El albatros transmutado
Quiero aportar una transmutación energética del poema «El albatros» de Charles Baudelaire, pues, en sus versos, esta gran ave queda mal ante los ojos y el dominio del ser humano pero, en la conciencia, es uno de los seres vivos más poderosos y hermosos que existen. Por medio del espíritu, transmuto los pensamientos que hacen al albatros parecer un torpe pájaro en un dibujo y una canción.
Tuve un sueño en el que era Cristo
En ese sueño, visualicé las tres cruces donde mis hermanos y yo habíamos caído. La debilidad al fin doblegó mi espíritu y, con forma femenina, hizo añicos mi destino.
Una mujer se atravesó en mi vida para hacerla más alegre y no me fijé que en su trampa caía, poco a poco; el destino de la humanidad se cumplía. Fue una noche fatídica en la que me entregué completamente a ella, hasta hacer que mi gran ojo se cegara.
Una droga, un aroma de la vida convertida en caos, todo por culpa de su hechizo. Los hombres que le ofrecieron este empleo sabían que su misión iba a ser recordada entre la inconsciencia de la humanidad.
¡Cuántos vendidos se ofrecieron a culparme! Mas sin mi poder no lo habrían logrado; fue el error de haber caído en las manos de una mujer. Ella me vendió, cerró las puertas de mi ascensión.
La cruz, todo por culpa de una humana, la debilidad representada en el sufrimiento: lo merezco pues la enseñanza al hombre no he sabido dar y mi conciencia en la oscuridad navega, junto al demonio de la Luz. Por no poder verlo, siento oscuridad.
Ahora me tienes en tus manos, en el más allá, en el eterno sufrimiento.
Te alimentas de mí, pero sé que todo esto acabará cuando la Luz se haga más grande que todo el placer concebido.
Tus manos manchadas de mi pecado están pero soy yo quien las heridas porta, el gusano que en lo bajo se denota como un brillo sugestivo sobre algo repugnante.
Ya he sabido mantenerme en estos clavos. Ahora son la balanza para cumplir mi cometido.
Albert Fish: un retrato de aquél asesino
Albert Fish fue un conocido abusador serial de niños durante la primera mitad del siglo XX. Además, confesó haber matado a algunas de sus víctimas y sus cartas han sido ilustres dentro de las biografías de homicidas seriales. Fue ejecutado en la cárcel de Sing Sing en 1936 a los 66 años. Les presentamos un retrato hecho por Pedro Escobar Muñoz:
A la espera de las tenazas (un aborto)
Pedro Escobar Muñoz nos ha hecho llegar uno de sus trabajos, explicándonos que responde a una temática antiabortista donde «un ser espera las tenazas de la muerte en un mundo donde, en muchas ocasiones y así no lo podamos concebir en nuestras mentes, el hombre se sujeta a patrones de conducta destructivos y poco inteligentes:
(La imagen se amplía haciendo click sobre ella)
Etnografía de un viajero interdimensional V
Este es un nuevo informe de Uno Cinco Tres. Es confuso pues las voces de lo que ve se atraviesan en su discurso. Además, en este caso, estamos cerca de un ser que semeja, como ninguno otro de los que nos ha contado, un humano:
Había una figura, una criatura, similar a un ser humano, amarrada entre correas y opacada por el polvo que yacía sobre el vidrio que la cubría. Estaba dentro de una burbuja orgánica que, a su vez, estaba conectada a unos canales que transmitían, al parecer, la energía vital que, dentro de la criatura, alguna vez hubo:
…El ser humano está conectado a una máquina que le hace comer de su mismo estómago, devorándose a sí mismo; conectado con cables, para él invisibles, le mandan señales de lo que debe hacer, de lo que debe comer y cómo se debe matar, lentamente, para así alimentar a los del infrauniverso, pero, ¿quién hizo esto? ¿Conectar el cerebro humano a una computadora orgánica que le dicta qué hacer dentro de sí y dentro de esa misma máquina y lo maneja para alimentarse de él? ¿Qué es esta máquina? Vi al ser humano amarrado a un saco de fuerza terrestre, sin ojos, pero con una especie de energía que le hace ver lo que la maquina quiere que el cerebro humano vea; un cordón parecido a un tubo de escape, orgánico, amarrado y conectado con su sistema olfativo y digestivo, dándole algún tipo de sustancia que lo mantiene apenas vivo. En la parte del cráneo del humano encontré tubos que conectan con la parte exterior de la capsula de la maquina donde está capturado que, creo, extraían la inteligencia y la energía relacionada con la misma. ¿De donde salió esta máquina y cuál es su función real?
Feria madre (octava entrega)
Por Pedro Pablo Escobar Escárraga
Hoy les presentamos el octavo capítulo de «Feria Madre». Si desean leer algunas de las anteriores entregas, basta con oprimir en el número correspondiente: 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1.
CAPITULO VIII
DE LA RELIGIÓN Y DE LA TEOLOGÍA
El cronograma de eventos de la feria dedicaba a cada capítulo religioso los primeros 21 días a exposición doctrinal y adoctrinamiento y conversión de practicantes de otros credos, y a reclutamiento entre las huestes de indecisos y ateos. Representantes de todas las creencias en conferencias exponían los aspectos que competían al hombre, a su individualidad y su interacción en la comunidad, buscando siempre una total compatibilidad con la ley civil, puesto que el objetivo final era ese: Reglas sacras y reglas laicas: una sola regla. Algunas veces se matizaban con la intervención de científicos o conocedores de ciencia y expertos en leyes y normatividad emanadas del comité central de la confederación de naciones, – claro está, practicantes del credo – para armonizar aspectos que doctrinalmente podrían diferir de la concepción científica oficial o de la legislación universal aceptada por los pueblos. Cada uno buscaba de esta manera inclinar la balanza a su doctrina llegado el momento de la normalización general con la esperanza de ceder nada o poco en la redacción final del informe supremo. Simónides asistió a eventos de esta índole, más como testigo que como activo participante. Escuchaba y tomaba nota en su memoria. Al poco tiempo tuvo conciencia de la inutilidad del método. Las grietas entre credos no iban a sellarse, al contrario, peligrosamente aumentaban en número y profundidad. Una gran tristeza le invadió y desistió de continuar asistiendo a estas conferencias; dedicó su tiempo a visitar eventos que rememoraban viejos mitos y buscaba participar en cuanto rito religioso hubiera así tuviese que mentir o asumir poses propias de los adeptos respectivos, pues si bien es cierto que serían de pública ejecución todos los ritos, así lo estipulaba la norma de la feria, descubrió que muchos eran apenas vulgar parodia de lo que en secreto se realizaba y él quería ir al fondo de la cosa religiosa. Vislumbró que muchos ritos jamás saldrían del secreto de los recintos a la luz pública y, en esos recintos inviolables por gentes del común, se gestaba la subyugación de estos. El juramento era común, la muerte y el crimen eran a veces accionar rutinario en la preservación del poder y el sigilo, y eran más rigurosos cuanto mayor era la severidad y abyección del rito y el riesgo de ser descubierto. Muchas veces no era solo el poder en sus vertientes de religión, política y economía, sino el sigilo de la práctica abierta a los más bajos instintos llevados a extremos antinaturales. Esto asqueó al espíritu justo y naturalista de Simónides y renunció a continuar con esta práctica. Decidió entonces pasar el tiempo asistiendo a reuniones públicas que se celebraban en cualquier parque o plaza sin previo aviso; bastaba un pequeño grupo de gentes, y alguien que tuviese algo que decir, eso sí, sobre el tema central de la feria: la cuestión religiosa. También era de su diversión pararse en las aceras y ver cómo desfilaban en raudos y engalanados carruajes, jerarcas de todos los credos, rumbo a concilios qué presidir o a dar ánimo con sus palabras y bendiciones a grupos de gentes incondicionales a su credo conscientes de que quizá esta era la única y última oportunidad de estar ante la presencia de su gran líder y recibir de él la tan ansiada bendición. A veces asistía a los mercados de las magnas ciencias en la plaza heptagonal y pasaba horas numerosas frente a las vitrinas donde una abigarrada hueste de vendedores ofrecían libros conteniendo todas las fórmulas mágicas para hacer superhombres a los débiles de espíritu en el dominio de las “leyes que gobiernan los planos allende a los conocidos por los vulgares sentidos del hombre y a los que la inteligencia del hombre y su racionalidad no llegan”. También proporcionaban los elementos para los rituales cuando de estos se trataba y, en cuartos más al fondo, “en los cuartos de atrás”, por unos cuantos pesos podía ser iniciado en los misterios o tratado para el pronto o distante logro de algún beneficio que la ciencia no podía brindar. Uno de los productos de más demanda era “el porvenir”. Simónides sonrió al recordar los años en la aldea ancestral cuando descifraba los sueños del prójimo. “Eran buenos tiempos – se dijo -. Ahora hay algo pesado en el ambiente y me apena no saberlo, o tal vez sea el vértigo de la presencia de tanta gente creyendo en un mañana venturoso e incierto… ”.
Etnografía de un viajero interdimensional III
153 nos sigue enviando información sobre las criaturas que observa en sus viajes interdimensionales; en esta ocasión nos escribió sobre los Luggs, unos seres que fulguran en el firmamento de uno de los planos por los que nuestro viajero salta como un electrón. Las dos criaturas que antes nos refirió fueron las Ecoliades y unos felinos humanoides:
Los Luggs son criaturas que flotan sobre la superficie del planeta… son quienes iluminan las zonas montañosas gracias a su sistema de iluminación natural. Dentro de su cuerpo, sus órganos son lumínicos; sus células poseen un sistema que refleja y potencia a la Luz, dando al animal un distintivo brillo interno y un espectacular cuerpo gigante con partes que resplandecen.
