Salvatore Vergattiesa, padre del vergattiesismo

Por Enrique Pagella
Pictografías de Salvatore Vergattiesa

Pictografías de Salvatore Vergattiesa

Me ha llegado un nuevo mail con data sobre la vida del poeta libertino, del lírico y lúbrico napolitano. Este mail también es anónimo y da más pistas acerca de las peripecias de Salvatore en Argentina. Parece ser que apenas adquirió pleno dominio de la lengua de Cervantes, se le dio por el folclore y creó un grupo llamado “Los ponchos calentitos”, con él que recorrió medio país, de peña en peña, de doma en doma, de festival en festival, dejando un tendal de embarazadas que supera largamente el récord del General Justo José de Urquiza, a quien se le atribuyen doscientos hijos naturales.
Salvatore, según informa el mail, tiene alrededor de quinientos hijos no reconocidos a lo largo y ancho del país. De esas giras misteriosas y espermáticas surgen estas pequeñas joyas poéticas que más que cronicar el desenfreno, desnudan el deseo palpitante de un auténtico semental italiano.
También me entero por el mail que tras la ampliación de los derechos de las mujeres y los homosexuales en general, la masculinidad venida a menos y cada vez más desorientada en un mundo que no la necesita, se ha nucleado en una secta que atesora el corpus de enseñanzas de Salvatore, corpus al que se le ha dado el nombre de “vergatiesismo”. Se rumorea que nuestro poeta está escondido con sus discípulos en algún recoveco de la cordillera de Los Andes, dándole a la matraca sin parar. Pero lo cierto es que si bien han comenzado a circular sus poemas, nadie lo ha visto desde que lo echara la familia Guerreiro de su casa por obsceno, hace cuatro años.
Gabriel Guerreiro me ha contado que su familia encontró a Salvatore masturbándose con la estampita de una virgen en el jardín, justo en el momento en que todos salían a brindar y a contemplar los fuegos artificiales de la navidad.

A continuación, una segunda entrega de este poeta al que hay que prestarle mucha atención. Sus tildes, sus puntos y comas, sus dos puntos, sus pies de poemas, son verdaderas artesanías que, escondidas en la lubricidad, informan, al lector atento, acerca de un autor que domina como pocos el arte del contraste.

V1 V2 V3 V4 V5

Fuente: enriquepagella.blogspot.com

Tags: , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: