¿Nos han estado preparando? Juan Pablo Plata

Un hackeo DIY de las Google Glasses: ridículo pero genial
Al principio puede ser inevitable la risa al ver el prototipo de Arvin Sanjeev, ya que parece un tanto ridículo. Pero después de que uno entiende el proyecto de Smart Cap – DIY Head Mounted Display le parece un ingenio fabuloso para evadir las políticas de monitoreo de Google, y si eres una de esas personas paranoicas como yo podrías estar pensando en construirte uno para ti mismo.
El Smart Cap de Sanjeev es básicamente un hackeo DIY de las Google Glasses, construido con código abierto, a través de Raspberry Pi, y un software clon de Linux de las Google Glasees (Rasbi OS image with Voice Recognition Software.), sostenido por un gorro SWAG como la interfase de conexión entre todos los dispositivos y la cabeza del usuario.
El tutorial para armar este artefacto (que también puede llegar a ser considerado como las Google Glasses para pobres, pues su construcción no llega a los 1500$ que está costando esta tecnología en el mercado) puede consultarse en esta entrada escrita por su propio creador: Smart Cap – DIY Head Mounted Display
En este video se puede apreciar la Smart Cap en funcionamiento, con una resolución un poco baja pero con funciones como Realidad Virtual y Realidad Aumentada que no tienen nada que envidiarle a los dispositivos de Oculus Rift o Google.
¿Usarías esta Smart Cap como alternativa a las Google Glasses? ¿Qué privilegiarías: Privacidad o Fashion? Estoy seguro de que si yo armara mi propia Smart Cap no lo haría sobre una gorra tan chistosa. Soy más del tipo de sombrero de copa.
Camuflaje fashion para la guerra del reconocimiento facial
Estamos siendo constantemente vigilados. Ya no es ni siquiera una cuestión de paranoia. O, tal vez, citando a William Burroughs: «a veces la paranoia es solamente tener todos los datos». Y la tecnología ha evolucionado y seguirá haciéndolo para mantenerte vigilado. No es que las cámaras económicas estén ayudando a los aficionados a enfocar mejor los rostros de los fotografiados, o que facebook te ahorre el trabajo de poner el punteador en cada cara para taggearla: las empresas tienen a su favor toda la tecnología para identificarte gracias a los dispositivos autómatas de reconocimiento facial. Esto va más allá de si decides entrar a facebook o no (no importa, facebook sabe quién eres gracias a tus amigos), si eres bueno o malo, siguiendo la falacia de «quien no tiene nada que esconder nada tiene que temer». Para evitar este tipo de razonamientos es bueno asistir a esos cursos de humanidades que tanto programador desestima arrogantemente en sus conferencias. Cuestionarse la relatividad de lo bueno o malo, los procesos históricos de las sociedades, y si queremos ser unos verdugos-víctimas de nuestro tiempo o, mejor, deseamos las herramientas para por lo menos resistir a su tiranía.
William S. Burroughs: Cien años de marica
CIEN AÑOS DE MARICA
POR: PEDRO SÁNCHEZ MERLANO
Una meditación a propósito del siglo de William Burroughs.
Acosado por los inhaladores más profundos de mi asma tuve un sueño muy puro contigo:
Llegabas a la L como un tahúr de esos que salen en los westerns. En lugar de pistola traías jeringas. Cada una de ellas estaba sedienta de heroína y, también, cómo no, de heroinómanos. ¿Qué preferirías, pinchar heroína o pichar heroinómanos?
En la taquilla de Homero pediste pasta base de cocaína y te la metiste en la boca mascándola como el más grande beisbolista del mundo. Después la escupiste y, con una jeringuilla, succionaste el líquido hecho de tu saliva y de los escombros drogadictos para chuzarte el brazo.
Entonces vi al otro, al detective marciano, que venía convertido en una gigante flema en medio de la ciudad ardiente en llamas. Yo pensé, en medio del sueño, que me habían estafado con el bazuco, porque lo que estaba viviendo me tenía ya en un mal viaje, pero cuál mal viaje, si era el viaje a tu espacio interior, William. Estabas drogado de ti mismo, y lo que ocurría a tu alrededor no eran más que pormenores superfluos de tu desdicha.











