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Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día seis)

Día 6. Mulhouse- La Planche des belles filles

Ganador de la etapa: Dylan Teuns

Líder de la clasificación general: Giulio Ciccone

 

Los fugados justifican la transmisión televisiva.  Ellos, a sabiendas de que no estarán ni en la primera página de la clasificación general, mantienen algo de tensión en carreras que, como la de hoy, nos concientizan la forma como empleamos nuestro tiempo en ver lo insustancial (quizá porque, si miramos en nosotros mismos, la insustancialidad es más intensa).
Lo que no es justificable, para los que no gustan de este espectáculo, es sentarse durante horas frente a un televisor que muestra un grupo de hombres, casi al borde de la desnutrición, corriendo mientras unos gordos, otros ancianos y algunos infantes, los vitorean desde la cuneta.
No podemos decir por qué nos quedamos. Puede que sea la pereza o porque nos justificamos para tomarnos unas horas y evitar volver a trabajos tan aburridos como la propia carrera que aparece en la pantalla. Es eso: cambiar un aburrimiento por otro. Uno que nos haga olvidar que también hay quienes pasan los días como un mero trámite que precede a la tumba.

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Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día cinco)

Día 5.Saint-Dié-des-Vosges y Colmar

Ganador de la etapa: Peter Sagan

Líder de la clasificación general: Julian Alaphilippe

Los actores de este espectáculo televisivo tienen tiempo de mostrar aspectos de su vida personal mientras pedalean. Hoy lo hizo Rick Zabel, el hijo de Erik: desplegó una hoja de papel en la que le deseaba feliz cumpleaños a Leo y, al lado, aparecía dibujado, con pulso dubitativo, un corazón. Fue un mensaje propicio para una etapa estival, donde se asomaron cuestas y ya se han rezagado algunos competidores, bien porque deben ahorrar fuerzas para ayudar a sus jefes o porque sólo se aferran a una agónica llegada a París, en dos semanas y media.
También, en este show, las postales son fundamentales para exacerbar el deseo del televidente; trazan un significado de Francia; la carrera es un evento promocional de un país que se ha instituido como destino obligado de los turistas compulsivos. En ninguna toma aparecerá un harapiento, una calle sucia, una manifestación de operarios subcontratados o inmigrantes ilegales, ni siquiera un bache que muestre una faz humilde de Francia y su idea de civilización.

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Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día cuatro)

Día 4. Reims-Nancy

Ganador de la etapa: Elia Viviani

Líder de la clasificación general: Julian Alaphilippe

El director de la transmisión filtra la mirada omnisciente de la carrera; es fundamental en etapas donde la clasificación general no tiene cambios porque las imágenes en movimiento complementan las palabras de los locutores. Ellos eligen qué movimiento enfatizar, cuál obviar y qué charla realizar a medida que pasan los kilómetros.

Hoy, las emisiones dirigidas a América Latina (y reconcentradas en datos colombianos pues se presume que es el país del continente que más telespectadores aporta), recordaron que un 9 de Julio de 1985, Luis Herrera ganó la etapa -seguido por un Hinault crepuscular y, aún así, ganador de la general-, Víctor Hugo Peña, 18 años después, vistió la camiseta de líder y, hace dos años, Urán le birló el triunfo a Barguil. Todos estos recuerdos y las consiguientes evocaciones personales hechas por el equipo periodístico pusieron en evidencia el estancamiento de una carrera con una fuga consentida.

Un periodista colombiano, durante su narración radial – medio que permite mayores invenciones al punto de contar una carrera que jamás sucede-, preguntó a sus colegas si el recorte de la ventaja entre los fugados y el pelotón era por la acción de los perseguidores o la defección de los perseguidos. Un compañero le contestó que era una combinación de ambos factores, es decir, un aspecto advertido desde que se traza el libreto de la etapa.

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Diario del tour de Francia sin estar en el tour (día tres)

Dia 3. Binche-Épernay

Ganador: Julian Alaphilippe

Líder de la clasificación general: Julian Alaphilippe

 

 

En las llamadas clásicas, el ciclismo carece de postergación. Se libra una competencia donde las elucubraciones tienen la misma efectividad que el grito de un fusilado para sortear su pena capital. Las carreras por etapas  se dan la licencia de que, en muchos de sus capítulos, no ocurra gran cosa, al menos con respecto a la organización de la tabla general de los ciclistas; la espera del espectador se apoya en una ilusión de que algo ocurra y puede pasar que el hecho fulgurante, la explosión, jamás se traslade de las palabras y discusiones a la carretera.
En esas carreras donde no pasa mucho, aparecen los protagonistas episódicos, los que ignoran el mañana y las promesas e incurren en una fuga casi inverosímil. Entonces la etapa deviene en una cacería: el fugado se convierte en la presa y el pelotón en un predador que calcula, juega y, al final, engulle. Eso de «la fuga» implica que todos los ciclistas están encarcelados en el grupo, que más vale no ser rebelde si no se quiere se tragado, pero sólo los que aspiran a algo más lejano prefieren omitir el riesgo. Los que no tienen futuro, o los que directamente saben de su casi nula posibilidad de ganar, prefieren tirarse a lo que es casi una caída segura en el abismo.
En esos actos de no futuro se cifra la calentura de muchos espectadores; apenas termina la carrera, vienen los adjetivos y las loas, aunque todas ellas se olviden en unos días, cuando los cálculos se hacen más rigurosos y los juegos de la fortuna incineran cualquier aventura al punto que, en las últimas jornadas, muy pocos repararán en los ganadores de las etapas y prestarán más atención a las miradas e, incluso, la racanería de quienes aspiran a ganar el título final.

