Archivo | octubre 2013

EL IMPERIO ROMANO. Llegando al Shangay, la última parada en el barrio Santa Fe (ultima entrega)

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El barrio Santa fe funciona como una espiral. En su centro, la zona contenida entre las avenidas Caracas y 17 y entre las calles 24 y 22 están los establecimientos de mayor categoría como La piscina, el Castillo, Paisas club y Atunes. En los círculos consiguientes funciona el grueso del comercio relacionado a la prostitución, otros bares, discotecas, almacenes y salones de belleza de mayor categoría. Pero al alejarse de ese centro las calles y las carreras empiezan a cambiar. Más lejos, más hacia los bordes de la espiral, hacia el norte o hacia el occidente los comercios, las discotecas y las prostitutas empiezan a desaparecer. Las calles retornan a su tranquilidad normal de parques, de niños jugando y de casas de familia estrato tres.

Sin embargo, si uno atraviesa el barrio yendo de norte a sur, saliendo de la estación de Transmilenio y siguiendo el ritmo natural de la espiral se encuentra con otro mundo. Al acercarse a la avenida 19 se llega a otra porción del barrio de la que no mucho se habla pero que lucha por su presencia y su visibilidad: la calle de las prostitutas trans.

Esta calle acoge a este grupo de personas a quienes la marginalización de la prostitución ha a su vez marginado. La escena es allí esencialmente la misma que en el resto del Santa Fe: mujeres semidesnudas en la acera, bares y comercios. Aunque no hay cuquitours si hay mirones y transeúntes y el asfalto está incluso más dañado que el de la calle al frente de la Piscina.

Allí, en este escenario, coronando la esquina y disimulando su presencia detrás de un carrito de venta de dulces, se alza una cariátide vigilante: El Imperio Romano. Esta es la crónica sobre lo que sucede allí, sobre los viandantes y habitantes de un lugar en el que dejan de funcionar las certidumbres de las categorías a las que estamos acostumbrados y donde fallan las certezas que el lenguaje nos da.

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Baudelaire, Pasteur y la sífilis

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El escritor uruguayo Felipe Polleri, nos relata esta escena donde los vagabundos de las calles parisinas nacidos con la modernidad no son, exclusivamente, seres humanos; los microbios, virus y demás entidades que no vemos, también forman parte de ese nuevo paisaje donde el llanto luminoso y la conjuntivitis pueden terminar discerniéndose:

El microbio de la sífilis, aunque Pasteur todavía no había descubierto los microbios y la luz eléctrica (y la ciudad se alumbraba con faroles de gas que le daban a Notre Dame ese aspecto misterioso y amenazador, con sus torres almenadas y sus gárgolas de hocicos bestiales, asquerosos) se paseaba con Baudelaire en un carruaje tirado por un caballo flaco y tembloroso, un caballo típicamente parisino, por las calles del París nocturno. El microbio de la sífilis también se paseaba con las rameras que, enseñando los pechos desnudos, iban de un farol a gas, ese otro gran invento de Pasteur, a otro en busca del primer cliente de la noche. El microbio de la sífilis, negro y filiforme, se paseaba de un cuerpo a otro, ya a la sombra de Notre Dame, ya en los rincones más oscuros de la Calle de la Sífilis, por la que Baudelaire esa noche estaba paseando, y paseando al microbio de la sífilis, en busca de una muchacha a la que había conocido en uno de los más lujos burdeles parisinos, el de Madame X, hasta que las manchas negras de la sífilis expulsaron a la muchacha a la Calle de la Sífilis.
Era una muchacha, de cabello castaño y ojos dorados, de unos 16 años, de rostro pequeño y delicado, pero dueña de un cuerpo extraordinariamente opulento y blanco como la leche. Baudelaire, finalmente, vio los enormes pechos al descubierto, todavía sin manchas, el vestido andrajoso, los pies descalzos, las manos sucias, la cara golpeada por un cliente brutal, los ojos dorados y húmedos, a causa del llanto (o, todavía Pasteur no había descubierto los microbios, al microbio de la conjuntivitis).

Tomado de «Gran ensayo sobre Baudelaire (una novela histórica)». P. 59 . HUM editor, 2007

Puntos de Fuga de Illich Castillo

Basado en un sueño, posibles puntos de fuga del  antiguo Hospital Militar de Quito son recreados por medio de disparos en sus esquinas superiores.

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Una reseña nocturna:
“Años después de que el Hospital Militar de Quito funcionara como cuartel del Grupo de Artillería Bolívar, se presentó un hecho aislado que pretendía abrir secuelas de la fallida Guerra de los Cuatro Días. La noche del domingo 30 de Abril de 1933, algunas esquinas superiores e inferiores de la fachada del Hospital fueron detonadas por desconocidos. Con este acto se buscaba amedrentar a los nuevos inquilinos (al parecer a algunos más que a otros). En las esquinas traseras del edificio, las puntas de la arquitectura ya deshechas y las irregularidades e imprecisiones de las balas reclamaban en la fachada graves sospechas con respecto al personal director del hospital. Aunque este hecho no pasó a mayores, se dice que incluso hubo desapariciones de empleados acallados al calor del sindicato”.

Cuaderno de Marzo, 2012

El caso Raúl Cuero

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Hoy muchos se han solazado con un artículo aparecido en el diario colombiano El Espectador que pretende decir algunas verdades sobre el trabajo de Raúl Cuero.  Ya se habla de un desenmascaramiento del científico, comienza a crecer una alegría o alivio que consiste en saber que si te dan una buena noticia entras en alarma y con una mala te alivias.  Raúl Cuero ha tratado de contestar a ese escrito a sabiendas de que habrá de ser objeto de un linchamiento semejante al de Lance Armstrong (sí, el periodismo trata con la misma ligereza el deporte, la farándula y la ciencia). Cabe plantearnos por qué ni El Espectador o algún otro diario de amplia circulación de Colombia ha analizado o publicado ciertos aspectos de ese fenómeno llamado Mario Laserna (que lo único que patentó fue una universidad), puesto al descubierto por Rafael Gutiérrez Girardot: ¿el filisteismo también es racista y clasista?

Ciclo de charlas sobre Ciencia Ficción en Mirabilia libros

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Mirabilia Libros, Cra. 23 No. 63B-30

Ciclo de charlas y lecturas introductorias a la ciencia ficción a través de algunos de sus subgéneros y vertientes. Los sábados de octubre y noviembre.

19 de octubre, 3:00 p.m.: Distopía, a cargo de Ficci Orama

26 de octubre: Ucronía, a cargo de Luis Carlos Barragan

2 de noviembre: Catástrofe, a cargo de Rodrigo Bastidas

9 de noviembre: Cyberpunk, a cargo de Luis Cermeño

ANAGRAMA (Cyberpunk) de Patricio Dalgo

Anagrama es  un video realizado por  Patricio Dalgo  como parte del programa de Residencias de No Lugar – Arte Contemporáneo 2013.

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ANAGRAMA nos presenta un oscuro paisaje industrial, la transposición de una catástrofe interna que se revela en las monumentales estructuras de las fábricas abandonadas, como una pesadilla de futuro que ocurrió dejando tras de sí solo fragmentos que se arrebatan con violencia en medio de la vigilancia pasmosa del mecanismo de video.

El video se justifica por sí mismo sin necesidad de una explicación. Esta es la descripción que hace del recorrido del proyecto Patricio Dalgo:

Proyecto: Anagrama.
Descripción: trabajar en relación a una dinámica que explore la estética cyberpunk con la mezcla de un sinnúmero de interrogantes, una suerte de erotismo distópico en torno a personajes ficcionados, insinuaciones virtuales y realidades low tech distorsionadas, para esto uso como recurso imaginativo elementos, de la cultura de masas, que responden a una forma caótica. Busco articular la imagen para formar nuevas yuxtaposiciones con la sonoridad exaltando lo extraño, la desadaptación y lo sórdido, en relación con la intensidad electrónica, con toda su inconveniencia y precariedad; resignificando y deconstruyendo el caos comunicacional para tratar de dilucidar un organismo abstracto y vivo allí.

 

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Felisberto Hernández inventa una explicación

Hernández y su onda expansiva enrarece todo lo que le rodea. El llanto, las muñecas y el silencio toman unas sendas que, inevitablemente, desembocan en las comisuras de los labios, otorgándonos un salino sabor:

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Explicación falsa de mis cuentos

Obligado o traicionado por mí mismo a decir cómo hago mis cuentos, recurriré a explicaciones exteriores a ellos. No son completamente naturales, en el sentido de no intervenir la conciencia. Eso me sería antipático. No son dominados por una teoría de la conciencia. Esto me sería extremadamente antipático. Preferiría decir que esa intervención es misteriosa. Mis cuentos no tienen estructuras lógicas. A pesar de la vigilancia constante y rigurosa de la conciencia, ésta también me es desconocida. En un momento dado pienso que en un rincón de mí nacerá una planta. La empiezo a acechar creyendo que en ese rincón se ha producido algo raro, pero que podrá tener porvenir artístico. Sería feliz si esta idea no fracasara del todo. Sin embargo, debo esperar un tiempo ignorado: no sé cómo hacer germinar la planta, ni cómo favorecer, ni cuidar su crecimiento: sólo presiento o deseo que tenga hojas de poesía; o algo que se transforme en poesía si la miran ciertos ojos. Debo cuidar que no ocupe mucho espacio, que no pretenda ser bella o intensa, sino que sea la planta que ella misma esté destinada a ser, y ayudarla a que lo sea. Al mismo tiempo ella crecerá de acuerdo a un contemplador al que no hará mucho caso si él quiere sugerirle demasiadas intenciones o grandezas. Si es una planta dueña de sí misma tendrá una poesía natural, desconocida por ella misma. Ella debe ser como una persona que vivirá no sabe cuánto, con necesidades propias, con un orgullo discreto, un poco torpe y que parezca improvisado. Ella misma no conocerá sus leyes, aunque profundamente las tenga y la conciencia no las alcance. No sabrá el grado y la manera en que la conciencia intervendrá, pero en última instancia impondrá su voluntad. Y enseñará a la conciencia a ser desinteresada.
Lo más seguro de todo es que yo no sé cómo hago mis cuentos, porque cada uno de ellos tiene su vida extraña y propia. Pero también sé que viven peleando con la conciencia para evitar los extranjeros que ella les recomienda.

I Concurso de Creación Literaria de la revista i.letrada, revista de capital cultural.

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En Milinviernos nos encantan los cuentos, las poesías, las crónicas y los microrrelatos. También nos gustan los concursos y los alicientes para escribir y para trabajar mucho más cuando estos vienen en forma de certificados, publicaciones y dinero. Por eso, si a ustedes les gusta algunos de los ítems mencionados anteriormente y además es menor de 30 años, podría participar en el I Concurso de Creación Literaria de la revista i.letrada, revista de capital cultural. 

Las bases del concurso son las siguientes:

  • Pueden participar colombianos y colombianas entre los 18 y los 30 años (que al 1 de enero de 2014 no hayan superado los 30).
  • Deben ser obras inéditas y que no hayan sido premiadas en otro concurso. Además deben estar libres de cualquier compromiso editorial previo o simultáneo.
  • Los textos se deben enviar en formato word, hoja tamaño carta, fuente Times New Roman de 12 puntos, interlineado de 1.5 y márgenes de 3x3x3x3.

Las especificaciones de extensión son:

  •  Cuento y crónica: máximo 6 cuartillas
  •  Poesía: de 1 a 3 poemas que ocupen máximo 2 cuartillas.
  •  Microrrelato: 3 microrrelatos de máximo 500 palabras cada uno.

Para mayor información sobre i.letrada y para consultar las bases del concurso: http://i.letrada.co/blogs/paraguero/2013/10/17/i-concurso-de-creacion-literaria/

Feria madre (decimosexta entrega)

Por Pedro Pablo Escobar

http://elviajedesimonides.blogspot.com/

En esta entrega Simónides será objeto de los juicios de los más poderosos miembros de la feria y ellos quieren quitarle las manos, los pies, el corazón, la lengua y las orejas. Acá puedes leer la entrega anterior

Feria16

CAPITULO XVI.

DE LA ACCIÓN Y REACCIÓN.

La desazón minaba el ambiente en el gran sínodo. El tiempo corría implacable hacia el límite de la duración de la feria, y el materializar la doctrina de una religión universal era humo apenas, y menos que humo si de armonizarla con el Artículo 77 se trataba. No había siquiera un principio unificado qué ofrecer. La unión esperada en cada templo entre las religiones derivadas de una madre común, en vez de armonía, acentuaba el sectarismo haciendo más improbable la unificación universal de credos. El Artículo 77 era una utopía, estaba más allá del esfuerzo humano, parecía una misión de dioses y para dioses. Esta desesperanza quizá fue una de las razones que llevó a los jerarcas a intuitivamente idear un enemigo común en la personalidad de Simónides, de alguna manera ello contribuiría a la unión aunque fuese irracional el método empleado. Ello o una hecatombe.  

Era costumbre que luego de finalizada la reunión del sínodo del día, por agotamiento del tiempo o por disposición del regente del evento o concilio como gustaban decirle a estas acaloradas reuniones, cuando era aconsejable hacerlo para evitar que desembocasen en reyertas, quedaban en deliberación los seis jerarcas de los templos, redactaban el texto con los acuerdos del día. Preparaban el temario para la siguiente sesión, y a veces intercambiaban impresiones sobre problemas encontrados en sus comunidades. Uno dijo:

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Los sueños que buscó Werner Herzog

Sueños

Los mejores sueños son los que se olvidan y eso lo sabe Werner Herzog, por eso los rastreó en la cueva de Chauvet, donde se alojan los más antiguos trabajos de arte rupestre de los que se tenga noticia hasta hoy: