Archivo | agosto 2013

Sangre de bestias, vidas de matarifes

Bestias

Geroges Franju, en 1949, hizo «La sangre de las bestias», un cortometraje filmado en un matadero de París. En este trabajo se aprecia que la racionalidad para matar no es algo propio de los nazis o de las dictaduras sino que responde a una manera de ver al mundo que comenzó hace tres siglos y donde la búsqueda de la carencia de dolor nos otorgó una perspectiva de los animales como un conglomerado de nervios y músculos (en este aspecto confluyen los consumidores de carne y los que se abstienen de hacerlo: ambos se basan en el sistema nervioso, en las conexiones, para sentirse tranquilos de sus hábitos). Al final de este documental, cuando se ven a las ovejas decapitadas pataleando aún, queda la sensación de que el dolor no es suficiente para entender la vida, que ella parece estar íntimamente ligada con el movimiento (por eso es que no hay mucho conflicto con la ingesta de vegetales) como si el propio pensamiento también discurriera en un espacio que no discernimos aún. Este trabajo no se limita a hacer de los humanos una suerte de seres malvados y destructores; en medio de los charcos de sangre, Franju narra, de manera sutil, la difícil vida de esos expugilistas que degüellan ovejas  y que están muy lejos de los elegantes restaurantes donde sirven esas carnes en alguna cena romántica parisina como preámbulo de alguna historia de amor.

Redención (Teoficción onírica)

Por Nelson Barón

radiosinantena@gmail.com

http://arteymusicadelaconciencia.blogspot.com/

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Habías descendido en tu salvaje estampida desde lo alto del empinado barrio de la Macarena hasta casi alcanzar las cuadras más cercanas a la carrera séptima, abajo. Sentí tus gritos de socorro, por encima de los ruidos de los carros y de las personas que estaban conmigo en la cafetería barata de la esquina, y dejé bruscamente en la mesa las escasas monedas que había en mi bolsillo, pagando ese tinto que ni siquiera acabé. Salí corriendo abruptamente, tumbando las sillas, mientras todos los que tomaban sus bebidas en medio del ruidoso lugar, me miraban con asombro y muchos de ellos hasta con repulsión como si fuera un loco.

En ese instante, afuera del local, me encontraba en la esquina dispuesto para lo que fuera. Salí como entré: solo, pero arrebatado de ira desde aquel instante de arrojo que me condujo a tu auxilio. Y acudí a tu encuentro aún sabiendo que no nos conocíamos, que jamás te había visto, que para ese entonces tú no eras más que eso: un hombre cualquiera, un grito de desamparo sin nombre arrojado a la calle, y yo un desconocido abatido por el aburrimiento de los días sin sentido. Lo hice también sin siquiera poder presentir la fuerza total que me impulsaría a ser dominado por lo absoluto.

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Defensa personal para entornos urbanos tropicales

Defensa personal para entornos urbanos tropicales:

Street Box Combat

Smash-logo

Por Francesco Vitola Rognini

@Francescovitola

Los manuales de defensa personal aseguran que la mejor defensa es evitar la confrontación, medir el riesgo antes de que ocurra el daño es lo primordial. Como dicen los refranes: de héroes está lleno el cementerio y el que huye vive otro día para contarlo.Sin embargo, en una ciudad portuaria del Caribe colombiano, donde la competencia, el hambre y las desigualdades sociales atormentan a las personas -incluso dormidas-, no sirve de nada rehuir el problema. Eventualmente alguien mejor adaptado a la agresiva vida urbana vendrá por la espalda, o de frente con una sonrisa, e intentará quebrantar su barrera psicológica usando la violencia.Tenga presente que los individuos propensos a atacar no suelen reflexionar sobre las consecuencias de sus atropellos, para ellos la violencia es natural y está justificada. No siempre será para robarle, los ataques surgen también por frustraciones o experiencias dolorosas. La agresión puede ser gratuita. La soledad y el empobrecimiento emocional, la violencia intrafamiliar, verbal y la que transmiten los medios de comunicación, así como los entornos sociales desfavorables e inclinaciones genéticas condicionadas hacia la violencia, son los principios gestores de la agresión en la mente del psicópata.Según Michael Korn, en su libro defensa personal para niños y adolescentes, fortalecer la autoafirmación, así como escuchar la voz interior y no sucumbir ante el miedo son puntos claves que se deben reforzar. Si bien la memoria muscular es un factor determinante al momento de reaccionar, es la mente la que debe pasar por el entrenamiento más intenso. Sepa dónde poner límites y conozca de lo que usted es capaz.Tenga cuidado más que miedo y recuerde improvisar nace de la necesidad.

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Feria madre (octava entrega)

Por Pedro Pablo Escobar Escárraga

Hoy les presentamos el octavo capítulo de «Feria Madre». Si desean leer algunas de las anteriores entregas, basta con oprimir en el número correspondiente: 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1.

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CAPITULO  VIII

DE LA RELIGIÓN Y DE LA TEOLOGÍA

El cronograma de eventos de la feria dedicaba a cada capítulo religioso los primeros 21 días a exposición doctrinal y adoctrinamiento y conversión de practicantes de otros credos, y a reclutamiento entre las huestes de indecisos y ateos. Representantes de todas las creencias en conferencias exponían los aspectos que competían al hombre, a su individualidad y su interacción en la comunidad, buscando siempre una total compatibilidad con la ley civil, puesto que el objetivo final era ese: Reglas sacras y reglas laicas: una sola regla. Algunas veces se matizaban con la intervención de científicos o conocedores de ciencia y expertos en leyes y normatividad emanadas del comité central de la confederación de naciones, – claro está, practicantes del credo – para armonizar aspectos que doctrinalmente podrían diferir de la concepción científica oficial o de la legislación universal aceptada por los pueblos. Cada uno buscaba de esta manera inclinar la balanza a su doctrina llegado el momento de la normalización general con la esperanza de ceder nada o poco en la redacción  final del informe supremo. Simónides asistió a eventos de esta índole, más como testigo que como activo participante. Escuchaba y tomaba nota en su memoria. Al poco tiempo tuvo conciencia de la inutilidad del método. Las grietas entre credos no iban a sellarse, al contrario, peligrosamente aumentaban en número y profundidad. Una gran tristeza le invadió y desistió de continuar asistiendo a estas conferencias;  dedicó su tiempo a visitar eventos que rememoraban viejos mitos y buscaba participar en cuanto rito religioso hubiera así tuviese que mentir o asumir poses propias de los adeptos respectivos, pues si bien es cierto que serían de pública ejecución todos los ritos, así lo estipulaba la norma de la feria, descubrió que muchos eran apenas vulgar parodia de lo que en secreto se realizaba y él quería ir al fondo de la cosa religiosa. Vislumbró que muchos ritos jamás saldrían del secreto de los recintos a la luz pública y, en esos recintos inviolables por gentes del común, se gestaba la subyugación de estos. El juramento era común, la muerte y el crimen eran a veces accionar rutinario en la preservación del poder y el sigilo, y eran más rigurosos cuanto mayor era la severidad y abyección del rito y el riesgo de ser descubierto. Muchas veces no era solo el poder en sus vertientes de religión, política y economía, sino el sigilo de la práctica abierta a los más bajos instintos llevados a extremos antinaturales. Esto asqueó al espíritu justo y naturalista de Simónides y renunció a continuar con esta práctica. Decidió entonces pasar el tiempo asistiendo a reuniones públicas que se celebraban en cualquier parque o plaza sin previo aviso; bastaba un pequeño grupo de gentes, y alguien que tuviese algo que decir, eso sí, sobre el tema central de la feria: la cuestión religiosa. También era de su diversión pararse en las aceras y ver cómo desfilaban en raudos y engalanados carruajes, jerarcas de todos los credos, rumbo a concilios qué presidir o a dar ánimo con sus palabras y bendiciones a grupos de gentes incondicionales a su credo conscientes de que quizá esta era la única y última oportunidad de estar ante la presencia de su gran líder y recibir de él la tan ansiada bendición.  A veces asistía a los mercados de las magnas ciencias en la plaza heptagonal y pasaba horas numerosas frente a las vitrinas donde una abigarrada hueste de vendedores ofrecían libros conteniendo todas las fórmulas mágicas para hacer superhombres a los débiles de espíritu en el dominio de las “leyes que gobiernan los planos allende a los conocidos por los vulgares sentidos del hombre y a los que la inteligencia del hombre y su racionalidad no llegan”. También proporcionaban los elementos para los rituales cuando de estos se trataba y, en cuartos más al fondo, “en los cuartos de atrás”, por unos cuantos pesos podía ser iniciado en los misterios o tratado para el  pronto o distante logro de algún beneficio que la ciencia no podía brindar.  Uno de los productos de más demanda era “el porvenir”. Simónides sonrió al recordar los años en la aldea ancestral cuando descifraba los sueños del prójimo. “Eran buenos tiempos – se dijo -. Ahora hay algo pesado en el ambiente y me apena no saberlo, o tal vez sea el vértigo de la presencia de tanta gente creyendo en un mañana venturoso e incierto… ”.

