El mundo según Monsanto, un documental

En variadas ocasiones se ha ridiculizado al grupo de personas que se oponen al consumo de transgénicos, colocándolo como una suerte de conglomerado jipi cuya creencia es que si se llega a ingerir maíz modificado genéticamente cabe la posibilidad de convertirse en un mutante. Con esta operación se han desestimado muchos aspectos que existen en el debate en torno a la manipulación genética de ciertos vegetales. En el documental que a continuación les presentamos aparece como protagonista la empresa Monsanto y sus prácticas corporativas, sin embargo, de fondo está la discusión en torno a los monocultivos y el atentado a la variedad genética de ciertas especies. Actualmente no sólo la Soja está en su auge, en países como Bolivia ha nacido el imperio de la Quinua:
La Ciudad Bolivar de Cejaz Negras por Vincent Moon
El rapero Cejaz Negras conoce el secreto que guardan las lomas de Ciudad Bolivar, por esto lleva su mensaje de las calles al mundo y del mundo a las calles de su barrio brindado esperanza a una juventud que muchas veces la ha perdido por las duras circunstancias.
Este video trata de ser un retrato del rap de Cejaz Negras o Crack Family en una presentación en el 2011. En palabras del director del film, Vicent Moon:
Espero que pueda ofrecer una visión radical y distinta dentro de este mundo tan poco representado, lejos de los clichés y al interior del barrio.
via: Wanda Uribe Villa
Celebrando el #díadeinternet en el 2014
Nunca en otro período se había asimilado la tecnología de una manera tan jovial y cercana a la gente en Latinoamérica. Los memazos como los hackeos son pan diario. Y hasta el Internet se ha vuelto tema de diversión y baile en todos los ambientes.
Por esto hoy celebramos el día de Internet en Latinoamérica, con alegría y regocijo, moviendo el bote y cantando estribillos pegajosos. No importa que tengamos el peor Internet del mundo, las bandas anchas más deficientes, los canales más vigilados y controlados por los Gobiernos Centrales.
Qué viva Internet, pues. Bailemos la ciber-pachanga.
Canciones para celebrar el día de Internet:
Los Once, recordando la historia a través de la ficción. Por Juan Arellano
En su reciente visita a Bogotá, Juan Arellano aprovechó para conocer más sobre la novela gráfica de LOS ONCE, y así contactó a los autores del libro.
Este es el post que surgió de ese encuentro en Globalizado.
En la historia reciente de los países latinoamericanos hay hechos de violencia por parte de agrupaciones terroristas y del propio estado, que a pesar de la realización de investigaciones de alto nivel y conformación de Comisiones de la Verdad, mantienen aspectos nunca aclarados e incluso testimonios contradictorios. Esto los ha vuelto parte de diversas teorías de la conspiración y de las leyendas urbanas que enhebran el tejido social de nuestras grandes urbes.
Uno de esos hechos es la Toma del Palacio de Justicia, sucedida el 6 de noviembre de 1985 en Bogotá, Colombia. A las 11.30 de la mañana de ese día comandos del movimiento guerrillero M-19 ingresaron al Palacio de Justicia, lo que generó la reacción de la Policía Nacional y el Ejército Colombiano, dando inicio a 27 horas de violencia y terror que dejaron un saldo de noventaiocho muertos y once desaparecidos.
Son precisamente estos once desaparecidos los que a 25 años de la toma inspiraron a tres amigos a crear una novela gráfica que recrea desde la ficción lo que pasó esas horas y de esta manera nos dan una visión distinta, a veces desgarradora, a veces esperanzadora, de un suceso que, como mencionan en la presentación del libro, es parte de la identidad de millones de colombianos.
El proyecto nace en el 2011, a raíz de una convocatoria que no ganaron, pero que los dejó con ganas de apostar por lo creado. Así pues en el 2012 deciden recurrir al crowdfunding para buscar apoyo económico y en el 2013 lanzan la versión de la novela gráfica para tablets y otros dispositivos electrónicos, y es en febrero de este 2014 que finalmente sale editado en formato libro.
Curiosamente en el pase de la versión digital a la impresa ha habido algunos cambios en la narración. Diego Fernando Marín del blog Lecturas para todos nos habla de este cambio de enfoque.
(En la aplicación es el) … de una niña que prepara un discurso, que termina leyendo en un evento conmemorativo de la Toma del Palacio de Justicia, y que comienza con las únicas palabras que tiene la novela gráfica, Érase una vez…, lo que da lugar al subtítulo que hoy parece haber desaparecido: Como un cuento sin hadas. En esta nueva versión, una abuela narra en primera persona a su nieta lo que ella vivió durante la toma. La abuela, en este caso, es la madre de uno de los desaparecidos en la Toma.
Marín luego agrega:
El tono de Los Once se mantiene en su tono neutral, no condena, no toma lugar, muestra la impiedad de los bandos y el lugar que tomaron las víctimas en el proceso, el dolor que se refleja en las palabras de César Rodríguez, un familiar, dichas en la radio nacional: “(…) de ninguno de ellos se tiene ninguna noticia. No los han dado en las listas de los rescatados, ni detenidos, ni muertos. No se sabe absolutamente nada”
Hablando del libro como novela gráfica, el escritor Luis Cermeño en un texto de enero del 2013 en Mil Inviernos señala diversas influencias: “El uso de la técnica a blanco y negro se la deben a su gusto por Sin City, de Frank Miller; la idea contar a la manera de fábula viene de La rebelión en la granja de George Orwell; y prescindir del texto, se lo deben en parte al trabajo de Justin Green en Binky Brown.” Y en cuanto al tema y tratamiento Cermeño añade:
La Toma al Palacio de Justicia es un tema que de entrada toca fibras, con muchos intereses mezclados de por medio; esta es la dificultad de tratar de elaborar una memoria colectiva alrededor de lo que no se sabe nada. Los Once no intenta justificar, de ningún lado u otro, lo ocurrido, su intención es tratar de narrar una historia con las personas involucradas en el conflicto en medio de una situación de pánico extremo. Tampoco trata de brindar respuestas. […]
En Los Once todos los personajes son ratones enfrentándose contra un gran monstruo polimorfo, quien a su vez es un personaje despersonificado: es la (des)personificación del terror, del mal absoluto y el caos. Esta metamorfosis es la violencia que siempre vuelve con nuevas caras, a veces insospechadas.
Para conocer un poco más de Los Once, conversé con José Luis Jiménez y Andrés Cruz, dos de los tres autores del libro. Acá el video:
Finalmente quiero añadir la palabras de los autores sobre el trabajo de investigación previo a Los Once, tal cual aparecen en un artículo de En Órbita:
Cuando estábamos haciendo la investigación, y hablábamos con familiares de las víctimas, a veces sentimos el peso de lo que representa intentar no tomar partido. Para los familiares los culpables de la desaparición son claros, pero nuestra intención no era mostrar culpables, sino construir una metáfora, a través de personajes animados (ratones, palomas, mirlas y perros), para lograr una nueva comprensión del episodio, de lo que vivieron las familias de las víctimas y las víctimas durante la toma y la retoma.
No se si el libro ha llegado a librerías peruanas, pero en todo caso pueden seguir a Los Once en Facebook y en Twitter. También pueden seguir a Sharpball (Facebook y Twitter), el sello bajo el cual estos jóvenes artistas colombianos sacan sus obras.
Las imágenes usadas en este post son cortesía de Sharpball, y usadas con su autorización.
RiP! El manifiesto del Remix
When you cut into the present the future leaks out.
William Burroughs
Cultura de las ideas, del compartir o sencillamente Cultura Libre. Todas estas expresiones manifiestan una misma postura con respecto a la cultura hegemónica que pretende coaccionar toda actividad que no esté dentro de los parámetros de la industria de los derechos de autor: es decir que usufructúe a favor de las grandes compañías de entretenimiento.
RiP» es un documental a propósito de este conflicto cultural, que amenaza con volver toda actividad que esté por fuera de los permisos legales un acto ilegal y punible. Dirigido y escrito por Brett Gaylor, está centrado en la figura del músico Girl Tank. Con apariciones estelares de Lawrence Lessig (abogado y fundador del término Cultura Libre) y el escritor de cifi Cory Doctorow.
El documental lo introduce la noción de cut-up de William Burroughs:
Cuando experimentas con cortes en un período de tiempo, puedes ver que alguno de esos cortes… parecen referirse a hechos futuros. Deténgase en aleatorio y corten una frase. ¿Qué tan aleatorio es tan «aleatorio»? El operador sabía donde debía cortar.
Un consejo desatendido de Verne sobre los llanos orientales de Colombia
A propósito de los 100 años de muerto Julio Verne, en el año 2005, el escritor colombiano de ciencia ficción Dixon Moya escribió sobre algunos de los parajes de Colombia que el llamado «padre de la ciencia ficción» mencionó en algunos de sus libros. Este artículo salió publicado en la revista Semana: Julio Verne alrededor de Colombia.
En este artículo, Moya resalta que la región en la que se le da mayor importancia a Colombia, es aquella conocida como «Los Llanos Orientales» en el libro El soberbio Orinoco:
Ciencia Ficción y Cultura Libre
Luis Cermeño, uno de los editores de este blog, escribió un artículo en Amazing Stories en donde la noción de cultura libre trasciende el contexto jurídico y cyberactivista para establecer un puente con la Ciencia Ficción y advertir la situación por la que atraviesa en Latinoamérica: la clonación de los relatos que vienen del «primer mundo» y, más exactamente, del contexto anglosajón. En este escenario se advierte un anquilosamiento en donde la Ciencia Ficción (y la llamada fantasía) termina convirtiéndose en un catálogo de temas y deja de ser una sensibilidad, óptica o manera de narrar. Es de resaltar la conclusión a la que llega el autor del escrito: a Ciencia Ficción es una droga pero hay quienes quieren dosificar las dosis cuando deberíamos hacer valer nuestro derecho a drogarnos libremente.
Acá podrán leer el texto
La mujer en las comunidades de la ciencia-ficción y la fantasía – por Elisabet Roselló
Elisabet Roselló revive un tema que en los recientes años va dando vueltas en las comunidades que giran alrededor de la Ciencia Ficción y Fantasía (frecuentemente familiarizadas con la cultura geek): el sexismo y el rol de la mujer dentro de estos mundos. El tema no solo es una reflexión personal de la autora, sino que reconstruye parte del debate y genera un panorama representativo de la percepción femenina dentro de estas comunidades. Por esta razón reblogueamos una parte del post e invitamos a leerlo completamente en su página web:
¿Discriminación? La mujer en las comunidades de la ciencia-ficción y la fantasía –
Hace un año, fuera de nuestras fronteras se abrió un debate sobre el papel de la mujer en las comunidades de la fantasía y la ciencia-ficción. Según Tanya Tynjala, escritora de ciencia-ficción, articulista en diversos medios como Amazing Stories, nos explicaba hace unos meses de donde surgía este intenso debate en las redes sociales:
Desde hace algunos meses la comunidad de ciencia ficción en inglés (más
que nada en los Estados Unidos, lo que no impide que otros países – como
Australia – se hayan visto envueltos), se encuentra agitada por una
gran controversia sobre el evidente sexismo y racismo en la Asociación
de Escritores de Ciencia Ficción de América (SFWA) y su consecuencia en
las convenciones: el acoso sexual del que han sido víctimas algunas
escritoras y fans.Para entender un poco de qué se trata, comenzaré por explicar el problema que causó la portada del boletín #200 de la SFAW. (Enero de 2013) Fue acusado de sexista por muchos, no solo mujeres, por razones obvias.[…]Muchos dicen que también causó malestar un artículo aparecido en el
mismo boletín firmado por Mike Resnick y Barry Malzberg acerca de:
“lady editors” (siguiendo una columna en el número anterior sobre “lady
writers”).
Lee el artículo entero «¿Qué está pasando? Acoso sexual y racial en la Ciencia Ficción»
En su momento estuve pensando escribir algo al respecto. En esos momentos observé que saltaron diametralmente debates que no tenían relación con las escritoras estrictamente, pero sí con otros aspectos de las comunidades y fandoms de la ciencia-ficción y la fantasía.
La mujer y el Cosplay, la mujer representada en el cómic, el Test de Bechdel aplicado en las películas y obras de estos géneros, el mundo de los gamers (cada vez más autónomo respecto a los fandoms),… Pero las conversaciones eran ajenas a España en ese sentido, y alguna entraba de forma tímida en Latinoamérica.
Ahora bien, por lo visto estas conversaciones han ido emanando en nuestros territorios a cuentagotas y con cierta resistencia a participar de temas tan espinosos y aparentemente manidos, incluso que son calificados de «tontería» por la propia comunidad, puesto que es visto este ámbito como relegado al ocio.
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Leer al artículo completo en:
UNA HISTORIADORA EN EL FUTURO
La droga comecerebros
En un comercial de 1983, patrocinado por el banco Cafetero de Colombia, un hombre se droga con una sustancia no identificable- quizá es una premonición de los fármacos del futuro, donde los chutes serán producidos por la liberación de alguna sustancia instalada en el interior del cuerpo- hasta quedar totalmente perdido. De acuerdo a lo que enuncia el narrador, hay una destrucción del cerebro del consumidor, la cual se relaciona con su apariencia física que, al final, semeja la de un pordiosero entregado al consumo de pasta base (crack o bazuco). Por lo tanto, los pordioseros son pobres, drogadictos, descerebrados y pierden su dignidad (al contrario de lo que se promulgó desde 1947, cuando se proclamó en cientos de normas que todo humano era digno por sí mismo); semejan a los muertos vivientes y, a diferencia de los segundos, estos no son producto de imaginerías llevadas al cine del «primer mundo» sino que caminan al lado tuyo y te piden monedas. En aquel entonces, el auge de la «lucha contra las drogas», ya había encumbrado a Colombia como sinónimo de emporio mundial de la cocaína y la guerra librada contra los «carteles» empezaba a tener sus primeros visos, inoculándonos a quienes eramos niños en ese entonces un virus más destructivo que cualquier fármaco: el miedo. Y se nos suele activar súbitamente, como al tipo del comercial lo va transformando la misteriosa droga, hasta conducirnos a estar bien peinados, vestidos con traje y corbata porque queremos asegurar la jubilación de la vejez:














