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"Buche lleno, corazón triste", I festival de relato triste

Mil Inviernos se complace en invitarlos a participar en su primer festival  de relato:

«Buche lleno, corazón triste» 

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Porque la vida es un carnaval, y el sexo puede llegar a ser una experiencia traumática, queremos escuchar, de primera mano, las historias  de nuestros lectores más fervientes, de quienes sabemos que cada coito ha sido una paridera de depresiones sin parangón.

Desanímense y participen contando una historia que contenga todos los ingredientes necesarios para pensar en el suicido como una salida digna pero imposible pues cabe más la ignominia de seguir viviendo para continuar arrodillado, lamiendo los genitales de la puta vida.  Después de haberle practicado el cunnilingus quedará el sabor amargo suficiente para colocar en palabras escritas sus más agrias experiencias.

Los mejores relatos, o sea, los que la institucionalidad literaria considere los peores, serán publicados en este portal multidimensional.  Y los tres que a nuestro parecer sean los más, pero más, tristes que uno se pregunte «¿por qué el autor sigue vivo y no se ha muerto de pena moral?» serán merecedores de una copia de lujo de Arrúllame Ramona.

Recuerden: es menester el aburrimiento, el tedio y la desdicha para que se erija un edificio de desazones que amerite una arrullada de Ramoncita.

Tienen plazo para entregar su trabajo  hasta el 26 de Mayo, día del cacique y mes de la Virgen, la única que quedó en este mundo donde todos se encaman con todos.

Los relatos se pueden remitir a 1000inviernos@gmail.com

Se destetó el aborto de Borges (short story science fiction) nominado a los Hugos

El premio Hugovski Sagarov es entregado a las peores obras de ciencia ficción publicadas en medios impresos, virtuales e imaginarios. Este año tenemos el honor de que un representante de Colombia asistirá a la cita llevada a cabo en Minsk, Bielorrusia. Este relato cuenta con el atractivo de la mentada intertextualidad que tantas tesis provoca en facultades de letras, humanidades y artes. Pedro Sánchez Merlano (miembro honorario del colectivo poético Moras Silvestres) no cabe de la dicha ante la nominación de su trabajo. No podemos dejar pasar esta oportunidad para sentirnos avasallados por la dicha pues uno de nuestros más fervientes colaboradores, entra al parnaso de la literatura de ciencia ficción de Europa Oriental. Pedro Sánchez Merlano quiere ir a Donetsk a rociar bala a cuanto separatista ruso se atraviese en su camino. Como El Manco de Lepanto, nuestro Pedro Sánchez Merlano será un mito gracias a su participación en las batallas más decisivas de este siglo. Recordaremos con mucho cariño aquella entrevista que nos brindó hace más de dos años:

Pedro Sánchez Merlano, un día ante la genialidad literaria.

Ahora disfruten de esta pieza literaria, sin igual y siempre igual, como decía don Álvaro Cepeda Samudio (integrante honorario del tríptico de Álvaros, completado por don Gómez y don Uribe).

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SE DESTETÓ EL ABORTO DE BORGES

Pedro Sánchez Merlano. 

La matriz sicodélica y hecha de mercurio ionizado se había roto antes de tiempo. En su interior el feto que habría de convertirse en el fenómeno literario por excelencia, se hizo aborto. Cabe recordar que a don Jorge Luis Borges le habían dado la progesterona suficiente para generarle mastitis y luego de haberle implantado un útero se aguardaba que pariera un hijo, el culmen de la literatura latinoamericana, teniendo en cuenta que una vez entrado en celo don Jorge Luis fue apareado por don Gabriel García Márquez.

Antes de continuar con mi relato debo hacer notar que este Jorge Luis Borges no era el original, sino uno de los clones figurados por don Campo Ricardo Burgos, en su obra El Clon de Borges, texto que recomiendo a la pléyade de novísimos escritores de ciencia ficción que cunden como la peste negra en Europa por nuestros días.

Vuelvo a mi relato:

La sesión de apareamiento fue de difícil consecución, dado que los senos de don Jorge Luis estaban más escurridos que sus cachetes y sus nalgas semejaban un par de flores secas que harían llorar a don Pablo Neruda (el original, pues sus clones se volvieron malos y tan inteligentes que se hicieron llamar Enrique Lihn, Nicanor Parra y Robertito Bolaño). Pero el feto, que ya se  iba gestando como un profesor lleno de tics nerviosos y comentarios sagaces, solo esperaba que la leche de Gabo hiciera lo que tenía que hacer. De modo que, nosotros, es decir, yo, es decir, uno de los científicos que apoyó este experimento, tuvimos que masturbar al bardo caribeño y depositar el semen en la ranura seca de don Jorge Luis, por medio de la inseminación artificial.

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El síndrome del pedestal (última entrega)

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Les presentamos el último capítulo de “El síndrome del pedestal”, la novela escrita por Ernesto Zarza González, acá podrán leer la entrega anterior:

XXVI.

 

La Divina Comedia. El Cielo VII, de Saturno: Espíritus contemplativos.

 

“Es mejor morir de hambre habiendo vivido sin pesar ni temor, que vivir con el espíritu turbado en medio de la abundancia”.

EPÍCTETO.

 

‘Así –siguió Salas, como si estuviese dictando una cátedra magistral en una importante universidad-, las comunidades agrícolas se fueron formando en sociedades bien dispuestas, en las que el arado, la siembra y la recolección de los frutos fueron parte fundamental de los nuevos centros de poderío que por ende iban surgiendo -Salas se calló un momento, en el cual auscultó a Ortega, con el fin de observar el efecto que sus palabras producían en él; al notar que el otro se encontraba prestándole atención, sin que mediara la menor intención de interrumpirlo, continuó-. Como ve, no sólo para hablar de amor y para enamoriscarse sirve la primavera… de hecho, recuerdo ahora que era la época propicia para poner en movimiento el aparato militar de esos grandes ascendientes de los Estados modernos. Alejandro Magno, Ramsés II de Egipto, Murssilis, del reino Hitita, Hammurabi y Nabuconodosor de Babilonia, Asurbanipal de Asiria y todos los grandes reyes y estrategas militares de antaño tenían que esperar la llegada de los primeros días primaverales para colocar sus tropas en movimiento, de tal manera que las grandes empresas de las milicias se llevaban a cabo en esos días que ensalzan los poetas, en los que los pájaros cantan y las flores aparecen. Por supuesto, en invierno era imposible movilizarse; las circunstancias de índole logística de esos tiempos impedían…

Pero lo que Salas consideraba una educada e interesada atención de su interlocutor no era más que una falacia interpretada con majestuosidad; la urbanidad del periodista le impedía interrumpir una clase magistral, pero su mente, apartada de los lineamientos sociales, lo llevaba a un viaje que estaba realizándose en el país de los recuerdos, como si su protagonista fuera llevado a él por uno de los fantasmas de la obra de Dickens, sólo que, en vez de ser navideños, estos eran primaverales. No en balde el periodista le había dado a leer a su amigo lo que sabía de antemano a él le iba a parecer una muestra de mal gusto y de anorexia de talento; como llevado de un arrebato inexplicable de infantil nostalgia, Ortega, antes de encontrarse con Enrique Salas, memoró las circunstancias que lo habían llevado a la ocasión en la que lo conoció, un día en el que también estaba muriendo el invierno y naciendo la primavera. Sonrió con delectación al recrear en su mente las escenas que acontecieron en el diario estando él afuera; Natalia se las había referido con emoción… ¡Cómo fastidió al bruto de Ignacio Pirobovich!

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El síndrome del pedestal (vigesimoquinta entrega)

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Les presentamos un nuevo capítulo de “El síndrome del pedestal”, la novela escrita por Ernesto Zarza González, acá podrán leer la entrega anterior:

XXV.

 

-Fantasmas que rondan por el Infierno de Dante-. Círculo octavo (Fraude). Aro VIII: Consejeros fraudulentos.

 

“Las acechanzas del mar le parecen remotas a quien sólo escucha el lejano bramido de las olas al quebrarse en la playa”.

AMBROSE BIERCE, ‘El monje y la hija del verdugo’.

 

            Una tarde de finales de verano Enrique estaba muy sosegado en su apartamento leyendo un libro de arqueología, ‘La resurrección de las ciudades muertas’, de Marcel Brion, cuando oyó que el acuciante timbre de su apartamento deseaba anunciarle la llegada de alguien imprevisto, que había arribado sin hacer la previa llamada telefónica de rigor. Se asomó al balcón, aunque sin dejar que la persona (visitante ocasional) que lo necesitaba lo viese; pensaba que podía ser Rosa María quien llegaba a interrumpir su momento de sosiego. Para su sosiego, era Carolina. ¡Carolina! Le sorprendió que ella llegara a buscarlo; a pesar de no pretenderlo, era curioso: optó por recibirla. Pensó que ella tenía noticias de Mateo.

Pronto pudo percatarse de lo equivocada que era su suposición. Ella quería saber si él, como amigo de Mateo, tenía noticias suyas; andaba perdido. Habían pasado unos días, casi veinte, desde la última vez que vio a su querido Mateo (en quien, según lo que Enrique pensaba, ella veía cualidades que lo unían con su padre, de quien todavía estaba enamorada); le preocupaba que él no se hubiera comunicado con ella. Fue a “Mi Recoveco” buscando alguna razón, pero todos la recibieron agriamente, como si ella fuera una policía indeseable, como si fuera una soplona. De mala gana le hablaron, muy poco le dijeron; nadie había visto a Mateo en días, de la misma forma que a Lucas. Le dijo a Salas que no le afectaba que la trataran peor que a un perro callejero, por lo cual determinó ir todas las noches hasta que supiera algo de Mateo. Lo amaba demasiado; no le concedía importancia alguna al largo viaje que debía hacer desde Berazategui, en el sur del cono urbano bonaerense, ni al dinero que gastaba en pasajes de tren o de colectivo. Quería saber algo de Mateo. Necesitaba saber algo de Mateo. Leer Más…

Giro de gorrión infernal

Gorrión

Nuestro campeón, Diosinteo Weimar Morales, heredero natural de los púgiles avichuchos llenos de heavy metal y nostalgias golondrinas, nos hace llegar este poema dedicado a una risueña y coqueta mujer, tan lejana como el susurro de un muerto:

Giro de gorrión infernal

En los meridianos de tus alucinaciones cyberpunks

mientras maceras las piedras de cocaína

Mis arrebatos de angustia por tus mulos

abrevan nostalgias de viejas canciones muertas.

¿Son los cadáveres de tus lástimas?

o

¿Los cuerpos de extraños budistas divisados desde tu cuartucho neoyorkino?

Te vi como puta arrocera

sembradora de cereales bajo aguaceros de Napalm

Aprovechaste tu dolor de madre sin hijos vivos

para hacerte un lugar en el parnaso de las poetizas del norte de la ciudad.

Y me viste a lo lejos

 ignorándome

olvidando nuestras noches de sexo arropados con cantatas de Mahem.

Te has ido

Te fuiste aunque durmieses en mi lecho.

Te has ido

y yo sigo entonando canciones de pájaros ligeros

a punto de levantar el último vuelo de mi corazón en llamas.

Un águila eleva un himno nocturno

es el grito de la libertad que irrumpe las tinieblas como un rayo eléctrico.

Se ha quemado el cromo de nuestros ensueños

y tu allá, distante y fugitiva

con tu verga colgando

tan dura como tu cara cuando esnifas.

Fuimos amantes hasta ayer.