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Etnografía de un viajero interdimensional III

153 nos sigue enviando información sobre las criaturas que observa en sus viajes interdimensionales; en esta ocasión nos escribió sobre los Luggs, unos seres que fulguran en el firmamento de uno de los planos por los que nuestro viajero salta como un electrón. Las dos criaturas que antes nos refirió fueron las Ecoliades y  unos felinos humanoides:

Luggs

Los Luggs son criaturas que flotan sobre la superficie del planeta… son quienes iluminan las zonas montañosas gracias a su sistema de iluminación natural. Dentro de su cuerpo, sus órganos son lumínicos; sus células poseen un sistema que refleja y potencia a la Luz, dando al animal un distintivo brillo interno y un espectacular cuerpo gigante con partes que resplandecen.

Se alimentan de microorganismos que existen en la superficie ya que tienen una diminuta trompa, la cual solo permite ingerir elementos muy, muy pequeños. Son quienes alumbran el escenario de las Ecoliades…. allá arriba, esas luces son producidas por los Luggs…

Esta compañera está embarazada. Es la Gran Hembra que me ha acompañado en muchos viajes dentro de este plano.  Cuando los Luggs se reproducen, sus crías suelen ir colgando de una bolsa llena de plasma energético, el cual, también es lumínico. A veces cuatro, a veces seis, siempre nacen crías que continúan con la cadena evolutiva de esta especie. Las trompillas que tiene a los lados son un par extra de ojos que visualizan en cualquier dirección. Como la gravedad de esta zona del planeta es mínima, ellos pueden flotar por la superficie, alimentando de su Luz y energía a varias partes del mundo.

Del estómago parte un sistema que llega hasta sus extremidades. Estas son dos protuberancias, dos cascos translúcidos que, al estar cargados los Luggs de energía, sirven como faroles en el planeta.  En la cola poseen otros tres mini bombillos naturales. No poseen pulmones y la energía de la cual se alimentan no se limita a la transmutación por medio de órganos respiratorios… ¡son grandiosos!  Siempre andan en grupo.

Por último, sus cabezas poseen aletas que permiten expresar la dirección en su ambiente natural: con el viento fluyen y con este sistema se dirigen.

Si quieres conocer más  del trasegar de  153, ingresa a http://mundounocincotres.blogspot.com/ . También puedes tener contacto con él en su página de Facebook.

FUCK ME, RAY BRADBURY

No fans de Kurt Vonnegut permitidas

No se permiten fans de Kurt Vonnegut

Fuck me, Ray Bradbury,
The greatest sci fi writer in history.
Oh fuck me, Ray Bradbury.

Así reza el coro de esta atrevida canción de Rachel Bloom. Una  manifestación de amor de fan o solo un reflejo de las pasiones que desatan esos escritores de ciencia ficción que no podemos sacar de nuestra cabeza. Este video, dirigido por Paul Briganti,  fue nominado en el 2011 por la categoría Corto – Mejor Presentación Dramática. de los Premios Hugo.

La exploración de Islas Caballo

islascaballo

En «Islas Caballo»  la imagen, la palabra y la música  retornan al origen que, alguna vez,  Antonin Artaud buscaba con el teatro (por eso él pensaba en el mugido de una vaca como anuncio de la seducción y en el aullido de una mujer en celo como el frenético  bascular de una ambulancia). En cada sonido el universo renace y el tiempo, como en el último trabajo que «Islas Caballo» ha publicado, es más complejo que el intrincado laberinto tejido en el siglo veinte: Un conglomerado de puntos que no se suceden y donde el pasado y el presente están contenidos en el futuro y ese futuro se contiene en el presente y pasado, disparándose la posibilidad de lo eterno. Este último trabajo corresponde a una relectura y reinvención del poema de T.S Eliot, Burnt Norton.  A continuación podrán apreciar los trabajos de esta agrupación conformada por Mateo Hernández y Mateo Goycolea:

Un encuentro de Bradbury con Bioy

bradbury

Porque más que amor es frenesí y hoy Bradbury está de cumpleaños aunque haya muerto, les presentamos imágenes y algunas pocas palabras del autor de Farenheit 451 durante su encuentro con Bioy Casares en la feria del libro de Buenos Aires de 1997.

Saer y su disgusto con García Márquez y los escritores populares

índice

Juan José Saer denosta del público si se lo entiende como una instancia crítica de un texto determinado; para Saer el público como concepto no le genera otra cosa que rechazo. Esta postura desemboca en su disgusto con escritores como Gabriel García Márquez que piensan en el público como entidad validante de su escritura. Lo curioso es que Juan José menciona a Lacan cuando a este se le recriminó la opacidad de sus discursos (opacidad que, para algunos como Alan Sokal, cuentan con disparates, majaderías e imbecilidades) y contestó que él no se dirigía a los idiotas (es decir, legos en la materia) porque el que no lo fuera habría de ser quien analizaría críticamente su trabajo; ¿eso no es pensar en un público? Limitar a Saer como escritor que escribió para facultades de literatura es empobrecerlo pero, pese a su renuencia, también pensaba en un público como instancia crítica, aunque este fuese reducido. Les presentamos una entrevista hecha a este escritor que va creciendo en su influencia sobre la literatura argentina y latinoamericana:

Hereje emigra de la Capital Americana de la Cultura 2013

Por: Francesco Vitola Rognini

@francescovitola

bruce pucca

Comparte nombre y primer apellido con uno de los revolucionarios Cubanos más carismáticos y recordados, uno de los que no alcanzó a entrar triunfante a la Habana. Conocido con el alias de El Vaquerito alcanzó el rango de Capitán y lideraba El Pelotón Suicida, que hacía parte la Columna 8 Ciro Redondo, a cargo del Ché.

Como aquellos barbudos Hereje enseña con el ejemplo. Hace unos años llevaba el cabello largo, lo que le daba un aspecto juvenil. Ahora lo lleva corto y pintado de blanco, como queriendo redondear su edad, como una ironía dirigida a los que se tiñen de negro para que ocultar las canas. Sus anteojos de lectura cuelgan sobre la camiseta negra, el pantalón de mezclilla y los zapatos de cuero marrón, domados por sus hábitos de caminante, completan el atuendo que le sirve para confundir a los que viven de primeras impresiones. Son técnicas usadas por Shinobis, maestros en el arte del disfraz.

Con la mejor luz de la tarde visitamos uno de los pocos parques arborizados de la ciudad, bautizado por los celadores, las empleadas domésticas y los delincuentes juveniles como “el santo cachón”. Sobre la loma se impone una estatua de Jesús de Nazaret que en vez extender los brazos -para hacer honor a su sobrenombre-, los exhibe como recordatorio de la crucifixión. Medio centenar de personas disfrutaban de la tarde luminosa y fresca. La mayoría de la disgregada colectividad busca la sombra de algún árbol; aún el sol hace mal a la vista.

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