¿Dónde se marcharon las olas?, por Luis Bolaños
CIENCIA FICCIÓN DORADA:
¿Dónde se marcharon las olas?
Otra viñeta del Imperio Decadente
Luis Antonio Bolaños de la Cruz

Sci-fi Old Male Cyborg Mercenary | Cyberpunk character, Sci fi concept art: taken in https://line.17qq.com/articles/wwscarqx.html
Cuando un organismo, sobre todo cuando es imperial y galáctico, empieza a desmoronarse, por las grietas escapan los peores monstruos, brotan las más abyectas torturas y chorrean las mas crueles trapisondas; la historia las reseña y las explica; pero otro mecanismo, potente y vivencial, se entrelaza con la percepción de que te ocurran a ti, a tu pueblo, a tu planeta; la incredulidad se te aferra y no te deja respirar, sientes como el terror corta cada uno de tus tejidos, te eviscera y te esparce cual tapiz vivo sobre la superficie de la realidad para que reacciones o perezcas. También suceden actos de altruismo, de dedicación a la piedad, y aunque puedan semejar esfuerzos absurdos y desmedulados, son el indicio de que el reemplazo de aquello que devendrá crece y medra a la sombra de las devastaciones y los latrocinios de quienes detentan el armamento y el poder. Ese es la directriz que aflora de los testimonios narrados por los tres veteranos.
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Paisaje maravilloso, una bahía protegida por islas y un par de penínsulas, un macizo montañoso situado ligeramente al norte del ecuador geográfico coronado de nieves perpetuas, que se precipita a través de una serie de escalinatas suaves hacia el mar, en una auténtica avalancha de flora, biodiversidad y verdor con multiplicidad de cascadas, arroyos, lagunas y cadenas de estanques que redistribuyen el agua hasta la proximidad del océano, incrementando los torrentes, acequias y regatos; un masivo peñasco domina una de las ensenadas de la bahía, allí donde se alzan una serie de terrazas de disfrute y contemplación del panorama, puentecillos en cristal y jade los conectan con los hotelitos de maderas duras tropicales que proliferan en la ladera.
Trinos, gañidos, roznidos, bramidos y gorjeos de las bestezuelas de aire y tierra constataban la abundancia de especies de la fauna. Desde la hermosa y cómoda terraza se visualiza como los escalones se difuminan en el azul profundo del mar abierto estableciendo armonía entrelazada océano & cordillera.
En uno de los numerosos solarios se han congregado tres veteranos, quienes recostados en sendas tumbonas ergométricas sombreadas descansan sus cuerpos mixtos, repletos de microsistemas autónomos que se interconectan, implantes expansivos que reemplazan células colapsadas, prótesis biomagnéticas, regeneradores de protoplasma y otros adminículos; reposan los tres veteranos devorando exquisiteces locales y chupando sus cocteles frutados mientras van recordando anécdotas del servicio militar, sus mecanismos de homeostasis digieren y eliminan los probables excesos de sustancias nocivas; ya desapareciendo el esplendor del día y menguando la brillantez solar se infiltra en la tarde una cierta melancolía, que será acribillada luego por las fúnestas resonancias que se evocarán.
Y en concordancia con ese sentimiento los tres humanoides, disímiles en características físicas pero hermanados por las terribles experiencias bélicas que han vivenciado, se disponen a compartir aquella que consideran la peor de sus prácticas perversas.
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Zikixi-Tudu, aún una impresionante mole de más de dos medidas estandar, con la piel erizada de flagelos y ojos protegidos por doble arco superciliar recuerda lo que le ocurrió en Delemestar, cuando fungía de guardaespaldas de funcionarios imperiales, reclutadores de jóvenes, habían logrado sobrepasar la cuota y 105 enrolado(a)s se apiñaban en el centro de la plaza de la localidad; animados por la sedosa interrelación establecida concedieron permiso a las madres o familiares delegadas para abrazarlos y despedirse, los rectangulares antigraviatmosféricos ya preparados flotaban a un lado.
Las madres envueltas en sus albornoces y chilabas ejecutaron una auténtica coreografía, tan exacta que sólo podría haberse realizado con la anuencia de lo(a)s jóvenes, extrajeron sus broches, que resultaron ser desplegables de doble aguijón y en un fluido movimiento apuñalaron certeras con uno a sus hijo(a)s y con el otro se autoinflingieron una herida en la carótida a ellas mismas de igual manera, desplomándose los 210 cuerpos casi en simultánea; en un momento una aparente despedida con algún líquido ocular derramado, al siguiente un infortunio catalogado como tragedia imperial, con mucha sangre vertida. Se le denominó “las 105 madres suicidadas”, como si sus hijos e hijas por no haber cumplido servicio no existieran y las madres fueran enemigas.

H. R. Giger estuvo aquí con sus pesadillas
Los clientes holandeses una vez pensaron que mis imágenes eran fotos. ¿En qué parte de la tierra ellos pensaron que yo podría haber fotografiado mis personajes? ¿En el Infierno, quizás?
H.R. Giger
El pasado lunes 12 de mayo, el artista suizo H. R Giger murió tras haber sufrido una caída a los 74 años de vida. Esta es una noticia triste para el mundo del arte, la ciencia ficción, la fantasía, el terror y todo el espectro general que se ocupa entre lo imaginario y lo cruel.
H. R. Giger creó atmósferas y personajes de pesadillas, en la que las fronteras entre la máquina y lo humano se evaporaban como gritos que escapaban entre grietas de carne helada, creando una extraña alusión a las formas de vida extraterrestres o bestias de submundos en el nuestro.
Hace pocos años, Giger accedió a una entrevista exclusiva para El Niuton con H.R Giger en su casa y taller en Zurich-Suiza, coordinada por Gabriel Vanegas. En esta entrevista Giger recordaba la impresión que le quedó al ver la momia de una princesa a sus ocho años, y ese mismo día recibir unos medicamentos por correo, como si «la salud llegara vía correo». Todos estos temas fueron recurrentes en su obra.
El resto de la entrevista se puede leer en el especial dedicado al erotismo, de la Revista El Niuton: http://elniuton.com/erotismo/erotismo.html
Los Arcanos mayores de Giger
En el primer día de la jornadas internacionales de Ciencia Ficción, organizadas por la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad de Buenos Aires, se abordó la literatura, el cine, la tecnología y la cultura popular. Uno de los paneles plenarios fue sobre la obra de Giger, aquél gran artista que ideó al octavo pasajero y que estos días ha vuelto a aparecer en las grandes pantallas por sus diseños en «Prometheus». En la presentación hecha por Diana Murad, Mònica García, Adriana Libonati y María Infante, se habló del trabajo de Giger en el cine, el diseño, las portadas de ciertos álbumes, su museo y el tarot. Toda su obra está atravesada por el propósito de dibujar lo que a él le da miedo. Los rostros de las mujeres siempre evocan a la compañera del artista que se suicidó. Él se quedó acá, en esta versión del universo con sus pesadillas. A continuación las 22 imágenes que Giger escogió para los arcanos mayores del tarot.
Borges, Los Temerarios y La Mafia
Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?
J.L. Borges
No sólo un despertar brusco es el hurto de una fortuna. El solo hecho de despertarse, con calma porque el sol golpea el rostro, puede serlo. Si el ser amado se abraza, se besa y se huele en el sueño, al abrir los ojos a la luz del día, y saberse solitario en la cama, es tan apabullante como despertar con la boca seca por la resaca. Resaca del amor que no ocurre.








