueños sociales.

Es así que hoy reproducimos una serie de telegramas que sostuvo el honorable Doctor Joseph Landaruzi con ese execrable vendepatrias, escritor entrecomillas, Vicente Landines.  Este fragmento hace parte de todo un libro en el que el Doctor Landaruzi, demostrando  un sofisticado aparato hermenéutico, da cuenta cómo a partir de un cuento de ese género yanqui llamado science fiction, el criminal Landines ocultaba toda  una solapada trama para desprestigiar la política de su noble patria La Calera.

Disfruten esta muestra de heroísmo y compromiso social de nuestro gran camarada Landaruzi  y tengan en cuenta que los estamos observando, siempre:

(Nota: en negrilla de labor resaltable: Doctor Landaruzo. En rojo de traición y deshonra: Vicente Landines.)

Recibí su cuento, estimado escritor Vicente Landines

Espero sea de su agrado, Doctor Landazuri. Estaré atento a  sus comentarios.

Interesante, en especial lo que respecta el tema político

¿Tema político?

Asi es

toda la trama que usted ha construído

en torno a las transformaciones

de los Sitchins en Parcerisas

Permítame felicitarlo y confesarle mi cariño, respetado Doctor

ha descubierto lo que nadie en La Calera ha visto.

Caro amigo, poder ver en su cuento las presiones de aparatos paraestatales que diluyen la conciencia de clase es algo sin parangón

Temo por mi vida, y su descubrimiento puede resultarme costoso.

Pero sé que usted se manejará con la discreción propia del talante de un hombre culto como es usted.

Agradezco sus palabras, y no se preocupe, mis ensayos no los lee nadie que gobierne en La Calera

¿Ensayos?

Así es. He hecho un libro en el que analizo, palabra por palabra, el desmantelamiento del aparato ideológico que oprime a su querida patria.

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La necesidad del corazón (segunda entrega)

Edison Delgado Yepes, escritor nacido en Ecuador, nos ha permitido publicar, por entregas, su novela “La necesidad del corazón”. Acá podrán leer el episodio anterior.

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Durante la infancia

El hombre forja su destino

Hay que ver

Hay que ver

Que no se pierda

Ni en la jungla de la locura

Ni en la tempestad

Del vicio

Durante su juventud y adolescencia había fumado mucho y tomado mucho café para amortiguar las terribles preocupaciones financieras que le ocasionaban el negocio de su patio de venta de vehículos, y una dolencia prolongada de helicobacter pílori le había provocado la enfermedad, que pronto lo llevaría a la tumba. Ahora Tuco tenía que alimentarse poco y con mucho cuidado para no experimentar terribles dolores en la boca del estómago y en el colon ascendente. Estaba condenado a morirse de hambre y a comer cereal y fibra y si en alguna ocasión se zampaba un suculento plato de carne de soya muy condimentada luego se sentía mal y empezaba a temer el terrible momento del vómito. Desde que había agarrado el cáncer de estómago, Tuco andaba de puntillas por el terrible sendero arenoso de su vida para no despertar a los síntomas de la muerte o a la muerte misma.

Cuando estos padecimientos ocurrían, Tuco terminaba vomitando todo lo que había ingerido y de esa manera se le aliviaba el dolor.

Luego se dirigía al santuario familiar y se arrodillaba y se ponía a rezar con todas sus fuerzas por las almas del purgatorio, por su propia alma pecaminosa y por la de su corrupto hermano Pepe Viche. Arrodillado ante el altar, de vez en cuando, elevaba su miedosa mirada para ver a la descomunal efigie del santo Vicente Ferrer, que su madre había comprado y mandado a colocar en aquel oscuro rincón de la sala. Tuco le pedía a la santísima imagen que lo aliviara del sufrimiento de su enfermedad, y le pedía, con auténtica fe, que le salvara la vida y lo curara de tan terrible mal. Tuco amaba la vida y no quería morir.

Al fin después de mucho tiempo de vivir sin ningún sentido, Tuco había hallado la fuente y el sentido de la vida. La vida tenía sentido cuando comías con apetito; cuando dormías abrigado para protegerte del frío y cuando tenías sexo con una mujer bonita y que se moría de ganas por tenerte entre sus piernas.

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La necesidad del corazón (primera entrega)

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Edison Delgado Yepes, escritor nacido en Ecuador, nos ha permitido publicar, por entregas, su novela «La necesidad del corazón». Esperamos que disfruten de este nuevo trabajo y agradecemos la generosidad del autor:

 

A la querida memoria de Fernando Luna

  

Tienes poder para recordar a todo el mundo que son personas completamente libres. 

Jack Kerouac

 

Qué solo se está en el mundo sin un amigo con el que sentarse y compartir la bebida. 

John Ernest Steinbeck

 

Tuco y Pepe Viche Andolini salieron de una larga sesión de surf en Paco Illescas. Sus músculos estaban hinchados y cargaban sin ningún esfuerzo sus medianas tablas Gordon & Smith. Pero al rato estaban más cansados. Aquellas tablas GORDON & SMITH los habían acompañado durante su largo aprendizaje en Chuyuipe y Paco Illescas. Aunque Tuco y Pepe Viche corrían de playero, la ola de Chuyuipe era salinera, por lo que desde el principio se enseñaron a correr olas dándole la espalda a la ola hasta llegar a niveles de verdadera perfección. El gran sueño de Pepe Viche era ir a correr la ola del Pipeline en Hawai, al igual que lo había hecho Jeffrey Bhorer. Pero al igual que muchos otros sueños más todo quedó en proyectos y conversaciones grifotas de media noche y nada más.

Después de un largo trayecto de caminata las tablas pesaban más y más y los hermanos Andolini se la cambiaban de un brazo al otro para seguir pujando su peso. El sudor corría por su frente como gruesas gotas y las venas de los hombros y brazos se hinchaban debajo de la quemada piel de surfistas.

Tuco y Pepe Viche, poco a poco, se hicieron expertos en correr olas de espalda en Chuyuipe, en vacaciones; y, en época de clases, corrían olas en Engabao y Montaña.

Eran verdaderos surfistas que corrían olas ya sea en temporada o no.

Ahí, en Engabao, el terror al descoque en una ola que era playera era algo mortal y paralizante. Los hermanos Andolini, simplemente, no estaban acostumbrados a correr olas de playero y siempre que estaban a punto de coger una ola se detenían en toda la concha, completamente paralizados de terror por miedo a ahogarse con la caída.

Perico y Rosendo, que eran dos muchachos más avezados, se burlaban de ellos mientras les daban una lección de surf a los novatos con sus tablas Eddie Bauer de una sola quilla. Los hermanos Andolini no comprendían cómo coger la ola de Engabao, a pesar de que habían aprendido tan bien a deslizarse sobre las olas en el salinero de Chuyuipe. Simplemente los dos se ahuevaban.

Más tarde llegó un verdadero surfista radical llamado GALLETA, que era el papi de todos los que corrían en Engabao y en otras partes más audaces del litoral. Cuando GALLETA corría olas en Engabao era el momento de echarse a un lado y observar el espectáculo. Galleta estaba en su mejor momento deportivo y nadie podía, siquiera, osar comparársele o tratar de coger una ola cuando él estaba corriendo. GALLETA era el king de Engabao. Era uno de los personajes super pesados del amplio espectro del mundo surfer guayaquileño.

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