Archivo | marzo 2014

Un encuentro con el artífice de la sexoficción (segunda entrega)

Hernán Hoyos escribió, desde fines de los cincuenta, más de cuarenta novelas. Hoy día las autoreedita y él mismo sale a dejar ejemplares en consignación en distintas librerías y quioscos del centro de Cali (Colombia).  Acá puede leerse la primera entrega.

La masturbación es el objetivo último y vergonzante de la pornografía coital; en los portales de internet aparece, a un costado, publicidad que dice, como un regaño: “Deja de masturbarte y ten sexo de verdad”; a la culpabilidad del consumidor del vídeo se sumará la potenciación de su soledad, acercándolo a un anacoreta. Porque el objetivo del pornógrafo apunta a la aprobación  sustentada en el placer solitario, es que  la etiqueta de pornógrafo adjudicada a  Hernán Hoyos  por su amigo José Pardo Llada apenas apareció “Crónicas sexuales”,  es un malentendido intencionado que sirvió para que la sociedad caleña de los sesenta comenzara a comprar el libro. Hoyos ha bautizado a su escritura con otro nombre:

-La llamé sexoficcion y creo que tengo derecho porque convertí los problemas sexuales en temas literarios. La sexualidad es el más importante de los instintos porque gracias a ella se perpetúa la especie. Si los hijos no se pudieran concebir por el acto sexual se acabaría la población humana.

A diferencia de los angelicales destellos de Henry  Miller o la crueldad de Apollinaire, Hoyos toma a la sexualidad como un objeto sometido a su visión casi científica, semejando la labor de un microhistoriador de la vida sexual o un notario que consigna los escarceos genitales de cientos de personas. Este propósito de testimoniar se consolidó a  sus 32 años, cuando decidió arrendar un apartamento en el que colocó una mesa grande con cuatro máquinas de escribir y, en cada una de ellas, urdía un libro diferente.

Fue en ese lugar donde sostuvo algunas reuniones con Sor Terrible, la mujer que habría de protagonizar una novela homónima basada en lo que ella le relató. La primera vez que se vieron Hernán trató de seducirla:

 -La hice sentar al lado mío. Yo no sabía que era lesbiana y le metí la mano. Cuando toqué el clítoris de ella, me di cuenta que era de este tamaño. -Hoyos estiró su dedo índice derecho para indicar las dimensiones- Era a la vez hombre y mujer. Era Sor Terrible. No me puedo arrepentir de eso porque fue un documento más.

Desde ese momento, Hernán trabó amistad con Sor Terrible aunque hace un par de años no ha sabido nada de ella. La última vez que se la encontró fue en unas cabinas telefónicas. Después de charlar un rato, ella le mostró la foto de una mujer de más de cincuenta años y de su hijo de dieciocho: Sor Terrible se acostaba con los dos.

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Un encuentro con el artífice de la sexoficción (Primera entrega)

Hernán Hoyos escribió, desde fines de los cincuenta, más de cuarenta novelas. Hoy día las autoreedita y él mismo sale a dejar ejemplares en consignacion en distintas librerías y quioscos del centro de Cali (Colombia). 

 

Es una ametralladora de tus  depresiones

Luis Aeropajita

Un remordimiento despierta a Hernán Hoyos en sus noches y, antes de volver a dormir, se  traza el propósito de soñar un encuentro con su amigo,  “El gordo” Lucio Ramos, uno de los protagonistas del libro Memorias fisiológicas: cierra los ojos y los dos hablan. Ese episodio no es algo real; Hoyos descree de cualquier mundo que trascienda lo físico y de que haya alguna manera de conjurar los espíritus o llamarlos, es más, piensa que ni siquiera existen: morimos y volvemos a ser carne de la tierra.

Su remordimiento nació desde que se topó a Ramos en el puente España, en el centro de Cali; Hernán paseaba con sus hijos, aún niños por aquél entonces. Se cruzaron y Hoyos pasó de largo y sólo volteó la mirada cuando Ramos le dijo:

-Hernán, me has hecho mucho daño.

Hoyos creyó que se refería al vino que le había aconsejado comprar un par de meses antes, a sabiendas de que Luciano padecía de una úlcera gástrica. Tiempo después entendió que el daño aludido por “El gordo” era la ingratitud injustificada.

-En qué te he hecho daño, amigo mío-  me exclama Hernán, tratando de revivir ese último encuentro en el puente España, buscando un instante de reinvindicación donde pueda encontrarse con ese gordo que falleció poco tiempo después.

Otro gran amigo muerto de Hernán fue Maxwell, su traductor al inglés. Hoyos se marchó con él a Wisconssin y allí pudo evidenciar la afición por la cerveza del norteamericano :

-Él vivía con su mujer. Fuimos a traducir mis libros y la revista Knight publicó tres cuentos míos. Él era un traductor impresionantemente riguroso. El editor de la revista mandó los tres cheques pero yo estaba muy aburrido en ese país y como aquí llevaba una vida de parranda y de risas, entonces  me vine para acá. Maxwell se bebió en cerveza los 300 dólares. En esa época, un dólar servía para un almuerzo… yo fui a varios supermercados con Maxwell y un almuerzo decente valía un dólar. Entonces se bebió los 300 dólares pero me los fue pagando, eso sí. Y después era incapaz de trabajar; como traductor era un verraco pero era incapaz de trabajar entonces lo mantenía la mujer. Era un soñador, inventaba negocios que después no podía realizar pero para traducir era extraordinario.

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Diario de una expedición a través de Venezuela y Colombia 1906-1907 de Hiram Bingham

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En 1906 Hiram Bingham –el conocido explorador y político norteamericano, célebre por ser reconocido como el descubridor de Machu-Picchu[1]— se embarcó en un viaje que lo llevaría de Caracas a Cartagena. Estas dos ciudades eran el comienzo y el fin de la ruta que en 1919 haría Simón Bolívar llevando sus tropas libertadoras entre los dos países. Aunque para ese momento parecía imposible realizar este recorrido, Bolívar lo logró. Desafortunadamente en el camino muchos de sus soldados murieron así como todos sus animales de monta y de carga. Aún así la historia nos cuenta que esta travesía titánica liderada por el libertador culminó con la expulsión del poderío español del territorio colombiano.

Bingham decidió lanzarse a la aventura de hacer este recorrido cerca de noventa años después cuando se dio cuenta de que los mapas y los recuentos históricos disponibles no eran suficientes para hacerse a una imagen del recorrido de Bolívar. Bingham llegó a la conclusión de que “si deseaba comprender este periodo de la historia de América del Sur, sería necesario para mi emprender esta expedición que tuviese por objeto no sólo el estudio del país donde Bolívar vivió y luchó, y una visita a los escenarios de sus más importantes batallas, Carabobo y Boyacá, pero también una exploración de la ruta de su más celebrada campaña (Bingham 1909, v). Leer Más…

El velódromo que tapó la caca de ángel (sobre el mundial de ciclismo de pista Cali 2014)

 

Caca de ángel: me la figuré flotando en el inodoro que semejaba el trono donde se abroquela un duende o un ángel. Los ángeles pueden no ser tan pequeños como los duendes: los hay de dos metros de altura o más y de setenta centímetros o menos, todo depende de cómo sean enviados y con qué finalidad. El que se sentaría en esa taza tendría la estatura colombiana promedio, de un varón más exactamente, y lo haría ante la urgencia de sus rugidos estomacales. Los esfínteres caprichosos son el recuerdo que les hacen a los ángeles de su fatalidad terrenal. Gracias a eso conocen casi todos los baños públicos de las ciudades que sufren.

El ángel que me figuro allí sentado me permite poder acceder a ese pequeño inodoro y utilizarlo con incomodidad pero sin empacho ni tristeza. Ángel de mi guarda, mi dulce compañía, tú no me desamparas ni de noche ni de día. Ni siquiera me hace sentir mal la temperatura que bordea los treinta grados, tan habitual en Cali y, mientras estoy sentado, sintiendo la humedad de la taza, pienso en que pronto me reconfortaré, cuando ingrese al velódromo Alcídes Nieto a ver el mundial de ciclismo de pista.

No es que haya sido un asiduo a este espectáculo deportivo pero es el consuelo de no poder ver a esos ciclistas que ascienden montañas y emprenden trayectos de casi doscientos kilómetros diarios por la carretera de un país. Sin embargo, espero encontrar alguna porosidad, algún atisbo de debilidad y de caída, algo que se escape a esa lógica milimétrica que acompaña a los practicantes del ciclismo de pista, a quienes suele no conocérseles los rostros porque siempre llevan unas lentes que les tapan la mitad de la cara y unos cascos que los hacen parecer alienígenas mecánicos, sin tragedias ni desarraigos.

En medio de ese desierto de inhabitado de desdichas me encontré hace unas semanas la historia de Graeme Obree, un ciclista escocés del que se hizo una película (The flying Scotsman). Rompió el récord mundial de la hora en dos oportunidades (1993 y 1995), sufrió de depresión clínica, se intentó matar en dos ocasiones y en 2011 confesó públicamente ser homosexual.