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Diario del tour de Francia sin estar en Francia (día dos)

Despues del segundo día de competencia, en el que se celebró una prueba contrareloj por equipos de 27,6 kilómetros, aparecieron las consabidas declaraciones de los competidores. Y, con ellas, enseñanzas para todos.

Día 2. Bruselas- Bruselas

Ganador de la etapa: Jumbo-Visma

Líder de la clasificación general: Mike Teunissen

Podemos estar contentos, dijo Valverde, enunciando el mantra de alguna secta new age: pese a lo mal que marche el asunto, basta con que digas que puedes estar contento para ponerle un rostro amable a tu revés o desgracia. El equipo donde corre el español  (Movistar), ocupó el puesto 17 entre los 22 en competencia y perdió, respecto al ganador (Jumbo-Visma), más de un minuto. Fue una etapa que, además, afectó a uno de los consentidos de la organización, el frances Romain Bardet, pues su equipo (AG2R La mondiale) ocupó el puesto 19.

Lo dicho por Valverde responde a la dinámica que pivota la narrativa del ciclismo; cada tanto aparecen historias con moralejas de superación y notas edulcoradas que incurren en lo épico, sin siquiera asomar a lo trágico y cómico que hay en el acto de ascender una montaña o pedalear por una llanura donde soplan vientos de costado para luego terminar desgonzado sin una recompensa diferente del agotamiento.

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Diario del tour de Francia sin estar en Francia (Día uno)

Ha comenzado el tour de Francia y, desde un asiento, seguiremos lo que ocurre. Será una edición a la que se le adjudica el número cien pues, hace ya un siglo, se empezó a utilizar la camiseta amarilla para distinguir a quien puntea el certamen. Aparte de la manida épica, lo quijotesco y la erección de nuevos héroes, el ciclismo entraña la conjetura, la paranoia y el aburrimiento, con lo que se hace más hermoso.

Día 1. Bruselas- Bruselas

Ganador: Mike Teunissen.

Líder de la clasificación general: Mike Teunissen


Las carreras ciclísticas por etapas tienen a la postergación y el pronóstico como aliados: los locutores obvian lo que ocurre en la carretera y discuten sobre lo que pasará mañana. Hoy, en el primer día del tour de Francia, las cavilaciones se han dirigido a la contrareloj por equipos que se hará en el segundo día.Lo de hoy fue más de lo mismo en las carreras con territorio mayoritarimante plano; semejan la llanura del vivir, tejiendo un trazado que se atiborra de hechos insustanciales, como fueron las dos fugas consentidas por el pelotón para así terminar en un embalaje que, por fin, centre a los locutores en lo que está ocurriendo, así sea en los últimos cinco kilómetros. Aunque antes del final hubo sangre, donada por uno de los favoritos para la victoria final; el danés Jakob Fuglsang, de 34 años, cayó y ahora tiene un ojo con suturas.
La etapa ha sido olvidable. Será tragada por los días y, en tres semanas, apenas se recordará por la caída, su inicio en la capital del país más aficionado al ciclismo, el homenaje al más grande competidor de este deporte (Merckx) y porque el primer el ganador ha sido un holandés que, justo veinte años después de que luciera la camiseta de líder Erik Breukink, ha subido al escenario como el puntero de la clasificación general.

En aquél viejo tour, el de 1989, Greg Lemond le ganó, en la última etapa, el tour al francés Laurent Fignon por ocho segundos. Desde ese día, el segundo cayó en una depresión que ni siquiera pudo ocultar con sus arranques de soberbia y veneno y ello impactó en Francia, que no ha tenido un campeón desde hace más de tres décadas.
De lo que se trata todo esto es de conjeturar y, como en la vida, postergar y pensar que pronto las cosas dejarán de ser tan aburridas Mañana, después de la contrareloj, surgirán nuevas conjeturas y, cuando nos demos cuenta, todo habrá terminado.

Acá pueden leer la crónica de Arribas, siempre entusiasta, en donde traza un relato que difiere del sopor que se siente durante etapas como la de hoy; es decir, lo enfatiza todo en una caída, en el sorpresivo ganador y en las impresiones y tensiones del equipo español que sigue.

En este enlace podrán encontrar un análisis más somero de lo que ocurrió hoy.

Y, en este texto encontrarán un resumen pormenorizado de lo ocurrido.

