Hijos de Maro (Entrega 21)
Por Enrique Pagella
«Hijos de Maro» continúa, su autor aún no desfallece. Les presentamos la nueva entrada de la novela. Si desean leer algún episodio anterior, opriman en el número correspondiente: 20, 19, 18, 17, 16, 15, 14, 13, 12, 11, 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1.
Es seguro que estoy en la fortificación. Este es el mundo que me dictaba Snulfk Karlto, el niño de los cabellos dorados, al que ya he dejado de escuchar. También el dios que sonaba en mi mente me ha abandonado. Estoy solo en este mundo que traduzco noche a noche en pos de una novela, propósito que ahora, mientras soy llevado en andas por dos guerreros, se torna estúpido y macabro, ya que este mundo es tan real como el mundo real, pues aquí también puedo preguntarme si no me habré vuelto loco o si lo que me sucede es apenas un extraño coma vegetativo que me permite hablar, o si tan sólo estoy irrumpiendo en algo ya creado, preexistente; o si simplemente soy víctima de mi propia creación, o si estoy soñando.
Onfray habla de Camus y la filosofía como deporte
Michel Onfray es el filósofo francés que más libros de su autoría vende en su país. Además, es invitado a programas de televisión no especializados a la divulgación de ideas filosóficas. Este año publicó «El orden libertario (la vida filosófica de Albert Camus)»; con lo que cuenta con el tiempo preciso para que el libro pueda traducirse a otros idiomas pues el año que viene Camus será recordado con el pretexto de que se cumplirán cien años de su nacimiento. En la siguiente entrevista, Onfray habla de su posición respecto a otra estrella de la filosofía Francesa: Sartre. También se refiere a la filosofía como un deporte de combate. ¿Quién será el campeón del peso pesado? ¿Y el monarca del superpluma? ¿Y el emperador del peso mosca de la filosofía? ¿En qué categoría está Onfray?. ¿Cuál es la casa de apuestas? ¿Por quién apostar? ¡Hagan sus apuestas!
Una pandilla de escritores maricas en Chicago del 68
De izquierda a derecha vemos la procesión de cuatro maricas, en la famosa Convención Demócrata Nacional de 1968: William S. Burroughs, Terry Southern, Allen Ginsberg y Jean Genet. La revista Esquire los había contratado para escribir una historia sobre este evento político en pleno verano de un año caldeado por la violencia, la locura, las turbulencias, los arrestos indiscriminados, los asesinatos a líderes como Martin Luther King Jr y el senador Robert F. Kennedy. La Convención no estuvo exenta de disturbios y ataques por parte de la policía a personalidades como Mike Wallace y Dan Rather.
La historia nunca se escribió para la revista Esquire, debido a que Jean Genet tuvo que salir con urgencia del país debido a su registro criminal en Francia.
Fotografía: Michael Cooper
Por una Singularidad Mundana
Brian Wang del blog Next Big Future ha compilado una serie de videos de youtube que se refieren a una singularidad que él ha optado por llamar «mundana» en cuanto no precisan de increíbles avances alrededor de la Nanotecnología Molecular e inteligencia superior a la humana; lo que hace más plausible la idea de la singularidad y la exime de las frecuentes críticas que el movimiento enfrenta alrededor de estas dos tecnologías, para muchos más cercanas a la ciencia ficción que a la realidad.
Algunos de los avances que serán posibles dentro de una Singularidad Mundana y que Wang enumera son:
- Abundancia económica
- Una radical extensión de vida
- Mejoras cognitivas y físicas
- Robots en corrientes sanguíneas
- Supermateriales
- Acceso abierto al Espacio
- Eliminación de la polución
La tragedia del hombre con animación húngara
El 18 de noviembre se estrenó en Estados Unidos «La tragedia del hombre», el trabajo más importante del artista húngaro Marcell Jankovics, basado en el poema de su compatriota Imre Madach (acá podrás leer el poema). La película, que dura unos 160 minutos, le llevó más de veinte años de trabajo y abarca la historia de la humanidad desde Adán y Eva hasta cuando el último hombre deje de vivir.
Natalicio del Frankenstein personificado: Boris Karloff
Sobre el monstruo que alguna vez describiera Mary Shelley poco se conservan imágenes, pero el horror personificado guarda semejanza con las facciones maquilladas de Boris Karloff. Este monstruo que Shelley se reservó a bautizar, fue nombrado en el cine como Frankenstein; en un acto imposible de atribuir a su ingenuo creador, Victor Frankenstein, la pantalla grande fue la que obsequió el apellido de su padre a la abominable criatura. Karloff fue por tres veces en la cinta cinematográfica el cuerpo de la bestia inmunda que habitó las pesadillas de la ciencia.
Aunque estés muerto, feliz cumpleaños Karloff. Es probable que algún día vuelvas a revivir de la mano de un Frankenstein que desee ser tu papito en la vida después de la muerte.
El amor espacial de Laika
Laika tiene un lugar propio en la carrera espacial; se convirtió el primer ser vivo introducido en una aeronave que orbitaría fuera del planeta. La perrita fue una callejera antes de que la entrenaran para su salida el tres de Noviembre de 1957. Deambuló por las calles y entabló una relación con un perrito de casa que siempre soñó con volar en su casita. Laika, en lo que se denomina realidad, murió entre cuatro y siete horas después de estar en la aeronave. También fue el primer muerto terrestre en orbitar fuera del planeta. En el cortometraje que les presentamos hay una expedición en los espacios interiores de Laika y su amigo donde los cementerios son luminosos, emocionales:
El revolucionario prefacio de Aldous Huxley a Un Mundo Feliz
Veinte años después de escrito el libro que le haría famoso, Un Mundo Feliz, Aldous Huxley vuelve a él en un prólogo que antes de detenerse en las imprecisiones y defectos que el autor maduro encuentra en la obra de juventud, destaca el valor revolucionario que de él se desprende, desde una perspectiva ubicada en un futuro que el Huxley joven no contempló, afectado por tecnologías tan extraordinarias como la fisión nuclear. Hoy que se cumplen 39 años desde su muerte, compartimos estas palabras imbuidas de sabiduría sobre la escritura, el futuro, la revolución, la tiranía y la Utopía.
PREFACIO A UN MUNDO FELIZ
El remordimiento crónico, y en ello están acordes todos los moralistas, es un sentimiento sumamente indeseable. Si has obrado mal, arrepiéntete, enmienda tus yerros en lo posible y encamina tus esfuerzos a la tarea de comportarte mejor la próxima vez. Pero en ningún caso debes entregarte a una morosa meditación sobre tus faltas. Revolcarse en el fango no es la mejor manera de limpiarse.