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Estudios de Lexicografía, una nueva revista de divulgación

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Nos complacemos en presentarles el primer número de la revista de estudios lexicográficos hecha por el grupo Las dos vidas de las palabras. El propósito de esta publicación es  divulgar distintas investigaciones hechas en diferentes lugares del mundo. En este proyecto también se publicarán libros en formato de papel con temas como la lexicografía del deporte. Esperamos que, de ahora en adelante, esta revista forme parte sus delicias bimensuales:

 

 

http://issuu.com/ldvp/docs/elex_febrero_de_2015?e=0/11274571

El síndrome del pedestal (vigesimocuarta entrega)

Virgilio

Les presentamos un nuevo capítulo de “El síndrome del pedestal”, la novela escrita por Ernesto Zarza González, acá podrán leer la entrega anterior:

XXIV.

 

-Fantasmas que rondan por el Infierno de Dante-. Círculo cuarto (Avaricia y prodigalidad).

 

 “¡Oh mente humana, ignorante del hado y de la suerte futura, tan fácil de levantar por la fortuna próspera y que nunca sabe en ella guardar mesura!”

VIRGILIO, ‘La Eneida’.

 

            Mateo pensó que sería un mentecato, así fuera poco original de su parte, si no se sumaba al negocio con el nuevo co-propietario de “Mi Recoveco”. Sabía que estaba en la necesidad de conseguir dinero, pues sentía que se estaba volviendo viejo y que no había cumplido con las metas que se había impuesto al llegar a la Argentina procedente de Paraguay. Las cosas estaban tomando una mejor cara: habían arreglado el negocio, la bandera de Independiente Santa Fe le dio paso a una de Peñarol de Montevideo, llegaban muchos más clientes, en su mayoría amigos de su asociado, quien era conocido por el alias de “El Brasileño”, a pesar de ser uruguayo de nacimiento.

           Extrañaba la presencia de Enrique y de Eduardo, que no habían vuelto al negocio (Enrique le dijo, en una ocasión en que se encontraron en un restaurante, que “Mi Recoveco” perdió el encanto, que no era el sitio al que iban tranquilos a hablar con calma, que se había convertido en un pandemonio que se la pasaba repleto de personajes  ebrios y de mala catadura a los que no conocían y que les resultaban muy desagradables, a pesar de los esfuerzos que Lucas hizo cierta vez de presentarles algunas personas y de hacerlos sentir bien. Enfatizó el desconcierto que sentían al decirle que estaban “como los borrachos habituales de Moe, el cantinero de Homero Simpson, cuando éste clausuró la taberna para abrir una discoteca para esnobistas, guardadas las proporciones”), aunque era consciente de que, si bien las conversaciones que con ellos mantuvo le hacían falta, estaba ganando dinero y nada era más importante que eso.

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Florilegio Martínez se engalana con Mozart

El mozart con gafas biónicas de los florilegios

El mozart con gafas biónicas de los florilegios

 

Florilegio Martínez, cultor de la crítica acendrada de José María Vergara y Vergara mamaba vergas y chupaba culos todos los viernes en el Tacon de la empanada.

Esta tarde estival se enteró por una llamada que tampoco había ganado el premio nacional de Narrativa. Enfurecido llamó a su cuñada, Doña Estercita de Madarriaga, para que le diera el teléfono del gerente de una de las fábricas patrocinadoras de tan magno evento literario: La colita feliz. Este emporio había sido hecho a pulso y préstamos abusivos por una cofradía de unos judíos sionistas devenidos en illuminatis que sabían que la mejor manera de tener bórrego-mátrix era por medio de inoculaciones anales. De modo tal que fundaron una compañía de papel higiénico.

Una vez se comunicó con el gerente, don Jacobo Rothschild, Florilegio Martínez dijo:

  • ¿Que como así que como así que como fue? (Salsa choque) ¿Cómo es eso que no gané, si de mis libros todos dicen que de lo malo  solo sirven para limpiarse el culo?
  • Por lo mismo, hombre
  • No entiendo, ¿porqué es lo mismo?
  • Los mismos ganarán siempre a eso me refiero.
  • Yo creo que hay lagarto encerrado.
  • Nada de lagarto, pendejo, lo que pasa es que si publicamos su libro por ser el ganador, todo el mundo se va a empezar a limpiar el culo con él, y nos quiebra, mano.
  • Usted lo tiene apretado y lo voy a vacilar peor que un prestamista gota a gota judío.
  • A mí no me venga a asustar, que de maldiciones judaícas yo sí sé, que estudié la cabalah por más de 40 años, y n o hay libro más brujo que el Zohar.

En ese momento la charla se convirtió en una divagación metafísica y semítica que no viene al caso. Lo más importante fue que Florilegio Martínez se deprimió muchísimo, y en el Tacón de la Empanada bailó solo La Tusa de Integración Casanova. La última de ellas, vino con caída y vomitada incorporada. Sus ojos atiborrados de lágrimas lo conminaron a volver a su casita a sentarse a su computadora y ver el amado cholotube mientras ponía Leck mich im Arsch la más egregia composición del maestro Wolfgang Amadeus Mozart:

Bésame el culo!
¡Alegrémonos!
¡Quejarse es inútil!
Murmullar, mascullar es inútil,
es la verdadera cruz de la vida,
mascullar es inútil,
¡murmurar, mascullar es inútil, inútil!
¡Así que estemos contentos y felices, alegres!

XPZ 457, por Edison Delgado

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El escritor ecuatoriano Edison Delgado ha escrito desde análisis políticos hasta novelas, pasando por relatos y poemas. Sus últimas inquietudes lo han ido acercando a la Ciencia Ficción y, más exactamente, a la posibilidad del sexo entre humanos y alienígenas. Pueden visitar su blog: Rincón de poetas extraterrestres. Les presentamos uno de sus poemas, lleno de placeres y desventuras siderales:

Verte desnuda junto a mi
verte desnuda al amanecer
verte desnuda después del baño
saborear tu desnudez cuando te amo
adorarte cuando te chupo el ano
besarte mientras me amas
todo eso sólo hace que te ame más
que te necesite más
vamos que se acaba la noche
sigamos haciendo el amor toda la eterna noche
verte desnuda comiendo sobre la cama
llevarte vianda tras vianda y saber que aún chiro igual me amas
que te acurrucas junto a mi
porque temes el futuro incierto
todo eso no hace más que te adore más
verte desnuda examinar mis libros
verte desnuda suspirar de aburrimiento
soportar ardorosamente todo mi peso
mirar al techo cuando ya no quieres más
todo eso no hace más que te adore más
primero nos hacemos amantes y luego nos presentamos
así es como se estila ahora el amor con pasión
vamos que se acaba la noche
sigamos haciendo el amor toda la eterna noche.

El síndrome del pedestal (vigecimotercera entrega)

Octavo círculo

Les presentamos un nuevo capítulo de “El síndrome del pedestal”, la novela escrita por Ernesto Zarza González, acá podrán leer la entrega anterior:

XXIII.

 

-Fantasmas que rondan por el Infierno de Dante-. Círculo octavo (Fraude). Aro V: Rateros y  tramposos.

 

“Corremos unos tras otros como caballitos de tío vivo, sin alcanzarnos nunca”.

JEAN PAUL SARTRÉ, ‘A puerta cerrada’.

 

            – Algo se me ocurrirá; tengo la necesidad de levantar billete como sea –decía Mateo- El negocio no está andando muy bien…

            – Cuando decís “negocio”, ¿a qué te referís? –quiso saber Ortega.

            – A todo, Eduardo, a todo –respondió Mateo, con gravedad-. La chuta está mosca con la cuestión de los secuestros, gentileza de tus colegas –Eduardo hizo una ligera venia, un irónico agradecimiento por el reconocimiento dado al loable trabajo de los medios-, como si fuera mucho más relevante eso que todos los niños que se mueren de hambre en el país… –Mateo culminó con cinismo, como si el secuestrar, torturar y ultrajar personas no fuera un asunto relevante.

            – Te recuerdo que la moda mediática ahora ha pasado a los pibes que no tienen nada qué comer en Tucumán –aleccionó Ortega-, por lo que a tus colegas los han dejado algo de lado.

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