El peluquero borracho (relato)
En el año 2006 me casé y me fui a vivir a Santiago. Vivía en un apartamento en el piso 16 de la calle Monjitas y tenía un taller en un centro cultural en la mitad del parque de la Quinta Normal. Allí pintaba y leía de sol a sol. Además de eso tenía a mi cargo el cumplimiento de una serie de tareas correspondientes a quien asume el rol de amo de casa diplomático: decoraba, limpiaba, tenía las cuentas al día, cambiaba guardas, hacía compras y protegía la vivienda. Eso fue lo que precisamente hice cuando le pedí a mi marido que no volviera a dejar a entrar a nuestra casa a Máximo, el peluquero.
Máximo era un brasileño alto, acuerpado, musculoso y muy afeminado. Resaltaba entre los habitantes de Santiago ya que tenía una cintura apretada, unas nalgas redondas y una nariz recta, perfecta. Para el estandar chileno el peluquero era un hombre muy guapo. También tenía unos ojos pequeñitos que si lo miraban a uno directo lo atravesaban, pero también eran juguetones, evasivos, como los ojos de alguien que oculta una verdad trascendental. Hablaba español bastante fluido ya que llevaba viviendo en Chile varios años. Leer Más…
Un pianista sin vergüenza (l'Accordeur de 2010)
La vergüenza es una emoción o un estado de conocimiento y tener un sentido de ella implica entender o conocer que en algún momento se está avergonzado. Tal estado puede surgir en situaciones de deshonra, desgracia, insuficiencia, humillación, o disgusto. La vergüenza es el efecto de una acción deshonrosa o injusta. Los orígenes de la palabra vergüenza se piensa que vienen de un termino antigua que significaba “cubrirse”. Tal acto, de forma figurada o literal, es una de las formas de la expresión física de la vergüenza. Esta acción de cubrirse o de por lo menos mantenerse retraído en cama es lo que hace el joven protagonista del corto francés El afinador de piano (l’Accordeur) de 2010 dirigido por Olivier Treiner.
Adrien es un joven pianista prodigio que cae en desgracia cuando falla en el evento para el que se ha preparado durante toda su vida. Al verse deshonrado, el pianista decide sobrevivir como afinador de pianos, pero para mejorar el negocio finge ser ciego. La pregunta que se abre ante toda la situación es ¿qué pasaría si el desvergonzado afinador viera algo que no debería ver?
El hacker de pelo azul y el comandante sociópata ¿Usted por qué me está contando eso?
Hace un par de semanas, en una noche de rumba, terminé charlando con un supuesto hacker. La conversación estuvo llena de las perturbadoras historias de su corta trayectoria transgresora. El cuento del hacker trajo a mi memoria el caso de un personaje inquietante que apareció en el barrio en el que vive mi papá y que no trajo sino desgracias. Este post está dedicado a contar las dos historias, la del soldado y la del hacker y los cuestionamientos y las interrogantes a los que me enfrenté después de haberlos conocido y haber conversado con ellos.
El hacker de pelo azul y el comandante sociópata
¿de quién es la lluvia?
Llueve y llueve en Bogotá y la ciudad se llena de esa atmósfera melancólica que le da a la sabana su aura tan característica. En medio de esa bruma gris me detengo a pensar y me pregunto qué pasaría si le quitaran a uno el derecho a disfrutar de la lluvia o si lo obligaran a uno consumir el agua más cara que le venden a uno las grandes corporaciones embotelladas o si las tarifas de acueducto subieran tanto que no pudiera uno ir mas al médico o enviar a sus hijos a la escuela.
De inquietudes como esas surgió la Guerra del agua de Cochabamba. La guerra del agua fue el nombre que recibieron la serie de protestas protagonizadas por los habitantes de la misma ciudad boliviana con las que entre enero y abril de 2000 exigieron que se terminara el contrato de privatización del abastecimiento de agua potable municipal. Ese contrato de privatización fue impulsado por el Banco Mundial y fue firmado entre el antiguo dictador de Bolivia Hugo Banzer, la multinacional Bechtel, la empresa norteamericana Edison, las empresas bolivianas A. Petricevich y S. Doria Medina y el consorcio español Abengoa S.A. Después de la firma del contrato y de que se diera inicio a la privatización, los habitantes de la ciudad comenzaron a quejarse de las desmesuradas alzas de la tarifa, y de que por ley se les prohibiera acumular el agua de lluvia. Todo esto culminó con las protestas, con la muerte de por lo menos una persona y con 170 participantes heridos. Leer Más…
Así se ve la gente cuando esta deprimida: Dol (Primer cumpleaños) y Let’s Play Nomad X

La depresión es un trastorno del estado de ánimo, en unos casos transitorio y en otros casos permanente, caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad. La depresión provoca una incapacidad (total o parcial) para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana. Este desorden del estado de ánimo puede estar acompañado de ansiedad. Según mi propia experiencia la depresión puede aparecer en cualquier momento y es desencadenada por un sin número de razones: el cambio, la cercanía con la muerte, el desempleo, la pérdida de una relación sentimental valiosa, la bancarrota entre otras. Todas estas situaciones hacen parte del hecho de ser un ser humano. Habitar el planeta tierra como parte de la “raza superior” es ante todo atravesar un camino lleno de miedo y de incertidumbre. Todo esto es lo que lo lleva a uno a estar deprimido. Recorrer el mundo es desde el comienzo, desde que nacemos, un hecho depresivo en sí, vivimos y habitamos el estado de la depresión.
Pensando en eso me encontré dos ejemplos de gente deprimida hermosamente retratada en filmes cortos. El primero es un ejemplo de la más común forma de depresión y se llama Dol (primer cumpleaños). El film corto cuenta la historia de Nick un personaje de rostro gris y carácter nublado a quien le resulta casi imposible –durante los 11 minutos que dura el corto– esbozar una sonrisa genuina. Leer Más…
Diario de una expedición a través de Venezuela y Colombia 1906-1907 de Hiram Bingham
En 1906 Hiram Bingham –el conocido explorador y político norteamericano, célebre por ser reconocido como el descubridor de Machu-Picchu[1]— se embarcó en un viaje que lo llevaría de Caracas a Cartagena. Estas dos ciudades eran el comienzo y el fin de la ruta que en 1919 haría Simón Bolívar llevando sus tropas libertadoras entre los dos países. Aunque para ese momento parecía imposible realizar este recorrido, Bolívar lo logró. Desafortunadamente en el camino muchos de sus soldados murieron así como todos sus animales de monta y de carga. Aún así la historia nos cuenta que esta travesía titánica liderada por el libertador culminó con la expulsión del poderío español del territorio colombiano.
Bingham decidió lanzarse a la aventura de hacer este recorrido cerca de noventa años después cuando se dio cuenta de que los mapas y los recuentos históricos disponibles no eran suficientes para hacerse a una imagen del recorrido de Bolívar. Bingham llegó a la conclusión de que “si deseaba comprender este periodo de la historia de América del Sur, sería necesario para mi emprender esta expedición que tuviese por objeto no sólo el estudio del país donde Bolívar vivió y luchó, y una visita a los escenarios de sus más importantes batallas, Carabobo y Boyacá, pero también una exploración de la ruta de su más celebrada campaña (Bingham 1909, v). Leer Más…
Temor a la muerte
El jueves llegué con mi mamá a la casa de los abuelos antes del mediodía, el día estaba gris y llevaba toda la mañana amenazando lluvia. El interior del apartamento de mis abuelos parecía más frío y gris que la misma ciudad. Verónica nos dejó entrar y volvió al lado del abuelo. A su lado estaba mi abuela sentada en el sofá rezando el rosario.
La abuela tenía los ojos vidriosos, pasaba los dedos por la camándula y miraba por la ventana mientras que el abuelo repetía las oraciones llorando profusamente. Verónica, la enfermera, nos dijo que el abuelo había estado en ese estado de ánimo ya por un rato y que le había pedido a la abuela que rezaran. El abuelo decía que tenía mucho miedo porque sentía la muerte muy cerca y también sentía que había sido una mala persona. Leer Más…
¿Aguantar o renunciar? Estupor y temblores (2003)
Hace tres semanas mi mejor amigo, quien había estado desempleado por varios años, me sorprendió con una grata noticia: había aterrizado en el trabajo de sus sueños en una compañía en Bogotá. Desafortunadamente un par de semanas después se vio obligado a renunciar. El recuento que me hizo después de las dos semanas de trabajo incluyó una serie de maltratos verbales por parte de algunos de sus compañeros y superiores, quienes parecían tener un solo objetivo en mente: hacerlo renunciar a su recién obtenido puesto. Esta serie de comportamientos que encontró mi amigo en su nuevo lugar de trabajo, iban incluso totalmente en contra de la filosofía religiosa que –sin advertirle durante el proceso de selección llevado a cabo durante casi un mes– le obligaban a adoptar. Mientras escuchaba el trágico recuento de mi amigo no podía evitar pensar en la película franco-japonesa Estupeur e tremblements (Estupor y temblores) de 2003.
Esta película, dirigida por Alain Corneau cuenta la historia de Amélie, una pelirroja belga que vive una situación en principio parecida a la de mi amigo. Amélie llega a Japón para trabajar como traductora en una multinacional y durante los 107 minutos que dura la película la señorita nos narra la tragedia en que se convirtió trabajar allí durante 1999. Leer Más…