Se alimentan de microorganismos que existen en la superficie ya que tienen una diminuta trompa, la cual solo permite ingerir elementos muy, muy pequeños. Son quienes alumbran el escenario de las Ecoliades…. allá arriba, esas luces son producidas por los Luggs…
Esta compañera está embarazada. Es la Gran Hembra que me ha acompañado en muchos viajes dentro de este plano. Cuando los Luggs se reproducen, sus crías suelen ir colgando de una bolsa llena de plasma energético, el cual, también es lumínico. A veces cuatro, a veces seis, siempre nacen crías que continúan con la cadena evolutiva de esta especie. Las trompillas que tiene a los lados son un par extra de ojos que visualizan en cualquier dirección. Como la gravedad de esta zona del planeta es mínima, ellos pueden flotar por la superficie, alimentando de su Luz y energía a varias partes del mundo.
Del estómago parte un sistema que llega hasta sus extremidades. Estas son dos protuberancias, dos cascos translúcidos que, al estar cargados los Luggs de energía, sirven como faroles en el planeta. En la cola poseen otros tres mini bombillos naturales. No poseen pulmones y la energía de la cual se alimentan no se limita a la transmutación por medio de órganos respiratorios… ¡son grandiosos! Siempre andan en grupo.
Por último, sus cabezas poseen aletas que permiten expresar la dirección en su ambiente natural: con el viento fluyen y con este sistema se dirigen.
Si quieres conocer más del trasegar de 153, ingresa a http://mundounocincotres.blogspot.com/ . También puedes tener contacto con él en su página de Facebook.
Feria madre (séptima entrega)
Por Pedro Pablo Escobar
«Feria madre» llega a su séptima parada. Es una novela escrita por Pedro Pablo Escobar y con ilustraciones de Pedro Escobar Muñoz. Si desean leer alguna de las anteriores entregas, opriman en el número correspondiente: 6, 5, 4, 3, 2, 1:
CAPITULO VII.
INAUGURACIÓN DE FERIA MADRE.
Hacia el centro y dominando la ciudad, se alzaba imponente el palacio de los templos. Era una construcción magnífica. El primer plano constaba de tres ovoides circunscritos coincidentes en uno de sus ejes. Del ovoide central se alzaba, majestuosa, una torre de ocho niveles ascendentes de menor a mayor como un zigurat invertido. Cada nivel del zigurat era a su vez un ovoide coincidiendo en uno de sus ejes. El ovoide externo consistía en un mural con figuras talladas en piedra y artísticamente pintadas, alusivas a los eventos más grandiosos de cada uno de los grupos religiosos residentes en el palacio. Tenía un gran pórtico central que comunicaba con el primer nivel de la torre, o área de distribución, la cual, además de tener el acceso a cada templo, comunicaba con los jardines laterales de aquellos, y poseía siete ascensores, uno por templo, para acceder al nivel asignado a eventos y actividades no rituales relacionados con la administración del credo, y el exclusivo al gran sínodo al cual también se podía llegar por los ascensores de los templos pulsando el botón “GS” – Gran Sínodo -. Los templos estaban separados lateralmente por hermosos jardines y fuentes. Estratégicamente ubicados había asientos y escaños finos de madera, concreto y metal para descanso de visitantes, clérigos y devotos, y se extendían desde el ovoide circunscrito como intermedio hasta la torre. Un inmenso faro remataba la torre y sus haces de luz bañaban intermitentemente durante la noche el lomo de los edificios, prados y plazuelas, haciendo juegos de luces con los alumbrados de los edificios, avenidas y parques. Encima del faro, suspendida en el cielo, sostenida por un ingenio de magnetismo, una magnífica esfera giraba perpetuamente irradiando luces simulando un pulsar.
Etnografía de un viajero interdimensional II
153 ya nos ha enviado un segundo documento en donde nos habla de otra de las criaturas que ha divisado en sus viajes. Si antes nos contó de la Ecoliades e insinuó una música, hoy nos hará referencia a una criatura semejante a los grandes felinos de nuestra dimensión, además nos presenta la grabación de unos sonidos emanados de los pasos de estos seres:
Al igual que yo, se comunican y transportan entre las dimensiones. He visto a algunos que me han dicho:
“Somos alados en nuestro plano físico pero, dentro de la conciencia, somos solo una forma de energía, un color de la misma. Como todo en la Galaxia tiene un orden, en esencia, representamos lo que es diciente de este animal. Sutiles entre los mundos, nos apartamos de lo visible para poder vivir tranquilos. Nos alimentamos de algunas plantas vivientes, algunos animales que nos apetecen y lamemos el cuchakt de la piedras cercanas a nuestros hogares. Vivimos en lo alto de las montañas, a muchos nos gustan las cuevas que se forman debido al gran tamaño de las rocas”
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