El hombre oso. Un hermoso documental de Werner Herzog
«Grizzly Man» (2005) es un memorable documental de Werner Herzog en el que, además de narrar la historia de Timothy Treadwell, un cuidador de osos Grizzly, expone su perspectiva de la naturaleza, la de Herzog, quitándole toda una carga romántica que siempre se la ha adjudicado al trabajo de este director alemán. El equívoco surge de que Herzog compare ciertas turbulencias en el paisaje con circunstancias humanas(ya lo había hecho en el documental sobre Klaus Kinski donde decía que el caudal violento de un río de las selvas peruanas era la metáfora de la relación entre el actor y él). El humano no está a salvo de unas luchas profundas y oscuras que cobijan, con crueldad, a todo ser que respira. Treadwell semeja un personaje que también apareció, en los ochenta, en la película «Azul profundo» cuyo protagonista se siente más cercano a otra especie (en ese caso eran los delfines). Tanto los delfines como los osos fueron indiferentes a esos humanos que los amaron y quisieron ser como ellos; así como algunos se entregan a ideas políticas o estéticas, ellos lo hicieron por algo palpable como lo son los ojos de unos animales.
Una ciencia ficción muy maligna
Ya saben lo que andan diciendo últimamente de los escritores actuales de ciencia ficción: que son los seres más malvados no solo de este planeta sino de todo el Multiverso, con sus respectivos espacio-tiempos. Matan a los personajes sin compasión, derrumban mundos, sistemas; en fin, los escritores de ciencia ficción son todos unos loquillos.
Para comprobarlo, este video del grupo Biting Elbows que dejaría al más sangriento de los Quentin Tarantino como un perrito achicopalado. Que lo disfruten y no olviden usar una bata si no quieren manchar de sangre sus vestidos.
Zhivka Baltadzhieva y su Fuga a lo real. Por Manuel García Pérez
Por Manuel García Pérez
Conocí a Zhivka Baltadzhieva por unos versos y unas conversaciones entrecortadas en Facebook. Con el tiempo, fui sabiendo más de la labor de una creadora incesante, con una experiencia vital profunda donde su escritura esclarecía las realidades que ella había debido asumir desde el silencio político y desde la marginalidad de la escritura.
En efecto, su escritura se mueve en los márgenes, pues el símbolo, la connotación son las únicas manifestaciones expresivas para que sean visibles el dolor, el exilio y la pérdida de cuanto significan -desde el presente- los paraísos de la infancia.
La poesía de Fuga a lo real (Madrid, Amargord, 2012) es una forma de reinterpretar la realidad desde la soledad frustrante que significa el acto propio de la escritura; convencidos de que la realidad, aun transformada por el símbolo, sigue en su constante exclusión del hombre. No hemos nacido para pertenecer a esta realidad, se desprende de las palabras de la poetisa. Es demasiado hermosa para ser asumida por un hombre que condena su existencia a un lenguaje con imperativos y dogmas.
Cuando Flash Gordon estuvo en Colombia
Flash Gordon estuvo en la televisión colombiana. Fue una suerte de Hermes que traía las últimas noticias a una presentadora enigmática, que miraba a otra dimensión tras sus gruesos lentes. Ella se llamaba Wendy Vanessa y decía ser la cara fresca de las noticias, burlándose de su cercanía a la vejez:
La irrupción de Flash, no ya como el salvador de la humanidad sino como un mensajero que casi siempre trae malas noticias, es una transformación de uno de los grandes mitos del siglo XX: La figura del superhéroe. La perspectiva crepuscular de este programa humorístico colombiano (Ordóñese de la risa») se alimenta con siempre maltrecha situación sociopolítica del país y, más exactamente, con los recurrentes diálogos para encontrar una paz que parecen formar parte de lo que se termina instituyendo como identidad nacional y que genera muchos empleos burocráticos. No es casual que la mujer a la que el superhéroe devenido en mensajero se esté despidiendo de los años de actividad sexual, de tener cierto atractivo para los hombres. Su voz, la de Wendy, ha dejado de ser dulce y se ha tornado en el motivo de una risa nerviosa ocasionada por la absoluta verdad de que todos nos vamos a morir no sin antes volvernos risibles para una multitud vulgar:
Salvador Espriu o los brotes de Sarampión
Salvador Espriu fue un poeta catalán muy renuente a dar entrevistas. Razón tenía porque su tono de voz convida a dormir y a la enfermedad. Salvador no se salvó de las depresiones ni del sarampión que le afectó la cabeza al punto de sufrir de dislalia y de padecer de un temblor constante en una de sus manos. ¿Sus poemas serán brotes de sarampión? La respuesta está en lo dicho por el maestro: «A leer, mis amores»:
Andrew Wood: el grunge de la voz de oro
Nucta llega al Templo del Perro ubicado en la cima de la montaña más alta, a cantarle a la memoria de cantantes desaparecidos que recibieron y perdieron por el Espíritu. No existen instrucciones para el ritual pero una profunda tristeza parece haberlo preparado para la ocasión. Como si hubiera estado esperando por el sueño, porque los rápidos siempre viajan gratis. Nucta muerde la manzana y se inunda en lágrimas. Como Sodoma y Gomorra todo está muerto ahora. El futuro estuvo en sus manos hasta que arrasó con él con los mismos ojos que ahora lo consumen.
El último hombre que encontró Nucta sobre el planeta fue Andrew Wood. Andrew Wood llevaba muerto más de dos décadas, antes del furor del grunge que él mismo sin saberlo ayudaría a erigir y volverse un mito, aunque todo el mérito se lo llevara después otra alma tan desgraciada como él, igual de guiada por el espíritu. Era el encuentro con el muchacho de las palabras doradas.
TRÍPTICO DE VERANO Y UNA MIRLA – Cermeño, Escovar, Marsella
Nos complace compartir con ustedes nuestra primera publicación virtual con la que arrancamos oficialmente la Editorial Milinviernos: Tríptico de Verano y una Mirla. Libre Descarga y libre difusión.