Ya fuera del baño público espero atisbar alguna nueva versión de Obree, alguien que hiciera olvidar tantos senos operados, el aroma de aceite de coco que impregna al mediocre servicio de transporte público de la ciudad y, en definitiva, a tanto sexo que aparece en Cali y que lo van convirtiendo a uno en un ángel en Gomorra. Acá tampoco hay lugar para los ángeles ni para los humanos angelicados, parece que sólo en el alto Perú podrá olvidarse todo esto.

El velódromo es una figura ovoide con dos peraltes empinados en cada punta y su piso es de madera. Los ciclistas corren, en promedio, a unos sesenta kilómetros por hora. Las aceleraciones varían de acuerdo a la modalidad de la competencia. Cuando llegué, daban vueltas en repetidas ocasiones y la gente aplaudía cuando el animador decía que había un colombiano compitiendo, aunque este no disputara ninguna de las medallas.

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Lola López Mondéjar y La pequeña burguesía

Por Manuel García Pérez

@ManuelGarciaOri

la pequeña burguesía

Página web de la autora: http://www.lolamondejar.com/

En La pequeña burguesía, la autora murciana describe su particular mundo de complejidades psicológicas a través de la concisión e intensidad que le proporciona el género del cuento. La modernidad de López Mondéjar es que renuncia a la frivolidad, al escapismo y a lo histórico para acercarse a una narrativa en puridad, sin cortapisas ni infantilismo, pues, en estos cuentos subyace una preocupación por el lenguaje con el que se escribe y aquel otro que debería solucionar los conflictos, aclarar los conceptos, expresar lo que nos angustia y que, sin embargo, resulta inútil a los personajes que se resignan a vivir.

  Las miradas incisivas, la forma de vestir, la enfermedad y la frustración del deseo son motivos temáticos que definen esa poética, sin ampulosidad, sin manierismo, condensada en el uso del sustantivo, de la frase precisa, con diálogos esclarecedores y descripciones de las costumbres que dicen todo, sin necesidad de elaborar manidos desenlaces, acerca de una burguesía que prefiere el hedonismo a la acción y al compromiso. Lo que se percibe en los últimos textos de López Mondéjar es esa alusión al detalle, al objeto y a la sutileza de una expresión para definir todo lo que quiere que exista en el discurso como referente de la vida de sus personajes.

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La mujer en las comunidades de la ciencia-ficción y la fantasía – por Elisabet Roselló

Elisabet Roselló revive  un tema que en los recientes años va dando vueltas en las comunidades que giran alrededor de la Ciencia Ficción y Fantasía (frecuentemente familiarizadas con la cultura geek): el sexismo y el rol de la mujer dentro de estos mundos.  El tema no solo es una reflexión personal de la autora, sino que reconstruye parte del debate y genera un panorama representativo de la percepción femenina dentro de estas comunidades.   Por esta razón  reblogueamos una parte del post e invitamos a leerlo completamente en su página web:

¿Discriminación? La mujer en las comunidades de la ciencia-ficción y la fantasía –

See more at: http://elisabetrosello.blogspot.com/2014/03/discriminacion-acoso-mujer-fandom-frikis-geek-ciencia-ficcion-fantasia.html#more

Hace un año, fuera de nuestras fronteras se abrió un debate sobre el papel de la mujer en las comunidades de la fantasía y la ciencia-ficción. Según Tanya Tynjala, escritora de ciencia-ficción, articulista en diversos medios como Amazing Stories, nos explicaba hace unos meses de donde surgía este intenso debate en las redes sociales:

Desde hace algunos meses la comunidad de ciencia ficción en inglés (más
que nada en los Estados Unidos, lo que no impide que otros países – como
Australia – se hayan visto envueltos), se encuentra agitada por una
gran controversia sobre el evidente sexismo y racismo en la Asociación
de Escritores de Ciencia Ficción de América (SFWA) y su consecuencia en
las convenciones: el acoso sexual del que han sido víctimas algunas
escritoras y fans.

Para entender un poco de qué se trata, comenzaré por explicar el problema que causó la portada del boletín #200 de la SFAW. (Enero de 2013) Fue acusado de sexista por muchos, no solo mujeres, por razones obvias.[…]Muchos dicen que también causó malestar un artículo aparecido en el
mismo boletín  firmado por Mike Resnick y Barry Malzberg acerca de:
“lady editors” (siguiendo una columna en el número anterior sobre “lady
writers”).

Lee el artículo entero «¿Qué está pasando? Acoso sexual y racial en la Ciencia Ficción»

En su momento estuve pensando escribir algo al respecto. En esos momentos observé que saltaron diametralmente debates que no tenían relación con las escritoras estrictamente, pero sí con otros aspectos de las comunidades y fandoms de la ciencia-ficción y la fantasía.

La mujer y el Cosplay, la mujer representada en el cómic, el Test de Bechdel aplicado en las películas y obras de estos géneros, el mundo de los gamers (cada vez más autónomo respecto a los fandoms),… Pero las conversaciones eran ajenas a España en ese sentido, y alguna entraba de forma tímida en Latinoamérica.

Ahora bien, por lo visto estas conversaciones han ido emanando en nuestros territorios a cuentagotas y con cierta resistencia a participar de temas tan espinosos y aparentemente manidos, incluso que son calificados de «tontería» por la propia comunidad, puesto que es visto este ámbito como relegado al ocio.

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Leer al artículo completo en:

UNA HISTORIADORA EN EL FUTURO

Otro muerto que llega: Nelson Henríquez

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«De esa tristeza nace el guayabo

que hace sufrir a mi corazón»

Como en la novela de Eliseo Alberto, la eternidad para el cantante venozolano Nelson Henríquez empieza un lunes. Hoy ha fallecido en Miami y muchas de las canciones de sinsabor navideño han abandonado a su cantor. En Colombia fue una estrella eclipsada por la aparición de los salseros de los setenta. Nelson Henríquez cantaba a derrotas bailables y se ha convertido en el indiferente sonido de fondo de muchas caídas que derruyen la vida, envolviéndola en un tejido paquidérmico cuya tristeza es la hormona de un monstruo que ama con la sabiduría de la pérdida. Descanse en paz, señor Henriquez, descanse que la eternidad parece ser el bálsamo para tantos días sobre la Tierra y, si es algo muy tedioso, ojala no nos lo diga su fantasma para así seguir ilusionados con la muerte.

La miseria de un elefante absurdo

Cultiva tu miseria,
hazla perdurable,
aliméntate de su savia,
envuélvete en el manto tejido con sus más secretos hilos.
Aprende a reconocerla entre todas,
no permitas que sea familiar a los otros
ni que la prolonguen abusivamente los tuyos.
Que te sea como agua bautismal
brotada de las grandes cloacas municipales,
como los arroyos que nacen en los mataderos.

Fragmento de poema Grieta Matinal, Álvaro Mutis.

Como agua bautismal, este mediocre hombre padece un extraño caso que se le manifiesta tardíamente en el que se transforma en Elefante. No es el clásico caso de elefantiasis, como el que padece Joseph Merrick» El hombre elefante» llevado a la pantalla grande por David Lynch, sino que este corto, dirigido por  Pablo Larcuen, es un caso más absurdo, como el del personaje de Jean de Brunhoff, el Elefante Babar.

ELEFANTE from Pablo Larcuen on Vimeo.

Temor a la muerte

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El jueves llegué con mi mamá a la casa de los abuelos antes del mediodía, el día estaba gris y llevaba toda la mañana amenazando lluvia. El interior del apartamento de mis abuelos parecía más frío y gris que la misma ciudad. Verónica nos dejó entrar y volvió al lado del abuelo. A su lado estaba mi abuela sentada en el sofá rezando el rosario.

La abuela tenía los ojos vidriosos, pasaba los dedos por la camándula y miraba por la ventana mientras que el abuelo repetía las oraciones llorando profusamente. Verónica, la enfermera, nos dijo que el abuelo había estado en ese estado de ánimo ya por un rato y que le había pedido a la abuela que rezaran. El abuelo decía que tenía mucho miedo porque sentía la muerte muy cerca y también sentía que había sido una mala persona. Leer Más…

El objetivo de los psiquiatras (Sándor Márai)

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Sándor Márai, en «Divorcio en Buda»,  escribe los pensamientos y las historias de un juez de divorcios y de un médico que está en el proceso legal de separación. Este hombre, el futuro divorciado, en un momento dado refiere la belle époque sentimental y emocional que vivió cuando comenzó su matrimonio y cuenta cuál fue su éxito con una de sus pacientes. Márai, emparentado con el dolor húngaro, aumentado con el dramatismo de su suicidio en 1989, no es muy leído desde la amargura del humor que da toda decepción. Acá les presentamos el extracto donde, una vez más, los psiquiatras o el ejercicio de la medicina para la mente, queda al desnudo:

… por la tarde trato a una señora riquísima pero histérica mediante hipnosis, sin esperanza alguna en el tratamiento, mas con tal fe y determinación que ella se siente mucho mejor en sólo unos meses, consigue incluso dejar la morfina y tardará algunos años en tirarse por la ventana.

En «Divorcio en Buda». P. 148, Ediciones Salamandra. Traducido por Judit Xantus Szarvas