 

La propulsión a chorro de Tom

Por Anbilli

Ante el poderío de Nairo Man,  Doumolin tuvo que simular una diarrea para así evitar el ataque que se le venía encima: esta es la teoría de algunos fanáticos que aún no encajan las razones por las cuales su ídolo terminó en el segundo lugar de la clasificación general del Giro de Italia.

Gracias a esta sospecha, nos permitimos proponer los siguientes puntos que, si  se hubieran aplicado, no habría lugar a ninguna duda sobre el resultado final de la primera Gran Vuelta de este año:

  • Los comisarios debieron cerciorarse de la deposición de Tom; es decir, luego del incidente, era muestra de total diligencia el que se hubieran bajado de sus motos a mirar si había una diarrea diseminada por el pasto de la cuneta de aquella memorable carretera.
  • Si no era posible una detención de los comisarios, las autoridades competentes, a la llegada a la meta del holandés, pudieron revisar las nalgas del mismo o su culotte para atisbar rastros excrementales que evidenciaran la penosa situación por la que atravesó el atleta.

En consecuencia, es imperiosa la necesidad de una reglamentación en donde se contemple que, todo ciclista que esté en puestos de importancia en una competición ciclística de ruta, debe defecar encima, como lo hicieron, entre otros, los ilustres Greg Lemond o Jan Ulrich, quienes llegaron con chorros marrones que empapaban sus afeitadas piernas.

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Los santos alienígenas (Tour de Francia)

Chris Froome es el de camiseta amarilla. Se previene de un fuerte embate de asmita.

Chris Froome es el de camiseta amarilla. Se previene de un fuerte embate de asmita.

Hace unos días empezó a circular en internet la imagen de Chris Froome, el ciclista que el año anterior ganó el tour de Francia, usando un inhalador en plena etapa del Dauphiné Libéré. Los chismes, las suspicacias y las quejas explotaron y corrieron entre los aficionados. El ciclismo de ruta, a diferencia de otros deportes, tiene en sus cultores a personas que no son lo que en la escuela podría ser un chico exitoso. La mayoría de ellos son menudos o, en su defecto, unos larguiruchos que parecen estar a punto de derrumbarse (claro, hay excepciones pero, por lo general, ellos se convierten en actores de reparto en las grandes vueltas), sus atuendos, sobretodo en las contrareloj, los semeja a alienígenas desorientados que huyen de un enemigo imperceptible a los sentidos humanos. En este deporte los que han tenido accesos de tos y cuerpos nada fornidos, se pueden convertir en campeones siempre y cuando cumplan con la condición más importante: la capacidad de sufrimiento. Son alienígenas  santos que nos hacen intuir una desazón que trasunta el éter. Les presentamos, a continuación, un documental sobre la historia del tour de Francia en donde también se hace patente que el uso de drogas no ha sido algo de los últimos años y que, a diferencia de lo que muchos mojigatos quieren promulgar, no ha hecho más que convertir a esta disciplina en un recodo donde aún pueden existir grandes ascenciones y caídas, como las que siempre ha tenido que soportar cualquier espíritu:

 

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El pirata que murió en San Valentín

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Era 2004 y en Rímini, uno de los balnearios más apetecidos de Italia, el día de San Valentín,  Marco Pantani,  campeón de un Tour de Francia (1998) y un Giro de Italia (1998), apareció muerto en el cuarto de un hotel. Además de antidepresivos, abundaba la cocaína en el escenario de su muerte. Pocos meses antes, uno de sus buenos amigos en el pelotón internacional, también moría por un infarto, después de una vida donde hubo drogas («Chava» Jiménez). Los dos fueron, en ese ciclismo de fines de los noventa y comienzo de siglo hoy día tan condenado por los moralistas que quieren colocar a los deportistas el aura de ejemplos de determinados valores, las estrellas que se atrevían a atacar en lugares inverosímiles, dispuestos al riesgo de perder porque lo que les gustaba era andar en la bicicleta. En la mítica ascensión al Galibier, en 1998, envuelto en la bruma y la lluvia, Pantani se consagró como virtual dominador de la vuelta a Francia, venciendo a Ulrich, que, más frío, también formó parte de una tragedia en la que sólo pudo ganar un tour (1997) pues luego de la irrupción violenta del italiano llegó un Clint Eastwood llamado Lance Armstrong y lo condenó a ser segundo:

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El hombre que coronó a los Alpes y los Andes

Lucho Herrera

Ya han pasado 26 años desde el momento en que Luis Alberto Herrera se hizo campeón de la Vuelta a España en bicicleta. No queda duda que Herrera está entre los cinco mejores ciclistas americanos y que, en América Latina, es el monarca. Un rey que no sabe que lo es o no le importa. Aún es el jardinero que se solventaba sus entrenamientos a punta de flores y que ascendió y conquistó los Andes y los Alpes. Ahora tiene una finca con el nombre de la cordillera europea y un restaurante al lado de una carretera en donde, con seguridad, también anduvo sobre una bicicleta sin saber que escribía en las rutas una historia cuyos monólogos interiores siempre serán un misterio: