¿Hasta cuándo esta inmortalidad? (crónica y necrológica)
Zeus in memoriam
Amigo, mi sentido pésame
L.C
De tan cretino, estoy por dar el último paso para precipitarme a la inmortalidad y soportar la humillación de vivir hasta siempre. La inmortalidad como negación de lo eterno; la prolongación de lo pasajero hasta el infinito.
Lo infinito y lo eterno son líneas paralelas que jamás se tocan. Así las condenó Euclides a cadena perpetua.
Tan perpetua como cualquier línea que en su interior contiene infinitos puntos.
Inmortalidad como la de Aquiles que corre tras la tortuga.
Agotamiento inmortal.
Lentitud inmortal.
A cada palada que cae sobre la caja de cartón, mi cretinismo crece y, con él, la condena de no morir jamás. El último montón de tierra ya hunde por completo el cuerpo de Zeus y, con ella, él le da la espalda a la inmortalidad. Le queda lo eterno, la putrefacción y el progresivo olvido de los que seguimos vivos. En la eternidad no es perro. Zeus no es Zeus, no tiene nombre ni nunca ha sido ni será.
Ellos viven menos años, muchos menos que los humanos, y muchísimo menos que las tortugas.
O.G
Y con la respiración frente al cuerpo carente de ella, los viejos cadáveres retornan, cada vez más difuminados, más habitantes de su anulación: olvidar todos los nombres para que jamás accedan a la inmortalidad; las obras sin muerte y los nombres que no fenecen son la condena a los vulgares o la tentativa de la vulgaridad y la ignomina para no dejarlos a merced de la eternidad.
Se renuevan los perros muertos.
11’09’’01. Once de Septiembre (película completa)
Hoy hace trece años Nelso apareció con sus ojos extraterrestres y una versión de «La Orestiada» entre sus manos. Eran las nueve de la mañana en Bogotá y lo único que refería aquél barón eran tragedias y un incendio que reducía a cenizas a un par de edificios llenos de lujuria, avaricia y temor. Aún hoy día sostiene que todos tenemos derrumbes más grandes que los de ese par de torres y que la tentativa de morir sigue siendo su propósito de vida. La versión de los atentados, en este caso, es un encuentro amoroso ocurrido en una escuálida biblioteca y la humildad nacida aquella mañana infectando la emoción de los desamparados. El trabajo cinematográfico que a continuación les presentamos, contiene once cortometrajes que giran en torno a los momentos en que los dos aviones chocaron con las torres, los directores son de diferentes lugares del mundo, buscando una polifonía que se promete desde el comienzo:
Los de las luces
Por Nelson Barón
Se había dicho por semanas que eran amigables. Cada vez que conversamos con mi abuela Marina, ella me ha dicho que si estaban hechos de luz era porque debían necesariamente ser expresión de los ángeles y que si Dios hacía seres angelicales era porque él era bueno, y que si él era bueno (él más bueno, él único bueno, él todo bondad y comprensión) era porque todas sus creaciones eran perfectas, y solo lo imperfecto (lo que se apartaba de lo bueno, me acabó de repetir por teléfono esta mañana) podría dañar a otros seres humanos.








