Algunas flores del muerto (extracto de "La montaña mágica")
«Ulises», «En busca del tiempo perdido» y «La montaña mágica» padecen la misma enfermedad: Todo el mundo las alude y pocos las leen. Más que por el reto que implica leer un voluminoso ejemplar de casi mil páginas (aún hoy se sigue creyendo que es una novedad que un libro largo sea de alto impacto y se vuelva en una nueva biblia, como suele promulgarse por parte de los fanáticos de «2666» o «La broma infinita»), es por el desgano que genera una pieza museográfica, encumbrada por suplementos culturales, críticos y comentadores que han petrificado las posibilidades de lectura de dichos libros. Quizá sea la venganza de la humanidad para con esos escritores, una venganza inocente e inconsciente, inferida por quienes no tienen más remedio que erigirse como patriarcas de interpretaciones incontestables. Pese a esos intentos, estos libros siempre tendrán pliegues, como este de «La montaña mágica» de Thomas Mann que a continuación les presentamos, donde el abuelo muerto puede ser sustituido por esas «grandes obras maestras» que se canonizan y se vuelven obligatorias para ser «cultos» y las flores y el ataúd podrían corresponder a los cientos de tesis, tesinas y reseñas que aparecen a diario (también podrá condenarse esta permutación pues implica una lectura en clave alegórica, tan defenestrada hoy por los literatos):
La muerte era de una naturaleza piadosa, significativa y de una belleza triste, es decir, muy espiritual; pero al mismo tiempo completamente de otra naturaleza, casi contraria, muy física, muy material y entonces no se la podía considerar ni como bella, ni como significativa, ni como piadosa, ni incluso como triste. La naturaleza solemne y espiritual se expresaba por el suntuoso ataúd del difunto, por la magnificencia de las flores, por las palmas que, como se sabe, significaban la paz celeste; además, y más claramente todavía, por el crucifijo en las manos del abuelo difunto, por el Cristo bendiciendo, de Thorwaldsen, que se hallaba derecho a la cabecera del féretro, y por los dos candelabros erguidos a ambos lados que, en aquella circunstancia, habían adquirido igualmente un carácter sacerdotal. Todas esas disposiciones encontraban aparentemente su sentido exacto y bienhechor en el pensamiento de que el abuelo había adquirido para siempre su figura definitiva y verdadera. Pero, además, como el pequeño Hans Castorp no dejó de notar, a pesar de que no se atrevía a confesárselo en voz alta, todo aquello y sobre todo la enorme cantidad de flores, en particular de tuberosas esparcidas por todas partes, tenía por objeto mitigar ese otro aspecto de la muerte que no es ni bello ni verdaderamente triste, sino más bien un poco inconveniente, de una naturaleza bajamente corporal: tenía por objeto hacer olvidar o impedir que se tuviese conciencia de aquello.
Traducido por Mario Verdaguer
Francesco Vitola Rognini: nuevo autor de Mil Inviernos
Francesco Vitola Rognini, autor de la novela Hambre de Caza, se ha incorporado al equipo de escritores de Mil Inviernos. Su propuesta, que nada entre las aguas del periodismo gonzo y la crónica lisérgica, podrá ser atestiguada en este blog. Esperamos que sus colaboraciones sean una paliza para todos aquellos que aún confían en la estabilidad de la realidad. Realidad no hay una sola: son muchas, todas devastadoras y tristes. Cientos de páginas electrónicas escurrirán sus lágrimas y su desorientación para con este fenómeno que no fue ni siquiera visorado por Uri Geller.
Francesco Vitola Rognini es Comunicador Social y Periodista de la Universidad del Norte. Master en periodismo BCN_NY. Cronista independiente, columnista y reportero. Cuentista, novelista. Pero antes que nada, periodista ciudadano, bloguero y traductor vocacional de la obra de Hunter S. Thompson.
Francesco también tiene otros dos blogs.
Uno dedicado a las artes marciales: Shinobi Yamabushi
Otro dedicado a la crónica: Narrador Interpretativo
Damos la bienvenida a Francesco Vitola como nuevo autor de Mil Inviernos con la satisfacción de ver cómo vamos creciendo y expandiendo nuestra maligna área de influencia a través de nuevos brazos de Leviatán.
Duelo entre dos William: Burroughs dispara a Shakespeare
De William Burroughs como tirador, Hunter S. Thompson escribió: «Él disparó como escribió – con extrema precisión y sin miedo.» (Leer más: William Burroughs por Hunter Thompson) Pero le faltó decir que, igual que como escribía, tiraba a matar. Uno de los aspectos más interesantes de la escritura de Burroughs es cómo, haciendo uso de varios métodos de experimentación (cut-up / fold-in), propendía por la aniquilación del mismo lenguaje, virus extraterrestre de otro espacio, para extraer en la humareda, un mensaje inequívoco de la condición humana. Un hombre invisible (como él mismo se consideraba) podía tal vez acechar otros umbrales que dieran cuenta de una lógica en que el hombre dejaría de ser engañado por el bestiario de monstruos que lo controlan, manipulan y raptan desde antes de nacido.
William Burroughs se bate en un duelo a muerte contra William Shakespeare. Ya desvirtuado en su anterior performance de William Tell, que le costó la vida a su esposa, ahora se las ve con el mayor emblema del idioma inglés. No tiene miedo, pero la vejez le hace temblar, no solo una sino varias veces, antes de acertar el gatillo y propinar los tiros definitivos: muerte a Shakespeare, muerte a su imagen, muerte a su virus.
William S. Burroughs: Cien años de marica
CIEN AÑOS DE MARICA
POR: PEDRO SÁNCHEZ MERLANO
Una meditación a propósito del siglo de William Burroughs.
Acosado por los inhaladores más profundos de mi asma tuve un sueño muy puro contigo:
Llegabas a la L como un tahúr de esos que salen en los westerns. En lugar de pistola traías jeringas. Cada una de ellas estaba sedienta de heroína y, también, cómo no, de heroinómanos. ¿Qué preferirías, pinchar heroína o pichar heroinómanos?
En la taquilla de Homero pediste pasta base de cocaína y te la metiste en la boca mascándola como el más grande beisbolista del mundo. Después la escupiste y, con una jeringuilla, succionaste el líquido hecho de tu saliva y de los escombros drogadictos para chuzarte el brazo.
Entonces vi al otro, al detective marciano, que venía convertido en una gigante flema en medio de la ciudad ardiente en llamas. Yo pensé, en medio del sueño, que me habían estafado con el bazuco, porque lo que estaba viviendo me tenía ya en un mal viaje, pero cuál mal viaje, si era el viaje a tu espacio interior, William. Estabas drogado de ti mismo, y lo que ocurría a tu alrededor no eran más que pormenores superfluos de tu desdicha.
Nubes que hacen sonido: el Aula Magna de la UCV en Caracas

Desde que empecé a estudiar artes plásticas y conocí el trabajo de los artistas op y cinéticos Caracas me produjo una fascinación particular. Pero conocer la capital de la República Bolivariana de Venezuela tan sólo se convirtió en un deseo para mí cuando descubrí en un libro la foto del Aula Magna de la UCV. El auditorio, diseñado por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva fue construido entre 1952 y 1953 y alberga una de las obras más grandes del artista Alexander Calder. Alexander, o Sandy Calder es el inventor de los móviles (antecesores de la escultura cinética) y el Aula Magna es un hito de la arquitectura en el que se reúnen de forma magistral la ingeniería con el arte. Esta es la crónica de cómo cumplí mi sueño de visitar el afamado auditorio y de cómo logré jugar con un par de las obras Sandy durante mí recorrido por una de las ciudades más inquietantes que he conocido.
Llegué a Caracas después de pasar algunos días en Valencia, el Miami de Venezuela. Valencia es una ciudad pequeña, de clase social pudiente, muy cercana a las playas más hermosas que uno se pueda imaginar. Valencia también ha obtenido renombre por ser el lugar del asesinato de la miss Venezuela. Contrario a Caracas, en las calles de Valencia no se ve la idolatría por la figura del Leer Más…
"Mariposa nocturna " de Rodrigo Urquiola
Por: Iván Prado Sejas
Pintó caballos como si fuera amor (Dalí con Manitas de plata)
Fue la única vez que no reparó, exclusivamente, en Gala. Era el 16 de diciembre de 1965 y Salvador Dalí estaba en New York, ciudad en la que coincidió con un evento de las Naciones Unidas en el que invitaron al guitarrista Manitas de plata y el vocalista José Reyes. Salvador decidió formar parte del festejo y se sentó a escuchar los versos y acordes y, además, pintó caballos como si fueran amor y, más que amor, frenesí y, más que frenesí, música. Entonces se dio la totalidad:
LABORATORIO DISONANCIA INVADE COLOMBIA
Desde los ruidos de Quito, Ecuador, llega el Laboratorio Disonancia a perturbar los oídos y las mentes de Colombia.
Presentación de las ALIEN SEXIONS del Laboratorio Disonancia:
Laboratorio Disonancia es un nuevo proyecto de Patricio Dalgo y Jorge Vasconez
FECHAS :
CALI
Viernes 7 de febrero, en el marco del 4to encuentro de performance ITERACION – Escena Fractal . Mayor información sobre este festival: http://escenafractal.blogspot.com/
BOGOTÁ
JUEVES 13 de febrero, 7:30 pm. En Matik Matik: http://www.matik-matik.com/
Sábado 15 de febrero 7:30 pm. En Gato A Go Go (Sala de Artes). https://www.facebook.com/GatoaGoGo (Consumo mínimo: 5k)













